Inmorales controles de alcoholemia — Parte 3

“Si la inti­mi­dad de las per­so­nas no es el límite frente al cual la acción del estado debe dete­nerse, por ele­va­dos que sean sus fines, ya no habrá lugar para el indi­vi­duo y la per­sona, y esta­re­mos cerca del mundo terro­rí­fico que plan­teaba Brad­bury en FAH­REN­HEIT 451 “

Bar­to­lomé Mitre — (actual Direc­tor de La Nación)

Pedido:

Emi­lio, desde USA, un Capi­tan de la poli­cía, escri­bió en un Comen­ta­rio a estas notas que en USA el estado debe anun­ciar e infor­mar con ante­la­ción cuando y donde se rea­li­za­rán Con­tro­les de Alcoho­le­mia y ofre­ció infor­ma­ción al respecto.

Es acep­tada.

Mande Emi­lio viejo la infor­ma­ción por favor.

¡Ah!…y no me ofende que me pegue palos en sus comen­ta­rios críticos.

Mi lomo es ancho.

**************

Con esta Parte 3 de “Inmo­ra­les Con­tro­les de Alcoho­le­mia” con­ti­nua­mos el tra­ta­miento de un tema tan impor­tante para la sociedad.

Impor­tante por­que entraña una fala­cia, por­que no dis­mi­nuirá los acci­den­tes via­les y por el con­tra­rio los aumen­tará y por­que cons­ti­tuye uno de los más fla­gran­tes avan­ces del estado sobre la inti­mi­dad y dere­chos cons­ti­tu­cio­na­les de los ciudadanos.

Y tanto más terri­ble e inmo­ral es por­que el estado lo hace bajo la pre­ten­sión de pro­te­ger a la pobla­ción y muchos ciu­da­da­nos ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa.

Lo que pasa, seño­res, es que el estado no tiene dere­cho alguno de aus­cul­tar el orga­nismo de un ciu­da­dano o ana­li­zar sus flui­dos cor­po­ra­les sin con­sen­ti­miento de éste o sin orden de un juez (y esto último sólo cuando exis­tiera sos­pe­cha de un crimen).

¿Alguien se ha puesto a con­si­de­rar la abe­rra­ción que repre­senta el hecho de que, mediando nin­guna falta de trán­sito, delito o com­por­ta­miento anti­so­cial de nues­tra parte, un fun­cio­na­rio público nos exija que demos­tre­mos que no hemos bebido y que si nos nega­mos sere­mos dete­ni­dos, mul­ta­dos y nues­tra pro­pie­dad confiscada?

¿Acaso esta­mos en la Rusia de Sta­lin, en la Ale­ma­nia de Hitler o en los Esta­dos Uni­dos de la “Prohibition”?

Si noso­tros veni­mos con­du­ciendo nues­tro auto man­sa­mente, edu­ca­da­mente, res­pe­tuo­sa­mente, con­ser­vando nues­tro carril, sin agre­dir a nadie ni come­ter impru­den­cias ni faltas….

¿Por­qué debe­mos soplar esa mal­dita boquilla?

¿Y por­qué si hay una per­sona capa­ci­tada y con regis­tro de con­duc­tor en el auto, no se le per­mite tomar el volante?

La pre­sun­ción por parte del estado de que el con­duc­tor que no pasó el con­trol de alcoho­le­mia vol­verá a tomar el volante es un insulto a la pobla­ción por­que implica des­con­fiar del ciu­da­dano y de hecho, con­de­narlo de antemano.

Si los polí­ti­cos y jue­ces usa­ran esos cri­te­rios con los delin­cuen­tes habría muchas menos muer­tes, pero a los delin­cuen­tes SI SE LOS CON­SI­DERA INOCEN­TES HASTA QUE DMUES­TREN LO CONTRARIO.

¿Acaso esta­mos anes­te­sia­dos o sim­ple­mente esta sodo­mi­za­ción moral a que nos somete Macri y otros fun­cio­na­rios nos gusta y por eso la permitimos?

¿Acaso no se da cuenta la pobla­ción de que la Cor­po­ra­ción Polí­tica ha encon­trado otra manera de domi­nar­nos, res­trin­gir nues­tras liber­ta­des y nues­tros dere­chos cons­ti­tu­cio­na­les, para man­te­ner siem­pre la bota sobre nues­tra cabeza?

Hablan de dete­ner a los auto­mo­vi­lis­tas que estén ebrios….

¿Cuál es la defi­ni­ción de ebrio?

Si por eso se entiende inca­pa­ci­tado para con­du­cir un auto, esta­mos de acuerdo en que no deben con­du­cir pero no en man­dar­los a la cárcel.

Hay que man­dar­los a su casa y con trans­porte a cargo del estado.

Si el con­duc­tor mues­tra sín­to­mas de estar ebrio, para deter­mi­nar si puede con­du­cir hay que hacerle la prueba de apti­tud al con­duc­tor y NO LA DE ALCOHOLEMIA.

