Las mazmorras del autócrata

Espe­cial para “LA HIS­TO­RIA PARALELA”

“Non nobis, Domine, non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da glo­riam”. (No es nues­tra, Señor. No es nues­tra si no tuya toda la glo­ria). Con­signa de com­bate de los caba­lle­ros templarios.

Ante­ce­den­tes his­tó­ri­cos explicativos

San Ber­nardo Marie de Clair­vaux san­ti­ficó el sacri­fi­cio de los Cru­za­dos de la Orden de los Tem­pla­rios, mon­jes sol­da­dos que par­tie­ron hacia Tie­rra Santa, recu­pe­ra­ron los Sagra­dos Luga­res para la Igle­sia Cató­lica, defen­die­ron las tra­ve­sías de los pere­gri­nos y fue­ron por casi dos siglos ejem­plo de las vir­tu­des aris­to­té­li­cas y la devo­ción a la San­tí­sima Tri­ni­dad, no some­tién­dose jamás a los arbi­trios de un sobe­rano terre­nal, sólo a Dios, bajo la tutela de su obe­dien­cia exclu­yente a la auto­ri­dad del Santo Padre.

La Edad Media realizó una curiosa com­bi­na­ción entre la diver­si­dad y la uni­dad. Esta diver­si­dad fue el naci­miento de las inci­pien­tes nacio­nes, mien­tras que la uni­dad pro­ce­día sólo del Cris­tia­nismo mís­tico, que se impuso en todas par­tes. La Santa Reli­gión reco­no­cía la dis­tin­ción entre clé­ri­gos y lai­cos, de manera que señaló el naci­miento de una socie­dad laica. Por todo esto se puede decir que la Edad Media sig­ni­ficó el período en que apa­re­ció ~y se edi­ficó~ la  Europa tra­di­cio­nal y la Civi­li­za­ción occi­den­tal. Un ade­lanto de lo que sería la “glo­ba­li­za­ción”, pero exclu­si­va­mente reli­giosa. Los duca­dos, mar­que­sa­dos, con­da­dos y otros feu­dos esta­ban defen­di­dos por cas­ti­llos cuyos Sol­da­dos eran tam­bién reli­gio­sos, y nor­mal­mente esta­ban asig­na­dos por Roma. Y toda­vía hoy, desde España hasta Polo­nia, desde Ingla­te­rra hasta Rodas, están espar­ci­dos en el con­ti­nente los imper­té­rri­tos y bien eri­gi­dos cas­ti­llos de los cru­za­dos, a cuyo cui­dado estaba asig­nada la defensa regio­nal cen­tra­li­zada por el Cris­tia­nismo, frente a las ame­na­zas de las inva­sio­nes sarracenas.[

Pero des­a­pa­re­cida la dig­ni­dad de la devo­ción como forma de gobierno, se con­so­li­da­ron los limes. Nacie­ron los reinos abso­lu­tis­tas sim­ple­mente here­di­ta­rios, donde aquel seño­río feu­dal deve­nía, ahora ya no de la glo­ria del com­bate, sino del poder de la acu­mu­la­ción de riquezas.

Con­se­cuen­te­mente, el des­cré­dito de la Edad Media fue espe­cie de cons­tante durante la Edad Moderna, en la que «el Huma­nismo», «el Rena­ci­miento», «el Racio­na­lismo», y «la Ilus­tra­ción» se afir­ma­ron como reac­cio­nes con­tra ella, o más bien con­tra lo que enten­dían que sig­ni­fi­caba, o con­tra los ras­gos de su pro­pio pre­sente que inten­tan des­ca­li­fi­car como per­vi­ven­cias medie­va­les. Era, en cierto modo, el naci­miento del mate­ria­lismo dia­léc­tico y de las tira­nías dinásticas.

Si el Obispo-Soldado Hugo de Payns había par­tido a Oriente desde la Europa beata, dos siglos más tarde el último Coman­dante de la Orden de los Tem­pla­rios, Jac­ques de Molay, regresó a una Europa dife­rente, el con­ti­nente de las monar­quías abso­lu­tis­tas. Durante las cam­pa­ñas en la gue­rra por Jeru­sa­lén, los frai­les de la Mili­tia Christi habían sido una nece­si­dad. Pero dos­cien­tos años más tarde, per­dido el inte­rés por el teo­cen­trismo, los mili­ta­res de estas carac­te­rís­ti­cas eran una ame­naza para los enemi­gos de la Fe.

Por ejem­plo, en una bula diri­gida a Felipe, el rey de Fran­cia, (“Aus­culta Fili”), sus­cripta el 6 de diciem­bre de 1302), el Papa Boni­fa­cio VIII hizo un recuento de los agra­vios infe­ri­dos por Fran­cia a la sede romana y de los ata­ques a la inmu­ni­dad ecle­siás­tica. Pero iba toda­vía más allá: denun­ciaba abu­sos de Felipe IV en el gobierno de Fran­cia: la escan­da­losa pobreza, la opre­sión de los súb­di­tos, la mise­ria y alte­ra­cio­nes en la moneda, exco­mul­gán­dolo final­mente por echar a los Obis­pos desig­na­dos por El Vati­cano para su territorio.

Para man­te­ner su sobe­ra­nía per­so­nal Felipe IV, lla­mado “el Her­moso” enca­bezó la con­jura en su Reino para ani­qui­lar al ejér­cito Cató­lico y sus­ti­tuirlo por pique­te­ros a sueldo. Felipe era un ines­cru­pu­loso per­so­naje, obnu­bi­lado por el poder y las rique­zas mate­ria­les, que incluso hizo enve­ne­nar a su pro­pio her­mano Luis, para ser coro­nado, y expo­lió al pue­blo fran­cés mediante sus socie­da­des bajo patro­na­tos no cató­li­cos, así como nobles ambi­cio­sos de nue­vas tie­rras y opu­len­cia. Así nacie­ron las orga­ni­za­cio­nes secre­tas de “alba­ñi­les” ~maes­tres de grado e ini­cia­dos~ lla­ma­dos franco-masones (franc­ma­sons o francmasonería).

No es el pro­pó­sito de este tra­bajo desa­rro­llar el meticu­loso ardid de Felipe para ter­mi­nar con el pode­roso ejér­cito Cris­tiano ~tan reve­ren­ciado por sus vir­tu­des inma­nen­tes y aquel pasado de glo­ria indis­cu­tida~ que era la única y temida barrera para con­su­mar su inmo­ra­li­dad. Pero lo cierto es que el Rey de Fran­cia, intrigó para obte­ner el nom­bra­miento de Sumo Pon­tí­fice a favor de un subor­di­nado suyo, Ber­trand de Got, que al ser ungido Papa se auto­de­no­minó Cle­mente V; y tras­ladó la Sede Pon­ti­fi­cia de Roma a Avig­non, donde se inició el famoso cisma ecle­siás­tico por­que Felipe IVº pre­ten­dió domi­nar ~de este modo~ a la hasta enton­ces pode­rosa Igle­sia Cató­lica que se obs­ta­cu­li­zaba sus ambiciones.

Lo cierto es que a par­tir de 1304 ~y hasta 1314~ hizo cap­tu­rar, encar­ce­lar y tor­tu­rar a todos los vie­jos y con­de­co­ra­dos vete­ra­nos del Ejér­cito tem­pla­rio, acu­sán­do­los de crí­me­nes absur­dos y sacri­le­gios irra­cio­na­les. Quie­nes no ter­mi­na­ron en las maz­mo­rras, falle­cie­ron durante los tor­men­tos para con­fe­sar sus crí­me­nes con­tra el “huma­nismo”, y los se “relap­sa­ron” (vale decir rec­ti­fi­ca­ron sus con­fe­sio­nes obte­ni­das en el potro de la tor­tura), fue­ron entre­ga­dos a la Inqui­si­ción del fan­to­che de Avig­non, y des­pa­cha­dos de inme­diato a la “jus­ti­cia secu­lar”, que rápi­da­mente dis­puso sean todos que­ma­dos en la hoguera por supues­tas “herejías”.

Tan sólo unos pocos trai­do­res con­ser­va­ron su vida a cam­bio del per­ju­rio, y fue­ron dis­tri­bui­dos, defi­ni­ti­va­mente des­ar­ma­dos, entre otras órde­nes ecle­siás­ti­cas afuera del país. Pero, inex­pli­ca­ble­mente, unos pocos, pér­fi­dos e impíos, que­da­ron al ser­vi­cio del monarca a efec­tos de seña­lar a sus pro­pios Cófra­des, Prio­res, Aba­des y Prelados.

Los lai­cos ~que con­ser­va­ron la deno­mi­na­ción de “Tem­pla­rios”~ (Caba­lle­ros del Tem­plo de Jeru­sa­lén”) se aso­cia­ron a sus enemi­gos y devi­nie­ron en una orden masó­nica homó­nima, que des­vir­tuó para la his­to­ria la glo­ria de sus bata­llas, los votos de pobreza, cas­ti­dad y ser­vi­cio que habían carac­te­ri­za­dos a los mon­jes mili­ta­res caí­dos en des­gra­cia. Y, como es sabido, Felipe tuvo que acu­dir a un ejér­cito de mer­ce­na­rios extran­je­ros, ~así como de villa­nos arma­dos de picas~ para sal­va­guar­dar los bie­nes de los cua­les se incautó, así como su pro­pia vida… Pero no por mucho tiempo, según se verá.

