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Cien años de subversión
en Argentina — Parte II
Informe especial para LA HISTORIA PARALELA

Hace unas clases atrás, en la edición del 19 de junio de este año de LA HISTORIA PARALELA, produje mi primer informe sobre los “Cien Años de Subversión en Argentina” dejándolo inconcluso.
A mi pesar, no pude continuar escribiendo ya que mi domicilio fue allanado, inmediatamente después de una publicación del suscripto, por el Juez Federal Sergio Gabriel Torres, quien ordenó secuestrar todos mis archivos y los mantuvo retenidos, peritándolos por espacio de un mes, cuando recién me los restituyó. Mientras tanto, graves acontecimientos se presentaron en nuestro país, enrareciendo el ambiente, a caballo de la derrota electoral de la familia Kirchner. Y así surgió mi necesidad de presagiar ~en análisis estratégico~ lo que luego efectivamente habría de ocurrir respecto de la inacción de lo que yo denomino la “oposición cómplice” que sirve para que el régimen se perpetúe.
Pero el viernes último presencié las crudas escenas que televisaban desde la ex fábrica Terrabussi, donde la policía provincial a duras penas pudo contener los desmanes con gases y balas de goma, con personal de infantería y caballería, retomando el control relativo de la planta de la empresa Kraft. Los presuntos “trabajadores”, fuertemente apoyados por militantes de partidos de izquierda, les arrojaban piedras y palos, dejando doce policías heridos y un caballo muerto, acción tras la que se detuvo a sesenta y cinco militantes de izquierda, que expeditamente recuperaron la libertad en virtud de una orden emanada del “juez de garantías”.
Prognosis aparte, este último hecho me hizo reflexionar que ha llegado el tiempo oportuno de continuar con mi relato sobre la historia de la anarquía en la Argentina.

Cuando la República estuvo a punto de sovietizarse
En más de noventa años trascurridos desde “La Semana Trágica”, no todas las traumáticas experiencias por las que atravesó la Nación Argentina fueron aprovechadas. Algunas jamás se asimilaron y están regresando.
La “ideología” del radicalismo yrigoyenista estaba consustanciado con la reivindicación de las libertades políticas, la universalización del sufragio, la defensa de las clases medias y la exaltación de los valores republicanos. Según Vicente Gonzalo Massot, no deja de ser una paradoja sangrienta que su primera presidencia haya pasado a la historia por la represión que orientó, entre 1919 y 1921, contra dos movilizaciones que conmocionaron el país. Porque la llamada “Semana Trágica” y las huelgas patagónicas, fueron manifestaciones sociales que nunca antes se habían experimentado en Argentina, por su envergadura, trascendencia y consecuencias. Los episodios mencionados no pueden ser materia de estudio si no se contempla el incipiente poder gremial de la época. Lo que surge de inmediato es que ~en términos generales~ el fenómeno sindical se circunscribía a un sector de trabajadores extranjeros. No porque los criollos rehuyeran la afiliación a los gremios o porque rechazasen sus prédicas anarquistas, comunistas o sindicalistas. Sencillamente, por la inmigración masiva que había recibido la Argentina durante las décadas anteriores. Los obreros fabriles ~al menos~ eran predominantemente de origen foráneo. Las primigenias organizaciones sindicales ~pues~ nacieron asociadas o bien al ideario socialista o bien con orientación anarquista. El primero, recostado en la socialdemocracia alemana; el segundo, tributario de los movimientos ácratas latinos, cuyos máximos exponentes eran los italianos y, sobre todo ~como lo demostrarían en la década del 30~ los españoles “republicanos”.
Como lo decíamos en el informe anterior cuando introdujimos el tema, no fue casualidad que un año después de la fundación de la Federación Obrera Argentina (FOA), y como respuesta a su primera huelga general (de la que ya hablamos en la edición de junio) el gobierno respondiera sancionando la ley 4.144 o “de residencia”. La norma daba fundamento jurídico a la posibilidad de deportar a los dirigentes extranjeros que violaran las leyes de la República o perturbaran el orden social.
En 1903 nació la Unión General de Trabajadores (UGT), luego de un enfrentamiento entre quienes serían sus líderes y los de la Federación Obrera, que se había rebautizado FORA. En su Vº Congreso, dos años más tarde, hizo profesión pública de fe anarco-comunista. Todos los intentos de unir al movimiento sindical en una sola organización epilogaron en sonados fracasos. Tanto en 1907 como en 1909 las negociaciones se hicieron trizas. Finalmente en 1915 la FORA terminó dividida entre los anarco-comunistas de 1905, y otro sector: los anarco-sindicalistas del IXº Congreso. Tal la situación se planteaba ~a grandes rasgos~ hacia las postrimerías de 1918, cuando se inició la huelga que paralizaría a la primera empresa siderúrgica del país: Pedro Vasena e Hijos, que era, quizás, el mayor y más prometedor establecimiento metalúrgico de Sudamérica, ubicado en un suburbio lindante con el Riachuelo. La fábrica empleaba a más de tres mil personas en su planta permanente y el doble como personal temporario.
Tal era la situación inicial, cuando la FORA de los anarquistas decidió iniciar la ofensiva contra esa empresa, que ~obviamente~ terminó desapareciendo, y se esfumó toda esperanza de emprender iniciativas industriales similares en este país, causando muchos años de estancamiento.
Nadie ha reflexionado hasta ahora que la huelga del complejo industrial “Vasena”, al provocar el cierre del complejo, frustró el primer intento de que el país lidere la industria del acero al nivel sólo comparable al desarrollo norteamericano. Recién entre 1946 y 1947 con el “Plan Savio”, se reanudó el hilo de la producción. Un desarrollo muy dilatado, ya que sólo en 1959 comenzó a funcionar el primer alto horno siderúrgico de gran dimensión, que por otra parte ~y a esta altura~ los Kirchner ya se lo vendieron a los brasileros.
A partir de los disparos de 1919, Buenos Aires se convirtió en la capital de la confusión. Pocos se dan cuenta, aún hoy en día, las pérdidas que experimentó el país en aquellos tiempos confusos en los que se truncó el destino de este país promisorio.
