Cien años de subversión
en Argentina — Parte II

Informe espe­cial para LA HIS­TO­RIA PARALELA


Hace unas cla­ses atrás, en la edi­ción del 19 de junio de este año de LA HIS­TO­RIA PARA­LELA, pro­duje mi pri­mer informe sobre los “Cien Años de Sub­ver­sión en Argen­tina” deján­dolo inconcluso.

A mi pesar, no pude con­ti­nuar escri­biendo ya que mi domi­ci­lio fue alla­nado, inme­dia­ta­mente des­pués de una publi­ca­ción del sus­cripto, por el Juez Fede­ral Ser­gio Gabriel Torres, quien ordenó secues­trar todos mis archi­vos y los man­tuvo rete­ni­dos, peri­tán­do­los por espa­cio de un mes, cuando recién me los res­ti­tuyó. Mien­tras tanto, gra­ves acon­te­ci­mien­tos se pre­sen­ta­ron en nues­tro país, enra­re­ciendo el ambiente, a caba­llo de la derrota elec­to­ral de la fami­lia Kir­ch­ner. Y así sur­gió mi nece­si­dad de pre­sa­giar ~en aná­li­sis estra­té­gico~  lo que luego efec­ti­va­mente habría de ocu­rrir res­pecto de la inac­ción de lo que yo deno­mino la “opo­si­ción cóm­plice” que sirve para que el régi­men se perpetúe.

Pero el vier­nes último pre­sen­cié las cru­das esce­nas que tele­vi­sa­ban desde la ex fábrica Terra­bussi, donde la poli­cía pro­vin­cial a duras penas pudo con­te­ner los des­ma­nes con gases y balas de goma, con per­so­nal de infan­te­ría y caba­lle­ría, reto­mando  el con­trol rela­tivo de la planta de la empresa Kraft. Los pre­sun­tos “tra­ba­ja­do­res”, fuer­te­mente apo­ya­dos por mili­tan­tes de par­ti­dos de izquierda, les arro­ja­ban pie­dras y palos, dejando doce poli­cías heri­dos y un caba­llo muerto, acción tras la que se detuvo a sesenta y cinco mili­tan­tes de izquierda, que expe­di­ta­mente recu­pe­ra­ron la liber­tad en vir­tud de una orden ema­nada del “juez de garantías”.

Prog­no­sis aparte, este último hecho me hizo refle­xio­nar que ha lle­gado el tiempo opor­tuno de con­ti­nuar con mi relato sobre la his­to­ria de la anar­quía en la Argentina.

Cuando la Repú­blica estuvo a punto de sovietizarse

En más de noventa años tras­cu­rri­dos desde “La Semana Trá­gica”, no todas las trau­má­ti­cas expe­rien­cias por las que atra­vesó la Nación Argen­tina fue­ron apro­ve­cha­das. Algu­nas jamás se asi­mi­la­ron y están regresando.

La “ideo­lo­gía” del radi­ca­lismo yri­go­ye­nista estaba con­sus­tan­ciado con la reivin­di­ca­ción de las liber­ta­des polí­ti­cas, la uni­ver­sa­li­za­ción del sufra­gio, la defensa de las cla­ses medias y la exal­ta­ción de los valo­res repu­bli­ca­nos. Según Vicente Gon­zalo Mas­sot, no deja de ser una para­doja san­grienta que su pri­mera pre­si­den­cia haya pasado a la his­to­ria por la repre­sión que orientó, entre 1919 y 1921, con­tra dos movi­li­za­cio­nes que con­mo­cio­na­ron el país. Por­que la lla­mada “Semana Trá­gica” y las huel­gas pata­gó­ni­cas, fue­ron mani­fes­ta­cio­nes socia­les que nunca antes se habían expe­ri­men­tado en Argen­tina, por su enver­ga­dura, tras­cen­den­cia y con­se­cuen­cias. Los epi­so­dios men­cio­na­dos no pue­den ser mate­ria de estu­dio si no se con­tem­pla el inci­piente poder gre­mial de la época. Lo que surge de inme­diato es que ~en tér­mi­nos gene­ra­les~ el fenó­meno sin­di­cal se cir­cuns­cri­bía a un sec­tor de tra­ba­ja­do­res extran­je­ros. No por­que los crio­llos rehu­ye­ran la afi­lia­ción a los gre­mios o por­que recha­za­sen sus pré­di­cas anar­quis­tas, comu­nis­tas o sin­di­ca­lis­tas. Sen­ci­lla­mente, por la inmi­gra­ción masiva que había reci­bido la Argen­tina durante las déca­das ante­rio­res. Los obre­ros fabri­les ~al menos~ eran pre­do­mi­nan­te­mente de ori­gen forá­neo. Las pri­mi­ge­nias orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les ~pues~ nacie­ron aso­cia­das o bien al idea­rio socia­lista o bien con orien­ta­ción anar­quista. El pri­mero, recos­tado en la social­de­mo­cra­cia ale­mana; el segundo, tri­bu­ta­rio de los movi­mien­tos ácra­tas lati­nos, cuyos máxi­mos expo­nen­tes eran los ita­lia­nos y, sobre todo ~como lo demos­tra­rían en la década del 30~ los espa­ño­les “republicanos”.

Como lo decía­mos en el informe ante­rior cuando intro­du­ji­mos el tema, no fue casua­li­dad que un año des­pués de la fun­da­ción de la Fede­ra­ción Obrera Argen­tina (FOA), y como res­puesta a su pri­mera huelga gene­ral (de la que ya habla­mos en la edi­ción de junio) el gobierno res­pon­diera san­cio­nando la ley 4.144 o “de resi­den­cia”. La norma daba fun­da­mento jurí­dico a la posi­bi­li­dad de depor­tar a los diri­gen­tes extran­je­ros que vio­la­ran las leyes de la Repú­blica o per­tur­ba­ran el orden social.

En 1903 nació la Unión Gene­ral de Tra­ba­ja­do­res (UGT), luego de un enfren­ta­miento entre quie­nes serían sus líde­res y los de la Fede­ra­ción Obrera, que se había rebau­ti­zado FORA. En su Vº Con­greso, dos años más tarde, hizo pro­fe­sión pública de fe anarco-comunista. Todos los inten­tos de unir al movi­miento sin­di­cal en una sola orga­ni­za­ción epi­lo­ga­ron en sona­dos fra­ca­sos. Tanto en 1907 como en 1909 las nego­cia­cio­nes se hicie­ron tri­zas. Final­mente en 1915 la FORA ter­minó divi­dida entre los anarco-comunistas de 1905, y otro sec­tor: los anarco-sindicalistas del IXº Con­greso. Tal la situa­ción se plan­teaba ~a gran­des ras­gos~ hacia las pos­tri­me­rías de 1918, cuando se inició la huelga que para­li­za­ría a la pri­mera empresa side­rúr­gica del país: Pedro Vasena e Hijos, que era, qui­zás, el mayor y más pro­me­te­dor esta­ble­ci­miento meta­lúr­gico de Suda­mé­rica, ubi­cado en un subur­bio lin­dante con el Ria­chuelo. La fábrica empleaba a más de tres mil per­so­nas en su planta per­ma­nente y el doble como per­so­nal temporario.

Tal era la situa­ción ini­cial, cuando la FORA de los anar­quis­tas deci­dió ini­ciar la ofen­siva con­tra esa empresa, que ~obvia­mente~ ter­minó des­a­pa­re­ciendo, y se esfumó toda espe­ranza de empren­der ini­cia­ti­vas indus­tria­les simi­la­res en este país, cau­sando muchos años de estancamiento.

