Crisis De Balanza De Pagos:
Venezuela Al Fondo Monetario Internacional

Ago­ta­miento de reser­vas inter­na­cio­na­les: vio­lento dete­rioro en cuenta corriente

Una cri­sis en la balanza de pagos –cuenta corriente– se incuba, pro­du­cida no solo por la caída en los pre­cios del petró­leo, sino por una inefi­ciente e inapro­piado asig­na­ción de recur­sos gene­ra­dos por el ingreso petro­lero repre­sen­tado en una monu­men­tal expan­sión fis­cal mon­tada sobre los meca­nis­mos redis­tri­bu­ti­vos del lla­mado gasto social; por adqui­si­ción de acti­vos (esta­ti­fi­ca­ción, nacio­na­li­za­ción, com­pra de armas) por parte del gobierno y el Estado den­tro y fuera de Vene­zuela; en  inver­sio­nes falli­das eje­cu­ta­das a cuenta  del gasto público sin con­si­de­ra­cio­nes de con­tro­la­bi­li­dad ins­ti­tu­cio­nal, dado el des­ba­lance entre los pode­res públi­cos que ope­ran mas por códi­gos ideo­ló­gica que por con­si­de­ra­cio­nes eco­nó­mi­cas en rela­ción a la admi­nis­tra­ción de fon­dos públi­cos;  en los flu­jos de asis­ten­cia y ayuda finan­ciera  y eco­nó­mica a paí­ses en la región, como en otros mer­ca­dos (USA, GB, por ejem­plo), en sub­si­dios a los pre­cios de com­bus­ti­bles; en el peso fis­cal de una deuda pública con­tin­gente pen­diente entre otro de jui­cios y arre­glos por rup­tura uni­la­te­ral de con­tra­tos y con­ve­nios económicos.

A ello se agrega el des­ca­la­bro en las empre­sas bási­cas y el dete­rioro en la capa­ci­dad pro­duc­tiva de PDVSA que afecta seria­mente su flujo de caja para admi­nis­trar una enorme deuda y un angus­tiosa situa­ción finan­ciera (y eco­nó­mica) puesta en evi­den­cia en la soli­ci­tud de rene­go­cia­ción de con­tra­tos con empre­sas con­tra­tis­tas, unido al pro­ceso de des­ca­pi­ta­li­za­ción dad por caída de la inver­sión dado el peso fis­cal puesto sobre PDVSA que la obliga a actuar como agente fis­cal suple­to­rio del gobierno.

Por otro lado, leyes, decre­tos y una polí­tica cam­bia­ria sui­cida de sos­te­ner un con­trol de cam­bio y una tasa fija de cam­bio, se han unido a unido a la vio­len­cia revo­lu­cio­na­ria para la des­truc­ción del capi­ta­lismo y cons­truc­ción del socia­lismo, pro­ceso cos­toso por cierto,  ha cau­sado fuerte des­in­ver­sión y desacu­mu­la­ción en el sec­tor pri­vado de la eco­no­mía nacio­nal y caída del valor agre­gado nacio­nal, con lo cual se incre­menta la depen­den­cia de la eco­no­mía de la balanza de pagos y del ingreso petro­lero, todo lo cual junto a la expan­sión fis­cal pro­dujo un boom impor­ta­dor, pro­pio de los booms petro­le­ros, pero esta vez con­tra­co­rriente e insos­te­ni­ble a todo evento por la des­ca­pi­ta­li­za­ción del sec­tor privado.

En con­junto, todos esos fac­to­res men­cio­na­dos colo­can un peso sobre la balanza de pagos que en las cir­cuns­tan­cias actua­les pre­fi­gu­ran una real cri­sis cuyo impacto ini­cial lo vemos en el derrumbe de las reser­vas inter­na­cio­na­les, en un 30 % en el pri­mer tri­mes­tre del año, para­lelo a una eco­no­mía que ya entra en un angus­tioso pro­ceso de con­trac­ción. El “set­ting” es cono­cido y apa­rece como un remake de his­to­rias eco­nó­mi­cas recien­tes en las últi­mas déca­das pre­ce­di­das de un boom petrolero.