El espantado presidente Hipólito Yrigoyen, era un político, un líder popular a quien inmerecidamente se lo denominara “El último caudillo” (según su biógrafo, Carlos Sánchez Viamonte). Porque en aquella circunstancia no hizo todo lo posible por moderar su pánico, y condenó ~sin intencionalidad~ al país a un futuro de fracaso. “Querían arrastrarme a reprimir a sangre y fuego” ~diría después, cuando agonizaba por la sífilis avanzada, pocos años más tarde. No se dio cuenta que estaba ante una situación estratégica que la historia le ponía por delante. Procuró, en cambio, controlar la situación a nivel estrictamente táctico, e instó a los empresarios amenazados a transar rindiéndose sin condiciones ante las “demandas obreras”. Desde entonces ya no hubo más inversiones a futuro en la Argentina.
El 7 de enero de 1919 fue también un día de encrucijadas históricas. Otro caudillo, el joven Teniente Juan Domingo Perón, hizo entonces su primera experiencia junto a los trabajadores. Según el testimonio de Diego Abad de Santillán (que fue dirigente de la FORA del Vº Congreso) entre los oficiales del ejército que reprimieron a las manifestaciones en esa sangrienta jornada, se encontraba el que sería el fundador del movimiento nacional Justicialista. Abad de Santillán, en su vejez evocó a Perón cuando recordaba los acontecimientos a un periodista de la “Revista Panorama”: “Quizás ahí afirmó su política demagógica, al ver que la represión sólo produce el divorcio del gobierno con el pueblo”.
Todo había comenzado el 2 de diciembre de 1918. Los 800 obreros de la empresa se declararon en huelga en reclamo de la reincorporación de algunos compañeros despedidos y de la jornada laboral de 8 horas. Además, exigían aumento de sueldos y la reducción de días de trabajo. La dirección de Vasena se negó categóricamente y despidió a los huelguistas.
La Asociación del Trabajo, que presidía Joaquín de Anchorena, y la Liga Patriótica Argentina de Manuel Carlés ~que más tarde sería abogado de Marcelo Torcuato de Alvear~ le ofrecieron reemplazar a los alborotadores extranjeros por obreros criollos (rompehuelgas o “krumiros”, para los gringos) y protección de sus grupos civiles armados.
Los revoltosos organizan sus propios piquetes, desconocen el despido, y comienzan a tomar represalias contra los que quieren quebrar el paro. El conflicto entró en una espiral de violencia y el 24 de diciembre llegaron a incendiar el auto del propio Jefe de policía.
La mañana del martes 7 de enero de 1919 los termómetros indicaban una calurosa jornada con 34 grados de temperatura, que treparían a casi 36 pasado el mediodía.
Los adherentes a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) del Vº Congreso, de orientación anárquico comunista, había declarado la huelga general por tiempo indeterminado.
A pesar del sofocante calor, en la barriada de Nueva Pompeya se verificaba una inusual actividad, ya que efectivos del cuerpo de Bomberos y personal de la comisaría 34ª ocupaban desde temprano posiciones estratégicas en la escuela “La Banderita” y en la fábrica textil de Alfredo Bozalla.
A las tres de la tarde, dirigidos por una vigorosa anarquista conocida como “la marinera”, una manifestación de obreros en huelga se concentra frente a los portones de los talleres metalúrgicos Pedro Vasena. Se disponía a interceptar una vez más –como lo venían haciendo desde el 2 de diciembre– una chata conducida por “krumiros” –según le decían a los trabajadores que no querían sumarse a los desórdenes de los anarquistas – que con custodia policial partió desde el depósito de la firma, ubicado en San Francisco y Tres Esquinas, con destino a los talleres de Cochabamba y La Rioja.
Rostros hoscos, puños crispados, mujeres que se asoman fugazmente a las puertas de los conventillos de la zona. En el aire flota un denso clima de violencia contenida. Se cierne la tragedia. De pronto estalla el drama: por sobre los gritos de hostilidad de la multitud suenan, secos, fatales, los primeros disparos. Un insulto a los “carneros”, un garrotazo de la robusta mujer, un piedrazo que desató la lapidación pública de los uniformados, que trataban de cubrirse tras del carro,… y sonó el primer tiro, que desencadenó un verdadero pandemónium cuando uno de los manifestantes abrió fuego.
El terror se apoderó del barrio. En medio de la mayor confusión, la gente corría hacia cualquier parte, desesperada por escapar de esa vorágine de plomo y pólvora que abatía sin piedad sobre cualquiera que no atinara a buscar refugio.

Hacia las cinco y media de la tarde, cuando cesaron las últimas descargas, con en humo producido por la ignición de la pólvora flotando todavía en el aire, los aún aturdidos vecinos salieron a la vereda para encontrarse con un cuadro dantesco: toda la cuadra de Alcorta al 3400 –donde estaba el local de la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos, cuyos referentes principales eran los obreros Mario Boratto y Juan Zapetini– fue literalmente barrida a balazos. Mientras las ambulancias de la Asistencia Pública trasladaban decenas de heridos de bala a los hospitales municipales.
La conmoción por el salvajismo de esta planificada ofensiva terrorista se extendió velozmente a la ciudad, impulsando, de esta manera, la más importante insurrección obrera que haya conocido la historia argentina, que por su extensión y profundidad se conoce como la “Semana Trágica”.
Los lamentos de dolor de los heridos eran cubiertos por el crepitar de la fusilería. Nunca pudieron ponerse de acuerdo los historiadores sobre quién comenzó el tiroteo. La polémica no llegó a interesar a la media docena de muertos y a los 34 heridos que se desangraron en las calles empedradas del barrio de San Cristóbal. Ni a los centenares de víctimas que seguirían a esas primeras que se cobró esa tragedia. Siete días en los que la Argentina se asomó al rostro fratricida de las luchas sociales; a la sangre de gente ya derramada en México y Rusia. Días durante los cuales los argentinos vivieron el mayor cúmulo de experiencias arrojadas por la contienda de clases.
El 8 de enero, después del encuentro frente a la fábrica donde a duras penas reprimieron bomberos y soldados, la FORA del Xº Congreso declaró la huelga general. Los anarquistas de la otra FORA, la del Vº Congreso, le añadieron un calificativo: “revolucionaria”, epíteto semántico que prendió en el ánimo exacerbado de los sectores populares, sacudidos por la matanza del día anterior.
