España: De Católica a Caótica

En el dia­rio El País de España de esta semana, viene una nota en la que se afirma que la Igle­sia Cató­lica pierde cada año cerca de 20.000 fieles.

Sólo un 4%, lo que equi­vale a un millón de per­so­nas, son prac­ti­can­tes acti­vos, y en su mayo­ría per­te­ne­cen al seg­mento de muje­res y per­so­nas mayores.

El resto, nunca va a misa o lo hacen espo­rá­di­ca­mente para situa­cio­nes como bau­tis­mos, bodas, pro­ce­sio­nes de Semana Santa y entie­rros. Son los deno­mi­na­dos “cató­li­cos oca­sio­na­les” o “cató­li­cos festivos”.

Hasta aquí  la infor­ma­ción no pasa­ría de reve­lar lo que es un hecho evi­dente, mal que nos pese: la Igle­sia Cató­lica está per­diendo adep­tos en todo el mundo.

Lo real­mente grave y preo­cu­pante, son los ata­ques y pro­vo­ca­cio­nes, direc­tos o disi­mu­la­dos,  que vie­nen sopor­tando los cató­li­cos espa­ño­les en los últi­mos días. Vea­mos algu­nos ejemplos:

Según expresa el dia­rio Ya, la Guar­dia Civil obligó a una mujer de 70 años que iba en su auto a oír misa en el Valle de los Caí­dos, a qui­tar un rosa­rio que lle­vaba col­gando en su espejo retro­vi­sor. Ade­más fue obli­gada a reti­rar tam­bién una cinta de la Vir­gen del Pilar, ¡Patrona de la Guar­dia Civil!

El argu­mento esgri­mido por el Guar­dia Civil fue que: “…la cruz es un sím­bolo de pro­vo­ca­ción, y tiene que reti­rarlo, si no, no puede pasar”.

Por otro lado, el Tri­bu­nal Supremo Espa­ñol acaba de con­fir­mar que los após­ta­tas, no pue­den exi­gir a la Igle­sia Cató­lica la modi­fi­ca­ción de los datos de su par­tida de bau­tismo, ya que los libros de bau­tismo no están some­ti­dos a la Ley de Pro­tec­ción de Datos.

El caso lle­vado a pro­ceso judi­cial, era el de un hom­bre y una mujer que acu­die­ron ante la Agen­cia Espa­ñola de Pro­tec­ción de Datos, con el objeto de que cons­tara feha­cien­te­mente su volun­tad de can­ce­lar la con­di­ción de bau­ti­za­dos y de cató­li­cos, en cual­quier regis­tro ecle­sial que pudiera existir.

El Arzo­bis­pado de Valen­cia se negó ano­tar tal soli­ci­tud, recor­dando que tanto el bau­tismo como la con­fir­ma­ción y el orden sacer­do­tal, impri­men carác­ter, es decir, son de una vez y para toda la vida, no hay posi­bi­li­dad de dar mar­cha atrás, ni aún para los após­ta­tas, como los peti­cio­nan­tes y pese a su mani­fiesto rechazo de la fe cristiana.

Por ahora, el Poder Judi­cial Espa­ñol le ha dado la razón a la Igle­sia, por ahora…

Ana­li­ce­mos otro triste ejem­plo, acon­te­cido tam­bién esta semana.

Por pri­mera vez en España,  un juez de Valla­do­lid ha aco­gido favo­ra­ble­mente el pedido de un grupo de padres, por el cual obliga al cole­gio público Macías Pica­vea a reti­rar los cru­ci­fi­jos de sus aulas y espa­cios comunes.

Algu­nos de los fun­da­men­tos del magis­trado, se refie­ren a que: “el man­te­ni­miento de los sím­bo­los reli­gio­sos en este cen­tro edu­ca­tivo, con­cul­ca­ría los dere­chos fun­da­men­ta­les… refe­ri­dos a la igual­dad y a la liber­tad de conciencia”.

El vocero de los padres lai­cis­tas, para­dó­ji­ca­mente de ape­llido Pas­tor, ha mani­fes­tado su: “ale­gría inmensa, por un triunfo de la higiene demo­crá­tica, frente a una reali­dad de otro tiempo pre­cons­ti­tu­cio­nal, basado en el nacional-catolicismo”. Nótese cómo, a tra­vés del cha­pu­cero tér­mino empleado, se quiere esta­ble­cer una simi­li­tud entre el régi­men nazi y la Igle­sia Católica.

El Arzo­bispo de Valla­do­lid, por su parte, ha decla­rado que el cru­ci­fijo no puede herir a nadie, ya que la Cruz es un sím­bolo de amor y de paz, y que al paso que vamos, podía lle­gar un tiempo en el que los fie­les ten­gan que pedir per­miso para decir que creen en Dios y en Jesucristo.

