La batalla por la concordia
nacional – 2ª Parte

Informe espe­cial para “La His­to­ria Paralela”


La “Ley de Cadu­ci­dad” uru­guaya… el camino a seguir

Acu­sando a los mili­ta­res de “vio­lar los dere­chos huma­nos” durante el régi­men de facto uru­guayo ~que se suce­dió entre los años 1973 y 1985~ el pri­mer gobierno de izquierda de Uru­guay, pre­si­dido por Tabaré Váz­quez se dedicó, en los últi­mos años, a una polí­tica de revi­sio­nismo his­tó­rico análoga a la que gestó Kir­ch­ner. De tal modo no se res­ta­ña­ron las heri­das pro­vo­ca­das entre los uru­gua­yos a con­se­cuen­cia de la gue­rra civil antiterrorista.

Sin embargo, es enco­mia­ble el valioso ejem­plo que nos han dado los uru­gua­yos el domingo pasado. Luego del fallido intento de vol­ver a enjui­ciar a los mili­ta­res Uru­guay mira el futuro y no los fan­tas­mas del pasado.

Acon­te­ci­miento de pro­fundo impacto lo ocu­rrido el 25 de octu­bre en Uru­guay fue el fra­caso de la izquierda en ple­bis­ci­tar la Ley de Cadu­ci­dad de los crí­me­nes de Estado come­ti­dos durante el gobierno militar.

La izquierda des­con­taba que obten­dría una fácil vic­to­ria, y fue sor­pren­dida por la reali­dad. Por­que la mayo­ría de los ciu­da­da­nos orien­ta­les no com­par­ten la idea de remo­ver un pasado cruel y en el que cada sec­tor ten­dría auto­crí­ti­cas para hacer, y no sólo quie­nes derro­ta­ron a la “sedi­ción”, como ellos lla­man al terro­rismo de los ´70.

Tras el resul­tado de la com­pulsa popu­lar que deci­dió cesar ~de una vez por todas~ la per­se­cu­ción a los mili­ta­res, el Sena­dor San­gui­netti, can­di­dato pre­si­den­cial dijo que “el país mira el futuro y no los fan­tas­mas del pasado”. Habiendo sido dos veces pre­si­dente por el par­tido colo­rado, San­gui­netti agregó que “…la deci­sión es tras­cen­dente y supone un res­paldo muy fuerte al cam­bio en paz apro­bado tras la salida de la dic­ta­dura.”[1]

Los dos par­ti­dos tra­di­cio­na­les, tanto el colo­rado como el par­tido blanco (Par­tido Nacio­nal), se remon­tan a 1836 al momento de la crea­ción del Estado uru­guayo, mien­tras que el Frente Amplio, a quien repre­senta Pepe Mujica (ex tupa­maro) es de rela­ti­va­mente reciente crea­ción y fue inte­grado con los miem­bros de las diver­sas orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas de ori­gen mar­xista que inten­ta­ron hacerse del poder durante el siglo pasado, deve­ni­dos hoy día ~por nece­si­dad~ en polí­ti­cos luego del retorno demo­crá­tico. [2]

San­gui­netti afirmó que durante la dic­ta­dura (1973–1985) “hubo exce­sos mili­ta­res inex­cu­sa­bles, como en toda gue­rra” pero tam­bién reco­no­ció que “no hubie­ran tenido cabida si pre­via­mente no se daba un terro­rismo revo­lu­cio­na­rio que quiso impo­ner sus ideas por las armas dejando un ras­tro de san­gre inocente en el terri­to­rio de la Repú­blica”. Recordó que la ley fue un “com­ple­mento” a la amnis­tía que bene­fi­ció a los pre­sos polí­ti­cos ~tanto sedi­cio­sos como mili­ta­res~ libe­ra­dos en muchos casos tras per­ma­ne­cer varios años reclui­dos en duras con­di­cio­nes. La “Ley de Cadu­ci­dad” había sido apro­bada en 1986, tras el retorno a la demo­cra­cia y en el pri­mer gobierno de San­gui­netti, del Par­tido Colo­rado, y rati­fi­cada pos­te­rior­mente en las urnas en un pri­mer ple­bis­cito en 1989.

