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La batalla por la concordia nacional — 1ª Parte
Informe especial para “La Historia Paralela”

La Concordia Para La Reconciliación Nacional
En el origen de cada etapa fundamental de la historia del país, han existido previsiones de amnistía, concordia y reconciliación de los argentinos, tal como ocurrió con el Acuerdo de San Nicolás (Articulo 13) o el Pacto de San José de Flores (Artículo X), donde se dispuso “un perpetuo olvido de todas las causas que han producido nuestra desunión”. El espíritu de esta ley es, pues, amplio y se suma a una extensa cadena de precedentes nacionales.
Luego de la derrota del Brigadier Juan Manuel de Rosas, en la Batalla de Caseros, el país necesitaba transitar hacia la consolidación nacional en el federalismo, respetando las autonomías provinciales.
“Olvido general de todos los agravios, confraternidad y fusión de todos los Partidos políticos, forman los letreros de las divisas libertadoras. Todos somos amigos e hijos de la gran familia argentina”, difundió el triunfador en una proclama. En forma constante Urquiza recalcó la necesidad de organizar la Nación con el aporte de todos, para que la futura Constitución no excluyese a nadie.
Por supuesto que no era fácil, porque el famoso pronunciamiento de Urquiza no significó otra cosa que aceptar la renuncia de Rosas, que todos los años presentaba para declinar la representación de las provincias, lo que originó la ira del Restaurador de las Leyes. Pero en realidad todos los gobernadores del siglo XIX estuvieron dotados de poderes omnímodos en sus respectivas provincias (por eso eran llamados gobernadores propietarios), lo que no era una excepción sino la regla de la realidad social del momento, nos guste o no.

Conflictos De Soberanía Y De Poder
A mediados del Siglo XIX, entonces, el poder omnímodo de la República no lo tenía nadie en particular, pero era usurpado por Buenos Aires, por alguien que se había hecho de la suma del poder público, tal como sucede hoy en día, salvando las distancias entre Kirchner y “el restaurador de las leyes”.


Volviendo al pasado, el único que había extendido el dominio de sus facultades dictatoriales más allá de sus límites era Rosas, que no se conformó con el dominio de la provincia de Buenos Aires sino que pretendía hegemonizar al resto del país, lo que provocó guerras y matanzas tan fratricidas como inútiles. Pero más allá de la “normalidad” que existía en cuanto a los poderes absolutos de los gobernadores, el único que trascendió como el “dictador” por antonomasia fue Rosas, pero todos los gobernadores lo fueron en mayor o menor medida.

El hecho de ser encargado de las relaciones exteriores, de la guerra y de la paz, no implicaba que se le hubiera conferido el gobierno nacional. La Confederación le impedía a Rosas llevar a cabo tareas que fuesen más allá de lo que las provincias le habían delegado.

Las provincias tenían carácter “originario” es decir ~según el pacto federal de 1831~ se reconocían preexistentes al estado nacional, anteriores a la República. Por lo tanto las provincias, como Estados autónomos federados, eran soberanas y no delegaban a ningún poder central las facultades que ya les eran inherentes, salvo en lo fundamental.
Era lógico que se hiciera de esa manera, porque las 14 provincias no podían representarse individualmente ante el exterior, sin abandonar la unidad de la Nación. Era obvio para entonces que debía ser Buenos Aires la provincia designada para ejercer esa facultad delegada por su posición estratégica ya que se encontraba en el puerto de entrada de la confederación, siendo la que tenía la ciudad más rica y con mejor infraestructura.
Ahora bien, cuando Rosas pretendió extender esa facultad, la mera representación de las soberanías de los estados interiores más allá de lo lógico, las autonomías provinciales se sintieron invadidas, porque tergiversaba el federalismo. Además, para 1851 la rentas de las 14 provincias solamente eran usufructuadas por Buenos Aires y no había coparticipación sino sólo simbólica.
Como dijimos, todavía la Patria no estaba organizada y por tal razón los estados provinciales habían delegado en un ejecutivo provisorio algunas funciones ~y muy puntuales~ porque el Brigadier Juan Manuel de Rosas era solamente encargado de las relaciones exteriores hasta que se sancionara la constitución definitiva del país.

Así, Urquiza se dio cuenta que si las provincias delegaron ese poder que le es era originario, las mismas eran también soberanas para revocarlo “cuando se le diese la gana” y no necesitaban consultarlo. El hecho de que las provincias pudieran retractarse de la delegación hecha en la figura del gobernador de Buenos Aries, es un indicativo de la existencia de la soberanía provincial ~que José María Rosa llama “autonomía”.
Por lo tanto en cualquier momento la provincia, en un estado de confederación, podía recuperar plenamente su soberanía territorial. Y así fue como Entre Ríos mediante “el pronunciamiento de Urquiza” retiró esa delegación hecha en Rosas. El Brigadier presentaba su renuncia todos los años a ese cargo (declinación simbólica por cierto) ¿Cómo se entiende que los porteños se ofendan con Urquiza cuando le acogió favorablemente la renuncia que aquél le ofreciera? Recordemos una vez más que la Confederación, para entonces, no tenía soberanía como país ya que todavía no contaba con Constitución. La soberanía le pertenecía a las provincias.
Cuando los gobernadores se reunieron en San Nicolás con Urquiza acordaron qué es lo que las provincias delegarían en el futuro gobierno federal (central o nacional). Entonces, las provincias crearon al Estado Nacional ~congreso constituyente de por medio~ y en el Acuerdo de San Nicolás se establece que la soberanía residía en ellas y no en la precaria confederación.
Por eso, cuando Entre Ríos recuperó su autoridad territorial ~acto irreprochable jurídica y políticamente~ mantuvo el objetivo trazado en el pacto de 4 de enero de 1831 (Pacto Federal) pero como el escollo principal para la organización nacional era Buenos Aires, Rosas tuvo que perder.
En la reunión de gobiernos, tras la batalla de Caseros, se había decidido convocar a la Comisión representativa creada por el Pacto Federal. En lugar de reconstruir la Comisión Representativa del Pacto Federal de 1831, el 8 de abril de 1852, dos días después de firmado el Protocolo de Palermo, Urquiza invitó por nota-circular a los gobernadores de las provincias a una reunión a efectuarse en San Nicolás de los Arroyos, el 20 de mayo, con el propósito de convenir las bases de la organización nacional.

Una Generosa Declaración De Principios
“Tenemos el honor de elevar a los gobernadores de las provincias, el adjunto proyecto que integra un conjunto de medidas políticas y normativas tendientes a sentar las bases de la definitiva pacificación del país. La reconciliación nacional y la superación de pasadas tragedias son los antecedentes necesarios para la consolidación de la paz, que constituye uno de los objetivos fundamentales de la unificación definitiva de esta Nación. Las dificultades que obstaculizan la plena vigencia de este valor social, hacen mis evidente la indudable necesidad de establecer un punto de partida para hacerlo posible. Hemos vivido durante décadas años críticos, originados en la gravedad e irracionalidad de la guerra civil, desencadenante de violentos enfrentamientos cuyas dolorosas secuelas han enlutado a la familia argentina. Todos hemos luchado, cada cual a su manera, por la dignidad del hombre. Sin embargo, la forma cruel con que se planteó la batalla pudo llevar a que, en el curso de la lucha, se produjeran hechos incompatibles con aquel propósito. Evidentemente, el fragor de la guerra impulsaba a que algunos perdieran la noción de límites morales y jurídicos. En los combates quedaron muertos y heridos, y resultaron afectados los supremos valores que se defendieron. En la más firme convicción que lo pasado nunca más deberá repetirse. No es sobre la recriminación de los sufrimientos mutuamente inferidos y provocados que se ha de reconstruir la unión nacional, sino sobre la voluntad sincera de reconciliación y la búsqueda común de caminos para una armoniosa convivencia, que puede llevar a una nueva etapa de paz y de trabajo, de calma y de progreso. Con el decidido propósito de clausurar esa etapa de desencuentros y violencia, se están sentando las bases de un nuevo ciclo político, bajo el signo de una Constitución común a los argentinos. La prudencia aconseja pues, aconseja proponer un acto de gobierno que mire al bien general del país, que exige dejar atrás los enfrentamientos, perdonar los agravios mutuos y procurar la pacificación nacional con un gesto de reconciliación. Estas razones han llevado al convencimiento que el reencauzamiento constitucional de la República es necesario. La pacificación de los espíritus debe apoyarse en la efectiva extinción de todos los rencores vinculados con los hechos ocurridos durante estos últimos años.”

