Las Armas de la Libertad Parte 6

“Jamás debe­mos olvi­dar que el gobierno somos noso­tros y no un poder extraño sobre nosotros.

Los ver­da­de­ros y defi­ni­ti­vos con­tro­la­do­res de nues­tra demo­cra­cia no son ni el Pre­si­dente, ni los sena­do­res ni los con­gre­sa­les ni los fun­cio­na­rios del gobierno, sino los votan­tes de este país”

Fran­klin Delano Roosevelt

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Adver­ten­cia a los polí­ti­cos y funcionarios:

La noción de que el Estado tiene el Mono­po­lio de la Segu­ri­dad Publica es una falacia.

El Estado y sus fun­cio­na­rios solo tie­nen el Mono­po­lio de la Res­pon­sa­bi­li­dad por la Segu­ri­dad Pública y para ello el Estado cuenta con los medios nece­sa­rios adqui­ri­dos con los recur­sos que le pro­vee a tal efecto el con­tri­bu­yente.

El Ciu­da­dano, en tanto que ser humano e indi­vi­duo, tiene el Supremo Dere­cho Natu­ral a la defensa pro­pia, de fami­lia, vecino y pro­pie­dad y tiene la Res­pon­sa­bi­li­dad por el bie­nes­tar y segu­ri­dad pro­pia y de otras per­so­nas cuando el Estado está ausente.

No olvi­den esto, Seño­res fun­cio­na­rios, legis­la­do­res, jue­ces y fiscales.

Uste­des tie­nen el Mono­po­lio de la Res­pon­sa­bi­li­dad por la Segu­ri­dad Pública.

Y la pobla­ción lo está comprendiendo.

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Como siem­pre, debe­mos recu­rrir a los gran­des hom­bres de la his­to­ria, para que nos asis­tan en nues­tro pensamiento.

Es más fácil, cuando se camina en com­pa­ñía de un gran maes­tro, enfren­tar cual­quier peli­gro y situa­ción, cual­quier duda o incertidumbre.

El maes­tro puede disi­mu­larse tras las señas de un hom­bre común y así, pode­mos con­fun­dirlo con un hom­bre común…o incluso come­ter el error de sub­es­ti­marlo, pero cuando expresa su pen­sa­miento o una situa­ción lo obliga a actuar, enton­ces vemos su cali­bre y su sabi­du­ría y luego de infun­dir­nos res­peto y humil­dad nos con­ta­gia su paz y su sere­ni­dad, su aplomo y su valor.

Por eso, yo cito a gran­des hom­bres, para que su gran­deza me llene de ins­pi­ra­ción y me ayude a rea­li­zar mi misión.

Cuando leo, debo leer con una libreta y un lapiz, para ano­tar las gran­des fra­ses y pen­sa­mien­tos del autor, que luego citaré en mis escritos.

Como escri­bió Michel de Montaigne:

“Cito a otros solo para expre­sarme mejor”

Pero vol­viendo a nues­tra misión, que es en pri­mer lugar la difu­sión del pen­sa­miento liber­ta­rio que habrá de sal­var a la Argen­tina y a su ciu­da­da­nía y en segundo lugar la arenga a los ciu­da­da­nos libres para reto­mar el papel cen­tral que nos lega­ran nues­tros pro­pios Padres Fun­da­do­res y los valien­tes ciu­da­da­nos de enton­ces, quie­nes tras pelear junto al ejér­cito crio­llo para derro­tar dos veces al ejér­cito inglés, uno de los mejo­res de Europa, en 1806 y 1807; ya for­mado el ejér­cito San Mar­ti­niano, derro­ta­ron al ejér­cito espa­ñol, a escua­dras anglo fran­ce­sas y luego a ejér­ci­tos por­tu­gue­ses, bra­si­le­ños, para­gua­yos y a la sub­ver­sión mar­xista en el siglo XX, en este último caso, en una gue­rra sucia con epi­so­dios sin honor, con­tra un enemigo sin uni­forme que ata­caba a trai­ción a blan­cos civi­les (no com­ba­tien­tes) y a blan­cos mili­ta­res y policiales.

Este legado de glo­ria de las Fuer­zas Arma­das Argen­ti­nas forma parte de la tra­di­ción argen­tina y nadie ni nada podrá des­truírla ni olvidarla.

Pero debe­mos recu­pe­rar el sen­tido patrió­tico y épico en nues­tra vida.

Nos quie­ren arre­ba­tar el coraje.

