De Honduras A La Reina Del Sur

Solo En Tres Pasos Se Llega: Diso­lu­ción De Fami­lia Y Socie­dad, Nar­co­po­lí­tica Y Narcoestado

En lo que va del 2009, 14 avio­ne­tas car­ga­das de droga y dóla­res fue­ron detec­ta­das en suelo hon­du­reño. La mayo­ría de ellas pro­ve­nía de Vene­zuela. El Comi­sio­nado Nacio­nal de los Dere­chos Huma­nos, Ramón Cus­to­dio, advierte desde hace un año y medio que el de Zelaya estaba con­vir­tién­dose en un “narcoestado”.

13/07/2009 12:00 Ver todo el artículo

Creo que es lamen­ta­ble meter en un mismo paquete a una nación y su pue­blo que sufren, junto a una novela real. Es lo que hay, más allá de gus­tos. Hoy le toca a Hon­du­ras, mañana nos tocará a noso­tros si Dios no tiene piedad.

Ter­minó la llu­via de coca y plata dulce, se comen­zará a revol­ver el avis­pero. Si falta grasa chi­rrian los ejes. Están dadas todas las con­di­cio­nes, maras, mise­ria, corrup­ción de un lado y del otro, las mafias de Méjico, Colom­bia y Vene­zuela, vio­len­cia que es parte del estilo de vida coti­diano y ban­da­das de cuer­vos carro­ñe­ros que sobre­vue­lan espe­rando su por­ción en el festín.

¡Híjole que chin­gada! Entre parén­te­sis, se lo robe a Don Arturo Pérez Reverte: La Reina del Sur*, una novela-crónica-historia que hay que leer; dura, no es para “fre­si­tas” Allí están todos: Seño­res exi­to­sos, gati­lle­ros, jue­ces, poli­cías, polí­ti­cos, román­ti­cos “bor­der line” e inca­li­fi­ca­bles por debajo de la con­di­ción humana. La com­pa­ñía al com­pleto, es para leer con tequila, unos pin­chos y la “escua­dra” sobre la mesa.

El sub­mundo que no se puede supri­mir por­que es parte de la natu­ra­leza humana, no se puede hacer un inten­dente, un sena­dor o un pre­si­dente de un cha­cal; ni una gran señora de una putarraca. Deben ser man­te­ni­dos en su lugar, por las bue­nas o a palos. Un lugar para cada cosa es la pie­dra basal del orden: en rope­ros, escri­to­rios o en la socie­dad. La basura al tacho, las flo­res al jarrón.

Entre­tiene y sirve para pen­sar antes de abrir la boca, todos van para el mismo lado, el terreno pre­pa­rado por los imbé­ci­les de siem­pre, unos aran y abo­nan otros siem­bran y cose­chan al final todos comen de la misma mano. No es coope­ra­tiva de Tra­bajo, es aso­cia­ción ilí­cita criminal.

Cuando se callen los boco­nes y comience a correr san­gre algu­nos pre­gun­ta­rán ¿Quién tiene la culpa? La mayo­ría sin pre­gun­tarse nada levan­tará el dedo acu­sa­dor. Los mala leche de siem­pre, ¡Qué importa quien es el cul­pa­ble! Si uno carece de todo el cono­ci­miento y no es el dueño del azote o la espada, para apli­car el castigo.

La pre­gunta correcta es ¿Por qué paso? Para que se pueda evi­tar que vuelva ocu­rra allí o en otra parte. En ver­dad hace tiempo que se sabe y a nadie le tinga, por aque­llo que estas cosas pasan en otras par­tes, acá somos dis­tin­tos. Hasta que un día nos damos cuenta que deja­mos de serlo.

¿Recuerda? Éramos el país de la carne, el gra­nero del mundo, el pue­blo más edu­cado y con mejor nivel de ins­truc­ción de Amé­rica, las uni­ver­si­da­des más pres­ti­gio­sas y los cien­tí­fi­cos más con­sa­gra­dos, éramos, éramos y éramos, deja­mos de serlo.

Los corri­dos meji­ca­nos fue­ron un genero fol­kló­rico hasta que les metie­ron den­tro a los gati­lle­ros y a los muer­tos y pasa­ron a ser nar­co­co­rri­dos, acá la cum­bia villera que le canta al pibe cho­rro y se burla de los “gorras”(policía) cam­biara sin tar­dar los héroes y demo­nios, entra­rán pan­di­llero ase­si­nos y muer­tos, ¡BINGO! Car­tón com­pleto ya somos igua­les y hasta qui­zás mejores.

En todas par­tes y desde siem­pre el pro­ceso es igual, muchos en apa­rien­cia inocen­tes empu­jando el carro para el mismo lado; el terreno abo­nado por los imbé­ci­les de siem­pre, unos aran y abo­nan otros siem­bran y cose­chan; al final todos viven y medran con una por­ción de la misma torta. No es coope­ra­tiva de Tra­bajo, es aso­cia­ción ilí­cita criminal.