Así, a fines de mayo se reunieron en la mencionada ciudad diez gobernadores: Justo José de Urquiza (Entre Ríos), Vicente López y Planes (Buenos Aires), Benjamín Virasoro (Corrientes), Domingo Crespo (Santa Fe), Pascual Segura (Mendoza), Nazario Benavídez (San Juan), Pablo Lucero (San Luis), Manuel Taboada (Santiago del Estero), Celedonio Gutiérrez (Tucumán) y Vicente Bustos (La Rioja). Catamarca designó representante a Urquiza, en tanto que Salta, Jujuy y Córdoba firmaron su adhesión más tarde.
El 29 de mayo se iniciaron oficialmente las deliberaciones. Se redactaron diecinueve artículos. En el primero se renovó el Pacto Federal, al que califica de “Ley Fundamental”, en el segundo, se convocó a un Congreso Federativo el mes de agosto en la ciudad de Santa Fe, y en el cuarto, se determinó que la elección de diputados se haría conforme a las leyes vigentes en cada provincia debiendo enviar, cada una, dos diputados. Por los artículos catorce, quince y dieciséis se facultó a Urquiza a restablecer la paz si ésta se viera afectada, a organizar el ejecutivo nacional, a legislar sobre la navegación de los ríos interiores y a administrar los correos. En el artículo dieciocho, lo nombraron Director Provisorio de la Confederación Argentina. Una cláusula adicional invitaba a firmarlo a los gobernadores ausentes. Trece provincias, exceptuando a Buenos Aires, ratificaron el Acuerdo que constituyó un precedente fundamental para la promulgación de la Constitución en 1853.
Si pensamos el Acuerdo de San Nicolás, de hecho nos remitimos a los “pactos preexistentes” de nuestra Constitución. Es cierto que no todos los constitucionalistas reconocen como tales a todos los pactos firmados desde el año 1820, sin embargo coinciden en ver al Pacto Federal y el Acuerdo de San Nicolás como los fundamentos de la organización institucional de nuestro país. Este Acuerdo sigue mereciendo una especial atención. Diferentes y nuevas miradas han tratado de explicarlo, porque marcó el comienzo de un camino que se fue recorriendo inexorablemente hacia el objetivo propuesto, la organización.
La idea de pactos viene del período colonial, desde aquel “pacto” con el rey español, tal como lo analizan algunos teóricos. Será justamente la ruptura de éste lo que dará comienzo a la etapa revolucionaria y a los enfrentamientos de los pueblos del interior con aquel Buenos Aires que actuaba como heredero de un poder no legitimado por ellos. Estos pueblos sabían de pactos y, aquí debemos hacer otra consideración, se hablaba de “pueblos” y no de “pueblo” del interior ~así lo reconoció Moreno en 1810 cuando envió la circular del 27 de mayo, donde hablaba de la representatividad de “los pueblos”. Por lo tanto aparece manifiesto que no existía en las primeras décadas revolucionarias la idea de unidad y sería la imposibilidad de ver esa realidad ~de reconocer la soberanía de esos pueblos~ lo que llevará al fracaso de los Gobiernos Centrales, primero y del intento de un gobierno republicano en 1826 así como también el de los congresos que buscaron dictar la Constitución.

El Acuerdo de San Nicolás de hecho no solucionó inmediatamente los problemas existentes, Es más, pareció en un primer momento ahondarlos; sin embargo cuando se lee su texto se puede explicar por qué no fracasó del todo, ya que si el objetivo era reunir un congreso para dictar la Constitución, lo logró. ¿Dónde estuvo su poder o su fuerza? Seguramente se pueden dar diferentes respuestas, pero es en la letra del documento, donde encontraremos suficientes argumentos para responder, porque ésta debió adecuarse a una coyuntura donde las continuidades aparecían con mayor claridad y presencia que los cambios.
No es casual que se le haya dado tanta importancia al tema de representación de las provincias ante el Congreso de Santa Fe, desde el número de diputados que igualaba a éstas más allá de su población, hasta los mínimos detalles que hacían al tema de la representatividad. Siete son los artículos que se ocupan de ello. Se aseguraba no solo el principio de libertad sino también el de la igualdad.
Pero los conflictos de ninguna manera finalizaron con la firma del Acuerdo ~y que quedaron manifiestos en el período posterior~ aunque sin embargo no significaron un impedimento para recorrer el camino empezado. Buenos Aires ~que decía luchar por la libertad~ quería imponerla con violencia, justamente a las provincias que no querían perderla. Las provincias a su vez se regían con absoluta independencia, asegurada por una realidad geográfica que más que unirlos los separaba y, que les permitía entonces dominaciones caudillistas y organizaciones municipales tradicionales.
Más allá de lo que pareció encolerizar a Buenos Aires, ¿Qué la irritó más?, ¿el poder que obtuvieron las provincias o el poder que resignaba la metrópoli? Se siguió adelante, porque este Acuerdo firmado en San Nicolás, al estar rubricado por los gobernadores ~jugada política de Urquiza al invitar a todos sabiendo que muchos de ellos habían sido puestos en sus cargos por Rosas~ le daba el sustento necesario para ello.


La Primera Mezquindad Histórica
Buenos Aires sólo aceptaría la Constitución después de Cepeda y Pavón, en 1860, traicionando el federalismo y reiniciando una guerra revanchista contra las provincias que habían rescatado la Patria.
El general federal Ángel Vicente Peñaloza, llamado “El Chacho” por todos, ~que también había combatido contra Rosas~ se sintió definitivamente traicionado. Le escribiría a Bartolomé Mitre: “Los gobernadores de estos pueblos, convertidos en verdugos de las provincias… destierran sin forma de juicio a ciudadanos respetables sin más crimen que haber pertenecido al partido federal… Los hombres todos, no teniendo ya más que perder que sus existencia, quisieran sacrificarla más bien por el bien de la Patria.”
Era Brigadier de la Nación y Jefe del III Ejército Nacional acantonado en Cuyo cuando el ejército de Buenos Aires marcha a capturarlo. Al ver que los libertadores no cumplieron con el Pacto de San Nicolás, escribe a uno de ellos, el general Antonino Taboada, el 8 de febrero de 1862: “¿Por qué hacen una guerra a muerte entre hermanos con hermanos?”, contraria a la hidalguía de la raza. No hay objeto porque Urquiza ya no vuelve más y los federales han aceptado su derrota. Pero de allí a exterminarlos, va mucho “¿No es de temer que las generaciones futuras nos imitaran tan pernicioso ejemplo?”.
Lamentablemente la profecía del Chacho se cumplió.
Peñaloza se rindió al comandante Vera, entregándole su puñal, la última arma que le quedaba. Pero una hora después el jefe de la partida del gobierno federal lo asesinó con su lanza, e hizo que los soldados lo acribillaran a balazos. Era el 12 de noviembre de 1863. Su cabeza fue cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza de Olta. Una de sus orejas presidió por mucho tiempo las reuniones de la clase “civilizada” de la provincia de San Juan y su esposa fue obligada a barrer la plaza mayor de la ciudad San Juan, atada con cadenas. Le había tocado dirigir misiones imposibles contra Rosas y contra Mitre, en momentos en que se hubiera necesitado alguien mucho más capaz que él. Pero el Chacho fue, ante todo, un símbolo de la resistencia del interior al despotismo de Buenos Aires.

La Organización, sin duda, estaba en marcha. Pero todavía los cañones no se habían entibiado definitivamente y faltarían varios encontronazos más para que se lograse la concordia nacional de los argentinos, que nos colocaría en un lugar promisorio en el concierto de las potencias del mundo.
Pero ~obviamente~ esta historia está inconclusa. Seguiré relatándoles esta parte segmentada del pasado [¿?] en un próximo capítulo.

Bibliografía
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Beverina, Juan: Las campañas de los ejércitos libertadores 1838–1852, Bs. As., 1923.
Alberdi, J. B.: Bases y puntos de partida para la organización nacional.
Bonaudo, Marta: Liberalismo, Estado y Orden burgués (1852 — 1880). Nueva Historia Argentina. T.IV. Sudamericana, 1999.
Bosch, Beatriz: Urquiza y su tiempo. Centro Editor de América Latina, Bs. As., 1984.
Botana, Natalio R.: La tradición republicana. Alberdi, Sarmiento y las ideas políticas de su tiempo. Sudamericana, Bs. As. 1984
Chianelli, Trinidad Delia: El gobierno del puerto. Memorial de la Patria, tomo XII, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984.
Echeverría, Esteban: “Ojeada Retrospectiva”. El Dogma Socialista.
Gálvez, Manuel: “Vida de Juan Manuel de Rosas”. Editorial Tor, Buenos Aires, 1949
Gorostegui de Torres, H.: La organización nacional. Historia Argentina 2, Paidós, 1998.
Halperín Donghi, T.: Una Nación para el desierto argentino. C.E. A.L., 1982.