El flamante Jefe de la Policía de la Capital, Elpidio González, decidió ir a la fábrica Vasena para apaciguar a quienes pretendían quemarla, pero un piquete interceptó su auto, apuñaló al Oficial que lo acompañaba, volcó el vehículo y lo obligó a escapar a duras penas. Luego la turba prendió fuego a los dos portones de acceso al establecimiento metalúrgico, y, cuando estaban a punto de ingresar, llegaron ciento cincuenta efectivos de seguridad que la puso en fuga tras una violenta represión que causó otros treinta muertos y treinta heridos.
Yrigoyen no sabía qué hacer porque las fuerzas policiales y de bomberos ya no daban abasto a tanto caos, por lo que dispuso el desembarco de varios batallones de marinería para reforzar el dispositivo policial, que estaba a punto de colapsar por la magnitud de la rebelión.
La historia olvidada del General Dellepiane
Buenos Aires caminaba por el filo de la navaja de la guerra civil. Los muertos del día 7 fueron velados en locales anarquistas y socialistas. Separados por rivalidades ideológicas, los acercó la muerte y el 9 fueron sepultados juntos en el cementerio de la Chacarita, unidos los cortejos hasta integrar una imponente manifestación de 200.000 personas. Mientras la multitud se dirigía en procesión hacia el cementerio, se produjeron nuevas refriegas en Corrientes y Yatay que crearon una atmósfera explosiva. Luego, ya en la Chacarita, cuando el tercero de los oradores iniciaba su discurso, se repiten las agresiones. La guardia de caballería, a quienes los gringos apodaban de “cosacos”, tropas de infantería del Ejército y bomberos abrieron fuego, tras sufrir bajas por los francotiradores anarquistas. Gritos, imprecaciones, corridas. Desesperados manifestantes se arrojaron dentro de las fosas recién abiertas para buscar un refugio contra la muerte. La política del terror se había desatado.

El jueves 9, al promediar la tarde, el general de División D. Luis J. Dellepiane, Comandante de la 2ª División de Ejército, decidió ~sin orden previa~ marchar sobre la ciudad con sus tropas acantonadas en Campo de Mayo. En otras circunstancias esto le hubiera costado su inmediato relevo. En cambio, le valió la designación como jefe militar de la Capital: Cuando Dellepiane le comunicó su decisión al ministro de Guerra, el funcionario resolvió proponerlo para encabezar las operaciones y lo dotó de plenos poderes. Ese mismo día, el 9 de enero por la tarde, el Poder Ejecutivo designó formalmente por decreto como “jefe de las fuerzas de represión” al general Luis Dellepiane. El militar ocupó Buenos Aires y allí, con los diez mil hombres a su mando, restableció el orden de inmediato, reivindicando con éxito el monopolio de la violencia gubernamental, que hasta entonces estaba a cargo de la Policía y de los Bomberos, poniendo fin a la violencia para-oficial, en manos de grupos de choque civiles. “Ese general era un hombre bajito pero enérgico ~dice Abad de Santillán (un anarquista de esa época)~, al que no creo un masacrador profesional. Era «un valiente»: se apersonó sin custodia a los manifestantes.”
Dellepiane, luego de instaurar la tranquilidad respecto de los terroristas, terminó también con la desorganización de aquellos comandos civiles ~la “Liga Patriótica”~ que hacían “justicia por mano propia”. Entonces convocó el 10 de enero a la prensa. Fue contundente y categórico. Amenazó “emplazar la artillería en la plaza del Congreso y atronar con los cañones toda la ciudad en caso de que resurjan los desórdenes”. El diario “La Nación” de esa fecha subrayó en su crónica otra advertencia del jefe militar: “Hacer un escarmiento que se recordará durante 50 años”.
Pero Don Hipólito Yrigoyen, cavilaba indeciso porque creía que era necesario un esfuerzo para evitar que el incendio eventualmente se propague. Citó al día siguiente en su despacho a don Pedro Vasena y a su correligionario, Leopoldo Melo, que era el abogado de la empresa, y los instó a aceptar los reclamos sindicales, en un acto de debilidad política, ya que el fuego realmente se extendió a partir de su claudicación.
Así, el conflicto se resolvió ~precaria y temporariamente~ por la rendición incondicional del empresario amenazado. Así lo entendió la FORA sindical del Xº Congreso, que dio por terminado el movimiento, con la concesión de todas las exigencias laborales.
Pero los anarquistas del Vº Congreso, en cambio, creían que había sonado la hora de la revolución social y decidieron continuar la huelga e ir por más. Ahora, a sus reclamos originales le agregaron un objetivo urticante: la libertad de Simón Radowitzky, el anarquista ruso-judío que purgaba prisión perpetua en Ushuaia, por haber asesinado al jefe de policía, General Ramón L. Falcón el 17 de noviembre de 1908.
Durante varios días ~en consecuencia~ continuó el terror en las calles, y las “bandas blancas”, los criollos de la Liga Patriótica y la Asociación del Trabajo insistieron en actos vandálicos de represalia contra todo lo que consideraban maximalista.
Eso no fue todo. No pocas iglesias fueron incendiadas en otros sectores de la ciudad de Buenos Aires, mientras otros choques ocurrían en Chacarita, en Balvanera y otros barrios aledaños. Ahora se comparaba a los sucesos de Buenos Aires con la rebelión de Petrogrado, en una Europa que se descomponía. Durante el conflicto, los anarquistas consideraron a la Iglesia su enemiga porque “proporcionaba rompehuelgas y condenaba la rebelión”.
Este país era ganado por el terror que los atentados, incendios y tiroteos, que no hicieron más que dinamizar ese pánico hasta extremos inconcebibles pocos días antes. En el imaginario colectivo se llegó a pensar que se estaba en la antesala de una revolución social, similar a la soviética, cuyos ecos todavía resonaban en el mundo.
De ahí a igualar ~como si fuesen lo mismo~ a los obreros con los huelguistas, a los huelguistas con los agitadores, a los agitadores con los terroristas, y a los terroristas con los rusos, hubo apenas un paso. Hasta la semántica se tergiversó y resultó que un anarquista y un bolchevique vinieron a ser la misma cosa; también se unificaban los términos ruso, israelita y maximalista. Lo que resultó fatal para no pocos inmigrantes judíos recién llegados (algunos huyendo de la revolución rusa) a quienes se castigó: tanto a los judíos rusos, lituanos o polacos ~quienes realmente en su mayoría eran simpatizantes comunistas~ como a los israelitas centro-europeos, inmigrantes cultos que aborrecían a los “khazares” y a los sionistas.
