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Argentina Prevalecerá
El Columnista Invitado de Hoy : Mario Baquela
Ayer, desairado por la omisión gubernamental de la fecha patria que no se conmemoró, colgué en mi balcón una bandera argentina y noté que era la única en la cuadra. Me vinieron a la memoria los días fríos de los 20 de junio de mi infancia, celebrados en la escuela de guardapolvos blancos de los alumnos y maestras, izando la bandera nacional en el mástil con los compases de “Aurora” y cantando “…aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó…” cuando, terminado el acto, desfilábamos pasando por la puerta donde había un canasto de mimbre con facturas: una para cada alumno. Y caminábamos, luego de haber rendido honores y emociones, por las calles de mi pueblo rumbo al almuerzo en familia.
Superando la nostalgia y añorando el simbolismo que se desvanece, todavía quedamos generaciones de argentinos a los que no nos avergüenza la palabra Patria.Que aprendimos de los errores de nuestra sociedad y que, aún si repetimos actitudes equivocadas suponiendo que la vida nos dio un plus y nos enseñó algo más que el amor a nuestra tierra, no renegamos de nuestras tradiciones culturales y familiares, ni del continuo aprendizaje de los valores que hicieron una vez, hace ya demasiado tiempo, una Argentina a la que no queremos olvidar, ni renunciar.
Mientras en los países que lideran a la civilización occidental se plantea la política como objeto de consideración teórica y los antagonismos propios de las comunidades avanzadas y deliberantes que viven sus libertades ciudadanas en democracia son objeto de análisis y discusiones de un nivel intelectual agudo, proactivo y constructivo, los argentinos nos debatimos en riñas y chicanas que apelan a la subcultura de la descalificación sin fronteras, a la bajeza de los patanes como vehículo de persuasión y a la televisión vulgar donde los políticos se degradan públicamente mientras miden su propia miseria puesta a prueba en el minuto a minuto de una medición virtual. De vergüenza y de terror.
Contadas excepciones confirman la regla del paupérrimo grupo de intelectuales argentinos que se manifiestan en contubernio “progre” con la desmesura, la prepotencia y el moralmente irrespetuoso “ninguneo” de los que son diferentes; un claro alarde de autoritarismo que los descalifica como lo que dicen ser, porque la intelectualidad responsable debe buscar el bien general como objetivo inequívoco de la política. Los intelectuales del mundo comprensible se ocupan de la Ciencia Política y de la Teoría Política buscando equilibrios inteligentes. Lo que requiere la democracia es trazar la distinción nosotros/ellos de modo que sea compatible con el reconocimiento del pluralismo, que es constitutivo de su concepción moderna.
La autora de “En torno a lo Político”, Chantal Mouffe, encuentra en el “agonismo” la relación sintetizante de los antagonismos propios de las partes que se consideran enemigas y confluyen al conflicto por no compartir ninguna base común. El “agonismo” establece una relación nosotros/ellos en la que las partes en conflicto, aún admitiendo que no encuentran una solución racional del conflicto reconocen, sin embargo, la legitimidad de sus oponentes.
Sygmund Freud, Carl Schmitt, Anthony Giddens, Richard Rorty, Jürgen Habermas, Hannah Arendt, Ulrich Beck, Norberto Bobbio, Gilles Deleuze, Hegel, constituyen parte de la larga lista de intelectuales independientes que enriquecen el pensamiento político y filosófico de occidente, aún estremecido por los helados mensajes de Nietzsche y de Heideggger, las dudas de Gianni Vattimo, la lucidez de Claudio Magris y Humberto Eco y el planteo de los “tiempos líquidos” de Zygmunt Baumann en su visión de la posmodernidad y el tratamiento de la globalización.
Desde el país argentino, una petulancia ramplona pretende impartir lecciones de historia, economía y política a un mundo que pilotea sus crisis sin derrumbarse, atento a su evolución creadora, discutiendo alzadamente su futuro estratégico y la conformación de bloques regionales y “agonismos” estructurales étnicos, religiosos y multiculturales.
Desde el atril criollo, la república sudamericana más capacitada y promisoria resiste inexplicablemente el aumento constante de la degradación de la calidad de vida de sus habitantes, el imperdonable incremento del porcentaje de pobreza, el azote de plagas descontroladas y la insólita autodestrucción de sus recursos naturales para hundirse en un discurso ideológico fundamentalista arcaico, desactualizado e ignorante del curso global de la historia.