Nos quie­ren arre­ba­tar el honor.

Nos quie­ren arre­ba­tar la nacionalidad.

Nos quie­ren arre­ba­tar la fe.

¡No saben que clase de avis­pero han molestado!

¡No saben que clase de sen­ti­miento han revi­vido en la ciu­da­da­nía libre y en las cla­ses medias que tanto odian!

Escri­bió Fran­klin D. Roo­se­velt:

“La unica garan­tía de la con­ti­nui­dad de la liber­tad es un gobierno lo sufi­cien­te­mente fuerte para pro­te­ger los intere­ses de los ciu­da­da­nos y una ciu­da­da­nía lo sufi­cien­te­mente  fuerte y bien infor­mada como para man­te­ner el sobe­rano con­trol sobre el gobierno”

Así como fue ayer es hoy y, como escri­bió el gran Elmer Keith:

“La ciu­da­da­nía debe reapren­der hoy lo que la ante­rior gene­ra­ción ha olvidado”

En efecto, a pesar de todo el sufri­miento, toda la muerte, todo el atraso que cau­sa­ron los escla­vis­tas en el pasado con sus doc­tri­nas infa­mes, ahora ante el fra­caso de los gobier­nos de la “demo­cra­cia de lista sábana” por mala admi­nis­tra­ción, irres­pon­sa­bi­li­dad, des­ho­nes­ti­dad y por la influen­cia en los actos de gobierno y en la pro­mul­ga­ción de legis­la­ción de todos los vicios que anidan en los más bajos de los seres huma­nos, ellos, los escla­vis­tas, han abierto una bre­cha por donde hacer pene­trar la eflu­via y vuel­ven a la carga, enga­ñando, des­in­for­mando, min­tiendo, robando, sem­brando el odio y vol­viendo a gene­rar el con­flicto, el eterno con­flicto entre el bien y el mal.

Así, la eflu­via atra­viesa las esfe­ras de luz y de armo­nía y esa sus­tan­cia invade toda la reali­dad, nues­tra reali­dad en esta dimen­sión humana, pro­mo­viendo el odio, el ren­cor, la pre­pon­de­ran­cia de los bajos ins­tin­tos y la mentira.

Es nues­tra fun­ción como ciu­da­da­nos libres res­ti­tuír el equi­li­brio, derro­tar a las fuer­zas de la oscu­ri­dad y esta vez esta­ble­cer la guar­dia pre­to­riana de la ver­dad, una guar­dia inven­ci­ble de edu­ca­ción ciu­da­dana en moral, polí­tica y civismo.

Nues­tros jóve­nes lo merecen.

Debe­mos pelear noso­tros para evi­tar­les a ellos esa misión.

Debe­mos recu­pe­rar el gobierno de manos de la cor­po­ra­ción polí­tica escla­vista y recons­truír la eco­no­mía, los con­tra­tos, la segu­ri­dad jurí­dica y la ver­dad, la cual debe­mos ense­ñar en las escuelas.

Debe­mos echar a correr el brioso cor­cel de la ini­cia­tiva pri­vada y la pequeña y mediana empresa, en libre com­pe­ten­cia y sin reten­cio­nes ni impues­tos distorsivos.

Escri­bió Fran­klin D. Roosevelt:

“La ver­da­dera liber­tad indi­vi­dual no puede exis­tir sin segu­ri­dad eco­nó­mica e independencia.

Los ciu­da­da­nos que tie­nen ham­bre y no tie­nen tra­bajo son la mate­ria con la que se cons­tru­yen dictaduras”

Para refor­zar este con­cepto con otra voz liber­ta­ria, recu­rri­mos a uno de los Padres Fun­da­do­res de los Esta­dos Uni­dos, un con­junto de hom­bres que cons­ti­tuyó la más pode­rosa fuerza moral de la his­to­ria humana.

Uno no puede dejar de pen­sar que ante esta pode­rosa fuerza con­duc­tora, y la indó­mita fie­reza y amor a la liber­tad de los colo­nos ame­ri­ca­nos, tanto hom­bres como muje­res, el ejér­cito inglés no tenía nin­guna opor­tu­ni­dad de sojuz­gar a ese pueblo.

Escri­bía George Mason, que vivió de 1725 a 1792:

“En todas nues­tras aso­cia­cio­nes; en todos nues­tros acuer­dos nunca debe­mos per­der de vista esta máxima fun­da­men­tal: que todo poder fue ori­gi­nal­mente encar­nado en los ciu­da­da­nos y con­se­cuen­te­mente es deri­vado de ellos”

¿Como no emo­cio­narse ante esta gran­deza moral?

