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Cien años de subversión
en Argentina – Parte III
Informe Especial para «LA HISTORIA PARALELA»



De la “Semana Trágica” a la “Patagonia Rebelde”
Como mencionábamos en la última clase sobre este tema, en nuestro informe publicado el 28 de setiembre en LA HISTORIA PARALELA[1], tanto la Revolución Bolchevique de 1917, como el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918 dieron lugar en el mundo a la acentuación de los conflictos sociales. Las masas de trabajadores, alentadas por el ejemplo de la revolución rusa y víctimas de la crisis económica propia de la primera posguerra, se decidieron a luchar contra las injusticias por ellos sufridas y así, en 1919 ~un día después de la festividad de los Reyes Magos~ estalló el movimiento anarquista conocido como “la Semana Trágica” en Buenos Aires.George Orwell, en su obra “1984” decía: “Quien controla el pasado controla el futuro, y quien controla el presente también controla el pasado”. Nadie lo entendió mejor que el periodista e investigador histórico Osvaldo Bayer. Osvaldo ~que se define “libertario” y acérrimo enemigo del peronismo~ trabajaba en Clarín cuando, luego de largos años de impecable investigación, concluyó el primer tomo de “Los Vengadores de la Patagonia Trágica”, donde estudió las huelgas de los peones patagónicos y la reacción del Estado ante el brote de anarquía en las estancias, a partir de 1920. Es un trabajo bien documentado ~de cuatro tomos tan precisos como sesgados ideológicamente[2]~ donde siempre es posible recurrir en busca de bibliografía.
En el lejano sur chileno y argentino, el descontento se agravó por la caída del precio de la lana tras el fin de la Primera Guerra, que provocó una enorme desocupación. Las centrales obreras de la zona, la Federación Obrera Magallánica de Punta Arenas y la Federación Obrera Regional de Río Gallegos estuvieron en estrecho contacto. En julio de 1920 una huelga del sur chileno fue aplastada, y sus dirigentes buscaron refugio en la frontera argentina. En agosto del mismo año comenzaron a estallar huelgas en la gobernación de Santa Cruz, iniciándose el ciclo que se conoce históricamente como la “Patagonia Trágica”.



Ante la extensión de la huelga, el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916–1922) ordenó a su amigo personal, el teniente coronel Héctor Benigno Varela marchar con el Regimiento 10 de caballería a la zona, y a las fuerzas de la marina ocupar los puertos santacruceños. Varela negoció exitosamente con los huelguistas, entre quienes se contaron españoles y chilenos.
jEl jefe militar argentino tomó algunas disposiciones fundamentales tales como la prohibición de la circulación de moneda chilena y logró un acuerdo satisfactorio para los trabajadores y, en mayo de 1921, Varela dejó Santa Cruz pacificada.
Pero los estancieros no cumplieron con las condiciones pactadas entre Varela y los huelguistas, y comenzó a crecer el malestar ~alentado por los dirigentes anarquistas~ y la huelga volvió a estallar en octubre, con mayor intensidad que el año anterior.
Así se produjo el segundo paro del campo, en octubre de 1921, en el cual esta vez los insurrectos asesinaron a una cantidad de policías de la región, secuestraron a puesteros y robaron caudales. Las autoridades argentinas sospecharon desde el principio de la injerencia chilena.

Contribuyó por cierto a robustecer esta impresión la presencia en el conflicto del director nacional de Carabineros, el Coronel chileno Carlos Ibáñez del Campo, establecido con sus fuerzas en Puerto Natales, a escasos kilómetros de la frontera, con el objetivo de evitar que la huelga se extendiera a Chile. Otro síntoma sospechoso de la participación chilena fue la abundancia de armas de fuego en poder de los insurrectos, cuya fuente de aprovisionamiento sólo podía provenir del otro lado de la cordillera.
Osvaldo Bayer y Miguel Angel Scenna citan al respecto una frase del fallecido general Anaya, que estaba al frente de una columna militar siendo un capitán recién ascendido cuando se suscitó el conflicto. Recordaba que: “La conducta de los carabineros chilenos y aun mismo la de algún destacamento militar de aquel país, que, comprometido a cerrar sus fronteras como ellos saben hacerlo, hizo la vista gorda durante la presencia de compatriotas delincuentes, faltando así al compromiso contraído y dando fundamento a que se sospechara de su complicidad”. [3]
Otros elementos que abonaron la sospecha de la intervención de profesionales chilenos en la huelga de Santa Cruz de 1921 fueron el ordenado desplazamiento de las masas huelguistas, sus métodos de atrincheramiento, y las maniobras efectuadas para eludir el combate.[4]
Como en el caso de la primera revuelta, el presidente Yrigoyen comisionó nuevamente el teniente coronel Varela para solucionar el levantamiento. Pero esta vez le ordenó expresamente “aniquilar a los subversivos de inmediato y de la manera más dura”.[5]
Lo cierto es que el territorio argentino se preservó, y se restauró la calma, pero a un duro costo: El levantamiento obrero ocasionó un saldo de 300 fusilados. En opinión de Scenna, el drástico cambio en la actitud de Varela ~negociadora la primera vez, represiva la segunda~ se debió a que en la primera huelga las autoridades argentinas no estuvieron seguras de la injerencia extranjera, en tanto en la segunda sí.[6]

Obediencia debida y punto final
Las ambiciones anexionistas de Chile provocaron ~entonces~ los conflictos de Santa Cruz entre la primera y la segunda huelga, y este factor explicaría el giro represivo en la actitud del gobierno radical de don Hipólito Yrigoyen, aunque después dejara abandonado al Teniente Coronel Varela con la responsabilidad.
Yrigoyen tendría una estrategia de silencios y sobreentendidos contradictorios en menos de un año frente al mismo problema.
El General Dellepiane, durante la “Semana Trágica” actuó en forma diferente. Pero Río Gallegos estaba lejos de Buenos Aires y esa sería la explicación del cambio de política.
Pero lo que hoy está fuera de toda duda es que las órdenes de Varela eran inequívocas. Las imágenes televisivas todavía no existían y a los “derechos humanos” ~como ideología del poder~ no les había llegado su hora. Ante el reclamo de una explicación en el Congreso, por parte de los bloques socialista y conservador, Hipólito Yrigoyen usó de la mayoría automática radical en el Parlamento para diferir las explicaciones. Como lo hizo antes, cuando se le reclamó un informe sobre los hechos de “la Semana Trágica”, el asunto “pasó a comisión” y allí se cajoneó para siempre.
Varela, a todo esto, recibía una andanada de insultos y amenazas de todo tipo por parte de la izquierda en general, y por parte de los anarquistas ~que juraron vengarse~ en particular.
Luego de pedir varias veces que lo recibiera el presidente Yrigoyen ~sin que éste accediera a atenderlo~ para que se deslinde definitivamente la responsabilidad por su actuación en el Sur, el 20 de marzo de 1922 le escribió desde Campo de Mayo al comandante de la 2ª División del Ejército.
