- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Solzhenitsyn Pensamiento, vida y obra
Presentamos un excelente trabajo biográfico de Pablo López Herrera, cuya publicación constará de tres entregas. En la edición de hoy :
*Introducción
*Seis vidas en una
*Infancia y juventud 1918–1940
Índice
Introducción *
Seis vidas en una*
Infancia y juventud 1918–1940 -*
La guerra 1940–1945
La cárcel y el exilio interior 1945–1956
Escritor y ciudadano 1956–1974
Un exilio creativo y combativo 1974–1994
De vuelta en Rusia 1994–2008
Epílogo
**********
Introducción
“Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.” (Libro de Isaías 55,10–11)
Aún no ha transcurrido un año desde la muerte de Solzhenitsyn. Uno de los gigantes del siglo pasado en la eterna lucha por un mundo de hombres libres. Uno de los raros hombres que pudo hacer de buena fe un giro intelectual de 360 ° y quedar apuntando otra vez hacia el norte. Un hombre que mostró en la práctica la importancia, el poder y el efecto de la lucha de ideas bien llevada. Un maestro en el arte de superar obstáculos aparentemente infranqueables. Una especie de guía de alta montaña, de cadenas de cimas aún inexploradas hasta que él mismo las recorrió palmo a palmo –voluntaria e involuntariamente– para mostrarnos un camino posible hacia nuevos y diferentes horizontes, hacia tierras ignotas, a una humanidad cansada de repetir experiencias y de vagar sin éxito por caminos de un supuesto crecimiento indefinido y de interminables desarrollos científicos, económicos y tecnológicos, harta de explorar la glorificación de la materia y el cuerpo, hedonista, dedicada masivamente a consumir individualmente luego lo que ha instituido como consumo obligatorio, como lo hace con los deportes de masas, luego de haber implantado la masificación del deporte, y como se distrae realizando turismo de masas luego de haber instalado la masificación del turismo en el mundo.
¿A quién no le hubiera gustado disponer de una “cámara oculta” para poder acceder desde adentro a los cambios producidos por la revolución rusa? ¿A quién no le hubiera gustado pasar horas y horas escuchando los relatos sobre el reemplazo de una cultura y de un sistema político como el zarista a uno radicalmente diferente como el soviético?
Las obras de Alexandr Solzhenitsyn constituyen esa “cámara oculta” que nos abre una ventana sobre ese nuevo mundo inédito de la revolución radical que se desarrolló en Europa oriental a lo largo de casi todo un siglo, mientras en Occidente, en un marco de mayor libertad individual y libre pensamiento, con la principal excepción de la Alemania nazi, se libraba la primera guerra mundial con su secuela de post guerra, la crisis del 30, la guerra civil española, la segunda guerra mundial (en asociación ya con la URSS estalinista), el milagro de la reconstrucción, la segunda post guerra, el ciclo de mayor desarrollo económico de la historia, la formación del mercado común europeo, la crisis del petróleo, la guerra fría, etc. etc.
En ese mundo diferente se llevó a cabo una guerra de clases con el confesado propósito de hacer desaparecer del mapa a una de ellas quedando las “vanguardias” de la que sobrevivió a cargo de la más feroz dictadura, sin poder sus habitantes durante largas décadas circular, emigrar o plantear un sistema alternativo.
Solzhenitsyn nos narra en sus escritos los detalles de esas transformaciones, y nos transmite en primera persona sus experiencias, habiendo tomado la decisión de escribir su detallado testimonio de la época. Pero además de escribir, Alexander Solzhenitsyn fue uno de los principales líderes mundiales en la lucha contra esa revolución marxista llevada a cabo en Rusia y exportada luego al mundo y todavía no vencida totalmente, aún en los albores del siglo XXI. Porque Solzhenitsyn se decide además de escribir, a enfrentar al sistema con toda su mente, con todo su corazón y con toda la fuerza de una inteligencia privilegiada y un coraje sin par.
Así, Solzhenitsyn fue un gran escritor, un gran hombre político y el constructor de una visión del mundo no tan conocida todavía, construida primero a partir de una formación cristiana, luego de convicciones ortodoxamente marxistas, y finalmente con su propio pensamiento, “otra vez en la casa del Padre”, a partir de una experiencia humana única.