¿Por­qué no hacen la prueba de apti­tud para con­du­cir al con­duc­tor y si la pasa puede seguir conduciendo?

¿Tie­nen miedo de que mucha gente que no ha tomado alcohol no pueda pasar la prueba?

¿O acaso eso no le gusta a Macri por­que no se humi­lla lo sufi­ciente al ciudadano?

El lec­tor puede encon­trar las par­tes 1 y 2 de esta serie de notas haciendo CLICK en el hiper­vículo “Ser­gio Gra­ziano” en color azul en el enca­be­za­miento de esta nota, lo cual lo lle­vará al archivo de todas mis notas en La His­to­ria Para­lela por orden cro­no­ló­gico o tam­bién puede seguir direc­ta­mente estos LINKS:

La His­to­ria Para­lela Nota: Inmo­ra­les Con­tro­les de Alcoho­le­mia
–1

La His­to­ria Para­lela Nota: Inmo­ra­les Con­tro­les de Alcoho­le­mia — 2

y así el lec­tor podrá cono­cer mi pen­sa­miento res­pecto a este tema y tam­bién podrá leer mi pro­puesta y hacer sus comentarios.

Yo argu­mento que los acci­den­tes por causa del con­sumo de alcohol al con­du­cir son tan esca­sos que son des­pre­cia­bles desde el punto de vista de la apli­ca­ción de polí­ti­cas públi­cas para su res­tric­ción y con­tro­les a la población.

Sin embargo, yo pro­pongo cas­ti­gar las con­duc­tas peli­gro­sas al con­du­cir el auto­mó­vil, una de las cua­les es la exce­siva velo­ci­dad y otra de las cua­les es el manejo vio­lento, errá­tico, agre­sivo, impa­ciente, por­que eso sí es un delito y una impru­den­cia y de todas mane­ras, si alguien está real­mente ebrio, esto se mani­fes­tará en su conducción.

Y por otra parte, mien­tras se rea­li­zan con­tro­les de alcoho­le­mia, ¿cómo se detec­tará a los dis­traí­dos, a los ira­cun­dos, a los preo­cu­pa­dos, a los irres­pon­sa­bles, a los cri­mi­na­les, a los que están bajo los efec­tos de un medi­ca­mento, a los que están bajo los efec­tos de una droga o alu­ci­nó­geno, paco o pega­mento, a los que pade­cen una enfer­me­dad dolo­rosa o dege­ne­ra­tiva y aún les que­dan años de uso de su Regis­tro de Conducir?

Los con­tro­les de alcoho­le­mia cons­ti­tu­yen un cam­bio en las reglas de juego y el cese de una cos­tum­bre social tan vieja como la humanidad.

Traerá ansie­dad, angus­tia, ira y resen­ti­miento y fomen­tará el uso de sus­tan­cias no detec­ta­bles por los fun­cio­na­rios inqui­si­do­res y vio­la­do­res de la intimidad.

Dis­mi­nuirá el uso de alcohol y aumen­tará el de sus­tan­cias alucinógenas.

¿Cómo se detec­tará a los que mane­jan muy can­sa­dos o con mucho sueño, por no dor­mir a causa de sali­das, por insom­nio o por preocupación?

¿Quién ha deter­mi­nado que una per­sona sana que tiene una medida de alcohol en san­gre supe­rior a la esta­ble­cida arbi­tra­ria­mente por el estado tiene menor capa­ci­dad para con­du­cir que el por­cen­taje de con­duc­to­res que no están natu­ral­mente dota­dos con coor­di­na­ción motora y visual nor­mal o que los con­duc­to­res ancia­nos o muy jóvenes?

¿O acaso al tomar exa­men para otor­gar licen­cias de con­du­cir se somete al con­duc­tor a situa­cio­nes de riesgo o impre­vis­tas en velo­ci­dad, como suce­den en la calle?

¿Por­qué es tomada como pará­me­tro la con­cen­tra­ción de alcohol en san­gre y no una prueba o test de apti­tud para seguir manejando?

Cuando uno toma mode­ra­da­mente durante una comida (cua­tro copas chi­cas de vino y una de cham­pagne con una comida con entrada, plato prin­ci­pal y pos­tre), el efecto inca­pa­ci­tante del alcohol se disipa en media hora, aun­que no la con­cen­tra­ción de alcohol en sangre.

Está claro que no ten­drá apti­tud para mane­jar un For­mula 1 pero sí para mane­jar tran­quila y rela­ja­da­mente su auto a casa.