Como el gobierno demostraba orfandad de ideas e iniciativa, otra vez el general Dellepiane ~que sin duda alguna era un Oficial Superior respetuoso de la Constitución y absolutamente legalista~ no esperó órdenes de sus superiores, ni tampoco las solicitó del poder político, y terminó con firmeza el virtual estado de anarquía en que se hallaba Buenos Aires, salvando así al gobierno de Don Hipólito.
La celeridad de sus acciones impidió que los partidos y sindicatos de izquierda se organizasen y estuviesen en condiciones de asaltar el poder para imponer lo que llamaban “la revolución social” ~ya fuese comunista, anarquista o sindicalista~ ya que “la violencia sistemática puede ser estimulada y formulada con fines ocultos e inconfesables”, según sostenía el propio órgano del Partido Socialista, el periódico “La Vanguardia”. “No queremos ni podemos solidarizar ni confundir a la clase obrera organizada gremial y políticamente en los luctuosos y sangrientos sucesos de ayer… Nadie que no sea un iluso o loco puede aconsejar hoy y aquí al pueblo un alzamiento armado en el cual tendría mucho que perder y nada que ganar…”
¿Cuántas fueron las víctimas de ese estado de locura colectiva? El escritor Diego Abad de Santillán computó 1.500 muertos y 5 mil heridos Hubo, además, 55.000 prontuariados, con la accesoria ~para muchos~ de una quincena de confinamiento en la isla Martín García.
Santillán recordó para “Revista Panorama”: “Éramos jóvenes, impulsivos, inmaduros. Creíamos que la revolución social era inminente y recurríamos a cualquier extremo. Además, los capitalistas de aquella época no eran como los modernos; acostumbraban a considerar a los obreros como esclavos”.
En cuanto a las causas que provocaron el brutal acontecimiento, pensaba que influyeron “asuntos extranjeros y nacionales”. Por un lado la revolución rusa, la de los consejos de Baviera, las agitaciones de Italia y España, por el otro, la presencia de la burguesía en el gobierno, a través del radicalismo, lo cual implicaba un desplazamiento de los tradicionales poseedores del poder.
El recuerdo de la semana trágica tuvo amplia repercusión en la literatura porteña. Un hijo suyo es “Nacha Regules”, la novela de Manuel Gálvez. En sus memorias testifíca “Lo arrojé (al libro, publicado en el diario socialista «La Vanguardia», como folletín) palpitante, aún chorreando lágrimas de sangre, en medio de la farsa de la vida, de la alegre, estúpida o canallesca farsa de la vida.” Más tarde abandonaría su incipiente terrorismo socialista para transformarse en vocero del nacionalismo.
Otro nacionalista era Carlos Ibarguren (“La historia que he vivido”), recuerda que de regreso a San Isidro en automóvil con su chófer (ambos armados), recogió a un agobiado caminante, en mangas de camisa. “¡Gracias, señor, me salva usted la vida. ¡No podía andar más!”, exclamó con marcado acento extranjero. Era el secretario de la embajada de los Estados Unidos ~Summer Welles~ recién llegado a Buenos Aires, y futuro secretario de Estado norteamericano. Había podido comprobar que éstas eran tierras calientes. Su relación posterior con América latina parece signada por esta visión inicial del continente.

Epílogo
Un año después de los sucesos de Buenos Aires, el Sur argentino sería el epicentro de otro gran movimiento huelguístico que terminaría al año siguiente, en 1921, en una verdadera matanza. A diferencia de “La Semana Trágica” no sería un alzamiento de obreros industriales que reclamaban mejoras laborales y salariales, sino el de unas peonadas de la estepa patagónica, sin posibilidad de sumar a sus filas a otros miles de participantes, como había sucedido en la gran ciudad.
La caída del precio de la lana cruda y el exceso de oferta de Australia y Nueva Zelanda, ambos miembros del Commenwealth británico, más el reemplazo de los esquiladores por las nuevas máquinas mecánicas produjeron la pérdida del empleo, la baja de los salarios y la quiebra a nivel minorista. Allí viajaron los revolucionarios anarquistas extranjeros para agitar este cóctel explosivo, recorriendo los campos en crisis para sublevar a los jornaleros campesinos. Pero esa es otro capítulo ~pésimamente resuelto por Yrigoyen~ que relataré en una tercera historia en la que continuaremos con este repaso del pasado, que lamentablemente vuelve a repetirse.
Durante su segunda presidencia Yrigoyen le conmutó la condena, puso en libertad al terrorista Simón Radowitzky ~que provocó la segunda fase de la Semana Trágica~ y le dio la opción de dejar el país. En Uruguay fue encarcelado en “El Cerro” por intentar llevar la revolución anarquista a la Banda Oriental. Más tarde también fue liberado y marchó a España para combatir contra las fuerzas nacionales junto a las “brigadas internacionales”. Escapó de la península terminada la guerra civil y pasó a revistar en la NKVD de Laurentii Beria. Cuando Stalin fue envenenado escapó otra vez a Méjico, donde murió en la década del 50, siendo un fabricante de juguetes, con los que sus artesanas y viejas manos reemplazaron por aquellos artefactos explosivos que confeccionaba en su juventud idealista…
Hipólito Yrigoyen ha sido, sin duda, sacralizado por la posteridad política señalándoselo como un hombre “democrático”, escrupuloso, de pocas o ninguna palabra, parco, metido en su “cueva”, por lo que se ganó el mote de “el Peludo”. La leyenda lo describe como un estadista austero, de escasos bienes y de supuesta conducta cívica que pasó al romancero. Pero “el Peludo” fue un inveterado revoltoso, ya que se había alzado varias veces contra el gobierno constitucional. En 1890, protagonizó la Revolución del Parque, y luego en 1893, fracasando también su tentativa de golpe de Estado en 1905.