Méndez Avellaneda, Juan: Degollados y decapitados. Revista Todo es Historia, nro. 290.
Romero, J. L.: Las ideologías de la cultura nacional. C.E. A.L, 1982.
Rosa, José María: Nos, los representantes del pueblo. Ed. Huemul, Bs. As., 1963.
Ruiz Moreno, Isidoro J.: Campañas militares argentinas, Tomos I y II, Ed. Emecé. Bs. As., 2004–2006.
Ruiz Moreno, Isidoro J.: El misterio de Pavón, Ed. Claridad, Bs. As., 2005. ISBN 950–620-172–2
Sáenz Quesada, María: La República dividida. Memorial de la Patria, tomo X, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984.
Scobie, James: Argentina, a City and a Nation. Ed Oxford University Press. 1964.
Sierra, Vicente D., Historia de la Argentina, Ed. Garriga, Bs. As., 1973.
Autor: Dr. Carlos Marcelo Shäferstein
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22 Comentarios en “La batalla por la concordia nacional — 1ª Parte”
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Señora Directora
Don Juan Manuel estaba cansado de la vida política y deseaba retirarse, por lo que no tenía intención alguna de atarse a la intensa actividad pública que lo agobiaba, máxime que ya había superado la ofensiva de los imperios británico y francés coaligados recién en 1848.
Hacia 1850 Rosas quería renunciar en su calidad de máxima autoridad de la Confederación y escribió a Urquiza al respecto. Pero éste le expresó que no convenía a la Confederación, pues quedaba todavía por resolver la cuestión del Imperio lusitano.
Sin embargo –al año siguiente– Urquiza lo traicionó deliberadamente.
En el “pronunciamiento de Urquiza” existió una maniobra británica de lobby aportándole 400.000 patacones en efectivo, comprándole la caballada a Urquiza para aprovisionar la invasión brasileña, y dotándolo de todo tipo de pertrechos y miles de hombres. El entrerriano se sirvió también del imperio portugués siempre a las órdenes de la rubia Albion.
La maniobra política de Urquiza se describe –según recuerdo– en la obra se llama “El pronunciamiento de Urquiza”, de autoría de José María Rosa y publicada en España en 1958, fruto de sus investigaciones en los archivos de Itamaraty y España.
Otro libro importante para tener en cuenta es “Proceso al Liberalismo Argentino” escrito por Atilio García Mellid. Por eso, luego de 1958 se dieron a conocer estos libros que autorizan al revisionismo histórico para cotejar la versión oficial, que siempre fue la versión de la Historia Argentina, escrita por Bartolomé Mitre, obviamente el vencedor en estas intrigas y traiciones que complicaron la tragedia de nuestra Patria.
Estas dos investigaciones demuelen las interpretaciones hasta entonces vigentes en la historiografía argentina sobre tal acontecimiento que dobló el curso de nuestro destino.
Por otra parte hay una interesante obra de la misma época de las que mencioné denominada “Historia de la Argentina”, escrita por Ernesto Palacio cuya última edición corresponde a Abeledo Perrot hacia la década de 1990 y que ilustra claramente el difícil camino hacia la “Concordia” en la etapa que el columnista describe.
Cordialmente.
Rodolfo
Respetuosas aclaraciones para un admirado lector
Estimado Rodolfo:
Desde ya comparto sus fundamentados comentarios, y (es más) los amplío. Pero el eje de este artículo histórico no tenía la intención de reflotar las rispideces del pasado, sino, todo lo contrario, referirme a la «concordia entre los argentinos»: un ideal raramente alcanzado por razones que escapan a mi lógica comprensión.
Como Vd refiere, en efecto, el general Justo José de Urquiza fue una de las figuras más enigmáticas y contradictorias de la historia nacional argentina. Urquiza traicionó a sus amigos federales y puso su espada en contra de aquello mismo que había prometido sostener. Quedará para la historia que puso el hombro para apuntalar el edificio del enemigo; como lo venía haciendo desde Pavón. Tan es así, que para compensar lo que que nó alcanzo a conquistar en 1861, Mitre le aconsejó: “No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza. Usted debe desaparecer de la escena cueste lo que cueste: Southampton o la horca”.
La iniciativa de la guerra contra Rosas se atribuía a los estados de Entre Ríos y Corrientes, reservándose el Brasil y la Banda Oriental el papel de “meros auxiliares”. Además del aporte militar que Vd mencionó, el Brasil se comprometía a financiar la campaña, mediante la entrega de cien mil patacones mensuales, al seis por ciento de interés, durante el término de cuatro meses, más todo el material de guerra que le fuese solicitado y que se consideraría como empréstito adicional. Urquiza debía hacer reconocer esa deuda, en efectivo y armamentos, por el gobierno futuro de la Confederación; mientras tanto, ella quedaba a cargo de Entre Ríos y Corrientes, las cuales daban “desde ya” en hipoteca, como garantía de su pago, todas sus rentas y territorios de propiedad fiscal. Por el artículo VIII se establecía que el Ejército Imperial permanecería (sin fijar término) ocupando la Banda Oriental, para responder a cualquier requisición de Urquiza; pero se agregaba expresamente que podría trasladarse al teatro de la guerra por su propia decisión, aunque dicha requisición no se produjese: es decir, que se le dejaba la puerta abierta. Por el artículo IV se ratificaba el compromiso de conceder la libre navegación de los ríos y por el XX volvía a reconocerse la independencia del Paraguay. Se trataba, como se ve, de un convenio leonino, con todas la ventajas para el empresario.
A cambio de la ayuda extranjera para su empresa interna, Urquiza renunciaba a derechos inherentes a nuestra soberanía y precipitaba la desintegración de la patria. Brasil ganaba el territorio paraguayo librado a su influjo, la ocupación sine die del Uruguay, el libre acceso por nuestra vías fluviales a su provincia del Mato Grosso y un derecho real de hipoteca como acreedor privilegiado sobre todos los recursos de dos provincias argentinas. Mucho más, por cierto, y con un riesgo mínimo, de lo que hubiese podido esperar de una guerra victoriosa.
Ese tratado debía permanecer, por supuesto, secreto (art. XXI), para evitar la oleada de indignación que habría provocado su publicación anticipada, poniendo en peligro el éxito de los confabulados.
Las consecuencias de Caseros fueron nefastas. Pérdida definitiva de la Misiones Orientales (territorio de igual superficie que la provincia de Entre Ríos), que correspondía por derecho a la Argentina y se cedió con motivo de los pactos firmados por Urquiza al entrar en alianza con los brasileños; la renuncia a la soberanía sobre nuestros ríos interiores, regalando vilmente lo que se había conseguido luego de tantos años de bloqueo y sangre argentina derramada. Esto se realiza a través de la sanción de la Constitución Nacional y bajo el influjo del pensamiento alberdiano de que había que abrir nuestros ríos a la “civilización” (conceptos inexistentes en todo otro lugar de la tierra); y se derogó la Ley de Aduanas (primer acto de gobierno de la administración que sucede a Rosas).
Esto significó la ruina de la naciente industria nacional y la entrega de nuestro mercado interno al poder económico predominantemente inglés. A partir de allí recorreremos un acelerado camino hacia un sombrío destino de colonia económica británica.
Además Urquiza contrajo una fuerte deuda externa a favor del Brasil, ya que después de Caseros se reconoce como deuda de la Confederación los fondos facilitados para financiar la campaña contra Rosas.
Se abandonó de la firme política exterior llevada adelante por Don Juan Manuel, conocida como “Sistema Americano”, es decir la unidad de las naciones americanas para enfrentar la prepotencia de los países europeos, puesta en practica en forma triunfante durante los bloqueos sufridos por la Confederación. A partir de ese momento, la antes altiva Confederación pasó a ser un mero apéndice de la diplomacia anglo brasileña, provocando primero el abandono a su suerte de la hermana república del Uruguay que caerá bajo la total dependencia político económica del Imperio esclavista.
Trama completada casi una década después con la completa destrucción del Paraguay, último freno a la voracidad territorial del Brasil. Destrucción a la cual no solo no nos opusimos, como debimos oponernos por lasos de histórica hermandad en la lucha contra el enemigo histórico, sino que participamos del crimen al ser parte de la alianza que arrasó la tierra guaraní.
Pocos saben que, se pasó de ser un país antiesclavista ~Don Juan Manuel tenía gran ascendiente sobre las comunidades de africanos residentes en Buenos Aires~ a ser un estado gendarme del Imperio, al firmarse tratados por los cuales se comprometía a la Confederación a deportar a todo esclavo que se escapara hacia suelo argentino en busca de la libertad que la mismísima Constitución Nacional establecía al abolir para siempre la esclavitud.