El 28 de junio próximo, nuevamente la mayoría de los votantes argentinos se opondrá al “modelo”. Dos terceras partes de los votantes no elegirán al populismo, que defenderá con todos sus recursos la posesión del poder que le ha permitido medrar con la miseria, la ignorancia y la salud mental de millones de argentinos aferrados al clientelismo y la dádiva humillante: se denostará a los que más tienen para que se rindan ante los que menos tienen,
y propondrán abiertamente continuar con la redistribución de los males que nos impiden revalorizar nuestras potencialidades, bajo pretexto de una falsa
tesis de “justicia social” que nunca llegará por su vía, que es la de la expoliación impune y el regodeo del abuso de ese poder reconfortante por el que tanto luchan; el usufructo del mando y la negación de la inteligencia y la voluntad creadora de la mayoría.
La riqueza enraizada en la sociedad argentina prevalecerá sobre la desmesura y el autoritarismo. La clemencia se extenderá sobre los desposeídos y el futuro aguarda a este país reclamándole lucidez, trabajo, inteligencia y voluntad. Le sobra a nuestra sociedad capacidad creadora, Le complace a nuestra sociedad el ascenso social. La mayor parte de ella está cansada de la violencia, la venganza, la intranquilidad cotidiana y el desmadre de la justicia. Las amenazas y la agorería. El desencanto y la mentira. La confrontación y la pérdida de los valores. Aún se acuerda del honor, de la decencia, del esfuerzo, de las familias, de la libertad responsable, de la búsqueda de un futuro sustentable en armonía con el resto de las naciones, del respeto por las manifestaciones de la fe y de la pureza conceptual de los símbolos de la patria.
Argentina, seguramente, prevalecerá.
Aunque han pasado los años y la oscuridad persiste, “La vida vuelve sobre las huellas, como la luz vuelve sobre los pasos de la noche” (San Bernardo de Claraval).
Autor: Mario Baquela
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3 Comentarios en “Argentina Prevalecerá”
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La escuela tiene tambien una gran responsabilidad sobre este tema, donde se forman ciudadanos,donde se deberia impartir la riqueza de nuestra historia con el respeto debido, desgraciadamente tengo mis dudas.Los docentes hoy estan mas preocupados en politizar su trabajo, digo trabajo hoy, porque en mis tiempos era vocacion. Entiendo sus reclamos, lo que no acepto es que se use al alumnado en rehenes de su lucha.
Buenisimo el articulo precedente y sus recuerdos de otro pais, que era la Argentina y en ese caso el respeto de los Maestros en las fechas patrias. Solo quiero agregar que la basura existente ya, desde hace varios años ha quebrado todo y llegaron hasta la primaria politizando todo.….revolviendo la historia para mal ejemplo, pero eso si…el lunes pasado se tomaron franco junto a la horda de politicos .…..pero el viernes tampoco dieron clase porque hicieronel acto del 20…? Si seran sinverguenzss.…Digo yo…estos crapulas docentes agremiados, salvo exepciones, no saben que en un tiempo en argentina se trabajaba los sabados y habia clase.…? Menos mal que el General Belgrano no puede ver esta su argentina de la forma que la administran, sino se volveria a morir o lo materian y hasta el mismo Peron los meteria presos por apatridas y ademas sinverguenzas delincuentes que quiebran la mente de los niños y los jovenes con el permisivismo de la droga y otras porquerias.…Ayy Patria mia…sigue latente esas angustiantes palabras de nuestro maximo procer de la Bandera Nacional…Que Dios provea en la tierra el justo castigo para estos miserables y no puedan disfrutar de sus robos y estarfas a la Nacion Argentina que algun dia quiza se levante de este horror…Que asi sea..
Sr. Mario, comparto su acertada exposición. He vivido en mi adolescencia patrióticos acontecimientos…desfilaba con mi uniforme del colegio de La Merced, en Tucumán…pese al frío..lo disfrutábamos acumulando año,tras año, hermosas anégdotas.Con la aparición de esta lacra al gobierno, que sólo ha servido para usurpar identidades y valores económicos de la clase media trabajadora…de los fondos aportados por la generación de la 3ª edad, con el agravante que para “ellos” es una interminable FIESTA..Esto se nota ampliamente en las carcajadas de la mandataria y sus lacayos, plasmadas en los medios de difusión. No hay quien les BORRE esas nefastas sonrisas, que sólo nos recuerdan tanto daño infringido a la sociedad.Atte. alba cuozzo–