El anciano Pre­lado Jac­ques de Molay, des­gas­tado por tras más de diez años de pri­sión y tor­men­tos, era un saco de hue­sos en carne viva cuando subió al patí­bulo para reci­bir el supli­cio del fuego. Ase­gu­rado de espal­das al poste de la pira, sólo pidió se le ate a la inversa para morir rezando, lo que tam­bién le negó un magis­trado hebreo: el juez de eje­cu­ción de sen­ten­cia que super­vi­saba la inmo­la­ción. El viejo Cru­zado, ~mien­tras las lla­mas lo envol­vían~ expresó, según Geof­froy de París, cro­nista de la época: “Dios está al corriente de quién se equi­voca y quién ha pecado; y la des­gra­cia se aba­tirá pronto sobre aque­llos que nos han con­de­nado sin razón. Dios ven­gará nues­tra muerte. Señor, sabed que, en ver­dad, todos aque­llos que ahora ~des­agra­de­ci­dos~ nos calum­nian y nos humi­llan, por la bar­ba­ri­dad come­tida con­tra noso­tros ~sus Sol­da­dos más fie­les~ van a sufrir nues­tro mar­ti­rio por toda la eternidad.”

Cuen­tan las cró­ni­cas que la pro­fe­cía se cum­plió y, en defi­ni­tiva, nin­guno de los con­ju­ra­dos ~a pesar de creerse indes­truc­ti­bles para dis­fru­tar de las rique­zas deco­mi­sa­das o “la gran­deza” del poder~ sobre­vi­vió más de un año a tamaña injusticia.

El pue­blo de Fran­cia se hun­dió en más de cua­tro­cien­tos años de per­se­cu­cio­nes inter­nas, gue­rras y zozo­bra, que luego desem­bo­ca­ron en la “revo­lu­ción fran­cesa” de 1789, cuando el des­po­tismo de los reyes abso­lu­tis­tas fue suplan­tada por la tira­nía de los autó­cra­tas del sec­ta­rismo, ahora deno­mi­na­dos “demo­crá­ti­cos”. Éstos ~en nom­bre de la igual­dad, liber­tad y fra­ter­ni­dad~ abju­ra­ron defi­ni­ti­va­mente de Dios y eter­ni­za­ron las tro­pe­lías del “comité de salud pública”, que redi­mía a los opo­si­to­res por la vena­li­dad del soborno, los sub­si­dios o la guillotina.


La per­ver­sión demo­crá­tica argentina

El eje del pro­grama de gobierno de la dinas­tía Kir­ch­ner ha sido tam­bién, ~a seme­janza del relato de las baje­zas de Felipe IVº de Fran­cia~ la cap­tura, el con­fi­na­miento, el mar­ti­rio y la con­dena pati­bu­la­ria de todos los mili­tes dei: nues­tros vie­jos vete­ra­nos ~gue­rre­ros de las Fuer­zas Arma­das~ en el inex­tri­ca­ble con­ven­ci­miento que los Ejér­ci­tos de la Patria son una ame­naza con­tra su régi­men, basado en el abso­lu­tismo más desen­fa­dado, bajo la cubierta del con­sa­bido gobierno por “man­dato popu­lar” o “democrático”.

De modo análogo, Nés­tor Kir­ch­ner comenzó su reinado expul­sando obis­pos y obte­niendo, por eta­pas suce­si­vas, la com­pla­cen­cia tanto de jerar­quías ecle­siás­ti­cas como de “mili­ta­res arre­pen­ti­dos”, para luego encar­ce­lar tanto a sacer­do­tes, como a juris­tas cató­li­cos, y ~por supuesto~ a Sol­da­dos que antaño se atre­vie­ron a doble­gar en bata­lla a las fuer­zas del anticristo.

Los Jue­ces de la Nación rápi­da­mente fue­ron suplan­ta­dos, desde la per­pe­tui­dad de su digno magis­te­rio, y los actua­les ya no son expo­nen­tes de la moral ni repre­sen­tan a los prin­ci­pios cris­tia­nos, por lo que tam­poco apli­can el Dere­cho Natu­ral. Y en la per­versa inte­li­gen­cia sis­te­má­tica de des­co­no­cer la Ley, no hay nin­guna barrera entre sus anto­ja­di­zas sen­ten­cias y la hoguera para nues­tros Sol­da­dos de Dios.

Per­so­nal­mente difi­culto que Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner ~suce­sora alterna del autó­crata para­noide que usurpa el poder~ se haya intere­sado alguna vez por la saga de “Felipe el Her­moso”, aquel engen­dro dia­bó­lico, que ~para­dó­ji­ca­mente~ era nieto del Rey Luis IXº, el San Luis de los altares.

Hon­ra­da­mente tam­poco creo que haya leído más que fri­vo­li­da­des en su vida moji­gata, en la que difi­cul­to­sa­mente sólo hubiera lle­gado a ser ~en su deli­rio monár­quico~ reina de la tru­cha o de la mer­luza patagónica.

En efecto, casada con un des­pia­dado y amorfo per­so­naje, un émulo del Ricardo IIIº sha­kes­pi­riano que sobe­ra­na­mente usurpa el poder ~a pesar de la alter­na­ti­vi­dad matri­mo­nial ase­gu­rada por falta de opo­si­ción~ la pre­si­denta es parte de una cul­tura faran­du­lesca. Prio­riza la vida fácil por encima del com­pro­miso, y no le queda dema­siado tiempo para la pie­dad para con los pobres, des­gra­cia­dos y afli­gi­dos, para ayu­dar­los o con­so­lar­los, en lugar de reclu­tar­los. Ni ~obvia­mente~ tam­poco de dar gra­cias a Dios por todos sus bene­fi­cios, para hacerse digna de reci­bir otros mayo­res. Ni de obrar con toda rec­ti­tud y jus­ti­cia para ase­gu­rar la paz en el país donde nació. Pre­fiere seguir decla­mando incohe­ren­cias ver­gon­zo­sas en su papel de dis­pen­diosa monarca “tru­cha”, rodeada de lujos, sir­vien­tes y laca­yos que sol­ven­tan su inmoderación.

De cara al bicen­te­na­rio” como gusta pro­cla­mar la pre­si­denta en cada acto pro­to­co­lar que enca­beza, la Argen­tina mues­tra a las cla­ras cómo a su clase diri­gente le sigue ins­pi­rando temor el que piensa dis­tinto, el que se opone, el que se mani­fiesta por lo que con­si­dera justo, aun­que difí­cil­mente “lo justo” coin­cida con “lo legal”, inva­ria­ble­mente apro­bado pre­po­ten­te­mente por la mayo­rías auto­má­tica supérs­tite hasta 10 de diciem­bre del 2009.

Y como en todo reino, los bufo­nes, los pajes y los mon­jes negros se dispu­tan la moneda de oro que rueda dadi­vosa por la alfom­bra y no se aver­güen­zan de repre­sen­tar esce­nas deni­gran­tes. Por ejem­plo, Car­los Kun­kel ~con su espan­tosa repul­si­vi­dad~ insul­tando en la Cámara de Dipu­tados a un copar­ti­da­rio con pro­yecto pro­pio; o José María Díaz Ban­ca­lari ~de car­ca­jada fácil~ fes­te­jando cual­quier pavada de la estó­lida tilinga o del dis­forme con­sorte ~con su risa for­zada y aplauso de foca hipnotizada.

Nos dis­tan­cia­ron de los avan­za­dos sis­te­mas polí­ti­cos de las poten­cias euro­peas que ~habiendo supe­rado hace cua­renta años la cri­sis de los años ´70~ cuen­tan con los mejo­res están­da­res de vida… Y la Argen­tina actual atra­viesa el período más crí­tico y retró­grado desde el punto de vista ins­ti­tu­cio­nal. La causa anida más cerca del miedo de los monar­cas a per­der su cetro, que en la supuesta rebel­día de los súbditos.

Este es el país de los fon­dos reser­va­dos y rega­lías, los fidei­co­mi­sos públi­cos en las Islas Cai­mán, la obra pública para cana­li­zar la corrup­ción y la copar­ti­ci­pa­ción dosi­fi­cada según cuán con­des­cen­diente sean los gober­na­do­res para con las arbi­tra­rie­da­des del trono. El país de la boro­co­ti­za­ción, del ostra­cismo y silen­cia­miento, de la con­fis­ca­ción de los peque­ños pro­duc­to­res ~por méto­dos sofis­ti­ca­dos~ a fin de lle­var­los a los cor­do­nes de pobreza e incau­tarse de sus tie­rras para esta­ble­cer feu­dos comer­cia­les mono­pó­li­cos donde los monar­cas serán socios.

Con los cami­nos cerra­dos, tanto a veci­nos como a pere­gri­nos, por los sal­tea­do­res impu­nes ~usual­mente dro­ga­dos~ a quie­nes ampa­ran las leyes argen­ti­nas (¡¡¡!!!), ésta es la comarca de las lici­ta­cio­nes opa­cas; de las sub­ven­cio­nes a los bella­cos, pre­mios y cas­ti­gos para legis­la­do­res ~pro­pios, vena­les o sobor­na­dos~ de acuerdo a cuán bien o mal eje­cu­ten su rús­tico y excelso ins­tru­mento demo­crá­tico: el voto complaciente.

Dos­cien­tos años des­pués del fra­go­roso debate de 1810 donde se dis­cu­tía por la forma de gobierno a adop­tar ~y de cara a la con­me­mo­ra­ción del bicen­te­na­rio de la Patria~ esta­mos situa­dos en un esce­na­rio incierto, poblado de nue­vas figu­ras que encar­nan vie­jos per­so­na­jes: los que acep­tan el desa­fío de rom­per víncu­los con la corona y los que, asus­ta­dos por la diver­si­dad de ideas, se incli­nan hacia el amparo del dic­ta­dor ~que no per­dió ni un ápice su capa­ci­dad de daño, a pesar de su derrota ple­bis­ci­ta­ria. Si el crí­tico u opo­si­tor es civil se lo aco­rrala, se lo ridi­cu­liza y se lo humi­lla, como hacen Nés­tor y Cris­tina con la prensa o con quie­nes no pue­den ate­mo­ri­zar ni comprar.