Nadie ha refle­xio­nado hasta ahora que la huelga del com­plejo indus­trial “Vasena”, al pro­vo­car el cie­rre del com­plejo, frus­tró el pri­mer intento de que el país lidere la indus­tria del acero al nivel sólo com­pa­ra­ble al desa­rro­llo nor­te­ame­ri­cano. Recién entre 1946 y 1947 con el “Plan Savio”, se reanudó el hilo de la pro­duc­ción. Un desa­rro­llo muy dila­tado, ya que sólo en 1959 comenzó a fun­cio­nar el pri­mer alto horno side­rúr­gico de gran dimen­sión, que por otra parte ~y a esta altura~ los Kir­ch­ner ya se lo ven­die­ron a los brasileros.

A par­tir de los dis­pa­ros de 1919, Bue­nos Aires se con­vir­tió en la capi­tal de la con­fu­sión. Pocos se dan cuenta, aún hoy en día, las pér­di­das que expe­ri­mentó el país en aque­llos tiem­pos con­fu­sos en los que se truncó el des­tino de este país promisorio.

El espan­tado pre­si­dente Hipó­lito Yri­go­yen, era un polí­tico, un líder popu­lar a quien inme­re­ci­da­mente se lo deno­mi­nara “El último cau­di­llo” (según su bió­grafo, Car­los Sán­chez Via­monte). Por­que en aque­lla cir­cuns­tan­cia no hizo todo lo posi­ble por mode­rar su pánico, y con­denó ~sin inten­cio­na­li­dad~ al país a un futuro de fra­caso. “Que­rían arras­trarme a repri­mir a san­gre y fuego” ~diría des­pués, cuando ago­ni­zaba por la sífi­lis avan­zada, pocos años más tarde. No se dio cuenta que estaba ante una situa­ción estra­té­gica que la his­to­ria le ponía por delante. Pro­curó, en cam­bio, con­tro­lar la situa­ción a nivel estric­ta­mente tác­tico, e instó a los empre­sa­rios ame­na­za­dos a tran­sar rin­dién­dose sin con­di­cio­nes ante las “deman­das obre­ras”. Desde enton­ces ya no hubo más inver­sio­nes a futuro en la Argentina.

El 7 de enero de 1919 fue tam­bién un día de encru­ci­ja­das his­tó­ri­cas. Otro cau­di­llo, el joven Teniente Juan Domingo Perón, hizo enton­ces su pri­mera expe­rien­cia junto a los tra­ba­ja­do­res. Según el tes­ti­mo­nio de Diego Abad de San­ti­llán (que fue diri­gente de la FORA del Vº Con­greso) entre los ofi­cia­les del ejér­cito que repri­mie­ron a las mani­fes­ta­cio­nes en esa san­grienta jor­nada, se encon­traba el que sería el fun­da­dor del movi­miento nacio­nal Jus­ti­cia­lista. Abad de San­ti­llán, en su vejez evocó a Perón cuando recor­daba los acon­te­ci­mien­tos a un perio­dista de la “Revista Pano­rama”: “Qui­zás ahí afirmó su polí­tica dema­gó­gica, al ver que la repre­sión sólo pro­duce el divor­cio del gobierno con el pueblo”.

Todo había comen­zado el 2 de diciem­bre de 1918. Los 800 obre­ros de la empresa se decla­ra­ron en huelga en reclamo de la rein­cor­po­ra­ción de algu­nos com­pa­ñe­ros des­pe­di­dos y de la jor­nada labo­ral de 8 horas. Ade­más, exi­gían aumento de suel­dos y la reduc­ción de días de tra­bajo. La direc­ción de Vasena se negó cate­gó­ri­ca­mente y des­pi­dió a los huelguistas.

La Aso­cia­ción del Tra­bajo, que pre­si­día Joa­quín de Ancho­rena, y la Liga Patrió­tica Argen­tina de Manuel Car­lés ~que más tarde sería abo­gado de Mar­celo Tor­cuato de Alvear~ le ofre­cie­ron reem­pla­zar a los albo­ro­ta­do­res extran­je­ros por obre­ros crio­llos (rom­pehuel­gas o “kru­mi­ros”, para los grin­gos) y pro­tec­ción de sus gru­pos civi­les armados.

Los revol­to­sos orga­ni­zan sus pro­pios pique­tes, des­co­no­cen el des­pido, y comien­zan a tomar repre­sa­lias con­tra los que quie­ren que­brar el paro. El con­flicto entró en una espi­ral de vio­len­cia y el 24 de diciem­bre lle­ga­ron a incen­diar el auto del pro­pio Jefe de policía.

La mañana del mar­tes 7 de enero de 1919 los ter­mó­me­tros indi­ca­ban una calu­rosa jor­nada con 34 gra­dos de tem­pe­ra­tura, que tre­pa­rían a casi 36 pasado el mediodía.

Los  adhe­ren­tes  a  la  Fede­ra­ción  Obrera  Regio­nal  Argen­tina  (FORA) del Vº Con­greso, de orien­ta­ción anár­quico comu­nista, había decla­rado la huelga gene­ral por tiempo indeterminado.

A pesar del sofo­cante calor, en la barriada de Nueva Pom­peya se veri­fi­caba una inusual acti­vi­dad, ya que efec­ti­vos del cuerpo de Bom­be­ros y  per­so­nal de la comi­sa­ría 34ª ocu­pa­ban desde tem­prano posi­cio­nes estra­té­gi­cas en la escuela “La Ban­de­rita” y en la fábrica tex­til de Alfredo Bozalla.

A las tres de la tarde, diri­gi­dos por una vigo­rosa anar­quista cono­cida como “la mari­nera”, una mani­fes­ta­ción de obre­ros en huelga se con­cen­tra frente a los por­to­nes de los talle­res meta­lúr­gi­cos Pedro Vasena. Se dis­po­nía a inter­cep­tar una vez más  –como lo venían haciendo desde el 2 de diciem­bre– una chata con­du­cida por “kru­mi­ros” –según le decían a los tra­ba­ja­do­res que no que­rían sumarse a los des­ór­de­nes de los anar­quis­tas – que con cus­to­dia poli­cial par­tió desde el depó­sito de la firma, ubi­cado en San Fran­cisco y Tres Esqui­nas, con des­tino a los talle­res de Cocha­bamba y La Rioja.

Ros­tros hos­cos, puños cris­pa­dos, muje­res que se aso­man fugaz­mente a las puer­tas de los con­ven­ti­llos de la zona. En el aire flota un denso clima de vio­len­cia con­te­nida. Se cierne la tra­ge­dia. De pronto esta­lla el drama: por sobre los gri­tos de hos­ti­li­dad de la mul­ti­tud sue­nan, secos, fata­les, los pri­me­ros dis­pa­ros. Un insulto a los “car­ne­ros”, un garro­tazo de la robusta mujer, un pie­drazo que desató la lapi­da­ción pública de los uni­for­ma­dos, que tra­ta­ban de cubrirse tras del carro,… y sonó el pri­mer tiro, que des­en­ca­denó un ver­da­dero pan­de­mó­nium cuando uno de los mani­fes­tan­tes abrió fuego.

El terror se apo­deró del barrio. En medio de la mayor con­fu­sión, la gente corría hacia cual­quier parte, deses­pe­rada por esca­par de esa vorá­gine de plomo y pól­vora que aba­tía sin pie­dad sobre cual­quiera que no ati­nara a bus­car refugio.

Hacia las cinco y media de la tarde, cuando cesa­ron las últi­mas des­car­gas, con en humo pro­du­cido por la igni­ción de la pól­vora flo­tando toda­vía en el aire, los aún atur­di­dos veci­nos salie­ron a la vereda para encon­trarse con un cua­dro dan­tesco: toda la cua­dra de Alcorta al 3400 –donde estaba el local de la Socie­dad de Resis­ten­cia Meta­lúr­gi­cos Uni­dos, cuyos refe­ren­tes prin­ci­pa­les eran los obre­ros Mario Boratto y Juan Zape­tini– fue lite­ral­mente barrida a bala­zos. Mien­tras las ambu­lan­cias de la Asis­ten­cia Pública tras­la­da­ban dece­nas de heri­dos de bala a los hos­pi­ta­les municipales.