Sin embargo, a poco más de un año de asu­mir el gobierno del Frente Amplio del actual pre­si­dente Tabaré Váz­quez, ampa­rán­dose en potes­ta­des que tiene el Poder Eje­cu­tivo, anun­ció que los man­dos mili­ta­res que actua­ron en la dic­ta­dura no iban a estar más ampa­ra­dos por la Ley de Cadu­ci­dad, así como otros que par­ti­ci­pa­ron de otros “ver­gon­zan­tes crí­me­nes”. A dife­ren­cia de Argen­tina, el Arzo­bis­pado de Mon­te­vi­deo tomó inter­ven­ción y llamó a los feli­gre­ses a pro­nun­ciarse a favor de la amnis­tía y los indul­tos a todos los pre­sos polí­ti­cos, así como a no votar más al Frente Amplio, por ser una alianza de par­ti­dos anti­ca­tó­li­cos.[3]

A raíz de esto, hoy varios man­da­ta­rios civi­les, tanto como líde­res mili­ta­res, como Juan María Bor­da­be­rry ~quien abriera a los mili­ta­res las puer­tas del gobierno~ y Gre­go­rio Álva­rez ~el último dic­ta­dor antes de la reaper­tura demo­crá­tica~ están hasta hoy pri­va­dos de su libertad.


La con­sulta popu­lar a un pue­blo cohe­rente con su futuro

Uru­guay ~ahora~ demos­tró que no está pre­pa­rado para acep­tar arti­lu­gios jurí­di­cos que en nada hubie­sen cam­biado la situa­ción real de las inves­ti­ga­cio­nes que hoy se lle­van ade­lante, como tam­poco las que se pue­dan lle­var ade­lante mañana. Los defen­so­res de los dere­chos huma­nos ~pero tam­bién otros que han vivido y lucrado eco­nó­mica y polí­ti­ca­mente a la som­bra de los muer­tos y des­a­pa­re­ci­dos~ pue­den seguir tra­ba­jando y apor­tando prue­bas para ava­lar sus denun­cias bajo el para­guas de la tan mal­tra­tada y legi­ti­mada ley de caducidad.

En la Banda Orien­tal igual que en Argen­tina ~pero con otra estra­te­gia~ los terro­ris­tas de los años setenta pre­ten­die­ron anu­lar mediante un refe­rén­dum la Ley de Cadu­ci­dad, amnis­tía que ampa­raba a los mili­ta­res que actua­ron con­tra el MLN-Tupamaros, pero este intento fue obje­tado por el voto popu­lar, lo que sig­ni­fica que los uru­gua­yos recha­za­ron la agenda de ven­ganza de los gue­rri­lle­ros del Frente Amplio, que sólo que­rían la revan­cha retro­ac­tiva con­tra quie­nes les ven­cie­ron en las armas. Pero los uru­gua­yos, un pue­blo de una cul­tura selecta pre­fie­ren dejar atrás los enfren­ta­mien­tos del pasado.

Esto sig­ni­fica que en ade­lante comienza a con­si­de­rarse tam­bién el valor de la ética de la sen­sa­tez, que fas­cina a los uru­gua­yos. Visto desde la óptica des­qui­ciada de la polí­tica argen­tina. En Uru­guay se des­cree de los bene­fi­cios de “argen­ti­ni­zar” el pro­ceso polí­tico. Por­que se votó por clau­su­rar los juz­ga­mien­tos sis­te­má­ti­ca­mente inter­mi­na­bles sobre las abe­rra­cio­nes del pasado. Es el sen­tido moral del rechazo a la dero­ga­ción de La Ley de Cadu­ci­dad. El efecto pro­duce una eman­ci­pa­ción cul­tu­ral que tiene que ver con la con­cor­dia. Con la madu­rez que implica el evi­tar sumer­girse entre los tro­pie­zos fan­tas­ma­les del insó­lito vecino.[4]