Pero la gente se olvida que ~como en la época de “Felipe el Her­moso”~ aquí hay hogue­ras a todo lo largo y ancho del país. Exis­ten aquí el cepo y las cel­das de cas­tigo. Tam­bién gri­lle­tes y des­tie­rro para los supues­tos enemi­gos de su “huma­nismo”: el chivo expia­to­rio mili­tar, cual es su miedo principal.

Seis­cien­tos cau­ti­vos y sesenta muer­tos ya se acu­mu­lan en la esta­dís­tica del capri­cho ~per­verso y escan­da­loso~ de esta realeza apó­crifa. Su prin­ci­pal pla­ta­forma polí­tica son “los dere­chos huma­nos”. Y se ufana de ese huma­nismo hipó­crita en cada dis­curso fut­bo­lero a la tri­buna embo­tada por los nar­có­ti­cos ~que han libe­rado al con­sumo masivo~ satis­fe­cha del régi­men que la oprime y la con­fisca, gra­cias a la tele­vi­sa­ción gra­tuita de los espec­tácu­los de circo.

Un supuesto poder que debe nece­sa­ria­mente neu­tra­li­zar insu­flán­do­les terror a los ejér­ci­tos resi­dua­les, cuyos secre­ta­rios gene­ra­les ~más que trai­do­res~ son pala­fre­ne­ros com­pla­cien­tes. En defi­ni­tiva: rene­ga­dos y dela­to­res de sus Supe­rio­res de la Orden, a quie­nes entre­gan a los pro­fa­nos jue­ces “rozansky” para que, super­vi­sen su com­bus­tión en el patí­bulo del escarmiento.

Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein

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22 Comentarios en “Las mazmorras del autócrata”  

  1. 1 Juan Manuel Recio

    Exce­lente para­lelo entre Felipe “El Her­moso” y Nés­tor “El bisojo monstruoso”.

    Otro hallazgo del Dr. Shä­fers­tein es la simi­li­tud de nues­tro ade­fe­sio pata­gó­nico con Ricardo III, con quien com­parte no solo una pre­sen­cia repul­siva sino tam­bién una total falta de escrú­pu­los morales.

    Real­mente, los dos pája­ros de cuen­tas que nos ago­bian, tie­nen mucho de los vicios de los villa­nos sha­kers­pea­ria­nos, ella da una Lady Mac­beth per­fecta. La corte que los rodea con un engen­dro como Rudy Igor Ulloa, un bufón de son­risa babeante como Díaz Ban­ca­lari y una har­pía pre­po­tente como la Conti, com­ple­tan el cua­dro. El des­me­le­nado “juez” Rozanski tiene “le phy­si­que du rol” exacto para ver­dugo, solo habría que ponerle un anti­faz. Otro per­so­naje emble­má­tico es el de trai­dor o espía de sus cama­ra­das, hay muchos can­di­da­tos para este papel, todos para­dos sobre un tabu­rete espe­ran ser recom­pen­sa­dos como alguno con una Embajada.

    Las tene­bro­sas maz­mo­rras donde lan­gui­de­cen hasta su muerte por las pri­va­cio­nes y la deja­dez los enemi­gos de los dés­po­tas tam­bién están. Se lla­man Bou­wer, Mar­cos Paz y tan­tos indig­nos luga­res. Ya lle­van con­su­ma­das casi sesenta ejecuciones.

    Insen­si­ble­mente hemos pasado de los dra­mas del Cisne de Avon al dolo­roso y lace­rante drama argen­tino, que hoy mas que nuca reviste carác­ter de tra­ge­dia: mise­ria, mal­dad, ven­ganza, corrup­ción, per­se­cu­ción, tor­tura y muerte. Espe­ra­mos que como en la lite­ra­tura alguien le ponga urgen­te­mente la pala­bra “Fin”.

    Mis mas sin­ce­ras feli­ci­ta­cio­nes por esta nota, Dr. Shäferstein.

  2. 2 María Virginia Olivera Chariaud

    El experto en temas mili­ta­res Rosendo Fraga señala que “la trau­má­tica reti­rada del poder de las FF.AA, tras la derrota en Mal­vi­nas, la entrega incon­di­cio­nada del poder, los jui­cios por las vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos, los moti­nes cara­pin­ta­das, y la reduc­ción pre­su­pues­ta­ria con­for­ma­ron un con­texto con­flic­tivo para las rela­cio­nes cívico militares”.

    Y abso­lu­ta­mente tiene toda la razón.

    Desde 1983 la polí­tica de la UCR y, luego del PJ fue la de crear una serie de nor­mas jurí­di­cas para crear con­di­cio­nes para neu­tra­li­zar a las FFAA.

    La Cona­dep (1983), el jui­cio a las jun­tas (1984), la ins­truc­ción a los fis­ca­les (1986), seña­la­ron el comienzo del camino. Lo pri­mero que hizo quien lo suce­dió, Car­los Menem fue des­ha­cerse de la ame­naza de otro golpe ins­ti­tu­cio­nal. Así pactó con Sai­nel­dín para obte­ner el voto mili­tar para des­pués trai­cio­narlo y erra­di­car a los “cara­pin­ta­das” o a los ele­men­tos más recal­ci­tran­te­mente nacio­na­lis­tas de las filas del Ejército,

    En 1994 firmó con el Alfon­sín el pacto de Oli­vos y obtuvo la reforma cons­ti­tu­cio­nal para que la gente no pueda votar más por medio de sus repre­sen­tan­tes y esta­ble­cer la “demo­cra­cia directa”, cam­biando la com­po­si­ción del Congreso.

    A media­dos de los 90 sobre­vino la auto­crí­tica del Grl Mar­tín Anto­nio Balza, que pidió per­dón por las “atro­ci­da­des” come­ti­das por sus hom­bres, hacién­dose cargo de que en la gue­rra con­tra el terro­rismo se habría actuado come­tiendo ato­pe­llos a la Ley.

    Esto dio cabida, poco des­pués, las repa­ra­cio­nes eco­nó­mi­cas a los terro­ris­tas supérs­ti­tes, a los fami­lia­res de los “des­a­pa­re­ci­dos” y hasta los exi­lia­dos polí­ti­cos. Así, durante los gobier­nos de De la Rúa y de Duhalde comen­za­ron los jui­cios de la ver­dad y las deten­cio­nes de los pri­me­ros mili­ta­res emble­má­ti­cos, por la supuesta apro­pia­ción de los hijos de des­a­pa­re­ci­dos por el famoso “plan sis­te­má­tico” de tor­tu­ras, desa­pa­ri­cio­nes y secues­tro de bebés…

    Kir­ch­ner logró un avance sig­ni­fi­ca­tivo en el terreno del ani­qui­la­miento de las FFAA, exten­diendo el con­cepto de geno­ci­das y cri­mi­na­les de lesa huma­ni­dad prác­ti­ca­mente a toda la escala jerár­quica de los que par­ti­ci­pa­ron en la gue­rra con­tra la subversión.

    La anu­la­ción de las leyes de obe­dien­cia debida y punto final fue­ron con­ti­nui­dad de esta polí­tica y tenían el fin de pro­fun­di­zar el des­ba­ra­ta­miento de las FF.AA y la anu­la­ción de su capa­ci­dad de resis­ten­cia. Que­da­ron, enton­ces, ante la socie­dad, como “ins­ti­tu­cio­nes repre­si­vas”, depó­sito de su odio y sím­bolo per­ma­nente del terror.

    La anu­la­ción de las leyes por el Con­greso –cues­tio­nando los indul­tos a los mili­ta­res que había pro­mul­gado Menem– gol­peó sobre un sec­tor de ofi­cia­les reti­ra­dos y de algu­nos pocos cua­dros en acti­vi­dad de peso sim­bó­lico, como a alguno de los más con­de­co­ra­dos de Mal­vi­nas. Hoy por hoy estos Ofi­cia­les no tie­nen peso ni poder real den­tro de las Fuer­zas Armadas.

    El rol fun­da­men­tal de la minis­tra Garré es el de for­ta­le­cer a la nueva con­duc­ción mili­tar com­pro­me­tida en reorien­tar a las FF.AA de la “demo­cra­cia” detrás de los nue­vos fines impues­tos por el poder polí­tico, mediante la eli­mi­na­ción sis­te­má­tica de ele­men­tos poten­cial­mente peli­gro­sos, como pue­den serlo los hijos, mili­ta­res, de los Ofi­cia­les pre­sos, que que­da­ron fuera del escalafón.

    La auto­crí­tica del Almi­rante Godoy es una clara con­fe­sión de estos obje­ti­vos: “…la socie­dad argen­tina no merece que se le difi­culte avan­zar, en jus­ti­cia, hacia las nece­sa­rias metas de recon­ci­lia­ción y unión nacio­nal (sic)”. Así cedió la ESMA para la crea­ción del “Museo de la Memo­ria” como parte de la polí­tica de des­pren­di­miento mate­rial de las Instituciones.

    En el ejér­cito se des­plazó en el año 2003 al Gene­ral Brin­zoni, pro­mo­viendo a un oscuro Gene­ral de Bri­gada a Jefe del Estado Mayor: Roberto Fer­nando Ben­dini, que había sido sim­pa­ti­zante de los mon­to­ne­ros, según reco­no­ció en una publi­ca­ción, y refu­giaba en su casa de Caba­llito a los “com­pa­ñe­ros” mili­tan­tes que debían ser eva­cua­dos al exte­rior, por ser la suya una “casa segura”. (el Almi­rante Godoy tam­bién reco­no­ció que tenía una her­mana sub­ver­siva, y que cola­boró con ella).

    Ahora fue cata­pul­tado Hora­cio Domingo Bruera (que no estaba en con­di­cio­nes, en su momento de ascen­der ni a Coro­nel), y que llegó a Gene­ral de Bri­gada (Pro­mo­ción 105ª del Cole­gio Mili­tar de la Nación), en base a la impo­si­ción de Nilda Garré al Teniente Gene­ral Bozzi, un ven­de­dor de compu­tado­ras que ahora es Jefe del Estado Mayor del Ejér­cito (¡sin ser Ofi­cial de Estado Mayor!)