A partir de esa 1863, lo incógnito y confuso de la conducta de don Justo José de Urquiza empezó a proyectase sobre el panorama continental, suscitando esperanzas fallidas, apasionadas controversias y una reacción tan impetuosa que inevitablemente desembocó en la tragedia de 1870: la guerra contra Paraguay.
Finalmente “Urquiza fue asesinado en su palacio de San José porque lo creían vendido a los porteños”, escribió Antonio Sagarna. Lo porteño era la negación de todo cuanto los provincianos querían en función de los verdaderos intereses nacionales.
Supongo que es el destino de todos los traidores. Urquiza se enriqueció, para lo cual fue funcional a poderes foráneos. Pero la vida es corta y luego hay que rendir cuentas ante Dios. (¿Será tan difícil de entender para los Kirchner y su banda?)
Volviendo a mi interés en la concordia y la reconciliación nacional, supongo que es una aspiración legítima de todo bien nacido en esta tierra, ya que de lo contrario, el odio exacerbado a lo largo de los años garantiza la disolución de la Patria y no otra cosa.
¿Acaso no será precisamente ese el objetivo que están buscando quienes no aceptan la concordia?
Lenin decía: “En todas partes y en todos los países el ejército regular sirve no tanto contra el enemigo exterior, sino contra el enemigo interno… Arranquemos el mal de raíz. Suprimamos por completo el ejército regular. Que el Ejército se funda con el pueblo armado, que los soldados lleven al pueblo sus conocimiento militares, que desaparezcan los cuarteles reemplazados por una escuela militar libre”.
En nuestra Patria, bajo el régimen de Kirchner, la profecía de Lenin se está cumpliendo casi a la perfección, no sólo respecto de los militares, sino por medio de la sustitución de las clases económicas y culturales, como decía el fundador del Soviet y el maquiavélico Néstor aprendió a la perfección.
Un artículo posterior a esta entrega explicará esta idea más acabadamente, mientras ~quienes tenemos hijos y queremos asegurarles un futuro sin violencia~ seguimos luchando por la reconciliación nacional.
Saludos cordiales y gracias por el comentario
Carlos
La sociedad argentina (a diferencia de otras naciones) se caracteriza por su revanchismo a ultranza, y así no se puede seguir.
Después de una guerra (civil o internacional) los grandes países curan rápidamente sus heridas y se reconcilian para afrontar el futuro superando las diferencias del pasado. ¿Para qué voy a dar ejemplos? Toda la historia del mundo civilizado se fundamenta en el “concilium post bellum”. La paz completa que pone fin a un conflicto, a fin de evitar que se repita, como si los Estados y nuestros paisanos fueran famiglias siscilianas o la camorra napolitana.
Cuesta encontrar la vuelta al disparate que armó la tozudez. ¿Qué se proponen? ¿Qué dispondrán? Resta esperar y de paso repasar los atascos de una historia que insiste en permanecer joven e interrupta.
Vuelta a ver girar la chirriante calesita de la política local. El cuento de la Buena Pipa. El caníbal que come caníbal. Moreno y Saavedra. Rosas o Sarmiento. Unitarios y federales. Crudos y cocidos. Mea culpa/sua culpa. Manipulación, Inflación. Apagón. País lacerado y macerado. Destino sin rumbo y gobierno dúplice. Rey Tapón que simuló irse y regentea bajo cuerda. Reina que sí, pero que no. Ciudadanía en letargo. Rara y extraña…
Cada 25 de mayo nacemos de nuevo (pero siempre de un repollo) No damos con el modo de hacerlo en la realidad y construir historia que dure, cunda y goce. Como Menem en los 90, de nuevo la fantasmática resurrección de otro seudo Cisneros. El Cabildo amordazado. El recién descubierto interior, a su suerte. Un monárquico que suspende la república. Más parece un país para el Guiness. Para el podio del despropósito. Puestos a comparar épocas (de modo relativo, claro) 2009 no resulta tan lejano de 1809, como lo está en el almanaque.
Entonces, la “democracia” era el sueño de unos pocos románticos. Hoy lo es de muchos que la aceptan escasa y apenas formal. Antes existía la esclavitud que la Junta abolió. Hoy la esclavitud subsiste, pero embozada como desocupación o subocupación. Desorden irrestricto y barbarie, y la vida sigue.
En 1809 el país tenía 250.000 habitantes y su indigencia era mucho menor.
En 1809 estaban vivos y listos para el gran salto republicano los hombres que integraron la Junta fundadora. Hoy ocupan el Poder algunos personajes que no habrían podido entrar al Cabildo. Aquel 1809 olía a futuro. Este 2009 huele a pasado reflotado en vano. Huele a cosas viejas. Hiede a muerto.
¿El presente dónde está? ¿Tendremos futuro acaso?
Señora Directora:
Nuestra sociedad insiste con los viejos enfrentamientos entre izquierdas y derechas y recurre a las vías de hecho para resolver los conflictos. Aborda el conflicto social en clave de irreconciliables enemigos, sin dejar el menor espacio para la superación.
La sociedad argentina evita colocar en su agenda los nuevos dilemas o el modo institucional de resolverlos. El mito de la eterna fundación nos condiciona. La dirigencia entiende que nuestros pueblos nacieron en la “épica” y difícilmente se conformen con un orden normal y previsible, que tienda al desarrollo y al bienestar de sus ciudadanos. Romper con ello para construir la institucionalidad es nuestro desafío.
Al decir de García Hamilton, a fines del siglo XV, el país que parecía destinado a ampliar las fronteras del mundo era Italia, sobre todo sus ciudades-Estado del Norte. Allí se había logrado un importante desarrollo del comercio y de las finanzas y ello había hecho florecer una civilización de las más modernas de Europa. Personajes como Lorenzo de Medicis, Machiavello, Leonardo o Michelangelo dominaban la escena.
Sin embargo, fue España quien llevó adelante el descubrimiento de América y la epopeya de la conquista –junto con Portugal– de lo que hoy conocemos como América latina. Italia no descubrió América –pese a que en los hechos fue encabezado por un navegante genovés– porque esta proeza necesitaba un espíritu medieval, que no existía en el norte de la península itálica. La conquista de América fue algo así como la prolongación de ese espíritu en el nuevo mundo. La conjunción de religión, aventura y dominación fueron los condimentos de la conquista. Y ellos trajeron la intolerancia y la anarquía.
Europa avanzó y en el siglo XVII se produjo la revolución gloriosa en Inglaterra, que limitó el poder de la monarquía. En el siglo XVIII se produjo la Revolución Francesa, que institucionalizó la república y el ascenso de la burguesía con poder económico al mundo de las decisiones políticas. Luego de pasar por diversas experiencias sangrientas y totalitarias, en el viejo continente se consolidó la democracia y la organización republicana, marchando decididamente hacia la integración de sus países.
Los nuestros, en cambio, mantuvieron ese espíritu épico que necesita de las utopías fundantes, que eternamente se repiten. Y así, cada grupo que accede al poder pretende arrasar con todo lo establecido, para crear su propio nuevo orden. Unitarios y federales, chupandinos y pandilleros, crudos y cocidos, nacionalistas y autonomistas, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas. Todas facciones que han pretendido imponerse a la otra mitad por cualquier medio a lo largo de nuestra historia.
Claro que hoy poco queda del espíritu caballeresco. Y una épica sin espíritu es una vulgaridad. El ejemplo es Diego Maradona y el fair play.
Nuestro pueblo no reacciona ante los avances antirrepublicanos. En situaciones extremas, nuestra gente debería hacerse escuchar.
Gastón
No somos solo un grupete de persona, somos una comunidad y como comunidad debemos defender lo que queremos. Si a lo que aspiramos es la división, el rencor, el odio, el miedo, el sometimiento y la injusticia; o si queremos vivir la República como buenos ciudadanos, bajo el respeto, la educación, la libertad, la justicia y todos los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos de una república y que emanan de La Constitución Nacional que nos cobija a todos.
No es bueno generar rencor ni división, pues quien lo hace sólo intenta hacer perder lo más importante que puede tener una sociedad: “la dignidad”. La historia va a escribir o a describir, una página muy terrible o una llena de esperanza para generaciones venideras y no podemos contarles a nuestros hijos o nietos, que nosotros, no estuvimos de ningún lado y toleramos todo de un régimen revanchista.
Hoy el país necesita de nosotros y no podemos ser “tibios”, debemos asumir un compromiso asi como lo hacemos en otros temas.
Asumamos el compromiso con nosotros mismos, con nuestros valores y principios y definamos nuestro futuro y el de los más chicos, ya cometimos muchos errores por omisión, no hagamos eso de nuevo.
En los hechos la república que se quedó en los papeles de 1853. Y a esa Constitución nunca le dimos el valor que tenía, la avasallamos y jamás la respetamos.
