El rol del estado

En mi último artículo  del 24 de setiem­bre pasado adver­tía que el Gobierno Nacio­nal ingre­saba len­ta­mente en lo que  deno­miné el sín­drome  Fron­dizi. Un ver­ti­gi­noso cam­bio de rumbo, hacia el rea­lismo y la mode­ra­ción, con­se­cuen­cia de la apa­ri­ción del campo y vas­tos sec­to­res de clase media y obrera resuel­tos a poner lími­tes al gobierno nacio­nal. Ese cam­bio de rumbo obe­de­cía, asi­mismo, a la grave situa­ción fis­cal que el gobierno avi­zo­raba y avi­zora para los años venideros.

El triunfo del campo sobre la reso­lu­ción 125, la falta de finan­cia­miento externo pro­vo­cado por la hos­ti­li­dad del matri­mo­nio al capi­ta­lismo glo­ba­li­zado y la caída de los pre­cios de los ali­men­tos gol­peó fuer­te­mente a la pareja gober­nante. El vivir con lo nues­tro  que­daba atrás. Nece­si­ta­ban  apoyo exte­rior y finan­cia­miento inter­na­cio­nal. Había que cam­biar. Esta reali­dad llevó al matri­mo­nio a modi­fi­car polí­ti­cas pro­du­cién­dose, a jui­cio de Jorge Asís, el giro a la dere­cha o al decir del perio­dista Jorge Raven­tos el plan B.

Deci­die­ron, enton­ces, pagar al Club de París y solu­cio­nar el asunto del default con los bonis­tas mal­tra­ta­dos. Fue­ron más a fondo, aún, la Señora advir­tió que el dólar no subiría y que no habría pro­tec­cio­nismo. Todo eso dicho en las bar­bas de los diri­gen­tes de la UIA.

En esa idea el gobierno per­ma­ne­ció algu­nos días. Setiem­bre fue un mes aciago para la izquierda y el pro­gre­sismo que des­va­riado bus­caba alguna expli­ca­ción al brusco giro de Cris­tina. Algu­nos gru­pos “pique­te­ros” aban­do­na­ban la nave abor­dando peque­ños chin­cho­rros de cubierta.

Así esta­ban  las cosas cuando se mani­festó bru­tal­mente la cri­sis mun­dial. La pri­mera reac­ción del gobierno fue bur­larse, pero inme­dia­ta­mente se per­ca­ta­ron que habría pro­ble­mas. ¡Lás­tima! ¡Que­rían  arre­glar con el mundo justo en el momento que el mundo no estaba en con­di­cio­nes de escu­char­los! Lle­ga­ban tarde a la cita.

Había que retro­ce­der.  Vol­ver a “vivir con lo nues­tro”. Reen­con­trarse con los vie­jos ami­gos. Si los eco­no­mis­tas más orto­do­xos acon­se­ja­ban  replan­tear el tema de los pagos ellos no podían ser obs­ti­na­dos. Borra­ron con el codo lo escrito unos días antes. Sube el dólar, se pro­tege el mer­cado interno, se com­plica la rela­ción con Bra­sil, se busca sacar dinero de donde sea para con­tar con caja. Se asalta a las AFJP. La pri­ma­vera de los Kir­ch­ner tocaba a su fin.

Cual­quier otra inter­pre­ta­ción que se le quiera dar al asunto es for­zar y edul­co­rar la deci­sión.

Ideo­lo­gía Y Poder

La cri­sis inter­na­cio­nal habi­litó a que el gobierno recu­pe­rara su iden­ti­dad ideo­ló­gica para “engru­pir debute a los ota­rios”. Para eso cuenta con his­to­ria cru­zada y píca­ros dis­pues­tos a dar letra.

Libe­ra­les o inter­ven­cio­nis­tas ha sido un dilema clá­sico en la his­to­ria nacional.

Prin­ci­pios que fue­ron des­ple­ga­dos en uno u otro momento según las cir­cuns­tan­cias his­tó­ri­cas. No hay ideo­lo­gismo puro o no debiera haberlo. Sin embargo uno tiene su cora­zón y cree más en uno que en otro. ¡Es humano!

