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Más voces por un gobierno mundial
Siguen los que creen encontrar en la crisis financiera un motivo para “globalizar gobiernos”. Hoy va más directo al punto Moises Naím en La Nación.
Insisto con la cuota enorme de negación que hay en todos los análisis (incluido el del “genio” de Paul Krugman, oportuno y flamante Premio Nobel como quería una defensora suya en el post previo sin sostener nada de lo que afirmó. Krugman tiene toda la autoridad.
No admitirlo es como poner en duda a la religión del Calentamiento Global) que está reconocida en el artículo de Naím: los llamados “mercados financieros” internacionales son un cúmulo de jugadores operando en el mar de la regulación local (tasa de interés, emisión monetaria, requisitos para acceder al crédito, requisitos para otorgar créditos). Son los privilegiados beneficiarios del manejo orweliano de las finanzas y la moneda por parte de los los bancos centrales, que colapsan de vez en cuando porque carecen de la información necesaria para la planifiación central y la explicación de los gurúes es que estos defectos se solucionarán una vez que todos seamos parte de la misma maquinaria y no de muchas haciendo cada una la suya. Todo el mundo confirma lo que quiere confirmar si no está interesado en la realidad.
Fíjense la admisión de Naím:
“Lo más difícil que deben hacer, y muy pronto, es desbloquear el crédito. Como los bancos –ni nadie– ahora no saben cuánto valen las propiedades ni a cuánto ascienden las deudas de los otros bancos o empresas a quienes solían prestar y como no saben si deberán enfrentar una situación que los deje a ellos mismos sin liquidez, escogen no prestarle nada a nadie. Y si nadie presta, la economía se traba.”
Cómo van a saber eso si eliminaron los precios mediante el pulmotor orwelliano de los Bancos Centrales, pero admite que al no saber los reguladores lo que deben saber para regular, hay que actuar a ciegas y darle impulso al crédito para que nada, incluida la ignorancia con la que deciden, se note.
Entonces concluye que el sistema es débil, pero no porque está sustentado en la desinformación y la arbitrariedad, sino porque no es único. Los políticos locales no sirven para estas cosas (los mismos que nos decían que servían para todo), pero resulta que esos reguladores locales son los elegidos por las víctimas del poder ¿Dónde queda la democracia y el control entre poderes con tanta “practicidad” regulatoria?
Pongamos todas las fichas sobre el tablero y miremos cuál es el panorama. A esta crisis financiera y sus conclusiones “mundialistas” sumemoslé: la regulación del consumo de drogas y toda la legislación restrictiva de flujos libres de fondos con la excusa de controlar ese “problema”, la internacionalización de la jurisdicción para perseguir delitos “contra la humanidad” (con todas sus anteojeras ideológicas), la instalación ya de una Corte Penal Internacional, los presagios a modo de dogma sobre un “calentamiento global“, el descubrimiento de parte de Estados Unidos y Europa de que hay un problema llamado terrorismo por el cual vivimos todos bajo vigilancia ¿Los terroristas? No, nosotros, por las dudas.
Los ideólogos del nuevo orden se dedican a advertir sobre el peligro que representan las personas actuando por sí y para si y lo bueno que es que todo esté controlado y coordinado por mentes brillantes. Justo cuando la mayoría de los liberales está estudiando los alcances del derecho de propiedad en la distribución del pochoclo en los cines de barrio.
Fuente: No Me Parece
Autor: Jose Benegas
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