En la carta al General Luis Dellepiane, el Teniente Coronel Varela respondió a todas las dudas y sospechas de opositores y de partidarios de la administración radical: “…el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación me ha manifestado su conformidad con el procedimiento empleado por las tropas a mi mando en el movimiento sedicioso de la Patagonia, ordenando que no se efectuara investigación alguna sobre el proceder de las tropas a mi mando… El Señor Presidente aprobó la represión de la manera que se ejecutaron sus órdenes específicas… Corresponde a la Institución Militar el velar por el honor y consideración de sus subordinados, cuando ellos han dado cumplimiento a órdenes superiores que tendían, como en el presente caso, a salvaguardar los intereses de la Nación”.[7]
La solicitud fue girada al Ministro de Guerra, pero el gobierno no se dio por enterado y jamás le respondió ni lo recibió. El 25 de enero de 1923 Varela pagó con su vida cuando un ácrata de origen alemán ~Kurt Gustav Wilckens~ le lanzó una bomba de mano en su casa de Humboldt y Santa Fe.

Don Hipólito Yrigoyen ordenó al directorio del Banco Hipotecario, contra todas las normas de su carta orgánica, que le regalara a la viuda de Varela la casa que acababa de adquirir el matrimonio con un préstamo de la institución, cuyas primeras cuotas apenas había empezado a pagar, con lo que apaciguó su conciencia.[8]
Los “anarquistas expropiadores”
Desde la primera década del siglo ~aún antes de los sucesos patagónicos y hasta mediados de los ´30~ coexistió otra forma de violencia: la de los llamados “anarquistas expropiadores”[9], que usaban y justificaban el terrorismo, en tanto y en cuanto se dirigiera contra “la burguesía”. Así, Severino di Giovanni planeó la voladura de la Catedral de Buenos Aires, en 1928, colocando un artefacto que por milagro no estalló. De la misma corriente anárquica era Simón Radowitzky, que, en el año 1909, con una granada casera había asesinado al Coronel Ramón L. Falcón (véase el informe del 19 de junio publicado en esta página).[10]
En 1919 se produjo el primer atraco armado con propósitos políticos del siglo, con el fin de conseguir dinero para editar un diario en idioma ruso que explicaría a los “camaradas” anarquistas qué estaba sucediendo en Moscú[11]. Desde entonces se impuso una nueva modalidad que se iría perfeccionando con el tiempo. Si bien no inquietó a muchos esta novedad, porque el asalto fracasó, las cosas empezaron a cambiar cuando llegó a Buenos Aires una banda con frondosos antecedentes internacionales. Estaba constituida por españoles cuyo cabecilla era Ramón Calcaño Caballero (a) “Buenaventura Durruti”[12], años más tarde un comandante republicano en la guerra civil en la península ibérica. Luego de atentar contra José Antonio Primo de Rivera tuvieron que huir de España, viajaron a México y desvalijaron un banco. Escaparon a Cuba y embarcaron a Valparaíso, siempre cometiendo alevosas felonías, alzándose con los caudales del Banco de Chile en Santiago. En su evasión cruzaron la frontera en tren hasta nuestro generoso país, en 1925, donde cumplieron un exitoso raid delictivo, regresando a Europa con lo recaudado, recalando en Francia fueron protegidos en razón que era la capital del anarquismo mundial, donde las izquierdas los aclamaron y defendieron, como sucedería con los ácratas de origen italiano Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti, luego ejecutados en Estados Unidos a pesar de las protestas de esos grupos radicalizados.[13]

Como sea, luego de aquella época inaugural en nuestra Patria, los anarquistas demostraron una notable capacidad para planificar robos, trasladarse de un país a otro sin ser detectados ~obviamente con la complicidad de los “camaradas” locales~ y para fugarse cuando caían presos[14]. Pero su mejor habilidad era el crimen y el atentado político contra los “enemigos” que consideraban necesario eliminar, especialmente militares. Estas características fueron comunes a los grupos liderados por Miguel Arcángel Roscigna, Juan Antonio Morán y Severino di Giovanni, sin embargo incapaces de planear una acción clandestina conforme a una estrategia insurreccional sin tiempo, como más tarde lo harían los comunistas.



Los primeros “desaparecidos”
El 14 de abril de 1930, Yrigoyen —que 14 años antes, antes de su primera elección como presidente, había prometido a una delegación anarquista indultar a Radowitzky— cumplió con demora su palabra, y le concedió el indulto poniendo al asesino en libertad.[15]

Tanto el Ejército Argentino como la Policía de la Capital estaban institucionalmente indignados porque sus hombres habían caído para preservar a la sociedad, y el Presidente de la Nación ~que ya estaba en un avanzado estado de enfermedad física y psíquica~ ponía en libertad a los criminales del anarquismo internacional.
Juan Antonio Morán tal vez fue el primer “desaparecido”, porque el joven idealista, no bien abandonó la Alcaidía de Tribunales por falta de pruebas, fue secuestrado y su cuerpo hallado en General Pacheco varios días más tarde.
Uruguay, que tenía en prisión a Roscigna y a los suyos, los declaró “indeseables” deportándolos a Buenos Aires, y llegaron al Departamento Central de la Policía de la Capital, donde tampoco ~obviamente~ había pruebas fehacientes. Tras la declaración indagatoria recuperaron la libertad por sobreseimiento el citado Miguel Roscigna, Andrés Vázquez Paredes y Fernando Malvicini. Nunca más se supo de ellos. Según los informes de la época, del Departamento de Policía habrían sido trasladados a La Plata, y de allí a Avellaneda, aunque otros documentos dicen que a Rosario o a Tandil. Lo cierto es que estos “anarquistas expropiadores” resultaron ser el primer caso histórico de una gavilla de delincuentes políticos a la que se hizo “desaparecer” sin que quedasen rastros.
Un destino similar atravesó Kurt Gustav Wilckens, el asesino del Teniente Coronel Héctor Benigno Varela, a quien un individuo ~Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley~ disfrazado de guardiacárcel lo mató en la penitenciaría. Luego de asesinar a WIlckens, declaró: “Yo he sido subalterno y pariente del comandante Varela. Acabo de vengar su muerte”.[16]
Quien no llegó a ser indultado fue el “joven idealista” Severino di Giovanni, quien ~tras ser hallado culpable por la Justicia de varios crímenes y secuestros~ se lo condenó a muerte en 1931.
Había sido el terrorista más sangriento de esos años.[17] Además de haber intentado volar la Catedral de Buenos Aires, también fracasó en el atentado contra el Consulado Italiano de esta ciudad, también en 1928. Quería asesinar al Conde Martino Franklin, representante del gobierno de Mussolini, pero la bomba dirigida contra el diplomático se cobró la vida de nueve inocentes dejando un tendal de heridos. Lo concreto es que entre 1916 y 1930 los anarquistas gozaron de total libertad para desarrollar sus actividades políticas. Como ejemplo, el diario “La Protesta” publicaba: “¿Son buenos los delincuentes o son malos? ¿Qué puede importarnos eso a nosotros, compañeros? ¡Son víctimas! El llamado «delincuente» es más humano que el vigilante, éste menos perro que el Comisario, éste todavía menos bestia que su jefe, y, en fin, este último nunca tan canalla como el presidente de la República”.