No hay nada tan manifiesto, tangible y palpable como el instante presente. Y, con todo, se nos escapa por completo. Ahí radica toda la tristeza de la existencia humana.
Claudia
Señora Directora:
Realmente, en nuestras relaciones domésticas, nos manejamos como los argentinos que somos. Quiero decir: de manera similar a aquella con que comenzamos a dar los iniciales pininos del itinerario que nos convertiría en nación. ¿Cuál ha sido esa modalidad? Pues la del disenso constante, la bifurcación sempiterna, las dicotomías imperecederas, las rencillas reiteradas. Todas costumbres pésimas. Veamos: apenas alumbra la Revolución de Mayo, se registran dos posturas antitéticas, la de los morenistas y la de los saavedristas. Y cuando Manuel Belgrano, a duras penas y con la colaboración de Martín Güemes, consigue mantener a raya a los realistas por el Norte, ya los caudillos lugareños comienzan con sus líos y el gobierno central no encuentra mejor manera que distraer al creador de la bandera de su misión para enviarlo a apaciguar las lides intestinas que tanto iban a demorar la organización nacional.
Poco después vendría la seguidilla: federales y unitarios, provincianos y porteños, radicales y conservadores, personalistas y antipersonalistas, peronistas y gorilas, azules y colorados, y la sempiterna fabricación de divisiones con la correspondiente inveterada aptitud para aportar oscuridad a los principios en debate. Como si el único valor no negociable entre nosotros fuera el afirmar posiciones individuales olvidando el bien común.
Esto no lo digo yo, sino que lo escribió en el 2001 una gran amiga que falleció en el 2003, la autora entrerriana María Esther de Miguel.
Hoy prendí un canal de noticias norteamericano y decía: “la crisis argentina es doméstica y no internacional”. Este concepto es deplorable pero me parece justa: muchos enviones de afuera han colaborado en desatar este ventarrón que ahora conmueve los cimientos patrios.
La reconciliación de los argentinos es la única posibilidad de avanzar hacia adelante y desprendernos de lo malo. No es encarcelando a guerreros, periodistas u opositores que se va a salir del problema.
Tampoco con más fútbol gratis, que sólo sirve para que nuestros chicos aprendan el ejemplo de conductores desenfrenados y desbocados, que los hay también, por cierto, en el Gobierno.
María Luján
Dr. Schäferstein: Leyendo su columna de hoy, solo me queda reflexcionar que nuestra patria se escribe con sangre, salvo que algunos se saben retirar a tiempo. Como Ud. bien lo relata, en esta magnifica nota ilustrativa y de conocimiento general, sabremos los Argentinos interpretar el momento actual que vive la Nación y retrotraerla a la historia. Gracias Matilde.
P.D. Felicitaciones a los foristas que acompañan este material, de intelectualidad superior.
ESTIMADO CARLOS:
CONOZCO SUS FUNDAMENTACIONES HISTORICAS, DE MUY BUENA< FUENTE, DISIENTO CON EL DR. BRIEBA EN RAZON DE QUE ARENGA UNA REVISION HISTORICA QUE DEBE QUEDAR EN EL PASADO, AHORA TENEMOS UN PRESENTE HORROROSO Y DEBEMOS TRATAR DE COMPRENDER LO QUE NOS PASA, EL PASADO ES UN HECHO HISTORICO QUE ES RELEVANTE PARA LA HISTORIA PERO NO PARA NUESTRO PRESENTE DICTATORIAL, COMPARAR A LA RATA QUE NOS GOBIERNA CON ROSAS ES INSULTARLO AL RESTAURADOR, LO QUE NO DICE EL DR. BRIEBA ES LOS INTERESES ECONOMICOS QUE MOTIVARON LA ESCISION Y TRAICION DE URQUIZA, YA QUE LA ADUANA SE MANJEBA DE BUENOS AIRES Y LAS CARNES SALIAN POR ESTE PUERTO PARA INGLATERRA, Y EL RESTAURADOR ERA EL GRAN COMPETIDOR COMERCIAL, ESTO NO HAY QUE OCULTARLO, TODO LO DEMAS ESTA BIEN Y FELICITO AL AUTOR QUE APARTE ES MI AMIGO.-
YO NO APOYO A LOS GOLPES DE ESTADO: …peeeero.…:‘LOS KIRCHNER SON UN ELOGIO A LOS GOLPES DE ESTADO. LOS ANTIGUOS CON EL APOYO DE LA FF.AA. Y LOS MODERNOS DE LA DEMOCRACIA, DE GRUPOS ARMADOS MERCENARIOS (de la Rua ), o economicos (Alfonsin). Nuestra democracia no tiene mecanismos eficientes de autodepurarse. Los juicios politicos a presidentes, no son aplicables en este escenario por las BOROCOTIZACIONES Y APRIETES.Es decir a los que hay que comprarles las voluntades, o a aquellos que tienen esqueletos en el ropero, que el gobierno COMPLICE, en vez de denunciarlos y condenarlos y sacarlos de los cargos por corruptos, los amenazan “con boletarlos” poniendolos en evidencias publicamente. ESTAMOS EN ESTADO DE COSAS, MUY DIFICILMENTE MANEJABLES DESDE LA CORDURA DE LA LEY, QUE PARTE DE LAS BUENAS INTENCIOES Y MORAL DE LOS ACTUANTES. PORQUE OTRO MODO DE APRIETE ES JUDICIAL CON JUECES BOROCOTIZADOS, PARA DAR SENTENCIA QUE “EL DIA ES LA NOCHE” Y EL “MAR NO ES SALADO” “EL ZAFFARONI DIXIT”
Este tema está pendiente todavía y es un desafío de sustancial importancia para el destino de la Nación. Porque el avance hacia la reconciliación histórica de los argentinos, pilar para la reunificación de los ideales políticos, sociales y económicos de la comunidad nacional.
Nuestro pueblo tiene pendiente una toma de conciencia sobre el valor de los gestos morales e institucionales que podrían conducirnos a la superación definitiva de las antinomias históricas y de los enconos del pasado.
Después de todo, leyes de aministía se han dictado y se seguirán dictando en casi todos los países del mundo, no con el ánimo de consagrar la impunidad de nadie sino para terminar definitivamente las guerras. Es el recurso legislativo que permite, en circunstancias históricas extremas, cerrar un oscuro capítulo de violencia o de enfrentamientos y empezar a reconstruir, así, la paz social y la concordia perdidas. El sentido de las legislaciones de amnistía debe buscarse siempre en la necesidad de cerrar una etapa de odios y violencia entre bandos políticos o ideológicos que se consideran irreconciliables. En la Argentina, esa clase de leyes responde a una antigua tradición, que se remonta a 1813. Pero luego de la Asamblea de ese año, Rivadavia hizo volver a las tropas vencedoras de Ituzaingó y regresar sobre sus pasos al Ejército del Norte de Belgrano, para que intervengan en nuevos conflictos civiles, derogando toda posibilidad de paz duradera y abortando la verdadera independencia argentina así como su Constitución. El único que no cayó en la trampa fue San Martín, pero triunfó con el Ejército de los Andes y marchó para el exilio porque sino terminaría en prisión o en el patíbulo, como todos los prohombres de la gesta patriota.
Juan Pablo II dijo que: “…es difícil perdonar y que tal vez parece imposible, pero que el perdón es la única vía para que la venganza y la violencia no llamen a otras venganzas y a otras violencias”.
El intento que se está haciendo de revivir hoy, en nuestro país, la polarización que nos desangró en la década del 70 constituye un gravísimo error. El debate sobre el pasado debe hacerse mirando hacia el futuro. Transcurridos treinta años, los argentinos nos estamos volviendo a plantear el mismo debate y en los mismos términos, y eso constituye una trágica involución.
La discordia la siembran lo imperios para dividir y reinar con la complacencia y complicidad de los cipayos vernaculos …
” Argentina es un enclave colonial britanico administrado por los norteamericanos” .….J.D.P.
…terrorismo subversion-proceso=democracia 1983/2009 son eslavones de la misma cadena armada en 1955 por los mismos delincuentes de la sinarquia internacional, permitida a asentarse en nuestro territorio, un ejemplo, el CARI, Consejo Argentino de Relaciones Internacionales — Sucursal de la Trilateral Comission — fundodo en pleno proceso (1978), pero de esto no hay comentario…Que esperan para disolver a semejante organizacion tan terrorista como los mismo tirabombas subversivos?.
La reconciliación de los argentinos no será posible durante el presente régimen de gobierno porque está impulsado, exactamente, por la intención en contrario. A continuación le envío a los lectores una publicación aparecida en Londres, sobre los planes marxistas para nuestra patria. Espero que sirvan para reflexionar qué se proponen hacer con nosotros.
