- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
¿Para qué publicidad oficial?
El fallo que favorece a Editorial Perfil por la distribución de la publicidad oficial viene a responder a la utilización de fondos extraídos al público mediante moralina y violencia fiscal, con un criterio faccioso, una conducta que se observa con normalidad desde los tiempos de Eduardo Duhalde y con más intensidad a partir de la llegada del hiperduhaldista Néstor Kirchner al poder. El uso del estado en beneficio propio, en esta y todas las demás cuestiones, desde el manejo de las ayudas del tesoro a la utilización de los aviones oficiales, es la característica cotidiana del gobierno que encantó y defendió la patria periodística progre que muchos incautos tomaron como la fiscalía alternativa de la república. El mismo gobierno que llegó el primer día con un faltante de 600 millones de dólares de Santa Cruz.
Esto último es lo más importante de la situación. Más que el uso faccioso de los fondos públicos, a quienes se compró todos estos años. Qué silencios convirtieron al país del gobierno electo más tramposo, mentiroso y autoritario, en un parque de diversiones en el que los noticieros hablaron, y en gran medida se dedican a hablar aún, de estupideces. A quienes se compró para que desaparecieran los debates políticos de televisión abierta primero y después del cable, cuanto costó que los fernandez se dedicaran tanto tiempo, y aún lo haga el que queda, a quejarse cuales clientes indignados cada vez que alguna media verdad se deslizaba entre tantas falsedades. Por qué tanto bobo pobló los medios con bullanguería y se hicieron tantas estrellas con madera balsa. El problema menor es cuánto se le negó a Perfil.
Y el otro punto importante, la cuestión de fondo diría, es que el país casi no necesita publicidad oficial. Mientras la haya tiene que distribuirse de tal modo que no implique una inducción de opiniones o informaciones que convengan al poder. Pero la única función de esa publicidad es que la población tenga información que necesita, la población reitero, sobre medidas de gobierno (lo que hoy se puede lograr casi sin gastar recursos). Ese dinero no puede ser utilizado para propaganda. El sólo uso de frases tales como “el gobierno responde” o “la Argentina trabaja y avanza” implica una malversación de fondos públicos. Y si el Congreso autorizara tal cosa, una violación al artículo 29 de la Constitución Nacional castigada con la pena de la traición.
Pero esto claro, reduciría mucho el mercado de medios ¿Y? El problema no es que haya muchos medios, y menos para que haya muchos majules y sylvestres haciendo de la nada una muestra de “seriedad”. El problema es que haya libertad de expresión y que nos enteremos de lo que necesitamos, nosotros, enterarnos. Que haya más medios de los que el mercado, es decir la ciudadanía, quiera es un atentado a la libertad de expresión y a la circulación de la información sin interferencias. Uno debe tomarse el trabajo de hurgar entre muchas operaciones para enterarse cuando se le dice la verdad y los costos de producción periodística crecen con la demanda de los que tienen acceso a fondos públicos importantes.
El resto es simple delito; delito del que han sido cómplices muchos mercaderes de la honestidad trucha que tanto o más daño le hacen al país que los corruptos convencidos.
Fuente: No me parece
Autor: José Benegas
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo


















No hay comentarios en “¿Para qué publicidad oficial?”
Porfavor espere...
Deje un comentario