Hipótesis Sobre Nuevas Bases
Estadounidenses En La Región

Intro­duc­ción

El pre­sente tra­bajo no se limita exclu­si­va­mente a la situa­ción gene­rada con motivo de las bases colom­bia­nas, sino que abarca tam­bién la alta pro­ba­bi­li­dad de ocu­rren­cia, a largo plazo, de una futura pro­yec­ción estra­té­gica mili­tar esta­dou­ni­dense hacia el Atlán­tico Sur y hasta la misma Antár­tida Argen­tina. Pro­yecto que podría ser parte de una agenda no decla­rada aún públi­ca­mente por los EE.UU. y que, de con­cre­tarse, inclui­ría la ins­ta­la­ción o uso de bases en terri­to­rios con­ti­nen­ta­les  y/o espa­cios insu­la­res de paí­ses veci­nos, y/o aque­llos usur­pa­dos a la Argen­tina por Gran Bretaña.

Uno de los paí­ses en que el caso Colom­bia podría repli­carse pos­te­rior­mente es Para­guay, donde no debe­ría des­car­tarse un futuro acuerdo estra­té­gico para el uso de la con­tro­ver­tida base de Maris­cal Esti­ga­rri­bia; este caso sería en prin­ci­pio de menor enver­ga­dura al que los EE.UU. aca­ban de fir­mar con el Gobierno de Alvaro Uribe Vélez, con­cre­tado en el marco de una rela­ción bila­te­ral de coope­ra­ción mili­tar pre­exis­tente de larga data. Basada fun­da­men­tal­mente en el “Plan Colom­bia”, encuen­tra tal rela­ción mili­tar bila­te­ral una plena jus­ti­fi­ca­ción en la nece­si­dad de derro­tar de manera defi­ni­tiva al nar­co­te­rro­rismo encar­nado en orga­ni­za­cio­nes como las “Fuer­zas Arma­das de Colom­bia” (FARC), el “Ejér­cito de Libe­ra­ción Nacio­nal” (ELN) y la auto­de­no­mi­nada “Auto­de­fensa de Colom­bia” (AUC). Tam­bién, a los gru­pos de nar­co­tra­fi­can­tes que ope­ran toda­vía en el país como rema­nente de los otrora pode­ro­sos car­te­les del trá­fico ile­gal de alca­loi­des, como así mismo a las fuer­zas marxistas-leninistas, castro-comunistas y trots­kis­tas que aten­tan con­tra la esta­bi­li­dad del país y se expan­den desde él a toda la región.

No obs­tante y al mar­gen de lo expuesto ut supra, la firma de otros acuer­dos de coope­ra­ción mili­tar bila­te­ra­les de pare­cido tenor en la región –por ejem­plo con Paraguay-, per­mi­ti­ría con­fir­mar que se trata de un esla­bón más de la pro­yec­ción estra­té­gica esta­dou­ni­dense en el Atlán­tico Sur, hasta alcan­zar la región antár­tica y el mismo Polo Sur.

Quien escribe estas líneas, tam­bién pudo tomar cono­ci­miento de manera for­tuita, años atrás, sobre la exis­ten­cia de estu­dios de pre­fac­ti­bi­li­dad por parte de gru­pos inver­so­res extran­je­ros, que pare­cían intere­sa­dos en el desa­rro­llo de un puerto de gran mag­ni­tud en La Paloma o en algún otro punto con aguas pro­fun­das de la costa de Rocha en Uru­guay, incluso más cer­cano a la fron­tera con Bra­sil que el pri­mer lugar mencionado.

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2-) Eso no hubiera lla­mado mayor­mente la aten­ción, si en una de las “explo­ra­cio­nes” y son­deos rea­li­za­dos, no hubie­ran inter­ve­nido espe­cia­lis­tas vin­cu­la­dos con al menos una firma con­sul­tora esta­dou­ni­dense de impor­tan­cia glo­bal, dedi­cada a pro­yec­tos espe­cia­les en los cam­pos de la defensa y la segu­ri­dad inter­na­cio­na­les. Tam­bién, de ope­ra­cio­nes de inte­li­gen­cia enca­ra­das por “con­tra­tis­tas” de agen­cias guber­na­men­ta­les que, por razo­nes obvias, no pue­den inter­ve­nir de manera directa en los paí­ses blanco para tal tipo de estu­dios e investigaciones.

Si bien al expo­ner su preo­cu­pa­ción por cual­quier pre­sen­cia mili­tar extra­rre­gio­nal en Amé­rica del Sur, este autor ha men­cio­nado en diver­sos medios de comu­ni­ca­ción, a nivel hipo­té­tico y desde 2005 la pro­ba­bi­li­dad de ins­ta­la­ción de una futura base esta­dou­ni­dense en el Uru­guay, optó por no hacer públi­cas las bases de dichas sos­pe­chas, a la espera de mayo­res indi­cios de la poten­cial exis­ten­cia de pla­nes orien­ta­dos a con­cre­tar este tipo de desarrollos.

El tenor de cier­tos docu­men­tos esta­dou­ni­den­ses que han tomado estado público recien­te­mente, como el “White Paper — Air Mobi­lity Com­mand — Glo­bal En Route Strategy”1, arroja más luz sobre las pre­sun­cio­nes arriba men­cio­na­das, acerca de una futura expan­sión de las bases colom­bia­nas hacia el Atlán­tico Sur y con alcance hasta el sec­tor antártico.

Con res­pecto a la cues­tión de los pla­zos poten­cia­les para tal  pro­yec­ción estra­té­gica esta­dou­ni­dense, cabría agre­gar que si la base aérea colom­biana de Palan­quero estará ope­ra­tiva en 2025 –según se anun­cia oficialmente-, cual­quier expan­sión pos­te­rior como la que aquí se comenta, sería pro­ba­ble­mente via­ble en años pos­te­rio­res. Sin embargo, tales pla­zos podrían ade­lan­tarse brus­ca­mente en caso de mediar el esta­llido de una con­fla­gra­ción regio­nal, que los acto­res esta­ta­les invo­lu­cra­dos debe­rían evi­tar a toda costa, junto a los pre­tex­tos que jus­ti­fi­quen futu­ras inter­ven­cio­nes extra­rre­gio­na­les. Pla­nes des­es­ta­bi­li­za­do­res en la región como los desa­rro­lla­dos por el pre­si­dente de Vene­zuela, ya des­crip­tos, no son sino actos casi for­ma­les de invi­ta­ción para una expan­sión de la pre­sen­cia mili­tar extra­rre­gio­nal en tea­tros de ope­ra­cio­nes allende Colombia.