La con­mo­ción por el sal­va­jismo de esta pla­ni­fi­cada ofen­siva terro­rista se exten­dió veloz­mente a la ciu­dad, impul­sando, de esta manera, la más impor­tante insu­rrec­ción obrera que haya cono­cido la his­to­ria argen­tina, que por su exten­sión y pro­fun­di­dad se conoce como la  “Semana Trágica”.

Los lamen­tos de dolor de los heri­dos eran cubier­tos por el cre­pi­tar de la fusi­le­ría. Nunca pudie­ron ponerse de acuerdo los his­to­ria­do­res sobre quién comenzó el tiro­teo. La polé­mica no llegó a intere­sar a la media docena de muer­tos y a los 34 heri­dos que se desan­gra­ron en las calles empe­dra­das del barrio de San Cris­tó­bal. Ni a los cen­te­na­res de víc­ti­mas que segui­rían a esas pri­me­ras que se cobró esa tra­ge­dia. Siete días en los que la Argen­tina se asomó al ros­tro fra­tri­cida de las luchas socia­les; a la san­gre de gente ya derra­mada en México y Rusia. Días durante los cua­les los argen­ti­nos vivie­ron el mayor cúmulo de expe­rien­cias arro­ja­das por la con­tienda de clases.

El 8 de enero, des­pués del encuen­tro frente a la fábrica donde a duras penas repri­mie­ron bom­be­ros y sol­da­dos, la FORA del Xº Con­greso declaró la huelga gene­ral. Los anar­quis­tas de la otra FORA, la del Vº Con­greso, le aña­die­ron un cali­fi­ca­tivo: “revo­lu­cio­na­ria”, epí­teto semán­tico que pren­dió en el ánimo exa­cer­bado de los sec­to­res popu­la­res, sacu­di­dos por la matanza del día anterior.

El fla­mante Jefe de la Poli­cía de la Capi­tal, Elpi­dio Gon­zá­lez, deci­dió ir a la fábrica Vasena para apa­ci­guar a quie­nes pre­ten­dían que­marla, pero un piquete inter­ceptó su auto, apu­ñaló al Ofi­cial que lo acom­pa­ñaba, volcó el vehículo y lo obligó a esca­par a duras penas. Luego la turba pren­dió fuego a los dos por­to­nes de acceso al esta­ble­ci­miento meta­lúr­gico, y, cuando esta­ban a punto de ingre­sar, lle­ga­ron ciento cin­cuenta efec­ti­vos de segu­ri­dad que la puso en fuga tras una vio­lenta repre­sión que causó otros treinta muer­tos y treinta heridos.

Yri­go­yen no sabía qué hacer por­que las fuer­zas poli­cia­les y de bom­be­ros ya no daban abasto a tanto caos, por lo que dis­puso el des­em­barco de varios bata­llo­nes de mari­ne­ría para refor­zar el dis­po­si­tivo poli­cial, que estaba a punto de colap­sar por la mag­ni­tud de la rebelión.

La his­to­ria olvi­dada del Gene­ral Dellepiane

Bue­nos Aires cami­naba por el filo de la navaja de la gue­rra civil. Los muer­tos del día 7 fue­ron vela­dos en loca­les anar­quis­tas y socia­lis­tas. Sepa­ra­dos por riva­li­da­des ideo­ló­gi­cas, los acercó la muerte y el 9 fue­ron sepul­ta­dos jun­tos en el cemen­te­rio de la Cha­ca­rita, uni­dos los cor­te­jos hasta inte­grar una impo­nente mani­fes­ta­ción de 200.000 per­so­nas. Mien­tras la mul­ti­tud se diri­gía en pro­ce­sión hacia el cemen­te­rio, se pro­du­je­ron nue­vas refrie­gas en Corrien­tes y Yatay que crea­ron una atmós­fera explo­siva. Luego, ya en la Cha­ca­rita, cuando el ter­cero de los ora­do­res ini­ciaba su dis­curso, se repi­ten las agre­sio­nes. La guar­dia de caba­lle­ría, a quie­nes los grin­gos apo­da­ban de “cosa­cos”, tro­pas de infan­te­ría del Ejér­cito y bom­be­ros abrie­ron fuego, tras sufrir bajas por los fran­co­ti­ra­do­res anar­quis­tas. Gri­tos, impre­ca­cio­nes, corri­das. Deses­pe­ra­dos mani­fes­tan­tes se arro­ja­ron den­tro de las fosas recién abier­tas para bus­car un refu­gio con­tra la muerte. La polí­tica del terror se había desatado.

El jue­ves 9, al pro­me­diar la tarde, el gene­ral de Divi­sión D. Luis J. Delle­piane, Coman­dante de la 2ª Divi­sión de Ejér­cito, deci­dió ~sin orden pre­via~ mar­char sobre la ciu­dad con sus tro­pas acan­to­na­das en Campo de Mayo. En otras cir­cuns­tan­cias esto le hubiera cos­tado su inme­diato relevo. En cam­bio, le valió la desig­na­ción como jefe mili­tar de la Capi­tal: Cuando Delle­piane le comu­nicó su deci­sión al minis­tro de Gue­rra, el fun­cio­na­rio resol­vió pro­po­nerlo para enca­be­zar las ope­ra­cio­nes y lo dotó de ple­nos pode­res. Ese mismo día, el 9 de enero por la tarde, el Poder Eje­cu­tivo designó for­mal­mente por decreto como  “jefe de las fuer­zas de repre­sión” al gene­ral Luis Delle­piane. El mili­tar ocupó Bue­nos Aires y allí, con los diez mil hom­bres a su mando, res­ta­ble­ció el orden de inme­diato, reivin­di­cando con éxito el mono­po­lio de la vio­len­cia guber­na­men­tal, que hasta enton­ces estaba a cargo de la Poli­cía y de los Bom­be­ros, poniendo fin a la vio­len­cia para-oficial, en manos de gru­pos de cho­que civi­les. “Ese gene­ral era un hom­bre bajito pero enér­gico ~dice Abad de San­ti­llán (un anar­quista de esa época)~, al que no creo un masa­cra­dor pro­fe­sio­nal. Era «un valiente»: se aper­sonó sin cus­to­dia a los manifestantes.”

Delle­piane, luego de ins­tau­rar la tran­qui­li­dad res­pecto de los terro­ris­tas, ter­minó tam­bién con la desor­ga­ni­za­ción de aque­llos coman­dos civi­les ~la “Liga Patrió­tica”~ que hacían “jus­ti­cia por mano pro­pia”. Enton­ces con­vocó el 10 de enero a la prensa. Fue con­tun­dente y cate­gó­rico. Ame­nazó “empla­zar la arti­lle­ría en la plaza del Con­greso y atro­nar con los caño­nes toda la ciu­dad en caso de que resur­jan los des­ór­de­nes”. El dia­rio “La Nación” de esa fecha sub­rayó en su cró­nica otra adver­ten­cia del jefe mili­tar: “Hacer un escar­miento que se recor­dará durante 50 años”.

Pero Don Hipó­lito Yri­go­yen, cavi­laba inde­ciso por­que creía que era nece­sa­rio un esfuerzo para evi­tar que el incen­dio even­tual­mente se pro­pa­gue. Citó al día siguiente en su des­pa­cho a don Pedro Vasena y a su corre­li­gio­na­rio, Leo­poldo Melo, que era el abo­gado de la empresa, y los instó a acep­tar los recla­mos sin­di­ca­les, en un acto de debi­li­dad polí­tica, ya que el fuego real­mente se exten­dió a par­tir de su claudicación.