En estas con­di­cio­nes, el lla­mado “blin­daje eco­nó­mico y finan­ciero del socia­lismo”, y lo hemos aco­tado varias veces, ter­mino en otro una para­fer­na­lia de fue­gos arti­fi­cia­les, des­ti­nado a obje­ti­vos polí­ti­cos de corto plazo, y en un fiasco que se con­vir­tió en pro­fe­cía auto-cumplida tanto del gobierno como de la mayo­ría de los vene­zo­la­nos que se acos­ta­ban cada noche enco­men­da­dos a María Lionza para que el Pre­si­dente tuviera razón, y que fuese cierto el tal blindaje.

Pero no fue así, el tor­ni­quete en CADIVI y la volada del mer­cado per­muta, la pre­sión infla­cio­na­ria, la esca­sez de bie­nes ser­vi­cios, ade­más de la recom­po­si­ción del Pre­su­puesto en un colo­sal endeu­da­miento, cuyo ser­vi­cio luce insos­te­ni­ble bajo argu­men­tos racio­na­les eco­nó­mi­cos y finan­cie­ros son ape­nas los fenó­me­nos más visi­bles de que la eco­no­mía ha comen­zado a cami­nar por sen­de­ros peli­gro­sos que afec­tan sobre­ma­nera su sol­ven­cia financiera.

La reali­dad es más dura que las fan­ta­sía, allí están los mer­ca­dos, no solo blo­quea­dos por la cuasi pará­li­sis de CADIVI, sino que el res­pi­ra­dero del mer­cado swap  –permuta-,  tiene su exis­ten­cia bajo incer­ti­dum­bre, entre otros por­que la inves­ti­ga­ción que corre en Miami por la sus­pen­sión de un número impor­tante de ope­ra­cio­nes en ese mer­cado esta­ría deve­lando con­si­de­ra­cio­nes deli­ca­das en cuanto a la sani­dad de algu­nas de esas transac­cio­nes, en len­guaje popu­lar y gra­fico, ese mer­cado apa­ren­te­mente se “encochinó”.

El mer­cado per­muta “encochinado”

La mayo­ría de los ban­cos ame­ri­ca­nos y euro­peos no desean trans­fe­rir y reci­bir por “per­muta”, de hecho el cie­rre de cuen­tas ban­ca­rias aumenta con­si­de­ra­ble­mente, por­que no con­si­guen mol­dear la lega­li­dad de esas ope­ra­cio­nes bajo sus legis­la­cio­nes y códi­gos finan­cie­ros, en vir­tud de que la tasa de cam­bio ofi­cial es de 2.15 Bs por dólar, y pese a que la per­muta no es un mer­cado cam­bia­rio en stricto sensu, a esas transac­cio­nes sub­yace una demanda de bolí­va­res por dóla­res y vice­versa.  Empre­sas nacio­na­les e inter­na­cio­na­les no pue­den irse por ese mer­cado swap o per­muta por­que sus códi­gos con­ta­bles y otros aspec­tos lega­les de sus balan­ces no pue­den regis­trar otro tipo de cam­bio que no sea el de CADIVI, no solo por regis­tro de pér­di­das –que podrían ser hasta patri­mo­nia­les– sino por los efec­tos per­ver­sos cau­sa­dos en mate­ria tri­bu­ta­ria que ello pueda tener.

Así, lo que es como con­cepto un meca­nismo finan­ciero nor­mal –la per­muta o el swap– colo­cado en la ley cam­bia­ria para faci­li­tar la venta de deuda vene­zo­lana  deno­mi­nada en bolí­va­res (dóla­res) para ser can­jea­dos por otros bonos vene­zo­la­nos o argen­ti­nos en dóla­res (bolí­va­res) y así obte­ner bolí­va­res (dóla­res), se ha con­ver­tido ahora es un mer­cado gris, opaco en jaque por­que es sus­cep­ti­ble a ser uti­li­zado como meca­nismo de legi­ti­ma­ción de capi­ta­les, cuyas transac­cio­nes podrían ser sujeto de san­cio­nes en el sis­tema finan­ciero ame­ri­cano e inter­na­cio­nal. Muchas empre­sas vene­zo­la­nas están hoy en guar­dia de que por esas transac­cio­nes les pue­den cerrar sus ope­ra­cio­nes finan­cie­ras en ban­cos ame­ri­ca­nos y europeos.