Pero de eso trata pre­ci­sa­mente la cien­cia de la pros­pec­tiva a la que los hace­do­res de deci­sio­nes debe­rían acu­dir más a menudo: deter­mi­nar los gran­des esce­na­rios del futuro, con el objeto de adop­tar polí­ti­cas de Estado acor­des a las ten­den­cias que con­du­cen a ellos y que cuen­ten con una mediana a alta pro­ba­bi­li­dad de ocurrencia.

El Acuerdo Mili­tar Entre Los EE.UU y Colombia

Aun­que toda­vía no se conoce Álvaro Uribe brinde en la pró­xima reunión de la UNA­SUR mayo­res deta­lles que los expues­tos a la Pre­si­dente Cris­tina F. de Kir­ch­ner durante su reciente visita al país.

No obs­tante, el meo­llo de la cues­tión y del escán­dalo desatado –al mar­gen de los dere­chos sobe­ra­nos que per­mi­tie­ron su firma al gobierno de Alvaro Uribe-, no radica tanto en las bases mili­ta­res mis­mas, sino en la natu­ra­leza de los docu­men­tos esta­dou­ni­den­ses en el marco de los recien­tes acuer­dos, que tie­nen como eje regio­nal al Comando Sur de las Fuer­zas Arma­das de los EE.UU. Parece ser ello sólo una parte de la gigan­tesca expan­sión de los obje­ti­vos para los pró­xi­mos quince años, con­sis­ten­tes en ase­gu­rar la mayor capa­ci­dad estra­té­gica de movi­li­dad glo­bal aérea en ruta (“Glo­bal En Route Stra­tegy”) para las fuer­zas arma­das estadounidenses.

1– au​.af​.mil

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3-) Amé­rica Latina no es una prio­ri­dad inme­diata como otras regio­nes alta­mente hos­ti­les y/o ines­ta­bles del mundo, que podrían reque­rir en un futuro no muy lejano un esfuerzo aero­trans­por­tado masivo hacia tea­tros de ope­ra­cio­nes béli­cas en Asia, Corea, Africa, Eura­sia e Indo­ne­sia, como afirma el docu­mento men­cio­nado sobre movi­li­dad aérea.

Desde luego y des­car­tando dere­chos acep­ta­dos por la misma pre­si­dente chi­lena Miche­lle Bache­let y hasta su colega uru­guayo Tabaré Váz­quez, la pla­ta­forma terri­to­rial colom­biana –y tam­bién sus espa­cios marí­ti­mos lle­gado el caso-, no sólo per­mi­ti­rían cum­plir con las misio­nes estra­té­gi­cas bre­ve­mente men­cio­na­das en mate­ria de movi­li­dad a escala glo­bal, que son ya semi­pú­bli­cas, sino de hecho con­ver­tirse tam­bién en un impor­tante espa­cio de ope­ra­cio­nes en toda la región, si las cir­cuns­tan­cias polí­ti­cas así lo aconsejaran.

El pre­si­dente de Vene­zuela Hugo Chá­vez Frías, tiene una enorme res­pon­sa­bi­li­dad en lo que acaba de suce­der con la exten­sión y nuevo alcance de los acuer­dos mili­ta­res bila­te­ra­les entre Colom­bia y los EE.UU. No sólo ha mon­tado una extensa red sub­ver­siva, para des­es­ta­bi­li­zar espe­cial­mente aque­llos gobier­nos de la región que no están de acuerdo en coope­rar con sus pla­nes de fun­dar un mega­es­tado en los anti­guos terri­to­rios de la Gran Colom­bia soñada por Simón Bolí­var. Tam­bién inter­ac­túa con orga­ni­za­cio­nes nar­co­te­rro­ris­tas como las FARC para ata­car al gobierno de Alvaro Uribe; res­palda gru­pos etno­te­rro­ris­tas como las que ope­ran en Perú y en este caso en una estre­cha alianza con su par boli­viano Evo Mora­les; man­tiene una alianza estra­té­gica con Irán que incluye al movi­miento terro­rista Hiz­ba­llah, a quie­nes faci­lita el terri­to­rio vene­zo­lano para desa­rro­llar accio­nes que pue­den cul­mi­nar en aten­ta­dos terro­ris­tas en blan­cos de la región; y ha con­tri­buido a debi­li­tar la lucha con­tra el trá­fico ile­gal de alca­loi­des, alen­tada entre otras cau­sas por el alto nivel de corrup­ción en su Gobierno. Como si eso no bas­tara, ofre­ció a Rusia el terri­to­rio de su país para ins­ta­lar bases simi­la­res a las que ahora repro­cha a Colom­bia, mien­tras dila­pida sumas side­ra­les de dinero com­prando arma­mento al pri­mer país, que a su vez y para­dó­ji­ca­mente abona con los jugo­sos divi­den­dos que obtiene con los nego­cios petro­le­ros que rea­liza con sus socios “pitiyanquis”.

En cuanto a la temida rela­ción y acti­vi­da­des con­jun­tas con Irán, el punto en común más impor­tante que puede unir las agen­das de man­da­ta­rios como Hugo Chá­vez y Mah­moud Ahma­di­ne­jad y sus man­dan­tes den­tro de la con­duc­ción cle­ri­cal extre­mista chiíta duo­de­ci­mana, es la aver­sión mutua a la agenda polí­tica inter­na­cio­nal de los EE.UU. y sus aliados.

Con todo ello, ha ser­vido en ban­deja de plata los pre­tex­tos nece­sa­rios para que el acuerdo sobre las bases en entre­di­cho cul­mi­nara incluso for­ta­le­cido. Ha que­dado fer­ti­li­zado así el terreno para que cual­quier acon­te­ci­miento de enver­ga­dura, muta­tis mutan­dis, per­mita des­en­ca­de­nar en un futuro una inter­ven­ción mili­tar esta­dou­ni­dense en cual­quier lugar de Amé­rica Latina.