Para dimensionar al escritor, habría que pensar en una combinación de Balzac, Tolstoi, Shakespeare y Aristóteles, con muchos de los atributos de cada uno de ellos.1 Para el político, baste decir que con Juan Pablo II, Walesa y Reagan constituyeron el núcleo del frente que erosionó al marxismo soviético y que, sumados al deterioro del propio sistema a partir de sus propios fracasos y su contradicción con la naturaleza humana, contribuyeron a la caída de la Cortina de Hierro.
Pero a todo eso, Solzhenitsyn agregó un análisis general del mundo y del hombre del Siglo XX, partiendo desde una óptica rusa, que se encuentra entre las páginas que constituyen su legado, y que puede ser apreciado desde lejos –como es posible apreciar la catedral de Chartres desde el campo– y desde cerca a la distancia que permite la lectura detallada de sus escritos.
Un traductor suyo, define a sus libros como catedrales. Yo prefiero contemplar toda su obra como una sola catedral medioeval, como una sola construcción literaria colosal, que convoca a la peregrinación. Allí, una vez en su interior, cada peregrino podrá encontrar su propio camino a través de un completo y detallado análisis de la realidad que le irá planteando el escritor, en sus sentidos histórico, humano, social y espiritual, a condición de tener un espíritu abierto y el “ojo del corazón” (oculus cordis) disponible para bucear en las profundidades del conocimiento.
Uno de los escollos que presenta este autor, es que definitivamente no es para lectores de best sellers o apurados. La mayoría de los juicios que han circulado sobre su obra no están sustentados en su lectura, indispensable para poder acercarse al autor, lo que ha contribuido a formar creencias no fundadas, particularmente sobre sus opiniones políticas. Y muchos de los periodistas y comentaristas que sobre el han escrito, es evidente que han creído conocerlo sin leerlo con la necesaria profundidad y detenimiento, transmitiendo imágenes falsas o parciales por simple desconocimiento. 2
Los innumerables juicios sin fundamento sobre su obra y su persona obedecieron en algunos a una clara intencionalidad política e ideológica: y en otros, a una superficialidad propia de la época o a un escaso trabajo de lectura y de análisis, dada la complejidad de los temas que trata, lo monumental y complejo de su obra, que deriva tanto de la diversidad de temas como de las formas literarias que utiliza.
Con vocación e instrumentos intelectuales de “alta montaña”, para seguirlo hay que ir ascendiendo tras su huella, sin adelantarse. Para abarcar su obra, hay que estar dispuesto a escalar la montaña hasta donde uno pueda llegar, con la confianza de ser llevado por un guía similar a los serpas que pasan los ocho mil metros con una carga que a todo ser normal le resultaría imposible llevar en la simple llanura, y ayudarlo de paso al explorador menos experto.
Con esa disposición, es de una inestimable utilidad la orientación de Solzhenitsyn para pensar tanto nuestra época como la que se nos acerca a pasos acelerados. Con su doble testimonio de vida y de escritor nos enseña, quizás sin haberlo creído el mismo, que quizás es posible todavía aprender algo de la experiencia ajena…
Orientado a la acción desde muy joven, se forma para una brillante carrera intelectual. Orgulloso de su fuerza, de su capacidad y de los logros que va alcanzando, crece al mismo tiempo en la pobreza material y sometido a privaciones económicas, absolutamente concentrado en sus objetivos, capaz de abarcar desde lo pequeño hasta lo universal, seguro de las certezas que va adquiriendo y al mismo tiempo abierto a incorporar otras nuevas en la medida que lo convenzan.
La herencia intelectual de Solzhenitsyn es de una magnitud aún no sopesada por la intelectualidad occidental. Los millones de libros vendidos, son como semillas al viento que esperan aún caer en tierra fértil para germinar y producir frutos en abundancia.
