Líderes que saben escuchar al pueblo…

“La opo­si­ción tiene un plan para sacarme de Mira­flo­res. Están haciendo lo posi­ble por ganar algu­nas gober­na­cio­nes y el año que viene tum­barme, pero en el supuesto de que la oli­gar­quía tome el poder en Cara­bobo, el año que viene sería de gue­rra, yo saca­ría los tan­ques para defen­der la revo­lu­ción. Patria o muerte es la con­signa. Mario Silva, aquí a mi lado, el can­di­dato del PSUV, para quien pido apoyo, es la garan­tía de la paz, con la oli­gar­quía ven­drá la gue­rra. Esco­jan uste­des el camino” (Hugo Chávez)

Sabe el tira­nuelo, Hugo Chá­vez, ahora deses­pe­rado por­que se ve venir el cache­tazo en las urnas, que hasta los dic­ta­do­res nece­si­tan del con­sen­ti­miento y entu­siasmo de la gente si es que quie­ren man­te­nerse en el poder. Es por ello que al verse aban­do­nado, por buena parte de los vene­zo­la­nos, ame­naza con la fuerza y el terror, método al que ter­mi­nan recu­rriendo todas las dictaduras.

Como los her­ma­nos Cas­tro en Cuba, Chá­vez, mues­tra su auto­ri­ta­rismo con el lati­gui­llo: “Patria o Muerte”. Los gobier­nos auto­ri­ta­rios no acep­tan a la opo­si­ción, bus­can des­pres­ti­giar la demo­cra­cia, a veces,  con argu­men­tos demo­crá­ti­cos o por lo gene­ral, como en el caso de Chá­vez, no dando otra opción que la de la gue­rra o la muerte a quie­nes se les oponen.

Escu­char al pue­blo, esa es la base en la que se asienta el modelo popu­lista. Saber lo que nece­sita y esa tarea solo la puede cum­plir un dictador.

¿Qué hay detrás de estos gobier­nos popu­lis­tas? En sus  dis­cur­sos son Robin Hood, en la prác­tica saquean donde hay aho­rro para aumen­tar “la caja”, base de sus for­tu­nas. Hay que dis­tri­buir, dicen,  pero desde el estado que es, según ellos, como mejor se reparte. Para eso ape­lan a ideas nacio­na­lis­tas, las cua­les res­pon­den a la nece­si­dad de des­po­jar de su patri­mo­nio a la socie­dad civil. Una de sus más efec­ti­vas herra­mien­tas es la estatización.

Recu­rren, cuando se equi­vo­can, a la teo­ría cons­pi­ra­tiva: la culpa de los males la tiene EEUU o algún sec­tor que cons­pira para hun­dir al país, siem­pre inven­tan algo. De los defec­tos pro­pios no se habla, es así como Chá­vez, Evo Mora­les, y el matri­mo­nio Kir­ch­ner, fus­ti­gan a sec­to­res pro­duc­ti­vos: los ins­tan a ser gene­ro­sos y a rega­lar la mayor parte de su ganan­cia al estado. Des­ca­li­fi­can, mien­ten, bus­can cul­pa­bles para tapar sus pro­pias fal­tas y así poder lograr sus objetivos.

Los popu­lis­tas basan sus dis­cur­sos en una meta: bene­fi­ciar a los sec­to­res popu­la­res, a los des­po­seí­dos,  quie­nes deben ser pro­te­gi­dos del capi­ta­lismo sal­vaje, de los empre­sa­rios exi­to­sos –los que no son ami­gos del poder– de los que per­ci­ben por su tra­bajo ele­va­das ganan­cias, siem­pre atri­bui­das a la explo­ta­ción de los más débiles.

Los Kir­ch­ner resu­ci­ta­ron el tér­mino “oligarquía”-utilizado por Perón– para refe­rirse, des­pec­ti­va­mente, a agri­cul­to­res y gana­de­ros. De esa manera, sin argu­men­tos váli­dos, pre­ten­die­ron jus­ti­fi­car el decreto que per­mi­tió el des­pojo de dicho sector.

¿Hacia dónde vamos con el retorno a polí­ti­cas muy pare­ci­das a las del período 1946–1955?