Dejando por un momento al mar­gen la gue­rra con­tra el terro­rismo, el nar­co­trá­fico y el cri­men orga­ni­zado trans­na­cio­nal, que de hecho cons­ti­tu­yen gra­ves ame­na­zas que todos los gobier­nos de la región debe­rían enfren­tar man­co­mu­nada y coor­di­na­da­mente, el sismo creado por la firma de los acuer­dos con Colom­bia tiene su epi­cen­tro en cues­tio­nes geo­po­lí­ti­cas y geo­es­tra­té­gi­cas, que algu­nos paí­ses y espe­cial­mente Bra­sil per­ci­ben –no sin razón– que ponen en peli­gro su segu­ri­dad nacional.

En reali­dad, todo pare­ce­ría indi­car que el blanco final de la estra­te­gia esta­dou­ni­dense a largo plazo no sería Vene­zuela sino Bra­sil. Pero mien­tras Hugo Chá­vez uti­liza el pre­texto de las bases y apa­renta batir tam­bo­res de una gue­rra, como parte de manio­bras de dis­trac­ción en el desas­troso frente interno de su país, su inte­li­gente colega Luiz Inacio da Silva per­geña la estra­te­gia diri­gida a miti­gar daños futu­ros sin levan­tar mayor­mente la voz ni la polvareda.

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4-) Ana­li­zando la situa­ción desde el prisma de la geo­po­lí­tica, así como EE.UU. derrocó a Sad­dam Hus­sein y ocupó Irak, paso pre­vio a pro­vo­car un cam­bio de régi­men en Irán (como afirmó esta autor en la con­fe­ren­cia dada en el Minis­te­rio de Defensa en el marco del Pro­yecto RAEM en 2007), no sería tam­poco des­car­ta­ble que se intente crear un ani­llo simi­lar en torno a Bra­sil. Tal vez para cam­biar un deter­mi­nado régi­men polí­tico y/u ocu­par parte de su terri­to­rio en un futuro, dado que la Ama­zo­nía bra­si­leña o parte de ella se encuen­tra en peli­gro por ser un blanco ape­te­ci­ble per­ma­nente. Pero por sobre todas las cosas –y sería inge­nuo dudar sobre esto-, con el objeto de limi­tar el ace­le­rado cre­ci­miento y tam­bién la pro­yec­ción con­ti­nen­tal y glo­bal del Bra­sil como poten­cia emer­gente de pri­mer orden.

La inte­gra­ción de Bra­sil en el lla­mado “Grupo BRIC”, junto a Rusia, la India y China, con­vierte de manera auto­má­tica a este país en un actor esta­tal de gran impor­tan­cia en la arena mun­dial, cuya gra­vi­ta­ción los EE.UU. inten­ta­rán con­tro­lar con todos los medios a su alcance.

La impor­tan­cia estra­té­gica de la base colom­biana de Palanquero

Tal vez no pue­dan cono­cerse ofi­cial­mente los aspec­tos más con­fi­den­cia­les de los acuer­dos de los EE.UU. con Colom­bia, que inclu­yen siete bases con­si­de­ra­das “cen­tros ope­ra­ti­vos de avan­zada”, tra­duc­ción de “For­ward Ope­ra­ting Loca­tions” (FOLs) y “cen­tros de segu­ri­dad coope­ra­tiva”, que viene a su vez de “Coope­ra­tive Secu­rity Loca­tions (CSLs).

Afirma asi­mismo y cán­di­da­mente la docu­men­ta­ción esta­dou­ni­dense con­sul­tada, con refe­ren­cia  a Palan­quero, que el Comando Sur se ha intere­sado en esta­ble­cer un lugar en Amé­rica del Sur, que pueda ser uti­li­zado tanto para ope­ra­cio­nes anti­nar­có­ti­cos, como para con­tar con una base desde la cuál estén en con­di­cio­nes de ser eje­cu­ta­das ope­ra­cio­nes de movi­li­dad aérea, obvia­mente globales2.

Es en ese punto donde Palan­quero cobra pri­mor­dial impor­tan­cia, con­jun­ta­mente con su aero­puerto “Ger­mán Olano”, iden­ti­fi­ca­dos como un “cen­tro de segu­ri­dad coope­ra­tiva” en “misión actual”. Según acre­dita el Pen­tá­gono, el pre­su­puesto base para el pro­yecto de desa­rro­llo de dicha base colom­biana asig­nado al año fis­cal 2010 es de 46 millo­nes de dóla­res estadounidenses3. No se cono­cen toda­vía las can­ti­da­des anua­les esti­ma­das a des­em­bol­sar para los años sub­si­guien­tes a 2010, como tam­poco el monto total de un pro­yecto que se pre­tende  ter­mi­nar en 2025.

Según el “White Paper” citado, Palan­quero per­mi­ti­ría cubrir la mitad del con­ti­nente sin nece­si­dad de reabas­te­ci­miento aéreo, uti­li­zando los avio­nes de trans­porte mili­tar pesado “C-17 Glo­be­mas­ter III”. Ade­más y según las esti­ma­cio­nes de dicho docu­mento, si se con­tara con la dis­po­ni­bi­li­dad del com­bus­ti­ble apro­piado hasta su des­tino, los C-17 podrían cubrir ente­ra­mente el con­ti­nente, excep­tuando la región del Cabo de Hor­nos en Chile y la Argen­tina. Tam­bién se aclara, por si que­da­ran más dudas, que hasta el momento en que el Comando Sur esta­blezca un plan de empe­ña­miento más sólido en este tea­tro de ope­ra­cio­nes, la estra­te­gia de poner un “cen­tro de segu­ri­dad coope­ra­tiva” en Palan­quero debe­ría ser sufi­ciente para alcan­zar la movi­li­dad aérea en Amé­rica del Sur4.

2 –Ibí­dem.
3 –Pen­tá­gono, “DoD FY 2010 Bud­get Request Sum­mary Jus­ti­fi­ca­tion”, con acceso web en:defen​se​link​.mil
4– Op. cit.

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5-) No se ela­bora sin embargo qué suce­de­ría con los avio­nes de com­bate que des­pe­guen de Palan­quero y otras bases, en caso de una gue­rra decla­rada en la región, ni tam­poco con el resto de las fuer­zas arma­das, espe­cia­les y de segu­ri­dad esta­dou­ni­den­ses esta­ble­ci­das en las bases colom­bia­nas, si se desatara en su plena con­jun­tez todo el poder mili­tar nece­sa­rio por parte de los EE.UU.