Educado en el amor por su patria, la convulsionada época que le toca vivir y los acontecimientos por los que tiene que atravesar (a pesar suyo) lo precipitan a un protagonismo histórico que va forjando su vocación de pensador, de escritor y de intelectual-político; un verdadero “think tank” ambulante…
La profundidad de los dramas de su país, la revolución, la guerra, la pérdida de la libertad, la convivencia forzosa con lo mejor y lo peor del ser humano, su pesimismo realista respecto del hombre del siglo XX y finalmente el cáncer, son hechos que le van demostrando la imposibilidad de encontrar soluciones de fondo que no incluyan la trascendencia de la persona, la conciencia de la providencia de Dios respecto de cada ser creado, y el “acompañamiento” personal del Creador a cada hombre durante su vida.
Todo este camino se resume en seis estrofas de una poesía suya escrita en el momento de su conversión:
¿Cuándo esparcí la buena simiente al viento
como si fuera paja
y rechacé aquellos templos
en que fui acunado por Tus jubilosos himnos?
Mi deslumbrante sabiduría cosechada en los libros
resultó más de lo que este arrogante cerebro podía soportar.
El mundo se extendía ante mí con sus secretos
y el destino era simple cera en mis manos.
Cada nueva oleada de sangre batiendo en mi interior
me tentaba con su deslumbrante clamor
mientras la fe de mi corazón se derrumbaba en silencio
como un edificio abandonado, destinado a la ruina.
Pero eligiendo mi camino entre la vida y la extinción
ahora cayendo, ahora levantándome,
contemplo con nuevos ojos la vida que una vez seguí
y contemplándola, me estremezco de agradecimiento.
No fue mi intelecto, ni mi deseo,
lo que determinó cada vuelta del camino
Sino la firme y constante luz de un designio Superior
que solo con el tiempo pude captar.
Y ahora, mientras bebo con nueva moderación
de las vivificadoras aguas, veo
que mi fe ha sido restaurada, ¡Oh Señor de la Creación!
Renuncié a ti, pero tú permaneciste a mi lado.
Seis vidas en una
La vida de Solzhenitsyn puede ser dividida en seis etapas, claramente separadas entre sí por acontecimientos ajenos a su voluntad, que le plantearon cada una de ellas un nuevo escenario. Además cada uno de los periodos fue de una riqueza extraordinaria, tanto en cuanto a las experiencias que le toco vivir, como a la envergadura de los compromisos que fue asumiendo a cada momento.
El primer período transcurre en los primeros veintidós años de vida del escritor, y abarca desde su nacimiento en 1918 hasta 1940. Solzhenitsyn nace cuando la revolución de 1917 se ha producido, y pasa su infancia y primera juventud en el marco de la guerra civil de afianzamiento del comunismo. En este período Solzhenitsyn es marcado por el fuerte y coherente contexto familiar, del que recibe el gusto por la literatura transformado rápidamente en vocación. También es receptor de la tradición de las prácticas religiosas que formaban parte de la herencia de su hogar. Esta es reemplazada en su temprana juventud por el marxismo leninismo. Crece y se educa en las primeras camadas de “hijos de la revolución” como estudiante y militante comunista. Cuando está terminando sus estudios universitarios, se desencadena la guerra, con lo que termina este ciclo abruptamente.
La segunda etapa abarca el período de la guerra, que transcurre entre 1940 y 1945, en los que Solzhenitsyn pasa de los veintidós a los veintisiete años. Comienza como soldado y luego es formado como oficial, teniendo la oportunidad de incorporar los conocimientos de estrategia y táctica con inmediata aplicación práctica, así como el manejo de hombres en el máximo contexto de incertidumbre y riesgo posible: la guerra pura y dura. La experiencia de la guerra marca profundamente al escritor y ha quedado volcada en forma muy profunda y detallada en sus obras.