Así, el con­flicto se resol­vió ~pre­ca­ria y tem­po­ra­ria­mente~ por la ren­di­ción incon­di­cio­nal del empre­sa­rio ame­na­zado. Así lo enten­dió la FORA sin­di­cal del Xº Con­greso, que dio por ter­mi­nado el movi­miento, con la con­ce­sión de todas las exi­gen­cias laborales.

Pero los anar­quis­tas del Vº Con­greso, en cam­bio, creían que había sonado la hora de la revo­lu­ción social y deci­die­ron con­ti­nuar la huelga e ir por más. Ahora, a sus recla­mos ori­gi­na­les le agre­ga­ron un obje­tivo urti­cante: la liber­tad de Simón Rado­witzky, el anar­quista ruso-judío que pur­gaba pri­sión per­pe­tua en Ushuaia, por haber ase­si­nado al jefe de poli­cía, Gene­ral Ramón L. Fal­cón el 17 de noviem­bre de 1908.

Durante varios días ~en con­se­cuen­cia~ con­ti­nuó el terror en las calles, y las “ban­das blan­cas”, los crio­llos de la Liga Patrió­tica y la Aso­cia­ción del Tra­bajo insis­tie­ron en actos van­dá­li­cos de repre­sa­lia con­tra todo lo que con­si­de­ra­ban maximalista.

Eso no fue todo. No pocas igle­sias fue­ron incen­dia­das en otros sec­to­res de la ciu­dad de Bue­nos Aires, mien­tras otros cho­ques ocu­rrían en Cha­ca­rita, en Bal­va­nera y otros barrios ale­da­ños. Ahora se com­pa­raba a los suce­sos de Bue­nos Aires con la rebe­lión de Petro­grado, en una Europa que se des­com­po­nía. Durante el con­flicto, los anar­quis­tas con­si­de­ra­ron a la Igle­sia su enemiga por­que “pro­por­cio­naba rom­pehuel­gas y con­de­naba la rebelión”.

Este país era ganado por el terror que los aten­ta­dos, incen­dios y tiro­teos, que no hicie­ron más que dina­mi­zar ese pánico hasta extre­mos incon­ce­bi­bles pocos días antes. En el ima­gi­na­rio colec­tivo se llegó a pen­sar que se estaba en la ante­sala de una revo­lu­ción social, simi­lar a la sovié­tica, cuyos ecos toda­vía reso­na­ban en el mundo.

De ahí a igua­lar ~como si fue­sen lo mismo~ a los obre­ros con los huel­guis­tas, a los huel­guis­tas con los agi­ta­do­res, a los agi­ta­do­res con los terro­ris­tas, y a los terro­ris­tas con los rusos, hubo ape­nas un paso. Hasta la semán­tica se ter­gi­versó y resultó que un anar­quista y un bol­che­vi­que vinie­ron a ser la misma cosa; tam­bién se uni­fi­ca­ban los tér­mi­nos ruso, israe­lita y maxi­ma­lista. Lo que resultó fatal para no pocos inmi­gran­tes judíos recién lle­ga­dos (algu­nos huyendo de la revo­lu­ción rusa) a quie­nes se cas­tigó: tanto a los judíos rusos, litua­nos o pola­cos ~quie­nes real­mente en su mayo­ría eran sim­pa­ti­zan­tes comu­nis­tas~ como a los israe­li­tas centro-europeos, inmi­gran­tes cul­tos que abo­rre­cían a los “kha­za­res” y a los sionistas.

Como el gobierno demos­traba orfan­dad de ideas e ini­cia­tiva, otra vez el gene­ral Delle­piane ~que sin duda alguna era un Ofi­cial Supe­rior res­pe­tuoso de la Cons­ti­tu­ción y abso­lu­ta­mente lega­lista~ no esperó órde­nes de sus supe­rio­res, ni tam­poco las soli­citó del poder polí­tico, y ter­minó con fir­meza el vir­tual estado de anar­quía en que se hallaba Bue­nos Aires, sal­vando así al gobierno de Don Hipólito.

La cele­ri­dad de sus accio­nes  impi­dió que los par­ti­dos y sin­di­ca­tos de izquierda se orga­ni­za­sen y estu­vie­sen en con­di­cio­nes de asal­tar el poder para impo­ner lo que lla­ma­ban “la revo­lu­ción social” ~ya fuese comu­nista, anar­quista o sin­di­ca­lista~ ya que “la vio­len­cia sis­te­má­tica puede ser esti­mu­lada y for­mu­lada con fines ocul­tos e incon­fe­sa­bles”, según sos­te­nía el pro­pio órgano del Par­tido Socia­lista, el perió­dico “La Van­guar­dia”. “No que­re­mos ni pode­mos soli­da­ri­zar ni con­fun­dir a la clase obrera orga­ni­zada gre­mial y polí­ti­ca­mente en los luc­tuo­sos y san­grien­tos suce­sos de ayer… Nadie que no sea un iluso o loco puede acon­se­jar hoy y aquí al pue­blo un alza­miento armado en el cual ten­dría mucho que per­der y nada que ganar…”

¿Cuán­tas fue­ron las víc­ti­mas de ese estado de locura colec­tiva? El escri­tor Diego Abad de San­ti­llán com­putó 1.500 muer­tos y 5 mil heri­dos Hubo, ade­más, 55.000 pron­tua­ria­dos, con la acce­so­ria ~para muchos~ de una quin­cena de con­fi­na­miento en la isla Mar­tín García.

San­ti­llán recordó para “Revista Pano­rama”: “Éra­mos jóve­nes, impul­si­vos, inma­du­ros. Creía­mos que la revo­lu­ción social era inmi­nente y recu­rría­mos a cual­quier extremo. Ade­más, los capi­ta­lis­tas de aque­lla época no eran como los moder­nos; acos­tum­bra­ban a con­si­de­rar a los obre­ros como esclavos”.

En cuanto a las cau­sas que pro­vo­ca­ron el bru­tal acon­te­ci­miento, pen­saba que influ­ye­ron “asun­tos extran­je­ros y nacio­na­les”. Por un lado la revo­lu­ción rusa, la de los con­se­jos de Baviera, las agi­ta­cio­nes de Ita­lia y España, por el otro, la pre­sen­cia de la bur­gue­sía en el gobierno, a tra­vés del radi­ca­lismo, lo cual impli­caba un des­pla­za­miento de los tra­di­cio­na­les posee­do­res del poder.

El recuerdo de la semana trá­gica tuvo amplia reper­cu­sión en la lite­ra­tura por­teña. Un hijo suyo es “Nacha Regu­les”, la novela de Manuel Gál­vez. En sus memo­rias tes­ti­fíca “Lo arrojé (al libro, publi­cado en el dia­rio socia­lista «La Van­guar­dia», como folle­tín) pal­pi­tante, aún cho­rreando lágri­mas de san­gre, en medio de la farsa de la vida, de la ale­gre, estú­pida o cana­llesca farsa de la vida.” Más tarde aban­do­na­ría su inci­piente terro­rismo socia­lista para trans­for­marse en vocero del nacionalismo.

Otro nacio­na­lista era Car­los Ibar­gu­ren (“La his­to­ria que he vivido”), recuerda que de regreso a San Isi­dro en auto­mó­vil con su chó­fer (ambos arma­dos), reco­gió a un ago­biado cami­nante, en man­gas de camisa. “¡Gra­cias, señor, me salva usted la vida. ¡No podía andar más!”, exclamó con mar­cado acento extran­jero. Era el secre­ta­rio de la emba­jada de los Esta­dos Uni­dos ~Sum­mer Welles~ recién lle­gado a Bue­nos Aires, y futuro secre­ta­rio de Estado nor­te­ame­ri­cano. Había podido com­pro­bar que éstas eran tie­rras calien­tes. Su rela­ción pos­te­rior con Amé­rica latina parece sig­nada por esta visión ini­cial del continente.