La perio­dista Eleo­nora Gos­man del dia­rio Cla­rín, en un artículo titu­lado “Bra­sil teme que el acuerdo con Bogotá ame­nace al Ama­zo­nas” abordó hace días y con acierto parte de las con­je­tu­ras aquí ana­li­za­das, agre­gando iró­ni­ca­mente que para la región hay una “tran­qui­li­dad” que se exten­derá hasta 2025, fecha en que esta­ría ple­na­mente ope­ra­tiva la base de Palanquero.

Pero el pro­yecto ame­ri­cano tam­bién aclara que la estra­te­gia esta­ble­cida por el Comando Sur para alcan­zar los obje­ti­vos gene­ra­les seña­la­dos de la “movi­li­dad en ruta” no puede ser está­tica, y que debe adap­tarse a cam­bios en las prio­ri­da­des nacio­na­les, al pai­saje polí­tico y a las res­tric­cio­nes fis­ca­les. Para ese fin reco­mienda que cada dos años dicho Comando realice una revi­sión de la estra­te­gia y que con esos resul­ta­dos podría con­ti­nuar con ella, ajus­tarla a  reco­men­da­cio­nes o a una puesta a punto basada en reque­ri­mien­tos cam­bian­tes. En sín­te­sis, Palan­quero o cual­quier pro­yecto de desa­rro­llo simi­lar de bases en o fuera de Colom­bia, podrían ace­le­rarse y ter­mi­narse mucho antes en caso de gue­rra o pre­vi­sio­nes de con­flic­tos de alta intensidad.

Debe que­dar muy claro que la deci­sión del gobierno de Alvaro Uribe de fir­mar los acuer­dos con los EE.UU., queda ple­na­mente jus­ti­fi­cada frente al con­junto de ame­na­zas que enfrenta Colom­bia y que con­cre­tarlo forma parte de sus dere­chos sobe­ra­nos inalienables.

Un capí­tulo aparte es la alta pro­ba­bi­li­dad de ocu­rren­cia de nue­vos acuer­dos bila­te­ra­les de coope­ra­ción de los EE.UU. con otros paí­ses de la región, lo cual podría poner en peli­gro la sobe­ra­nía nacio­nal de la Argen­tina, si se die­ran las con­di­cio­nes y/o pre­tex­tos para que se des­en­ca­dene una inter­ven­ción mili­tar directa.

Hipo­te­sis Sobre Nue­vas Bases Esta­dou­ni­den­ses En La Región

Otro de los esla­bo­nes fun­da­men­ta­les de la estra­te­gia de “movi­li­dad” que podría lle­gar hasta el Polo Sur (¿nues­tra Antár­tida en peli­gro?) por parte de los EE.UU., sería muy pro­ba­ble­mente la Base Mili­tar para­guaya Maris­cal Esti­ga­rri­bia, ya men­cio­nada, que en caso de un acuerdo podría cobrar tanta impor­tan­cia como la que se encuen­tra en desa­rro­llo en Palanquero.

Así como el actual pre­si­dente vene­zo­lano, por las bre­ves razo­nes ya men­cio­na­das, cooperó sen­si­ble­mente para que Colom­bia pro­fun­di­zara aún más sus com­pro­mi­sos mili­ta­res con los
EE.UU., Para­guay es sin duda alguna uno de los mayo­res cen­tros cri­mi­na­les de Amé­rica del Sur, con­jun­ta­mente con algu­nas ciu­da­des limí­tro­fes e inte­rio­res del Bra­sil y, en menor medida, de la Argentina5.

No en vano el pre­si­dente de Bra­sil Luiz Inacio Da Silva está rea­li­zando impor­tan­tes esfuer­zos para com­ba­tir el cri­men orga­ni­zado domés­tico, vecino y trans­na­cio­nal, y tam­bién muy sutil­mente con­tra el terro­rismo isla­mista que irra­dia la Tri­ple Fron­tera, den­tro de las gran­des limi­ta­cio­nes de todo orden que enfrenta desde el punto de vista polí­tico, diplo­má­tico, estra­té­gico y táctico-operacional.

Cfr. Cal­de­rón Hora­cio, “Terro­rismo y Cri­men orga­ni­zado en la Tri­ple Fron­tera”, Bue­nos Aires, 10 de agosto de 2007, con acceso web en: Hora­cio Cal­de­ron — Articulos

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6-) Uno de los prin­ci­pa­les obje­tos de ese capí­tulo de la estra­te­gia bra­si­leña, que muy pro­ba­ble­mente con­ti­nua­rán los pró­xi­mos pre­si­den­tes, es res­trin­gir la capa­ci­dad de manio­bra de los EE.UU., e impe­dir que pueda sen­tar sus reales en Para­guay, so pre­texto de ter­mi­nar con las ame­na­zas del cri­men orga­ni­zado y su con­ver­gen­cia con el terro­rismo regio­nal y extracontinental.

Resulta muy pro­ba­ble que el pers­pi­caz pre­si­dente Da Silva, al igual que Ita­ma­ratí, una de las can­ci­lle­rías his­tó­ri­ca­mente más cali­fi­ca­das a nivel mun­dial, sos­pe­chen que si se die­ran los pre­tex­tos nece­sa­rios, como los que otorga Hugo Chá­vez desde Vene­zuela, podría que­dar colo­cada en Para­guay una pieza más en la manio­bra de cer­cado de su terri­to­rio (per­cep­ción simi­lar a la de Rusia en cuanto a la OTAN), aun­que públi­ca­mente las rela­cio­nes bila­te­ra­les con los EE.UU. apa­rez­can más cor­dia­les de lo que real­mente son.

La vir­tud del pre­si­dente Da Silva ha sido com­pren­der pre­ci­sa­mente que el com­bate con­tra las ame­na­zas mul­ti­fa­cé­ti­cas y mul­ti­di­men­sio­na­les repre­sen­ta­das por el nar­co­trá­fico y toda forma de cri­mi­na­li­dad orga­ni­zada en la región de la Tri­ple Fron­tera, no implica acep­tar impo­si­cio­nes de los EE.UU., sino por el con­tra­rio defen­der su pro­pia sobe­ra­nía nacio­nal. Por­que la Sobe­ra­nía, que es la auto­ri­dad suprema del Estado, podría des­a­pa­re­cer por sí sola si no se con­tara con los recur­sos huma­nos y mate­ria­les nece­sa­rios para pro­veer a la defensa y segu­ri­dad de su país, como cuando las fuer­zas de segu­ri­dad y poli­cia­les del Bra­sil que­da­ron prác­ti­ca­mente sitia­das hace pocos años por las orga­ni­za­cio­nes nar­co­cri­mi­na­les, tanto en des­ta­ca­men­tos como en otras ins­ta­la­cio­nes fijas de algu­nos Estados.

