El Kirchnerismo y su busto
a un terrorista de estado

En su afán por reivin­di­car a las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas que ope­ra­ron en nues­tro país en los años ‘70 y todo lo que tenga que ver con ellas, el Kir­ch­ne­rismo colocó en la Casa Rosada un busto con la figura del ex pre­si­dente Héc­tor Cám­pora, cuyo fugaz gobierno de tan sólo 49 días bastó para reor­ga­ni­zar al terro­rismo sub­ver­sivo e incu­rrir en inne­ga­ble “terro­rismo de Estado”.

Aso­mando el año 1973, el enton­ces pre­si­dente de facto Ale­jan­dro Agus­tín Lanusse lla­maba a elec­cio­nes luego de siete años de gobierno de “Revo­lu­ción Argen­tina”. El pero­nismo pre­sen­ta­ría su lista enca­be­zada por Héc­tor Cám­pora, ele­gido por Perón no por pre­sen­tar apti­tu­des polí­ti­cas para diri­gir un país, sino por con­si­de­rarlo su hom­bre más mani­pu­la­ble. Tanto es así, que el lema de la cam­paña fue “Cám­pora al gobierno, Perón al poder”.

Lo cierto es que los pero­nis­tas resul­ta­ron vic­to­rio­sos de la con­tienda elec­to­ral con más del 49% de los votos, ini­cián­dose a par­tir de ese momento una nueva etapa en la gue­rra revo­lu­cio­na­ria que se ges­taba en la Argen­tina. Los más inge­nuos pen­sa­ron que el terro­rismo cesa­ría su accio­nar debido a la vuelta de las for­mas demo­crá­ti­cas y del hasta enton­ces pros­cripto pero­nismo. Prác­ti­ca­mente nadie prestó aten­ción a los abru­ma­do­res cán­ti­cos que reso­na­ban en la Casa Rosada el 25 de mayo de 1973, día de la asun­ción de Cám­pora, donde las hor­das terro­ris­tas explí­ci­ta­mente lla­ma­ban a con­ti­nuar con la lucha armada. “Con Cám­pora y con Lima, la lucha no ter­mina”, “Ya van a ver cuando ven­gue­mos a los muer­tos de Tre­lew”, entre muchas otras con­sig­nas que se ase­me­ja­ban a ver­da­de­ros gri­tos de guerra.

Cám­pora desde el prin­ci­pio no pudo ocul­tar su acer­ca­miento a las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas, que segui­da­mente soco­rre­ría desde el poder con­vir­tién­dose en un ver­da­dero terro­rista de Estado. Las jus­ti­fi­ca­cio­nes de los homi­ci­dios gue­rri­lle­ros tuvie­ron un lugar impor­tante en su cam­paña polí­tica, donde llegó a afir­mar que “la acción de FAR y Mon­to­ne­ros es tan res­pe­ta­ble como la de quie­nes esta­mos en el camino de la persuasión”.(1) Cuenta el perio­dista Car­los Manuel Acuña que “El 19 de abril –cuando fal­ta­ban pocas sema­nas para la tras­mi­sión de mando– los mon­to­ne­ros man­tu­vie­ron una reunión secreta con Cám­pora de la que par­ti­ci­pa­ron Fir­me­nich, Roberto Cirilo Per­día y el pro­pio Galim­berti […] los jefes gue­rri­lle­ros le pre­sen­ta­ron al pre­si­dente electo el lis­tado de aque­llos minis­tros que con­si­de­ra­ban acep­ta­bles para inte­grar el futuro gabi­nete nacional”.(2) Este fue el pun­ta­pié ini­cial para la incor­po­ra­ción de terro­ris­tas en el gobierno, pro­pues­tos por Mon­to­ne­ros y acep­ta­dos por el mismo Cámpora.

Lle­gado el 25 de mayo de 1973, ante la impo­si­bi­li­dad de hacerlo en auto­mó­vil por los innu­me­ra­bles actos de vio­len­cia que se habían des­en­ca­de­nado, Cám­pora y Lima arri­ba­ron a la Casa Rosada en heli­cóp­tero. Cuenta el Dr. Nico­lás Már­quez que el pre­si­dente electo estuvo “cus­to­diado por nume­ro­sos terro­ris­tas que ingre­sa­ron al Salón Blanco de la Casa de Gobierno”.(3) Sobre el vio­lento clima que se vivía aquel día, la revista Gente tiempo des­pués narra­ría: “El 25 de mayo de 1973 fue una pesa­di­lla […] uni­for­mes mili­ta­res escu­pi­dos, coches vol­ca­dos y que­ma­dos, gri­tos, ame­na­zas, ofen­sas, sal­tos, des­bor­des, revan­cha […] el horror fue general”.(4) A la sazón, cabe des­ta­car que se pro­du­je­ron más hechos de vio­len­cia aquel oscuro 25 de mayo, que en el tan demo­ni­zado 24 de marzo de 1976.

