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Inmorales controles
de alcoholemia Parte 4
“El hombre como individuo es un genio.
Pero en masa se transforma en un monstruo sin cabeza, un idiota grande y bruto que va donde lo arrean”
Charles Chaplin
*****************
¡URGENTE!
¡ATENCIÓN CIUDADANOS!:
Me han llegado anónimos que advierten de que en la legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el mismo gabinete de Macri hay legisladores que “usan sustancias” y suelen “trabajar” bajo su efecto, que causaría en algunos casos hiperactividad y en otros delirios, éxtasis y ensoñación, muchas veces seguidos de depresión y agresividad.
Un médico me ha dicho que esto sería constatable o verificable mediante controles sorpresivos en los que se les haría una prueba general a todos, incluso a Macri.
Lamentablemente un abogado me advirtió que haría falta una denuncia y la orden de un Juez.
Yo pregunto:
¿No constituye un grave asunto de seguridad pública el hecho de que nuestros gobernantes actúen bajo el efecto de “sustancias”?
¿No habría que implementar un control de alcoholemia y sustancias en el Congreso y Legislaturas?
¿Acaso ellos no lo aplican con nosotros, los ciudadanos y vacas lecheras de este sistema corrupto mal llamado democracia?
******************
Mientras Mauricio Macri y el sofisticado y rubio colombiano Francisco de Narváez y sus inmorales nos quieren transformar en ordenados y obedientes robots o en seres alienados sin voluntad, la delincuencia sigue golpeando, los accidentes de tránsito aumentan por causas ajenas al consumo de alcohol y el país sigue deslizándose hacia el precipicio.
Se sabe que los accidentes viales en la ciudad se producen mayoritariamente por la imprudencia, la falta de respeto por el peatón, las maniobras temerarias y criminales, la falta de cultura y educación vial y lo que se denomina SÍNDROME EXPLOSIVO INTERMITENTE, el cual es un trastorno de ansiedad y se expresa o evidencia en el manejo agresivo, las altas velocidades, la impaciencia ante la espera, la falta de respeto a semáforos en rojo, sendas peatonales, etc..
En USA este trastorno se denomina road rage (furia del camino) y crease o no, ¡este trastorno se toma como atenuante en juicios por accidentes viales!
Los controles de alcoholemia son causa de stress y preocupación en la ciudadanía no sólo por la molestia que causan sino por la posibilidad de quedar de a pie en medio de la nada, con todos los peligros que esto representa en la peligrosísima Buenos Aires.
Conozco dos casos de familias con chicos que fueron asaltadas al serle confiscados sus vehículos por los esclavistas y abusadores de Macri.
Conozco un caso en que no se dejó seguir al padre de familia con una criatura descompuesta en el auto.
Si se va a continuar con estos controles se debería terminar con la arbitraria confiscación de los automóviles y se podría instrumentar una simple prueba de la capacidad de los conductores para llegar a salvo a casa sin poner en peligro a nadie.
Sería similar a las pruebas neurológicas que se realizan con manos y ojos y todo aquel
que pase la prueba podrá continuar manejando.
Y de lo contrario, el estado debería proveer transporte seguro y adecuado hasta la casa del ciudadano o familia confiscado.
La clave es bajar la velocidad de conducción en la ciudad.
Otra verdad es que el 70% de los conductores con concentraciones de alcohol en sangre superiores al nivel aceptado por la arbitraria legislación son capaces de manejar mejor y en forma más segura que el otro 30% que simplemente no tiene buena coordinación ante situaciones que requieren de cierta habilidad o coordinación natural.
Si hiciéramos un test de aptitud para evitar accidentes entre personas que no presentan alcohol en sangre encontraríamos que un 50% de la gente no lo pasaría porque simplemente no tienen noción de la distancia y la velocidad, noción de los efectos que una maniobra tendrá en su automóvil por la inercia, etc.
Por lo tanto yo propongo que se controle y castigue a los automovilistas que manejan agresivamente, pasando autos “deportivamente”, metiéndose en espacios reducidos, acelerando cuando el semáforo se pone amarillo para poder pasar antes de que se ponga rojo, etc.
Y también hay que educar a quienes se acercan demasiado al conductor de adelante hostigándolo.