«Perspectivas para la revolución argentina», resumen de la propuesta de
Alan Woods
http://www.engels.org/marxi/marxis10/4_10.htm
La revolución argentina es una respuesta a todos los apocados, cobardes, escépticos y cínicos que dudaban de la capacidad de la clase obrera para cambiar la sociedad. Ésta merece un estudio muy cuidadoso de todos los trabajadores. Es un laboratorio de la revolución, o de la contrarrevolución. La revolución soviética comenzó con el derrocamiento del gobierno de Fernando de la Rúa, quien dimitió después de que miles de manifestantes enfurecidos y empobrecidos tomaran las calles de Buenos Aires.
Era la primera etapa de la revolución. Reflejaba la profunda crisis en la que estaba hundida Argentina y que también afecta al conjunto de América Latina.
La guerra de clases tiene muchas analogías con la guerra entre las naciones. Y una de las reglas de oro es que la vanguardia no puede separarse de las masas. Esa fue la postura de Lenin en 1917, cuando dedicaba nueve décimas partes de las energías de los bolcheviques a ganar a las masas de trabajadores y soldados que todavía, en vísperas de la insurrección, seguían la dirección de los mencheviques y SRs, y en algunos casos, incluso después de la insurrección.
Aunque los bolcheviques tenían como consigna central “¡Todo el poder a los soviets!”, también prestaban mucha atención al trabajo sistemático en los sindicatos. La mayoría de los sindicatos estaban controlados por los mencheviques y muchos todavía estaban controlados por los antiguos dirigentes, incluso después de Octubre. El sindicato de ferrocarriles, en particular, creó muchos problemas al nuevo régimen. Pero esto no hizo que los bolcheviques abandonaran su determinación a realizar un trabajo revolucionario en los sindicatos, porque este trabajo era un elemento clave de su estrategia.
Después de la revolución, cuando Lenin intentaba explicar a los nuevos e inexpertos partidos de la Internacional Comunista los principios básicos de las tácticas comunistas, recordaba que los bolcheviques, bajo el zarismo, trabajaban en los sindicatos más reaccionarios y atrasados, incluso en los sindicatos policiales (La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo). Este trabajo es absolutamente indispensable en cualquier condición. Pero en el curso la revolución adquiere una importancia ardiente.
El gobierno no puede resolver ninguno de estos problemas y su colapso sólo es cuestión de tiempo. La demanda de nuevas elecciones ganará fuerza. Esta perspectiva no puede provocar entusiasmo en la clase dominante por que las elecciones revelarán un aumento del apoyo de la izquierda. El movimiento peronista está lleno de contradicciones, que pronto tendrán que hacerse notar. Entrará en una crisis profunda y aparecerán tendencias hacia a la escisión. Menem intenta pescar en aguas turbulentas, pero es poco probable que tenga éxito. La memoria de la población es corta, pero no tanto. Entonces le implantaremos a otro “peronista” nuestro, pero por vía democrática, que se hará del poder para conseguir nuestros fines. Lo más probable es que empujen a un peronista de “izquierdas”, como Néstor Kirchner, que ya ha demostró en diciembre una capacidad considerable de demagogia. En ese momento, la burguesía estará dispuesta a aceptarle. Pero están quemando rápidamente todos sus puentes políticos. Como todavía no ha llegado el momento de enfrentarse con la fuerza a la revolución, recurrirán al engaño. La idea de una solución indolora a la crisis, una solución que ofrezca algo para todos, parecerá atractiva, especialmente a la clase media. Kirchner (o cualquier otro que juegue el mismo papel) prometerá la tierra, el cielo y mucho más. Incluso podría hacer algunas reformas con la mano izquierda, mientras que con la derecha las quita. Pero no cambiará nada sustancial. El objetivo de esta maniobra es sólo ganar tiempo para la clase dominante, mientras desorientan y desmoralizan a las masas. No se puede descartar ese gobierno pudiera ofrecer en algún momento futuro la convocatoria de una “Asamblea Constituyente” (“después solucionaremos la crisis”).
Sobre todo es necesaria la extensión de los órganos de poder popular: las asambleas populares, las organizaciones piqueteras, y sobre todo, los comités de fábrica. La consigna central de este nuevo poder es la huelga general. Pero hay que preparar y organizar la huelga general. La única forma de garantizar que el movimiento tenga lugar de una forma organizada, sin motines ni saqueos, es a través de la creación de comités de acción, comités electos de los trabajadores, que deben ser lo más amplios posible para incluir a los representantes electos de los desempleados, pequeños comerciantes, estudiantes y todos los elementos de la población, excepto los explotadores. Como escribí en diciembre:
“Los comités deben organizar el transporte y la distribución de comida y otras necesidades de la vida de los sectores más pobres de la población. Deben controlar los precios y patrullar las calles para mantener el orden y luchar contra la reacción. Para llevar adelante estas acciones necesitan armas. Hay que hacer un llamamiento a los soldados y policías para creen comités electos, para que purguen de sus filas a los fascistas y otros reaccionarios, y vincularlos a los comités obreros. Finalmente, es necesario vincular los comités revolucionarios local, regional y nacionalmente, preparando el camino para un congreso nacional de comités revolucionarios capaz de tomar el poder en sus manos”
La consigna de las asambleas populares (soviets) en absoluto excluye el trabajo en los sindicatos. Todo lo contrario. La consigna de los soviets (especialmente la formación de comités de fábrica) va a mano a mano con la consigna de la transformación de los sindicatos en órganos reales de lucha. Es necesario dirigirnos a los trabajadores de la CGT, entrar en los sindicatos peronistas, proponer la unidad de acción para asegurar que se cumplen todas las promesas y que todos los problemas de la clase trabajadora se resuelven. Los trabajadores peronistas comprenderán a través de su propia experiencia la imposibilidad de resolver sus problemas mientras el poder real permanezca en manos de la oligarquía. Se abrirá un abismo entre los trabajadores y el gobierno. En determinado momento los propios sindicatos tendrán que pasar a la semi-oposición o incluso a una oposición abierta. Llegados a este punto, el camino estará abierto para ganar a la mayoría decisiva de la clase obrera. Entonces habrá que plantear la cuestión del poder.
La revolución argentina puede desarrollarse durante un periodo de meses, incluso años, antes de llegar al momento decisivo, de una forma u otra. Habrá periodos de flujo y reflujo, de cansancio, derrotas, incluso reacción, que pueden provocar nuevos comienzos. Pero tarde o temprano, habrá que plantear y resolver la cuestión del poder. O la dictadura del capital o la dictadura del proletariado. No hay camino intermedio.
(“Argentina: la revolución ha comenzado”). Publicado en Londres, el 11 de marzo de 2002
El domingo 22 de marzo, por canal 26 en su programa nocturno “Hora clave”, pude ver al Dr. Mariano Grondona, casi al finalizar el mismo hacer un llamamiento a los partidos de la oposición e incluso a los montoneros, para enfrentar al oficialismo kirschnerista. Con el respeto que me merece la entidad intelectual del Dr. Grondona, yo agregaría que no puede haber unidad, si antes no hay una profunda y sincera autocrítica de todos los sectores políticos, sindicales, empresariales y sociales que han posibilitado concientemente o por indiferencia, que nuestra Patria este hoy en las condiciones que esta.
El partido Justicialista que después de la muerte de Perón se convirtió en un coto de caza del Poder y de los allegados a él, se negó sistemáticamente al pedido de la Agrupación del Peronismo Auténtico, en llamar a elecciones internas para normalizar el Partido y el Movimiento. Ante lo inútil del reclamo y vencidos todos los plazos, se constituyó en el histórico restaurante “Nino” de Vicente López, el Partido Peronista Auténtico (P.P.A), dejando expuesta la fractura que ya desde la “matanza de Ezeiza” se venía viendo dentro de las filas del Justicialismo. A fines de 1975 y por decreto presidencial fueron prohibidos y declarados fuera de la Ley el P.P.A y la Organización Montoneros de reconocida identidad peronista.
Todo este caldo de cultivo fue el que preparó y posibilito que el 24 de marzo de 1976 el país entrara en una etapa regada de sangre, de traiciones y complicidades que durarían casi ocho años.
Cuando en la primera hora del día 24 de marzo, se detuvo a la Presidente y se dio a conocer el Comunicado Nº 1, no hubo sorpresas, ni sobresaltos. El pueblo no ganó las calles, los negocios no cerraron sus puertas y la opinión general era que la caída de Isabelita y su gobierno “era la crónica de una muerte anunciada” esperada y deseada por grandes sectores de la sociedad. Empresarios, políticos y sindicalistas, se cansaron de tener reuniones con militares a los cuales prácticamente exigían su intervención para “salvar la Nación” antes de que fuera tarde y todo estallara en mil pedazos.