    Deve­nido en Genera, Hora­cio Bruera, her­mano de una abo­gada, feroz mili­tante de los dere­chos huma­nos que intro­dujo al país la docr­trina de Claus Roxin para encar­ce­lar a todos los uni­for­ma­dos que la com­ba­tie­ron en la década del 70, es ahora Secre­ta­rio Gene­ral del Ejér­cito, y suce­derá en poco tiempo al pro­pio Gene­ral Bozzi.

    Todo es una manio­bra orques­tada y cui­da­do­sa­mente pla­ni­fi­cada desde 1983 a la fecha.

  3. 3 Padre Jorge

    Muy buen enfo­que. Así como Nés­tor Kir­ch­ner dice ser “pero­nista”, Felipe IV era nieto de San Luis IX de Fran­cia, y lle­vaba el glo­rioso ape­llido Capeto.

    En lo humano, el reinado de San Luis se tiene como uno de los más ejem­pla­res y com­ple­tos de la his­to­ria. Su obra favo­rita eran las Cru­za­das, como una mues­tra de su ideal de caba­llero cris­tiano, lle­vado hasta las últi­mas con­se­cuen­cias del sacri­fi­cio y de la abnegación.

    Por otra parte, tanto en la polí­tica inte­rior como en la exte­rior San Luis ajustó su con­ducta a las nor­mas más estric­tas de la moral cristiana.

    Tenía la noción de que el gobierno es más un deber que un dere­cho; de aquí que todas sus acti­vi­da­des obe­de­cie­ran sola­mente a esta idea: el hacer el bien bus­cando en todo la feli­ci­dad de sus súbditos.

    Gober­nante de sabi­du­ría y mise­ri­corde, más que rey fue padre de su pue­blo y sem­bra­dor de paz y de jus­ti­cia. Exqui­sito en su trato, éste lo extiende, sobre todo, en sus rela­cio­nes con el Papa y con la Igle­sia. Per­so­nal­mente da un gran ejem­plo de pie­dad y devo­ción ante su pueblo.

    A todo ello aña­día nues­tro Santo una vida admi­ra­ble de peni­ten­cia y de sacri­fi­cios. Tenía una pre­di­lec­ción espe­cial para los pobres y desam­pa­ra­dos, a quie­nes sen­taba muchas veces a su mesa, les daba él mismo la comida y les lavaba con fre­cuen­cia los pies, a seme­janza del Maes­tro. Por su cuenta reco­rre los hos­pi­ta­les y reparte limos­nas, se viste de cili­cio y cas­tiga su cuerpo con duros cili­cios y dis­ci­pli­nas. Se pasa gran­des ratos en la ora­ción, y en este espí­ritu, va edu­cando tam­bién a sus hijos, cum­pliendo de modo admi­ra­ble sus debe­res de padre, de rey y de cristiano.

    Parece men­tira cómo Felipe, el her­moso, su pro­pio nieto, des­tro­zara con sus acti­tu­des dia­bó­li­cas toda la obra de aquel Santo.

    En ese sen­tido está muy bien hecho el paran­gón entre los pri­me­ros años del movi­miento nacio­nal jus­ti­cia­lista y el engen­dro de Kir­ch­ner y su dinas­tía mal­sana, que real­mente está usur­pando el trono en la Argen­tina mediante la des­truc­ción de las ins­ti­tu­cio­nes, la corrup­ción de las cos­tum­bres y el des­ma­dre de la educación.

    Muy buen informe del Dr. Shä­fers­tein, como nos tiene acostumbrados.

    Muchí­si­mas gra­cias por ilus­trar­nos constantemente.

  4. 4 Noelia Lombardo

    ¡Impre­sio­nante! Es como para pre­gun­tarse quién los puso allí, …o a quién enve­ne­na­ron para ocu­par ese lugar, que no mere­cen. El artículo deja ganas de seguir leyendo más y dá pena que sea tan breve. Por­que la his­to­ria del pasado, bien con­tada, es como que hip­nop­tiza y hace enten­der mejor el presente.

    Yo me pre­gunto: ¿Cómo llega una socie­dad a tener un líder y una lide­resa que optan por la estra­te­gia con­tra­ria, que bus­can impo­nerse y hacerse odiar, some­ter­nos, ava­sa­llar­nos con una reali­dad inven­tada que se hunde más rápi­da­mente que Vene­cia, y no pre­ci­sa­mente en aguas minerales?

    Cris­tina se hace detes­tar. Ten­drá algún par­ti­da­rio sin­cero, algún con­fun­dido, pero no debe tener admi­ra­do­res, ni segui­do­res. El de los K es un mundo sin admi­ra­do­res, es un espa­cio de súb­di­tos. Y cóm­pli­ces, o súb­di­tos que dejan de serlo por un rato, se ele­van y des­pués vuel­ven a caer en la posi­ción de entrega y renun­cia. El meca­nismo vic­ti­mi­za­dor que usan polí­ti­ca­mente es el mismo que debe ope­rar como clave en sus situa­cio­nes personales.

    Es un mundo tenso, sin dis­frute, sin amor, y no con­viene ima­gi­nar mucho los deta­lles de una vida en ese estilo. Se impo­nen, logran meterse en la cosa, pero no impul­san su viaje con nin­gún com­bus­ti­ble afec­tuoso ni posi­tivo: des­ti­lan agre­si­vi­dad, ofensa, into­le­ran­cia. Vie­nen de un mundo viejo y se van que­dando sin sus­tento, cada vez más lejos del piso, ele­ván­dose a una altura de inmo­la­ción e ilu­mi­na­cio­nes dementes.

    Llama espe­cial­mente la aten­ción, en estos días pos­te­rio­res a las elec­cio­nes, la acti­tud de la Pre­si­denta, su inal­te­ra­ble con­vic­ción gar­quista, su pasión por exas­pe­rar a todos, su intento de impo­nerse mala­mente, a como dé lugar, jus­ti­fi­cada por… por… ¿por qué? ¿Qué ideo­lo­gía o marco de sen­tido le per­mite a tal mujer seguir imper­té­rrita cuando la reali­dad muta, negar el movi­miento, suplan­tarlo por sus empe­rra­das ima­gi­na­cio­nes? ¿Qué la lleva a suplan­tar­nos, a los reales, por sus imaginarios?

    Es una pre­si­denta sin amor, sin ganas de ayu­dar, sin humil­dad, que no cree que tenga ya nada que apren­der, ence­rrada en su mundo de modas y cre­mas, de deli­nea­do­res y maqui­lla­jes, más dis­puesta al enojo que a cual­quier otra cosa, que siente siem­pre que la quie­ren joder y ter­mina jodiendo ella. Mujer pre­ten­ciosa que quiere ser la más inte­li­gente sin tener con qué, sin emo­ti­vi­dad que la guíe en la cons­truc­ción de una visión del mundo, mujer chata de mundo chato, aco­rra­lada por su espí­ritu empo­bre­cido y empo­bre­ce­dor. Apa­sio­nada por la nega­ción y la nega­ti­vi­dad, deses­pe­rada por que­dar bien ante una exi­gen­cia des­me­dida, tan grande que no le per­mite auten­ti­ci­dad alguna, ni ver­da­dero crecimiento.

    Señora de nadie, para nadie, señora sola, que no ins­pira la pie­dad que podría, a fuerza de des­plan­tes y cari­tas necias. Repe­ti­dora del Nés­tor, pre­si­denta de todas las fal­se­da­des, mujer de hachas tomar. Sorda a todo lla­mado, muda de sen­ti­mien­tos y cer­ca­nías, ciega a toda ver­dad. Uni­ver­si­ta­ria de este­ri­li­da­des, con uni­ver­si­dad atra­gan­tada, doc­tora de una cáte­dra irres­pi­ra­ble de resen­ti­miento, y obse­sio­nada por una com­pe­ten­cia sin com­pe­ti­ti­vi­dad, dueña de una arro­gan­cia sin fru­tos, de pen­sa­mien­tos sin asi­de­ros, de dis­pli­cen­tes mohi­nes sin gra­cia, auto­ri­ta­ria cre­cida en el mundo del Pro­ceso, al que repro­duce, aun­que intente y diga que lo com­bate, por­que lo lleva aden­tro, por­que lo mamó de joven, por­que milita en su sen­si­bi­li­dad por más que diga opo­nér­sele. ¿Será por eso que los K hablan tanto de ese tiempo ido, por­que ellos viven toda­vía ima­gi­na­ria­mente en ese con­texto, que los trau­ma­tizó al punto de impe­dir­les todo desa­rro­llo de una visión
    superadora?

    Mina jodida que pre­fiere la heca­tombe a dar el brazo a tor­cer, que pre­fiere hun­dirse y hun­dir a todos antes de tra­tar de sal­var algo. Impo­si­ble lle­var una pareja con esa acti­tud arro­gante, menos un país. ¿Cómo… no está casada? No, está sola de toda sole­dad, aso­ciada a otro atra­gan­tado que escupe des­pre­cio y no tiene donde ir a ras­carse. Gente sin ami­gos, de inti­mi­dad sos­pe­chosa y ame­na­zante, peli­gro­sos, temi­dos pero no que­ri­dos, inca­pa­ces de mati­ces y de inte­li­gen­cias. Mien­ten, mien­ten y mien­ten. ¿En defensa de una ver­dad faná­tica, o como ocul­ta­miento de nego­cios inde­bi­dos?… Pro­ba­ble­mente ambas cosas a la vez.