Sin negar tales virtudes, hubo hechos que constituyeron manchas reprobables en su gestión: el “unicato”, o sea el carácter de un gobierno que exigía pleitesía provincial de los gobernadores, lo que lo llevó, con demasiada frecuencia, a intervenir las provincias de gobiernos no adictos, y el puente que tendió para que la Argentina inaugurara un interminable período de conflictos sociales… que él mismo inició al promulgar ~con muchísimas grietas e insuficiencias~ las primeras leyes laborales en su afán de popularidad. Quería imprimir “la conquista de los derechos democráticos” para ser tenido como apóstol de la igualdad. Se ha dicho que Yrigoyen fue contradictorio en su política, pero que al final satisfizo a los que veían en él un hombre que los defendía contra la “prepotencia de las oligarquías” y un espíritu predispuesto a facilitar el ascenso social de los grupos marginales. En verdad el gobierno recogió las inquietudes más urgentes de la clase obrera: promulgó leyes de contratos colectivos de trabajo, la ley de jubilación, la ley de alquileres, y tantas otras, al tiempo que prohibió el embargo de sueldos, jubilaciones o pensiones; propuso salarios mínimos y la obligación de pagar a los obreros en moneda nacional en lugar de “en especie” y fomentó la formación de cooperativas agrícolas. Sin embargo no le fue fácil gobernar ya que la UCR no controlaba el Senado ni la Gobernación de muchas de las provincias. Debido a ese motivo Yrigoyen era rápido para recurrir con demasiada liberalidad a la “intervención federal” para neutralizar a sus adversarios. Se atribuye a su necedad que durante su gobierno se produjeran tantas agitaciones sociales, largas huelgas de obreros portuarios, municipales, de frigoríficos, ferroviarios y hasta de los peones agrarios.
Cuando la cosa se le ponía fea, fue un precursor en alzar las tropas federales contra el pueblo para aplastar las rebeliones en su contra, como sucedió tanto en 1919, en Buenos Aires (“la semana trágica”), así como también en 1921, en Río Gallegos (la “Patagonia [también] trágica”). En ambos casos impartió órdenes difusas y luego se lavó las manos: “Vaya, vea lo que está pasando, y actúe en consecuencia”, le dijo tanto al General Dellepiane en el primer caso, como a su amigo y correligionario, el Teniente Coronel Benigno Varela, quien había sido su ladero en la revolución de 1905 a quien comisionó al Sur con directivas imprecisas. Luego cargó a los militares con la responsabilidad histórica de la “represión”… Su famoso silencio era un velo para cubrir su ineptitud, lo que ocasionó que, estando ya bajo efectos de la monomanía debido a su alcoholismo y una larga enfermedad venérea, fuera depuesto popularmente cuando se reveló su inhabilidad.

En lo que respecta al otro protagonista, el Teniente General Dellepiane ~que era un destacado ingeniero civil~ dejó su cargo tras la revolución de 1930 y se dedicó de lleno a su magisterio, llegando a tener una importante trayectoria en la docencia universitaria. Se lo nombró Vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, hasta su muerte, en 1941, y hoy la autopista a Ezeiza lleva su nombre, a quien los políticos le quitaron su jerarquía militar, tal como sucedió con el Teniente General Pistarini o el Teniente General Ricchieri, a quienes no se recuerda por sus virtudes como Soldados, sino por el nombre de una obra inanimada.
Pasaron los años, y salvo la esporádica llamarada del anarco-sindicalismo español durante la guerra civil de 1939, la ideología ácrata pareció condenada a languidecer hasta la consumición total. Pero en 1968, casi 50 años después de aquella Semana Trágica porteña, en la Sorbona se alzaron las banderas rojinegras y alguien gritó “¡Viva la anarquía!”, el reloj de la historia pareció retroceder medio siglo en París. Y una centuria después ~aquí en Argentina~ estamos igual que cuando todo se inició.
Bibliografía y fuentes consultadas:
1. Buenos Aires bajo el terror y la muerte [Revista Panorama, 1969]
2. Colecciones de los diarios: La Protesta, La Vanguardia, La Prensa, La Nación, La Epoca, Di Yidische Tzaitung y Di Presse; y las revistas: Caras y Caretas y Vida Nuestra.
3. Cien años de subversión en Argentina, por Carlos Marcelo Shäferstein, publicado el 16 de junio de 2009 en La Historia Paralela.
4. La Semana Trágica, de Hugo del Campo;
5. La Semana Trágica de Nicolás Babini;
6. La Semana Trágica y los judíos, de Nahum Solomisky;
7. La semana trágica, por Osvaldo Bayer Página/12, 16/01/06
8. La cuestión judía en la Argentina, de Juan José Sebreli;
9. La última ofensiva de los khazares, de Carlos Marcelo Shäferstein. Revista Cabildo.
10. Matar y Morir – La violencia política en Argentina (1806–1980), de Vicente Gonzalo Massot.
11. Luchas obreras y represiones sangrientas, de Diego Abad de Santillán.
12. Pesadilla, de Pedro Wald.
Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente.
Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein
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¡¡¡Qué vivos que somos los Argentinos…!!! (VIVEZA CRIOLLA)
Los vivos del matrimonio presidencial hacen alianzas con el dictador venezolano, Hugo Chávez, quedando ante en el mundo solos, junto a Bolivia, Irán, y Cuba… (que joyitas…!!!).
Mientras tanto, el “boludo” de Lula da Silva se reúne con Obama y los líderes del mundo y Brasil se trasforma en el principal aliado económico de E.E.U.U en Sudamérica.
Hasta el “boludo” del presidente uruguayo se libera de las ataduras del MERCOSUR, y abrió su comercio hacia los Estados Unidos de Norteamérica .
Por su lado, la “viva” de nuestra Presidente “K” da conferencias en Ecuador y Venezuela, hacia donde viaja con los gastos pagos por todos los vivos argentinos.
Por otro lado, hace unos meses, la “boluda” de la Presidente de Chile fue invitada y dio una conferencia conjunta con el ex presidente de Francia Jacques Chirac (otro “boludo”…?).
Nosotros los “vivos” argentinos éramos el primer país exportador de carne del mundo, y la carne de los “boludos” brasileros era un asco. Hoy, los “boludos” brasileros son los primeros exportadores del mundo, y los “boludos” australianos los segundos.
