Cuba — Mieles y Silencios

Por fin alguien, con fino sen­tido de la iro­nía, le hace jus­ti­cia al humor cubano.

Decían que tras medio siglo de malos tiem­pos, los cuba­nos habían per­dido esa cua­li­dad, que forma parte de su esen­cia, para poner “al mal tiempo buena cara”; esa carac­te­rís­tica nacio­nal del “cho­teo” que indagó con sabor de socio­lo­gía cul­tu­ral, el pen­sa­dor cubano Jorge Mañach. Por for­tuna no es así.

Acabo de encon­trar una mues­tra de esa mez­cla de iro­nía y humor, nada más y nada menos, que en el dia­rio Granma, órgano ofi­cial del Par­tido Comu­nista de Cuba. Difí­cil de creer, lo reco­nozco, por­que Granma es un perió­dico gris, sin mati­ces, con esa frial­dad pro­pia de la prensa ofi­cia­lista, que se hace más tediosa en los regí­me­nes dictatoriales.

Con­fieso que al leer el titu­lar de las noti­cias nacio­na­les el pasado 10 de marzo solté una car­ca­jada. “Rin­den home­naje a Fidel, api­cul­to­res cuba­nos”. Es decir que, el hom­bre de las mie­les del poder, reci­bía el reco­no­ci­miento nacio­nal de los tra­ba­ja­do­res del sector.

Resulta que los dele­ga­dos al III Con­greso de Api­cul­tura que se cele­bró en La Habana, acor­da­ron decla­rar el 13 de agosto, fecha del naci­miento de Fidel Cas­tro, como Día del Api­cul­tor, en home­naje al Coman­dante en Jefe.

De los muchos títu­los y home­na­jes reci­bi­dos por Cas­tro durante sus cin­cuenta años al frente de la dic­ta­dura cubana, creo que éste es el más mere­cido, el que le hace mayor justicia.

Hay que feli­ci­tar a los api­cul­to­res cuba­nos por ese home­naje. Ima­gino que alguien, en medio de la asam­blea, lanzó la pro­puesta ¿de manera inocente? y no hubo quien la recha­zara o aler­tara de la coincidencia.

Honor a quien honor merece. ¿Quién mejor que el com­pa­ñero Fidel para reci­bir ese reco­no­ci­miento? Un hom­bre que durante medio siglo ha dis­fru­tado de la miel del poder, es todo un baluarte de la apicultura.

Justo una semana antes de ese home­naje, el 3 de marzo, el com­pa­ñero Fidel escri­bía una refle­xión, acu­ñando la frase en rela­ción con el ejer­ci­cio del gobierno: “la miel del poder”. Cin­cuenta años dis­fru­tando la dul­zura de esa miel mere­cen un reco­no­ci­miento. Una mag­ní­fica iro­nía de fino humor. ¡Feli­ci­ta­cio­nes a los api­cul­to­res cubanos!

El otro tema que le da título a esta columna es menos dulce. Más enre­ve­sado, com­plejo y enig­má­tico. Ya sé que son dema­sia­dos adje­ti­vos, pero no tengo otra forma de des­cri­bir la inquie­tud que me embarga.

El silen­cio al que me refiero lo pro­duce el pre­si­dente de Vene­zuela, Hugo Chá­vez. Uno ya estaba acos­tum­brado a escu­char las cons­tan­tes refe­ren­cias a Cuba y a Fidel del líder boli­va­riano, en sus pro­gra­mas domi­ni­ca­les de Aló Pre­si­dente. Incluso hasta en sus nove­do­sas colum­nas perio­dís­ti­cas, “Las Líneas de Chá­vez”, el tema cubano era un ele­mento recurrente.

Ahora, el silen­cio es sig­ni­fi­ca­tivo, por lo menos para mí. Chá­vez no ha men­cio­nado más a Cuba, ni a Fidel, y mucho menos a Raúl, desde que regresó de la isla, el pasado 21 de febrero; justo una semana antes de que se anun­ciara la última purga en la dic­ta­dura cubana.

Puede ser una casua­li­dad pero no deja de ali­men­tar las hipó­te­sis y los rumo­res sur­gi­dos en torno a esa sor­pre­siva visita ¿o lla­mada? a La Habana. Una visita que comenzó a las 7:00 PM del vier­nes y con­cluyó el sábado al medio­día. Menos de 24 horas duran­tes las cua­les, Chá­vez se reunió pri­mero con Fidel, luego con Raúl y de nuevo con Fidel.

Por cierto que el arribo de Chá­vez a La Habana, fue el último acto ofi­cial del can­ci­ller Felipe Pérez Roque, quien acu­dió a reci­birlo al aero­puerto junto al gene­ral pre­si­dente Raúl Cas­tro. Lo reci­bió pero no lo despidió.

Qui­zás el silen­cio de Chá­vez sobre Cuba, Fidel, Raúl y sus alle­ga­dos Car­los Lage y Felipe Pérez, es pura casualidad.

Chá­vez ha estado muy ocu­pado en reor­ga­ni­zar su gobierno desde que regresó de su visita relám­pago a La Habana. Entre otras cosas, des­ti­tuyó al minis­tro de Defensa y los jefes de los cua­tro cuer­pos arma­dos del país. En el acto de trans­mi­sión de mando, cele­brado en el Fuerte Los Cari­bes, el pasado 5 de marzo (tres días des­pués de la purga cas­trista) Chá­vez dijo que los cam­bios eran nece­sa­rios para “con­ti­nuar fusio­nando la Fuerza Armada en una sola”.

Chá­vez quiere un mando único… Es lo que pre­fie­ren los gober­nan­tes auto­ri­ta­rios; un buen método para impe­dir la dis­per­sión del poder y evi­tar que algu­nos subor­di­na­dos des­pier­ten espe­ran­zas en el enemigo.

Publi­cado el 14 de marzo de 2009 en el Dia­rio Las Americas

Fuente: Payo Libre.com- Cuba

Autor: Pablo Alfonso

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Un comentario en “Cuba — Mieles y Silencios”  

  1. 1 A propósito de mieles


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