Cien años de subversión
en Argentina — Parte II

Informe espe­cial para LA HIS­TO­RIA PARALELA


Hace unas cla­ses atrás, en la edi­ción del 19 de junio de este año de LA HIS­TO­RIA PARA­LELA, pro­duje mi pri­mer informe sobre los “Cien Años de Sub­ver­sión en Argen­tina” deján­dolo inconcluso.

A mi pesar, no pude con­ti­nuar escri­biendo ya que mi domi­ci­lio fue alla­nado, inme­dia­ta­mente des­pués de una publi­ca­ción del sus­cripto, por el Juez Fede­ral Ser­gio Gabriel Torres, quien ordenó secues­trar todos mis archi­vos y los man­tuvo rete­ni­dos, peri­tán­do­los por espa­cio de un mes, cuando recién me los res­ti­tuyó. Mien­tras tanto, gra­ves acon­te­ci­mien­tos se pre­sen­ta­ron en nues­tro país, enra­re­ciendo el ambiente, a caba­llo de la derrota elec­to­ral de la fami­lia Kir­ch­ner. Y así sur­gió mi nece­si­dad de pre­sa­giar ~en aná­li­sis estra­té­gico~  lo que luego efec­ti­va­mente habría de ocu­rrir res­pecto de la inac­ción de lo que yo deno­mino la “opo­si­ción cóm­plice” que sirve para que el régi­men se perpetúe.

Pero el vier­nes último pre­sen­cié las cru­das esce­nas que tele­vi­sa­ban desde la ex fábrica Terra­bussi, donde la poli­cía pro­vin­cial a duras penas pudo con­te­ner los des­ma­nes con gases y balas de goma, con per­so­nal de infan­te­ría y caba­lle­ría, reto­mando  el con­trol rela­tivo de la planta de la empresa Kraft. Los pre­sun­tos “tra­ba­ja­do­res”, fuer­te­mente apo­ya­dos por mili­tan­tes de par­ti­dos de izquierda, les arro­ja­ban pie­dras y palos, dejando doce poli­cías heri­dos y un caba­llo muerto, acción tras la que se detuvo a sesenta y cinco mili­tan­tes de izquierda, que expe­di­ta­mente recu­pe­ra­ron la liber­tad en vir­tud de una orden ema­nada del “juez de garantías”.

Prog­no­sis aparte, este último hecho me hizo refle­xio­nar que ha lle­gado el tiempo opor­tuno de con­ti­nuar con mi relato sobre la his­to­ria de la anar­quía en la Argentina.

Cuando la Repú­blica estuvo a punto de sovietizarse

En más de noventa años tras­cu­rri­dos desde “La Semana Trá­gica”, no todas las trau­má­ti­cas expe­rien­cias por las que atra­vesó la Nación Argen­tina fue­ron apro­ve­cha­das. Algu­nas jamás se asi­mi­la­ron y están regresando.

La “ideo­lo­gía” del radi­ca­lismo yri­go­ye­nista estaba con­sus­tan­ciado con la reivin­di­ca­ción de las liber­ta­des polí­ti­cas, la uni­ver­sa­li­za­ción del sufra­gio, la defensa de las cla­ses medias y la exal­ta­ción de los valo­res repu­bli­ca­nos. Según Vicente Gon­zalo Mas­sot, no deja de ser una para­doja san­grienta que su pri­mera pre­si­den­cia haya pasado a la his­to­ria por la repre­sión que orientó, entre 1919 y 1921, con­tra dos movi­li­za­cio­nes que con­mo­cio­na­ron el país. Por­que la lla­mada “Semana Trá­gica” y las huel­gas pata­gó­ni­cas, fue­ron mani­fes­ta­cio­nes socia­les que nunca antes se habían expe­ri­men­tado en Argen­tina, por su enver­ga­dura, tras­cen­den­cia y con­se­cuen­cias. Los epi­so­dios men­cio­na­dos no pue­den ser mate­ria de estu­dio si no se con­tem­pla el inci­piente poder gre­mial de la época. Lo que surge de inme­diato es que ~en tér­mi­nos gene­ra­les~ el fenó­meno sin­di­cal se cir­cuns­cri­bía a un sec­tor de tra­ba­ja­do­res extran­je­ros. No por­que los crio­llos rehu­ye­ran la afi­lia­ción a los gre­mios o por­que recha­za­sen sus pré­di­cas anar­quis­tas, comu­nis­tas o sin­di­ca­lis­tas. Sen­ci­lla­mente, por la inmi­gra­ción masiva que había reci­bido la Argen­tina durante las déca­das ante­rio­res. Los obre­ros fabri­les ~al menos~ eran pre­do­mi­nan­te­mente de ori­gen forá­neo. Las pri­mi­ge­nias orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les ~pues~ nacie­ron aso­cia­das o bien al idea­rio socia­lista o bien con orien­ta­ción anar­quista. El pri­mero, recos­tado en la social­de­mo­cra­cia ale­mana; el segundo, tri­bu­ta­rio de los movi­mien­tos ácra­tas lati­nos, cuyos máxi­mos expo­nen­tes eran los ita­lia­nos y, sobre todo ~como lo demos­tra­rían en la década del 30~ los espa­ño­les “republicanos”.

Como lo decía­mos en el informe ante­rior cuando intro­du­ji­mos el tema, no fue casua­li­dad que un año des­pués de la fun­da­ción de la Fede­ra­ción Obrera Argen­tina (FOA), y como res­puesta a su pri­mera huelga gene­ral (de la que ya habla­mos en la edi­ción de junio) el gobierno res­pon­diera san­cio­nando la ley 4.144 o “de resi­den­cia”. La norma daba fun­da­mento jurí­dico a la posi­bi­li­dad de depor­tar a los diri­gen­tes extran­je­ros que vio­la­ran las leyes de la Repú­blica o per­tur­ba­ran el orden social.

En 1903 nació la Unión Gene­ral de Tra­ba­ja­do­res (UGT), luego de un enfren­ta­miento entre quie­nes serían sus líde­res y los de la Fede­ra­ción Obrera, que se había rebau­ti­zado FORA. En su Vº Con­greso, dos años más tarde, hizo pro­fe­sión pública de fe anarco-comunista. Todos los inten­tos de unir al movi­miento sin­di­cal en una sola orga­ni­za­ción epi­lo­ga­ron en sona­dos fra­ca­sos. Tanto en 1907 como en 1909 las nego­cia­cio­nes se hicie­ron tri­zas. Final­mente en 1915 la FORA ter­minó divi­dida entre los anarco-comunistas de 1905, y otro sec­tor: los anarco-sindicalistas del IXº Con­greso. Tal la situa­ción se plan­teaba ~a gran­des ras­gos~ hacia las pos­tri­me­rías de 1918, cuando se inició la huelga que para­li­za­ría a la pri­mera empresa side­rúr­gica del país: Pedro Vasena e Hijos, que era, qui­zás, el mayor y más pro­me­te­dor esta­ble­ci­miento meta­lúr­gico de Suda­mé­rica, ubi­cado en un subur­bio lin­dante con el Ria­chuelo. La fábrica empleaba a más de tres mil per­so­nas en su planta per­ma­nente y el doble como per­so­nal temporario.

Tal era la situa­ción ini­cial, cuando la FORA de los anar­quis­tas deci­dió ini­ciar la ofen­siva con­tra esa empresa, que ~obvia­mente~ ter­minó des­a­pa­re­ciendo, y se esfumó toda espe­ranza de empren­der ini­cia­ti­vas indus­tria­les simi­la­res en este país, cau­sando muchos años de estancamiento.

Nadie ha refle­xio­nado hasta ahora que la huelga del com­plejo indus­trial “Vasena”, al pro­vo­car el cie­rre del com­plejo, frus­tró el pri­mer intento de que el país lidere la indus­tria del acero al nivel sólo com­pa­ra­ble al desa­rro­llo nor­te­ame­ri­cano. Recién entre 1946 y 1947 con el “Plan Savio”, se reanudó el hilo de la pro­duc­ción. Un desa­rro­llo muy dila­tado, ya que sólo en 1959 comenzó a fun­cio­nar el pri­mer alto horno side­rúr­gico de gran dimen­sión, que por otra parte ~y a esta altura~ los Kir­ch­ner ya se lo ven­die­ron a los brasileros.

A par­tir de los dis­pa­ros de 1919, Bue­nos Aires se con­vir­tió en la capi­tal de la con­fu­sión. Pocos se dan cuenta, aún hoy en día, las pér­di­das que expe­ri­mentó el país en aque­llos tiem­pos con­fu­sos en los que se truncó el des­tino de este país promisorio.