Dicen que hay que espe­rar las elec­cio­nes  que trae­rán el recam­bio en el poder. Me per­mito tener cier­tos temo­res que me pro­voca escu­char los argu­men­tos de nues­tros repre­sen­tan­tes en el Congreso.

Se habla de alian­zas demo­crá­ti­cas entre dis­tin­tos sec­to­res polí­ti­cos. Con ello con­cor­da­mos los argen­ti­nos, pero, recor­de­mos que ya tuvi­mos una alianza en el pasado reciente.  Fra­casó, estre­pi­to­sa­mente, a tal punto que acabó en muy poco tiempo con la pre­si­den­cia de Fer­nando de la Rua.

¿Apren­di­mos de los erro­res? ¿Basta para unirse ser opo­si­tor a los Kir­ch­ner, pro­me­ter defen­der el sis­tema demo­crá­tico y tener un pro­grama de gobierno? Creo que no. La expe­rien­cia nos ha mos­trado  que no es sufi­ciente. La Alianza que llevó al poder a De la Rua, por su fra­caso, expuso cla­ra­mente que hay que unirse por ideas afi­nes y pro­gra­mas simi­la­res pero que dejen en claro que hay que cam­biar el modelo “K”.

Obser­va­mos una can­ti­dad de agru­pa­cio­nes polí­ti­cas con dife­ren­tes lide­raz­gos, todos, con pre­ten­sio­nes a los más altos car­gos. El pro­blema se mani­fes­tará cuando peleen por los pues­tos en las lis­tas. Pero no acaba allí: si bien las ideas se encar­nan en per­so­nas, nece­si­ta­mos que ellas per­mi­tan no solo  la alter­nan­cia al poder, tam­bién, el des­pe­gue que nece­sita nues­tro país.

No pode­mos seguir mar­chando ale­ja­dos del mundo como lo hici­mos con la direc­ción de Perón a par­tir de 1946. La mayo­ría de los paí­ses, hoy desa­rro­lla­dos, deja­ban el ais­la­miento y el diri­gismo al cual recu­rrie­ron por la gue­rra. Perón, como ahora Kir­ch­ner, se empe­cinó en cum­plir con el plan de Mus­so­lini: ir hacia una comu­ni­dad orga­ni­zada donde los par­ti­dos cedie­ran su lugar a las corporaciones.

¿Será nues­tro futuro gobierno un “kir­ch­ne­rismo demo­crá­tico”? No alcanza. Es por eso que debe­mos exi­gir a nues­tros polí­ti­cos, a todos, algu­nos pun­tos que deben defen­derse ante cual­quier proyecto.

Las polí­ti­cas esta­tis­tas fue­ron ali­mento de  casi todos los gobier­nos argen­ti­nos luego del exi­lio de Perón. Los mili­ta­res y el pero­nismo de 1973 se siguie­ron nutriendo en esas ideas.

Nues­tros actua­les gober­nan­tes pare­cen que hubie­ran sido edu­ca­dos con rece­tas de los libros de Her­nán­dez Arre­gui por el infan­ti­lismo con que pre­go­nan los males que trae el libe­ra­lismo como el de obs­ta­cu­li­zar un pro­yecto polí­tico y cul­tu­ral autó­nomo. Nos acer­ca­mos cada vez más hacia el modelo cha­vista: aca­bar, en lo posi­ble, con ideas libe­ra­les. Todo el que las com­bate son sus her­ma­nos. Tam­bién los pero­nis­tas K, son par­ti­da­rios del esta­tismo y del con­trol de la eco­no­mía por el gobierno, de silen­ciar a la opi­nión pública y de debi­li­tar al sis­tema de partidos.

En la Argen­tina no son pocos los polí­ti­cos e incluso inte­lec­tua­les que adhie­ren a polí­ti­cas popu­lis­tas simi­la­res a las de la década del 40. Jus­ti­fi­can medi­das que van con­tra la empresa pri­vada, las liber­ta­des civi­les, los pode­res inde­pen­dien­tes, el mer­cado, la prensa libre y el sis­tema de par­ti­dos.  Olvi­dan, cua­les fue­ron las ideas que hicie­ron pro­gre­sar a la Argen­tina, a los edu­ca­do­res y pen­sa­do­res como Sar­miento, Alberdi y a todos los que con­vir­tie­ron a nues­tro país en un  ejem­plo digno de imitación.