    Son­ri­sas que no ríen, son­ri­sas que gas­tan, que nos gas­tan a noso­tros, que ya no las que­re­mos ver más, que aspi­ra­mos a otros tra­tos, que nos hemos con­ven­cido de que mere­ce­mos otra con­si­de­ra­ción, otro res­peto, otra reali­dad. Pelo sobre la cara, cejas y ojos sub­ra­ya­dos, ven­diendo mujer donde hay desierto, seque­dad, páramo. Mujer sin cali­dez ni com­pren­sión, mujer faná­tica, mujer todo que ter­mina siendo mujer nada. Mujer yo yo yo yo que tiene que pasar por mucho él él él él, y aun más por muchos vos vos vos vos, Nés­tor, pero inca­paz de un noso­tros abar­ca­tivo, inca­paz de ir más allá de un ambiente de ven­gan­zas y cuen­tas a cobrar.

    Mujer de relin­chos y de mañas, ines­ta­ble, furiosa ape­nas con­te­nida, mal disi­mu­lada, aga­za­pada y dis­puesta al salto. Mujer de fra­ses que embro­llan y no saben para donde ir, por­que en ellas se mez­cla la bronca con la men­tira, con el miedo, con el vacío, la chi­cana polí­tica con el desin­te­rés abso­luto por los otros, dis­cur­sos de sole­da­des, pata­gó­ni­cos, agó­ni­cos, can­che­ros, sobra­do­res, pala­bras esqui­vas, alti­so­nan­tes, sin den­si­dad ni consistencia.

    ¿Cómo guar­darle el res­peto que ella no nos tiene? ¿Ten­dría­mos noso­tros que ejer­cerlo aún? ¿Hasta cuando?… Es duro decirlo, pero supo­nerle huma­ni­dad es un gesto de gran­deza que no mere­cen, una con­je­tura ries­gosa. Ade­más, vale más la pena tener cla­ras estas cosas, por­que en el intento de los K de lle­varse puesto al país, y con él a noso­tros, mejor sería que tuvié­ra­mos la astu­cia de impedirlo.

    Espero que en este país, si se llega a cele­brar algún tipo de “pacto de la Mon­cloa” entre los defi­cien­tes polí­ti­cos que cons­ti­tu­yen la opo­si­ción, tam­bién incluya a las pobres fuer­zas arma­das, que han sido el pato de la boda en este fraude: el régi­men de los Kirchner.

    Noe­lia

  5. 5 Norma

    Del tes­ta­mento espi­ri­tual de Luis IX de Fran­cia a su hijo:

    Hijo ama­dí­simo, lo pri­mero que quiero ense­ñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu cora­zón y con todas tus fuer­zas; sin ello no hay sal­va­ción posible.

    Hijo, debes guar­darte de todo aque­llo que sabes que des­agrada a Dios, esto es, de todo pecado mor­tal, de tal manera que has de estar dis­puesto a sufrir toda clase de mar­ti­rios antes que come­ter un pecado mortal.

    Ade­más, si el Señor per­mite que te aflija alguna tri­bu­la­ción, debes sopor­tarla gene­ro­sa­mente y con acción de gra­cias, pen­sando que es para tu bien y que es posi­ble que la hayas mere­cido. Y, si el Señor te con­cede pros­pe­ri­dad, debes darle gra­cias con humil­dad y vigi­lar que no sea en detri­mento tuyo, por vana­glo­ria o por cual­quier otro motivo, por­que los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.

    Asiste, de buena gana y con devo­ción, al culto divino, mien­tras estés en el tem­plo, guarda reco­gida la mirada y no hables sin nece­si­dad, sino ruega devo­ta­mente al Señor con ora­ción vocal o mental.

    Ten pie­dad para con los pobres, des­gra­cia­dos y afli­gi­dos, y ayú­da­los y con­sué­la­los según tus posi­bi­li­da­des. Da gra­cias a Dios por todos sus bene­fi­cios, y así te harás digno de reci­bir otros mayo­res. Obra con toda rec­ti­tud y jus­ti­cia, sin des­viarte a la dere­cha ni a la izquierda; ponte siem­pre más del lado del pobre que del rico, hasta que ave­ri­gües de qué lado está razón. Pon la mayor dili­gen­cia en que todos tus súb­di­tos vivan en paz y con jus­ti­cia, sobre todo las per­so­nas ecle­siás­ti­cas y religiosas.

    Sé devoto y obe­diente a nues­tra madre, la Igle­sia romana, y al sumo pon­tí­fice, nues­tro padre espi­ri­tual. Esfuér­zate en ale­jar de tu terri­to­rio toda clase de pecado, prin­ci­pal­mente la blas­fe­mia y la herejía.

    Hijo ama­dí­simo, lle­gado al final, te doy toda la ben­di­ción que un padre amante puede dar a su hijo; que la San­tí­sima Tri­ni­dad y todos los san­tos te guar­den de todo mal. Y que el Señor te dé la gra­cia de cum­plir su volun­tad, de tal manera que reciba de ti ser­vi­cio y honor, y así, des­pués de esta vida, los dos lle­gue­mos a verlo, amarlo y ala­barlo sin fin. Amén. (Acta Sanc­to­rum Augusti 5 [1868]1, 546)

  6. 6 Pancho

    Agra­dezco al autor este pro­fundo aná­li­sis his­tó­rico, tan acer­tado, verí­dico e incom­pa­ra­ble. Com­parto ple­na­mente su pen­sa­miento hacién­dome la pre­gunta de cuanto mas ten­dre­mos que aguan­tar. Es un tra­bajo que vale la pena ser leído, y demues­tra un cono­ci­miento pro­fundo del pasado y una espe­cial habi­li­dad para des­en­tra­ñar las intri­gas del presente.

    Feli­ci­ta­cio­nes

  7. 7 Militar azorado

    Señora Direc­tora:

    Qui­siera que usted sepa que, por pri­mera vez en la his­to­ria, el Edi­fi­cio Liber­ta­dor fue enga­la­nado con la pre­sen­cia de una inte­grante activa de la Aso­cia­ción de Abue­las de Plaza de Mayo, la señora Bus­ca­rita Roa, quien se diri­gió a un audi­to­rio inte­grado por alre­de­dor de 50 ofi­cia­les en los gra­dos de Mayo­res, Teniente Coro­ne­les y Coro­ne­les, a quie­nes se les ordenó asis­tir, expre­sando la invi­tada su his­to­ria de vida, la labor incan­sa­ble y los logros de la orga­ni­za­ción “Abue­las de Plaza de Mayo”.

    Con un len­guaje sen­ci­llo, obje­tivo, con­ci­lia­dor y sin ren­co­res se expresó durante algo más de una hora moti­vando el cerrado aplauso final de todos los pre­sen­tes, con que invitó a des­pe­dir a la diser­tante el orga­ni­za­dor de la reunión, el Secre­ta­rio Gene­ral del Ejér­cito, Gene­ral de Bri­gada Bruera, que ini­cial­mente había con­vo­cado (sin éxito) a la Señora Estela Bar­nes de Carlotto.

    Nunca antes las Abue­las se habían diri­gido a un audi­to­rio inte­grado por per­so­nal mili­tar en acti­vi­dad del Ejér­cito, y cons­ti­tuye un paso más en el camino de la humi­lla­ción de las Fuer­zas Arma­das, tal cual lo ordenó la Pre­si­denta de la Nación.

    Final­mente la señora Roa hizo entrega de mate­rial biblio­grá­fico de “Abue­las de Plaza de Mayo” y de videos que pasa­ron a engro­sar el patri­mo­nio cul­tu­ral de la Biblio­teca Cen­tral del Ejér­cito, lugar donde reci­bió un pre­sente ins­ti­tu­cio­nal de manos del Secre­ta­rio Gene­ral de la Fuerza, el ya citado Gene­ral Hugo Domingo Bruera, que es primo her­mano del Inten­dente de La Plata, Pablo Bruera (amigo per­so­nal de Car­los Kun­kel) y her­mano de la mili­tante de los dere­chos huma­nos y abo­gada del CELS, la Dra. Matilde Bruera.

    En fin… un ex Tem­pla­rio arre­pen­tido, que, como dice la his­to­ria, se sumó a las filas de los ver­du­gos de sus hermanos.

  8. 8 Darío

    Balza, Ben­dini y Bruera. Pare­ciera que la B es el sím­bolo de la trai­ción al Ejér­cito Argen­tino. Estos gene­ra­les que de seguro hacen revol­ver en su tumba a his­tó­ri­cos valien­tes sol­da­dos que die­ron sus vidas por la liber­tad de nues­tro país, se codean como si tal cosa con quie­nes ase­si­na­ron a sus cama­ra­das.
    El aplauso envi­le­cido, la son­risa ser­vil al enemigo y la opro­biosa obse­cuen­cia de estos mal lla­ma­dos sol­da­dos, los hace acree­do­res de lla­már­se­los “infa­mes trai­do­res a la Patria”. Cuando uno piensa en esos mili­ta­res que deja­ron su san­gre en tan­tos cam­pos de bata­lla por la inde­pen­den­cia, en los mon­tes y ciu­da­des con­tra el terro­rismo, en Mal­vi­nas tra­tando de recu­pe­rar esa parte que nos falta y nos duele, y ve la des­pre­cia­ble acti­tud de la Tri­ple B, siente que el estó­mago se retuerce y las ganas de vomi­tar no se pue­den con­te­ner. En las fotos con sus fal­sas son­ri­sas, en los dis­cur­sos con las pala­bras del enemigo en sus bocas y uti­li­zando sus manos para aplau­dir al terro­rismo son la clara mues­tra de la cobar­día del trai­dor.
    Son moder­nos Judas que ven­den sus almas deben bajar la vista ante la foto de Larra­bure y de tan­tos otros que ofren­da­ron sus vidas antes de ren­dirse al enemigo.

  9. 9 ingenioso hidalgo

    Don Car­los Mar­celo. Mucho me hol­ga­ria que en una futura entrada vues­tra comen­ta­rais sobre nues­tro ilus­tre cama­rada el Señor Don Moha­med Ali, que ya milita en los ejer­ci­tos Celestiales.