La tercera etapa transcurre desde 1945 hasta 1956 y en ella pasa Solzhenitsyn desde los veintisiete hasta los treinta y ocho años. A nadie se le ocurriría que un militar condecorado en la lucha por su patria podría ser encarcelado por una opinión personal vertida en una carta privada a un amigo. A nadie, salvo a un comunista… Por este “delito” de opinión Solzhenitsyn es “juzgado” y condenado rápidamente al final de la guerra. Es arrojado así imprevistamente a convivir por largos y duros años con las “victimas” del sistema, en nuevas circunstancias radicalmente diferentes a las vividas con anterioridad. El shock que recibe es de tal magnitud que a la vocación que ya tenía de ser un escritor de la historia de la revolución, se le agrega una nueva “misión”: la de transmitir a sus compatriotas y al mundo el conocimiento y la experiencia del Gulag, de un modo completo y documentado. Por este período de su vida es quizás por el que Solzhenitsyn es más conocido. Pasa los primeros ocho años en el Gulag, y en el exilio interior los tres siguientes, que luego de los campos de concentración le permitieron “recuperarse” y prepararse para la intensa lucha que le esperaba, mientras culmina también su tratamiento del cáncer…
Desde 1956 hasta 1974 transcurren desde los treinta y ocho años hasta los cincuenta y seis del escritor. En esta cuarta etapa, Solzhenitsyn desarrolla una febril actividad, centrada en la capital rusa. Pone en práctica su estrategia, lanzando una habilísima campaña donde entran en juego sus ideas, sus escritos y su persona contra el totalitarismo soviético. Plantea la batalla desde atrás de las líneas enemigas, difundiendo sus obras de una manera dosificada, lo que le permite alcanzar dentro del sistema gran notoriedad como escritor. Sus certeros y mortíferos ataques no fueron detectados de entrada por el conjunto del sistema, que luego no lo pudo detener, o controlarlo siquiera, sin provocar un escándalo internacional. Optaron por expulsarlo de la Unión Soviética como mal menor para el régimen. En esta etapa, Solzhenitsyn se hace conocer en plenitud y en profundidad en el mundo entero, de un modo gradual e irreversible.
Los veinte años que van de 1974 a 1994, son los únicos de su vida que pasa Solzhenitsyn fuera de Rusia, y en ellos transcurre su vida desde los cincuenta y seis hasta los setenta y seis, la “quinta etapa” de un largo recorrido… En este quinto período de su existencia, se difunden sus obras y se consagra como escritor de calibre universal, mientras en su refugio de Vermont prosigue escribiendo y escribiendo, con algunas interrupciones para dar conferencias, entrevistas y viajes. También es la época de mayor felicidad familiar en la que educa a sus tres hijos. A diferencia de Tolstoi que –ya célebre– era un icono viviente3, Solzhenitsyn opta por la discreción y el encierro voluntario, para poder continuar su obra, que era el fin de su vida. En este período consigue nueva documentación para sus obras y le es dado conocer los aspectos más positivos y negativos de Occidente de primera mano. Entre otras experiencias, se va desilusionando por la superficialidad y búsqueda de impacto de los periodistas de los grandes medios, ávidos de efectismo, y de notoriedad por sobre la búsqueda de la verdad. Como “dirigente social” trabaja con esperanzas para la reconstrucción de Rusia brindando sus aportes sobre el final de la Unión Soviética.
La sexta y última etapa arranca en 1994 y a los setenta y seis, edad a la que cualquier persona corriente ya está largamente “retirada”. Solzhenitsyn vuelve a su Rusia natal, para pasar los últimos años de su vida trabajando en la culminación de su obra literaria e intentando hacer sus aportes “in situ” para la reconstrucción de Rusia. Pasarán catorce años hasta su muerte en el 2008, luego de transcurridos intensos 89 años. Este período lo tendrá ocupado en hacer sus últimos aportes en programas de televisión, conferencias, entrevistas y en terminar sus “Obras completas” (30 tomos), mientras que escribe con material que había recopilado para La rueda roja –sin utilizar– dos tomos sobre 200 años en la historia de los judíos en Rusia.
Infancia y juventud 1918–1940
Edad: de 0 a 22 años
Solzhenitsyn4 nace el 11 de diciembre de 1918 en Kislovosk, Cáucaso ruso. Educado por su madre, vivió en Rostov –en el sur de Rusia– desde los seis años hasta comienzos de la segunda guerra. Creció durante la primera etapa de la revolución, mientras eran destruidos los vestigios de la vieja sociedad rusa, llegando a recibir la influencia de una cultura milenaria que desaparecía rápidamente, arrasada por las hordas bolcheviques.