La Argen­tina aquí sirve ~según la opi­nión de Jorge Asís~ como ejem­plo de lo que nunca debe­ría hacerse, tal como exhi­bir la alti­vez de las ven­gan­zas jurí­di­ca­mente orga­ni­za­das, que se suman a otros des­ca­rríos con­tem­po­rá­neos, tales como el con­flicto agro­pe­cua­rio ~que tan favo­ra­ble­mente reper­cu­tió en la eco­no­mía uru­guaya~ o en el man­te­ni­miento obse­sivo del puente obtu­rado, entre Fray Ben­tos y Gualeguaychú.

El socia­lismo lati­noa­me­ri­cano popu­lista ~y, por defi­ni­ción, no garan­tista de las liber­ta­des~ está al ace­cho, aguar­dando irrum­pir a las puer­tas de la Repú­blica otra vez. Pero duda­mos que los uru­gua­yos se vuel­van a dejar sedu­cir por él.

Ante el inmi­nente fra­caso del Foro de São Paulo y el des­gaste de la izquierda para pro­por­cio­nar solu­cio­nes a los pue­blos lati­noa­me­ri­ca­nos, los uru­gua­yos avan­zan hacia un rena­ci­miento moral y cul­tu­ral, basa­dos en un pro­grama de indus­tria­li­za­ción que los pro­yecte en un mundo cohe­rente.[5]

Los argen­ti­nos, a mer­ced de los forajidos

El pue­blo Argen­tino nunca fue un pue­blo “extre­mista”, nues­tra gente hace gala de su mode­ra­ción, en su mayor parte, y por eso el ciu­da­dano medio se horro­riza cuando observa imper­té­rrito cómo le arre­ba­ta­ron la segu­ri­dad, la jus­ti­cia, sus bie­nes y su pro­pia defensa. Cuando gru­pos arma­dos pique­te­ros lo ava­sa­llan en la calle en nom­bre de con­sig­nas peri­mi­das, coar­tán­dole su liber­tad de cir­cu­lar, su dere­cho de pro­pie­dad, y ame­na­zan con qui­tarle la vida por dos pesos. Los fora­ji­dos están, hoy en día, pro­te­gi­dos por la inmu­ni­dad de los dere­chos huma­nos de los cri­mi­na­les, por­que la culpa la tiene la pobreza, el entorno, la socie­dad… pero nunca el sis­tema.[6]

Dal­ma­cio Vélez Sár­field, el gran codi­fi­ca­dor argen­tino, decía que cuando un pue­blo elige a sus repre­sen­tan­tes no se escla­viza a ellos: no pierde el dere­cho de pen­sar o de hablar sobre sus actos.[7]

Eso sería hacer­los irres­pon­sa­bles. Los argen­ti­nos vivi­mos una larga his­to­ria de con­fron­ta­cio­nes, que se con­ti­núa en el tiempo hasta nues­tros días, y debe­ría­mos comen­zar a pen­sar en ponerle fin a esta pesadilla.

En la clase pasada hablá­ba­mos sobre los prin­ci­pios del Acuerdo de San Nico­lás. En 1852 Justo José de Urquiza dictó un decreto de amnis­tía. Tras la derrota de Cepeda, el Pacto de San José de Flo­res con­tiene esa dis­po­si­ción en el artículo 10, donde se esta­ble­cía “un per­pe­tuo olvido de todas las cau­sas que había pro­vo­cado la desunión”; este acuerdo incluía una amplia amnis­tía para los par­ti­ci­pan­tes en las disen­sio­nes pasa­das.[8]

Hace casi 200 años la Revo­lu­ción de Mayo fue más miti­gada que en otros luga­res de Amé­rica, donde la eman­ci­pa­ción cobró miles de víc­ti­mas de uno u otro bando. Sin embargo, cier­ta­mente fue cruel, como todos los pro­ce­sos inde­pen­den­tis­tas. En fría y llu­viosa mañana de mayo de 1810 los jaco­bi­nos de la Pri­mera Junta sabían qué vien­tos corrían por el país. Y, sin embargo ~pocos como fue­ron~ tal vez deses­pe­ra­dos… en una tie­rra de bár­ba­ros, con­tra­ban­dis­tas y eva­so­res de impues­tos, pri­va­dos de la base social que los res­pal­dase, con­fia­ron al futuro su ven­ganza y su reivindicación.