Algu­nos ante­ce­den­tes son muy cono­ci­dos, y la raya de PDVSA por el male­tín de los 800 mil dóla­res que fue deco­mi­sado en Argen­tina, según se des­prende del jui­cio seguido con cargo de espio­naje y con­de­na­dos cul­pa­bles, arrojo som­bra sobre muchas transac­cio­nes finan­cie­ras de PDVSA, por lo que las lupas de la Secre­ta­ria del Tesoro USA esta­rían acti­va­das y muchos ban­cos esta­rían exi­giendo el “enhan­ced due dilli­gence” suerte de meca­nismo admi­nis­tra­tivo ope­ra­tivo des­ti­nado al reco­no­ci­miento de los orí­ge­nes y el des­tino de los fon­dos a ser tran­sa­dos, en este caso por la per­muta de bonos vene­zo­la­nos deno­mi­na­dos en bolí­va­res y dóla­res, y que es requi­sito bajo la legis­la­ción de la Ley Patriota, y otras regu­la­cio­nes finan­cie­ras en la Comu­ni­dad Euro­pea y Japón, cada vez que  hay que demos­trar ori­gen y des­tino de los fon­dos con­te­ni­dos en transac­cio­nes finan­cie­ras que podrían ser normales.

El gobierno hizo un mal nego­cio cando deci­dió dejar el SEC, era más ope­ra­tiva y fácil de cum­plir los requi­si­tos de la “lupa” del SEC que la “lupa” de la Secre­ta­ria del Tesoro (Minis­te­rio del Tesoro USA), por­que este minis­te­rio es el encar­gado de vigi­lar el cum­pli­miento de la Ley Patriota, legis­la­ción para la regu­la­ción finan­ciera que nació del derrumbe de las Torres Geme­las de NY en Enero del 2002, como una suerte de red de vigi­lan­cia para defi­nir y cono­cer el ori­gen y des­tino de millo­nes de transac­cio­nes finan­cie­ras que cru­zan los ban­cos ame­ri­ca­nos, dado que las inves­ti­ga­cio­nes a pro­pó­sito de ese evento terro­rista arro­ja­ron el cono­ci­miento de uti­li­za­ción de fon­dos sin con­trol que faci­li­ta­ron la acción terro­rista mencionada.

Esa ley tipi­fica cla­ra­mente que la vigi­lan­cia es para poder dete­ner transac­cio­nes finan­cie­ras que pro­mue­ven la corrup­ción admi­nis­tra­tiva, el terro­rismo y el trá­fico de estu­pe­fa­cien­tes y armas, y evi­tar la legi­ti­ma­ción de capi­ta­les que pudie­ran pro­ve­nir de esos deli­tos men­cio­na­dos. Desde enton­ces cual­quier transac­ción finan­ciera nor­mal puede ser sujeto de inves­ti­ga­ción, con las res­pec­ti­vas con­se­cuen­cias eco­nó­mi­cas y finan­cie­ras que afec­tan ope­ra­cio­nes eco­nó­mi­cas nor­ma­les. Es pre­ci­sa­mente lo que ocu­rre con la cuasi pará­li­sis del mer­cado per­muta, y que pro­yecta su prona desa­pa­ri­ción, y obliga al gobierno a defi­nir una polí­tica cam­bia­ria más trans­pa­rente y res­pon­sa­ble, y claro esta asu­mir enton­ces el costo de la inevi­ta­ble deva­lua­ción.

PDVSA en el mer­cado permuta

El mer­cado del “dólar swap” o per­muta ha levan­tado enton­ces algu­nas nue­vas res­tric­cio­nes y pare­ciera estar ago­tán­dose como meca­nismo finan­ciero sus­ti­tu­tivo del cam­bia­rio para obte­ner dóla­res al costo y pre­cio del mer­cado. En ese marco polí­tico y legal a PDVSA el incen­tivo de par­ti­ci­par en ese mer­cado era claro, al saber que cada dólar ven­dido al BCV le daba solo 2.15 bolí­va­res, en cam­bio en el mer­cado per­muta los bolí­va­res se mul­ti­pli­can por tres (3) en una reali­dad eco­nó­mica de un fuerte endeu­da­miento de PDVSA no solo en el mer­cado de bonos cor­po­ra­ti­vos sino de gran­des deu­das de corto plazo con ban­cos, y una volu­mi­nosa deuda a con­tra­tis­tas, sin dejar de lado la deuda con­tin­gente de los varios jui­cios en que está involucrada.