  10. 10 Roque Fernández

    Si en algo –y eran muchas sus vir­tu­des– mar­caba las dife­ren­cias
    el Coro­nel D Moha­med Alí Sei­nel­dín con el deno­mi­na­dor común
    de las per­so­nas con actua­ción pública, fue pre­ci­sa­mente su sen­tido
    del honor, la rec­ti­tud de con­ducta y entrega por entero a su Patria.

    Esos dones nece­sa­ria­mente, le gran­jea­rían el res­peto de sus
    pares, sus supe­rio­res dig­nos y quie­nes fui­mos sus subor­di­na­dos por
    obli­ga­ción regla­men­ta­ria o deci­sión per­so­nal extra­rre­gla­men­ta­ria
    –cuando el decoro lo hizo nece­sa­rio y las cir­cuns­tan­cias degra­dan­tes
    a que fuera lle­vada nues­tra Argen­tina cerra­ban todo camino para
    vol­verla a su quicio-.

    Tales cua­li­da­des, por sí solas, son razón bas­tante para que coti­dia­na­mente fuera cons­tru­yendo el pres­ti­gio de acero en su que­rido Ejér­cito que hoy lo des­pide sin hono­res mili­ta­res pero con todo el honor de los caba­lle­ros cris­tia­nos; pero a ellas tam­bién se suman su bon­ho­mía, la cor­dia­li­dad en el trato y el cul­tivo sin lími­tes de
    la autén­tica camaradería.

    En un mundo des­cas­tado por el vicio, el hedo­nismo, las baje­zas
    degra­dan­tes con carta de ciu­da­da­nía entre la socie­dad per­pleja y en
    donde las peo­res impu­di­cias han lle­gado a con­ta­mi­nar hasta el lugar
    santo, esta­mos segu­ros que al mar­char hacia la Patria Celes­tial nos
    ha dejado con su vida arque­tí­pica el camino jalo­nado por el que hemos
    de tran­si­tar para no defrau­darlo a él y seguir siendo fie­les a Él.

    Nos dejó un men­saje póstumo:

    No hay espe­ranza donde la corrup­cion se ins­tala. No habra paz, donde haya un pue­blo some­tido y humi­llado. Y no hay por­ve­nir, donde no este ase­gu­rado el futuro de la Patria. Los poli­ti­cos que no hacen honor al com­pro­miso asu­mido ante el Pue­blo, son como aves de carroña, pres­tos a ser­virse de los cada­ve­res de quie­nes con­fia­ron en ellos. No se con­cibe la paz al pre­cio de la indig­ni­dad y la mise­ria. Frente a la injus­ti­cia, la lucha y la resis­ten­cia, es toda una razon de existir”.

    + Moha­med Ali Saineldín

  11. 11 rosita

    Noe­lia: Muy…muy…muy bueno lo tuyo.

  12. 12 Juan Manuel Recio

    La muerte de un sol­dado como Sei­nel­din, que sufriera pri­sión y veja­cio­nes, se le privó de su rango mili­tar y se lo lin­chó mediá­ti­ca­mente, pone mas en claro la con­ducta trai­dora y exe­cra­ble de los Balza, los Ben­dini y los Bruera, y de muchos otros que hoy cri­ti­can a estos pela­ga­tos pero que abo­na­ron su ascenso a la con­duc­ción del Ejército.

    Si el movi­miento del Cnl. Sei­nel­din hubiera triun­fado, el eje B del mal hubiera sido echado a pata­das y hubie­ran reca­lado en el CEMIDA, el CELS o en cual­quier ONG regen­teada por la Emba­jada y el Gobierno Británico.

    Ese movi­miento fue el último tran­vía que tuvie­ron las FF.AA.

    Todos los que de una forma y otra impi­die­ron que el Cnl Sie­nel­dín resul­tara ven­ce­dor tie­nen que hacer una mea culpa público.

  13. 13 -antonio jose

    feli­ci­ta­cio­nes Dr Mar­celo: por su expo­si­cion en la nota refe­rente a cues­tio­nes de nues­tra Igle­sia Catolica…yo como fer­viente Cato­lico, no soy muy cono­ce­dor en cues­tio­nes del Cris­tia­nismo Ances­tral.. yo ya estoy muy con­sus­tan­ciado con el DR COSME: me pare­cio muy horro­roso lo que esta viviendo nues­tro que­rido PAIS
    con estos INFA­MES que que estan des­tru­yendo a nues­tro que­rido Pue­blo.. lla­mese FFAA, Tra­ba­ja­do­res, jubi­la­dos etc. etc. Estos ver­du­gos del pue­blo, lacras inmun­das lle­nas de ven­gan­zas con­tra los ver­da­de­ros PATRIO­TAS, que fue­ron nues­tros que­ri­dos sol­da­dos, muer­tos por la anti­pa­tria de MON­TO­NE­ROS como los geno­ci­das setentistas.que ahora se quie­ren ves­tir de “HEROES” dis­fra­zando las men­tes de nues­tra Juven­tud, y algu­nos “ARTIS­TAS de la “FORRAN­DULA, como dice “POR­TAL”… Vaya desde aqui mi sin­cero home­naje a los sol­da­dos cai­dos por las bom­bas y balas ase­si­nas de estos satra­pas delin­cuen­tes, lla­mese, KUN­KEL, TAIANA, BONASSO,GARRE, y a estos mili­ta­res TRAI­DO­RES de la PATRIA,
    que reci­bie­ron a Las DIA­BO­LI­CAS “MADRES“horroroso no¡¡¡ tam­bien envio mis con­do­len­cias a la FLIA del Coro­nel SEINELDIN…brillante sol­dado de LA PATRIA…
    Feli­ci­ta­cio­nes Dr Marcelo…

  14. 14 Jorge J.S. Bulleraich

    No conocí al coro­nel Sei­nel­din y estoy seguro de que, de haberlo tra­tado, habría tenido cier­tas dis­cre­pan­cias con las con­vic­cio­nes que él sos­tuvo siem­pre sin tapu­jos y con valen­tía envi­dia­ble. La prohi­bi­ción de las hon­ras mili­ta­res en su sepe­lio me parece un gesto ruin y mise­ra­ble de quie­nes algún día debe­rán ren­dir cuenta de sus tro­pe­lías. Este hecho delez­na­ble me trae el recuerdo del ocu­rrido con oca­sión de la muerte del empe­ra­dor Napo­leon cau­tivo en Santa Elena. Su car­ce­lero y gober­na­dor de la isla Hud­son Lowe negó sis­te­má­ti­ca­mente a los ser­vi­do­res y com­pa­ñe­ros de cau­ti­ve­rio del gran hom­bre el gra­bado de alguna leyenda acorde con su glo­riosa tra­yec­to­ria en la lápida de la modesta tumba que lo aco­gió hasta su tras­lado a los Invá­li­dos a punto tal que ella quedó des­po­jada de cual­quier ins­crip­ción iden­ti­fi­ca­to­ria. Salvo los estu­dio­sos de estos suce­sos nadie recuerda hoy a Hud­son Lowe pero todos sabe­mos del empe­ra­dor Napo­leon.
    Que el coro­nel Sei­nel­din des­canse en paz junto al Dios Mise­ri­cor­dioso que segu­ra­mente le ha dado alber­gue en su morada celestial.

  15. 15 JAIMITO

    LA DES­CRIP­CIÓN DE LA CON­DUCTA PSI­CÓ­TICA DE LA ERO­TÓ­MANA AFRO­TO­LO­SEÑA Y DEL TUERTO KOR­NUDO ES MAGIS­TRAL POR PARTE DE NOE­LIA.
    LA SÍN­TE­SIS DOS PSICÓTICOS.

  16. 16 LeopoldoSilva Ortiz

    Señor Shä­fers­tein, mis feli­ci­ta­cio­nes y abso­luta coin­ci­den­cia con todos los tér­mi­nos, como está visto que todo vuelve vol­ve­re­mos a escu­char el
    ¡¡¡DEUS VULT!!!

  17. 17 Tito en el Caribe

    Sabia y estoy infor­mado de los pro­ble­mas de mi país, gra­cias a los ” INTE­LI­GEN­TES QUE LO GOBER­NA­RON y hoy gobier­nan”. Durante estos últi­mos 35 años.. Pero jamas me hubiera ima­gi­nado el grado de Con­fu­sion, Para­noia y Des­in­for­ma­cion que mora en la mente de mis com­pa­trio­tas.. Mache­tean­dose, con cual­quier cosa que ” Diga o este escrita” no se van a solu­cio­nar pro­ble­mas. Elu­cu­brando tam­poco. Este articulo, sin ani­mos de ofen­der mues­tra la clase de Para­noia de que sufren mis pai­sa­nos, cual­quier cosa es valida. como ejemplo.….La Abe­rra­ción de “TEM­PLA­RIOS CATO­LI­COS”, ¡¡ Vamos ami­gos, menos igno­ran­cia !!
    Sana­mente, le reco­miendo al Sr Shä­fer­tein que con­trole sus resen­ti­mien­tos y frus­tra­cio­nes. Se le están sal­tando los tapones.

    Me gus­ta­ría que los par­ti­ci­pan­tes pudie­ran leer este comen­ta­rio ya que no va car­gado de agre­si­vi­dad, solo el reco­men­dar­les mas lec­tura sobre el tema, se salie­ron del cau­dal his­tó­rico total­mente. Espe­cu­lando mal..

    Solo falta un lin­cha miento, para redon­dear la historia.

  18. 18 Enrique

    Exce­lente Car­los. Muy claro y pre­ciso informe. Feli­ci­ta­cio­nes, maestro.

    Enri­que

  19. 19 Juan María GUASCH

    Me parece que “El inge­nioso hidalgo” no leyó bien todo el artículo. Aquí no se habla de actua­les tem­pla­rios cató­li­cos. El Dr. Schä­fers­tein lo explica per­fec­ta­mente, cuando dice que se usurpó su nom­bre para esta­ble­cer órde­nes masónicas.