De todos modos la reali­dad manda y se impone. Cuando esto ocu­rre obliga, a   nues­tro pesar, a actuar en con­se­cuen­cia, aún, en coli­sión con lo mag­má­tico del pen­sa­miento. En la his­to­ria acae­cen estas dia­go­na­les. En la década del 30 libe­ra­les de los qui­la­tes de Pinedo, Duhau o Pre­bisch no pudie­ron gober­nar con las ideas en que habían sido edu­ca­dos y  debie­ron hacerlo en con­tra de los prin­ci­pios ideo­ló­gi­cos adqui­ri­dos pre­ce­den­te­mente. Inter­vi­nie­ron la eco­no­mía. En la década del 90’ el pero­nismo, edu­cado para inter­ve­nir, pla­ni­fi­car y esta­ti­zar, debió libe­rar, des­re­gu­lar y pri­va­ti­zar. La polí­tica tiene secre­tos que las ideo­lo­gías no com­pren­den. El 30’ y el 90’ están pro­fun­da­mente vin­cu­la­dos  no en las doc­tri­nas eco­nó­mi­cas, como el lec­tor avi­sado puede darse cuenta, sino la capa­ci­dad de actuar de una u otra manera en defensa del país ade­cuán­dolo a las cir­cuns­tan­cias internacionales.

En estos momen­tos frente a la tre­menda cri­sis finan­ciera vemos como las gran­des nacio­nes capi­ta­lis­tas uti­li­zan las palan­cas del Estado para capear la tor­menta. No están ata­dos a dogmas.

¿Que pasa en nues­tro país y por aña­di­dura  con un sec­tor impor­tante de nues­tra elite polí­tica y cul­tu­ral? ¿Cómo reac­cio­na­ron ante los for­mi­da­bles cam­bios de 1989 y la caída del comu­nismo? (acon­te­ci­mien­tos que el con­junto de la inte­lec­tua­li­dad inter­na­cio­nal con­cep­tuó como fundacionales)

Como si nada hubiera ocurrido.

Así como Perón se ade­cuó a la reali­dad mun­dial de mer­ca­dos cerra­dos y autár­qui­cos y de nacien­tes esta­dos de bie­nes­tar (no hizo otra cosa que seguir la ola inter­na­cio­nal) y tuvo sus detrac­to­res que pen­sa­ban en anti­guo; el 90’ fue la ade­cua­ción argen­tina a la nove­dosa situa­ción mun­dial post comu­nismo y tam­bién contó con anti­guos: Los Pro­gre­sis­tas que pen­sa­ron una sola vez y para siem­pre. Con voca­bu­la­rio ter­cer­mun­dista un seg­mento de la elite político-cultural (con­for­mada en la Argen­tina pre­té­rita) atacó al gobierno neo­li­be­ral y pro impe­ria­lista de Menem.

Nues­tra his­to­ria está cavada por trin­che­ras ideo­ló­gi­cas muy pro­fun­das que aumen­tan la ten­sión. Coro­la­rio de accio­nes polí­ti­cas extre­mas. Cuando esta­ti­za­mos lo hici­mos sin repa­ros ni cui­da­dos. A como viniera, y cuando pri­va­ti­za­mos no andu­vi­mos con vuel­tas. Todo al extremo. Al mango. ¡Así somos! Y vaya si tene­mos his­to­ria de extre­mos. Moreno, Liniers, Álzaga, Riva­da­via, Rosas, Mitre, Sar­miento, Perón, Aram­buru. Allí están, ilu­mi­nán­do­nos. ¿Podre­mos zafar de este hechizo?

Natu­ral­mente que la gente de a pie no piensa de ese modo. Es la elite polí­tica y cul­tu­ral la mani­quea. La que cava abismos.

El gobierno nacio­nal ha metido mano en los dine­ros de los jubi­la­dos y jubi­la­bles. Su dis­curso para jus­ti­fi­car el des­pojo se sus­tenta en los nefas­tos 90’ y la cri­sis mun­dial que pue­den hacer des­a­pa­re­cer esos fon­dos. Un coro de alcahue­tes entre los cua­les se hallan un sec­tor de la elite sin­di­cal de buti­bamba y buti­ba­rreno, al decir anda­luz, acom­paña la arre­me­tida. Esta acti­tud del gobierno coloca en un brete a un sec­tor muy amplio de la polí­tica. ¿Qué hacer? ¿En que rin­cón pararse? ¿Qué defen­der? ¿Qué decir ahora?