El “vivo” de nuestro ex Presidente Néstor Carlos Kirchner (el que verdaderamente ejerce poder en nuestro Pais) prohibió la exportación de carne argentina, generando así una disminución tremenda en la producción de cabezas de ganado, lo que tardará años en normalizarse. Los “boludos” uruguayos aprovecharon la coyuntura y hoy exportan más que nosotros.
Hace unos años, nosotros los “vivos” argentinos teníamos una compañía aérea importantísima y los “boludos” chilenos una chiquitita.. Hoy, los “boludos” chilenos siguen teniendo la empresa LAN , que se convirtió en una de las mas importantes de América, y sus rutas aéreas poco a poco fueron reemplazando a la mayoría de las que tenían las empresas Argentinas (cada vez con menos aviones).
Hace unos años, los “vivos” argentinos teníamos a YPF, y a los “boludos” brasileros no los dejábamos entrar ni con una lata de aceite Petrobras. Hoy, los “boludos” de los brasileros tienen estaciones de servicio Petrobras por toda la Argentina , y el resto de América.
El “vivo” del e x Presidente K en lugar de generar políticas de crecimiento, nos distrajo utilizando su tiempo de gobierno en revivir ODIOS y VENGANZAS hacia las fuerzas militares y de seguridad, desarticulándolas hasta dejarlas reducidas a su mas mínima esencia, ya consideradas actualmente inoperables, mientras que al mismo tiempo reivindicó en todo momento el accionar de los subversivos que años atrás sembraron el terror en nuestro pueblo.
La “boluda” de la presidenta de Chile (siendo hija de un activista muerto por las fuerzas militares), en su primer discurso dijo que “apoyaba a los carabineros, porque eran su ejercito, y un país no puede prescindir de ellos, debiendo crecer mirando hacia delante, y no hacia atrás”. Y denuncio el caso de desaparecidos truchos, que están vivos exigiendo justicia.
Los “boludos” uruguayos imitaron a los chilenos, y hoy ambos países ya pacificados van creciendo hacia un futuro promisorio.… Mientras que los “vivos” argentinos, gracias a poca lucidez, y sed de venganza del ex primer mandatario, seguimos revolviendo mierda, y mirando para atrás.
La inseguridad jurídica que hay en los Tribunales de los “vivos” argentinos generó tanta desconfianza que hoy ningún empresario extranjero se anima a invertir capitales en este país, mientras que los que tenían invertido algún dinero acá, antes de terminar con sus empresas ocupadas por “piketeros”, o expoliadas por impuestos
confiscativos, las van trasladando hacia los países limítrofes de los “boludos” uruguayos, chilenos y brasileros, en donde crecen y le dan trabajo a la gente.
Después de los sinsabores pasados por la persecución de la que objeto el doctor Carlos Marcelo Shäferstein, por parte de una justicia manipulada por los Kirchner. es admirable su perseverancia indoblegable de seguir ilustrando con la verdad histórica a sus lectores, conocida por los “antiguos” y muy poco conocida y divulgada entre la nuevas generaciones. Los antecedentes de la subversión en nuestro país y sus raices históricas van más atrás y provienen de la Revolución Francesa (!789) extiende su influjo secularizante en el siglo XIX, mediante la Revolución Liberal– Y continúa el impulso en la Secularización de nuestros días.” Los partidos políticos han caido en el cauce erróneo de conducir la Nación através del la confrontación de las ideologías racionalistas que se aferran a la libertad humana por si misma, sin sujeción alguna. a la verdad. al orden natural, a la ley divina, para asi convertirse en un ateismo militante, contra Dios. Los kirchner han sido los comercializadores del odio de las ideologías y se han enriquecido inoculándolo provocando el enfrentamiento entre los argentinos. Han hecho retroceder el país a vivir épocas superadas, que tan bien relata el autor de esta nota y los partidos políticos son cómplices de este retroceso que convalidan con el marco institucional que les brindan a este poder omnímodo y dictatorial que está destruyendo nuestra Nación.Mientras tanto mantienen en forma grosera y arbitraria a más de 500 presos políticos”,bajo tortura y abandono de personas por el delito de haber cumplido ordenes de un gobierno constitucional de “aniquilar” la subversión”.Con tales antecedentes ¿ volverán las FF.AA y de Seguridad a reprimir y poner orden ante el avance de la subversión?. Todo puede ser, aunque por el momento no se puede avisorar una solución. Pero Dios nunca nos abandonará.Lo cierto que es nos aguarda un Bicentenario, inmersos en una profunda crisis moral y económica.
Hay una característica común en los políticos argentinos. Hasta donde yo sé todos eran masones.
Hipólito Yrigoyen y su tío Leandro N. Alem (hermano de su mamá) —el turco quién cambió la última letra de su apellido para no ser discriminado por el recuerdo de su padre, que murió fusilado por ser el vivandero de la mazorca— comenzaron su vida política como miembros del Partido Autonomista, conducido por Adolfo Alsina, un partido de base popular enfrentado al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.
En 1872, cuando Alem fue elegido diputado provincial, Hipólito Yrigoyen, con 20 años, fue nombrado gracias a la influencia de su tío, como Comisario (Policía) de Balvanera. En 1877 Alem e Yrigoyen se enfrentaron con el sector oficial del Partido Autonomista, llevando como candidato propio a Aristóbulo del Valle y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes. El enfrentamiento interno terminó con la exoneración de Yrigoyen. Al año siguiente Yrigoyen fue elegido diputado provincial por el Partido Republicano. Pero, una vez muerto Alsina, retornó al autonomismo. Yrigoyen ingresó también a la masonería, de la mano de su tío, lo que fue clave para su vida política posterior y le dio el acceso a sus dos infortunadas presidencias.