Escri­bie­ron sus pro­cla­mas en La Gazeta de Bue­nos Aires; tra­za­ron, en la penum­bra de la clan­des­ti­ni­dad, un plan de ope­ra­cio­nes que Maquia­velo hubiese apro­bado; col­ga­ron de un poste a Mar­tin de Alzaga y fusi­la­ron a San­tiago de Liniers, dos de las cabe­zas más pres­ti­gio­sas de la con­tra­rre­vo­lu­ción; fun­da­ron regi­mien­tos; libe­ra­ron escla­vos, par­dos y more­nos, y con ellos cono­cie­ron la derrota en Hua­qui, Vil­ca­pu­gio, Ayohuma, y triun­fa­ron, sobre los ejér­ci­tos monár­qui­cos, en Tucu­mán y Salta, en Flo­rida y Chi­qui­tas y Cha­ca­buco. Y, lle­gado el momento, no rehu­sa­ron ser impla­ca­bles. Eso se les repro­chó a los revo­lu­cio­na­rios de mayo: que fue­ran impla­ca­bles. Nico­lás Rodrí­guez Peña, que habló por los que no tenían for­tuna ni vacas ni tie­rras, supo res­pon­der a los hipó­cri­tas, a los sacia­dos y con­ver­sos: “Cas­te­lli ­dijo­ no era feroz ni cruel. Obraba así por­que así está­ba­mos com­pro­me­ti­dos a obrar todos. Cual­quier otro, debién­dole a la patria lo que nos había­mos com­pro­me­tido a darle, habría obrado como él. Lo había­mos jurado todos y hom­bres de nues­tro tem­ple no podían echarse atrás. Repró­chen­nos uste­des que no han pasado por las mis­mas nece­si­da­des ni han tenido que obrar en el mismo terreno. ¡Que fui­mos crue­les…! ¡Vaya con el cargo!; mien­tras tanto, ahí tie­nen uste­des una patria que no está ya en com­pro­miso de serlo. ¿Hubo otros medios? Así será; noso­tros no lo vimos ni creí­mos que con otros medios fué­ra­mos capa­ces de hacer lo que hici­mos.”[9]

Más tarde sur­gió otra voz que juzgó a los que no rene­ga­ron del esplen­dor fugaz y sal­vaje de la Revo­lu­ción. El bri­ga­dier Juan Manuel de Rosas ~que no militó en los ejér­ci­tos de la inde­pen­den­cia~ exaltó, no sin melan­co­lía, los apa­ci­bles días que pre­ce­die­ron al 25 de Mayo de 1810.

Rosas, a pesar de la fama que lo suce­dió, no tuvo la ínfima parte de cruel­dad que des­plegó Sar­miento, un entu­siasta para­noico del pro­greso libe­ral, que se carac­te­rizó por cons­truir escue­las en sus momen­tos de luci­dez, entre crí­me­nes e injus­ti­cia. [10]

Lo cierto es que varias son las prue­bas docu­men­ta­les que exis­ten acerca del exter­mi­nio que sufrie­ron los gau­chos argen­ti­nos durante las pre­si­den­cias de Bar­to­lomé Mitre y Domingo Faus­tino Sar­miento. La ago­nía del hom­bre de a caba­llo y la liber­tad sin alam­bra­das, del coraje pro­bado y la leal­tad inso­bor­na­ble, fue la etapa pre­via para su defi­ni­tiva pos­tra­ción en la cul­tura nacio­nal y en la disputa polí­tica. Es decir, no fue­ron con­si­de­ra­dos sino, más bien, hechos a un lado y mata­dos. Ade­más de “el Cha­cho” Peña­loza, muchos patrio­tas fue­ron trai­cio­na­dos por el nuevo gobierno.[11]