Epí­logo

Un año des­pués de los suce­sos de Bue­nos Aires, el Sur argen­tino sería el epi­cen­tro de otro gran movi­miento huel­guís­tico que ter­mi­na­ría al año siguiente, en 1921, en una ver­da­dera matanza. A dife­ren­cia de “La Semana Trá­gica” no sería un alza­miento de obre­ros indus­tria­les que recla­ma­ban mejo­ras labo­ra­les y sala­ria­les, sino el de unas peo­na­das de la estepa pata­gó­nica, sin posi­bi­li­dad de sumar a sus filas a otros miles de par­ti­ci­pan­tes, como había suce­dido en la gran ciudad.

La caída del pre­cio de la lana cruda y el exceso de oferta de Aus­tra­lia y Nueva Zelanda, ambos miem­bros del Com­men­wealth bri­tá­nico, más el reem­plazo de los esqui­la­do­res por las nue­vas máqui­nas mecá­ni­cas pro­du­je­ron la pér­dida del empleo, la baja de los sala­rios y la quie­bra a nivel mino­rista. Allí via­ja­ron los revo­lu­cio­na­rios anar­quis­tas extran­je­ros para agi­tar este cóc­tel explo­sivo, reco­rriendo los cam­pos en cri­sis para suble­var a los jor­na­le­ros cam­pe­si­nos. Pero esa es otro capí­tulo ~pési­ma­mente resuelto por Yri­go­yen~ que rela­taré en una ter­cera his­to­ria en la que con­ti­nua­re­mos con este repaso del pasado, que lamen­ta­ble­mente vuelve a repetirse.

Durante su segunda pre­si­den­cia Yri­go­yen le con­mutó la con­dena, puso en liber­tad al terro­rista Simón Rado­witzky ~que pro­vocó la segunda fase de la Semana Trá­gica~ y le dio la opción de dejar el país. En Uru­guay fue encar­ce­lado en “El Cerro” por inten­tar lle­var la revo­lu­ción anar­quista  a la Banda Orien­tal. Más tarde tam­bién fue libe­rado y mar­chó a España para com­ba­tir con­tra las fuer­zas nacio­na­les junto a las “bri­ga­das inter­na­cio­na­les”. Escapó de la penín­sula ter­mi­nada la gue­rra civil y pasó a revis­tar en la NKVD de Lau­ren­tii Beria. Cuando Sta­lin fue enve­ne­nado escapó otra vez a Méjico, donde murió en la década del 50, siendo un fabri­cante de jugue­tes, con los que sus arte­sa­nas y vie­jas manos reem­pla­za­ron por aque­llos arte­fac­tos explo­si­vos que con­fec­cio­naba en su juven­tud idealista…

Hipó­lito Yri­go­yen ha sido, sin duda, sacra­li­zado por la pos­te­ri­dad polí­tica seña­lán­do­selo como un hom­bre “demo­crá­tico”, escru­pu­loso, de pocas o nin­guna pala­bra, parco, metido en su “cueva”, por lo que se ganó el mote de “el Peludo”. La leyenda lo des­cribe como un esta­dista aus­tero, de esca­sos bie­nes y de supuesta con­ducta cívica que pasó al roman­cero. Pero “el Peludo” fue un inve­te­rado revol­toso, ya que se había alzado varias veces con­tra el gobierno cons­ti­tu­cio­nal. En 1890, pro­ta­go­nizó la Revo­lu­ción del Par­que, y luego en 1893, fra­ca­sando tam­bién su ten­ta­tiva de golpe de Estado en 1905.

Sin negar tales vir­tu­des, hubo hechos que cons­ti­tu­ye­ron man­chas repro­ba­bles en su ges­tión: el “uni­cato”, o sea el carác­ter de un gobierno que exi­gía plei­te­sía pro­vin­cial de los gober­na­do­res, lo que lo llevó, con dema­siada fre­cuen­cia, a inter­ve­nir las pro­vin­cias de gobier­nos no adic­tos, y el puente que ten­dió para que la Argen­tina inau­gu­rara un inter­mi­na­ble período de con­flic­tos socia­les… que él mismo inició al pro­mul­gar ~con muchí­si­mas grie­tas e insu­fi­cien­cias~ las pri­me­ras leyes labo­ra­les en su afán de popu­la­ri­dad.  Que­ría impri­mir “la con­quista de los dere­chos demo­crá­ti­cos” para ser tenido como após­tol de la igual­dad. Se ha dicho que Yri­go­yen fue con­tra­dic­to­rio en su polí­tica, pero que al final satis­fizo a los que veían en él un hom­bre que los defen­día con­tra la “pre­po­ten­cia de las oli­gar­quías” y un espí­ritu pre­dis­puesto a faci­li­tar el ascenso social de los gru­pos mar­gi­na­les. En ver­dad el gobierno reco­gió las inquie­tu­des más urgen­tes de la clase obrera: pro­mulgó leyes de con­tra­tos colec­ti­vos de tra­bajo, la ley de jubi­la­ción, la ley de alqui­le­res, y tan­tas otras, al tiempo que prohi­bió el embargo de suel­dos, jubi­la­cio­nes o pen­sio­nes; pro­puso sala­rios míni­mos y la obli­ga­ción de pagar a los obre­ros en moneda nacio­nal en lugar de “en espe­cie” y fomentó la for­ma­ción de coope­ra­ti­vas agrí­co­las. Sin embargo no le fue fácil gober­nar ya que la UCR no con­tro­laba el Senado ni la Gober­na­ción de muchas de las pro­vin­cias. Debido a ese motivo Yri­go­yen era rápido para recu­rrir con dema­siada libe­ra­li­dad a la “inter­ven­ción fede­ral” para neu­tra­li­zar a sus adver­sa­rios. Se atri­buye a su nece­dad que durante su gobierno se pro­du­je­ran tan­tas agi­ta­cio­nes socia­les, lar­gas huel­gas de obre­ros por­tua­rios, muni­ci­pa­les, de fri­go­rí­fi­cos, ferro­via­rios y hasta de los peo­nes agrarios.

Cuando la cosa se le ponía fea, fue un pre­cur­sor en alzar las tro­pas fede­ra­les con­tra el pue­blo para aplas­tar las rebe­lio­nes en su con­tra, como suce­dió tanto en 1919, en Bue­nos Aires (“la semana trá­gica”), así como tam­bién en 1921, en Río Galle­gos (la “Pata­go­nia [tam­bién] trá­gica”). En ambos casos impar­tió órde­nes difu­sas y luego se lavó las manos: “Vaya, vea lo que está pasando, y actúe en con­se­cuen­cia”, le dijo tanto al Gene­ral Delle­piane en el pri­mer caso, como a su amigo y corre­li­gio­na­rio, el Teniente Coro­nel Benigno Varela, quien había sido su ladero en la revo­lu­ción de 1905 a quien comi­sionó al Sur con direc­ti­vas impre­ci­sas. Luego cargó a los mili­ta­res con la res­pon­sa­bi­li­dad his­tó­rica de la “repre­sión”… Su famoso silen­cio era un velo para cubrir su inep­ti­tud, lo que oca­sionó que, estando ya bajo efec­tos de la mono­ma­nía debido a su alcoho­lismo y una larga enfer­me­dad vené­rea, fuera depuesto popu­lar­mente cuando se reveló su inhabilidad.