El espan­tado pre­si­dente Hipó­lito Yri­go­yen, era un polí­tico, un líder popu­lar a quien inme­re­ci­da­mente se lo deno­mi­nara “El último cau­di­llo” (según su bió­grafo, Car­los Sán­chez Via­monte). Por­que en aque­lla cir­cuns­tan­cia no hizo todo lo posi­ble por mode­rar su pánico, y con­denó ~sin inten­cio­na­li­dad~ al país a un futuro de fra­caso. “Que­rían arras­trarme a repri­mir a san­gre y fuego” ~diría des­pués, cuando ago­ni­zaba por la sífi­lis avan­zada, pocos años más tarde. No se dio cuenta que estaba ante una situa­ción estra­té­gica que la his­to­ria le ponía por delante. Pro­curó, en cam­bio, con­tro­lar la situa­ción a nivel estric­ta­mente tác­tico, e instó a los empre­sa­rios ame­na­za­dos a tran­sar rin­dién­dose sin con­di­cio­nes ante las “deman­das obre­ras”. Desde enton­ces ya no hubo más inver­sio­nes a futuro en la Argentina.

El 7 de enero de 1919 fue tam­bién un día de encru­ci­ja­das his­tó­ri­cas. Otro cau­di­llo, el joven Teniente Juan Domingo Perón, hizo enton­ces su pri­mera expe­rien­cia junto a los tra­ba­ja­do­res. Según el tes­ti­mo­nio de Diego Abad de San­ti­llán (que fue diri­gente de la FORA del Vº Con­greso) entre los ofi­cia­les del ejér­cito que repri­mie­ron a las mani­fes­ta­cio­nes en esa san­grienta jor­nada, se encon­traba el que sería el fun­da­dor del movi­miento nacio­nal Jus­ti­cia­lista. Abad de San­ti­llán, en su vejez evocó a Perón cuando recor­daba los acon­te­ci­mien­tos a un perio­dista de la “Revista Pano­rama”: “Qui­zás ahí afirmó su polí­tica dema­gó­gica, al ver que la repre­sión sólo pro­duce el divor­cio del gobierno con el pueblo”.

Todo había comen­zado el 2 de diciem­bre de 1918. Los 800 obre­ros de la empresa se decla­ra­ron en huelga en reclamo de la rein­cor­po­ra­ción de algu­nos com­pa­ñe­ros des­pe­di­dos y de la jor­nada labo­ral de 8 horas. Ade­más, exi­gían aumento de suel­dos y la reduc­ción de días de tra­bajo. La direc­ción de Vasena se negó cate­gó­ri­ca­mente y des­pi­dió a los huelguistas.

La Aso­cia­ción del Tra­bajo, que pre­si­día Joa­quín de Ancho­rena, y la Liga Patrió­tica Argen­tina de Manuel Car­lés ~que más tarde sería abo­gado de Mar­celo Tor­cuato de Alvear~ le ofre­cie­ron reem­pla­zar a los albo­ro­ta­do­res extran­je­ros por obre­ros crio­llos (rom­pehuel­gas o “kru­mi­ros”, para los grin­gos) y pro­tec­ción de sus gru­pos civi­les armados.

Los revol­to­sos orga­ni­zan sus pro­pios pique­tes, des­co­no­cen el des­pido, y comien­zan a tomar repre­sa­lias con­tra los que quie­ren que­brar el paro. El con­flicto entró en una espi­ral de vio­len­cia y el 24 de diciem­bre lle­ga­ron a incen­diar el auto del pro­pio Jefe de policía.

La mañana del mar­tes 7 de enero de 1919 los ter­mó­me­tros indi­ca­ban una calu­rosa jor­nada con 34 gra­dos de tem­pe­ra­tura, que tre­pa­rían a casi 36 pasado el mediodía.

Los  adhe­ren­tes  a  la  Fede­ra­ción  Obrera  Regio­nal  Argen­tina  (FORA) del Vº Con­greso, de orien­ta­ción anár­quico comu­nista, había decla­rado la huelga gene­ral por tiempo indeterminado.

A pesar del sofo­cante calor, en la barriada de Nueva Pom­peya se veri­fi­caba una inusual acti­vi­dad, ya que efec­ti­vos del cuerpo de Bom­be­ros y  per­so­nal de la comi­sa­ría 34ª ocu­pa­ban desde tem­prano posi­cio­nes estra­té­gi­cas en la escuela “La Ban­de­rita” y en la fábrica tex­til de Alfredo Bozalla.

A las tres de la tarde, diri­gi­dos por una vigo­rosa anar­quista cono­cida como “la mari­nera”, una mani­fes­ta­ción de obre­ros en huelga se con­cen­tra frente a los por­to­nes de los talle­res meta­lúr­gi­cos Pedro Vasena. Se dis­po­nía a inter­cep­tar una vez más  –como lo venían haciendo desde el 2 de diciem­bre– una chata con­du­cida por “kru­mi­ros” –según le decían a los tra­ba­ja­do­res que no que­rían sumarse a los des­ór­de­nes de los anar­quis­tas – que con cus­to­dia poli­cial par­tió desde el depó­sito de la firma, ubi­cado en San Fran­cisco y Tres Esqui­nas, con des­tino a los talle­res de Cocha­bamba y La Rioja.

Ros­tros hos­cos, puños cris­pa­dos, muje­res que se aso­man fugaz­mente a las puer­tas de los con­ven­ti­llos de la zona. En el aire flota un denso clima de vio­len­cia con­te­nida. Se cierne la tra­ge­dia. De pronto esta­lla el drama: por sobre los gri­tos de hos­ti­li­dad de la mul­ti­tud sue­nan, secos, fata­les, los pri­me­ros dis­pa­ros. Un insulto a los “car­ne­ros”, un garro­tazo de la robusta mujer, un pie­drazo que desató la lapi­da­ción pública de los uni­for­ma­dos, que tra­ta­ban de cubrirse tras del carro,… y sonó el pri­mer tiro, que des­en­ca­denó un ver­da­dero pan­de­mó­nium cuando uno de los mani­fes­tan­tes abrió fuego.

El terror se apo­deró del barrio. En medio de la mayor con­fu­sión, la gente corría hacia cual­quier parte, deses­pe­rada por esca­par de esa vorá­gine de plomo y pól­vora que aba­tía sin pie­dad sobre cual­quiera que no ati­nara a bus­car refugio.

Hacia las cinco y media de la tarde, cuando cesa­ron las últi­mas des­car­gas, con en humo pro­du­cido por la igni­ción de la pól­vora flo­tando toda­vía en el aire, los aún atur­di­dos veci­nos salie­ron a la vereda para encon­trarse con un cua­dro dan­tesco: toda la cua­dra de Alcorta al 3400 –donde estaba el local de la Socie­dad de Resis­ten­cia Meta­lúr­gi­cos Uni­dos, cuyos refe­ren­tes prin­ci­pa­les eran los obre­ros Mario Boratto y Juan Zape­tini– fue lite­ral­mente barrida a bala­zos. Mien­tras las ambu­lan­cias de la Asis­ten­cia Pública tras­la­da­ban dece­nas de heri­dos de bala a los hos­pi­ta­les municipales.

La con­mo­ción por el sal­va­jismo de esta pla­ni­fi­cada ofen­siva terro­rista se exten­dió veloz­mente a la ciu­dad, impul­sando, de esta manera, la más impor­tante insu­rrec­ción obrera que haya cono­cido la his­to­ria argen­tina, que por su exten­sión y pro­fun­di­dad se conoce como la  “Semana Trágica”.

Los lamen­tos de dolor de los heri­dos eran cubier­tos por el cre­pi­tar de la fusi­le­ría. Nunca pudie­ron ponerse de acuerdo los his­to­ria­do­res sobre quién comenzó el tiro­teo. La polé­mica no llegó a intere­sar a la media docena de muer­tos y a los 34 heri­dos que se desan­gra­ron en las calles empe­dra­das del barrio de San Cris­tó­bal. Ni a los cen­te­na­res de víc­ti­mas que segui­rían a esas pri­me­ras que se cobró esa tra­ge­dia. Siete días en los que la Argen­tina se asomó al ros­tro fra­tri­cida de las luchas socia­les; a la san­gre de gente ya derra­mada en México y Rusia. Días durante los cua­les los argen­ti­nos vivie­ron el mayor cúmulo de expe­rien­cias arro­ja­das por la con­tienda de clases.

El 8 de enero, des­pués del encuen­tro frente a la fábrica donde a duras penas repri­mie­ron bom­be­ros y sol­da­dos, la FORA del Xº Con­greso declaró la huelga gene­ral. Los anar­quis­tas de la otra FORA, la del Vº Con­greso, le aña­die­ron un cali­fi­ca­tivo: “revo­lu­cio­na­ria”, epí­teto semán­tico que pren­dió en el ánimo exa­cer­bado de los sec­to­res popu­la­res, sacu­di­dos por la matanza del día anterior.