Así comenzó su par­ti­ci­pa­ción en ese mer­cado, pero como decía­mos arriba ope­rando en un plano de debi­li­dad jurí­dica que hoy ese mer­cado conoce amplia­mente.  Esas nue­vas res­tric­cio­nes y reali­da­des finan­cie­ras, algu­nas muy nue­vas que vie­nen de las deci­sio­nes recien­tes de hace menos de un mes del G20, sobre todo aque­llas rela­cio­na­das con los lla­ma­dos “paraí­sos fis­ca­les”, a los cua­les ya se les decreto su desa­pa­ri­ción como con­se­cuen­cia del reor­de­na­miento inter­na­cio­nal del sis­tema finan­ciero, inu­ti­li­zan ese mer­cado para la obten­ción de dólares.

Racio­na­miento de dóla­res, los pro­ble­mas del “permuta-swap”

El impacto de estas res­tric­cio­nes y la cuasi pará­li­sis del mer­cado per­muta,  es un palo en la  rueda y se suma a los meca­nis­mos de racio­na­miento de divi­sas pues­tos en ejer­ci­cio por CADIVI, ya que el cacareado blin­daje finan­ciero resulto un fiasco y la merma de reser­vas inter­na­cio­na­les en las últi­mas sema­nas  pro­du­cida por un colo­sal défi­cit en cuenta corriente de la balanza de pagos, indica que el gobierno extrema el racio­na­miento de dóla­res, el dólar swap (per­muta) se dis­para y la eco­no­mía reci­birá un pode­roso impacto con­trac­tivo por la depre­cia­ción del per­muta y que nos traerá más tem­prano que tarde una deva­lua­ción del dólar ofi­cial, que ya es una nece­si­dad ope­ra­tiva, finan­ciera, mone­ta­ria  y fis­cal. El sub­ya­cente de todo este esquema con­trac­tivo y de pará­li­sis de la eco­no­mía es el défi­cit en cuenta corriente pro­du­cido no solo por la caída de los pre­cios del petró­leo sino por desan­gra­miento fis­cal de las reser­vas inter­na­cio­na­les vía FONDEN.

Nada que no haya­mos visto en el pasado, de manera que nues­tras pro­yec­cio­nes gozan de la cre­di­bi­li­dad de que otras veces este esce­na­rio es si se quiere rutina en estas con­di­cio­nes eco­nó­mi­cas que hoy pre­va­le­cen sobre Vene­zuela. La dife­ren­cia con la reali­dad actual estriba en que el gobierno se dio a la tarea de des­truir la capa­ci­dad eco­nó­mica del sec­tor pri­vado, mal uti­lizó la tasa de cam­bio para lograrlo sin derra­mar san­gre, las impor­ta­cio­nes explo­ta­ron, el país comenzó a impor­tar hasta el modo de cami­nar, se des­ca­pi­ta­lizo la empresa nacio­nal, y como un gran bazar persa, ahora no hay manera que el ajuste en balanza de pagos no se tra­duzca en infla­ción, esca­sez, con­trac­ción eco­nó­mica y des­em­pleo.

La deva­lua­ción inevi­ta­ble y un acuerdo con el FMI

Al gobierno en estas con­di­cio­nes, de una tasa de cam­bio ofi­cial en la cual su valor real hace des­tro­zos en el ingreso per­so­nal el aho­rro y en el flujo de caja de las empre­sas, y que al mismo tiempo impacta las cuen­tas fis­ca­les, pero como es un agrio jarabe polí­tico, el gobierno ha pre­fe­rido no mor­der la bala, no le queda otra que deva­luar la tasa de cam­bio, y en el mejor de los casos esta­ble­cer, de acuerdo a sus ideo­lo­gía res­tric­tiva, un mer­cado cam­bia­rio de múl­ti­ples tasas, o en su defecto, libe­rar total­mente el mer­cado cambiario.

