20 de julio de 1944

No voy a comen­tar las pelí­cu­las Val­qui­ria y La Caída — Los últi­mos días de Adolfo Hitler. Voy a hablar de un dilema que desde la anti­güe­dad hasta nues­tros días per­siste y es el con­flicto entre el golpe de Estado y la defensa de la con­vi­ven­cia demo­crá­tica. Por supuesto que me refiero indi­rec­ta­mente al dilema hon­du­reño y al de otros paí­ses donde una  demo­cra­cia cons­ti­tu­cio­nal se con­vierte pau­la­ti­na­mente en una dic­ta­dura (con­sulto y cito varias fuen­tes sin poder nom­brar­las por falta de espacio).

El aten­tado del 20 de julio de 1944 fue el fallido intento de ase­si­nar a Adolfo Hitler. Noti­cias de la cons­pi­ra­ción fue­ron cen­su­ra­das para el exte­rior, mien­tras la ver­sión ofi­cial del “Ter­cer Reich” era la de un gru­púsculo de ofi­cia­les des­con­ten­tos eje­cu­tando un acto de trai­ción, evi­tando así mos­trar la exis­ten­cia de una cons­pi­ra­ción con cien­tos de invo­lu­cra­dos y miles de sim­pa­ti­zan­tes; la máquina pro­pa­gan­dís­tica de Joseph Goeb­bels logró refor­zar la ima­gen de un grupo muy redu­cido. Sin embargo, ante la gran ola de arres­tos y eje­cu­cio­nes, se invocó que la repre­sión del aten­tado con­tra Hitler era una razón más para eli­mi­nar toda la opo­si­ción al nazismo que aún pudiese subsistir.

El dilema lo arti­cula la fun­da­ción ale­mana Kon­rad Ade­nauer, con un aná­li­sis sobre Hon­du­ras donde pre­gunta: ¿Golpe de Estado o defensa del Estado de dere­cho? Wiki­pe­dia informa sobre la Cri­sis polí­tica en Hon­du­ras de 2009:

A media­dos del 2009, Zelaya empezó a pro­mo­cio­nar un ple­bis­cito para levan­tar los lími­tes al período pre­si­den­cial. El Tri­bu­nal Supremo Elec­to­ral, la Fis­ca­lía Gene­ral, la Corte Suprema de Jus­ti­cia y el Con­greso de la Repú­blica decla­ra­ron ile­gal esta con­sulta. El pro­pio par­tido de Zelaya, tam­bién se opuso al Pre­si­dente. El Con­greso resol­vió por una­ni­mi­dad la des­ti­tu­ción del pre­si­dente Zelaya, por con­si­de­rar que accio­nes de gobierno de éste habían vio­lado la Cons­ti­tu­ción y el orde­na­miento jurí­dico del país, y designó para suce­derlo al pre­si­dente del Con­greso, Roberto Micheletti,

Según Wiki­pe­dia: “Un golpe de Estado es la toma del poder polí­tico de un modo repen­tino y vio­lento, por parte de un grupo de poder, vul­ne­rando la legi­ti­mi­dad ins­ti­tu­cio­nal esta­ble­cida en un Estado; es decir, las nor­mas lega­les de suce­sión en el poder vigen­tes con ante­rio­ri­dad. Este ata­que a la lega­li­dad y sobe­ra­nía de un país implica la reten­ción de los orga­nis­mos depo­si­ta­rios de aque­llas. Estos órga­nos podrían ser el Gobierno o el Par­la­mento. Tam­bién es habi­tual el con­trol de los medios de comu­ni­ca­ción, la prohi­bi­ción de cual­quier tipo de opo­si­ción y la sus­pen­sión del Estado de dere­cho, al menos tem­po­ral­mente. Es obvio que en Hon­du­ras no hubo un Golpe de Estado.

Muy dife­rente a un golpe es la defensa de un Estado de Dere­cho con­tra inten­cio­nes de des­truir su esen­cia, para ins­ta­lar un régi­men tota­li­ta­rio dic­ta­to­rial. Nue­va­mente la his­to­ria de Ale­ma­nia sirve como caso de estu­dio. El 30 de enero de 1933 el pre­si­dente Paul von Hin­den­burg nom­bra can­ci­ller de Ale­ma­nia a Adolfo Hitler. El  27 de febrero se pro­duce el incen­dio del “Reichs­tag” (par­la­mento ale­mán); el par­tido nazi res­pon­sa­bi­liza a los comu­nis­tas. Un día des­pués, el 28 de febrero, se pro­mulga el Decreto de Excep­ción “para la pro­tec­ción del pue­blo y del Estado” Y el 23 de marzo se dicta la “Ermä­ch­ti­gungs­ge­setz” que da poder abso­luto a Hitler.

De esta manera se ins­tala un gobierno con­forme a las reglas de la débil demo­cra­cia de Wei­mar que a par­tir de la usur­pa­ción –tam­bién de forma seudo-legal– con poder abso­luto se dedica con rigor y obs­ti­na­ción a des­truir la democracia.

Para que eso no pueda repe­tirse se han creado pos­te­rior­mente órga­nos de pro­tec­ción del estado ale­mán cuyas fun­cio­nes con­sis­ten en la firme defensa del orden demo­crá­tico con­tra deli­tos que peli­gran la exis­ten­cia, la cons­ti­tu­ción o la segu­ri­dad del estado mediante actos cri­mi­na­les como por ejem­plo terro­rismo o traición.

Nue­va­mente encon­tra­mos el dilema, pues enfrenta la nece­si­tada pro­tec­ción de la demo­cra­cia por un lado con los sagra­dos dere­chos indi­vi­dua­les cons­ti­tu­cio­na­les por el otro. Está siem­pre pre­sente el peli­gro del abuso por parte del Estado.

La pelí­cula Val­qui­ria trata el extremo del dilema. Se trata de matar a un tirano que escla­viza el pue­blo con fuerza. El “ase­si­nato de un tirano” se refiere al hecho de dar la muerte a un tirano que oprime al pueblo.

En la Cons­ti­tu­ción ale­mana está pre­visto el dere­cho a la resis­ten­cia y no se excluye el ase­si­nato del tirano como medio con­tra un dic­ta­dor criminal.

Fuente: El Día -Foro de Bolivia

Autor: Willi Noack

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