El fla­mante Jefe de la Poli­cía de la Capi­tal, Elpi­dio Gon­zá­lez, deci­dió ir a la fábrica Vasena para apa­ci­guar a quie­nes pre­ten­dían que­marla, pero un piquete inter­ceptó su auto, apu­ñaló al Ofi­cial que lo acom­pa­ñaba, volcó el vehículo y lo obligó a esca­par a duras penas. Luego la turba pren­dió fuego a los dos por­to­nes de acceso al esta­ble­ci­miento meta­lúr­gico, y, cuando esta­ban a punto de ingre­sar, lle­ga­ron ciento cin­cuenta efec­ti­vos de segu­ri­dad que la puso en fuga tras una vio­lenta repre­sión que causó otros treinta muer­tos y treinta heridos.

Yri­go­yen no sabía qué hacer por­que las fuer­zas poli­cia­les y de bom­be­ros ya no daban abasto a tanto caos, por lo que dis­puso el des­em­barco de varios bata­llo­nes de mari­ne­ría para refor­zar el dis­po­si­tivo poli­cial, que estaba a punto de colap­sar por la mag­ni­tud de la rebelión.

La his­to­ria olvi­dada del Gene­ral Dellepiane

Bue­nos Aires cami­naba por el filo de la navaja de la gue­rra civil. Los muer­tos del día 7 fue­ron vela­dos en loca­les anar­quis­tas y socia­lis­tas. Sepa­ra­dos por riva­li­da­des ideo­ló­gi­cas, los acercó la muerte y el 9 fue­ron sepul­ta­dos jun­tos en el cemen­te­rio de la Cha­ca­rita, uni­dos los cor­te­jos hasta inte­grar una impo­nente mani­fes­ta­ción de 200.000 per­so­nas. Mien­tras la mul­ti­tud se diri­gía en pro­ce­sión hacia el cemen­te­rio, se pro­du­je­ron nue­vas refrie­gas en Corrien­tes y Yatay que crea­ron una atmós­fera explo­siva. Luego, ya en la Cha­ca­rita, cuando el ter­cero de los ora­do­res ini­ciaba su dis­curso, se repi­ten las agre­sio­nes. La guar­dia de caba­lle­ría, a quie­nes los grin­gos apo­da­ban de “cosa­cos”, tro­pas de infan­te­ría del Ejér­cito y bom­be­ros abrie­ron fuego, tras sufrir bajas por los fran­co­ti­ra­do­res anar­quis­tas. Gri­tos, impre­ca­cio­nes, corri­das. Deses­pe­ra­dos mani­fes­tan­tes se arro­ja­ron den­tro de las fosas recién abier­tas para bus­car un refu­gio con­tra la muerte. La polí­tica del terror se había desatado.

El jue­ves 9, al pro­me­diar la tarde, el gene­ral de Divi­sión D. Luis J. Delle­piane, Coman­dante de la 2ª Divi­sión de Ejér­cito, deci­dió ~sin orden pre­via~ mar­char sobre la ciu­dad con sus tro­pas acan­to­na­das en Campo de Mayo. En otras cir­cuns­tan­cias esto le hubiera cos­tado su inme­diato relevo. En cam­bio, le valió la desig­na­ción como jefe mili­tar de la Capi­tal: Cuando Delle­piane le comu­nicó su deci­sión al minis­tro de Gue­rra, el fun­cio­na­rio resol­vió pro­po­nerlo para enca­be­zar las ope­ra­cio­nes y lo dotó de ple­nos pode­res. Ese mismo día, el 9 de enero por la tarde, el Poder Eje­cu­tivo designó for­mal­mente por decreto como  “jefe de las fuer­zas de repre­sión” al gene­ral Luis Delle­piane. El mili­tar ocupó Bue­nos Aires y allí, con los diez mil hom­bres a su mando, res­ta­ble­ció el orden de inme­diato, reivin­di­cando con éxito el mono­po­lio de la vio­len­cia guber­na­men­tal, que hasta enton­ces estaba a cargo de la Poli­cía y de los Bom­be­ros, poniendo fin a la vio­len­cia para-oficial, en manos de gru­pos de cho­que civi­les. “Ese gene­ral era un hom­bre bajito pero enér­gico ~dice Abad de San­ti­llán (un anar­quista de esa época)~, al que no creo un masa­cra­dor pro­fe­sio­nal. Era «un valiente»: se aper­sonó sin cus­to­dia a los manifestantes.”

Delle­piane, luego de ins­tau­rar la tran­qui­li­dad res­pecto de los terro­ris­tas, ter­minó tam­bién con la desor­ga­ni­za­ción de aque­llos coman­dos civi­les ~la “Liga Patrió­tica”~ que hacían “jus­ti­cia por mano pro­pia”. Enton­ces con­vocó el 10 de enero a la prensa. Fue con­tun­dente y cate­gó­rico. Ame­nazó “empla­zar la arti­lle­ría en la plaza del Con­greso y atro­nar con los caño­nes toda la ciu­dad en caso de que resur­jan los des­ór­de­nes”. El dia­rio “La Nación” de esa fecha sub­rayó en su cró­nica otra adver­ten­cia del jefe mili­tar: “Hacer un escar­miento que se recor­dará durante 50 años”.

Pero Don Hipó­lito Yri­go­yen, cavi­laba inde­ciso por­que creía que era nece­sa­rio un esfuerzo para evi­tar que el incen­dio even­tual­mente se pro­pa­gue. Citó al día siguiente en su des­pa­cho a don Pedro Vasena y a su corre­li­gio­na­rio, Leo­poldo Melo, que era el abo­gado de la empresa, y los instó a acep­tar los recla­mos sin­di­ca­les, en un acto de debi­li­dad polí­tica, ya que el fuego real­mente se exten­dió a par­tir de su claudicación.

Así, el con­flicto se resol­vió ~pre­ca­ria y tem­po­ra­ria­mente~ por la ren­di­ción incon­di­cio­nal del empre­sa­rio ame­na­zado. Así lo enten­dió la FORA sin­di­cal del Xº Con­greso, que dio por ter­mi­nado el movi­miento, con la con­ce­sión de todas las exi­gen­cias laborales.

Pero los anar­quis­tas del Vº Con­greso, en cam­bio, creían que había sonado la hora de la revo­lu­ción social y deci­die­ron con­ti­nuar la huelga e ir por más. Ahora, a sus recla­mos ori­gi­na­les le agre­ga­ron un obje­tivo urti­cante: la liber­tad de Simón Rado­witzky, el anar­quista ruso-judío que pur­gaba pri­sión per­pe­tua en Ushuaia, por haber ase­si­nado al jefe de poli­cía, Gene­ral Ramón L. Fal­cón el 17 de noviem­bre de 1908.

Durante varios días ~en con­se­cuen­cia~ con­ti­nuó el terror en las calles, y las “ban­das blan­cas”, los crio­llos de la Liga Patrió­tica y la Aso­cia­ción del Tra­bajo insis­tie­ron en actos van­dá­li­cos de repre­sa­lia con­tra todo lo que con­si­de­ra­ban maximalista.

Eso no fue todo. No pocas igle­sias fue­ron incen­dia­das en otros sec­to­res de la ciu­dad de Bue­nos Aires, mien­tras otros cho­ques ocu­rrían en Cha­ca­rita, en Bal­va­nera y otros barrios ale­da­ños. Ahora se com­pa­raba a los suce­sos de Bue­nos Aires con la rebe­lión de Petro­grado, en una Europa que se des­com­po­nía. Durante el con­flicto, los anar­quis­tas con­si­de­ra­ron a la Igle­sia su enemiga por­que “pro­por­cio­naba rom­pehuel­gas y con­de­naba la rebelión”.

Este país era ganado por el terror que los aten­ta­dos, incen­dios y tiro­teos, que no hicie­ron más que dina­mi­zar ese pánico hasta extre­mos incon­ce­bi­bles pocos días antes. En el ima­gi­na­rio colec­tivo se llegó a pen­sar que se estaba en la ante­sala de una revo­lu­ción social, simi­lar a la sovié­tica, cuyos ecos toda­vía reso­na­ban en el mundo.