Si algu­nos paí­ses de la región per­mi­tie­ran el cre­ci­miento de todo tipo de ame­na­zas cri­mi­na­les con­tra su defensa y segu­ri­dad den­tro de sus terri­to­rios sobe­ra­nos, y como con­se­cuen­cia de ello que­da­ran al borde del colapso, podrían verse obli­ga­dos en un futuro a imi­tar el ejem­plo de Colom­bia. Es decir, fir­mar tra­ta­dos o acuer­dos bila­te­ra­les de asis­ten­cia mili­tar que inclu­yan tro­pas extran­je­ras en su terri­to­rio para pre­ser­var su con­ti­nui­dad his­tó­rica. Debe tenerse en cuenta que la ins­ta­la­ción y/o expan­sión de bases mili­ta­res exis­ten­tes, muchas veces van acom­pa­ña­das por bene­fi­cios eco­nó­mi­cos, no sólo para el Estado hués­ped, sino tam­bién para la acti­vi­dad pri­vada que incluye todo tipo de comer­cios que pro­li­fe­ran en torno a ellas.

Con­ti­nuando con el mismo razo­na­miento y expe­rien­cias obser­va­das por este autor en otras lati­tu­des, si se brin­da­ran los pre­tex­tos sufi­cien­tes, dados gra­tui­ta­mente o como con­se­cuen­cia de gra­ves erro­res de dis­cer­ni­miento o cálculo polí­tico (caso Sad­dam Hus­sein en Irak), podría desatarse la inter­ven­ción de una poten­cia extra­rre­gio­nal –con o sin alia­dos– en con­tra de uno o más paí­ses de Ibero Amé­rica y/o del sur del continente.

En cuanto a la Argen­tina, de sus­ci­tarse una situa­ción caó­tica interna fuera de con­trol, que afec­tara intere­ses estra­té­gi­cos extra­rre­gio­na­les u otor­gara sim­ple­mente los pre­tex­tos nece­sa­rios, podría que­dar libre el terreno para una inter­ven­ción mili­tar forá­nea directa y sin per­miso alguno; y en lo que a nues­tro país res­pecta, no nece­sa­ria y exclu­si­va­mente por parte de los EE.UU.

Vol­viendo al gran tea­tro de Amé­rica de Sur, la com­bi­na­ción de fac­to­res como un Estado rea­cio a acep­tar los com­pro­mi­sos inter­na­cio­na­les en mate­ria de lucha con­tra el terro­rismo y el nar­co­trá­fico, sumado a la uti­li­za­ción de esas orga­ni­za­cio­nes como palan­cas para inter­ve­nir en los asun­tos inter­nos de otros paí­ses por razo­nes de orden geo­po­lí­tico, y no nece­sa­ria­mente ideo­ló­gi­cas, no son sino una gene­rosa invi­ta­ción a la pre­sen­cia mili­tar extrarregional.

El autor de este tra­bajo com­para por ello regu­lar­mente –sal­vando dife­ren­cias entre ambos casos– la rela­ción entre el gobierno vene­zo­lano y las FARC en su per­ma­nente con­fron­ta­ción con Colom­bia, con la que man­tiene his­tó­ri­ca­mente Paquis­tán con el movi­miento Tali­bán y nume­ro­sos gru­pos terro­ris­tas musul­ma­nes, uti­li­za­dos como ins­tru­men­tos por este último país en sus his­tó­ri­cos liti­gios con la India y Afganistán.

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7-) Los temo­res de Bra­sil tie­nen plena jus­ti­fi­ca­ción; depen­derá en con­se­cuen­cia del desa­rro­llo de una gran estra­te­gia de segu­ri­dad nacio­nal basada en polí­ti­cas de Estado, que este país logre pre­ve­nir las con­se­cuen­cias de cual­quier manio­bra de cer­cado de su terri­to­rio soberano.

Debe tenerse en cuenta ade­más, que la sos­pe­chada pro­yec­ción esta­dou­ni­dense hacia el Atlán­tico Sur –con una base en terri­to­rio con­ti­nen­tal de algún país vecino de la Argen­tina o tal vez una isla-, podría coli­sio­nar con los intere­ses geo­po­lí­ti­cos per­ma­nen­tes de Gran Bre­taña, poten­cia ocu­pante de nues­tras Islas Mal­vi­nas, Geor­gias del Sur, Sánd­wich del Sur y espa­cios marí­ti­mos adya­cen­tes. Salvo –claro está-, que como en el caso de la Isla de Ascen­sión y otras bases, no mediara un acuerdo pre­vio entre ambos vie­jos alia­dos atlantistas.

No sería la pri­mera ni la última vez que EE.UU. y  Gran Bre­taña se enfren­ta­ran en defensa de sus intere­ses geo­po­lí­ti­cos en Amé­rica del Sur y espe­cí­fi­ca­mente en cuanto a la Argen­tina, como suce­dió en las pos­tri­me­rías del gobierno pero­nista derro­cado en 1955. Ni tam­poco que fun­cio­na­ran como estre­chos alia­dos, tal lo ocu­rrido durante la gue­rra entre nues­tro país y Gran Bre­taña en 1982, en que la Casa Blanca hizo tri­zas –pre­vi­si­ble­mente– el “Tra­tado Inter­ame­ri­cano de Asis­ten­cia Recí­proca” (TIAR). Este hecho cons­ti­tuyó el punto de par­tida del pro­ceso de defun­ción toda­vía no acep­tado de la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA), con ese tra­tado trai­cio­nado tanto en su espí­ritu como en su letra. Ins­ti­tu­ción –la OEA– “cap­tu­rada” actual­mente por los prin­ci­pa­les socios pre­si­den­cia­les del ultra­iz­quier­dista “Foro de Sao Paulo”: Hugo Chá­vez, Evo Mora­les, Rafael Correa y Daniel Ortega, como  tam­bién por el mismo Secre­ta­rio Gene­ral del alto orga­nismo inter­ame­ri­cano, José Miguel Insulza.