El gene­ral Naza­rio Bena­ví­des ~héroe de la cam­paña para la paci­fi­ca­ción del indio empren­dida por Rosas~ cooperó con Urquiza des­pués de Case­ros, y fue de los fir­man­tes del Acuerdo de San Nico­lás, y hasta se hizo cargo de la Coman­dan­cia del ejér­cito de Bue­nos Aires. Sin embargo, su minis­tro Satur­nino Las­piur ~apo­yado a tra­vés de Sar­miento por los libe­ra­les de Bue­nos Aires~ derrocó al gober­na­dor Gómez y encar­celó al gene­ral Bena­vi­des. “La Tri­buna” y “El Nacio­nal” (redac­tado por Sar­miento) ins­ti­ga­ron la eli­mi­na­ción del “tirano” y en la noche del 22 al 23 de octu­bre de 1858 fue ase­si­nado en la cár­cel. “El gene­ral Bena­vi­des medio muerto fue ense­guida arras­trado con sus gri­llos y casi des­nudo pre­ci­pi­tado desde los altos del Cabildo a la balaus­trada de la plaza donde algu­nos ofi­cia­les se com­pla­cie­ron en teñir sus espa­das con su san­gre atra­ve­sando repe­ti­das veces el cadá­ver, pro­fa­nán­dolo, hasta escu­pirle y piso­tearlo”. Sar­miento dirá “es acción santa sobre un noto­rio mal­vado. ¡Dios sea loado!” (El Nacio­nal, 23/10/1858). El ase­si­nato de Bena­vi­des, inde­fenso y engri­llado, fue sin duda un acto de bar­ba­rie y revanchismo.

Otro caso ver­gon­zante fue el del Coro­nel Hila­rio Lagos. Des­a­pa­re­cido Rosas, Lagos apoyó a Urquiza y a su idea de una orga­ni­za­ción nacio­nal ver­da­de­ra­mente fede­ral de las pro­vin­cias; cali­fi­cado de “autén­tico fede­ral”, fue uno de los con­duc­to­res del grupo “chu­pan­di­nos”, com­puesto por ciu­da­da­nos de Bue­nos Aires que desea­ban unir sus pro­vin­cias her­ma­nas en la Con­fe­de­ra­ción. Pero, a fines de 1852, cuando la pro­vin­cia de Bue­nos Aires rehusó acep­tar el Acuerdo de San Nico­lás y coope­rar en el con­greso cons­ti­tu­yente reunido en Santa Fe, Sar­miento lo mandó al des­tie­rro. Si bien se con­ce­die­ron algu­nas amnis­tías, muchos mili­ta­res fue­ron exi­lia­dos, opro­bioso des­tino que tran­sitó el coro­nel Lagos, que des­po­jado de su rango mili­tar, y pri­vado de sus pro­pie­da­des fue con­fi­nado en Santa Fe, y murió poco des­pués, en 1860.

Sin embargo, aun­que la sece­sión de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires de la Con­fe­de­ra­ción inte­rrum­pió el pro­ceso hacia la con­cor­dia, no pasó mucho tiempo para que Valen­tín Alsina dic­tara una amnis­tía para civi­li­zar al país y lle­varlo hacia su des­tino mani­fiesto.[12]

Extre­mis­tas ven­ga­ti­vos, como Sar­miento ~que real­mente fue el gran terro­rista de nues­tra his­to­ria, y no Rosas~, debie­ron ter­mi­nar en al exi­lio para no seguir irri­tando los ánimos, y la Nación se enca­minó hacia la “gene­ra­ción del 80”, que trae­ría a la Argen­tina déca­das de cre­ci­miento, paz y pros­pe­ri­dad.[13]