Aún antes que naciera Eugenio Raúl Zaffaroni (Buenos Aires, 7 de enero de 1940) empezaba así la defensa de los “derechos humanos” de los criminales como paradigma político.
Más jamás nadie imaginó que el modelo anarquista habría de plasmarse completamente durante el gobierno de Néstor Kirchner, ochenta años después.
*Dr Carlos Marcelo Shäferstein —


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[1] Cien-anos-de-subversion-en-argentina-parte-II
[2] Vicente Gonzalo Massot: “Matar y Morir – La violencia política en Argentina (1806–1980). EMECÉ
[3] Osvaldo Bayer, “Los vengadores de la Patagonia Trágica”, Todo es Historia, Nº 14 y 15, junio-julio de 1968, cit. en M. A. Scenna, Argentina-Chile. Una frontera caliente, op. cit., p. 150.
[4] Osvaldo Bayer. Ibid.
[5] Vicente Gonzalo Massot. Ibid.
[6] M. A. Scenna: “Argentina-Chile. Una frontera caliente”, op. cit., pp. 151–152. Del mismo autor, “Argentina-Chile: el secular diferendo” (tercera parte), op. cit., p. 72.
[7] José María Rosa – “Historia Argentina” – Editorial Oriente, Buenos Aires, 1964.
[8] Osvaldo Bayer, “La Patagonia Rebelde. Los bandoleros” – Editorial Planeta, Buenos Aires, 1992 (Páginas 76, 77, 150 y 157.
[9] “Los anarquistas expropiadores”, Booklet, Buenos Aires, 2008; p. 54.
[10]cien-anos-de-subversion-en-argentina
[11] Osvaldo Bayer: “Los anarquistas expropiadores y otros ensayos”. Booklet, Buenos Aires, 2008; p. 55–56.
[12] Diego Abad de Santillán: “Buenaventura Durruti (1896–1936)”. Editorial Timón. Barcelona, 1938.
[13] Enzensberger, Hans Magnus. “El corto verano de la anarquía: vida y muerte de Buenaventura Durruti”. Editorial Grijalbo – Barcelona, 1975. ISBN 84–339-6706–1.
[14] “Anarquismo expropiador en Río de la Plata. Publicado por “Barricada”, de Montevideo
[15] Como se dijo en la 1ª parte de este trabajo, falleció de viejo en 1956 luego de una vida aventurera donde volvió a matar tanto en Uruguay, como en España ~durante la guerra civil~ prestando no menos sangrientos servicios en la policía secreta de Stalin (la NKVD). Cien-anos-de-subversion-en-argentina
[16] “La Serie de venganzas”, publicado en “El Ortiba”, sitio con artículos sobre historia política argentina. La-venganza-por_la_muerte-de-Varela
[17] Noble, Cristina. Severino Di Giovanni, Pasión Anarquista. Buenos Aires: Ed. Capital Intelectual, 2006.
[18] Osvaldo Bayer: “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia”. Buenos Aires: Galerna, 1970.
Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein *
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31 Comentarios en “Cien años de subversión
en Argentina – Parte III”
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Un análisis objetivo del avance que tuvo en nuestro pais la subversión y sus raíces históricas muy bien sintetizadas y enunciadoas en este trabajo que hoy nos presenta el historiador e investigador histórico, periodista y teniente coronel del Ejercito Argentino en situación de retiro Doctor Carlos Marcelo Shafertstein. Vaioso, por traer al recuerdo y al conocimiento de los jóvenes , la penetración del anarquismo ideología que hoy se ha infiltrado en el marxismo y en el liberalismo y se halla disfrazada y condenada por la Iglesia Católica en la Teología Marxista de la Liberación, dentro aún no solo en la mente de algún clero católico, sino en ciertos rabinos , imanes o pastores en sus respectivos credos religiosos tras la máscara de la defensa de los “derechos humanos” de los terroristas que comulgan con tales ideologías. Antonio Gramsci y sus seguidores han logrado expandir en proporciones asombrosas la subversión en este siglo XXI, y están logrando masivamente la multiplicación de sus adeptos que ya han tomado en diferentes paises los gobiernos de las poblaciones haciendo de la democracia uno de los campos más fértiles para esta reproducción. Pero nada de esto tendría explicación si se ignora desde la misma fuentes de la Fe la existencia del Demonio. Porque la subversión se fundamenta en contradecir los Diez Mandamientos y en la perversión del alma humana, a través del sexo contra natura , del dinero, del hedonismo, del aborto, de la droga, negando absolutamente la existencia de Dios o deformando su interpretación.
¡Felicitaciones Dr. Shaferstein! Excelente análisis histórico. Adhiero a todo lo que ha expresado en su comentario, el dr. Eduardo Palacios Molina.
Fortinera
Simón Radowitzky, –el terrorista y criminal que llevó al martirio al Coronel Ramón Falcón– fue capturado y condenado a muerte y luego le fue conmutada la pena a prisión perpetua, que debería cumplir en el penal de Ushuaia donde se convirtió en una especie de “mártir de la anarquía”, un místico de la resistencia y del altruismo con los demás presos a quienes inculcaba su ideología carcelaria tal cual hoy lo hace Sergio Shocklender.
Sin embargo el primer asesino serial de la historia de la subversión argentina sería indultado por la presión de la poderosa comunidad judía de la Argentina (que entonces mayormente era pro soviética.
La comunidad italiana no hizo el más mínimo esfuerzo por proteger de esa forma ni a Roscigna ni menos a Di Giovanni. Todo lo contrario, ya que eran un terroristas que había matado a muchos de sus paesanos tanto en la península como en Argentina. Lo mismo las colectividades ibéricas en Argentinas, que tampoco se cuidaron de no movieron un dedo por la libertad de Miguel Morán o Andrés Vázquez Paredes ni menos hacer gestiones por el asesino Fernando Malvicini, los anarquistas expropiadores.
Brillante el artículo, sobre todo en lo que respecta a la verdad sobre el coronel Héctor Benigno Varela, cuya historia ha sido oscurecida por los intereses políticos de turno.
Soy radical de toda la vida, pero el fracaso de las dos últimas presidencias de mi partido me lleva a reflexionar que no se puede vivir tratando de imitar a los progresistas. Leyendo esta parte de la historia que se refleja en la columna de La Historia Paralela, se entiende mejor el presente.
Alfonsín intentó emular a Yrigoyen practicano la socialdemocracia mirando a Felipe González, pero se olvidó que la UCR, desde 1935 era un partido de clase media y que carecía de un componente fundamental en el PSOE: el proletariado.
Pero, a diferencia del neo radicalismo de la internacional socialista, que la socialdemocracia europea se tomaba muy en serio la economía y tenía perfectamente controlada la inflación.
Como le pasó a Yrigoyen, con su fracaso, la UCR se llevó a pique la socialdemocracia argentina.
“Por un instinto divino, la mente de los hombres normalmente no cree en el peligro inminente” Shakespeare
Una vez Thomas Jefferson (1743–1826), uno de los firmantes de la declaración de la independencia de las 13 colonias norteamericanas, que llegó a ser el tercer presidente de los Estados Unidos, definió a la democracia como “Dos lobos y un cordero discutiendo el menú para la cena.”