    Pero si el lec­tor no enten­dió, se lo explico con otras palabras.

    Reco­miendo la lec­tura del libro de Andreas Beck, que se cen­tra en los años fina­les de la Orden de los Tem­pla­rios, espe­cial­mente entre 1305 y 1314. La Orden del Tem­ple, fun­dada en 1118 o 1120 por Hugo de Payens en Jeru­sa­lén, era una de las órde­nes mili­ta­res que como los Hos­pi­ta­la­rios, la Orden Teu­tó­nica, los Caba­lle­ros Por­taes­pa­das y otras se dis­tin­guie­ron en las Cru­za­das: tanto en las rea­li­za­das en Tie­rra Santa como en otros luga­res. La Orden del Tem­ple, los Tem­pla­rios, se lla­ma­ron así por haber nacido junto a las rui­nas del Tem­plo de Jeru­sa­lén. Su ideal, como se ha dicho alguna vez, era el ser mitad mon­jes, mitad sol­da­dos. La recu­pe­ra­ción para la Cris­tian­dad de las tie­rras en que vivió Nues­tro Señor Jesu­cristo fue su meta principal.

    Sin embargo, a fines del siglo XIII se que­da­ron sin tarea por el fin de las Cru­za­das. Las Cru­za­das cubren un período de tiempo que abarca dos siglos (1095–1291). Con la ren­di­ción de San Juan de Acre (1291) se acabó la pre­sen­cia cris­tiana en Tie­rra Santa, se aca­ba­ron aque­llos Esta­dos crea­dos por los cru­za­dos lati­nos en el Pró­ximo Oriente. Algu­nas Órde­nes Mili­ta­res siguie­ron luchando con­tra el Islam en la penín­sula ibé­rica o con­tra los pue­blos paga­nos del Bál­tico. Pero al Tem­ple le quedó sólo un espí­ritu de cru­zada, her­mo­sas igle­sias –for­ta­leza y bie­nes adqui­ri­dos por las dona­cio­nes reci­bi­das, por las exen­cio­nes tri­bu­ta­rias y por su acti­vi­dad finan­ciera: depó­sito de
    impues­tos y dona­cio­nes, trans­fe­ren­cia de esta sumas a Tie­rra Santa, recau­da­ción del diezmo cru­zado y de otros impues­tos, prés­ta­mos a nobles que pla­nea­ban una cru­zada. Este poder eco­nó­mico y mili­tar, que se basaba en la con­fianza que ins­pi­ra­ban los Tem­pla­rios, no dejó de pro­du­cir envi­dias y resen­ti­mien­tos. Era , ade­más, un bocado muy ape­ti­toso para los gober­nan­tes siem­pre ansio­sos de dinero para sus gue­rras feudales.

    Y así ocu­rrió. El rey de Fran­cia, Felipe IV el Her­moso, impli­cado en una gue­rra feu­dal con los monar­cas de Ingla­te­rra, nece­si­taba dinero, así como Kir­ch­ner nece­si­tan cau­da­les para ase­gu­rar su huída del país que han saqueado.

    Cuando Esquiú de Flor­yan, lamen­ta­ble per­so­naje que había coin­ci­dido en la cár­cel con un anti­guo tem­pla­rio expul­sado de la orden, se acercó a
    Gui­llermo de Noga­ret, con­se­jero del rey, para con­tarle una serie de calum­nias escu­cha­das de su com­pa­ñero de pri­sión, encon­tró un ambiente propicio.

    Gui­llermo de Noga­ret, nieto de un cátaro (esto es un após­tata como Balza, Ben­dini, Pozzi, o el mismo Gene­ral Hugo Domingo Bruera) que­mado por hereje cuando la cru­zada con­tra los albi­gen­ses, tenía por razo­nes fami­lia­res y por razo­nes polí­ti­cas sobra­dos moti­vos para arre­me­ter con­tra los tem­pla­rios. Pocos años antes Gui­llermo de Noga­ret había afren­tado al papa Boni­fa­cio VIII en Anagni.

    Noga­ret, que se movía en el ambiente de los legis­tas (serían los tri­bu­na­les popu­la­res kir­ch­ne­ris­tas) que defen­dían la pri­ma­cía del poder tem­po­ral sobre el papado, encon­tró en las calum­nias que le habían con­tado sobre los Tem­pla­rios un motivo para hacerse con sus bienes.

    Estas acu­sa­cio­nes care­cían de fun­da­mento pero eran muy útiles para comen­zar un pro­ceso. Lo mismo que sucede con los mili­ta­res argen­ti­nos hoy en día.

    El pro­ceso comenzó el año 1307. Felipe IV tuvo la suerte de que el papa era enton­ces Cle­mente V, Bel­trán de Got, fran­cés y hom­bre débil de carác­ter. Cle­mente V, que ade­más era empleado del rey, no fue capaz de enfren­tarse deci­di­da­mente con éste a pesar de ser religioso.

    Los tem­pla­rios fue­ron dete­ni­dos, tor­tu­ra­dos, obli­ga­dos a reco­no­cer unos
    deli­tos que no habían come­tido y cuando se nega­ban a trai­cio­nar su con­cien­cia eran que­ma­dos vivos.

    El cobarde Cle­mente (puede paran­go­narse a Ber­go­glio, ante la indi­fe­ren­cia por los atro­pe­llos a Mon­se­ñor Bas­seotto o al Padre Chris­tian von Wer­nich) no supo opo­nerse a que antes del jui­cio ecle­siás­tico fue­ran dete­ni­dos por los fun­cio­na­rios reales y some­ti­dos a todo tipo de vejaciones.

    Final­mente, el Con­ci­lio Ecu­mé­nico de Vienne, cele­brado en esta ciu­dad de Fran­cia (1311–1312), no encon­tró nin­gún fun­da­mento en las acu­sa­cio­nes con­tra los Templarios.

    Pero ante las pre­sio­nes de Felipe IV, que se hizo pre­sente en Vienne, la mayo­ría de los padres con­ci­lia­res acep­ta­ron que el papa, en vir­tud de su auto­ri­dad apos­tó­lica, disol­viera la orden. Al no ser una ins­ti­tu­ción de la Igle­sia el rey tenía las manos libres para aca­bar con los caba­lle­ros del Tem­ple y que­darse con sus cuan­tio­sos bie­nes. Jaime de Molay, último Gran Maes­tre de la Orden del Tem­ple, y Godo­fredo de Char­ney fue­ron que­ma­dos vivos cerca de la cate­dral de Notre Dame el 18 de marzo de 1314. Estos caba­lle­ros, que ini­cial­mente se habían decla­rado cul­pa­bles, pos­te­rior­mente pre­fi­rie­ron morir en la hoguera y ser fie­les a su con­cien­cia: es decir, pre­fi­rie­ron no acu­sarse de unos deli­tos que no habían come­tido. Jac­ques de Molay, por su devo­ción a la Vir­gen, pidió morir de cara a la cate­dral de Notre Dame dedi­cada a la Vir­gen. Pocos meses des­pués, tam­bién en 1314, murie­ron Cle­mente V y Felipe el Her­moso. Sus con­tem­po­rá­neos vie­ron en estas muer­tes el cas­tigo de Dios por una iniquidad.

    Para com­pren­der el momento his­tó­rico en que se pro­du­cen estos hechos hay que tener en cuenta la situa­ción de Fran­cia a comien­zos del siglo XIV. El reino fran­cés empieza a per­fi­larse como lo que se lla­mará más ade­lante un Estado-nación. Como un Estado con una monar­quía fuerte que quiere impo­ner todo su poder sobre los seño­res feu­da­les y sobre la Igle­sia. Los legis­tas, al ser­vi­cio de esa monar­quía que pode­mos empe­zar a lla­mar monar­quía nacio­nal, sos­ten­drán esa pri­ma­cía del poder tem­po­ral sobre la Igle­sia. Una con­se­cuen­cia de esa nueva reali­dad será la ubi­ca­ción de la resi­den­cia papal en Fran­cia, en Avig­non. Los papas fran­ce­ses del siglo XIV esta­rán bajo la influen­cia de la corona hasta que vuel­van a Roma en el último ter­cio del siglo XIV.

    A ver si enten­dió ahora el “inge­nioso hidalgo”, que no demues­tra ser tan tan inge­nioso como se presenta.

    No se ami­lane, Doc­tor Schä­fers­tein y siga rela­tán­do­nos la his­to­ria de su modo par­ti­cu­lar. Sus lec­to­res dis­fru­ta­mos mucho de sus tra­ba­jos e informes.

    Juan

  20. 20 Alberto Caman Jalil

    BENE­DICTO XVI REIVIN­DICÓ Y SAN­TI­FICÓ A LOS TEMPLARIOS

    La Edad Media se carac­te­rizó por el poder de los Seño­res Feu­da­les en el plano polí­tico y por el inmenso pres­ti­gio de la Igle­sia cató­lica que uni­ficó a los dis­tin­tos reinos bajo su fe. La cris­tian­dad reco­no­ció en la Igle­sia esta auto­ri­dad enorme, que tras­cen­día el ámbito religioso.

    El ambiente medie­val era de gue­rra y de ten­sio­nes, mez­clado con sen­ti­mien­tos reli­gio­sos, que ori­gi­na­ron la con­cu­rren­cia de los fie­les a pere­gri­na­cio­nes, sobre todo a Jeru­sa­lén y a San­tiago de Compostela.

    Cuando Jeru­sa­lén cayó en poder de los tur­cos, el Papa Urbano II, expresó en el Con­ci­lio de Cler­mont cele­brado en noviem­bre del año1095, la nece­si­dad de res­ca­tar Jeru­sa­lén. Ese fue el ori­gen de la Pri­mera Cru­zada, impul­sada por un sen­ti­miento reli­gioso, pero tam­bién por ansias de rique­zas. Esta Pri­mera Cru­zada tuvo el éxito espe­rado, y el Reino de Jeru­sa­lén se recon­quistó para la cris­tian­dad, coro­nando como Rey, a Bal­duino I.