En reali­dad “el loco” Sar­miento guarda una terri­ble simi­li­tud con el psi­có­pata Nés­tor Kir­ch­ner. Nin­guno de los dos com­ba­tió en el terreno, pero ambos odia­ron. Cuando los ban­dos enfren­ta­dos en ambas épocas ~los uni­ta­rios y fede­ra­les; los ex gue­rri­lle­ros y los mili­ta­res; lle­ga­ron a un acuerdo de res­peto, olvido y con­ci­lia­ción~ tanto Sar­miento como Kir­ch­ner pusie­ron fin a ese pacto de paz para reabrir las heri­das y aco­rra­lar al ex-enemigo ~ahora inde­fenso y des­ar­mado. Sar­miento no par­ti­cipó en nin­guna bata­lla, ni tam­poco Kir­ch­ner. Pero los dos, cada cual a su tiempo, fue­ron la encar­na­ción del faná­tico tras­no­chado que se per­dió ~o no se animó~ entrar en acción, cuando de pro­bar su coraje se tra­taba. Enton­ces fue cosa fácil para estos faná­ti­cos jaco­bi­nos embes­tir a un jinete des­mon­tado y abatido.

¿Acaso el cri­men de la ven­ganza es año­rado por la uto­pía, y a quie­nes toda­vía no desis­ten de ella?

¿Dónde quedó la Con­ven­ción de Ginebra?

El Pro­to­colo II Adi­cio­nal a las Con­ven­cio­nes de Gine­bra de 1949 esta­blece ~en su artículo 6º~ que al fina­li­zar un con­flicto armado no inter­na­cio­nal, las auto­ri­da­des deben pro­cu­rar la amnis­tía lo más amplia­mente posi­ble para los inter­vi­nien­tes en el con­flicto. El Con­greso san­cionó la Ley 23379 que incor­pora el Pro­to­colo II al orde­na­miento nacio­nal, y la san­cionó Raúl Alfon­sín en octu­bre de 1986, siendo un mis­te­rio ~aún hoy en día~ por qué no se aplica en este país, donde los tra­ta­dos inter­na­cio­na­les tie­nen jerar­quía cons­ti­tu­cio­nal. Pero recién en 1988 el Pre­si­dente Alfon­sín ~espe­cu­lando que ter­mine el jui­cio a las Jun­tas Mili­ta­res y su con­dena~ hizo publi­car la Ley que con­sa­gra la amnis­tía como solu­ción válida de con­flic­tos arma­dos no inter­na­cio­na­les.[14]

Sin embargo, se alzó una voz en con­tra de la paci­fi­ca­ción nacio­nal. En junio de 1983, en España ~edi­tado por una edi­to­rial de Bar­ce­lona~ un ignoto autor edi­taba un libelo lla­mado “Terro­rismo de Estado”.[15] En el mismo desa­rro­llaba una nove­dosa teo­ría jurí­dica des­cri­biendo qué era ~a su jui­cio par­ti­cu­lar~ lo que había que hacer a la salida del gobierno de facto. Decía que se debe­rían apli­car las leyes pena­les retro­ac­ti­va­mente para aca­bar con el prin­ci­pio de la ley penal más benigna; según su doc­trina no existe la cosa juz­gada en el Dere­cho, y que habría que dero­gar cual­quier amnis­tía que se pueda dic­tar o impe­dir que se dicte. Ese exi­lado era un terro­rista mon­to­nero, Eduardo Luis Duhalde, que hoy es secre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos de la Nación, y que está dic­tando la polí­tica de Estado a este res­pecto, aus­pi­ciado por Nés­tor Kir­ch­ner.[16]

Frente a la inefi­ca­cia de la ven­ganza y la fac­ti­bi­li­dad cierta de res­ta­ñar los ren­co­res ~situa­ción jurí­di­ca­mente posi­ble y alta­mente con­ve­niente para todos~ la gran mayo­ría de la ciu­da­da­nía no desea que en el futuro se repi­tan y gene­ra­li­cen los con­flic­tos fra­tri­ci­das que debe­rían ente­rrarse en el pasado, con vis­tas a enca­rar un futuro cier­ta­mente difí­cil. La gente lo único que quiere es paz, una óptima admi­nis­tra­ción del país y que se le garan­tice el dere­cho al tra­bajo, a la salud, a la Jus­ti­cia y a la Segu­ri­dad.[17]

