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¿Y el yuyo?
El despreciable yuyo, tal como se refirió la presidente Cristina Kirchner respecto de la codiciada soja, hoy comienza a cobrar un protagonismo muy particular debido a la caída de los valores internacionales, lo que influirá en el gobierno en forma negativa, ya que, el “yuyo” dejará de ser quien provea de fondos abundantes y frescos, que le ha posibilitado desde el primer día del anterior gobierno, contar con abundancia de ingresos que le asfaltó el camino del despilfarro, otorgando subsidios, no siempre transparentes y bien entendidos, en lugar de permitir a las empresas en forma paulatina mejorar sus tarifas para llevar a cabo la inversiones necesarias para la provisión de buenos servicios y quedarse en el país, en lugar de emigrar frente a la carencia de seguridades jurídicas.
El despilfarro fue una característica que destacó al anterior gobierno, y una encerrona para la Presidente que no sabe o no quiere salir de ella.
Ahora debemos enfrentar los errores del pasado reciente: la pelea con los productores agropecuarios determinó menor siembra y quizás menor calidad de producto, ante la desinversión en insumos necesarios para mejorarlos.
¿Será la industria la que pueda proveer los recursos que requiere el país para afrontar los vencimientos que habrá que cumplir en el 2008, 2009 y 2010 o habrá llegado la hora de pedir perdón al campo y diseñar con ellos las políticas agropecuarias que alienten a los productores a sembrar más soja, trigo o maíz, producir y exportar más leche, y recuperar los stocks ganaderos?
Las políticas de Estado, son necesarias en todos los sectores estratégicos, pero en particular, para el que sostiene a la Nación. Ellas son imprescindibles y no deben ser modificadas por los gobernantes de turno de acuerdo a su humor o nivel de resentimiento.
Dicen que no hay nada mejor que un buen susto para despertar a un borracho. El susto que hemos comenzado a transitar debiera ser suficiente motivo para dejar de lado orgullos lastimados y pensar como salimos de esta crisis, entre todos, y en especial con el campo como aliado. Es impensable hacerlo sin los recursos extraordinarios que genera el campo. No hacerlo es poner en peligro la estabilidad de millones de argentinos que confiaron y votaron un proyecto, que con seguridad no fue este.
Industria Naval
Una noticia circuló con la velocidad de un rayo: Servicios Portuarios Integrados – SPI SA, cerró un contrato con la empresa Río Tinto, por 80 barcazas, con opción a 40 más, que serán destinadas a fortalecer la flota de la empresa naviera, y la “novedad”, es el compromiso asumido de entregar una barcaza por semana.
Esta industria que se ha destacado, salvo excepciones, por no cumplir con los tiempos de entrega estipulados por contrato, y que por regla general la construcción de una embarcación similar, estaba en no menos de diez veces este tiempo. Por ello, creemos que el compromiso de SPISA hará muy bien a toda la industria naval argentina, la que podría retomar el camino que alguna vez fue trazado y políticas estatales erróneas llevaron a la quiebra a los principales astilleros. Calidad y tiempos de entrega, además de competitividad, son los elementos que se toman en cuenta en el exterior a la hora de poner una orden de construcción. Este contrato con seguridad trascenderá nuestras fronteras, por lo que se torna en oportunidad para la industria, ya que indudablemente habrá un derrame hacia otros astilleros.
Inflación
En la edición correspondiente al mes de marzo pasado, decíamos que el mes de marzo era un mes bisagra en la economía nacional, ya que a partir de allí comenzarían a sentirse los efectos de la inflación, resintiendo fuertemente a las economías familiares. La inflación hasta ese momento, motivado en la euforia de las vacaciones, no había sido registrada por los bolsillos de los ciudadanos (¿o habitantes?) de nuestro país. Pero esa aparente estabilidad desaparecería con el comienzo de las clases, y el reencuentro con la realidad.
Hoy, a varios meses de dicha publicación, lamentamos no habernos equivocado. Varios factores convergieron para que el adelanto se convirtiera en cruda realidad: la inflación en las economías familiares ha licuado los sueldos, aumentando en cientos de miles la cantidad de pobres, y lo más grave es que no saben como detenerla, y si saben, la tozudez no se los permite. El conflicto generado gratuitamente con el campo se hará sentir muy duro desde los primeros meses del año que viene, agravado ahora, con la crisis económico-financiera de los EEUU que arrastró a Europa y que ya comienza a sentirse aquí. Pobreza, desocupación, caída de nuestras exportaciones, son algunas de las consecuencias más inmediatas. Algunas de éstas las hubiéramos sufrido igual, aun sin la crisis de los EEUU.
No se pueden esperar soluciones diferentes a los mismos problemas si son tratados por los mismos funcionarios.
Autor: Richard Leslie Ramsay
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Sr, Ramsay: El yuyo se convirtio en AFJP. De algún lado tiene que salir el dinero genuino y corruptible.
Así es Matilde, y dentro de poco será el manoteo a bancos privados, cajas de seguridad, lo que venga, con tal de seguir robando.