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“El Primero En La Guerra
Pero El Ultimo En La Paz”
Esta sentencia del Martín Fierro para señalar la injusticia en el trato para con el soldado de frontera del siglo pasado en nuestro país es una de las tantas realidades que al respecto y ya avanzada la veintiuna centuria de nuestra era, sigue constituyendo un verdadero paralelismo entre la vida de aquellos héroes olvidados y nuestros policías subalternos de la época actual, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
Indiscutible resulta que en la actividad policial, es el integrante de las jerarquías menores el que corre con el mayor riesgo en un trabajo de por sí peligroso, lo que patentiza con toda claridad la gran cantidad de muertos y heridos en servicio que dicho nivel aporta en bien de la seguridad de la población.
Sin embargo a la hora de ser tenido en cuenta resulta por demás demostrado que siempre los reconocimientos o aunque mas no sea
los actos de estricta justicia muy poco les llega.
Tal es el caso concreto de los llamados “suboficiales antiguos”, o sea aquellos que hace cerca de treinta años ingresaron a la institución con la idea de realizar una carrera previsible dentro de un escalafón marcado por la Ley que le aseguraba términos y condiciones de ascenso y también de retiro, la posibilidad de llegar a la máxima jerarquía en el mismo y por sobre todas las cosas no mantenerse estancado.
Claro que también les fueron fijados sus condiciones de ingreso, estudios necesarios y demás requisitos para desempeñarse como policía del escalafón de suboficiales, sin que nadie pensara que en pleno y pregonado ejercicio de gobiernos democráticos les fueran cambiadas las reglas de juego no una sino dos veces.
Por un lado la nefasta gestión del mal recordado Ministro Arslanián, que con el apoyo político de su momento le permitieron poner en práctica sus delirios de romper y pisotear derechos con una gran caterva de mentiras y proyectos excéntricos, ajenos a toda experiencia policial poniendo en práctica la destrucción sistemática de la institución policial de la provincia de Buenos Aires, con los
negativos resultados que hoy saltan a la vista, preocupándose en sembrar entre el personal la promesa mentirosa de que todos tendrían la posibilidad de llegar a ser jefes de la repartición, ocasionando la anarquía en la carrera policial al destruir los escalafones y asentar
los ascensos, destinos y reconocimientos únicamente en el caprichoso y siempre injusto sistema del “dedo”, con lo que ciertamente muchos sebeneficiaron incluso en casos más de la cuenta pero muchos, muchos más se vieron perjudicados, incluyendo en este último aspecto a la propiarepartición y en consecuencia al sistema de seguridad todo.
Ahora, en los momentos en que sin decirlo, todo el mundo, incluso los lentos políticos han comprendido que esa aventura debía tener un final y se comenzaran a adoptar medidas bastantes tardías para solucionar el gran problema, por lo menos volviendo areglamentarse la carrera policial, aparece otro castigo para aquellos “antiguos suboficiales” que mencionamos, que una vez más resultan perjudicados por no haberse tenido en cuenta especialmente, como se
debía, su situación.
Y es así que quienes con alrededor de tres décadas de difícil trabajo policial a sus espaldas, se ven precisamente olvidados por la superioridad policial que no ha tenido ni siquiera en cuenta que esta nueva adecuación de jerarquías prevista por la Ley y su reglamentación, en muchos casos lleva al efectivo a un increíble retroceso en su carrera, por cuanto por ejemplo en algunos casos, hallándose anteriormente a una o dos jerarquías de la máxima posible
hoy con el nuevo encuadre lo hacen a dos o tres.
Si otra cosa debe señalárseles a los que idearon un sistema tan perverso de castigo, es que quienes lo sufrirán no son en absoluto culpables de las paranoias de nuestros sucesivos gobernantes,de sus irracionales “planes de seguridad”, de la soberbia de sus actitudes experimentando con las personas que integraban la institución sus irreales conceptos sobre la seguridad, carentes incluso de bases realistas y empíricas del tema que pretendían manejar.
El actual gobierno provincial aún tiene en sus manos la solución del grave problema planteado, nuestros “viejos suboficiales”han hecho lo suficiente para merecer un mejor trato y aunque mas no sea lo justo para finalizar digna y decorosamente su carrera, está en sus manos enmendar el error, porque es lo justo, porque ellos lo merecen y se lo han ganado y seguramente han acumulado a lo largo de su carrera los créditos necesarios para que al contrario a aquellos soldados fortineros que citaba Hernández, habiendo sido primeros en la guerra nos les toque ser nuevamente los últimos en la paz.
APROPOBA, 3 de agosto de 2009.
Autor: Miguel Angel Reynoso,
Secretario General
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Un comentario en ““El Primero En La Guerra
Pero El Ultimo En La Paz””
Porfavor espere...


















Sr. Raynoso: Excelente comentario, pero cuantos policías muertos ultimamente, bombas caseras en bancos, secuestros, delincuentes con condenas y frondosos prontuarios en libertad.….…me parece que esto es una aproximación a los años 70 a corto plazo.…con asalto a cuarteles y una justicia.…..” que deberá rendir cuentas en algún momento” .….así lo considero como ciudadana.