La misma 1008 con otra pollera

Es muy suges­tivo que el Gobierno hubiera ele­gido este momento para cobrarse sus cuen­tas pen­dien­tes con la DEA (agen­cia Nor­te­ame­ri­cana de lucha con­tra el narcotráfico).

Sugiere mucho pero no llama la aten­ción puesto que sabe­mos que existe el pro­pó­sito de sacar del país todo lo que tenga que ver con los EE.UU de Nor­te­amé­rica, por razo­nes que van más allá de una fol­cló­rica anti­pa­tía con­tra la poten­cia del Norte.

Sos­pe­cha­mos que este pre­ca­len­ta­miento res­ponde a accio­nes de la calis­te­nia bélica con la que se pre­pa­ran algu­nos paí­ses para asal­tar al gigante norteamericano.

Está claro que existe la deci­sión de que el hilo del ovi­llo comience a jalarse pre­ci­sa­mente desde este punto del con­ti­nente que cum­plirá el papel de comen­zar a infec­tar al pla­neta de un virus bélico del que aún pocos se atre­ven a hablar y al que muchos pre­fie­ren inter­pre­tar como el eco de un telé­fono descompuesto.

La con­signa es que todas las orga­ni­za­cio­nes y orga­nis­mos depen­dien­tes de los EE.UU sal­gan de Boli­via, y en este come­tido se están dando los pri­me­ros pasos, que pare­cen insig­ni­fi­can­tes, pero son sus­tan­ti­vos por­que pre­ci­sa­mente se inau­gura con el país pequeño que se atreve a desa­fiar al águila.

La esfinge está ya pla­neando su acer­tijo a las puer­tas de Tebas. Y por supuesto que está pre­pa­rada para devo­rar a todos los que no iden­ti­fi­que con la for­mula inces­tuosa del poder por el poder y con el poder que se está construyendo.

Si el gobierno de los EE.UU res­ponde con des­me­sura, se dirá que el águila sigue sin tener escrú­pu­los, y si res­ponde con bene­vo­len­cia el ratón no per­derá la oca­sión de ini­ciar su muta­ción para con­ver­tirse en la ser­piente que pon­drá la man­zana en la boca de quien pecará por acción u omi­sión para dar paso a la clara posi­ción bipo­lar que la cri­sis mun­dial plan­tea den­tro del espí­ritu bélico que la anima.

La expul­sión de la DEA es otro paso para pro­bar el ter­mó­me­tro y mos­trar que tras el estan­darte racial y el emblema de nue­vas bús­que­das de empoderamiento-marginamiento, se plan­tea el nuevo sello de una reor­ga­ni­za­ción glo­bal de la hege­mo­nía que se pre­tende instaurar.

Los jine­tes del Apo­ca­lip­sis ya han abierto el sello de la raza, decre­tando que lo blanco-blancoide-occidental-occidentaloide es hoy el albo de todos los males y se cons­ti­tuye en el agu­jero por el que muchos pode­res deben comen­zar a caer en caída libre y vertiginosa.

El ratón prueba su habi­li­dad para trans­mu­tarse en ser­piente y desa­fiar al águila que no está con­ven­cido de que debe rom­perse el pico, des­ga­rrar sus garras, sacarse las plu­mas y con­cre­tar el ciclo de reno­va­ción de fuer­zas que tiene pendiente.

El Gobierno boli­viano está mos­trando que no des­can­sará con la expul­sión del orga­nismo de con­trol del nar­co­trá­fico (DEA), puesto que ade­lanta que pro­pon­drá la modi­fi­ca­ción de la Ley 1008, adu­ciendo a que esta vul­nera los “dere­chos humanos”.

El minis­tro de la Pre­si­den­cia, Juan Ramón Quin­tana, quien comandó la ope­ra­ción de Pando en la que se llegó a una con­fron­ta­ción de la que ahora se tra­tan de borrar las evi­den­cias para con­ver­tirla a fines del poder en “geno­ci­dio y masa­cre” y que no ha esca­ti­mado esfuer­zos por alla­nar domi­ci­lios, secues­trar ciu­da­da­nos con enca­pu­cha­dos mili­ta­res, con­fi­nar, resis­tirse a cum­plir los fallos judi­cia­les, es quien pre­ci­sa­mente ha reapa­re­cido para dar un amplio informe de las supues­tas vio­la­cio­nes come­ti­das por la DEA, al tiempo de adver­tir que se debe eli­mi­nar la ley 1008 debido a que esta vul­nera los dere­chos humanos.

La Ley 1008 es exce­siva, no nos queda duda que se han come­tido muchos atro­pe­llos y vio­la­cio­nes bajo la vigen­cia de esta Ley, pero nos resulta incon­gruente que estas vio­la­cio­nes de dere­chos sean cen­su­ra­das cuando se admi­ten e incluso se ha gene­rado una prác­tica coti­diana de la vio­len­cia de Estado, el terro­rismo, per­se­cu­cio­nes y apre­sa­miento indis­cri­mi­nado de quie­nes son opo­si­to­res al actual régimen.

Para que aqui­la­te­mos el tenor de los jus­ti­fi­ca­ti­vos y los guar­de­mos en nues­tro anec­do­ta­rio de polí­ti­cas que aun­que parez­can fol­cló­ri­cas no lo son, ni tam­poco son errá­ti­cas a pesar de la doble moral que deten­tan, con­clu­ya­mos con la decla­ra­ción con la que el minis­tro Quin­tana jus­ti­fica los pasos que seguirá el gobierno: “La Ley (1008), desde nues­tro punto de vista, tiene que ser modi­fi­cada, por­que esta ley viola uno de los dere­chos cons­ti­tu­cio­na­les fun­da­men­ta­les de cual­quier ciu­da­dano en Boli­via y es la pre­sun­ción de inocen­cia”; tres días des­pués de esta decla­ra­ción el minis­tro Quin­tana comandó una nueva ope­ra­ción en la que siete ciu­da­da­nos fue­ron secues­tra­dos desde Pando e inter­na­dos en el cuar­tel de Via­cha de la ciu­dad de La Paz en cali­dad de con­fi­na­dos. Los acti­vis­tas civi­les fue­ron cap­tu­ra­dos sin orden de arresto y sin gozar del dere­cho a la pre­sun­ción de “inocencia”.

Como se dice por estos lares, impera la 1008 con otra pollera.

Autor: Centa Reck

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