Como se podrá notar, razo­nes no le fal­tan al pre­lado para sos­pe­char que esos tiem­pos lle­ga­rán y pronto.

Por último, y tal vez como con­se­cuen­cia del estado público que tomó la deci­sión del juez de Valla­do­lid men­cio­nada más arriba, otra lamen­ta­ble situa­ción se dio el pasado domingo en Nava­rra, cuando nueve cru­ces que inte­gra­ban el tra­di­cio­nal Vía Cru­cis de las Javie­ra­das fue­ron des­trui­das por des­co­no­ci­dos. Las Javie­ra­das son pere­gri­na­cio­nes que se hacen cada mes de marzo, para recor­dar el lugar de naci­miento de San Fran­cisco Javier.

Según el perió­dico digi­tal Nava​rra​Con​fi​den​cial​.com: “…Este ata­que se enmarca den­tro de un ambiente de cre­ciente hos­ti­li­dad hacia la sim­bo­lo­gía cris­tiana… cabe preguntarse…si son los dere­chos de los no cre­yen­tes o los de los cre­yen­tes los que están siendo conculcados…”

Como se podrá apre­ciar, la España cató­lica de antaño, en poco se parece a la actual. So pre­texto del res­peto a la liber­tad lai­cista, el gobierno socia­lista espa­ñol viene piso­teando, “zapa­teando” y apos­tando cada vez más fuerte en con­tra de todo lo que tenga que ver con la reli­gión católica.

Pre­ten­der des­bau­ti­zarse, es lo mismo que pre­ten­der dejar de ser hijo o de ser padre. No se puede, por más que uno quiera.

En cuanto a los após­ta­tas, en última ins­tan­cia, les corres­pon­derá la exco­mu­nión. Allá ellos.

Con res­pecto a la supre­sión de los cru­ci­fi­jos de los cole­gios públi­cos, nos parece increí­ble que acon­tezca en España, ¡en España!

Ya había suce­dido en Fran­cia con la Ley del Velo (2004), por la cual se prohi­bía lle­var sím­bo­los reli­gio­sos de manera osten­si­ble en las escue­las públi­cas galas.

El argu­mento esgri­mido por los lai­cis­tas de todo el mundo, es que no pue­den exis­tir mani­fes­ta­cio­nes extre­mas de reli­gio­si­dad, para no ofen­der a los no creyentes.

Ahora bien, nos pre­gun­ta­mos, a con­tra­rio sensu, y uti­li­zando sus mis­mos argu­men­tos: ¿Por qué enton­ces, se admi­ten, tole­ran, pro­pa­lan y difun­den, so pre­texto de ser mani­fes­ta­cio­nes cul­tu­ra­les, expo­si­cio­nes blas­fe­mas hacia Cristo y María, pro­gra­mas tele­vi­si­vos donde es per­ma­nente la burla hacia el cris­tia­nismo?, ¿No son acaso éstas, mani­fes­ta­cio­nes extre­mas de irre­li­gio­si­dad?, ¿Nadie nos ampa­rará a los que creemos?

Final­mente un inte­rro­gante que pare­cerá en tono de broma o iró­nico, pero que no duda­mos será la más pura reali­dad en corto tiempo en España, de no mediar un cam­bio sus­tan­cial en la situa­ción des­cripta: ¿Cuánto fal­tará para que les qui­ten el título de Cató­li­cos a Isa­bel y Fernando?

Autor: Diego García Montaño

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “España: De Católica a Caótica”  

  1. 1 Lic Claudio Valdez

    LA PER­VER­SIÓN GENERA EL CAOS

    Siem­pre los “ROJOS”, aun­que hoy se asi­mi­len más al “ROSA”, expre­sa­ron su odio al cato­li­cismo. La gue­rra civil en España no fue moti­vada por otra causa que la agre­sión y cri­mi­na­li­dad con­tra los cre­yen­tes y el orden polí­tico legítimo.

    El comu­nismo man­tiene su prin­ci­pio de que “la reli­gión es el opio de los pue­blos”, salvo el credo en los fun­da­men­tos con­tra­cul­tu­ra­les marxistas.

    Lamen­ta­ble­mente vuel­ven a pro­du­cirse en el siglo XXI las pro­vo­ca­cio­nes para una nueva “Gue­rra Civil”. Los comu­nis­tas exis­ten, los cató­li­cos tam­bién; la duda es ¿donde están los nacionales?.

    No debe­ría olvi­darse que España se con­vir­tió en nación junto a su reli­gión, sus cau­di­llos, reyes y reinas. OTROS TIEM­POS, ¿VERDAD?.

    Mis feli­ci­ta­cio­nes al autor por denun­ciar ante la opi­nión pública la per­ver­sión de muchos espa­ño­les de hoy.

Deje un comentario