Teniente (Res) David Ruiz — Ciudad de Córdoba
ESTUPENDA SU FORMA DE REDACTAR Y ENSEÑAR. EL LIBRO DE VICENTE LO LEI Y ES RE-BUENO. ADEMAS DE DESASNARNOS LO IMPORTANTE ES QUE NOS HACES PENSAR. OJALA DESPIERTE LA CLASE DIRIGENTE SANA (ME PREGUNTO HABRA ALGUIEN), Y SE DE CUENTA DE LO QUE NOS ESTA PASANDO Y LO QUE PUEDE LLEGAR A PASAR SI NO PONEMOS ORDEN. TANTA CORRUPCION, TANTA DESIGUALDAD ES EL CALDO DE CULTIVO PARA QUE ESTOS GRUPOS ACTUEN. TEMO LO PEOR. COMO PARARLOS SI LOS HEMOS DEJADO LLEGAR HASTA AQUI. EL TEMA DE LOS INDIGENAS DESDIBUJANDO SUS REQUERIMIENTOS REALES Y A VECES JUSTOS, ALENTADOS POR TIPOS COMO EL COMANDANTE MARCOS EN CHIAPAS, QUE DE INDIO NO TIENE NADA. AHORA EL TEMA MAPUCHE, DA MIEDO. NO SABIA TANTO DEL GRAL. DELLEPIANE, ¡QUE ENTEREZA!.
LASTIMA LA DEBILIDAD Y LA POCA VISION POLITICA DE YRIGOYEN. SUS PRONOSTICOS SON TAN CLAROS… ¿QUE HACER Y COMO?.
Realmente, don Carlos, la historia se repite.
El episodio de Kraft-Terrabusi fue el primer capítulo de una serie que recién empieza. El fenómeno de la nueva izquierda sindical se puede comparar al de organizaciones que se multiplicaron en los meses previos al Cordobazo, del que acaban de cumplirse 40 años. Pero el contexto es marcadamente distinto y con características inéditas en el país. Veamos algunas de las mismas. 1) El desprestigio social de la cúpula sindical está alcanzando niveles sin precedentes. Para tomar un ejemplo, el proceso de la mafia de los medicamentos debilita a los sindicatos tradicionales en su punto más fuerte, las obras sociales.
Desde otro ángulo, el fallo que el año pasado dictó la Corte Suprema de Justicia en el caso ATE-Pecifa es de influencia decisiva. Allí el tribunal se pronunció a favor de que puedan elegirse delegado sindicales al margen de pertenecer o no a un gremio con personería. El sindicalismo de base se encontró así un regalo inesperado. 2) La mayor parte de los nuevos dirigentes antisistema están protegidos o directamente financiados por organizaciones que se nutren del presupuesto del Estado.
Es el caso de las Madres de Plaza de Mayo, que reciben 40 millones anuales del Gobierno Nacional y otros 35 de Mauricio Macri, que de este modo compra protección. Los plenarios combativos se realizan en lugares como el Hotel Bauen, cuartel también de Luis D’Elía, Edgardo de Petri y numerosos grupos que administran planes sociales y cobran como funcionarios. 3) Pero la nueva izquierda cuenta sobre todo con el apoyo del eje Venezuela-Irán. La fracción de Quebracho que el año pasado irrumpió en el acto de celebración del aniversario del Estado de Israel manipulaba a su antojo 800 planes sociales entregados por Emilio Persico. 4) El gobierno deterioró sistemáticamente la vigencia del orden público y el respeto a la ley enarbolando la célebre consigna de “no criminalizar la protesta social”.
Igual que le pasó a Yrigoyen, ahora Kirchner percibe que su propio engendro se le vuelve en contra. En líneas generales, los jueces y fiscales son remisos a ordenar el desalojo por la fuerza de calles, autopistas y rutas, porque saben que les puede costar pedidos de juicio político y presiones de distinto tipo. Ni que hablar de los mandos de las fuerzas de seguridad, absolutamente convencidos de que serán los chivos expiatorios de cualquier hecho de violencia que pueda generarse.
Así es que el kirchnerismo se enfrenta a una realidad para la que no está preparado. El desalojo con violencia de la planta de Kraft sería algo así como el punto final de la no criminalización de la protesta social. Al nuevo sindicalismo de base ya no le interesa el acuerdo con el kirchnerismo, porque perciben que el aislamiento de los habitantes de Olivos los acerca irremediablemente al precipicio.
A partir de ahora, el dilema oficial parece ser el siguiente: recuperar autoridad con el costo de tener que lidiar con una izquierda cada vez más rebelde, o cruzarse de brazos y permitir docenas de tomas de fábrica, cortes y piquetes, hasta que la situación se desborde.
Paradojas de la política, el desafío de la nueva izquierda lo sorprende a Kirchner en pleno armado de su nueva coalición de centroizquierda con Hermes Binner y Pino Solanas. El giro de la Casa Rosada a la izquierda fue la respuesta a la “traición” del aparato justicialista bonaerense, que provocó la derrota oficial del 28j. Ante la aparición de la izquierda fuera de control, es probable que Kirchner haga una nueva pirueta y vuelva a sonreírles a los barones peronistas del conurbano, verdaderos expertos en el arte de controlar o dinamizar los conflictos sociales.
Tras el episodio de la Semana Trágica y los sucesos de la Patagonia, el radicalismo dirigido por Yrigoyen no supo responder a las nuevas tendencias socio-político económicas que la crisis estaba señalando, en un contexto de desintegración de todo un paradigma económico mundial. Yrigoyen intervino las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por radicales opositores (el lencinismo en la primera, y el bloquismo de los Cantoni en la segunda). Así, el Senador opositor mendocino Carlos Washington Lencinas fue asesinado por un militante yrigoyenista. El crimen causó estupor en el país; lógicamente, Yrigoyen fue sospechado de haberlo ordenado. También hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno.
A través de un comunicado, la embajada de USA en la Argentina, a cargo de Vilma Martínez, pidió que se defienda “la plena aplicación de los derechos laborales, así como el respeto por la propiedad privada y las decisiones de la Justicia”. Este comunicado fue a consecuencia del conflicto en la planta de Kraft Foods Argentina. Kraft Foods es la alimentaria Nº1 de USA y entre sus accionistas se encuentra la empresa del ícono de los negocios estadounidenses Warren Buffett.
Las autoridades norteamericanas afirmaron que sus contactos con funcionarios bonaerenses tuvieron como objetivo “lograr cuanto antes una solución apropiada y duradera” para el conflicto. Más aclararon que la sede diplomática “no está participando en las negociaciones existentes”.