De ahí a igua­lar ~como si fue­sen lo mismo~ a los obre­ros con los huel­guis­tas, a los huel­guis­tas con los agi­ta­do­res, a los agi­ta­do­res con los terro­ris­tas, y a los terro­ris­tas con los rusos, hubo ape­nas un paso. Hasta la semán­tica se ter­gi­versó y resultó que un anar­quista y un bol­che­vi­que vinie­ron a ser la misma cosa; tam­bién se uni­fi­ca­ban los tér­mi­nos ruso, israe­lita y maxi­ma­lista. Lo que resultó fatal para no pocos inmi­gran­tes judíos recién lle­ga­dos (algu­nos huyendo de la revo­lu­ción rusa) a quie­nes se cas­tigó: tanto a los judíos rusos, litua­nos o pola­cos ~quie­nes real­mente en su mayo­ría eran sim­pa­ti­zan­tes comu­nis­tas~ como a los israe­li­tas centro-europeos, inmi­gran­tes cul­tos que abo­rre­cían a los “kha­za­res” y a los sionistas.

Como el gobierno demos­traba orfan­dad de ideas e ini­cia­tiva, otra vez el gene­ral Delle­piane ~que sin duda alguna era un Ofi­cial Supe­rior res­pe­tuoso de la Cons­ti­tu­ción y abso­lu­ta­mente lega­lista~ no esperó órde­nes de sus supe­rio­res, ni tam­poco las soli­citó del poder polí­tico, y ter­minó con fir­meza el vir­tual estado de anar­quía en que se hallaba Bue­nos Aires, sal­vando así al gobierno de Don Hipólito.

La cele­ri­dad de sus accio­nes  impi­dió que los par­ti­dos y sin­di­ca­tos de izquierda se orga­ni­za­sen y estu­vie­sen en con­di­cio­nes de asal­tar el poder para impo­ner lo que lla­ma­ban “la revo­lu­ción social” ~ya fuese comu­nista, anar­quista o sin­di­ca­lista~ ya que “la vio­len­cia sis­te­má­tica puede ser esti­mu­lada y for­mu­lada con fines ocul­tos e incon­fe­sa­bles”, según sos­te­nía el pro­pio órgano del Par­tido Socia­lista, el perió­dico “La Van­guar­dia”. “No que­re­mos ni pode­mos soli­da­ri­zar ni con­fun­dir a la clase obrera orga­ni­zada gre­mial y polí­ti­ca­mente en los luc­tuo­sos y san­grien­tos suce­sos de ayer… Nadie que no sea un iluso o loco puede acon­se­jar hoy y aquí al pue­blo un alza­miento armado en el cual ten­dría mucho que per­der y nada que ganar…”

¿Cuán­tas fue­ron las víc­ti­mas de ese estado de locura colec­tiva? El escri­tor Diego Abad de San­ti­llán com­putó 1.500 muer­tos y 5 mil heri­dos Hubo, ade­más, 55.000 pron­tua­ria­dos, con la acce­so­ria ~para muchos~ de una quin­cena de con­fi­na­miento en la isla Mar­tín García.

San­ti­llán recordó para “Revista Pano­rama”: “Éramos jóve­nes, impul­si­vos, inma­du­ros. Creía­mos que la revo­lu­ción social era inmi­nente y recu­rría­mos a cual­quier extremo. Ade­más, los capi­ta­lis­tas de aque­lla época no eran como los moder­nos; acos­tum­bra­ban a con­si­de­rar a los obre­ros como esclavos”.

En cuanto a las cau­sas que pro­vo­ca­ron el bru­tal acon­te­ci­miento, pen­saba que influ­ye­ron “asun­tos extran­je­ros y nacio­na­les”. Por un lado la revo­lu­ción rusa, la de los con­se­jos de Baviera, las agi­ta­cio­nes de Ita­lia y España, por el otro, la pre­sen­cia de la bur­gue­sía en el gobierno, a tra­vés del radi­ca­lismo, lo cual impli­caba un des­pla­za­miento de los tra­di­cio­na­les posee­do­res del poder.

El recuerdo de la semana trá­gica tuvo amplia reper­cu­sión en la lite­ra­tura por­teña. Un hijo suyo es “Nacha Regu­les”, la novela de Manuel Gál­vez. En sus memo­rias tes­ti­fíca “Lo arrojé (al libro, publi­cado en el dia­rio socia­lista «La Van­guar­dia», como folle­tín) pal­pi­tante, aún cho­rreando lágri­mas de san­gre, en medio de la farsa de la vida, de la ale­gre, estú­pida o cana­llesca farsa de la vida.” Más tarde aban­do­na­ría su inci­piente terro­rismo socia­lista para trans­for­marse en vocero del nacionalismo.

Otro nacio­na­lista era Car­los Ibar­gu­ren (“La his­to­ria que he vivido”), recuerda que de regreso a San Isi­dro en auto­mó­vil con su chó­fer (ambos arma­dos), reco­gió a un ago­biado cami­nante, en man­gas de camisa. “¡Gra­cias, señor, me salva usted la vida. ¡No podía andar más!”, exclamó con mar­cado acento extran­jero. Era el secre­ta­rio de la emba­jada de los Esta­dos Uni­dos ~Sum­mer Welles~ recién lle­gado a Bue­nos Aires, y futuro secre­ta­rio de Estado nor­te­ame­ri­cano. Había podido com­pro­bar que éstas eran tie­rras calien­tes. Su rela­ción pos­te­rior con Amé­rica latina parece sig­nada por esta visión ini­cial del continente.

Epí­logo

Un año des­pués de los suce­sos de Bue­nos Aires, el Sur argen­tino sería el epi­cen­tro de otro gran movi­miento huel­guís­tico que ter­mi­na­ría al año siguiente, en 1921, en una ver­da­dera matanza. A dife­ren­cia de “La Semana Trá­gica” no sería un alza­miento de obre­ros indus­tria­les que recla­ma­ban mejo­ras labo­ra­les y sala­ria­les, sino el de unas peo­na­das de la estepa pata­gó­nica, sin posi­bi­li­dad de sumar a sus filas a otros miles de par­ti­ci­pan­tes, como había suce­dido en la gran ciudad.

La caída del pre­cio de la lana cruda y el exceso de oferta de Aus­tra­lia y Nueva Zelanda, ambos miem­bros del Com­men­wealth bri­tá­nico, más el reem­plazo de los esqui­la­do­res por las nue­vas máqui­nas mecá­ni­cas pro­du­je­ron la pér­dida del empleo, la baja de los sala­rios y la quie­bra a nivel mino­rista. Allí via­ja­ron los revo­lu­cio­na­rios anar­quis­tas extran­je­ros para agi­tar este cóc­tel explo­sivo, reco­rriendo los cam­pos en cri­sis para suble­var a los jor­na­le­ros cam­pe­si­nos. Pero esa es otro capí­tulo ~pési­ma­mente resuelto por Yri­go­yen~ que rela­taré en una ter­cera his­to­ria en la que con­ti­nua­re­mos con este repaso del pasado, que lamen­ta­ble­mente vuelve a repetirse.

Durante su segunda pre­si­den­cia Yri­go­yen le con­mutó la con­dena, puso en liber­tad al terro­rista Simón Rado­witzky ~que pro­vocó la segunda fase de la Semana Trá­gica~ y le dio la opción de dejar el país. En Uru­guay fue encar­ce­lado en “El Cerro” por inten­tar lle­var la revo­lu­ción anar­quista  a la Banda Orien­tal. Más tarde tam­bién fue libe­rado y mar­chó a España para com­ba­tir con­tra las fuer­zas nacio­na­les junto a las “bri­ga­das inter­na­cio­na­les”. Escapó de la penín­sula ter­mi­nada la gue­rra civil y pasó a revis­tar en la NKVD de Lau­ren­tii Beria. Cuando Sta­lin fue enve­ne­nado escapó otra vez a Méjico, donde murió en la década del 50, siendo un fabri­cante de jugue­tes, con los que sus arte­sa­nas y vie­jas manos reem­pla­za­ron por aque­llos arte­fac­tos explo­si­vos que con­fec­cio­naba en su juven­tud idealista…

Hipó­lito Yri­go­yen ha sido, sin duda, sacra­li­zado por la pos­te­ri­dad polí­tica seña­lán­do­selo como un hom­bre “demo­crá­tico”, escru­pu­loso, de pocas o nin­guna pala­bra, parco, metido en su “cueva”, por lo que se ganó el mote de “el Peludo”. La leyenda lo des­cribe como un esta­dista aus­tero, de esca­sos bie­nes y de supuesta con­ducta cívica que pasó al roman­cero. Pero “el Peludo” fue un inve­te­rado revol­toso, ya que se había alzado varias veces con­tra el gobierno cons­ti­tu­cio­nal. En 1890, pro­ta­go­nizó la Revo­lu­ción del Par­que, y luego en 1893, fra­ca­sando tam­bién su ten­ta­tiva de golpe de Estado en 1905.