Esto tiene que ver con la corrupción del sistema Republicano de nuestro país, que fue desvirtuado tanto a principios del Siglo XX y que empeoró a comienzos de éste, como es de público y notorio.
“No participo del fanatismo inexperimentado, cuando no hipócrita, que pide libertades políticas a manos llenas para pueblos que sólo saben emplearlas en crear sus propios tiranos”. Esto último lo dijo Juan Bautista Alberdi (1810–1884)
Excelente análisis sobre las raíces históricas de la subversión en nuestra Patria. De lectura OBLIGATORIA– Gracias Dr. por compartir sus estudios!
Serán compartidos
Asiste la sociedad argentina a la instalación de una irritante paradoja: uno de los dos grandes combatientes de los años setenta, la organización terrorista Montoneros, que pareció entonces derrotada, ocupa hoy posiciones en ámbitos gubernamentales y legislativos, tanto nacional como provinciales y municipales, y otro de ellos, las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, que venció en esa guerra, aparece hoy espiritualmente disminuido y en franca defensiva.
A través de una “estrategia sin tiempo”, es decir de objetivos no relacionados con el tiempo sino permanentes y que están por encima de cualquier circunstancia del conflicto planteado, sectores ideológicos residuales de las antiguas organizaciones terroristas, a los que todavía mueve su nostalgia y espíritu de revancha, apoyados por intemperantes organizaciones próximas que se muestran como “únicas tutelares de los derechos humanos”, continúan aquella guerra por todos los medios posibles. Su fin es transformar su derrota militar en éxito político, sin renunciar a su objetivo de otrora –adueñarse del poder total del Estado– sólo que cambiando la estrategia.
Igual que a partir de 1920, comenzaron a principios de los años 80 una tenaz e ininterrumpida campaña de desprestigio y destrucción de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, causantes de su fracaso en aquella aventura, así como de distorsión y ocultación de parte de lo acontecido en esos años, haciéndolas únicas responsables de una
cruenta e indiscriminada agresión que ellos habían iniciado y cuyas acciones más virulentas y sangrientas fueron, contradictoriamente, realizadas en períodos de gobiernos constitucionales, legalmente elegidos por la población, como el de Yrigoyen…
En un proceso progresivo y constante, silencioso al inicio y estrepitoso en los últimos años, pero siempre impulsado por el odio, el rencor y la venganza, esas organizaciones han utilizado con pertinaz intensidad medios de prensa afines, particularmente orientados hacia las generaciones más jóvenes, para lograr que hechos de enorme importancia se eclipsen de la historia, no de la memoria colectiva pero sí de la memoria pública. El resultado ha sido una malversación de nuestra historia reciente, que no sólo echa un manto de silencio y distorsión sobre parte de una época en la que los terroristas instalaron una violencia nunca vista en nuestro país, sino que ha logrado, hasta ahora, silenciar las voces de condena sobre sus aberrantes crímenes.
Que lo consigan finalmente o no depende de los esfuerzos que la sociedad sana y responsable haga para sincerar la historia completa transcurrida desde el primer atentado terrorista, el 12 de marzo de 1960 (presidencia del Dr. Arturo Frondizi), que terminó con la vida de la niña Guillermina Cabrera, de 3 años, dejando herido a un hermano de 6, hijos del teniente coronel Cabrera. No podemos, no debemos permitir que esos sectores se hagan de la propiedad intelectual y moral de esa etapa histórica reciente.
La historia de una Nación, la reconstrucción de sus hechos, sólo se puede construir sobre la verdad total y no sobre una parte de ella. La parcialización de la realidad es siempre destructora e impide elaborar, en más de un aspecto, el panorama de una visión valedera y estable de esa historia. Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus tragedias, decía Cicerón.
Interesante recopilación de hechos históricos que fundamentan los antecedentes de la subversión en la Argentina en estos últimos 100 años. Un análisis de los origenes de la anarquía y su desarrollo en ideologías que niegan el derecho natural y abogan por el derecho positivo negando la Supremacía de Dios Uno y Trino y rechazan lo que nuestra Constitución consagra en su Preámbulo cuando se afirma que ” Dios la Fuente de toda Razón y Justicia”.Perfecta descripción de lo que fue Hipólito Irigoyen y su época. Notable traición a quienes pudieron vencer foco subversivo en la Patagonia y la trágica muerte a quién cumplió fielmente las órdenes del “peludo radical”(Asi lo apodaban a don Hipólito).
Esta serie de artículos: “100 años de la Subversión en la Argentina” del excelente analista político e historiador Dr. Carlos Marcelo Schäferstein, publicados en “La Historia Paralela” tuvo amplia resonancia en Sudamérica y España.
Desde Santiago (Chile) un amigo que vive allí me responde con estos antecedentes extraidos por Internet desde la página de Susana Sechi para su estudio, que vale la pena ser leído por aquellas personas que memoriosas o interesadas en conocer mas detalladamente el prontuario del anarco-comunismo en Uruguay, Chile y la Argentina y en especial el de uno de sus más conspicuos cabecillas.
Felicitaciones una vez más, desde Miami.
AZC
Nuestro tiempo, que bien puede ser llamado de las comunicaciones y de la información, también ha dado nacimiento a las “técnicas de desinformación”. Muchas veces hemos escuchado o leído el término “desinformación” sin que nos quede una idea concreta de su significado, pero una definición específica a la que podemos recurrir sería… un procedimiento que consiste en comunicar un mensaje falso o incompleto, con la finalidad de inducir a error en la opinión pública o en la adopción de resoluciones. Los avances puestos al servicio del
hombre para mantenerlo comunicado e informado han obligado a los interesados en ocultar determinados hechos a especializarse en técnicas destinadas a contrarrestar lo que aquellos adelantos producen.
Generalmente utilizadas por motivos políticos o ideológicos, las campañas de desinformación, cuyo origen tan antiguo puede ya encontrarse en El arte de la Guerra de Sun Tzu (siglo VI a.C.), conducen a una distorsión de la realidad en cualquier ámbito en que se las aplique. La desinformación emplea un sinnúmero de variadas
técnicas de distinta naturaleza, tanto abiertas como encubiertas, dirigidas a diversos objetivos pero todas apuntadas a lograr ese mismo fin. Lo hace mediante el manipuleo ideológico de la información a través de la diseminación de mentiras, rumores, falsas informaciones o
del escamoteo de parte de ellas para cambiarles el sentido.
Lo forja también con la generación de confabulaciones e intrigas políticas, así como a través de operaciones sobre los medios de comunicación social y sectores de opinión pública, incluidos en sus planes de acción psicológica.
Reflexionando Julián Marías sobre la mentira como herramienta de la desinformación en la guerra civil española, decía: No se mide el inmenso poder destructor de la mentira, sobre la que nada se puede edificar, mientras que la verdad es coherente, consistente, la tierra firme sobre la que se puede caminar, por dura y lamentable que sea. No hay que intentar contentar a los que no se van a contentar […] Son incapaces de enterarse los que no quieren enterarse, y así se arrastran las falsedades, con la consecuencia de que se transmiten a generaciones más jóvenes, que no han vivido los sucesos, los dichos y los hechos, y están inermes frente a la falsificación.