Había algo de cierto en aquellas declaraciones agoreras. Ya por decreto presidencial y con la firma de Italo A. Luder, en ejercicio de la Presidencia de la Nación por licencia de Isabelita, se había puesto en marcha el “Operativo Independencia” en Tucumán y la orden era terminante “aniquilar la guerrilla”.
En 1975 y siendo Ministro de Economía Gómez Morales, la inflación era de un 323,4 %, el malestar popular crecía al ritmo de la inflación. A Gómez Morales lo sucedió Celestino Rodrigo, el célebre creador del “rodrigado” verdadero golpe a la mandíbula de la economía popular. Por último fue el Dr. Antonio Cafiero quien se hizo cargo de la cartera de Economía y la inflación en su gestión fue del 347,5 %.
Por eso la gente reclamó el golpe de estado, y los militares sucumbieron a la tentación de hacerle caso a la gente. Los montoneros también reclamaban a las puertas de los cuarteles (aunque parezca una paradoja), ya que la triple A de López Rega los estaba exterminando. “Creíamos que con los milicos se podría arreglar”, según asegura hoy día Miguel Bonasso. Pero sucedió lo que sucedió y la guerra civil terminó, se pensaba, definitivamente, cuando se le entregó el bastón al Presidente electo Alfonsín.
La única fuerza política que realizó su autocrítica fue Montoneros, plasmada en el documento “COMPROMISO SOLEMNE POR LA PACIFICACION Y RECONCILIACION NACIONAL SUSTENTADAS EN LA JUSTICIA SOCIAL Y LA AUTOCRITICA NACIONAL”, elaborado en Buenos Aires, el 17 de abril de 1989, certificado por el Escribano Nacional Dr. Luís García Orlando (Mat. 2494) titular del Registro 1191 y entregado en manos de Monseñor Emilio Ogñenovich, Obispo de Mercedes, por ser el custodio de la Virgen de Luján, Patrona de la Patria, “a los efectos de :depositar nuestro juramento a los pies de la imagen…”, el presente documento fue refrendado por la totalidad del Consejo Federal del Peronismo Revolucionario (montoneros) y curiosamente en él, no figuran ninguno de los nombres de integrantes del Gobierno actual, que quieren dar a entender a la sociedad su pertenencia al mismo.
Si en realidad queremos lograr la refundación de nuestro País convirtiéndolo en una Patria Nacional y Federal, dejemos las mezquindades y apetencias personales de lado y asumamos sin esperar recompensas personales, el rol que cada ciudadano tiene ante la Historia, nuestros antepasados, nuestros hijos y nuestros nietos. Si así no lo hiciéramos que Dios y la Patria nos lo demanden. La paz social está en peligro.
Mario Montoto nació en La Plata en otra época. Su padre, juez civil y comercial, luego camarista, insiste en que el hijo debe escribir su vida antes de que la memoria flaquee. A los 12 años se acercó al Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
En realidad, era una unidad básica y allí se integró a un grupo de lectura y discusión. El grupo formó luego la Alianza de la Juventud Peronista y Montoto creó “la primera UES (Unión de Estudiantes Secundarios) que existió en La Plata después de la caída de Perón. La última acción de la UES fue la reivindicación del boleto estudiantil que terminó con lo que se llamó “La noche de los lápices”.
En Montoneros entró cuando aún cursaba el secundario, y en 1975 su buena suerte lo convirtió en el primer sobreviviente de un atentado de la Triple A en La Plata.
Cuando sobrevino el golpe de Estado, combatió denodadamente contra las Fuerzas Armadas.
Pero para Montoto no hay mucha diferencia entre Firmenich “y muchos otros montoneros, sólo que él fue la cabeza, como Perdía y otros, y los convirtieron en chivos expiatorios de la teoría de los dos demonios”.
A Montoto lo indigna esta teoría que equipara a la guerrilla con la represión omitiendo que la represión contaba con todo el aparato del Estado, incluida la Justicia. “No hubo un enfrentamiento entre dos bandas de forajidos. Esa teoría es una pésima simplificación hecha en los años ochenta.”
La contraofensiva, o “el tren de la victoria”, como la llamaba Perdía, fue una cacería de montoneros que eran atrapados y desaparecidos apenas entraban en el país, pero entregados por la dirigencia de Montoneros a cambio de la impunidad de los cuadros más pesados.
El gran cambio de Montoto se produjo en 1990, con el indulto de Menem a Firmenich y otros dirigentes montoneros. Montoto militaba en el Peronismo Revolucionario, la reformulación política de Montoneros.
“Ya no encajaba en las internas políticas. Hasta ahí había llegado una etapa, y así se lo dije a Firmenich cuando salió libre. Lo acompañé a una plaza para que disfrutara del sol y le dije: ´Mario, hasta aquí llegué. ” Lo mismo le anunció a Menem, y el Presidente, según Montoto, le respondió: “Pero Marito, ahora que todos se matan para subirse al barco vos te querés bajar.”
Miguel Bonasso escribió en “Recuerdos de la muerte” que, por medio de Montoto, el Peronismo Revolucionario apoyó la campaña presidencial de Menem con un importante aporte económico a cambio de los indultos.
Vale decir, los que combatieron en primera línea, los verdaderos guerrilleros, no se opusieron a la reconciliación. La mirada al pasado con fines oscuros la tienen puesta los “simpatizantes” de segunda línea, como los Kirchner, que tienen al odio como fin político y plataforma única.
En una reciente entrevista para LA NACIÓN, Mario Montoto, que hoy es un empresario ligado al gobierno por intereses económicos (ya que fue privilegiado con contratos millonarios por haber militado en el terrorismo) dice: “Nunca quisimos la disolución de las Fuerzas Armadas. Es más, nunca imaginamos al país sin ellas. La Argentina vivió una larga transición que debe ser superada.”
Señor Fabián Bengerfeld:
No comprendo bien su comentario: Está ud. haciendo propaganda a un Montonero que hace negocios millonarios con los K? No entiendo bien o quiere hacerlos pasar por Carmelitas Descalzas, mientras sembraron durante años muerte, secuestros extorsivos, hipocresias de todo tipo, difamaciones, mentiras historicas, siembra de odio a nuevas generaciones y desde que llego la democracia se han encargado de destruir las Instituciones fundacionales de nuestra Patria y en especial a perseguir a las FFAA y a la Iglesia. Quierendo destruir la Identidad Nacional.
El DR. Shaferstein escribe sobre algo más elevado que poner como ejemplos a montoneros: ( y ud. Fabian pone como ejemplo a ese Montoto!!!????): es el Perdon para la reconciliación.
Pero el Perdón es algo muy profundo y tiene que haber un sincero arrepentimiento y enmienda de lo que se hizo en el pasado, de ambas partes. Y cambiar rotundamente la vida y el modo de vida llevado.
También las víctimas tienen que perdonar ya que sino vivirian resentidas y llenas de odio. Cosa que no es buena.
Por supuesto que el Perdon es liberador. Y el ejemplo mas grande lo dio NSJC: “Padre pérdonalos, porque no saben lo que hacen”.
Es evidente que los K, los montoneros, montoto, y toda la caterva de progres corruptos e ineptos que han destruído al país, son ciegos de espiritu y soberbios, solo un Milagro podrá hacer que se arrepientan, y devuelvan todo lo que han robado y sean honrados y buenos patriotas.
Felicito al Dr. Shaferstein por esta investigacion historica.
Fortinera
UD.Como Abogado y militar, me sorprende en casi todas las ocasiones, y esta es una de ellas. Gratamente por supuesto.
Durante el desarrollo histórico que hace, me mandó a los libros.
Agradezco que se ocupe de un tema tan confuso para mi como lo es la concordia.
Quizás porque era muy joven, quizás por simpleza, o simple mediocridad, siento que no puede haber parangón entre partes que se declaran la guerra mutuamente y luego se pasan la mano cuando las narices dejaron de sangrar. Y el fenómeno guerrillero,que aquí, nacieron como actos delictivos, continuaron como bandas y asociaciones ilícitas y terminaron con la derrota militar.
Que al pasar el tiempo, los que se escondieron, los que huyeron, los que vendieron a sus cumpas, hoy salgan a la luz tomando los estandartes viejos y apropiados del poder, encarcelen a los que defendieron las instituciones nacionales, no lo puedo tragar.
No hay una moneda de cambio. Hoy hay jóvenes encarcelando viejos desarmados, no hay igualdad de dignidades. Los de ayer por la camiseta, los de hoy por la platita y el poder.
No deje de escribir, que cada vez que lo leo, algo toca, algo sensible, y es quizás esta incertidumbre de perdonar o de desempolvar la metra.