    Es en este con­texto his­tó­rico que se creó la Orden que nos ocupa. Su prin­ci­pal fun­da­dor fue Hugo de Payens, junto a otros nueve caba­lle­ros fran­ce­ses. Tuvo su naci­miento en Jeru­sa­lén, bajo el nom­bre de Orden de los Pobres Caba­lle­ros de Cristo, en el año 1118, en plena Edad Media. Fija­ron su sede en el Tem­plo de Salo­món, por lo que tam­bién se los cono­ció como Caba­lle­ros del tem­plo de Salo­món o Caba­lle­ros Tem­pla­rios, alu­diendo al tem­plo. Su fina­li­dad era pro­te­ger Jeru­sa­lén y los cami­nos que lle­va­ran hasta ella, a los devo­tos cris­tia­nos, aso­la­dos por ladro­nes. La apro­ba­ción pon­ti­fi­cia de la Orden, fue otor­gada por el papa Hono­rio II, en el año 1128.

    Apo­ya­dos por las cor­tes euro­peas, y por el abad San Ber­nardo de Cla­ra­val, per­te­ne­ciente a la severa orden de Cís­ter, se con­vocó en Fran­cia, el Con­ci­lio de Tro­yes, que esta­ble­ció la regla­men­ta­ción de la acción y ves­ti­menta de los Tem­pla­rios. Esta se com­po­nía de un hábito blanco al que luego, en 1147, se le adi­cionó la cruz griega de ocho pun­tas y color rojo, auto­ri­zada por el Papa Euge­nio III.

    Las reglas eran: com­ba­tir con­tra los here­jes aún en infe­rio­ri­dad de con­di­cio­nes, por ejem­plo, tres con­tra uno. El ata­que con­tra los no here­jes, solo debía efec­tuarse luego de la ter­cera agre­sión. Impo­nía la tri­ple fla­ge­la­ción cuando se come­tiera una falta. Tres veces por año, se debía comulgar.

    Los Caba­lle­ros Tem­pla­rios reci­bie­ron gran­des pri­vi­le­gios, depen­diendo solo de la auto­ri­dad papal, y no de los Obis­pos. La Orden con­taba con cape­lla­nes y sacer­do­tes pro­pios. Tenían dere­chos sobre los terri­to­rios con­quis­ta­dos en Tie­rra Santa, a los que acce­dían, ya que eran mon­jes gue­rre­ros que com­ba­tían de a pares, y podían cons­truir sus pro­pias igle­sias y for­ta­le­zas. Podían recau­dar bie­nes como limos­nas (óbolos) y no esta­ban suje­tos a la juris­dic­ción civil ni a la ecle­siás­tica. Eran muy res­pe­tuo­sos de los musul­ma­nes, y sus creen­cias, aun­que pelea­ban feroz­mente con­tra ellos en los cam­pos de bata­lla, con una férrea dis­ci­plina y organización.

    Pronto cre­cie­ron en número y poder, y hacia media­dos del siglo XII habían exten­dido su accio­nar por España y Por­tu­gal, donde cola­bo­ra­ron en la Recon­quista, reci­biendo tie­rras en com­pen­sa­ción. Tam­bién actua­ron en Ale­ma­nia, Fran­cia y el Reino Unido. En Polo­nia su acti­vi­dad se desa­rro­lló a par­tir del siglo XIII.

    En el año 1244 la pros­pe­ri­dad de la Orden sufrió un gran tras­pié. Jeru­sa­lén vol­vió a caer en manos de los árabes, y debie­ron mudarse a San Juan de Acre.

    La Sép­tima Cru­zada sig­ni­ficó una nueva gran derrota cris­tiana. Luis IX de Fran­cia la diri­gió hacia Egipto, y cayó pri­sio­nero. El res­cate por su libe­ra­ción, fue abo­nado por los Templarios.

    Cuando en el año 1291, su nuevo lugar de resi­den­cia (San Juan de Acre) tam­bién pasó a manos musul­ma­nas, debie­ron fijar su nueva sede en la isla de Chi­pre, que adqui­rie­ron en pro­pie­dad. Desde allí inten­ta­ron reanu­dar el sis­tema de Cru­za­das pero no con­si­guie­ron apoyo de los reyes europeos.

    Felipe IV de Fran­cia (1268–1314) apo­dado “el Her­moso”, se preo­cupó por sanear las finan­zas fran­ce­sas, y uno de sus deu­do­res más impor­tan­tes eran pre­ci­sa­mente los Tem­pla­rios, que como ya diji­mos, habían abo­nado el res­cate que per­mi­tió la libe­ra­ción de su abuelo Luis IX , cuando fue hecho pri­sio­nero luego de la VII Cru­zada. Ade­más, tenía la pre­ten­sión de limi­tar el inmenso poder reli­gioso en gene­ral, y de los Tem­pla­rios en par­ti­cu­lar, que obs­ta­cu­li­za­ban su pro­pó­sito de crear un estado poderoso.

    Ayu­dado por el can­ci­ller Gui­llermo de Noga­ret, y con las acu­sa­cio­nes de un espía lla­mado Esquieu de Floy­ran, con­ven­cie­ron al Papa Cle­mente V, logrando for­mar un pro­ceso con­tra los Tem­pla­rios acu­sán­do­los de here­jes, de sodo­mía, de escu­pir la Cruz de Cristo, y de sacri­le­gio, entre otros peca­dos. El jui­cio estuvo en manos de los mon­jes dominicos.

    El 13 de octu­bre de 1307 sería un fatí­dico día para la Orden. El Gran Maes­tre de ese enton­ces, Jac­ques de Molay, y 140 tem­pla­rios fue­ron pri­va­dos de su liber­tad y obli­ga­dos a con­fe­sar las impu­tacio­nes que se les adju­di­ca­ban bajo ame­naza de tor­tu­ras o apli­cán­do­se­las si se nega­ban a con­fe­sar, todo esto sin el per­miso del Papa que repu­dió el pro­ce­di­miento. El pro­ceso se reabrió un año más tarde, diri­gido por el Papa. Por la bula Vox Cla­man­tis del 22 de marzo de 1312, se ordenó la diso­lu­ción de la Orden, pero no su con­dena, por la falta de prue­bas feha­cien­tes de los hechos denunciados.

    El Papa exi­gió al Gran maes­tre, que resi­día en Fran­cia, un arre­pen­ti­miento público en la cate­dral de Nôtre-Dame. Sin embargo el acu­sado des­co­no­ció los car­gos por los que había con­fe­sado y pro­clamó la inocen­cia de la Orden en forma pública.

    Esta mani­fes­ta­ción le valió la dura con­dena de ser que­mado por hereje, junto a otros miem­bros de la Orden, el 18 de marzo de 1314, donde el már­tir elevó una ple­ga­ria a Dios pidién­dole la jus­ti­cia divina, que no tardó en caer sobre sus ver­du­gos, ya que todos ellos pere­cie­ron trá­gi­ca­mente, poco tiempo des­pués. La leyenda sobre los teso­ros de la Orden, que nunca se encon­tra­ron, ins­pi­ra­ron, rela­tos y películas.

    En el resto de Europa si bien no fue­ron juz­ga­dos con tanta seve­ri­dad, la Orden fue disuelta, y sus bie­nes fue­ron adqui­ri­dos por los esta­dos a los que per­te­ne­cían, y por la Orden de los Hos­pi­ta­la­rios. En Por­tu­gal se los pro­te­gió cam­bián­do­les el nom­bre, con con­sen­ti­miento real, pasa­ron a lla­marse Caba­lle­ros de Cristo. El España, se incor­po­ra­ron a otras órde­nes, y en Ale­ma­nia, pasa­ron a inte­grar la Orden de los Caba­lle­ros Teutónicos.

    El Per­ga­mino de Chi­non, de agosto de 1308, donde consta la abso­lu­ción por parte del Papa Cle­mente V a los tem­pla­rios, junto con otros docu­men­tos sobre el tema, forma parte del libro “Pro­ces­sus con­tra Tem­pla­rios”, publi­cado por el Vati­cano recien­te­mente con el “impri­ma­tur” de Bene­dicto XVI.

    Qué bueno es ver refle­ja­das estas vie­jas his­to­rias, que nunca pier­den actua­li­dad, en La His­to­ria Para­lela. ¡Cuánto que tie­nen que ver con la dura reali­dad que vivi­mos los argentinos!

  21. 21 Norma César

    A mí me parece que “El inge­nioso hidalgo” se quedó pegado a la pelí­cula “El Código Da Vinci”.

    Lea bien antes de escri­bir su opinión.

    Salu­dos

    Norma

  22. 22 Nicolás

    Exce­lente . La ver­dad que esta rela­ción entre la Argen­tina y la diso­lu­cion y matanza de la Orden del Tem­ple son muy afi­nes a la reali­dad que esta­mos viviendo todos. Nadie habla de esto en esta Argen­tina total­mente cegada por el gobierno, el hom­bre es inte­li­gente, las masas son las estu­pi­das. Esta des­ca­rada “dinas­tia kir­ch­ne­rista”, a raiz de absur­das acu­sa­cio­nes con­tra las Fuer­zas Arma­das Argen­ti­nas, des­tru­yen a héroes que die­ron su vida para sal­var este terri­to­rio, sólo para encon­trarse con­que un ladron de la villa tiene mas dere­chos que un Teniente Gral. Si un Cabo dis­para al pie de un ladrón, al ofi­cial lo acu­san de vio­lar los dere­chos huma­nos y demás estu­pi­de­ces. Al ladrón le dicen un par de pala­bras y lo dejan en camino libre a otro ase­si­nato o robo. La ver­dad que asi no se va por nin­gun lado, todos los cami­nos con­du­cen a Roma (en este caso Roma seria la abso­luta decadencia).

    Salu­dos.

    Nico­lás.

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