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Nuevo Secretario de Cultura
“…cualquier proposición de inmiscuirse en las actividades de los individuos, como no sea para garantizar sus recíprocas limitaciones, envuelve la absurda pretensión de mejorar la existencia, violando las fundamentales condiciones de la vida”
Herbert Spencer
Hace apenas unos días entre los cambios que hubo en el gabinete, la presidente Cristina Kirchner nos sorprendió con la designación de Jorge Coscia, en reemplazo de José Nun, como Secretario de Cultura de la Nación.
Parte de su currículum combina con la historia que atrae a los Kirchner: peronista de izquierda como se define, participó en el “Cordobazo” de 1969, rebelión en la ciudad de Córdoba que marcó la explosión de la guerrilla urbana.
Lo definen también los títulos de sus realizaciones cinematográficas: “17 de octubre, una tarde de sol”, “Rosas, 200 años” y “Cipayos” y sus declaraciones, el día de la asunción, sobre algunos de sus escritores, formadores de opinión, preferidos:
Arturo Jauretche, autor de “El Medio Pelo” donde inducía a detestar a la “oligarquía” imitada por los sectores medios.
Hernández Arregui, antiliberal, consideraba que “el gran caudillo” representaba el carácter nacional, se necesitaba, según su teoría, destruir los frutos del liberalismo para edificar el “socialismo nacional”. Pensaba que el liberalismo fue al igual que otras mercancías, un producto de exportación de la Europa colonialista, que bajo el disfraz de la libertad, la democracia y el progreso, no fue otra cosa que una herramienta de opresión de los pueblos americanos. Sus libros fueron “biblias” de los guerrilleros.
Raúl Scalabrini Ortiz: En su libro “Historia de los Ferrocarriles Argentinos” se pronunció contra la “dependencia del imperio británico” y se opuso, mas tarde, a la política proclive al capital extranjero del Dr. Frondizi.
Ello nos quita todas las dudas sobre su conexión ideológica con los actuales gobernantes.
También es coherente con el accionar del Gobierno que, a pesar de los innumerables comentarios de los diarios sobre la corrupción que mina a varios de los funcionarios actuales, eligió a un señor cuya anterior gestión en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audovisuales (INCAA), (2002–2005) fue investigada por “desvíos, errores o irregularidades” en el manejo presupuestario y en el otorgamiento de subsidios.
Los datos que refiero nos dan el perfil del Secretario de Cultura, pero vayamos a lo extremadamente preocupante: Coscia aseveró que sus proyectos “estarán basados en el concepto de Cultura como esencia de un proyecto nacional. Hay que movilizar la cultura-dijo– y utilizar la política, es decir, la cultura es proa de un proyecto político”. Terminó apuntando: “que nadie se asuste cuando dé a conocer mis posturas”
Sus declaraciones demuestran el norte que tendrá su tarea: el uso de la Cultura, en general, como instrumento político. De ésta manera, ayudará a afianzar el proyecto del Gobierno basado en ideas autoritarias y obsoletas, que promueven el avance del estado minando la pluralidad política, la diversidad de ideas y la creatividad que ello produce, en la relación dinámica de las relaciones sociales.
El populismo con su componente nacionalista lleva al aumento de las funciones del Estado y al control no democrático de la política y de la Cultura.
En todos los países se intenta socializar en el respeto a la Patria y a las instituciones para lograr la colaboración social para el funcionamiento de la sociedad, pero es distinto educar para pensar por sí mismo de que el gobierno presione hasta que no exista diferencia entre educación y propaganda.
En el pasado, sufrimos la intervención de gobiernos en la Cultura: en los libros de lectura, se comparaba al prócer San Martín con el gobernante de turno y los cargos se ocupaban no por capacidad sino por fidelidad al gobierno. Mientras, se perdía la autonomía universitaria y hasta premios noveles quedaban cesantes o eran jubilados de oficio por no coincidir políticamente.
El nuevo Secretario de Cultura y el Gobierno deben reclamar el compromiso de la Sociedad con valores como la verdad, la honestidad, la probidad y los derechos humanos, independientemente de estratos sociales, estructuras y grupos.
Los intereses se hallan en los seres humanos y de lo que piense y hagan, derivan las estructuras, de las cuales ellos deben hacerse cargo, si son retrógradas.
* Autora de “El Crepúsculo Argentino”. Lumiere.2006
Autor: Elena Valero Narváez
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Un comentario en “Nuevo Secretario de Cultura”
Porfavor espere...


















Creo que el enfoque de la nota está errado.
Coscia es un furibundo marxista montonero. Es en realidad un excelente Ministro de Anticultura. Como admirador confeso que es de la Revolución Rusa y su madre la Revolución Francesa no tiene nada de nacionalista sino de internacionalista.
Es Coscia un perfecto jacobino que es decir un perfecto bolchevique. Como tal no viene a hacer cultura sino a destruirla.