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Ausencia De Un Revisionismo Serio
Un golpe contra nadie
El absurdo de pretender que la tragedia de los ‘70 se inicia un 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que la consecuencia de tantos años en ausencia de un revisionismo histórico serio y desideologizado.
En rigor, la descontextualización de los hechos constituye el arma mejor aprovechada por el setentismo contemporáneo para deformar nuestra historia reciente. El objeto no es otro que omitir las causas y difundir tan sólo los efectos (una verdad a medias es mentir dos veces).
Lo cierto es que antes del 24 de marzo de 1976, un conjunto de situaciones catastróficas (a la sazón, omitidas por los historietistas mediáticos) tenían lugar en la Argentina: las organizaciones terroristas que operaban desde la década del ’60 se encontraban en su momento de mayor auge; el país era gobernado por Isabel Perón, una mujer de escasa formación académica y nula experiencia política que, en medio del caos y la anarquía reinante, tomaba licencias alegando problemas de salud y se la vinculaba en polémicos casos de corrupción; y como si todo esto fuera poco, la economía se derrumbaba mientras sus ministros se sucedían a un ritmo nunca antes visto.
En puridad, la República respiraba un verdadero vacío de poder que se reflejaba día a día en las expresiones de la desorientada clase política que, de a poco, iría abandonando el gobierno.
“La Argentina está viviendo una situación límite”, ponía de manifiesto el senador Cerro ya en septiembre de 1974. “Realmente, frente a tanta violencia, tanta sangre, confieso que me estoy quedando sin palabras”, admitía, a inicios de 1975, el senador Frúgoli.
“El país no puede transcurrir un minuto más en este desgobierno”, agregaba el diputado Ferreira. Téngase en cuenta que las expresiones analizadas tenían lugar cuando todavía faltaban muchos meses para marzo de 1976.
Los diarios de la época también ponían de relieve esta extrema situación, incluyendo a la prensa extranjera que, sin disimular el asombro y la preocupación, describía a la perfección el clima de anarquía que vivía nuestro país.
El “Sunday Telegraph” , de Londres, por ejemplo, en su edición de agosto de 1975, informaba: “Con una inflación que pasó la barrera del sonido y una orgía de asesinatos, la Argentina se encamina hacia el punto de desintegración”.
En extrema síntesis, así llegamos a los días previos del 24 de marzo de 1976 cuando la situación, lejos de mejorar, empeoraba cada día. A pesar del caos que sacudía al país, la clase gobernante seguía sin brindar solución alguna y se pronunciaba en todo momento desconcertada.
“¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta”, se sinceraba una semana antes del golpe el diputado Molinari. El diario “La Opinión” , del 19 de marzo, daba cuenta del alevoso accionar del terrorismo subversivo, titulando en su tapa “Un muerto cada cinco horas y un atentado cada tres”, a la par que el izquierdista Américo Ghioldi pronunciaba frente a la prensa que “el gobierno, o mejor dicho el régimen, muestra signos de agotamiento. No pueden hacer nada ante el derrumbe monetario, la semiparálisis del aparato productivo y la inseguridad de vida”.
Lo cierto es que el gobierno de Isabel iba cayendo solo, sin la necesidad de que ninguna fuerza lo derribara, y ya el 21 de marzo el diario “Clarín” informaba: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias”.
Otro matutino agregaba: “No quedan ni los pungas en la zona del Congreso”. Cuenta Juan B. Yofre, quien ha investigado a fondo estos sucesos, que “la gran mayoría de los legisladores vaciaron sus escritorios, carpetas y retiraron sus heladeras portátiles”.
Es dable destacar la expresión utilizada por el secretario general de la CGT, Casildo Herreras, quien en medio de la anarquía se había exiliado a Montevideo en compañía de otros dirigentes. “Me borré”, dijo ante periodistas.
Francisco Manrique, presidente del Partido Federal, cuando todavía ninguna fuerza militar había derrocado a Isabel, no sin razón sentenciaba: “Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto”.
El 24 de marzo de 1976 había llegado y las FF.AA, desplazando a lo que quedaba del gobierno peronista, se hacían cargo del país. Quizás el pronunciamiento más ilustrativo para completar este poco conocido panorama fue el del vicepresidente del justicialismo, Deolindo Felipe Bittel, que le gritaba al secretario de prensa de Isabel Perón: “Chau, papá, hasta mañana. Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado”. Vale decir, los residuos del partido gobernante festejaban su propio derrocamiento.