¿Cómo no aver­gon­zarse ante la medio­cri­dad de nues­tros políticos?

¿Cómo hemos per­mi­tido que los par­ti­dos polí­ti­cos se nutrie­ran con los peo­res indi­vi­duos, los más ambi­cio­sos e irres­pon­sa­bles, aque­llos que bus­can su bene­fi­cio, engran­de­ci­miento y enri­que­ci­miento per­so­nal por sobre el inte­rés de la socie­dad, pre­sen­tando los peo­res Pro­yec­tos de ley para su pro­mul­ga­ción, pro­yec­tos con­ta­mi­na­dos de pre­jui­cio, ideo­lo­gía esta­tista, mar­xista, res­tric­cio­nista de nues­tros dere­chos, ani­qui­la­dora de las ini­cia­ti­vas e inven­tiva pri­va­das, des­truc­to­res de la segu­ri­dad jurí­dica y la cre­di­bi­li­dad, vicia­dos de la más com­pleta nuli­dad, por ser en muchos casos anti-naturales?

Noso­tros tene­mos la culpa.

Los ciu­da­da­nos libres de la Argentina.

Pero aún hay más, antes de con­cluír esta nota.

¿No les decía yo que este manan­tial de pen­sa­miento liber­ta­rio es inago­ta­ble?
Ahora cita­re­mos a uno de los pri­me­ros pre­si­den­tes americanos.

Escri­bía el Pre­si­dente James Mon­roe, que vivió entre 1758 y 1831:

“Es sola­mente cuando la gente se vuelve igno­rante y corrupta, cuando dege­ne­ran en un popu­lace, que son inca­pa­ces de ejer­cer su soberanía”

Para con­cluír esta Parte 6 de “Las Armas de la Liber­tad” me gus­ta­ría citar a George Orwell, una vez más.

Esta cita tiene que ver con la nece­si­dad peren­to­ria que tene­mos los ciu­da­da­nos libres de la Argen­tina de res­ca­tar al país.

Esto debe ser como un rena­ci­miento moral.

Pero pri­mero debe­mos recu­pe­rar la verdad.

Los esfuer­zos de los escla­vis­tas han des­mo­ra­li­zado a la pobla­ción y han tra­tado de ins­ta­lar una nueva ver­sión de la reali­dad y de la historia.

Una ver­sión falsa.

Jamás podrán tener éxito.

Jamás podría nadie.

Como cas­tigo divino, el Bicen­te­na­rio de la Repú­blica Argen­tina encon­trará a los escla­vis­tas sumi­dos en el des­cré­dito, hun­di­dos en el fango malo­liente de sus actos, expues­tos ante el pue­blo en toda su dimen­sión apá­trida y artera, por invo­car ídolos y doc­tri­nas con­de­na­dos al escar­nio uni­ver­sal, por pre­ten­der impo­ner la men­tira allí donde hay ham­bre de verdad.

Citando a Orwell:

“Nos hemos hun­dido hasta un punto en el cual el res­ta­ble­ci­miento de lo obvio es el pri­mer deber de los hom­bres inteligentes”

Ciu­da­da­nos libres de la Repú­blica Argentina:

¡Hasta la derrota total de las fuer­zas esclavistas!

Hasta la pró­xima nota de “Las Armas de la Liber­tad” en La His­to­ria Para­lela, el Supremo Sitio Liber­ta­rio de Sudamérica.

Amen.

I´ll be back!

Autor: Sergio Graziano

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2 Comentarios en “Las Armas de la Libertad Parte 6”  

  1. 1 liliana

    Nues­tro peor fla­gelo es la falta de edu­ca­ción !!
    Y .…como es fácil mane­jar al rebaño de ove­ji­tas .…siguen man­te­niendo la edu­ca­ción .…..lo más bajo posi­ble,
    Y ( lamen­ta­ble­mente) al momento de votar.….vale el poder , que com­pra más votos de los que fue­ron “edu­ca­dos” para el “faci­lismo” !!
    VIVA !! a los pla­nes de NO tra­ba­jar !!!
    Y alber­gue­mos a todo el trá­fico de drogas !!

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    Com­parto con Liliana el fla­gelo es la falta de educación.Excelente articulo. Feli­ces Fies­tas para todos Matilde.

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