Sin negar tales vir­tu­des, hubo hechos que cons­ti­tu­ye­ron man­chas repro­ba­bles en su ges­tión: el “uni­cato”, o sea el carác­ter de un gobierno que exi­gía plei­te­sía pro­vin­cial de los gober­na­do­res, lo que lo llevó, con dema­siada fre­cuen­cia, a inter­ve­nir las pro­vin­cias de gobier­nos no adic­tos, y el puente que ten­dió para que la Argen­tina inau­gu­rara un inter­mi­na­ble período de con­flic­tos socia­les… que él mismo inició al pro­mul­gar ~con muchí­si­mas grie­tas e insu­fi­cien­cias~ las pri­me­ras leyes labo­ra­les en su afán de popu­la­ri­dad.  Que­ría impri­mir “la con­quista de los dere­chos demo­crá­ti­cos” para ser tenido como após­tol de la igual­dad. Se ha dicho que Yri­go­yen fue con­tra­dic­to­rio en su polí­tica, pero que al final satis­fizo a los que veían en él un hom­bre que los defen­día con­tra la “pre­po­ten­cia de las oli­gar­quías” y un espí­ritu pre­dis­puesto a faci­li­tar el ascenso social de los gru­pos mar­gi­na­les. En ver­dad el gobierno reco­gió las inquie­tu­des más urgen­tes de la clase obrera: pro­mulgó leyes de con­tra­tos colec­ti­vos de tra­bajo, la ley de jubi­la­ción, la ley de alqui­le­res, y tan­tas otras, al tiempo que prohi­bió el embargo de suel­dos, jubi­la­cio­nes o pen­sio­nes; pro­puso sala­rios míni­mos y la obli­ga­ción de pagar a los obre­ros en moneda nacio­nal en lugar de “en espe­cie” y fomentó la for­ma­ción de coope­ra­ti­vas agrí­co­las. Sin embargo no le fue fácil gober­nar ya que la UCR no con­tro­laba el Senado ni la Gober­na­ción de muchas de las pro­vin­cias. Debido a ese motivo Yri­go­yen era rápido para recu­rrir con dema­siada libe­ra­li­dad a la “inter­ven­ción fede­ral” para neu­tra­li­zar a sus adver­sa­rios. Se atri­buye a su nece­dad que durante su gobierno se pro­du­je­ran tan­tas agi­ta­cio­nes socia­les, lar­gas huel­gas de obre­ros por­tua­rios, muni­ci­pa­les, de fri­go­rí­fi­cos, ferro­via­rios y hasta de los peo­nes agrarios.

Cuando la cosa se le ponía fea, fue un pre­cur­sor en alzar las tro­pas fede­ra­les con­tra el pue­blo para aplas­tar las rebe­lio­nes en su con­tra, como suce­dió tanto en 1919, en Bue­nos Aires (“la semana trá­gica”), así como tam­bién en 1921, en Río Galle­gos (la “Pata­go­nia [tam­bién] trá­gica”). En ambos casos impar­tió órde­nes difu­sas y luego se lavó las manos: “Vaya, vea lo que está pasando, y actúe en con­se­cuen­cia”, le dijo tanto al Gene­ral Delle­piane en el pri­mer caso, como a su amigo y corre­li­gio­na­rio, el Teniente Coro­nel Benigno Varela, quien había sido su ladero en la revo­lu­ción de 1905 a quien comi­sionó al Sur con direc­ti­vas impre­ci­sas. Luego cargó a los mili­ta­res con la res­pon­sa­bi­li­dad his­tó­rica de la “repre­sión”… Su famoso silen­cio era un velo para cubrir su inep­ti­tud, lo que oca­sionó que, estando ya bajo efec­tos de la mono­ma­nía debido a su alcoho­lismo y una larga enfer­me­dad vené­rea, fuera depuesto popu­lar­mente cuando se reveló su inhabilidad.

En lo que res­pecta al otro pro­ta­go­nista, el Teniente Gene­ral Delle­piane ~que era un des­ta­cado inge­niero civil~ dejó su cargo tras la revo­lu­ción de 1930 y se dedicó de lleno a su magis­te­rio, lle­gando a tener una impor­tante tra­yec­to­ria en la docen­cia uni­ver­si­ta­ria. Se lo nom­bró Vice­de­cano de la Facul­tad de Cien­cias Exac­tas, Físi­cas y Natu­ra­les de la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires, hasta su muerte, en 1941, y hoy la auto­pista a Ezeiza lleva su nom­bre, a quien los polí­ti­cos le qui­ta­ron su jerar­quía mili­tar, tal como suce­dió con el Teniente Gene­ral Pis­ta­rini o el Teniente Gene­ral Ric­chieri, a quie­nes no se recuerda por sus vir­tu­des como Sol­da­dos, sino por el nom­bre de una obra inanimada.

Pasa­ron los años, y salvo la espo­rá­dica lla­ma­rada del anarco-sindicalismo espa­ñol durante la gue­rra civil de 1939, la ideo­lo­gía ácrata pare­ció con­de­nada a lan­gui­de­cer hasta la con­su­mi­ción total. Pero en 1968, casi 50 años des­pués de aque­lla Semana Trá­gica por­teña, en la Sor­bona se alza­ron las ban­de­ras roji­ne­gras y alguien gritó “¡Viva la anar­quía!”, el reloj de la his­to­ria pare­ció retro­ce­der medio siglo en París. Y una cen­tu­ria des­pués ~aquí en Argen­tina~ esta­mos igual que cuando todo se inició.

Biblio­gra­fía y fuen­tes consultadas:

1. Bue­nos Aires bajo el terror y la muerte [Revista Pano­rama, 1969]

2. Colec­cio­nes de los dia­rios: La Pro­testa, La Van­guar­dia, La Prensa, La Nación, La Epoca, Di Yidis­che Tzai­tung y Di Presse; y las revis­tas: Caras y Care­tas y Vida Nuestra.

3. Cien años de sub­ver­sión en Argen­tina, por Car­los Mar­celo Shä­fers­tein, publi­cado el 16 de junio de 2009 en La His­to­ria Paralela.

4. La Semana Trá­gica, de Hugo del Campo;

5. La Semana Trá­gica de Nico­lás Babini;

6. La Semana Trá­gica y los judíos, de Nahum Solomisky;

7. La semana trá­gica, por Osvaldo Bayer Página/12, 16/01/06

8. La cues­tión judía en la Argen­tina, de Juan José Sebreli;

9. La última ofen­siva de los kha­za­res, de Car­los Mar­celo Shä­fers­tein. Revista Cabildo.

10. Matar y Morir – La vio­len­cia polí­tica en Argen­tina (1806–1980), de Vicente Gon­zalo Massot.

11. Luchas obre­ras y repre­sio­nes san­grien­tas, de Diego Abad de Santillán.

12. Pesa­di­lla, de Pedro Wald.

Per­mi­tida su repro­duc­ción total o par­cial citando la fuente.

Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein

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13 Comentarios en “Cien años de subversión
en Argentina — Parte II”  

  1. 1 Fenix

    ¡¡¡Qué vivos que somos los Argen­ti­nos…!!! (VIVEZA CRIOLLA)

    Los vivos del matri­mo­nio pre­si­den­cial hacen alian­zas con el dic­ta­dor vene­zo­lano, Hugo Chá­vez, que­dando ante en el mundo solos, junto a Boli­via, Irán, y Cuba… (que joyitas…!!!).

    Mien­tras tanto, el “boludo” de Lula da Silva se reúne con Obama y los líde­res del mundo y Bra­sil se tras­forma en el prin­ci­pal aliado eco­nó­mico de E.E.U.U en Sudamérica.

    Hasta el “boludo” del pre­si­dente uru­guayo se libera de las ata­du­ras del MER­CO­SUR, y abrió su comer­cio hacia los Esta­dos Uni­dos de Norteamérica .

    Por su lado, la “viva” de nues­tra Pre­si­dente “K” da con­fe­ren­cias en Ecua­dor y Vene­zuela, hacia donde viaja con los gas­tos pagos por todos los vivos argentinos.

    Por otro lado, hace unos meses, la “boluda” de la Pre­si­dente de Chile fue invi­tada y dio una con­fe­ren­cia con­junta con el ex pre­si­dente de Fran­cia Jac­ques Chi­rac (otro “boludo”…?).

    Noso­tros los “vivos” argen­ti­nos éramos el pri­mer país expor­ta­dor de carne del mundo, y la carne de los “bolu­dos” bra­si­le­ros era un asco. Hoy, los “bolu­dos” bra­si­le­ros son los pri­me­ros expor­ta­do­res del mundo, y los “bolu­dos” aus­tra­lia­nos los segundos.