En rigor de verdad, el golpe no había sido contra nadie, pues la clase política no sólo se había desentendido de la extrema situación que afrontaba el país sino que hasta había, en gran medida, desalojado voluntariamente el gobierno mucho antes de la intervención militar (no se trata de justificar este hecho sino promover un revisionismo serio).
Basta con recordar que Ricardo Balbín en aquellos días expresaba que “nunca fue tan fácil como en este momento para las Fuerzas Armadas tomar la Casa de Gobierno: porque no hay nadie en ella”.
Los desaparecidos que desaparecieron de la memoria
Como en los anteriores 24 de marzo, los discursos tocarán inevitablemente la siempre presente cuestión de los terroristas desaparecidos, aunque sólo limitándose a denunciar aquellos casos producidos luego del “golpe” cuando, en rigor de verdad, la técnica de la desaparición fue implementada años antes por el gobierno constitucional.
En efecto, el mismísimo informe de la Conadep contabilizó más de 750 casos de desaparición de personas durante el peronismo, registrándolos en el famoso libro Nunca Más (más citado por la izquierda que efectivamente leído).
Es dable, asimismo, destacar que los Montoneros, desde la revista Evita Montonera , ya en su número de marzo de 1975 denunciaban públicamente “un número indeterminado de secuestrados y desaparecidos”.
En consecuencia a lo expuesto, cabe preguntarse: ¿por qué recordar sólo a los desaparecidos posteriores al 24 de marzo de 1976? ¿Deberíamos pensar que cuando un gobierno de signo constitucional comete tal aberración es legal y tolerable, mientras que cuando uno de facto la pone en práctica es ilegal y reprochable?
Derechohumanistas de hoy, procesistas de ayer
Por más que en el presente muchas figuras públicas intenten ocultar a través de la santificadora bandera de los derechos humanos su adhesión al Proceso en otrora, existe documentación que compromete a más de uno.
Caso a destacar es el de quien fuera nada más ni nada menos que fiscal durante el famoso Juicio contra las Juntas Militares, el doctor Julio Strassera, siempre listo para llenarse la boca de derechos humanos frente a los medios de comunicación.
En rigor, este inefable personaje, desde 1976 hasta 1982 se desempeñó como fiscal y juez. En ambas condiciones juró por los Objetivos Básicos del Proceso, los Estatutos y sus Actas. ¿Por qué, en su momento, obligado por la función que ejercía, el doctor Strassera no denunció las desapariciones de personas que en el presente tanto dice lamentar?
El ex procesista, hoy emblema de la lucha por los derechos humanos y la democracia, Ernesto Sábato, también constituye un caso a citar. Si bien el reconocido escritor fue elegido presidente de la Conadep por el gobierno de Alfonsín y comenzó desde entonces a horrorizarse por las secuelas que dejó la guerra contra el terrorismo, años antes le expresaba a Videla que “el país necesitaba un baño de sangre para purificarse” y hasta se daba el lujo de compartir banquetes con el mismo presidente de facto.
“Le agradecí personalmente a Videla el golpe de Estado del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado la responsabilidad de gobierno”, declaró ante la prensa a la salida de un almuerzo.
Por su parte, la familia Timerman, hoy tan comprometida con los derechos humanos, hace treinta y tres años recibía con euforia al gobierno de Videla a través del diario “La Opinión” (de Jacobo Timerman), poniendo de manifiesto que “si los argentinos, como se advierte en todos los sectores –aún dentro del ex oficialismo–, agradecen al gobierno militar no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan”.
En consecuencia a todo lo expuesto, es dable señalar que ocultar el contexto en el que sucedieron los acontecimientos del 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que promover un revisionismo maniqueo e ideologizado; luchar por los desaparecidos posteriores a la instauración del gobierno de facto y olvidar a los anteriores no es sino una de las tantas pruebas de que la memoria y la justicia no son los objetivos reales del setentismo; silenciar que, en su momento, la población no armada apoyó aquella gestión (incluidos muchos de los hoy abanderados de los derechos humanos) es lo mismo que despojarnos a la fuerza de nuestras responsabilidades que, como sociedad, tuvimos en los sucesos que hoy recordamos.