Los que vivieron otros tiempos pueden intentar engañar a los demás y hasta a sí mismos, pero saben que lo están haciendo. Los que han venido después reciben versiones fraudulentas del tiempo pasado,
todavía reciente, y quedan afectados por ello.
Parece escrito para la Argentina de hoy.
Hay muchas cosas inéditas o que nunca nos enseñaron. Gracias por las clases. Esto es verdadero revisionismo y no los “Felipe Pigna” del régimen de turno.
El radicalismo en mi provincia inicia su organización entre 1896 y 1987 y la concretó institucionalmente el 30 de agosto de 1909, cuando se reunió en la ciudad de Mercedes la Constitución Provincial de la Unión Cívica Radical en Corrientes, aprobando la Carta Orgánica que siguió rigiendo su vida institucional.
Pero, a pesar de la reciente traición de una Senadora del partido que cambió su voto en el Congreso y Colombí aliándose con Kirchner por la coparticipación, los radicales siguen empeñados, con todo cinismo, a hacer creer que son los mas impolutos y los más capaces.
Lo que no dicen, pero sí muchos tenemos viva la historia del país, son los hechos de corruptela, de traicion e incapcidad para gobernar tanto en Corrientes como en el resto del país, y aún a nivel nacional.
Es mas, los gobiernos de Alfonsin y De la Rúa se tyvieron que ir antes, luego de sus coqueteos con la “internacional socialista”. O se es de centro o se es de izquierda. Pero no se puede estar a dos aguas. Con Dios y con el diablo.
Y como contrapartida el de Corrientes (“vuelve pero no devuelve, tenia un ejrcito de chupasangres cordobese que ademas de hacer el trabajo sucio limpiaron las arcas e inundaron de cecacor) que de no ser por el gobierno nacional que, luego de transar, enviaba con regularidad y aumento progresivo las renmesas de coparticipacion, el destino seguro del gobierno de turno (2001–2005) era la retirada antes de tiempo, como nos tiene acostumbrados los teoricos de la politica: los conservadores radicales y de su poco clara administración de la cosa publica.
Basta recordar a los pollos podridosde Mazzorin, la “aduana paralela”, el escándalo de “la banelco” y otros negociados que se dieron durante el gobierno de alfonsin,
Cabe señalar que Morales se mostró muy enojado con el gobernador Arturo Colombi a quien lo trató de mentiroso por vincularlo a una supuesta conspiración en asociación con el ex presidente Néstor Kirchner.
La Unión Cívica Radical festejó sus cien años en la provincia de Corrientes con un acto que tuvo lugar este domingo al mediodía en el club San Martín. Estuvieron en la oportunidad, los máximos referentes de la UCR nacional, Ricardo Alfonsín y Gerardo Morales, quienes expresaron su apoyo a Ricardo Colombi y señalaron que “es el único candidato del radicalismo” en las elecciones a gobernador de este 13 de septiembre.
El hijo del ex presidente y el titular de la UCR, Ricardo Alfonsín y el Senador Morales participaron en el festejo por el centenario. Dijeron que también vinieron con una misión “esclarecedora” y que ECO es la expresión provincial del Acuerdo Cívico y Social en el país. Dejaron fuertes cuestionamientos al kirchnerista Fabián Ríos y al gobernador Arturo Colombi, a quien lo trataron de mentiroso.
“Resulta que ahora se junta con Kirchner a tomar mate todas las tardes”, dijeron con tono sarcástico. Agregó que “nos diga Arturo que tenemos algo que ver con el kirchnerismo es mentira.”
“Fuimos los primeros en advertir que el proyecto de Kirchner era terminar con las libertades de los argentinos”. Aclaró que “en Corrientes el kirchnerismo se expresa en Fabián Ríos” y le recomendó al Gobernador que “primero eche a su secretario privado”, quien se encuentra con prisión preventiva por presunto enriquecimiento ilícito.
Si hubiera que buscar un hilo que enhebre y explique el fracaso de la dirigencia argentina, creo que muy bien podría ser la farsa y el autoengaño.
Cuando Alfonsín intentó practicar la socialdemocracia mirando a Felipe González, olvidó que la UCR era un partido de clase media y que carecía de un componente fundamental en el PSOE: el proletariado. Y también, que la socialdemocracia europea se tomaba muy en serio la economía y tenía perfectamente controlada la inflación. Con su fracaso, la UCR se llevó a pique la socialdemocracia argentina.
Luego Menem adoptó la doctrina neoliberal, pero sólo en el discurso: las privatizaciones no fueron abiertas sino propiciadoras de monopolios, la moneda no actuó según las fuerzas del mercado sino siguiendo un férreo cambio fijo, el déficit fiscal que desvela a cualquier liberal no se solucionó nunca y el endeudamiento externo, desaconsejado por la ortodoxia, se volvió astronómico. Con su fracaso, los menemistas se llevaron a pique el liberalismo argentino.
Finalmente, después de saltearnos accidentes de la Historia como De la Rúa y Duhalde, recalamos en los Kirchner, quienes intentaron aplicar el nacionalismo de izquierda. Pero, una vez más, sólo en el discurso: castigaron con inflación a los sectores más populares, abrieron la brecha entre ricos y pobres, estatizaron pero sólo para entregar las empresas a sus amigos, pagaron al contado al FMI mientras crecían la pobreza y el desempleo (ocultados por el Indec); en lugar de impulsar una reforma tributaria no regresiva, la profundizaron. Y en vez de capitanear una reforma política para mejorar la calidad institucional, la congelaron y se abrazaron con las corporaciones más añejas y recalcitrantes, como los barones del conurbano, los burócratas sindicales y los jerarcas del fútbol. Con su fracaso, el kirchnerismo se llevará a pique el nacionalismo de izquierda.
No tenemos pruebas de que, bien aplicados, a conciencia y sin farsas, la socialdemocracia, el liberalismo o el nacionalismo de izquierda no hubieran funcionado en el país. Esas filosofías políticas dieron buenos resultados en otros lugares del mundo, pero en manos argentinas siempre parecen inventos atados con alambre, sin rigurosidad científica, contaminados de picardías criollas y mentiras, hechos a la bartola, escenificados con pomposidad y fatalmente destinados al fracaso. Sólo sustentables, seamos justos, gracias al autoengaño que los argentinos practicamos durante un tiempo, hasta que despertamos del sueño y nos abrazamos al próximo espejismo.
La política laboral del gobierno radical fue sumamente contradictoria. Por un lado impulsó la sanción de leyes laborales y mandó al Congreso en 1921 un proyecto de Código del Trabajo, en un sentido coincidente con los reclamos que los socialistas y el movimiento obrero venían realizando desde décadas atrás. Actuó además como mediador en numerosos conflictos laborales, promoviendo la negociación de acuerdos basados en la justicia social.