Chile sería para esos pro­ba­bles pla­nes de expan­sión esta­dou­ni­dense un capí­tulo aparte, por­que dicho sea de paso tam­poco ha aban­do­nado su pro­pio sueño de pro­yec­ción bio­ceá­nica, que incluye una pre­ten­dida sobe­ra­nía marí­tima e insu­lar en el lla­mado “Arco de las Anti­llas del Sur”, con­junto de peque­ñas islas que for­man un ambiente espe­cí­fi­ca­mente argen­tino, que une nues­tro extremo con­ti­nen­tal con el área de la Penín­sula Antár­tica que por dere­cho nos pertenece.

Un riquí­simo botín, el arriba men­cio­nado, del cual que muchos acto­res esta­ta­les desea­rían apo­de­rarse, más allá de lo que ya ha adqui­rido por la fuerza Gran Bre­taña. Es que las rique­zas natu­ra­les a defen­der de la Argen­tina no se ago­tan en nues­tros reser­vo­rios acuí­fe­ros, ni en nues­tra pla­ta­forma marí­tima, ni tam­poco en el sur pro­fundo de nues­tra Pata­go­nia, sino que lle­gan tam­bién hasta las hela­das tie­rras y mares que cons­ti­tu­yen nues­tra Antár­tida.

¿Es Uru­guay Otro Esla­bón En La Pro­ba­ble Cadena De Bases Estadounidenses?

Lo dicho a título de intro­duc­ción sobre el poten­cial papel de Uru­guay como último esla­bón en la cadena de pro­yec­ción esta­dou­ni­dense hacia el sur, es algo que debe­ría estu­diarse con bases empí­ri­cas más sóli­das que lo ante­rior­mente expuesto.

La ins­ta­la­ción de un puerto de aguas pro­fun­das en el Uru­guay en las déca­das por venir, debe­ría con­tar con la máxima capa­ci­dad mul­ti­mo­dal posi­ble, por­que eso es lo que iden­ti­fica los gran­des pro­yec­tos esta­dou­ni­den­ses en desa­rro­llo. Si uno inten­tara com­pa­rarlo con un modelo actual, por ejem­plo, este se apro­xi­ma­ría a la base de Rota en España. En la actua­li­dad es un puerto naval mili­tar de uso com­par­tido, que sirve como lugar de paso para avio­nes de carga “C-5 Galaxy”, “C-17 Glo­be­mas­ter III”, navíos de gue­rra y buques de todo tipo de EE. UU. y otros paí­ses per­te­ne­cien­tes a la OTAN, que lo usan para repostar.

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8-) A título exclu­si­va­mente refe­ren­cial y con un per­fil más futu­rista, podría citarse el monu­men­tal pro­yecto de Iwa­kuni en la costa de Aki, Japón, que según el Pen­tá­gono per­mi­ti­ría rea­li­zar trans­bor­dos de barco a avio­nes o vice­versa, maxi­mi­zando el espa­cio limi­tado dis­po­ni­ble en ese tea­tro. En el caso japo­nés la ven­taja radi­ca­ría en que el com­bus­ti­ble para los avio­nes sería des­car­gado desde bar­cos den­tro de los con­fi­nes de la base, redu­ciendo sig­ni­fi­ca­ti­va­mente los ries­gos de segu­ri­dad exis­ten­tes en otros lugares.

Cuando arre­cia­ban las ten­sio­nes crea­das por el con­flicto no resuelto con la pas­tera Bos­nia y las asi­me­trías exis­ten­tes en el Mer­co­sur, cre­cie­ron tam­bién los rumo­res sobre una rup­tura del Uru­guay con el orga­nismo regio­nal, junto a ame­na­zas de nego­cia­cio­nes para arri­bar a la firma de un Tra­tado de Libre Comer­cio (TLC) con los EE.UU.

Si en un futuro lle­gara a pre­sen­tarse un esce­na­rio de tales carac­te­rís­ti­cas –aun­que por el momento pueda apre­ciarse como de baja pro­ba­bi­li­dad de ocurrencia-, Uru­guay bus­ca­ría con­tar con los acuer­dos extra­rre­gio­na­les de segu­ri­dad nece­sa­rios, con el objeto de eva­dir el peli­gro de con­ver­tirse nue­va­mente, aun­que fuera de facto y no de jure, en una ver­sión actua­li­zada de la anti­gua “Pro­vin­cia Cis­pla­tina”. Es que el her­mano país orien­tal debe­ría temer más al ascen­dente y pode­roso Bra­sil que a la Argen­tina, cuyas fuer­zas arma­das están siendo redu­ci­das a cha­ta­rra y si esta situa­ción no se revir­tiera, tam­poco esta­ría en con­di­cio­nes de disua­dir mili­tar­mente cual­quier intento de alte­ra­ción de la his­tó­rica con­di­ción de Estado “tapón” del Uru­guay entre sus dos pode­ro­sos vecinos.

Esa suerte de nece­si­dad de con­tar con un patro­nazgo pro­tec­tor extra­rre­gio­nal por parte de Uru­guay, coin­ci­di­ría con los intere­ses estra­té­gi­cos esta­dou­ni­den­ses y sus pla­nes de desa­rro­llo de nue­vas bases alia­das, en el marco de una dura com­pe­ten­cia por el poder –tam­bién global-, enta­blada pri­ma­ria­mente con­tra los acto­res esta­ta­les enro­la­dos en el desa­fiante Grupo BRIC. Ello, sin men­cio­nar un segundo pelo­tón de paí­ses que ha comen­zado a sur­gir hace tiempo en el hori­zonte de la arena mundial.

Una pro­yec­ción estra­té­gica hacia el Polo Sur por parte de los EE.UU. no es una sim­ple cons­truc­ción inte­lec­tual, sino uno de los obje­ti­vos alta­mente pro­ba­bles de esa super­po­ten­cia para un futuro. Los pla­zos hipo­té­ti­cos para su con­cre­ción depen­de­rán, tam­bién pro­ba­ble­mente, de fac­to­res que no resulta posi­ble esta­ble­cer –por su com­ple­ji­dad– en el pre­sente ensayo.