La orga­ni­za­ción terro­rista Mon­to­ne­ros efec­ti­va­mente había alcan­zado el poder real de la Nación. “La Casa Rosada ya había sido bau­ti­zada y man­ci­llada con el apodo de Casa Mon­to­nera” con­ta­ría más tarde la revista Gente. Los cán­ti­cos que los terro­ris­tas pro­nun­cia­ban, así tam­bién lo indi­ca­ban: “¡A la Rosada la cui­dan los gra­na­de­ros, el 25 la cui­dan los mon­to­ne­ros!”; “¡Mon­to­ne­ros, FAR y ERP, con las armas al poder!”. Sin embargo, el home­na­jeado por el kir­ch­ne­rismo Héc­tor Cám­pora seguía incen­ti­vando a los terro­ris­tas, adu­lán­do­los en su dis­curso de asun­ción (redac­tado entre otros por el mon­to­nero Hora­cio Ver­bitsky) ante la Asam­blea Legis­la­tiva: “La juven­tud mara­vi­llosa que supo res­pon­der a la vio­len­cia con la vio­len­cia y opo­nerse, con la deci­sión y el coraje de las más vibran­tes epo­pe­yas nacionales”.(5) Estas pala­bras eran escu­cha­das desde sitia­les pri­vi­le­gia­dos por los pre­si­den­tes comu­nis­tas Sal­va­dor Allende (de Chile, quien refu­giaba terro­ris­tas argen­ti­nos en su país y llegó a rega­larle un arma a San­tu­cho) y Osvaldo Dor­ti­cós (de Cuba, donde se entre­na­ban y adoc­tri­na­ban las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas argentinas).(6)

El terro­rismo, auxi­liado por Cám­pora, comandó varias pro­vin­cias de gran enver­ga­dura. Los gober­na­do­res más vin­cu­la­dos con las orga­ni­za­cio­nes arma­das fue­ron Obre­gón Cano (Cór­doba), Oscar Bide­gain (Bue­nos Aires, vin­cu­lado con el famoso ata­que terro­rista a la uni­dad mili­tar de Azul en 1974), Alberto Mar­tí­nez Baca (Men­doza), Miguel Ragone (Salta) y Jorge Ceper­nic (Santa Cruz). Entre los fun­cio­na­rios mon­to­ne­ros que tra­ba­ja­ron para el Estado terro­rista de enton­ces, des­taca el inefa­ble Miguel Bonasso, quien desde las pági­nas de su libro titu­lado “Dia­rio de un Clan­des­tino” admi­tiera más tarde que mien­tras tra­ba­jaba para el cam­po­rismo, ope­raba en una orga­ni­za­ción terro­rista: “Me muevo como ase­sor libre, aun­que reviste for­mal­mente en la Secre­ta­ría de Prensa […] allí me piden que orga­nice un grupo de inte­li­gen­cia. Le digo que sí […] por­que yo ya realizo tareas de inte­li­gen­cia, pero para Mon­to­ne­ros”. A con­fe­sión de parte, relevo de pruebas.

Bas­ta­ron algu­nas horas de ges­tión para que se tomara la pri­mera medida en bene­fi­cio de las hor­das terro­ris­tas. En efecto, el 26 de mayo de 1973, una irra­cio­nal e irres­pon­sa­ble ley de amnis­tía deja­ría en liber­tad a todos los terro­ris­tas que fue­ran juz­ga­dos con­forme a dere­cho por la Cámara Fede­ral Penal entre 1971 y lo que corría de 1973. Cuenta el juez Jaime Smart que “a los terro­ris­tas no se les exi­gió la entrega de una sola arma […] con­ser­va­ron todo el armamento”.(7) Dicho de otro modo, los terro­ris­tas habían sido libe­ra­dos no para rein­cor­po­rarse a la socie­dad e inten­tar ende­re­zar sus vidas, sino para ser una suerte de refuerzo para las orga­ni­za­cio­nes arma­das que no habían dejado de ope­rar en su intento por tomar por com­pleto el poder esta­tal. Lo cierto es que la amnis­tía dejó a más de 2000 terro­ris­tas pro­ce­sa­dos por los deli­tos más mons­truo­sos en liber­tad, lis­tos para rein­cor­po­rarse en sus res­pec­ti­vas orga­ni­za­cio­nes gol­pis­tas. El ope­ra­dor polí­tico de esta manio­bra a favor del terro­rismo fue el enton­ces Minis­tro del Inte­rior Este­ban Righi, actual pro­cu­ra­dor gene­ral de la Nación, quien en su par­tida por la impu­ni­dad, recien­te­mente prohi­bió a los fis­ca­les decla­rar los crí­me­nes de los terro­ris­tas como de lesa huma­ni­dad a efec­tos de evi­tar la reaper­tura de cau­sas con­tra ellos.