    El “vivo” de nues­tro ex Pre­si­dente Nés­tor Car­los Kir­ch­ner (el que ver­da­de­ra­mente ejerce poder en nues­tro Pais) prohi­bió la expor­ta­ción de carne argen­tina, gene­rando así una dis­mi­nu­ción tre­menda en la pro­duc­ción de cabe­zas de ganado, lo que tar­dará años en nor­ma­li­zarse. Los “bolu­dos” uru­gua­yos apro­ve­cha­ron la coyun­tura y hoy expor­tan más que nosotros.

    Hace unos años, noso­tros los “vivos” argen­ti­nos tenía­mos una com­pa­ñía aérea impor­tan­tí­sima y los “bolu­dos” chi­le­nos una chi­qui­tita.. Hoy, los “bolu­dos” chi­le­nos siguen teniendo la empresa LAN , que se con­vir­tió en una de las mas impor­tan­tes de Amé­rica, y sus rutas aéreas poco a poco fue­ron reem­pla­zando a la mayo­ría de las que tenían las empre­sas Argen­ti­nas (cada vez con menos aviones).

    Hace unos años, los “vivos” argen­ti­nos tenía­mos a YPF, y a los “bolu­dos” bra­si­le­ros no los dejá­ba­mos entrar ni con una lata de aceite Petro­bras. Hoy, los “bolu­dos” de los bra­si­le­ros tie­nen esta­cio­nes de ser­vi­cio Petro­bras por toda la Argen­tina , y el resto de América.

    El “vivo” del e x Pre­si­dente K en lugar de gene­rar polí­ti­cas de cre­ci­miento, nos dis­trajo uti­li­zando su tiempo de gobierno en revi­vir ODIOS y VEN­GAN­ZAS hacia las fuer­zas mili­ta­res y de segu­ri­dad, des­ar­ti­cu­lán­do­las hasta dejar­las redu­ci­das a su mas mínima esen­cia, ya con­si­de­ra­das actual­mente inope­ra­bles, mien­tras que al mismo tiempo reivin­dicó en todo momento el accio­nar de los sub­ver­si­vos que años atrás sem­bra­ron el terror en nues­tro pueblo.

    La “boluda” de la pre­si­denta de Chile (siendo hija de un acti­vista muerto por las fuer­zas mili­ta­res), en su pri­mer dis­curso dijo que “apo­yaba a los cara­bi­ne­ros, por­que eran su ejer­cito, y un país no puede pres­cin­dir de ellos, debiendo cre­cer mirando hacia delante, y no hacia atrás”. Y denun­cio el caso de des­a­pa­re­ci­dos tru­chos, que están vivos exi­giendo justicia.

    Los “bolu­dos” uru­gua­yos imi­ta­ron a los chi­le­nos, y hoy ambos paí­ses ya paci­fi­ca­dos van cre­ciendo hacia un futuro pro­mi­so­rio.… Mien­tras que los “vivos” argen­ti­nos, gra­cias a poca luci­dez, y sed de ven­ganza del ex pri­mer man­da­ta­rio, segui­mos revol­viendo mierda, y mirando para atrás.

    La inse­gu­ri­dad jurí­dica que hay en los Tri­bu­na­les de los “vivos” argen­ti­nos generó tanta des­con­fianza que hoy nin­gún empre­sa­rio extran­jero se anima a inver­tir capi­ta­les en este país, mien­tras que los que tenían inver­tido algún dinero acá, antes de ter­mi­nar con sus empre­sas ocu­pa­das por “pike­te­ros”, o expo­lia­das por impues­tos
    con­fis­ca­ti­vos, las van tras­la­dando hacia los paí­ses limí­tro­fes de los “bolu­dos” uru­gua­yos, chi­le­nos y bra­si­le­ros, en donde cre­cen y le dan tra­bajo a la gente.

  2. 2 Eduardo Palacios Molina

    Des­pués de los sin­sa­bo­res pasa­dos por la per­se­cu­ción de la que objeto el doc­tor Car­los Mar­celo Shä­fers­tein, por parte de una jus­ti­cia mani­pu­lada por los Kir­ch­ner. es admi­ra­ble su per­se­ve­ran­cia indo­ble­ga­ble de seguir ilus­trando con la ver­dad his­tó­rica a sus lec­to­res, cono­cida por los “anti­guos” y muy poco cono­cida y divul­gada entre la nue­vas gene­ra­cio­nes. Los ante­ce­den­tes de la sub­ver­sión en nues­tro país y sus rai­ces his­tó­ri­cas van más atrás y pro­vie­nen de la Revo­lu­ción Fran­cesa (!789) extiende su influjo secu­la­ri­zante en el siglo XIX, mediante la Revo­lu­ción Libe­ral– Y con­ti­núa el impulso en la Secu­la­ri­za­ción de nues­tros días.” Los par­ti­dos polí­ti­cos han caido en el cauce erró­neo de con­du­cir la Nación atra­vés del la con­fron­ta­ción de las ideo­lo­gías racio­na­lis­tas que se afe­rran a la liber­tad humana por si misma, sin suje­ción alguna. a la ver­dad. al orden natu­ral, a la ley divina, para asi con­ver­tirse en un ateismo mili­tante, con­tra Dios. Los kir­ch­ner han sido los comer­cia­li­za­do­res del odio de las ideo­lo­gías y se han enri­que­cido ino­cu­lán­dolo pro­vo­cando el enfren­ta­miento entre los argen­ti­nos. Han hecho retro­ce­der el país a vivir épocas supe­ra­das, que tan bien relata el autor de esta nota y los par­ti­dos polí­ti­cos son cóm­pli­ces de este retro­ceso que con­va­li­dan con el marco ins­ti­tu­cio­nal que les brin­dan a este poder omní­modo y dic­ta­to­rial que está des­tru­yendo nues­tra Nación.Mientras tanto man­tie­nen en forma gro­sera y arbi­tra­ria a más de 500 pre­sos políticos”,bajo tor­tura y aban­dono de per­so­nas por el delito de haber cum­plido orde­nes de un gobierno cons­ti­tu­cio­nal de “ani­qui­lar” la subversión”.Con tales ante­ce­den­tes ¿ vol­ve­rán las FF.AA y de Segu­ri­dad a repri­mir y poner orden ante el avance de la sub­ver­sión?. Todo puede ser, aun­que por el momento no se puede avi­so­rar una solu­ción. Pero Dios nunca nos abandonará.Lo cierto que es nos aguarda un Bicen­te­na­rio, inmer­sos en una pro­funda cri­sis moral y económica.

  3. 3 David Ruiz

    Hay una carac­te­rís­tica común en los polí­ti­cos argen­ti­nos. Hasta donde yo sé todos eran masones.

    Hipó­lito Yri­go­yen y su tío Lean­dro N. Alem (her­mano de su mamá) —el turco quién cam­bió la última letra de su ape­llido para no ser dis­cri­mi­nado por el recuerdo de su padre, que murió fusi­lado por ser el vivan­dero de la mazorca— comen­za­ron su vida polí­tica como miem­bros del Par­tido Auto­no­mista, con­du­cido por Adolfo Alsina, un par­tido de base popu­lar enfren­tado al Par­tido Nacio­nal de Bar­to­lomé Mitre.

    En 1872, cuando Alem fue ele­gido dipu­tado pro­vin­cial, Hipó­lito Yri­go­yen, con 20 años, fue nom­brado gra­cias a la influen­cia de su tío, como Comi­sa­rio (Poli­cía) de Bal­va­nera. En 1877 Alem e Yri­go­yen se enfren­ta­ron con el sec­tor ofi­cial del Par­tido Auto­no­mista, lle­vando como can­di­dato pro­pio a Aris­tó­bulo del Valle y sos­te­niendo una acti­tud de intran­si­gente opo­si­ción a los acuer­dos entre diri­gen­tes. El enfren­ta­miento interno ter­minó con la exo­ne­ra­ción de Yri­go­yen. Al año siguiente Yri­go­yen fue ele­gido dipu­tado pro­vin­cial por el Par­tido Repu­bli­cano. Pero, una vez muerto Alsina, retornó al auto­no­mismo. Yri­go­yen ingresó tam­bién a la maso­ne­ría, de la mano de su tío, lo que fue clave para su vida polí­tica pos­te­rior y le dio el acceso a sus dos infor­tu­na­das presidencias.

