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El dolar no se come
El Columnista Invitado de Hoy : Gustavo Oscar Colla
Quienes trabajamos en la actividad privada, para mejor decir, sector productivo de la población, solo podemos sobrevivir satisfasciendo de la mejor manera posible a quienes demandan nuestros productos o servicios.
Este sistema de premios y castigos que, para disgusto de muchos esta inserto en la naturaleza humana, es lo que nos obliga a diario a ser mas eficientes en lo que hacemos. En la medida que se logre seremos premiados en la preferencia de los consumidores.
Obtendremos una mejor calidad de vida personal a cambio de ofrecer también mejor calidad de vida a la sociedad. Si esto no se logra, los resultados, serán inversos. De ahí que resulta de fundamental importancia que exista una cultura social, obviamente a través de los gobiernos, que incentive, desde la escuela misma, un modelo de premios y castigos.
Esto, se llama, COMPETIR ( con expreso perdón de la palabra).
La progresia nos ha regalado un nuevo neologismo: “el tipo de cambio competitivo”. La connotación de la frase, seria: “desde el estado interventor, benefactor y solucionador de todos los problemas tenemos el poder de hacer competitivo aquello que, en escencia, no lo es”; “el funcionario de turno puede, a través de la manipulación de la cotización de la moneda, hacer eficiente aquello que a la vista de la gente, es ineficiente, o hacer que la gente elija algo que por vía natural jamas hubiera elegido”.
Lo que es competitivo es el producto o servicio que va a satisfacer nuestras necesidades de la mejor manera posible en la conjunción hipersubjetiva de calidad/precio/escala de preferencias personal. Si el Estado, a través del manejo arbitrario del tipo de cambio esta abaratando o encareciendo un determinado producto o servicio, lo que esta haciendo es distorsionar las preferencias individuales por el lado de los consumidores y premiando o castigando por acto discrecional de un burócrata de turno, por el lado de los productores.
Lo que se logra de esta forma es mayor “competitividad” en precio; jamas en calidad, ya que esta surge de componentes que los funcionarios públicos ignoran en su totalidad. Obviamente que este “modelo” resulta siempre alentado por un sector del empresariado argentino, acostumbrado al prebendarismo sistemático y al “corralito productivo”.
Conclusión, lo que puede competir es el dulce de leche de una marca con el dulce de leche de otra marca, por diferencia de calidades y de precios. Los billetes, no se comen.
Autor: Gustavo Oscar Colla
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2 Comentarios en “El dolar no se come”
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Es verdad que los billetes no se comen, pero compran lo que la gente come. Además, los billetes, esto es, la moneda, es una medida de valor porque mide el costo, el precio y la utilidad de lo que se compra. Los billetes no se comen, es verdad, pero también sirve como reserva de valor, principalmente cuando el producto que se come es perecible, como el dulce de leche. En mi opinión, el valor del dolar o del peso argentino o de cualquier otra moneda cuando es manipulado al sabor del burócrata, se convierte en “moneda de cambio fijo” y herramienta de política populista. El “cambio fijo” en el Brasil ha quebrado la cara de varios gobiernos y ha llevado el país al borde de la bancarrota. Ahora quien determina el cambio del Real no es el burócrata de turno sino las fuerzas del mercado, es decir, la cantidad de oferta y demanda de monedas fuertes, como el dólar o el euro en un mercado globalizado. Excepcionalmente, en casos de extrema necesidad, el Banco Central vende y compra dólares para regular el tipo de cambio. A esta altura del campeonato internacional de dictadores populistas, la preferencia siempre es por el control absoluto del tipo de cambio. En estas condiciones, el “cambio fijo” es una herramienta peligrosa porque siempre termina quebrando la cara de dictarores populustas.
Horacio Villegas, Campinas, SP, Brasil
“Quienes trabajamos en la actividad privada, para mejor decir, sector productivo de la población, solo podemos sobrevivir satisfasciendo de la mejor manera posible a quienes demandan nuestros productos o servicios.”
Desafortunado encabezado de nota.…., o nunca han acudido a un hospital publico, o a una escuela publica, o hasta cualquier organismo tipo ministerio y no fueron bien atendidos y gratuitamente en cuanto a producto o servicio ?
Ese es tambien un sector productivo de la poblacion.
No puede ser tan cerrada la vision de autor de la nota.
No olvide que en publico o privado solo se reflejan las modalidades colectivas.
Jorge E. Serex (La Plata. Pcia. Bs. As., Argentina)