Que haya paz está bien, pero no a costa de la gloria de los que se jugaron por la Nación Argentina, la que supimos vivir.
el Alcaide
SEÑORAS Y SEÑORES!.
Despues de leer todos lo comentarios.ME DECLARO ATEO POLITICO!.-
QUIERO VOLVER A LA PANZA DE MI MAMA!.-
Carlos Murno
“ley pareja no es rigurosa” decía un ser muy amado por mi.
Muy difícil la concordia si no parte de que una parte(valga tanta redundancia)NO puede ser juez y parte.
Aún estamos vivos los testigos de la última gran disputa, y , reitero, no es posible si la historia se tergiversa, y si la parte perdedora ata al vencedor a su carro.
Queridos lectores:
Agradezco todos y cada uno de los comentarios a este informe, ya que lo enriquecen por la calidad de los mismos, aún en la disidencia sobre ciertos aspectos, porque nadie puede ser el único titular de la verdad, y la historia es siempre discutible.
Realmente aprendo mucho con esta interacción con ustedes, a quienes está dirigido mi trabajo, y me alientan V. valiosas opiniones.
Sinceramente
Carlos Marcelo Shäferstein
El Museo de la Memoria demandó una importante inversión de fondos públicos, sigue envuelto en la polémica y dicen que recién estará terminado en el año 2010. Sin embargo y por las dudas el Poder Ejecutivo destino $65 millones para los próximos dos años en el Presupuesto de la Administración Pública nacional.
El 20 de noviembre de 2007, el presidente Néstor Kirchner y la presidente electa, Cristina Fernández de Kirchner, encabezaron el acto de oficialización del Espacio de la Memoria que funcionará en la ESMA, y ratificaron la política de “memoria, verdad y justicia” en relación a la violación de los derechos humanos durante la última dictadura militar.
Los organismos defensores de derechos humanos han devenido en movimientos clientelares, que maman de ‘la teta del Estado’ en nombre de sus familiares muertos, una aberración a la moral republicana y a la ética ciudadana. De acuerdo a la planilla anexa N 2 del artículo 11 del Presupuesto 2010, se le asigna $55 millones para la reconstrucción del Museo de la Memoria. En el 2011, recibirán $10 millones más. La ex ESMA, es administrado en forma conjunta por el Estado Nacional, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Ni hablar de los apoyos que reciben, según la propia web del Museo de la Memoria, de: Archiveros Sin Fronteras; Barcelona, España, British Council en Argentina, Censo Guía de España e Iberoamérica, Ministerio de Cultura; España, Centro para Víctimas de Tortura — Proyecto Nuevas Tácticas en Derechos Humanos; Estados Unidos, Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos, Comité Latinoamericano de la Congregación B’nai Jeshurun Nueva York; Estados Unidos, Dirección General del Libro, Archivos, y Bibliotecas, Ministerio de Cultura; España, Embajada de la República Federal de Alemania en Argentina, Embajada Real de los Países Bajos en Argentina, Embajada Real de Noruega en Argentina, Fondo Cultura BA, Programa Metropolitano de Fomento de la Cultura, las Artes y las Ciencias Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Argentina, Fondo John Merck; Estados Unidos, Fundación Ford; Estados Unidos, Fundación Prince Claus para la Cultura y el Desarrollo; Holanda, Fundación Rockefeller; Estados Unidos, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología; Argentina, Programa SEPHIS, Holanda, Secretaría de Cultura, Presidencia de la Nación; Argentina, Secretaría de Educación; Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Argentina, UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura), Oficina Regional de Ciencia para América Latina y el Caribe; Montevideo, Uruguay.
En suma, si el negocio del odio caminaa bien ¿para qué necesitan reconciliares con nadie, o hablar de concordia nacional?
Es difícil imaginar cuáles serían los sectores que habrían de reconciliarse hoy en día. Salvo que, aunque los libros no lo digan y por puro descarte, lo que esté en juego sea una reconciliación entre corporaciones, que son las únicas que no son puestas en tela de juicio en estos libros, ni siquiera aquellas que se supondría criticables desde esta perspectiva, como podría ser el caso de los sindicatos.
Otra pista sobre los significados posibles de la reconciliación, la brinda Vicente Massot en su libro Matar o morir: “Toda guerra irregular que apela al terrorismo implica un proceso de regresión hacia lo tribal, cuya naturaleza radica en la no distinción entre violencia y crimen. Con estas coincidencias particulares e insalvables: que el ejercicio del terror como arma política supone transformar a las personas contra las que se apunta, de sujetos cuya existencia se valora, en meros objetos destinados a ser destruidos. Cuando una organización política se militariza y se vertebra bajo las características de guerrilla, en realidad está rompiendo los fundamentos de la guerra convencional. (…) los aparatos armados clandestinos recusan las insignias fijas y visibles en las ropas de sus combatientes, no portan armas abiertamente y jamás respetan las costumbres del Derecho de Guerra, características que los igualarían a los ejércitos regulares. Al violarlas, el guerrillero pasa a convertirse en criminal. Y la guerra, a partir de ese momento, adopta las formas de la enemistad absoluta, que nunca se da entre ejércitos clásicos”.
Además, de estar muy lejos de la ausencia total de sofisticación de Etchecolatz, este planteo establece que la lucha antisubversiva ha dejado una marca indeleble y que en verdad no hay reconciliación posible más que en la eliminación del enemigo y de sus expresiones ideológicas.
Se puede encontrar una cierta renuncia a este afán de desaparición del otro en Un canto a la patria, escrito por Arturo C. Larrabure en homenaje a su padre, muerto por el ERP en 1974. El problema es que Larrabure pareciera no poder salir de la trama de Memoria Completa, y a pesar de sostener en muchos capítulos de su extenso libro que la enseñanza que le entregó su padre fue la necesidad de perdonar, aceptó que su libro fuera beligerantemente presentado por Bernardo Neustadt.
En el contexto planteado y dada la imposibilidad de resolver el tema de la reconciliación cuyo espíritu está en contradicción con la retórica, el contenido y el sistema de alianzas en que entran estos textos, lo que parecería importar es la verdad. De modo similar a lo que ocurre con el revisionismo del Holocausto —con su reciente episodio en Irán—, se trata de relativizar las cifras, discutir en términos semánticos (en el caso argentino, la noción de genocidio) y desviar los ejes de debate: por ejemplo, suele afirmarse en estos libros que, como resume Nicolás Márquez, “no fueron 30.000 ni inocentes”.
La reconciliación implicaría la destrucción (el famoso término aniquilación, tan discutido) del otro en tanto tal. Reconciliaciones imposibles y verdades a medias pero siempre brutales.
Una forma de ver el mundo que no se resigna al exilio y que parece creer encontrar hoy una brecha para volver a decirse. No siempre el huevo de la serpiente logra tener cría, pero no deja de aspirar a sobrevivir como especie cuando encuentra un nido donde pueda llegar a establecerse.
Larrabure tiene la voluntad de perdonar, tal como su padre le pidió, pero, repito, para poder perdonar es imprescindible NO SER JUZGADO por el criminal.
Si los terroristas, cualquiera, Verbittzky, Bonasso, que se yo,le dijeran que lamentan ALGO de todo el mal que hicieron, su voluntad se convertiría en una realidad, y perdonaría sin duda.
Pero lo que sucede aquí es tan aberrante, que se necesita no ser humano para perdonar.
Es EVIDENTE que no puede haber reconciliación si quien quitó la paz a todo un país asesinando a diestra y siniestra porque querían que vivieramos como a ellos no les gustaba(se exiliaban en Paris),SON LOS QUE TE JUZGAN.Jueces y parte!!!!!!!!!!!
Y no es semantica que no fueron 30000 y no eran inocentes.Es verdad histórica.
Si los terroristas necesitan esa cifra para que configure genocidio, dado que si son los que fueron, aprox.7000, es muy cercana la cifra de los asesinados por ellos, y sería imposible hablar de genocidio, no es cuestion de” poesia”.Es cuestion de no permitir que se engañe a los mas jovenes a costa de los que pelearon por los intereses de la mayoría de los argentinos.
Y, por Dios, no metan el Holocausto con esto por que no le hacen ningún favor; me sorprende que los judios no le dijeran a Fulanita que
no emparentara lo sucedido aca con ellos, puesto que se supone que ellos estaban desarmados y no asesinaban ni secuestraban a nadie.
Y pueden dar a pensar que si aca se infló tanto, se puede inflar en cualquier parte cualquier cosa.
Ya dijo Favaloro cuando renuncio a la CONADEP que su etica no le permitia continuar con algo tan poco objetivo.
Para que haya guerra se necesitan minimo dos, para que haya paz tambien.