El pro­blema es que el estado Gran Her­mano Orwe­lliano se ha metido en nues­tra vida gra­cias a Macri y la cor­po­ra­ción polí­tica y yo hago la siguiente advertencia:

Los con­tro­les de alcoho­le­mia, al igual que los pla­nes de canje de armas o pro­yec­tos de desarme civil solo logran el efecto con­tra­rio, como lo está demos­trando el Plan Canje de Armas apli­cado por el estado, el RENAR y ONG´s des­ar­mis­tas escla­vis­tas anti­pa­tria, que está cau­sando aumen­tos expo­nen­cia­les del cri­men vio­lento, como en Aus­tra­lia y Gran Bre­taña luego de la apli­ca­ción de pla­nes de desarme civil, con aumen­tos de hasta el 300% y aumentando.

Toda regu­la­ción arbi­tra­ria e injusta causa una reac­ción con­tra­ria al pro­pó­sito decla­rado de la regulación.

Por eso yo digo que Sí a la edu­ca­ción para no beber dema­siado, sí al con­trol y orde­na­miento de tránsito.

No a la vio­la­ción de la intimidad.

No a la res­tric­ción o con­cul­ca­ción de nues­tros dere­chos y libertades.

En la pró­xima nota de esta serie segui­re­mos tra­tando el tema y pre­sen­ta­re­mos algu­nos argu­men­tos para hacer pen­sar a la ciu­da­da­nía y adver­tir­les de la trampa del estado “bueno”.

Espero sus comen­ta­rios, dia­tri­bas, invec­tiva y toda otra expre­sión escrita pru­dente o vehemente.

¡Ade­lante!

“No mi hago al lao´de la güeya ni anque ven­gan degollando”

Hasta la pró­xima nota de “Inmo­ra­les Con­tro­les de Alcoho­le­mia” en La His­to­ria Para­lela, el supremo sitio liber­ta­rio de Suda­mé­rica.

Autor: Sergio Graziano

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3 Comentarios en “Inmorales controles de alcoholemia — Parte 3”  

  1. 1 Subcomisario LUIS AUGUSTO WECKESSER

    Estoy de acuerdo con su inten­ción (buena) que cali­fica a la acción como “buena”. Pero si en este pais se mata o las­tima grave a una per­sona como resul­tado de mane­jar con impru­den­cia, negli­gen­cia, impe­ri­cia en su arte o pro­fe­sión, o inob­ser­van­cia de los regla­men­tos o debe­res a su cargo, es joda, como se demos­tró hace poco con el rela­cio­nista púlico cuyo nom­bre no recuerdo que del otro lado del charco, en Uru­guay fué preso como el del tango “Ladri­llo” y acá sale por la otra puerta antes de que esté armada la capi­lla para el velo­rio de la víc­tima y sus seres que­ri­dos, Vaya a mi sitio web http://​WWW​.DRO​GA​GUE​RRA​MUN​DIAL​.ORG, lea la nota “CARTA A LA CORTE SUPREMA” y va a ver que sí: ARGEN­TINA ES JODA…!!!.
    Reitero: Su queja pro­puesta es razo­na­ble en un país RAZO­NA­BLE.
    Sub­co­mi­sa­rio LUIS AUGUSTO WECKESSER

  2. 2 Sergio Antonio Graziano

    Esti­mado Sub­co­mi­sa­rio Weckesser:

    He leído una nota suya.
    Visi­taré su WEB.
    Gra­cias.
    Saludos.

  3. 3 Roberto Sosa del Puerto

    Esti­mado Sergio:

    Mucho me com­place com­pro­bar que en Argen­tina aun que­dan reser­vas de gente inteligente,lúcida, y muy valiente.

    Soy Uru­guayo, 56 años, casado con Nancy, y tene­mos un pibe de 23 (Mar­tín).
    Vivi­mos en Mon­te­vi­deo, y pade­ce­mos los mis­mos atro­pe­llos a nues­tras liber­ta­des que Uste­des. Creo que aquí es más radi­cal el asunto.

    En rela­ción a la ingesta de alcohol, la tole­rean­cia es CERO mg/Lt en días festivos.

    Pero un poco antes tuvi­mos la impo­si­ción de la ley ANTI­TA­BACO, que, — como bien lo señala DANIEL ESTU­LIN en su libro “La ver­da­dera his­to­ria del Club Bil­der­berg”, se trata de un ensayo de “Inge­nie­ría Social”, para medir el grado de aca­ta­miento, y obe­dien­cia de una población.

    Este gobierno “COM­PA­ÑERO”, fue el pri­mero en Amé­rica Latina en apro­bar la admi­sión de homo­se­xua­les en el Ejér­cito, el casa­miento por ley entre ellos, más la abe­rrante posi­bi­li­dad de adop­ción de meno­res por par­tes de la colec­ti­vi­dad Gay, y otros avan­ces de la Agenda Orwelliana.

    Le escribo para feli­ci­tarlo, y para alen­tarlo en su por­fiada acti­tud docente.

    Fra­ter­nal­mente:

    Roberto.

    P.D. agra­de­ce­ría res­puesta vía e-mail para inter­cam­bio de datos.

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