Todos ellos, en los 90’, for­ma­ron en el equipo de viu­das e hijos del Estado inter­ven­tor. Ideo­lo­gi­za­dos como esta­ban defen­dían a raja­ta­bla al Estado como nive­la­dor social y dis­tri­bui­dor jus­ti­ciero de la riqueza. Habla­ban de las joyas de la abuela. Mira­ban la reali­dad con ojos into­xi­ca­dos. Hoy se veri­fica un pequeño giro. Han adop­tado una con­ducta rea­lista frente al atro­pe­llo del gobierno. Defien­den los dine­ros de los jubi­la­dos. Entre el Estado y las AFJP no le creen al Estado. Es un paso al frente. No están en con­di­cio­nes, aún, de con­fiar en la acti­vi­dad pri­vada. Tiempo al tiempo. Los pre­jui­cios son añosos.

El camino de las AFJP fue el que se encon­tró en su momento para pre­ser­var del Estado asal­tante (como señaló Perón) los dine­ros de los jubi­la­dos. No fue una deci­sión ideo­ló­gica. Fue la herra­mienta hallada  ante la cri­sis mun­dial y Argen­tina del Estado ¿Qué se puede mejo­rar? ¡Por supuesto! Sin embargo el tema, en su momento, fue tra­tado como dogma, con trin­che­ras tan pro­fun­das que los par­ti­dos opo­si­to­res hoy se hallan en pro­ble­mas de iden­ti­dad para abor­dar el debate. Esto explica sus idas y vueltas.

La intan­gi­bi­li­dad de los depó­si­tos que pro­po­nen para zafar del pri­va­tismo es una mone­ría. Ade­más de que el gobierno no lo va a acep­tar dado que las AFJP por su lado ya pres­ta­ban, los depó­si­tos ban­ca­rios en dóla­res tam­bién fue­ron intan­gi­bles en algún momento. Como tam­bién el endeu­da­miento en bonos de las AFJP que no debían superar el 50% y sin embargo Cava­llo mediante no fue así. Bonos que luego del acuerdo de la deuda debían ser  inde­xa­dos por infla­ción que hoy el gobierno miente. De modo que por donde se lo mire esta­mos en problemas.

El tema cen­tral es la segu­ri­dad jurí­dica y el apego a las leyes que rigen el mundo moderno. El Gene­ral Mitre luego de derro­car a Der­qui en la bata­lla de Pavón y echar por tie­rra el pro­yecto pro­vin­ciano asu­mió como nuevo Pre­si­dente res­pe­tando todas y cada una de las deu­das y los acuer­dos de la Con­fe­de­ra­ción. ¡El mis­mí­simo Mitre creía en la segu­ri­dad jurídica!

¿Cuál es el pro­blema, enton­ces? Ni esta­tismo ni pri­va­tismo. Al pue­blo lo que es del pue­blo. No se puede hacer uso irres­pon­sa­ble de esos fon­dos y menos des­a­pa­re­cer en el ano­ni­mato lo que cada uno de los argen­ti­nos, que opta­ron por las AFJP, guar­daba en sus cuen­tas. Todo lo demás es dis­cu­ti­ble a la luz de la verdad.

Autor: Claudio Chaves

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2 Comentarios en “El rol del estado”  

  1. 1 Tito en el Caribe

    ¿Era Frondizi?.….…“EMPRESTITO 9 DE JULIO”, Y ESAS COSAS OTRA VEZ?.….….…qlp¡¡, Pare­cie­ran estar bai­lando, Un pasito Pá´lante, otro Pá´trasss.
    La CALE­SITA ARGEN­TINA.: Puro dar vuel­tas, siem­pre en el mismo lugar..

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    Tito : A estos del poder le cave la can­ción:.….” tirate al rio en la parte más pro­funda y des­pues cuando te hun­das si que­res podes gri­tar”.…. Esta tras­tor­nada nos grita todos los días.

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