*Agustín Laje Arrigoni , autor de esta nota, tiene tiene 20 años, es estudiante universitario y autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años ’70. Este año publicará su primer libro sobre la materia.
Autor: Agustín Laje Arrigoni *
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3 Comentarios en “Ausencia De Un Revisionismo Serio”
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Muy bueno lo tuyo pibe, como siempre. Es notable que con tan corta edad, manejes esa información. Eso denota capacidad de investigación y excelente asesoramiento. ¡¡¡ Vamos, que nos hace mucha falta eso !!!
Una no tan buena: si difundís tu dirección de correo electrónico, se supone que tenés la obligación de contestar todos los mensajes que te envían, aunque sea con un monosílabo.
Hacen 43 años de la Declaración de Guerra al Capitalismo
Este 15 de Enero del 2009, fue el 43 aniversario de esta Declaración de Guerra del Terrorismo Internacional Comunista al Capitalismo, en la Conferencia Tricontinental de La Habana, el 15 de Enero de 1966 … Y la guerra continua….
Los lectores menores de 55 años, NO están enterados de esto por su edad, pero lo pueden verificar en leyendo el diario “La Nacion” de ese día que en noticia de tapa, en modulo de 7 cm y por ocho columnas, así lo publicaba. Habían concurrido 70 países, 500 delegados que representaban a gobiernos, partidos legales y en la clandestinidad, como también un número importante de personajes que crearon las organizaciones terroristas, de Argentina: Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Ejercito revolucionario del pueblo ( ERP), Uturunco y de Uruguay:Tupamaros.
La Guerra del terrorismo internacional comunista, HOY EN DIA, se alía a cuanto pueblo u organización este en contra a la civilización Judeo-Cristiana de occidente. Así hoy colabora con Hamas, Hizbollah y la Yihad Islámica. No es casual que nuestro nuevo y Eminente Filosofo y Analista D Elia es mandado a declarar contra Israel por genocida. No son casuales las actividades terroristas de la Triple Frontera, ni los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel. Esto, lo que estamos viviendo es el “Choque de las Civilizaciones” anunciada y explicada por Samuel P. Huntington. Hoy estamos recordando alegremente a los “50 Años de la Revolución Castrista”, por una prensa que parece que olvida, la crisis de los misiles, que expuso al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial y Nuclear, en 1966 durante la presidencia de Kennedy en EE.UU.. Obra de esta meticulosa GUERRA que venimos sufriendo, son los DD.HH. de la Corte de San José de Costa Rica, que Alfonsin y Menem, que en el Pacto de Olivos negociaron que se adhiriera a la Constitución Nacional, el verdadero SIDA que inocularon en la Jurisprudencia Argentina, que destruyo los mecanismos de inmunológicos, que nos permitían tener una sociedad MAS SEGURA. Asi se logro que se ha haya instalado “La Política de INSEGURIDAD y GARANTISMO” que nos azota. El disparate de los DD.HH. de mirada bizca y parcial, donde la GUERRA DE LA SUBVERSION INTERNACIONAL QUE AZOTO a toda América, esta teñida de la “SANATA” de los represores y los jóvenes idealistas, y ”años de plomo”. Todo esta estrategia aplicada, hasta el mínimo detalle de en los 70: “LOS TERRORISTAS SUBVERSIVOS, NO TENIAN QUE DECIR QUE ESTABAN HACIENDO UNA GUERRA, PARA LUEGO ACUSAR DE REPRESORES MALIGNOS Y BRUTALIDAD REPRESORA A QUIENES LOS DERROTARON. Estas son con las enseñanzas de los mandatos de Mao Tse Tung, en su Revolución Cultural, que dejo 30.000.000 de muertos asesinados por disidentes. … HOY LA GUERRA CONTINUA…. y pretende avanzar en nuestra AMERICA con Castro, Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Néstor y Cristina, junto con todos los Borocotizados y Borocotizables, que dia a dia se maquillan como prostitutas y travestis, pora mostrarse en oferta de ser contratados
Agustín: Tan joven y con tanto talento, los que vivimos los años 45, sabemos que la sosobra estaba a la orden del día, luego la sangre que enluto a este pais en el Gobierno de Isabel y mucho antes como lo refleja el Sr. IL LECHUSSO, como dijo Jorge Luis Borges los peronistas son incorregibles. Este desman que vivimos a diario es obra de ellos, buscaron el poder y lo consiguieron, para desarrollar este desvande de terror.