    Teniente (Res) David Ruiz — Ciu­dad de Córdoba

  4. 4 Graciela Arrillaga

    ESTU­PENDA SU FORMA DE REDAC­TAR Y ENSE­ÑAR. EL LIBRO DE VICENTE LO LEI Y ES RE-BUENO. ADE­MAS DE DES­AS­NAR­NOS LO IMPOR­TANTE ES QUE NOS HACES PEN­SAR. OJALA DES­PIERTE LA CLASE DIRI­GENTE SANA (ME PRE­GUNTO HABRA ALGUIEN), Y SE DE CUENTA DE LO QUE NOS ESTA PASANDO Y LO QUE PUEDE LLE­GAR A PASAR SI NO PONE­MOS ORDEN. TANTA CORRUP­CION, TANTA DESIGUAL­DAD ES EL CALDO DE CUL­TIVO PARA QUE ESTOS GRU­POS ACTUEN. TEMO LO PEOR. COMO PARAR­LOS SI LOS HEMOS DEJADO LLE­GAR HASTA AQUI. EL TEMA DE LOS INDI­GE­NAS DES­DI­BU­JANDO SUS REQUE­RI­MIEN­TOS REALES Y A VECES JUS­TOS, ALEN­TA­DOS POR TIPOS COMO EL COMAN­DANTE MAR­COS EN CHIA­PAS, QUE DE INDIO NO TIENE NADA. AHORA EL TEMA MAPU­CHE, DA MIEDO. NO SABIA TANTO DEL GRAL. DELLE­PIANE, ¡QUE ENTEREZA!.

    LAS­TIMA LA DEBI­LI­DAD Y LA POCA VISION POLI­TICA DE YRI­GO­YEN. SUS PRO­NOS­TI­COS SON TAN CLA­ROS… ¿QUE HACER Y COMO?.

  5. 5 Gastón J. Basile

    Real­mente, don Car­los, la his­to­ria se repite.

    El epi­so­dio de Kraft-Terrabusi fue el pri­mer capí­tulo de una serie que recién empieza. El fenó­meno de la nueva izquierda sin­di­cal se puede com­pa­rar al de orga­ni­za­cio­nes que se mul­ti­pli­ca­ron en los meses pre­vios al Cor­do­bazo, del que aca­ban de cum­plirse 40 años. Pero el con­texto es mar­ca­da­mente dis­tinto y con carac­te­rís­ti­cas iné­di­tas en el país. Vea­mos algu­nas de las mis­mas. 1) El des­pres­ti­gio social de la cúpula sin­di­cal está alcan­zando nive­les sin pre­ce­den­tes. Para tomar un ejem­plo, el pro­ceso de la mafia de los medi­ca­men­tos debi­lita a los sin­di­ca­tos tra­di­cio­na­les en su punto más fuerte, las obras sociales.

    Desde otro ángulo, el fallo que el año pasado dictó la Corte Suprema de Jus­ti­cia en el caso ATE-Pecifa es de influen­cia deci­siva. Allí el tri­bu­nal se pro­nun­ció a favor de que pue­dan ele­girse dele­gado sin­di­ca­les al mar­gen de per­te­ne­cer o no a un gre­mio con per­so­ne­ría. El sin­di­ca­lismo de base se encon­tró así un regalo ines­pe­rado. 2) La mayor parte de los nue­vos diri­gen­tes anti­sis­tema están pro­te­gi­dos o direc­ta­mente finan­cia­dos por orga­ni­za­cio­nes que se nutren del pre­su­puesto del Estado.

    Es el caso de las Madres de Plaza de Mayo, que reci­ben 40 millo­nes anua­les del Gobierno Nacio­nal y otros 35 de Mau­ri­cio Macri, que de este modo com­pra pro­tec­ción. Los ple­na­rios com­ba­ti­vos se rea­li­zan en luga­res como el Hotel Bauen, cuar­tel tam­bién de Luis D’Elía, Edgardo de Petri y nume­ro­sos gru­pos que admi­nis­tran pla­nes socia­les y cobran como fun­cio­na­rios. 3) Pero la nueva izquierda cuenta sobre todo con el apoyo del eje Venezuela-Irán. La frac­ción de Que­bra­cho que el año pasado irrum­pió en el acto de cele­bra­ción del aniver­sa­rio del Estado de Israel mani­pu­laba a su antojo 800 pla­nes socia­les entre­ga­dos por Emi­lio Per­sico. 4) El gobierno dete­rioró sis­te­má­ti­ca­mente la vigen­cia del orden público y el res­peto a la ley enar­bo­lando la céle­bre con­signa de “no cri­mi­na­li­zar la pro­testa social”.

    Igual que le pasó a Yri­go­yen, ahora Kir­ch­ner per­cibe que su pro­pio engen­dro se le vuelve en con­tra. En líneas gene­ra­les, los jue­ces y fis­ca­les son remi­sos a orde­nar el desa­lojo por la fuerza de calles, auto­pis­tas y rutas, por­que saben que les puede cos­tar pedi­dos de jui­cio polí­tico y pre­sio­nes de dis­tinto tipo. Ni que hablar de los man­dos de las fuer­zas de segu­ri­dad, abso­lu­ta­mente con­ven­ci­dos de que serán los chi­vos expia­to­rios de cual­quier hecho de vio­len­cia que pueda generarse.

    Así es que el kir­ch­ne­rismo se enfrenta a una reali­dad para la que no está pre­pa­rado. El desa­lojo con vio­len­cia de la planta de Kraft sería algo así como el punto final de la no cri­mi­na­li­za­ción de la pro­testa social. Al nuevo sin­di­ca­lismo de base ya no le interesa el acuerdo con el kir­ch­ne­rismo, por­que per­ci­ben que el ais­la­miento de los habi­tan­tes de Oli­vos los acerca irre­me­dia­ble­mente al precipicio.

    A par­tir de ahora, el dilema ofi­cial parece ser el siguiente: recu­pe­rar auto­ri­dad con el costo de tener que lidiar con una izquierda cada vez más rebelde, o cru­zarse de bra­zos y per­mi­tir doce­nas de tomas de fábrica, cor­tes y pique­tes, hasta que la situa­ción se desborde.

    Para­do­jas de la polí­tica, el desa­fío de la nueva izquierda lo sor­prende a Kir­ch­ner en pleno armado de su nueva coa­li­ción de cen­troiz­quierda con Her­mes Bin­ner y Pino Sola­nas. El giro de la Casa Rosada a la izquierda fue la res­puesta a la “trai­ción” del apa­rato jus­ti­cia­lista bonae­rense, que pro­vocó la derrota ofi­cial del 28j. Ante la apa­ri­ción de la izquierda fuera de con­trol, es pro­ba­ble que Kir­ch­ner haga una nueva pirueta y vuelva a son­reír­les a los baro­nes pero­nis­tas del con­ur­bano, ver­da­de­ros exper­tos en el arte de con­tro­lar o dina­mi­zar los con­flic­tos sociales.

  6. 6 Carlos Montaña

    Tras el epi­so­dio de la Semana Trá­gica y los suce­sos de la Pata­go­nia, el radi­ca­lismo diri­gido por Yri­go­yen no supo res­pon­der a las nue­vas ten­den­cias socio-político eco­nó­mi­cas que la cri­sis estaba seña­lando, en un con­texto de desin­te­gra­ción de todo un para­digma eco­nó­mico mun­dial. Yri­go­yen inter­vino las pro­vin­cias de Men­doza y San Juan, gober­na­das por radi­ca­les opo­si­to­res (el len­ci­nismo en la pri­mera, y el blo­quismo de los Can­toni en la segunda). Así, el Sena­dor opo­si­tor men­do­cino Car­los Washing­ton Len­ci­nas fue ase­si­nado por un mili­tante yri­go­ye­nista. El cri­men causó estu­por en el país; lógi­ca­mente, Yri­go­yen fue sos­pe­chado de haberlo orde­nado. Tam­bién hubo un aten­tado anar­quista con­tra Yri­go­yen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno.

  7. 7 Dra María Biassini

    A tra­vés de un comu­ni­cado, la emba­jada de USA en la Argen­tina, a cargo de Vilma Mar­tí­nez, pidió que se defienda “la plena apli­ca­ción de los dere­chos labo­ra­les, así como el res­peto por la pro­pie­dad pri­vada y las deci­sio­nes de la Jus­ti­cia”. Este comu­ni­cado fue a con­se­cuen­cia del con­flicto en la planta de Kraft Foods Argen­tina. Kraft Foods es la ali­men­ta­ria Nº1 de USA y entre sus accio­nis­tas se encuen­tra la empresa del ícono de los nego­cios esta­dou­ni­den­ses Warren Buffett.