Pero, por otro lado, mantuvo relaciones muy conflictivas con el Partido Socialista, que tenía una importante representación parlamentaria, y con el sector mayoritario del movimiento obrero, negándole a la FORA su derecho a representar a los trabajadores argentinos en el acto de constitución de la OIT (1919), por lo que el gobierno argentino fue seriamente reprendido por el organismo internacional.[6] Yrigoyen decidió disolver la Federación de Obreros Petroleros (FOP) y reprimió las protestas de los trabajadores en YPF. Durante su gobierno se produjeron las más grandes masacres obreras de la historia: la Semana Trágica de 1919 y los fusilamientos de la Patagonia de 1921/1922…
La Unión Cívica Radical estaba dividida interiormente, desde principios de siglo, entre los llamados “azules” o “galeritas”, de tendencia más conservadora y origen social de clase media alta, muy fuertes en la Ciudad de Buenos Aires, y los llamados “grises” de tendencia más popular y origen social de clase media baja, fuertes en la Provincia de Buenos Aires.
Las raíces del enfrentamiento se remontan a la época en que Alem e Yrigoyen estaban enfrentados. Muchos de los seguidores de Alem, como Barroetaveña, Torino, Le Breton, Gouchon, integraron las filas de antipersonalismo. Posteriormente, en 1909, Leopoldo Melo agrupó a un sector que se oponía al abstencionismo propuesto por Yrigoyen.
Pero es, a partir del fin del mandato de Yrigoyen en 1922 que el antipersonalismo tomó fuerza, en gran medida amparado por Marcelo T. de Alvear, que los apoyó abiertamente aunque sin abandonar la Unión Cívica Radical. Muchos de sus ministros eran radicales antipersonalistas: Gallo, Ortiz, Le Breton.
Así se dividieron entre radicales principistas de Entre Ríos con Miguel Laurencena a la cabeza y los radicales antipersonalistas. que criticaban el liderazgo vertical y personalista de Yrigoyen, así como su personalidad cerrada y poco proclive al diálogo. Los antipersonalistas daban máxima importancia a una de las cuatro banderas que Leandro Alem señaló como bases del radicalismo: “la impersonalidad de la coalición”. Los radicales yrigoyenistas como Horacio Oyhanarte, el Vicepresidente Elpidio González, Délfor del Valle, el gobernador de Buenos Aires José Luis Cantilo, y un grupo de jóvenes liderados por Diego Luis Molinari, defendían ardorosamente el fuerte liderazgo de Yrigoyen. Es entonces cuando apareció el apodo de “el peludo” que los antipersonalistas le asignaron a Yrigoyen por su personalidad cerrada.
En 1929 se produjo la Gran Depresión que afectó dramáticamente al mundo entero. El radicalismo con Yrigoyen no supo responder a la crisis.El historiador radical Félix Luna dice de ese momento: “La quiebra del ímpetu liberador del gobierno radical se debió fundamentalmente a la quiebra del radicalismo mismo”.
El gobierno de Yrigoyen fue muy criticado por las intervenciones federales que dispuso y una serie de asesinatos políticos nunca resueltos adecuadamente.
El 6 de setiembre de 1930 el general José Félix Uriburu (un radical entrerriano) derrocó al gobierno constitucional, iniciando una serie de golpes de estado que se extenderán hasta la década del ’80 interrumpiendo todos los gobiernos surgidos del voto popular.
Al atardecer de ese día Ricardo Rojas, famoso historiador, dirigente radical y rector de la Universidad de Buenos Aires, le dijo a su esposa:
“Se acabó la Argentina…¡Y quién sabe por cuántos años!”
En noviembre de 1920 estalló en Santa Cruz la huelga de peones rurales que paso a la historia como La “Patagonia Rebelde” o “La Patagonia Trágica”. Frente a estos hechos, un amigo íntimo del presidente Hipólito Yrigoyen, el Teniente Coronel Héctor Benigno Varela fue designado por su correligionario para intentar de limar asperezas entre las partes.
Después de entrevistarse con los huelguistas llegó a un acuerdo que, al retirarse Varela de las tierras patagónicas, los estancieros no cumplieron y la huelga volvió a iniciarse como si no hubiera habido pacto alguno. Frente a esta vuelta a la huelga nuevamente Yrigoyen mandó a Varela a Santa Cruz. Cuando le dio las órdenes de reprimir a sangre y fuego, Varela se rehusó en un principio, y esto es digno de destacar. Pero luego el peludo lo persuadió que era por el bien de la Patria y en razón de los intereses chilenos que estaban minando la soberanía. Además los anarquistas extranjeros habían provocado, en 1921, más de 150 muertos entre policías, estancieros y puesteros argentinos.
El Regimiento 10° de Caballería a cargo de Varela llego a Río Gallegos el 10 de noviembre de 1921. Apenas llegado, Varela impuso la ley marcial dando 24 horas de plazo para deponer las armas a los peones y obreros en huelga. Aún así, atacaron a las tropas del Teniente Coronel Varela y mataron a su ayudante. El jefe militar persiguió a los sublevados por algo más de un mes, fusilando a gran parte de ellos. Muchos huyeron a Chile, desde donde había sido organizada la rebelión.
El hecho que mejor grafica los métodos crinminales utilizados por el anarquismo y las naciones limítrofes para conspirar contra la soberanía.
Cumplida su misión, Varela regresó a Buenos Aires donde Yrigoyen lo premió declarándolo Director de la Escuela de Caballería de Campo de Mayo. Poco tiempo después la Liga Patriótica Argentina también lo homenajeó con un gran banquete.
Pero el 27 de enero de 1923, un año después de la finalización de la matanza en Santa Cruz, llegó el final para Varela. Como se cuenta en la crónica, cuando salía de su casa, un obrero judío y anarquista le arrojó una bomba y le disparó.
Varela ya había pedido la protección de Yrigoyen, ante las múltiples amenazas recibidas pero éste nunca se dignó a recibirlo.
En este informe, el autor nos presenta con sagacidad un período argentino con capítulos que al lector de hoy lo sorprenderán. La traición de Yrigoyen a la República, y los poderes económicos que esa década representó. Todo esto puede originar la pregunta: ¿pero por qué el se permitió algo así? ¿Es el pueblo argentino conformista? ¿Por qué fracasó así nuestra promisoria Nación, recién comenzada?
Es Historia lo escrito,es realidad de hoy lo escrito, tanta similitud es–
panta, algo nos dice que nada ha cambiado, es mas se ha incre–
mentado, quizas con otras formas, otras metodologías, mas sutiles y
tan cruentas como aquellas, implica ello la posibilidad de tener en nues–
tro recorrido,la costumbre de tropezar con la misma piedra, las lecciones
del pasado no sirven para revertir el presente, es como la perinola, to–
dos ponen, menos el que la arroja, le aseguro que jamás,de seguir
así,jamás el jueguito será nuestro.-
Carlos Murno
Hay un detalle que se le escapó al autor.
Tras la asunción presidencial del abogado de los ferrocarriles británicos Manuel Quintana, Hipólito Yrigoyen eligió la noche del 3 de Febrero de 1905 para dar inicio a su proyectada revolución. Ya desde tiempo antes, el “Peludo” venía manteniendo contactos con la oficialidad joven del Ejército y organizando militarmente a los dirigentes civiles de su movimiento.
