España — Un reconocimiento

Señora Direc­tora :

La de uti­li­zar una supuesta inac­ti­vi­dad del Papa Pío XII ante el holo­causto judío ha sido una de las reite­ra­das y pre­ten­di­das for­mas de des­le­gi­ti­mar a la Igle­sia cató­lica en la época con­tem­po­rá­nea. Esta espe­cie, que cada vez más se demues­tra con­tra­ria a lo que real­mente pasó, ha adqui­rido for­mas de espe­cial inci­den­cia en la opi­nión pública, desde pelí­cu­las deni­gra­to­rias con­tra Pío XII y la Igle­sia, hasta bet­se­llers de éxito.

La cele­bra­ción del cin­cuenta aniver­sa­rio de la muerte del citado Papa ha sido una mag­ní­fica opor­tu­ni­dad para recor­dar la labor intensa, callada y fecunda de Pío XII, y de la Igle­sia, en la defensa del pue­blo judío durante el período nazi de nues­tra reciente his­to­ria. Bene­dicto XVI ha seña­lado que si Pío XII no levantó más veces la voz, fue para poder ayu­dar a los judíos de la forma más efi­caz posi­ble: con el tra­bajo intenso de toda la Igle­sia a favor de las víc­ti­mas y el apoyo a sus familiares.

La his­to­rio­gra­fía seria rati­fica que Pío XII no aho­rró ni un solo esfuerzo en inter­ve­nir directa o indi­rec­ta­mente para pro­te­ger a los judíos de la per­se­cu­ción de la ideo­lo­gía tota­li­ta­ria. Tal vez sea bueno releer las pala­bras de quien fue pri­mera minis­tra israelí, Golda Meir, esta dijo enton­ces: “durante los diez años del terror nazi, la voz del Pon­tí­fice se levantó siem­pre a favor de las víc­ti­mas, por eso llo­ra­mos la pér­dida de un gran ser­vi­dor de la paz”. La invi­ta­ción del Pre­si­dente Israelí al Papa para que visite Jeru­sa­lén no deja de ser otro reconocimiento.

Autor: Jesús Domingo Martínez

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Un comentario en “España — Un reconocimiento”  

  1. 1 Facundo Quiroga

    Para que todo no quede sim­ple­mente en un sub­je­ti­vismo: ahí van algu­nos de los muchos datos que pue­den apor­tarse a la ver­dad:
    1.- el 26 de mayo de 1955, bajo la direc­ción de Paul Kletzki, noventa y cua­tro músi­cos judíos ori­gi­na­rios de catorce paí­ses lle­ga­ron al Vati­cano para home­na­jear a Pío XII con la eje­cu­ción de la IX sin­fo­nía de Beet­ho­ven, “en reco­no­ci­miento de la obra huma­ni­ta­ria gran­diosa rea­li­zada por Su San­ti­dad para sal­var un gran número de judíos durante la segunda gue­rra mun­dial.“
    2.- El gran rabino de Roma cele­bró públi­ca­mente “la gran bon­dad com­pa­siva y la mag­na­ni­mi­dad del Papa”. Este mismo rabino pos­te­rior­mente se con­vir­tió al cris­tia­nismo, y tomó al bau­ti­zarse el nom­bre de Euge­nio, el nom­bre del Papa Pace­lli.
    3.- Pin­has Lapid, que fue cón­sul de Israel en Milán durante el pon­ti­fi­cado de Pío XII, declaró al corres­pon­sal del dia­rio fran­cés Le Monde el 13 de diciem­bre de 1963: “Puedo afir­mar que el Papa per­so­nal­mente, la Santa Sede, los nun­cios y toda la Igle­sia cató­lica han sal­vado de 150.000 a 400.000 judíos de una muerte cierta. Cuando Juan XXIII me reci­bió y le expresé el reco­no­ci­miento de mi país por su acti­vi­dad en favor de los judíos cuando era nun­cio en Estam­bul, él me inte­rrum­pió repe­ti­da­mente para recor­darme que en cada caso había actuado siguiendo órde­nes pre­ci­sas de Pío XII. Y… no com­prendo el por­qué de estos ata­ques actua­les con­tra Pío XII cuando durante tan­tos años todo el mundo se ha com­pla­cido en ren­dirle home­naje de gra­ti­tud. Al día siguiente de la libe­ra­ción de Roma fui reci­bido por el Papa al frente de una dele­ga­ción de sol­da­dos de la bri­gada pales­tina para mani­fes­tarle gra­ti­tud de la Agen­cia judía, que era el orga­nismo que diri­gía el movi­miento sio­nista mun­dial, por todo lo que había hecho en favor de los judíos.“
    El corres­pon­sal de Le Monde añade que Pin­has Lapid no puede com­pren­der por­qué se ensa­ñan con­tra Pío XII que “no dis­po­nía ni de divi­sio­nes blin­da­das ni de fuer­zas aéreas, mien­tras que Sta­lin, Roos­velt y Chur­chill, que las man­da­ban, no qui­sie­ron nunca ser­virse de ellas para desor­ga­ni­zar la red ferro­via­ria que con­du­cía a las cáma­ras de gas.“
    4.-Pero Pío XII no tiene mejor defen­sor que él mismo. El 2 de junio de 1943, cuando nadie toda­vía había siquiera hablado del tema, él declaró ante la asam­blea de car­de­na­les: se unía “a las súpli­cas ansio­sas de todos los que, a causa de su nacio­na­li­dad o de su raza, son abru­ma­dos por las mayo­res prue­bas, y por los dolo­res más acer­bos, y a veces incluso des­ti­na­dos, sin culpa per­so­nal, a medi­das de exter­mi­na­ción.” Tam­bién en su dis­curso de Navi­dad de 1942, cuando nin­guna nación se pro­nun­ciaba sobre esto, él se refe­ría con espando a la suerte de “estos cen­te­na­res de miles de per­so­nas que, por el solo hecho de su nacio­na­li­dad o de su raza, han sido lle­va­das a la muerte por una pro­gre­siva extin­ción.“
    No abu­rro más, pero si alguno tiene espe­cial inte­rés, podría darle más citas y ofre­cerle más núme­ros con­cre­tos, para no que­dar en, como decía más arriba, meras acu­sa­cio­nes o defen­sas sin fun­da­mento.
    Salu­dos cordiales

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