En su primera infancia tuvo a su alrededor a su madre, su abuela, una tía y un abuelo. Era huérfano de padre. Taissia, la madre, que hablaba ingles y francés, abandona su fe influida por el ateísmo y el anticlericalismo, pero la recupera con los horrores de la revolución. Solzhenitsyn crece con íconos en su cuarto y con su abuela haciéndolo rezar. En 1920, ya tienen que vender los muebles para comprar comida. En 1922 requisan los bienes de la Iglesia y comienza la persecución con arrestos, juicios y ejecuciones. Primero son los miembros del clero y luego los simples creyentes. Su primera profesora del colegio es una mujer devota. Durante las vacaciones visitaba a sus tíos. Su tía Irina “era una auténtica mística”, y su abuela Evdokia también, de modo que llevan naturalmente consigo a Solzhenitsyn a los oficios religiosos, le enseñan la relación entre la Iglesia y la historia de Rusia y le inculcan en definitiva “el sentido de la tradición, la familia y las raíces”.5
En casa de su tía lee a los clásicos rusos y a Schiller, Dickens, Jack London. A los diez años lee la Guerra y la paz de Tolstoï, que pasa a convertirse en su paradigma de escritor. Simultáneamente recibe de su familia una informal formación política antibolchevique, la creencia en Dios y la influencia de una educación religiosa.
Pero una vez que ingresa en el sistema formal de educación soviético, y sometido al bombardeo ideológico correspondiente, se convierte en un auténtico marxista, e ingresa a los once años al Komsomol, la sección de jóvenes del partido comunista. En 1931 muere su abuela y su madre organiza una misa en la catedral de Rostov. Solzhenitsyn es reprendido por asistir. En 1932 muere su abuelo. En el colegio es un alumno brillante. Forma una agrupación para representar teatro y escribe unos ensayos con sus amigos. En los veranos hace excursiones en bicicleta y escribe “Notas ciclistas” . Acompañado por sus compañeros, viaja a Ucrania y realiza una larga expedición en bote por el Volga.
En 1936, a los diez y nueve años, concibe la idea de escribir una historia de la revolución, con la dimensión y alcance de la Guerra y la paz, libro que sería La rueda roja y que terminará a los setenta y dos años, con la única diferencia que en el momento de su concepción inicial, la obra estaba pensada desde la ortodoxia marxista. El estudio de la revolución lo lleva a investigar la primera guerra mundial, que derivará luego en Agosto de 1914.
Por las sobresalientes notas obtenidas en la escuela, Solzhenitsyn entra a la facultad sin dar examen de ingreso. Entre 1938 y 1941 estudia matemáticas y física siendo sus notas sobresalientes. Conoce en el primer año de la facultad a Natalya Alekseevna Reshtovskaya
–que tocaba muy bien el piano – y en 1938 le propone matrimonio. En 1939 se anota en el Instituto de Filosofía, Literatura e Historia de Moscú para estudiar literatura por correspondencia. Se casa en abril de 1940 ante el registro civil, desconociendo su familia el matrimonio por no haberse realizado este ante la Iglesia.
En su último año de universidad consigue una beca muy significativa y excepcional para la época debido a su elevado nivel de estudios y su gran compromiso con el Komsomol. Dirige también el periódico de los estudiantes al que da un nuevo impulso.
En 1941 escribe Poesías, Comentarios sobre arte y Materialismo dialéctico y un relato Misión en el exterior. Termina también sus estudios de matemáticas y física.
En cuanto a su visión del mundo se puede decir que la privilegiada mente de Solzhenitsyn fue a lo largo de su vida como un inmenso archivo y procesador de ideas, imágenes, impresiones y experiencias con las que conformo una cosmovisión que fue evolucionando a lo largo de la vida siguiendo el recorrido de una espiral ascendente.
En los primeros años recibió y absorbió los conocimientos y vivencias de su casa y de la escuela, en la que paulatinamente aumentaba la influencia del materialismo dialéctico, que comenzó a estudiar en profundidad llegado el momento, hasta que decidió que era un comunista, forzándose a relegar al olvido las enseñanzas recibidas en su hogar.