En lo que res­pecta al otro pro­ta­go­nista, el Teniente Gene­ral Delle­piane ~que era un des­ta­cado inge­niero civil~ dejó su cargo tras la revo­lu­ción de 1930 y se dedicó de lleno a su magis­te­rio, lle­gando a tener una impor­tante tra­yec­to­ria en la docen­cia uni­ver­si­ta­ria. Se lo nom­bró Vice­de­cano de la Facul­tad de Cien­cias Exac­tas, Físi­cas y Natu­ra­les de la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires, hasta su muerte, en 1941, y hoy la auto­pista a Ezeiza lleva su nom­bre, a quien los polí­ti­cos le qui­ta­ron su jerar­quía mili­tar, tal como suce­dió con el Teniente Gene­ral Pis­ta­rini o el Teniente Gene­ral Ric­chieri, a quie­nes no se recuerda por sus vir­tu­des como Sol­da­dos, sino por el nom­bre de una obra inanimada.

Pasa­ron los años, y salvo la espo­rá­dica lla­ma­rada del anarco-sindicalismo espa­ñol durante la gue­rra civil de 1939, la ideo­lo­gía ácrata pare­ció con­de­nada a lan­gui­de­cer hasta la con­su­mi­ción total. Pero en 1968, casi 50 años des­pués de aque­lla Semana Trá­gica por­teña, en la Sor­bona se alza­ron las ban­de­ras roji­ne­gras y alguien gritó “¡Viva la anar­quía!”, el reloj de la his­to­ria pare­ció retro­ce­der medio siglo en París. Y una cen­tu­ria des­pués ~aquí en Argen­tina~ esta­mos igual que cuando todo se inició.

Biblio­gra­fía y fuen­tes consultadas:

1. Bue­nos Aires bajo el terror y la muerte [Revista Pano­rama, 1969]

2. Colec­cio­nes de los dia­rios: La Pro­testa, La Van­guar­dia, La Prensa, La Nación, La Epoca, Di Yidis­che Tzai­tung y Di Presse; y las revis­tas: Caras y Care­tas y Vida Nuestra.

3. Cien años de sub­ver­sión en Argen­tina, por Car­los Mar­celo Shä­fers­tein, publi­cado el 16 de junio de 2009 en La His­to­ria Paralela.

4. La Semana Trá­gica, de Hugo del Campo;

5. La Semana Trá­gica de Nico­lás Babini;

6. La Semana Trá­gica y los judíos, de Nahum Solomisky;

7. La semana trá­gica, por Osvaldo Bayer Página/12, 16/01/06

8. La cues­tión judía en la Argen­tina, de Juan José Sebreli;

9. La última ofen­siva de los kha­za­res, de Car­los Mar­celo Shä­fers­tein. Revista Cabildo.

10. Matar y Morir – La vio­len­cia polí­tica en Argen­tina (1806–1980), de Vicente Gon­zalo Massot.

11. Luchas obre­ras y repre­sio­nes san­grien­tas, de Diego Abad de Santillán.

12. Pesa­di­lla, de Pedro Wald.

Per­mi­tida su repro­duc­ción total o par­cial citando la fuente.

Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein

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13 Comentarios en “Cien años de subversión
en Argentina — Parte II”  

  1. 1 Fenix

    ¡¡¡Qué vivos que somos los Argentinos…!!! (VIVEZA CRIOLLA)

    Los vivos del matrimonio presidencial hacen alianzas con el dictador venezolano, Hugo Chávez, quedando ante en el mundo solos, junto a Bolivia, Irán, y Cuba… (que joyitas…!!!).

    Mientras tanto, el “boludo” de Lula da Silva se reúne con Obama y los líderes del mundo y Brasil se trasforma en el principal aliado económico de E.E.U.U en Sudamérica.

    Hasta el “boludo” del presidente uruguayo se libera de las ataduras del MERCOSUR, y abrió su comercio hacia los Estados Unidos de Norteamérica .

    Por su lado, la “viva” de nuestra Presidente “K” da conferencias en Ecuador y Venezuela, hacia donde viaja con los gastos pagos por todos los vivos argentinos.

    Por otro lado, hace unos meses, la “boluda” de la Presidente de Chile fue invitada y dio una conferencia conjunta con el ex presidente de Francia Jacques Chirac (otro “boludo”…?).

    Nosotros los “vivos” argentinos éramos el primer país exportador de carne del mundo, y la carne de los “boludos” brasileros era un asco. Hoy, los “boludos” brasileros son los primeros exportadores del mundo, y los “boludos” australianos los segundos.

    El “vivo” de nuestro ex Presidente Néstor Carlos Kirchner (el que verdaderamente ejerce poder en nuestro Pais) prohibió la exportación de carne argentina, generando así una disminución tremenda en la producción de cabezas de ganado, lo que tardará años en normalizarse. Los “boludos” uruguayos aprovecharon la coyuntura y hoy exportan más que nosotros.

    Hace unos años, nosotros los “vivos” argentinos teníamos una compañía aérea importantísima y los “boludos” chilenos una chiquitita.. Hoy, los “boludos” chilenos siguen teniendo la empresa LAN , que se convirtió en una de las mas importantes de América, y sus rutas aéreas poco a poco fueron reemplazando a la mayoría de las que tenían las empresas Argentinas (cada vez con menos aviones).

    Hace unos años, los “vivos” argentinos teníamos a YPF, y a los “boludos” brasileros no los dejábamos entrar ni con una lata de aceite Petrobras. Hoy, los “boludos” de los brasileros tienen estaciones de servicio Petrobras por toda la Argentina , y el resto de América.

    El “vivo” del e x Presidente K en lugar de generar políticas de crecimiento, nos distrajo utilizando su tiempo de gobierno en revivir ODIOS y VENGANZAS hacia las fuerzas militares y de seguridad, desarticulándolas hasta dejarlas reducidas a su mas mínima esencia, ya consideradas actualmente inoperables, mientras que al mismo tiempo reivindicó en todo momento el accionar de los subversivos que años atrás sembraron el terror en nuestro pueblo.

    La “boluda” de la presidenta de Chile (siendo hija de un activista muerto por las fuerzas militares), en su primer discurso dijo que “apoyaba a los carabineros, porque eran su ejercito, y un país no puede prescindir de ellos, debiendo crecer mirando hacia delante, y no hacia atrás”. Y denuncio el caso de desaparecidos truchos, que están vivos exigiendo justicia.

    Los “boludos” uruguayos imitaron a los chilenos, y hoy ambos países ya pacificados van creciendo hacia un futuro promisorio…. Mientras que los “vivos” argentinos, gracias a poca lucidez, y sed de venganza del ex primer mandatario, seguimos revolviendo mierda, y mirando para atrás.

    La inseguridad jurídica que hay en los Tribunales de los “vivos” argentinos generó tanta desconfianza que hoy ningún empresario extranjero se anima a invertir capitales en este país, mientras que los que tenían invertido algún dinero acá, antes de terminar con sus empresas ocupadas por “piketeros”, o expoliadas por impuestos
    confiscativos, las van trasladando hacia los países limítrofes de los “boludos” uruguayos, chilenos y brasileros, en donde crecen y le dan trabajo a la gente.

  2. 2 Eduardo Palacios Molina

    Después de los sinsabores pasados por la persecución de la que objeto el doctor Carlos Marcelo Shäferstein, por parte de una justicia manipulada por los Kirchner. es admirable su perseverancia indoblegable de seguir ilustrando con la verdad histórica a sus lectores, conocida por los “antiguos” y muy poco conocida y divulgada entre la nuevas generaciones. Los antecedentes de la subversión en nuestro país y sus raices históricas van más atrás y provienen de la Revolución Francesa (!789) extiende su influjo secularizante en el siglo XIX, mediante la Revolución Liberal- Y continúa el impulso en la Secularización de nuestros días.” Los partidos políticos han caido en el cauce erróneo de conducir la Nación através del la confrontación de las ideologías racionalistas que se aferran a la libertad humana por si misma, sin sujeción alguna. a la verdad. al orden natural, a la ley divina, para asi convertirse en un ateismo militante, contra Dios. Los kirchner han sido los comercializadores del odio de las ideologías y se han enriquecido inoculándolo provocando el enfrentamiento entre los argentinos. Han hecho retroceder el país a vivir épocas superadas, que tan bien relata el autor de esta nota y los partidos políticos son cómplices de este retroceso que convalidan con el marco institucional que les brindan a este poder omnímodo y dictatorial que está destruyendo nuestra Nación.Mientras tanto mantienen en forma grosera y arbitraria a más de 500 presos políticos”,bajo tortura y abandono de personas por el delito de haber cumplido ordenes de un gobierno constitucional de “aniquilar” la subversión”.Con tales antecedentes ¿ volverán las FF.AA y de Seguridad a reprimir y poner orden ante el avance de la subversión?. Todo puede ser, aunque por el momento no se puede avisorar una solución. Pero Dios nunca nos abandonará.Lo cierto que es nos aguarda un Bicentenario, inmersos en una profunda crisis moral y económica.