La Argen­tina debe­ría tener en cuenta muy espe­cial­mente los ries­gos y ame­na­zas a los que podría enfren­tarse si pros­pe­rara la pro­yec­ción men­cio­nada hacia el mismo Polo Sur; no sólo en lo que con­cierne a la defensa de nues­tros vas­tos recur­sos natu­ra­les, acuí­fe­ros, pes­que­ros, etc., sino tam­bién a la poten­cial y defi­ni­tiva pér­dida de terri­to­rios y espa­cios marí­ti­mos y aéreos.

Debe­rían ana­li­zarse indi­cios exis­ten­tes y hechos por­ta­do­res de futuro rela­cio­na­dos con ese obje­tivo, aun­que estos últi­mos parez­can poco rele­van­tes en la actua­li­dad. Asi­mismo, moni­to­rear de manera per­ma­nente la fac­ti­bi­li­dad real de un pro­yecto de tal mag­ni­tud y de com­pro­barse el mismo deter­mi­nar el grado de pro­ba­bi­li­dad de ocu­rren­cia, aun­que su con­cre­ción pudiera hacerse reali­dad más allá de 2025. Tam­bién, supo­niendo y espe­rando que la Argen­tina no ingrese en un estado de desin­te­gra­ción terri­to­rial mucho tiempo antes y quede ya para ese enton­ces poco o nada vital que defender.

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9-) Los Sos­pe­cho­sos Obje­ti­vos De La Arre­me­tida Etno­se­pa­ra­tista Mapuche

A las ame­na­zas y ries­gos ante­rior­mente men­cio­na­dos se han sumado durante los últi­mos tiem­pos –como serio fac­tor de desestabilización-, las accio­nes desa­rro­lla­das por acti­vis­tas mapu­ches, mediante la ocu­pa­ción de tie­rras que inclu­yen la toma de pro­pie­da­des fis­ca­les y del Ejér­cito Argen­tino, entre otras accio­nes al mar­gen de la ley.

Las orga­ni­za­cio­nes mapu­ches que tan­tos escán­da­los y atro­pe­llos han come­tido recien­te­mente en la argen­tina y Chile, deben encon­trar una firme res­puesta jurí­dica a su intento de eri­girse en un “pue­blo ori­gi­na­rio” de la Argen­tina, cuando en reali­dad eso se opone a la reali­dad his­tó­rica de la Pata­go­nia. Esto ha sido muy bien refle­jado –entre otros auto­res– en un estu­dio del enton­ces ofi­cial del Ejér­cito Juan Domingo Perón, escrito entre 1935 y 1936, en el que trata el idioma de los indios arau­ca­nos ori­gi­na­rios de la región patagónica1. Bre­ve­mente y para expli­car su falta de dere­chos como “pue­blo ori­gi­na­rio”, resulta sufi­ciente recal­car que los arau­ca­nos, a quie­nes hoy se deno­mina “mapu­ches”, ingre­sa­ron a la Argen­tina como inva­so­res desde Chile en 1830, res­pal­da­dos por fuer­zas de este país y cuando el nues­tro ya era una nación independiente.

Este escrito no pone en duda los dere­chos indi­vi­dua­les de los mapu­ches como ciu­da­da­nos argen­ti­nos de varias gene­ra­cio­nes, en igual­dad de con­di­cio­nes a los des­cen­dien­tes de espa­ño­les, ita­lia­nos, gale­ses y de otras nacio­na­li­da­des. Pero resul­tan bajo todo punto de vista inacep­ta­bles las reivin­di­ca­cio­nes terri­to­ria­les y hasta aque­llas de índole sepa­ra­tista que inten­tan esgri­mir, sin dere­chos his­tó­ri­cos ni títu­los jurí­di­cos, trans­gre­diendo gra­ve­mente las leyes y alte­rando el orden público en cuanta opor­tu­ni­dad se pre­senta a varios de sus dirigentes.

¿Por qué este apar­tado tan espe­cial y largo sobre los mapu­ches en un tra­bajo sobre una poten­cial inter­ven­ción  mili­tar extra­rre­gio­nal en la Argen­tina en un futuro lejano, sea esta uni­la­te­ral o de una alianza del momento?: Por aque­llo de que “más vale pre­ve­nir que curar” y aun­que el plan­teo resulte aún un tanto “futu­rista”, debe­ría tenerse en cuenta que cual­quier situa­ción fuera de con­trol mane­jada en un futuro por la mino­ría indí­gena mapu­che de ori­gen forá­neo y sus alia­dos exte­rio­res, podría poner a la Argen­tina bajo el peli­gro de que sean apli­ca­das san­cio­nes según el Capí­tulo VII de la Carta de la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das, que auto­riza el uso de la fuerza militar.

Dife­ren­cias al mar­gen, un peli­gro simi­lar corrió nues­tro país déca­das atrás, cuando la orga­ni­za­ción terro­rista auto­de­no­mi­nada “Ejér­cito Revo­lu­cio­na­rio del Pue­blo” (ERP) intentó apo­de­rarse de la pro­vin­cia de Tucu­mán, con el objeto de decla­rarla luego “zona libe­rada” y pedir el reco­no­ci­miento como Estado inde­pen­diente por parte de la ONU.

Debe­ría en con­se­cuen­cia evi­tarse el reco­no­ci­miento de los mapu­ches como “pue­blo ori­gi­na­rio” de nues­tro país, sen­ci­lla­mente por­que no lo son, a efec­tos de des­ac­ti­var con la debida anti­ci­pa­ción el cre­ci­miento de esta nueva y sin­gu­lar ame­naza para la defensa y segu­ri­dad de la Nación, frente a reivin­di­ca­cio­nes caren­tes de todo dere­cho y que son vio­la­to­rias de la Cons­ti­tu­ción y de las leyes fun­da­men­ta­les de la Repú­blica Argentina.