El Caso del chaleco amarillo
Resulta que ahora el esclavista Macri y sus genios reguladores han traído la idea del chaleco amarillo que debe colocarse quien se baje de su automóvil con la pretensión estatal de que así evitará que lo atropellen.
Esta sería una buena idea si fuera optativa, así como lo sería la del uso del casco por motociclistas si fuera optativa.
En efecto, hay gente que no tiene buena visión lateral o periférica con el casco lo cual aumenta sus posibilidades de tener un accidente al usarlo y no se puede discutir que en verano el casco asfixia y abruma al motociclista, por lo que su uso debería ser optativo, ya que es preferible correr el riesgo de una lesión grave en la cabeza que causar un accidente por falta de visión periférica o asfixia.
No usar el casco solo pone en peligro al conductor de la moto o acompañante y no a terceros.
¿Sabían Ustedes, mis amigos, esto respecto de los cascos?
El casco sólo es bueno en caso de accidente, pero puede causarlo……
Conclusión e invitación al comentario, debate o diatriba:
Los controles de alcoholemia son una inaceptable intromisión en la intimidad del ciudadano y hay que derogar esta norma u ordenanza y castigar con el voto a los culpables.
No es aceptable que la ciudadanía no pueda ya disfrutar de su vino o champagne preferido durante una cena porque en la calle podrían confiscarle el automóvil y podría quedar con su familia a merced de la delincuencia o podría no tener dinero para pagar un taxi y muchos taxis son un peligro también y la mayoría de los ciudadanos no tenemos ni chauffer ni guardaespaldas privado, como los políticos.
Si se va a seguir con los controles y las confiscaciones el estado paternalista tendría que proveer transporte seguro a destino para el ciudadano confiscado.
El Señor Macri nos ha violado en la intimidad con esta medida y debemos castigarlo.
La ciudadanía debe castigar a Macri y otros políticos cada vez que invaden nuestra intimidad o aplican medidas arbitrarias, aunque sea con la pretensión de cuidarnos.
Yo no me engaño.
Macri no me ama ni le importa un comino si vivo o muero.
El quiere ser votado y aspira al poder, pero si se mete con mis derechos ciudadanos, no tendrá mi voto y si lo encuentro en la calle o en un restaurant le haré un escrache, con huevos, tomates y bosta de perro, de esa que abunda tanto en Buenos Aires.
Bien amigos, ahora espero una catarata de inventiva de vuestra parte.
¡Adelante!
¡No pregunto cuantos son sino que vayan saliendo!
Autor: Ssrgio Graziano
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3 Comentarios en “Inmorales controles
de alcoholemia Parte 4”
Porfavor espere...


















HE LEIDO CON INTERES EL ARTICULO, PERO NO ME ENCONTRE EN DEFINITIVA CON LAS MENCIONADAS “SUSTANCIAS” QUE DICE EL AUTOR UTILIZAN ALGUNOS FUNCIONARIOS DE LA CIUDAD DE BS AS PARA TRABAJAR CON UN MAYOR RINDE. SOLAMENTE SE MENCIONA EL USO DEL ALCOHOL POR PARTE DE CONDUCTORES DE VEHICULOSM Y ESO NO ESTA DE ACUERDO AL INICIO DE LA NOTA. A VER SI EL AUTOR PUEDE ABOCARSE AL TEMA PRIMERAMENTE TITULADO Y ACLARA QUE TIPO DE SUSTANCIAS SE ESTARIAN PROBABLEMENTE UTILIZANDO. GRACIAS
Cocaína, marihuana, etc.
Pero no me consta.
La única manera de detectar este aberrante uso por legisladores es realizarles controles sorpresivos de intoxicación por alcohol y droga.
El uso de sustancias por parte de legisladores constituye un problema gravísimo de seguridad pública y afecta no sólo la seguridad jurídica sino la seguridad individual del ciudadano, ya que la legislación promulgada bajo estos efectos forzosamente debe estar fuera de la realidad, las necesidades de la gente y los intereses del país, toda vez que esas sustancias apartan al ser humano de la realidad e inducen sueños y pesadillas utópicas, como el comunismo y el totalitarismo, así como también sueños de grandeza y mesianismo.
Saludos.
Y también inducen y provocan en el legislador y el funcionario sueños de emperador y de poder y riqueza amasados mediante el capitalismo de amigos, por supuesto…
Saludos.