  3. 3 David Ruiz

    Hay una característica común en los políticos argentinos. Hasta donde yo sé todos eran masones.

    Hipólito Yrigoyen y su tío Leandro N. Alem (hermano de su mamá) —el turco quién cambió la última letra de su apellido para no ser discriminado por el recuerdo de su padre, que murió fusilado por ser el vivandero de la mazorca— comenzaron su vida política como miembros del Partido Autonomista, conducido por Adolfo Alsina, un partido de base popular enfrentado al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.

    En 1872, cuando Alem fue elegido diputado provincial, Hipólito Yrigoyen, con 20 años, fue nombrado gracias a la influencia de su tío, como Comisario (Policía) de Balvanera. En 1877 Alem e Yrigoyen se enfrentaron con el sector oficial del Partido Autonomista, llevando como candidato propio a Aristóbulo del Valle y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes. El enfrentamiento interno terminó con la exoneración de Yrigoyen. Al año siguiente Yrigoyen fue elegido diputado provincial por el Partido Republicano. Pero, una vez muerto Alsina, retornó al autonomismo. Yrigoyen ingresó también a la masonería, de la mano de su tío, lo que fue clave para su vida política posterior y le dio el acceso a sus dos infortunadas presidencias.

    Teniente (Res) David Ruiz – Ciudad de Córdoba

  4. 4 Graciela Arrillaga

    ESTUPENDA SU FORMA DE REDACTAR Y ENSEÑAR. EL LIBRO DE VICENTE LO LEI Y ES RE-BUENO. ADEMAS DE DESASNARNOS LO IMPORTANTE ES QUE NOS HACES PENSAR. OJALA DESPIERTE LA CLASE DIRIGENTE SANA (ME PREGUNTO HABRA ALGUIEN), Y SE DE CUENTA DE LO QUE NOS ESTA PASANDO Y LO QUE PUEDE LLEGAR A PASAR SI NO PONEMOS ORDEN. TANTA CORRUPCION, TANTA DESIGUALDAD ES EL CALDO DE CULTIVO PARA QUE ESTOS GRUPOS ACTUEN. TEMO LO PEOR. COMO PARARLOS SI LOS HEMOS DEJADO LLEGAR HASTA AQUI. EL TEMA DE LOS INDIGENAS DESDIBUJANDO SUS REQUERIMIENTOS REALES Y A VECES JUSTOS, ALENTADOS POR TIPOS COMO EL COMANDANTE MARCOS EN CHIAPAS, QUE DE INDIO NO TIENE NADA. AHORA EL TEMA MAPUCHE, DA MIEDO. NO SABIA TANTO DEL GRAL. DELLEPIANE, ¡QUE ENTEREZA!.

    LASTIMA LA DEBILIDAD Y LA POCA VISION POLITICA DE YRIGOYEN. SUS PRONOSTICOS SON TAN CLAROS… ¿QUE HACER Y COMO?.

  5. 5 Gastón J. Basile

    Realmente, don Carlos, la historia se repite.

    El episodio de Kraft-Terrabusi fue el primer capítulo de una serie que recién empieza. El fenómeno de la nueva izquierda sindical se puede comparar al de organizaciones que se multiplicaron en los meses previos al Cordobazo, del que acaban de cumplirse 40 años. Pero el contexto es marcadamente distinto y con características inéditas en el país. Veamos algunas de las mismas. 1) El desprestigio social de la cúpula sindical está alcanzando niveles sin precedentes. Para tomar un ejemplo, el proceso de la mafia de los medicamentos debilita a los sindicatos tradicionales en su punto más fuerte, las obras sociales.

    Desde otro ángulo, el fallo que el año pasado dictó la Corte Suprema de Justicia en el caso ATE-Pecifa es de influencia decisiva. Allí el tribunal se pronunció a favor de que puedan elegirse delegado sindicales al margen de pertenecer o no a un gremio con personería. El sindicalismo de base se encontró así un regalo inesperado. 2) La mayor parte de los nuevos dirigentes antisistema están protegidos o directamente financiados por organizaciones que se nutren del presupuesto del Estado.

    Es el caso de las Madres de Plaza de Mayo, que reciben 40 millones anuales del Gobierno Nacional y otros 35 de Mauricio Macri, que de este modo compra protección. Los plenarios combativos se realizan en lugares como el Hotel Bauen, cuartel también de Luis D’Elía, Edgardo de Petri y numerosos grupos que administran planes sociales y cobran como funcionarios. 3) Pero la nueva izquierda cuenta sobre todo con el apoyo del eje Venezuela-Irán. La fracción de Quebracho que el año pasado irrumpió en el acto de celebración del aniversario del Estado de Israel manipulaba a su antojo 800 planes sociales entregados por Emilio Persico. 4) El gobierno deterioró sistemáticamente la vigencia del orden público y el respeto a la ley enarbolando la célebre consigna de “no criminalizar la protesta social”.

    Igual que le pasó a Yrigoyen, ahora Kirchner percibe que su propio engendro se le vuelve en contra. En líneas generales, los jueces y fiscales son remisos a ordenar el desalojo por la fuerza de calles, autopistas y rutas, porque saben que les puede costar pedidos de juicio político y presiones de distinto tipo. Ni que hablar de los mandos de las fuerzas de seguridad, absolutamente convencidos de que serán los chivos expiatorios de cualquier hecho de violencia que pueda generarse.

    Así es que el kirchnerismo se enfrenta a una realidad para la que no está preparado. El desalojo con violencia de la planta de Kraft sería algo así como el punto final de la no criminalización de la protesta social. Al nuevo sindicalismo de base ya no le interesa el acuerdo con el kirchnerismo, porque perciben que el aislamiento de los habitantes de Olivos los acerca irremediablemente al precipicio.

    A partir de ahora, el dilema oficial parece ser el siguiente: recuperar autoridad con el costo de tener que lidiar con una izquierda cada vez más rebelde, o cruzarse de brazos y permitir docenas de tomas de fábrica, cortes y piquetes, hasta que la situación se desborde.

    Paradojas de la política, el desafío de la nueva izquierda lo sorprende a Kirchner en pleno armado de su nueva coalición de centroizquierda con Hermes Binner y Pino Solanas. El giro de la Casa Rosada a la izquierda fue la respuesta a la “traición” del aparato justicialista bonaerense, que provocó la derrota oficial del 28j. Ante la aparición de la izquierda fuera de control, es probable que Kirchner haga una nueva pirueta y vuelva a sonreírles a los barones peronistas del conurbano, verdaderos expertos en el arte de controlar o dinamizar los conflictos sociales.

  6. 6 Carlos Montaña

    Tras el episodio de la Semana Trágica y los sucesos de la Patagonia, el radicalismo dirigido por Yrigoyen no supo responder a las nuevas tendencias socio-político económicas que la crisis estaba señalando, en un contexto de desintegración de todo un paradigma económico mundial. Yrigoyen intervino las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por radicales opositores (el lencinismo en la primera, y el bloquismo de los Cantoni en la segunda). Así, el Senador opositor mendocino Carlos Washington Lencinas fue asesinado por un militante yrigoyenista. El crimen causó estupor en el país; lógicamente, Yrigoyen fue sospechado de haberlo ordenado. También hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno.