El mismo día, brin­dando a las orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias com­pleta liber­tad para delin­quir, el terro­rismo de Estado cam­po­rista abo­lió la citada Cámara Fede­ral Penal (creada para com­ba­tir en el marco de la ley a la gue­rri­lla) y derogó la legis­la­ción anti­sub­ver­siva que pre­ten­día poner freno a las acti­vi­da­des terro­ris­tas. Como si esto no bas­tara para dar rienda suelta al terro­rismo, la fugaz ges­tión se ocupó de des­man­te­lar el Poder Judi­cial. Cuenta el Foro de Estu­dios sobre la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia (FORES) que “La Corte Suprema de Jus­ti­cia estaba vacante por­que sus inte­gran­tes habían renun­ciado tan pronto se cono­cie­ron los resul­ta­dos de las elec­cio­nes […] [el cam­po­rismo] con­si­de­raba que todos los jue­ces habían per­dido el acuerdo por per­ma­ne­cer en sus car­gos durante el gobierno de facto […] se san­cionó una ley que esta­ble­ció un régi­men jubi­la­to­rio de excep­ción apli­ca­ble a los magis­tra­dos que no reunían el mínimo de edad legal en el cual se les con­ce­dían inusi­ta­das faci­li­da­des y pri­vi­le­gios. Para el caso que no opta­ran por ese bene­fi­cio en el plazo esti­pu­lado, se les apli­caba el régi­men ordi­na­rio para fun­cio­na­rios públi­cos muy des­ven­ta­joso”. Se pro­dujo tal éxodo en la Jus­ti­cia, que el FORES con­cluye: “La jus­ti­cia prác­ti­ca­mente dejó de exis­tir en la gene­ra­li­dad de los casos y espe­cial­mente en el juz­ga­miento de la sub­ver­sión, no habién­dose regis­trado una sola con­dena por actos terro­ris­tas a par­tir de 1973”.(8) No extraña que a par­tir de la asun­ción del home­na­jeado por los Kir­ch­ner, los terro­ris­tas pudie­ran accio­nar sin nin­guna traba legal.

El terro­rismo de Estado de Cám­pora había tomando forma. El mismo que hoy reivin­dica la memo­ria ideo­lo­gi­zada del kir­ch­ne­rismo y su ter­gi­ver­sada his­to­ria ofi­cial, que pre­tende ocul­tar una parte de la ver­dad y defor­mar la otra, con­de­co­rando ex terro­ris­tas y per­si­guiendo a quie­nes los com­ba­tie­ron. Al res­pecto, el Dr. Gil Lave­dra (quien no puede ser sos­pe­choso de sim­pa­ti­zar con las FF.AA por su desem­peño como juez en el Jui­cio con­tra las Jun­tas Mili­ta­res) admite la con­di­ción de Estado terro­rista que man­tuvo la Argen­tina durante la pre­si­den­cia de Héc­tor Cám­pora: “…en el año setenta y tres, una vez subido el pero­nismo al poder, sube con los mon­to­ne­ros, sube con las fuer­zas arma­das revo­lu­cio­na­rias, sube con la guerrilla”.(9) Del lado del ERP, que siem­pre man­tuvo una posi­ción polí­tica ale­jada del pero­nismo, a pesar de no haber incor­po­rado mili­tan­tes en el gobierno terro­rista de Cám­pora, cuenta Mat­tini (Coman­dante en Jefe erpiano luego de la muerte de San­tu­cho) que se vie­ron amplia­mente bene­fi­cia­dos por la polí­tica pro-terrorista de la ges­tión. El ex gue­rri­llero admite: “…con la lógica de los razo­na­mien­tos, el PRT-ERP debe­ría haber des­a­pa­re­cido en 1973, lan­gui­de­cido hasta vege­tar como cual­quier secta de izquierda, ante el ava­sa­lla­dor triunfo elec­to­ral del peronismo…pero eso no sólo no fue así, sino que a par­tir de ese momento el PRT-ERP pasó a ser una reali­dad en la polí­tica argentina”.(10) De esta forma, los terro­ris­tas en lugar de ver al apa­rato esta­tal como una traba para su accio­nar, lo per­ci­bie­ron como un aliado que no sólo no los fus­tigó, sino que los apoyó incon­di­cio­nal­mente durante la fugaz ges­tión del con­de­co­rado Héc­tor Cámpora.