Dado el impacto fis­cal y de balanza de pagos que impon­dría esas fuer­tes correc­cio­nes tanto en el gasto como en la balanza de pagos, es con­ve­niente que el gobierno pre­pare una misión de exper­tos y bus­que un acuerdo con el FMI, des­pués de todo, el G20 acordó una asis­ten­cia finan­ciera de un tri­llón de dóla­res para asis­tir finan­cie­ra­mente las nacio­nes en desa­rro­llo. Claro para que esto se lleve a cabo, el gobierno ten­drá que reco­ger mucho del dis­curso polí­tico corro­sivo, y si la luna de miel que se observa con el gobierno de Obama quiere man­te­nerse, nada mejor que un acuerdo con el FMI, ade­más que ali­via­ría las fuer­tes res­tric­cio­nes que sobre la balanza de pagos impo­nen CADIVI y el debi­li­ta­miento del dólar permuta.

La única salida: de la mano del FMI: pero habrán condiciones

En esas con­di­cio­nes anti­ci­pa­das de balanza de pagos, al gobierno no le queda otra que ir al FMI, por asis­ten­cia finan­ciera,  aun­que sea una anatema polí­tico, es un dere­cho de cada país sig­na­ta­rio, y todo se pre­fi­gura como la única alter­na­tiva para resol­ver mas  lle­va­de­ra­mente la cri­sis en la balanza de pagos y la cri­sis fis­cal, y dete­ner el colo­sal endeu­da­miento de los soli­ci­ta­dos 37 mil millo­nes de bolí­va­res –que eran fuer­tes y hoy son muy débiles-  de un masivo endeu­da­miento que la Asam­blea Nacio­nal le aprobó al gobierno sin que mediara el jui­cio racio­nal y lógico de rela­cio­nes eco­nó­mi­cas básicas.

Cual­quier aná­li­sis eco­nó­mico somero le hubiera indi­cado al gobierno que ese masivo endeu­da­miento –aun­que pudiera ser un esquema para que el BCV adquiere esos bonos en última ins­tan­cia– tiene un pode­roso efecto con­trac­tivo sobre la eco­no­mía,  muele y derrite el aho­rro interno, inmo­vi­liza el sec­tor finan­ciero y des­truye el cré­dito a los sec­to­res pro­duc­ti­vos y con ello limita la demanda de empleo por­que lo des­truye, y que en todo caso, el orden lógico para recu­pe­rar la eco­no­mía era recor­tar el gasto público y esti­mu­lar la inver­sión pri­vada, y no lo induce el masivo endeu­da­miento, un bru­tal “craw­ding out físico” que ful­mi­nará el apa­rato pro­duc­tivo. Pero como, decía mu abuela, los comu­nis­tas no cosen pun­tada sin dedal, es pro­ba­ble que la agenda anti­ca­pi­ta­lista de des­truc­ción de la empresa pri­vada haya gene­rado este desan­gra­miento eco­nó­mico que trae infla­ción de dos dígi­tos medios, deva­lua­ción de la tasa de cam­bio a nive­les ya muy supe­rio­res a la apuesta del 30% que se pen­saba era la deva­lua­ción hacia prin­ci­pios de años, y una con­trac­ción de la eco­no­mía con el corres­pon­diente cre­ci­miento del desempleo.

A quien cul­par enton­ces ?. A los pre­cios del petró­leo ? Pues no, el gobierno debe asu­mir las con­se­cuen­cias polí­ti­cas por haber derro­chado toda una for­tuna de ingreso fis­cal petro­lero sin con­trol ni con­tra­ba­lance, de una degra­da­ción del gasto público y de los ingre­sos petro­le­ros, de mal­ba­ra­tar y gas­tar irres­pon­sa­ble­mente a toda dis­cre­ción. Parte de la culpa debe ir a la Asam­blea Nacio­nal por aban­do­narse como cuerpo con­tra­ba­lance del gobierno y por haberle apro­bado el des­gaste del ese enorme volu­men de ingreso petrolero.

Eco­no­mista, PhD

Autor: Alexander Guerrero E *

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3 Comentarios en “Crisis De Balanza De Pagos:
Venezuela Al Fondo Monetario Internacional”  