  7. 7 Dra María Biassini

    A través de un comunicado, la embajada de USA en la Argentina, a cargo de Vilma Martínez, pidió que se defienda “la plena aplicación de los derechos laborales, así como el respeto por la propiedad privada y las decisiones de la Justicia”. Este comunicado fue a consecuencia del conflicto en la planta de Kraft Foods Argentina. Kraft Foods es la alimentaria Nº1 de USA y entre sus accionistas se encuentra la empresa del ícono de los negocios estadounidenses Warren Buffett.

    Las autoridades norteamericanas afirmaron que sus contactos con funcionarios bonaerenses tuvieron como objetivo “lograr cuanto antes una solución apropiada y duradera” para el conflicto. Más aclararon que la sede diplomática “no está participando en las negociaciones existentes”.

    Scioli, al igual que Hipólito Yrigoyen, le explicó a Kelly que habían tomado “cartas en el asunto” con el objetivo de destrabar el conflicto y le pidieron “colaboración” para que la empresa “no aumente el grado de conflictividad” y “dé marcha atrás con las últimas suspensiones”, haciendo referecia a las 30 nuevas suspensiones que realizó Kraft Foods como consecuencia de los enfrentamientos que se dieron el viernes, cuando la Justicia procedió a desalojar la planta de Pacheco.

    En una palabra, el gobierno una vez más es derrotado por la anarquía, y como dice el autor de este informe, la historia recién empieza.

  8. 8 LeopoldoSilva Ortiz

    UN EXCELENTE Y NECESARIO RECORDATORIO, COINCIDO CON SU ANÁLISIS HISTÓRICO. MIS FELICITACIONES SHÄFERSTEIN.
    RESCATO UN CONCEPTO CASI ENTRE LINEAS, NADA HAY MÁS FUNESTO Y PELIGROSO QUE LOS TIMORATOS E INDECISOS ANTE LAS EMERGENCIAS, EN LA QUE SE DISFRAZAN DE CONCILIADORES. EL PODER NO ES UN REGALO NI UN PARAISO, ES PARA EJERCERLO, UNA VERDADERA CRUZ PARA EL QUE LO TIENE EN CIRCUBSTANCIAS TRAGICAS.

  9. 9 GML

    Mi Teniente Coronel:

    Claro, concreto y conciso,como los anteriores trabajos. Son muy buenos artículos, que sirven para la divulgación histórica. Espero pueda publicarlos en un libro alguna vez, para “salvarnos” de tener que recurrir a la PC cuando queramos consultar sobre estos tópicos.

  10. 10 Cinco de Octubre

    Mi Patria muere día a día…
    Y con ella se me va la vida…
    Triste, silenciosa de gritos de niños que ahora juegan con computadoras, de jóvenes que enfrascados en sus celulares a nadie miran, de adictos a cualquier droga que les haga escapar de una realidad sin futuro.
    Mi Patria muere día a día…
    Mientras gobernantes corruptos con falsas ideologías juegan el destino del país en una ruleta rusa con un revólver completamente cargado.
    Irreversible destino parece condenar a todos por igual porque no hay ganadores, sólo perdedores que se creen triunfadores.
    Mi Patria muere día a día…
    Ante la indiferencia absoluta de sus habitantes y la corrupción invasiva como un cáncer desenfrenado, contagiosa como el peor virus, aceptada como irremediable.
    Mi Patria muere día a día…
    Con cada soldado encarcelado, con cada injusticia cometida en nombre de la propia justicia, con cada ley violada en nombre de la propia ley.
    Mi Patria muere día a día…
    Con cada niño desnutrido mientras su presidente se llena de joyas en un brillante lujoso desprecio hacia los pobres.
    En su constante enojo y reprobación hacia todo aquel que piensa distinto.
    Mi Patria muere día a día…
    Cuando le roban el futuro quemando los campos, humillando los surcos que dan vida al país, ofendiendo la simiente de la tierra, despreciando el sudor honrado del trabajo que riega su suelo.
    Mi Patria muere día a día…
    Cuando marchan al viento las rojas banderas que pretenden tapar las celestes y blancas, como inmensa marea sangrienta que quiere ocultar el cielo y su sol.
    Mi Patria muere día a día…
    Al ver mujeres de pañuelos blancos que cosechan sus frutos amargos y descuidados, que mienten ser lo que nunca supieron ser: madres y abuelas; ni siquiera en este presente lo son recogiendo dineros y organizando venganzas.
    Mi Patria muere día a día…
    Y es culpa de todos, los que olvidan a sus camaradas, a sus ideales y hasta a Dios que en su infinita misericordia los perdona…
    Pero la Patria no puede perdonar a los que la dejan morir sin luchar.
    Demasiada sangre derramada, demasiado horror padecido por inocentes ante la locura terrorista.
    Mi Patria muere día a día…
    Agoniza, sólo la esperanza rebelde de unos pocos la mantiene con el último hálito de vida.
    Para que nuestra bandera no sea su mortaja y muera con ella, igual que ayer queda un camino, el mismo que empezó en los montes tucumanos, el buen combate.
    Mi Patria muere día a día…
    Tal vez el 5 de Octubre, podamos comenzar a salvarla, si dejamos de lado nuestros miedos, nuestras conveniencias, si recordamos que alguna vez fuimos soldados que luchamos por Dios y por la Patria.

    ¡Sí, tal vez sea un buen día para ir a la Plaza y no dejarla morir!

  11. 11 -antonio jose

    GRACIAS DR CARLOS MARCELO.POR SU NOTA DE ESTOS ACONTECIMIENTOS
    ACAECIDOS EN NUESTRA QUERIDA PATRIA… estas notas tratare de enviarselas a los “indecisos e incredulos” que aun pululan en mi ambito cercano, para que sepan la verdadera verdad HISTORICA QUE NO QUIEREN RECONOCER…porque los detractores infames que estan en este “DESGOBIERNO” KAKA, y sus ACOLITOS..Las putrefactas “MADRES y ABUELAS” estan destruyendo con despiadado odio a nuestra IGLESIA.. pero no lo lograran¡¡¡ NUESTRO SEÑOR DESDE LOS CIELOS velaran por nuestras a
    lmas de PATRIOTISMO… y no lograran vencernos.. VIVA LA PATRIA¡¡¡¡¡
    DR SI DIOS QUIERE NOS VEREMOS EL DIA 5 en la PLAZA…..

  12. 12 DiegoA.

    Lamentablemente, estamos cada vez mas cerca de que se den las condiciones objetivas (tal cual expresa Antonio Gramsci) para que se pueda dar la Revolucion marxista, debido a que la lenta infiltracion en todos los resortes del poder, hace que las fuerzas que ellos llaman “Contrarrevolucionarias” estan desorganizadas y en dispersion como lo son las FFAA y las FFSS, el Clero catolico y las Instituciones de la Republica (Educacion y los poderes del Estado), pero cada vez ams hay que aunar esfuerzos en la educacion de los sectores afines al nuestro, para unificar y tratar de evitar que la Lucha de clases, los lleve a los bolches a la victoria, muy bueno e interesante su articulo.

  13. 13 gladis de san luis

    la mayoria de los argentinos bien nacidos estamos esperando un nuevo San Martin, que nos salve de esta lacra, pero lamentablemente les lavaron el cerebro a muchos que fueron creciendo con esta “Democranegocio” y con la nueva ley de radiodifucion no se extrañen de tener a la Bonafini en cadena nacional aleccionando a los estupidos que no se informan con lo que fue la real historia.

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