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Del Narcotrafico, Sacerdotes Amenazados
Y Un Estado Comprometido
Un grupo de sacerdotes del clero de la Iglesia Católica de Buenos Aires que realizan su apostolado en “barrios de emergencia”, denunció hace unos días públicamente que estas plazas o territorios son “zonas liberadas” para el narcotráfico. Asimismo, el grave daño que se causa a los jóvenes más desprotegidos. Ayer se acaba de conocer la noticia de que uno de dichos sacerdotes recibió una grave amenaza, algo a lo cual habrá que acostumbrarse frente a la creciente actividad de la narcocriminalidad en nuestro país –como sucede en otros de América Latina-, si no se toman medidas urgentes para revertir la situación.
Lamentablemente, dichas “zonas liberadas” existen en la ciudad de Buenos Aires y en todas y cada una de las restantes del país, sin distinción alguna de zonas o sectores sociales, aunque el riesgo de los jóvenes que son blanco de los traficantes crece exponencialmente en sectores carentes de recursos para la prevención y/o posterior rehabilitación del adicto.
Casi todos los procedimientos exitosos contra el narcotráfico, como secuestros de cantidades importantes de drogas y detenciones de criminales vinculados a esta actividad, están por lo general vinculados a cargamentos destinados al exterior. Por el contrario, no hay mayores registros de allanamientos y secuestros de drogas destinadas al consumo interno. Estas se expenden fácilmente y hasta se consumen en lugares públicos, como plazas y lugares de esparcimiento, gracias a la protección que reciben los narcotraficantes por parte de quienes deberían dedicarse a combatirlos. A buen entendedor, pocas palabras…
Sería realmente de primordial importancia que los tres poderes del Estado comenzaran alguna vez a articular entre sí y con todo el arco político y la sociedad en su conjunto, un plan estratégico destinado a erradicar el tráfico y consumo de drogas en la Argentina.
Es que parece no haber pasado el tiempo desde que en la década de los años sesenta del siglo pasado fuera expuesto lo que hoy es conocido como “modelo de Thomas Schelling” sobre el crimen organizado en los EE.UU. Schelling, Premio Nobel en Ciencias Económicas 2005, sostenía por ese entonces que la mafia en los EE.UU. fue concebida como un cobrador autorizado de las rentas asociadas con la franquicia administrada por los departamentos de policía en ciudades estadounidenses. Tal vez cabría agregar a dicha frase del “modelo Schelling” una necesaria mención a los jueces, fiscales, legisladores, gobernadores, alcaldes y políticos corruptos que a su vez interactuaban con los “departamentos de policías” mencionados en esa frase de su conocido modelo, y que todavía facilitan y/o protegen las actividades de las mafias estadounidenses.
Completado así el concepto, dicho “modelo Schelling” podría aplicarse al perfil completo del narcotráfico y sus apoyaturas y cómplices en en la Argentina, donde el problema es tan grave, que su solución requiere un verdadero cambio de paradigma, y no solamente una transformación radical de las magras políticas antinarcóticos actuales.
A la luz de las principales tendencias observadas, una acción eficaz de la Argentina en la lucha contra el narcotráfico y consumo doméstico de drogas ilícitas cuenta con baja probabilidad de ocurrencia.
La tarea a encarar no será para nada fácil, y no podrá llevarse a cabo sin estar preparados para enfrentar una alta cuota de sacrificios –incluyendo no sólo amenazas sino también crímenes-, gracias a que los grandes “padrinos” de la mafia “criolla”, que manejan y se benefician con tan tenebroso negocio, están históricamente enquistados en los más altos niveles del Estado.
Atentamente.
Fuente: Horacio Calderon
Autor: Horacio Calderon
Analista Internacional
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