Scioli, al igual que Hipólito Yrigoyen, le explicó a Kelly que habían tomado “cartas en el asunto” con el objetivo de destrabar el conflicto y le pidieron “colaboración” para que la empresa “no aumente el grado de conflictividad” y “dé marcha atrás con las últimas suspensiones”, haciendo referecia a las 30 nuevas suspensiones que realizó Kraft Foods como consecuencia de los enfrentamientos que se dieron el viernes, cuando la Justicia procedió a desalojar la planta de Pacheco.
En una palabra, el gobierno una vez más es derrotado por la anarquía, y como dice el autor de este informe, la historia recién empieza.
UN EXCELENTE Y NECESARIO RECORDATORIO, COINCIDO CON SU ANÁLISIS HISTÓRICO. MIS FELICITACIONES SHÄFERSTEIN.
RESCATO UN CONCEPTO CASI ENTRE LINEAS, NADA HAY MÁS FUNESTO Y PELIGROSO QUE LOS TIMORATOS E INDECISOS ANTE LAS EMERGENCIAS, EN LA QUE SE DISFRAZAN DE CONCILIADORES. EL PODER NO ES UN REGALO NI UN PARAISO, ES PARA EJERCERLO, UNA VERDADERA CRUZ PARA EL QUE LO TIENE EN CIRCUBSTANCIAS TRAGICAS.
Mi Teniente Coronel:
Claro, concreto y conciso,como los anteriores trabajos. Son muy buenos artículos, que sirven para la divulgación histórica. Espero pueda publicarlos en un libro alguna vez, para “salvarnos” de tener que recurrir a la PC cuando queramos consultar sobre estos tópicos.
Mi Patria muere día a día…
Y con ella se me va la vida…
Triste, silenciosa de gritos de niños que ahora juegan con computadoras, de jóvenes que enfrascados en sus celulares a nadie miran, de adictos a cualquier droga que les haga escapar de una realidad sin futuro.
Mi Patria muere día a día…
Mientras gobernantes corruptos con falsas ideologías juegan el destino del país en una ruleta rusa con un revólver completamente cargado.
Irreversible destino parece condenar a todos por igual porque no hay ganadores, sólo perdedores que se creen triunfadores.
Mi Patria muere día a día…
Ante la indiferencia absoluta de sus habitantes y la corrupción invasiva como un cáncer desenfrenado, contagiosa como el peor virus, aceptada como irremediable.
Mi Patria muere día a día…
Con cada soldado encarcelado, con cada injusticia cometida en nombre de la propia justicia, con cada ley violada en nombre de la propia ley.
Mi Patria muere día a día…
Con cada niño desnutrido mientras su presidente se llena de joyas en un brillante lujoso desprecio hacia los pobres.
En su constante enojo y reprobación hacia todo aquel que piensa distinto.
Mi Patria muere día a día…
Cuando le roban el futuro quemando los campos, humillando los surcos que dan vida al país, ofendiendo la simiente de la tierra, despreciando el sudor honrado del trabajo que riega su suelo.
Mi Patria muere día a día…
Cuando marchan al viento las rojas banderas que pretenden tapar las celestes y blancas, como inmensa marea sangrienta que quiere ocultar el cielo y su sol.
Mi Patria muere día a día…
Al ver mujeres de pañuelos blancos que cosechan sus frutos amargos y descuidados, que mienten ser lo que nunca supieron ser: madres y abuelas; ni siquiera en este presente lo son recogiendo dineros y organizando venganzas.
Mi Patria muere día a día…
Y es culpa de todos, los que olvidan a sus camaradas, a sus ideales y hasta a Dios que en su infinita misericordia los perdona…
Pero la Patria no puede perdonar a los que la dejan morir sin luchar.
Demasiada sangre derramada, demasiado horror padecido por inocentes ante la locura terrorista.
Mi Patria muere día a día…
Agoniza, sólo la esperanza rebelde de unos pocos la mantiene con el último hálito de vida.
Para que nuestra bandera no sea su mortaja y muera con ella, igual que ayer queda un camino, el mismo que empezó en los montes tucumanos, el buen combate.
Mi Patria muere día a día…
Tal vez el 5 de Octubre, podamos comenzar a salvarla, si dejamos de lado nuestros miedos, nuestras conveniencias, si recordamos que alguna vez fuimos soldados que luchamos por Dios y por la Patria.
¡Sí, tal vez sea un buen día para ir a la Plaza y no dejarla morir!
GRACIAS DR CARLOS MARCELO.POR SU NOTA DE ESTOS ACONTECIMIENTOS
ACAECIDOS EN NUESTRA QUERIDA PATRIA… estas notas tratare de enviarselas a los “indecisos e incredulos” que aun pululan en mi ambito cercano, para que sepan la verdadera verdad HISTORICA QUE NO QUIEREN RECONOCER…porque los detractores infames que estan en este “DESGOBIERNO” KAKA, y sus ACOLITOS..Las putrefactas “MADRES y ABUELAS” estan destruyendo con despiadado odio a nuestra IGLESIA.. pero no lo lograran¡¡¡ NUESTRO SEÑOR DESDE LOS CIELOS velaran por nuestras a
lmas de PATRIOTISMO… y no lograran vencernos.. VIVA LA PATRIA¡¡¡¡¡
DR SI DIOS QUIERE NOS VEREMOS EL DIA 5 en la PLAZA.….
Lamentablemente, estamos cada vez mas cerca de que se den las condiciones objetivas (tal cual expresa Antonio Gramsci) para que se pueda dar la Revolucion marxista, debido a que la lenta infiltracion en todos los resortes del poder, hace que las fuerzas que ellos llaman “Contrarrevolucionarias” estan desorganizadas y en dispersion como lo son las FFAA y las FFSS, el Clero catolico y las Instituciones de la Republica (Educacion y los poderes del Estado), pero cada vez ams hay que aunar esfuerzos en la educacion de los sectores afines al nuestro, para unificar y tratar de evitar que la Lucha de clases, los lleve a los bolches a la victoria, muy bueno e interesante su articulo.
la mayoria de los argentinos bien nacidos estamos esperando un nuevo San Martin, que nos salve de esta lacra, pero lamentablemente les lavaron el cerebro a muchos que fueron creciendo con esta “Democranegocio” y con la nueva ley de radiodifucion no se extrañen de tener a la Bonafini en cadena nacional aleccionando a los estupidos que no se informan con lo que fue la real historia.