El des­plie­gue inter­na­cio­nal de los deno­mi­na­dos mapu­ches -“pue­blo ori­gi­na­rio” de ori­gen chi­leno y no argen­tino, que fue res­pon­sa­ble del geno­ci­dio de los tehuel­ches, que sí eran ori­gi­na­rios de nues­tro país y a quie­nes ocu­pa­ron muchos territorios-, per­mite supo­ner que existe una coor­di­na­ción exte­rior de sus accio­nes. En qué medida inter­vie­nen en ello ser­vi­cios de inte­li­gen­cia extran­je­ros y cor­po­ra­cio­nes dis­pues­tas a uti­li­zar las cau­sas esgri­mi­das por los “pue­blos ori­gi­na­rios”, como sucede en otros paí­ses, para hacerse con el con­trol de recur­sos natu­ra­les, es algo que debe­rían inves­ti­gar nues­tros pro­pios ser­vi­cios de inte­li­gen­cia y segu­ri­dad en el marco de la legis­la­ción vigente.

1 -“Topo­ni­mia Pata­gó­nica de Eti­mo­lo­gía Arau­cana” (Direc­ción Gene­ral de Cul­tura del Minis­te­rio de Edu­ca­ción de la Nación), Imprenta Julio Kauf­man, Bue­nos Aires, 1952

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10-) Una men­ción aparte merece el hecho de que  el gobierno chi­leno habría des­cu­bierto nexos de orga­ni­za­cio­nes mapu­ches domés­ti­cas con las FARC, e incluso con extre­mis­tas enro­la­dos en la orga­ni­za­ción inter­na­cio­na­lista vasca “Aska­pena”, nacida en 1987, que opera tam­bién en Boli­via, Uru­guay, Vene­zuela y Cuba, entre otros países.

Cabe seña­lar que se trata nada menos que de infor­ma­cio­nes ofi­cia­les del gobierno socia­lista de Miche­lle Bache­let y no del de Alvaro Uribe Vélez, a quien tanto se cues­tiona por su gue­rra con­tra las orga­ni­za­cio­nes nar­co­te­rro­ris­tas que ope­ran en su país y tam­bién desde bases en paí­ses veci­nos como Vene­zuela y Ecuador.

Si lle­ga­ran a darse las con­di­cio­nes pro­pi­cias, las accio­nes etno­se­pa­ra­tis­tas mapu­ches podrían pasar del bajo nivel de vio­len­cia actual en la Argen­tina, menor al que se observa estos días en Chile, a fases de lucha más cruen­tas, inclu­yendo el uso de tác­ti­cas terroristas.

El debi­li­ta­miento de la defensa nacio­nal de la Argen­tina, acom­pa­ñado tam­bién por el de su segu­ri­dad inte­rior, sería no sólo una invi­ta­ción para que ope­ren den­tro de terri­to­rio argen­tino acto­res esta­ta­les y no esta­ta­les que nos ame­na­zan con base en la región y hasta en paí­ses limí­tro­fes; tam­bién el mediano a alto grado de pro­ba­bi­li­dad de ocu­rren­cia de que vea­mos una suerte de Palan­quero mucho más cerca y rápido de lo que pueda pensarse.

El pre­sente tra­bajo que­da­ría incon­cluso, si no se expre­sara la preo­cu­pa­ción y angus­tia que pro­duce el debi­li­ta­miento de nues­tro poder mili­tar, que ya ni siquiera es disua­sivo. Tal situa­ción  exige peren­to­ria­mente el for­ta­le­ci­miento urgente del sis­tema de defensa, que se encuen­tra en pro­ceso de vir­tual demo­li­ción, ace­le­rado a par­tir de la reciente reduc­ción presupuestaria.

Uno de los prin­ci­pa­les pun­tos de par­tida y que debe citarse aun­que no per­te­nezca al sec­tor de la defensa sino al de segu­ri­dad inte­rior –extraña divi­sión pro­pia de la agenda polí­tica del pre­sente Gobierno al nivel de la Pre­si­dente y Coman­dante en Jefe y no de nive­les inferiores-, es sin duda qui­tar a cual­quier poten­cia extra­rre­gio­nal el más mínimo pre­texto para esta­ble­cerse cerca de nues­tras fron­te­ras, cum­pliendo por nues­tra parte con todos los acuer­dos inter­na­cio­na­les en mate­ria de lucha con­tra el terro­rismo, el nar­co­trá­fico y el cri­men orga­ni­zado transnacional.

La Argen­tina debe­ría tal vez enton­ces y desde su pro­pia iden­ti­dad nacio­nal, imi­tar las deci­sio­nes inte­li­gen­tes del pre­si­dente Luis I. Da Silva; no la estra­te­gia y acti­tu­des per­ni­cio­sas de su par vene­zo­lano Hugo Chá­vez Frías, que tanto daño le siguen cau­sando a la segu­ri­dad regional.

Fuente: terrorismo-contraterrorismo

Autor: Horacio Calderón

Analista Internacional

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Un comentario en “Hipótesis Sobre Nuevas Bases
Estadounidenses En La Región”  

  1. 1 Martin

    Intere­sante analisis,

    Sobre la ins­ta­la­cion de las bases nor­te­ame­ri­ca­nas en Uru­guay. Aun­que podria para Uru­guay ser una forma de con­tra­res­tar las dos gran­des pai­ses que lo rodean. Habria que pen­sar en un cam­bio poli­tico bas­tante grande en el pano­rama interno para que ello se lograse.

    Por ejem­plo, Uru­guay pudo haber fir­mado un acuerdo de libre comer­cio con EEUU, mas alla de que se tenia que ale­jar del mer­co­sur. Pero sec­to­res mas a la izquierda del pro­pio par­tido del gobierno de cen­tro se opusieron.-Se llama izquierda pero es de centro–

    El intento de poner bases ame­ri­ca­nas en Uru­guay no es nuevo, y fue muy resis­tido deca­das atras por el Luis Alberto de Herrera, lider del par­tido Blanco, cuyo nieto L.A Laca­lle es can­di­dato a pre­si­dente por la derecha.

    La cons­ti­tu­cion requiere que esa deci­sion la tome la asam­blea gene­ral, seria un costo poli­tico muy grande para cual­quier par­tido. Tam­bien una jugada mala, ya que China y Bra­sil suman mas que USA para Uruguay.

    Todo es posible,pero me cuesta ima­gi­nar un esce­na­rio poli­tico de apro­ba­cion de algo asi. Por otro lado, el pode­rio de EUA podria colap­sar un poco estilo union sovie­tica, dado el com­pleto mal manejo poli­tico eco­no­mico de este pais. En cuyo caso se va a tener que retraer inevi­ta­ble­mente de la region, a efec­tos practicos.

    Salu­dos

    Mar­tin

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