Todo está bien a la vista de quien quiera verlo, en casa tie­nen nom­bre y ape­llido, Los zares del espec­táculo bas­tardo, la prensa escrita, el tele­dia­rio y su men­saje enve­ne­nado: Vale todo con tal de estar en la foto.

Suprema Corte de Jus­ti­cia, Los Kir­ch­ner, Fer­nán­dez, los baro­nes del juego y el nar­co­trá­fico y la opo­si­ción cóm­plice, con tal que le per­mi­tan meterle mano a la ban­deja. Una larga cadena que nece­sita estar bien acei­tada, de eso se encar­gan los exi­to­sos magos finan­cie­ros, los tin­to­re­ros del sis­tema, bille­tes lim­pios calen­ti­tos y cru­jien­tes, como recién sali­dos de la Reserva Fede­ral o de la Casa de la Moneda.

En fin no lo canso; un país y una historia/ novela pare­cen; solo pare­cen sapos de dis­tinto pozo, una mera cues­tión terri­to­rial, aquí o allá el sapo es sapo.

Obama y su inte­li­gen­cia miran para otro lado.

*La Reina del Sur de Arturo Pérez Reverte. San­ti­llana Edi­cio­nes Gene­ra­les 2002. Suma de Letras Argen­tina 2004

El relato comienza en Culia­cán, estado de Sina­loa, Méjico y de allí a la Costa del Sol donde pre­pa­ran un cóc­tel con lo “mejor de cada casa” Anda­lu­ces, Galle­gos, Gibral­tar, Alge­ci­ras, Mar­be­lla, Ceuta, Meli­lla, Marrue­cos, Moros, Espa­ño­les, la Fede­ra­ción itá­lica: Cosa Nos­tra, Mafia y N’drangheta la hono­ra­ble socie­dad cala­bresa; Rusos, Liba­ne­ses, Fran­ce­ses y en la otra punta del mar, los car­te­les de Méjico, Colom­bia y los paraí­sos fis­ca­les a tiro de pie­dra de la DEA y el depto de Justicia.

El largo y pesado brazo de la demo­cra­cia y jus­ti­cia ame­ri­cana pue­den pasar sobre el caribe y lle­gar a Afga­nis­tán pero no rozan paraí­sos y aguan­ta­de­ros veci­nos.
Las dos cos­tas del medi­te­rrá­neo occi­den­tal: una pri­mi­tiva que aco­pia y embarca y la otra moderna que recibe, com­pra, con­sume, dis­tri­buye y embolsa las ganan­cias.
El Top social y polí­tico junto a la base de la pirá­mide de la corrup­ción mun­dial. Todos son nece­sa­rios no hay inocen­tes, si falta un esla­bón la cadena no sirve. Todos pare­cen tener jus­ti­fi­ca­ción. No en vano el espa­ñol Lope de Vega fue el autor del Perro del hor­te­lano. Hay que comer y dejar comer. O la nueva con­signa social, “Doy tra­bajo, traigo pro­greso” que jus­ti­fica todo.

El per­so­naje cen­tral irrumpe vio­len­ta­mente desde la pri­mer página, la “ple­bita” sina­loense de Culia­cán ya pendeja-mujer car­gando una pesada mochila de vida, con el estilo que man­ten­drá hasta el final; todo pa’lante. La magis­tral pin­tura, que de ella hace el autor no la puede con­te­ner la his­to­ria, la cró­nica ni la fic­ción, entra directo en la leyenda.
Un relato que solo tiene de fic­ción algún diá­logo, un cami­nata en la playa o un atar­de­cer en el mar, la can­ti­dad de ciga­rri­llos encen­di­dos o las bote­llas de tequila vacías; el resto es reali­dad, leche mamada de la teta y no ser­vida en vaso del “sachet del super­mer­cado.
Pos hágame caso car­nal, apure este taco y como siem­pre sugiero: los bue­nos libros como los cami­nos, se reco­rren varias veces.

Pasada la natu­ral inquie­tud por saber como sigue, las nue­vas lec­tu­ras des­cu­bren los mati­ces tonos y deta­lles pasa­dos por alto, se pulen refle­xio­nes jui­cios y con­clu­sio­nes. Recuerde la cues­tión que plan­teaba Aris­tó­te­les a sus alum­nos. “El mismo hom­bre no puede cru­zar un río dos veces, la segunda ya es otro hom­bre y tam­poco es el mismo río. Como a la naranja, se los exprime hasta que que­den secos o del vino ni la borra se deja, es un des­pre­cio a los nobles fru­tos de la naturaleza.

Una ayuda para los que se hayan tentado:

Dic­cio­na­rio de modis­mos Mejicanos

Fuente: Los puntos sobre las íes

Autor: Leopoldo Silva Ortíz

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