Las con­tra­dic­cio­nes carac­te­rís­ti­cas y habi­tua­les del kir­ch­ne­rismo no dejan de sor­pren­der a los argen­ti­nos: se pre­sen­tan en socie­dad como los aban­de­ra­dos de los Dere­chos Huma­nos, pero reivin­di­can abier­ta­mente a las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas que agre­die­ron nues­tra socie­dad y sus ins­ti­tu­cio­nes; se pro­nun­cian en con­tra de la impu­ni­dad, pero no acep­tan la con­di­ción de deli­tos de lesa huma­ni­dad de los terri­bles crí­me­nes come­ti­dos por la gue­rri­lla; repu­dian siem­pre que se pre­sente opor­tu­ni­dad el último gobierno cívico-militar, pero home­na­jean con un busto a un terro­rista de Estado, que en rigor de ver­dad y como quedó demos­trado, toleró, apoyó e incen­tivó el accio­nar terro­rista que enlutó a nues­tro país en la década del ‘70.

Agus­tín Laje Arrigoni

(El autor tiene 19 años, es estu­diante uni­ver­si­ta­rio, autor de nume­ro­sos artícu­los de opi­nión e inves­ti­ga­ción sobre los años 70´. Está ter­mi­nando su pri­mer libro sobre la materia).

(1) Már­quez Nico­lás, La men­tira ofi­cial, P 62, Edi­ción del autor, 2008, Bue­nos Aires

(2) Acuña Car­los Manuel, Por Amor al Odio Tomo II, P 13, Edi­cio­nes del Pór­tico, 2003, Bue­nos Aires

(3) Már­quez Nico­lás, La men­tira ofi­cial, P 64, Edi­ción del autor, 2008, Bue­nos Aires

(4) “El día de la jura de Cám­pora. Caos en la Rosada”, Gente. Argen­tina. P 12

(5) Már­quez Nico­lás, La men­tira ofi­cial, P 65, Edi­ción del autor, 2008, Bue­nos Aires

(6) Ver “El terro­rismo de Estado extran­jero”, por Agus­tín Laje Arri­goni, publi­cado en La Nueva Pro­vin­cia el 16/11/08.

(7) Már­quez Nico­lás, La men­tira ofi­cial, P 76, Edi­ción del autor, 2008, Bue­nos Aires

(8) FORES, Defi­ni­ti­va­mente Nunca Más, PP 47–48-49, Edi­ción del autor, 1985, Bue­nos Aires

(9) Javier Vigo Legui­za­món, Amar al enemigo, P 59, Edi­cio­nes Pasco, 2001, Bue­nos Aires

(10) Luis Mat­tini, Hom­bres y muje­res del PRT-ERP de Tucu­mán a La Tablada, P 153, Edi­cio­nes de la Cam­pana, 2008, Bue­nos Aires

Fuente: www.atlas.org.ar

Autor: Agustín Laje Arrigoni

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2 Comentarios en “El Kirchnerismo y su busto
a un terrorista de estado”  

  1. 1 Hernan

    Feli­cito a este pibe por la cla­ri­dad de sus ideas y el valor para exponerlas!

  2. 2 Diego Siman

    Humil­de­mente quiero agre­gar un gra­nito mas a esto: CON­TI­GUA­MENTE A LA AMNIS­TIA QUE RIGHI CON­TRUYO Y CAM­PORA DICTO POR MEDIO DE DECRETO EN USO DE SUS FACUL­TA­DES COMO PRE­SI­DENTE DE LA NACION SUCE­DIO UNA SEGUI­DI­LLA DE ATEN­TA­DOS Y MUERTE DE INTE­GRAN­TES DE LA CAMARA CRI­MI­NAL QUE JUZGO CON­FORME A DERE­CHO A LOS RECIEN­TE­MENTE AMNIS­TIA­DOS, Y LOS DEMAS JUE­SES TER­MI­NA­RON EN EL EXILIO

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