Si bien fracasó el objetivo de apoderarse del Arsenal de Guerra de Buenos Aires —de fundamental importancia, porque allí debían concentrarse las fuerzas para irradiarse a todo el país—, los insurrectos lograron tomar algunas comisarías de la Capital Federal e imponerse en Córdoba, Rosario, Bahía Blanca y Mendoza.
En esta última provincia, la conducción política estuvo a cargo del “Gaucho” José Néstor Lencinas, quien llegó a tomar el poder como gobernador provisional. Al ser derrotada la revolución en el ámbito nacional, Lencinas se fugó a Chile, junto a sus compañeros, en una locomotora del Ferrocarril Trasandino.
De un episodio —convertido durante muchos años en leyenda— ocurrido durante dicho viaje, da cuenta el presente texto del historiador Dardo Olguín.
Fragmento extraído de la nota que publicara la revista “Todo es Historia”, que dirigía Félix Luna, publicada en abril de 1969.
PRIMERO MIS FELICITACIOJNES PARA EL DR. SHAFERSTEIN, POR LA CLARIDAD QUE DE MANERA SINTÉTICA HA COMENTADO SIN FALTAR A LOS HECHOS HISTÓRICOS.
ESTA ES LA HISTORIA QUE DEBIERA ENSEÑARSE EN LOS COLEGIOS, INCLUSO PARA QUE CON LIBERTAD, CADA CUAL PIENSE LO QUE QUIERA Y SE PONGA DEL LADO QUE MEJOR LE PAREZCA.
PERO, SE HACE NECESARIO TERMINAR CON LAS FALSEDADES, Y LAS NOVELAS TEJIDAS, ARRANCADAS DE UN HECHO CIERTO, QUE ESTOS PROGRESISTAS DE HOY REALIZAN.
PARA MUESTRA SOBRA UN BOTÓN, Y HOY EN UN NOTICIERO EN EL CANAL PRIVADO DEL ESTADO K, MAL LLAMADO TV PÚBLICA, SE ENCONTRABA UN SR. DE NOMBRE MARTÍN GARCÍA, QUE PARA PODER JUSTIFICAR LA SANCIÓN DE LA LEY DE MEDIOS K, COMEZÓ POR DECIR LA IMPORTANCIA Y DE ALLÍ PASÓ POR CUANTA NOVELA PUDO Y POR TODOS,LOS PAÍSES DEL MUNDO,PERO NUNCA MENCIONÓ UN SOLO ARTÍCULO DE LA LEY, NI DE LA CONSTITUCIÓN. ASÍ SE TEJEN LAS MENTIRAS QUE DESPUÉS TIPOS COMO PIGNA LAS QUIEREN HACER VERDAD.
¿CÓMO HACERLES LLEGAR ESTO A LA GENTE JOVEN CON TANTAS ANSIAS DE JUSTICIA Y DE IGUALDAD?? J.S.
La historia argentina está siendo ideologizada, tergiversada y adulterada, porque se necesita disfrazar la verdad para conseguir determinados fines. Para eso utilizan pseudo historiadores de gran márketing que falsean el pasado descaradamente.
El Instituto Nacional Browniano analizó la historieta “Bouchard, el corsario de la patria” y criticó en la misma la presencia de numerosos errores en nombres o fechas, descripciones incorrectas y un pobre uso del lenguaje; desalentando el uso de dicho texto como bibliografía escolar. ¿Quién había escrito las patrañas denunciadas? Nada menos que el “inflado” Felipe Pigna.
Personaje funcional al régimen, Pigna describe su estilo como como uno orientado a la divulgación y la desmitificación.
Considera que como historiador debe aportar algo nuevo al debate histórico, y que deben emplearse todos los medios de comunicación disponibles para trasmitir el conocimiento de la historia. Lo curioso es que vendió más libros que Félix Luna, pero, a diferencia de aquél, no se doctoró en ninguna parte.
Decía mi amigo, Horacio Zaratiegui que «el inefable historiador oficial del terrorismo, del kakismo, el pseudohistoriador Felipe Pigna, escribió “Los fusilamientos de Trelew”.
«La “volanta” del artículo rezaba: “Bajo el gobierno de Lanusse se ensayó así el terrorismo de estado que se aplicaria cuatro años después”.
«Me permito asumir que esta aseveración la copió del libro del jefe montonero Francisco “Paco” Urondo, “Trelew: la patria fusilada”, el que el terrorista que prologaba: “La masacre de Trelew fue un ensayo de la práctica sistemática de crímenes y torturas que practicaron los militares a partir de marzo de 1976″. Para Pigna, ya denunciado por plagio en 2001 por una periodista cordobesa, el “inspirarse” textualmente en cosas ya escritas por otros autores, no es nuevo.»
Por eso es importante esta columna histórica, justamente en LA HISTORIA PARALELA, porque de aquí van a surgir los hechos objetivos que no están en venta en la calle ni en las librerías.
Todo lo que se enseña hoy en día es falso. Y este sitio es un pequeño rincón de libertad donde puede la gente arrimarse a la verdad.
No está demás comentar, dada la fecha, que Yrigoyen fue el que instauró en nuestro país el Día de la Raza.
Nadie que tenga una concepción materialista de la historia puede comprender la magnitud y los alcances del espíritu de España en América. Por eso corresponderá al gran caudillo radical Hipólito Yrigoyen – él mismo una emanación de ese espíritu– el mérito de la instauración de la gran fiesta de la Hispanidad.
Según Felipe Pigna “en un país de hombres sin principios fijos, Yrigoyen se rige por unos cuantos principios. Aquí donde todos cambiamos, él no cambia jamás. Aquí donde casi todos son materialistas, él es idealista y místico. En medio de millones de indiferentes, él tiene una fe y una pasión. Renuncia a todos los placeres de la vida en un pueblo de gozadores de la vida o que aspiran a serlo”.
“Yrigoyen no ha permanecido nunca lejos del pobre. Lo deja acercársele, habla con él y lo ayuda en todas las formas imaginables…”
“Hipólito Yrigoyen tiene el mismo sentido de la vida que el gaucho, semejante al del árabe y al del español. El hombre necesita poco para su felicidad. No necesita ni muchos libros, ni riquezas, ni excesivas comodidas, ni movimientos inútiles”. Yrigoyen, el único hombre en su tiempo “.
El Peludo, el más grande caudillo popular de fines del siglo XIX y las tres primeras décadas del XX fundamentará su decreto instituyendo el 12 de Octubre como Día de la Raza, en estos términos: “La España descubridora y conquistadora, volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales; y con la aleación de todos estos factores, obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en que hoy florecen las naciones a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento”.
Esto es lo que opinaba —y opina, porque el decreto continúa vigente— el “padre de los pobres”, el “héroe de la clase trabajadora”
Wells escribe: “El comunismo marxista ha sido siempre una teoría de la revolución, una teoría no sólo carece de ideas creativas y constructivas, pero hostil a las ideas creativas y constructivas”. (1: p. 60)
Desde este punto de vista, el marxismo no se fijó ningún otro objetivo que el de la preparación de la toma del poder. El sistema estatal establecido como resultado se define por lo tanto y en forma por la necesidad de mantener el poder. Y esto es lo que sucedió cuando los anarquistas bajaron de los barcos en Buenos Aires, a principios del Siglo XX y hasta la década del 30. No tuvieron otro objetivo que tomar el poder y mantenerlo.