  1. 1 Horacio Villegas

    CRI­SIS EM LA BALANZA DE PAGOS
    Des­pués de leer el extenso artículo del eco­no­mista Ale­xan­dre Gue­rrero E, PHD, con­fieso que no con­se­guí sacar nada en lim­pio. El pro­blema está en que soy un pobre mor­tal con cono­ci­mien­tos de eco­no­mía modes­tos y manejo del eco­no­més muy limi­tado. Por ejem­plo, no con­se­guí enten­der por­que el cam­bio fijo, actual­mente vigente en la Vene­zuela de Chá­vez, es una ame­naza para las reser­vas mone­ta­rias inter­na­cio­na­les acu­mu­la­das en su gobierno y para la balanza de pagos de su país, que es típi­ca­mente impor­ta­dor de bie­nes y ser­vi­cios. En la extrema hipó­te­sis de que el Coman­dante Chá­vez se arro­di­lle ante el Fondo Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal y le extienda su som­brero, ¿cua­les serian las con­se­cuen­cias de renun­ciar al cam­bio fijo y adop­tar un tipo de cam­bio fluc­tuante?
    Hora­cio Ville­gas
    Cam­pi­nas, SP, Brasil

  2. 2 Jesus De Sousa

    Le Sugiero que lea dete­ni­da­mente de nuevo el artículo por­que más claro no puede estar. La res­puesta a su inte­rro­gante es que nada de esta eco­no­mía fun­ciona cuando la tota­li­dad de las empre­sas que hacen vida en Vene­zuela cos­tean sus esta­dos finan­cie­ros y ope­ra­cio­nes con el valor para­lelo por que en defi­ni­tiva es el más ACCE­SI­BLE, CADIVI esta lite­ral­mente podrido… resulta una total per­dida asu­mir un dolar en 2.15 Bs. cuando su valor real­mente es otro. Ima­gi­nese lo siguiente: Un empre­sa­rio soli­cita mer­can­cía, nece­sita divi­sas inme­dia­ta­mente, soli­cita a CADIVI y la ges­tión se tar­dará alre­dor de 2 sema­nas ( es solo un ejem­plo segu­ra­mente tarda mas) a ok! pero incluso tar­dara eso des­pués de haber pagado a un ges­tor apro­ve­chado que supues­ta­mente le agi­li­zará los trá­mi­tes… Pues en esta situa­ción el empre­sa­rio opta cie­ga­mente por el dolar 3 veces mas cos­toso, nece­sita mer­can­cía por que exis­ten pedi­dos ya… y nece­sa­ria­mente ese pro­ducto estará cos­teado por un dolar a 7 Bs… Esa es la reali­dad vene­zo­lana, ese es el día a día en esta eco­no­mía… ¿Qué espe­ra­mos? Un plan alter­na­tivo, una solu­ción y que se sin­cera todo esto abriendo la posi­bi­li­dad de un dolar libre en el mer­cado some­tido a estra­te­gias eco­nó­mi­cas que lo estabilicen

  3. 3 Philips Garcia

    Como estu­diante de Admon. Publica en la UNESR, obser­vando el esce­na­rio Nacio­nal, con­si­dero que el pro­blema no es el tipo de cam­bio con­tro­lado, sino el gasto público social sin con­trol y que no genera el arran­que pro­duc­tivo de la empresa socia­lista, pues el colec­tivo sigue la idea del Pre­si­dente, más no se acoje eco­nó­mi­ca­mente a ella. Por lo gene­ral la ciu­da­da­nía cree que el socia­lismo es la repar­ti­ción de todo lo que con­si­dere ganan­cia a tra­vés de la Balanza de Pagos y PDVSA, pero bien es cierto que el líder Revo­lu­cio­na­rio así lo hace enten­der cuando mani­fiesta que PDVSA es de todos den­tro de la Nación y con endeu­da­miento de Bonos para la ayuda con Argen­tina. Creo que el pro­blema no está en los con­tro­les, sino que no hay con­tro­les en el gasto, siendo un País Mono pro­duc­tor finan­ciero (Petró­leo). Por otra parte hay que des­ta­car que ya nues­tra moneda ha expe­ri­men­tado deva­lua­cio­nes, cuando comen­za­mos con un bolí­var de 4.30 dóla­res y que en la actua­li­dad habla­ría­mos de 2.150 Bolí­va­res anti­guos o 2.15 BsF. Nues­tra moneda tam­bién tuvo fluc­tua­cio­nes que tenían ten­den­cia a subir. Aun­que soy estu­diante y no eco­no­mista, Creo que los eco­no­mis­tas con altos estu­dios y cono­ci­mien­tos, debe­rían hacer en pri­mer lugar la pro­puesta de salida de la cri­sis o lo que llamo traer solu­cio­nes al problema.

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