Sin embargo, amante como era de la literatura, prefirió estudiar física y matemáticas para convertirse en profesor de estas y no de literatura, entre otras razones prácticas porque estimaba tener “ideas demasiado complejas propias”. Dejó así el mundo de la literatura para un objetivo menos riesgoso: servirle de “consuelo para el espíritu”.
La evolución de sus pensamientos, mostró su apertura permanente al conocimiento y la búsqueda de la verdad, en un camino en el que iría conformando un mundo ordenado de certezas, que poco a poco tomarían forma, certezas que iría haciendo paulatinamente públicas, a través de diversas formas de comunicación que se adaptaron a las circunstancias políticas de cada momento.
En este sentido es necesario tener siempre en cuenta que Solzhenitsyn vivió durante los primeros cincuenta años de su vida sin poder manifestar su pensamiento libremente en su país sin arriesgar la cárcel o eventualmente la vida, y que la primera trasgresión realizada en forma privada por carta y a un amigo, le costó ocho años de campos de concentración y luego el exilio interior. Resulta impiadoso no tener esto en consideración al caer en la crítica fácil desde lugares en donde se desconoce este riesgo, que Solzhenitsyn corrió durante cincuenta años.
El profundo quiebre de esta etapa de su vida, lo produce el reclutamiento para ir a la guerra. Sus vivencias de la contienda lo marcan de un modo indeleble. Considera su experiencia de soldado en el frente como uno de los momentos centrales de su vida.
Autor: Pablo López Herrera
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Un comentario en “Solzhenitsyn Pensamiento, vida y obra”
Porfavor espere...


















Hacia mucho tiempo que no disfrutaba leyendo, lo que considero un esmerado, trabajoso y exhaustivo análisis del alma del inmortal escritor, poeta , pensador y luchador incansable por la libertad y la justicia Alexander Solzhenitzen , donde se traduce la ductibilidad espiritual del autor de esta obra , que logra realizar una transferencia espiritual para introducirse e las profundidad del alma de este magnánimo ser humano, cuyas virtudes fueron puestas a prueba y surgieron templadas por adversidad. Si algo debo decir sobre el efecto que me causado este escrito, me faltaría las palabras apropiadas. Pero puedo afirmar que me ha seducido su forma narrativa, la delicadeza comunicacional, y la sensiblidad, asi como la formación espiritual de Pablo Lopez Herrera. No es tarea nada simple la empresa que ha acometido. Sabemos que esta personalidad ha sido tratada muy superficialmente. Que sus libros, no se exhiben en las granes librerías de Buenos Aires y que los criticos no han sido del todo felices en la valoracion de sus obras, que muchos no han leído. Basta con visitar los anaqueles de las grandes librerías argentinas, para verlas saturadas de mediocridad, a tal punto que cuando un compra algún libro extranjero o nacional, se lo suelen empacar en bolsas de plástico con la figura de promocionados pseudoescritores, cuays caricaturas que lo recuerdan, me hacen siempre solicitar que me los vendan sin empaque ( Juan Gelman, García Marquez, Sábato y toda la runfla de izquierdistas en el caso de las librerías “Yenni”). Pero de Alexander Solzhenitsen, ninguna bolsa de plástico memorizando su inmortal vida, como tampco libros del mismo en los escaparates. Esto es propio de un operativo internacional de lavado de cerebros, en los que han caido los dueños de estos grandes holdings distribuidores de libros, habida cuenta que lo que se busca es el triste mercadeo de la incultura y del inmediatismo. Es el producto de facilismo, de darle a las masas, lo que las masas consumen. Libros ideologicamente tendenciosos y destructivo hoy, droga mañana. Nunca promocionar escritores como Solzhenitzyn. De ahi otro gran valor que le asigno a La Hstoria Paralela de no sumarse al montón. Cuando Pablo Herrera publique el libro o el opúsculo sobre este tema, téngame como uno de sus más sinceros promotores.Recuerdo que las plumas mercenarias en “Pagina 12″ cuando se referían a lo que ellos denominan “derecha” afirmaban que los sectores no marxistas, carecen de intelectuales. Esto es lo que le hacen creer a las masas.¡ Cuan equivocados están! ¡ Y como mienten!