Hoy parecen haberlo logrado.
¡Otra más del “centroderechista” Macri para la colección del doctor Shäferstein: Ahora el gobierno porteño celebra LOS SESENTA AÑOS DEL TRIUNFO DEL COMUNISMO EN CHINA. Lo hace a través de afiches en la vía pública y tiene, asimismo, el descaro de promocionarlo en su propio sitio web:
http://www.buenosaires.gov.ar/noticias/?modulo=ver&item_id=14805&contenido_id=44680&idioma=es
“Relaciones Internacionales y Protocolo
El Gobierno porteño asistió a la celebración
La Embajada China festejó los 60 años de la República Popular
Con una recepción oficial en el Hotel Sheraton, la Embajada de la República Popular China en Argentina celebró el miércoles 30 de septiembre los 60 años de su fundación, a la cual asistió el Director General de Relaciones Internacionales y Protocolo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fulvio Pompeo.
La recepción ofrecida en conmemoración de los 60 años del mandato del Partido Comunista contó con la presencia de destacadas personalidades del mundo político y empresarial.
El evento encabezado por el embajador Gang Zeng se suma a los imponentes festejos que se realizaron en la histórica plaza de Tiananmen en Beijing, con la participación de cerca de 200.000 personas y en el que su presidente, Hu Jintao, dio un mensaje a su pueblo asegurando que su país será “una nación socialista democráticamente modernizada”.
Dicha celebración se da en las vísperas de la visita oficial que realizará a la Ciudad de Buenos Aires a mediados de octubre el Alcalde de Beijing, Guo Jinlong, quien suscribirá junto con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, un Convenio Marco de Cooperación entre la Alcaldía de Beijing y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de ahondar los vínculos de amistad que unen ambas ciudades.”
¿Sabrá “Mauri” lo que pasó en la plaza de Tiananmen? ¿O creerá que “el único problema” que queda por solucionar es recoger los papeles que tiran al piso y las deyecciones de los perros?
Carson Marsh
Estimado Señor Carson Marsh:
Quisiera aclararle que, al momento de los hechos a los que se refiere el presente capítulo, la familia Macri no estaba en Argentina todavía. Además, particularmente, no colecciono anécdotas sobre esa gente.
Este espacio en cuestión se refiere a hechos de la historia política argentina del Siglo XX y nada tiene que ver con el actual embajador chino, señor, Gang Zeng ni con el alcalde de Beijing, Guo Jinlong, ni mucho menos con la plaza tia-Nan-men.
Supongo que, involuntariamente Vd insertó este comentario fuera de contexto.
De todas formas, gracias por ingresar a LA HISTORIA PARALELA, y aprovecho la oportunidad para invitarlo a leer este informe.
Carlos Marcelo Shäferstein
Dr. Schäferstein: Es poco lo que me dejaron los foristas para agradecer el documento historico que nos ofrecio Ud. en las paginas de Edicción Paralela. Hoy ver caras extrañas que se sumaron a los gobiernos de turno y como panqueques decir lo contrario.” Siento vergüenza como ciudadana”, contar con tamaña politiqueria barata. Un cordial saludo y siempre esperando su material ilustrativo. Matilde.
Seguramente el autor entendió mejor que yo lo que el sr.Carson dijo.
Pero por las dudas no sea así, le acerco mi apreciación al respecto:
quiso decir que el sr. Macri se presentó de una manera para ser votado, y luego mostró su verdadera cara, de amante de la subversión(llenó de montoneros a su gobierno y de dinero a la asociacion Madres), incluyendo festejos con regímenes que privan a su gente de libertad.
Una acotación tangencial al tema de la subversión, que a mi no me pareció tan ajena.
Pero bueno, es su artículo, ud. sabrá lo que le parece pertinente.
Gracias por su aporte, Ana Paula. Es una forma interesante de ver el problema. De todas formas, una vez que se publica una idea, ella es compartida y ya no le pertenece al autor sino a todos ustedes, los destinatarios.
Entonces todos los comentarios son plenamente válidos. Tal vez me confundí y le pido disculpas a ambos.
Carlos
Dr.Schaferstein, por favor, no se disculpe, solamente son diferentes emociones que la lectura de su trabajo provocan.
Todo lo suyo es positivo, hasta sus respuestas, que ayudan a aclarar lo que uno no dijo con claridad.
Dr. Shäferstein:
Quiero aclararle que leo con SUMO INTERÉS todos sus artículos y que me ocupo de difundirlos entre mis conocidos, inclusive éste.
Como el tema tratado aquí es Cien Años de Subversión en la Argentina (subversión que no sólo no terminó, sino que continúa) es que me pareció interesante acercarle la información sobre el gobierno macrista vanagloriándose de los sesenta años del comunismo chino. Máxime sabiendo qué especimenes sirven en el gobierno porteño, sobre los que usted ha informado.
Hace mucho que leo La Historia Paralela y mis intervenciones siempre están animadas por un espíritu constructivo. No hubo, ni habrá, de mi parte ninguna intención subalterna.
Para servir a usted,
Carson Marsh
Me es grato el saludaros y a su vez felictaros debido al enorme esfuerzo,trabajo y dedicacion al tener en vuestras manos este trenedo arsenal de información pues no dejan aparte los hecos que la historia cosigna constantem,ente y graba con tinta indeleble aquellos hechos que valientes forjadores de libertad y sembradores de principios han llegado a ofrendar sus vidas por sus ideales y por legar a sus congeneres una mejor forma y estilo de vida, hoy los hechos de histori no los debemos olvidar pues dan sustento y pauta para poderseguir de otra manera de donde las plumas mas afamadas son ahora los fusiles y dan golpes certeros de informacion abriendo conciencias y entregando la historia a nuevas generaciones que no saben que los anarquistas inicialmente eran obreros,escritores y idealistas en defensa de sus derechos y no solo como hoy de aquellos que salen a las calles a hacer disturbios.
El motivo de mi visita es que aqui en Mexico realizo investigacion sobre unjuicio critico y juicioso que se desarrollo por los años de 1920–21-22 aproximadamente en Argentina entre un Catolico que defendio sus tesis frente a las de un anarquista que basado en la ciencia ante los ojos del mundo sellevo la mejor parte y lo consignara el gran filosofo Argentino-Español Joaquín Trincado Matheo radicado en Buenos Aires por aquel tiempo,os ruego si teneis esa información valiosisima la publicaran o bien me la hiciesen llegar,ya que veo en su publicacion que cuentan con un archivo enorme y valioso y en ese año salio publicado tal controversia publica hasta su fin.
Reitero mi felicitación a vuestra publicacion y si fuese posible mi peticion se viese favorecida ya que darian luz a hermanos mexicanos que desconocen esa valiosa informacion.
Sin mas por el momento me despido de ustedes con un fuerte abrazo fraternal.
atte.
JOSE RAMIRO