El gobierno kir­ch­ne­rista, como el de otras dic­ta­du­ras que aso­la­ron el sis­tema polí­tico, eco­nó­mico y cul­tu­ral de Argen­tina esta­ble­cie­ron el modelo esta­tista. Es por eso que antes de adhe­rir a un par­tido o alianza polí­tica hay que saber si se res­pe­tan los prin­ci­pios que hacen al pro­greso y al tuteo con el mundo civi­li­zado. No tene­mos que seguir a lide­raz­gos que pre­ten­dan con­ti­nuar tirando a la Argen­tina por un tobo­gán que nos deja muy por debajo de los paí­ses desarrollados.

En defi­ni­tiva, con este pro­yecto de país no sali­mos ade­lante, aun­que cam­bien los gober­nan­tes. Es cierto, pri­mero hay que hacer la casa y luego sen­tarse y pen­sar en la deco­ra­ción. Pero, debe­mos cons­truirla basada en pun­tos fun­da­men­ta­les si no que­re­mos que otra vez se derrumbe..   Es pri­mor­dial el res­peto a las ins­ti­tu­cio­nes, atraer inver­sio­nes y aban­do­nar, defi­ni­ti­va­mente, las polí­ti­cas de con­tro­les que impi­den  expor­tar e importar.

La defensa de la pro­pie­dad pri­vada, opi­nión pública ins­ti­tu­cio­na­li­zada, divi­sión de pode­res, aper­tura al comer­cio mun­dial, como pro­pone el gobierno de Bra­sil, polí­ti­cas anti­co­rrup­ción y el com­bate al nar­co­trá­fico y al delito es lo que pedi­mos a viva voz los argen­ti­nos. Con res­pecto a los impues­tos, una polí­tica no abu­siva y federalista.

La fle­xi­bi­li­za­ción labo­ral le per­mi­ti­ría a los desocu­pa­dos, poder encon­trar más fácil­mente tra­bajo. En vez de vivir del estado podrían tra­ba­jar aun­que gana­ran un sueldo menor, hasta que supe­re­mos ésta época de cri­sis. Es cierto lo que decía Perón: “el tra­bajo dignifica”.

La deci­sión que tomó la Corte Suprema de Jus­ti­cia, hace unos días, lleva hacia la liber­tad sin­di­cal,  de suma impor­tan­cia para que el sis­tema de par­ti­dos comience a for­ta­le­cerse. En Argen­tina,  los sin­di­ca­tos han tenido más fuerza que los par­ti­dos. Es así como han podido, incluso, robar­les fun­cio­nes políticas.

Por último, todo aspi­rante a gober­nar no debiera olvi­dar que en demo­cra­cia son las per­so­nas, con su voto, quie­nes deci­den entre dife­ren­tes alter­na­ti­vas. Tie­nen que esme­rarse por expli­car sus pro­gra­mas de gobierno.

Los argen­ti­nos debié­ra­mos saber que si per­mi­ti­mos la vio­la­ción de la pro­pie­dad pri­vada, como lo hacen  nues­tros repre­sen­tan­tes en el Con­greso, esta­mos depo­si­tando en manos del estado, recur­sos socia­les para que pueda aumen­tar el con­trol polí­tico sobre  los ciu­da­da­nos. Lo vere­mos, muy cla­ra­mente, a medida que avan­cen las difi­cul­ta­des del gobierno.

Autor: Elena Valero Narváez

(Autora de “El Crépúsculo Argentino”Lumiere. 2006)

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


2 Comentarios en “Líderes que saben escuchar al pueblo…”  

  1. 1 Tito en el Caribe

    La opo­si­ción, gano los 5 esta­dos mas popu­lo­sos e indus­tria­li­za­dos del País. De los tan­ques..: NADA.
    A muchos de los ex-gobernadores, ni la som­bra se les vio…

  2. 2 Néstor Oscar

    A ÉSTE,CON EL BARRIL DE PETRO­LEO A 50 DÓLARES,SE LE ACABÓ LA FIESTA.…¡¡

Deje un comentario