    Las auto­ri­da­des nor­te­ame­ri­ca­nas afir­ma­ron que sus con­tac­tos con fun­cio­na­rios bonae­ren­ses tuvie­ron como obje­tivo “lograr cuanto antes una solu­ción apro­piada y dura­dera” para el con­flicto. Más acla­ra­ron que la sede diplo­má­tica “no está par­ti­ci­pando en las nego­cia­cio­nes existentes”.

    Scioli, al igual que Hipó­lito Yri­go­yen, le explicó a Kelly que habían tomado “car­tas en el asunto” con el obje­tivo de des­tra­bar el con­flicto y le pidie­ron “cola­bo­ra­ción” para que la empresa “no aumente el grado de con­flic­ti­vi­dad” y “dé mar­cha atrás con las últi­mas sus­pen­sio­nes”, haciendo refe­re­cia a las 30 nue­vas sus­pen­sio­nes que realizó Kraft Foods como con­se­cuen­cia de los enfren­ta­mien­tos que se die­ron el vier­nes, cuando la Jus­ti­cia pro­ce­dió a desa­lo­jar la planta de Pacheco.

    En una pala­bra, el gobierno una vez más es derro­tado por la anar­quía, y como dice el autor de este informe, la his­to­ria recién empieza.

  8. 8 LeopoldoSilva Ortiz

    UN EXCE­LENTE Y NECE­SA­RIO RECOR­DA­TO­RIO, COIN­CIDO CON SU ANÁ­LI­SIS HIS­TÓ­RICO. MIS FELI­CI­TA­CIO­NES SHÄ­FERS­TEIN.
    RES­CATO UN CON­CEPTO CASI ENTRE LINEAS, NADA HAY MÁS FUNESTO Y PELI­GROSO QUE LOS TIMO­RA­TOS E INDE­CI­SOS ANTE LAS EMER­GEN­CIAS, EN LA QUE SE DIS­FRA­ZAN DE CON­CI­LIA­DO­RES. EL PODER NO ES UN REGALO NI UN PARA­ISO, ES PARA EJER­CERLO, UNA VER­DA­DERA CRUZ PARA EL QUE LO TIENE EN CIR­CUBS­TAN­CIAS TRAGICAS.

  9. 9 GML

    Mi Teniente Coronel:

    Claro, con­creto y conciso,como los ante­rio­res tra­ba­jos. Son muy bue­nos artícu­los, que sir­ven para la divul­ga­ción his­tó­rica. Espero pueda publi­car­los en un libro alguna vez, para “sal­var­nos” de tener que recu­rrir a la PC cuando que­ra­mos con­sul­tar sobre estos tópicos.

  10. 10 Cinco de Octubre

    Mi Patria muere día a día…
    Y con ella se me va la vida…
    Triste, silen­ciosa de gri­tos de niños que ahora jue­gan con compu­tado­ras, de jóve­nes que enfras­ca­dos en sus celu­la­res a nadie miran, de adic­tos a cual­quier droga que les haga esca­par de una reali­dad sin futuro.
    Mi Patria muere día a día…
    Mien­tras gober­nan­tes corrup­tos con fal­sas ideo­lo­gías jue­gan el des­tino del país en una ruleta rusa con un revól­ver com­ple­ta­mente car­gado.
    Irre­ver­si­ble des­tino parece con­de­nar a todos por igual por­que no hay gana­do­res, sólo per­de­do­res que se creen triun­fa­do­res.
    Mi Patria muere día a día…
    Ante la indi­fe­ren­cia abso­luta de sus habi­tan­tes y la corrup­ción inva­siva como un cán­cer desen­fre­nado, con­ta­giosa como el peor virus, acep­tada como irre­me­dia­ble.
    Mi Patria muere día a día…
    Con cada sol­dado encar­ce­lado, con cada injus­ti­cia come­tida en nom­bre de la pro­pia jus­ti­cia, con cada ley vio­lada en nom­bre de la pro­pia ley.
    Mi Patria muere día a día…
    Con cada niño des­nu­trido mien­tras su pre­si­dente se llena de joyas en un bri­llante lujoso des­pre­cio hacia los pobres.
    En su cons­tante enojo y repro­ba­ción hacia todo aquel que piensa dis­tinto.
    Mi Patria muere día a día…
    Cuando le roban el futuro que­mando los cam­pos, humi­llando los sur­cos que dan vida al país, ofen­diendo la simiente de la tie­rra, des­pre­ciando el sudor hon­rado del tra­bajo que riega su suelo.
    Mi Patria muere día a día…
    Cuando mar­chan al viento las rojas ban­de­ras que pre­ten­den tapar las celes­tes y blan­cas, como inmensa marea san­grienta que quiere ocul­tar el cielo y su sol.
    Mi Patria muere día a día…
    Al ver muje­res de pañue­los blan­cos que cose­chan sus fru­tos amar­gos y des­cui­da­dos, que mien­ten ser lo que nunca supie­ron ser: madres y abue­las; ni siquiera en este pre­sente lo son reco­giendo dine­ros y orga­ni­zando ven­gan­zas.
    Mi Patria muere día a día…
    Y es culpa de todos, los que olvi­dan a sus cama­ra­das, a sus idea­les y hasta a Dios que en su infi­nita mise­ri­cor­dia los per­dona…
    Pero la Patria no puede per­do­nar a los que la dejan morir sin luchar.
    Dema­siada san­gre derra­mada, dema­siado horror pade­cido por inocen­tes ante la locura terro­rista.
    Mi Patria muere día a día…
    Ago­niza, sólo la espe­ranza rebelde de unos pocos la man­tiene con el último hálito de vida.
    Para que nues­tra ban­dera no sea su mor­taja y muera con ella, igual que ayer queda un camino, el mismo que empezó en los mon­tes tucu­ma­nos, el buen com­bate.
    Mi Patria muere día a día…
    Tal vez el 5 de Octu­bre, poda­mos comen­zar a sal­varla, si deja­mos de lado nues­tros mie­dos, nues­tras con­ve­nien­cias, si recor­da­mos que alguna vez fui­mos sol­da­dos que lucha­mos por Dios y por la Patria.

    ¡Sí, tal vez sea un buen día para ir a la Plaza y no dejarla morir!

  11. 11 -antonio jose

    GRA­CIAS DR CAR­LOS MARCELO.POR SU NOTA DE ESTOS ACON­TE­CI­MIEN­TOS
    ACAE­CI­DOS EN NUES­TRA QUE­RIDA PATRIA… estas notas tra­tare de enviar­se­las a los “inde­ci­sos e incre­du­los” que aun pulu­lan en mi ambito cer­cano, para que sepan la ver­da­dera ver­dad HIS­TO­RICA QUE NO QUIE­REN RECONOCER…porque los detrac­to­res infa­mes que estan en este “DES­GO­BIERNO” KAKA, y sus ACOLITOS..Las putre­fac­tas “MADRES y ABUE­LAS” estan des­tru­yendo con des­pia­dado odio a nues­tra IGLE­SIA.. pero no lo logra­ran¡¡¡ NUES­TRO SEÑOR DESDE LOS CIE­LOS vela­ran por nues­tras a
    lmas de PATRIO­TISMO… y no logra­ran ven­cer­nos.. VIVA LA PATRIA¡¡¡¡¡
    DR SI DIOS QUIERE NOS VERE­MOS EL DIA 5 en la PLAZA.….

  12. 12 DiegoA.

    Lamen­ta­ble­mente, esta­mos cada vez mas cerca de que se den las con­di­cio­nes obje­ti­vas (tal cual expresa Anto­nio Gramsci) para que se pueda dar la Revo­lu­cion mar­xista, debido a que la lenta infil­tra­cion en todos los resor­tes del poder, hace que las fuer­zas que ellos lla­man “Con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rias” estan desor­ga­ni­za­das y en dis­per­sion como lo son las FFAA y las FFSS, el Clero cato­lico y las Ins­ti­tu­cio­nes de la Repu­blica (Edu­ca­cion y los pode­res del Estado), pero cada vez ams hay que aunar esfuer­zos en la edu­ca­cion de los sec­to­res afi­nes al nues­tro, para uni­fi­car y tra­tar de evi­tar que la Lucha de cla­ses, los lleve a los bol­ches a la vic­to­ria, muy bueno e intere­sante su articulo.

  13. 13 gladis de san luis

    la mayo­ria de los argen­ti­nos bien naci­dos esta­mos espe­rando un nuevo San Mar­tin, que nos salve de esta lacra, pero lamen­ta­ble­mente les lava­ron el cere­bro a muchos que fue­ron cre­ciendo con esta “Demo­cra­ne­go­cio” y con la nueva ley de radio­di­fu­cion no se extra­ñen de tener a la Bona­fini en cadena nacio­nal alec­cio­nando a los estu­pi­dos que no se infor­man con lo que fue la real historia.

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