Pero el gobierno está muy ocu­pado exa­cer­bando la memo­ria del pasado y su única legi­ti­ma­ción para per­ma­ne­cer en el poder es la pro­fun­di­za­ción de la pobreza para regu­lar el “estado pre­ben­da­rio”, y el incre­mento del odio entre las cla­ses, como único pro­yecto nacio­nal. Dice Marc Bloch, his­to­ria­dor fran­cés que junto a Lucien Febure, fun­dara la Escuela his­to­rio­grá­fica de los “Anna­les” base de la lla­mada “His­to­ria Social”, que “…de la igno­ran­cia del pasado nace fatal­mente la incom­pren­sión del pre­sente”.[18]

Pero no se trata de espe­rar al 2011, cuando Kir­ch­ner sea reelecto, o que se vote a otro pre­si­dente, o que pre­va­lezca alguna coa­li­ción jus­ti­cia­lista en cier­nes, o de izquierda mode­rada, u otra ~inexis­tente por ahora~ de cen­tro dere­cha.[19]

La solu­ción, a par­tir de la pér­dida de la mayo­ría auto­má­tica, el 10 de diciem­bre, bien podría ser el lla­mado a un ple­bis­cito, tal como operó la con­sulta popu­lar uru­guaya, con­tem­po­rá­nea a los comi­cios orien­ta­les. En efecto, según el artículo 40 de la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal (a par­tir de la reforma de 1994), “…el Con­greso, a ini­cia­tiva de la Cámara de Dipu­tados, podrá some­ter a con­sulta popu­lar un pro­yecto de ley. La ley de con­vo­ca­to­ria no podrá ser vetada. El voto afir­ma­tivo del pro­yecto por el pue­blo de la Nación la con­ver­tirá en ley y su pro­mul­ga­ción será auto­má­tica”. De ese modo, los argen­ti­nos podría­mos tener una com­pulsa de cómo opera real­mente la tan cri­ti­cada opo­si­ción mediante esta ges­tión bene­fi­ciosa para la Patria.[20]

Con­clu­yendo

A par­tir de la men­tira o de la deli­be­rada dis­tor­sión de la ver­dad, del odio, el resen­ti­miento o la ven­ganza, será poco menos que impo­si­ble encon­trar el decla­mado camino hacia la “recon­ci­lia­ción”, pero lo trá­gico es que ~todo lo que hoy se siem­bre~ lo cose­cha­rán nues­tros des­cen­dien­tes, que sin duda se mere­cen un futuro mejor.[21]

Así como el hom­bre per­fecto es el mejor de los ani­ma­les, apar­tado de la ley y de la jus­ti­cia es el peor de todos.[22]

En defi­ni­tiva, Argen­tina cre­ció sobre las amnis­tías, y cada vez que sucum­bió por el odio, le fue dema­siado mal como Nación. La con­cor­dia, es enton­ces una cons­tante his­tó­rica tras los des­en­cuen­tros fra­tri­ci­das que hemos vivido. La única solu­ción pací­fica, y posi­ble que hoy puede pre­va­le­cer.[23]

[1] Sobre la paci­fi­ca­ción nacio­nal tras las gue­rras civi­les véase a Bland, B.: “El con­flicto des­pués del con­flicto: la polí­tica de recon­ci­lia­ción en Irlanda del Norte”. Dublin, 2003

[2] El Frente Amplio está con­for­mado por el “Movi­miento de Par­ti­ci­pa­ción Popu­lar”, la “Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad”, el “Par­tido Socia­lista, “Asam­blea Uru­guay”, el “Par­tido Comu­nista”, la “Alianza Pro­gre­sista”, la “Ver­tiente Arti­guista”, el “Nuevo Espa­cio”, la “Corriente Popu­lar”, la “Liga Fede­ral Fren­team­plista”, la “Corriente de la Izquierda”, el “Par­tido por la Vic­to­ria del Pue­blo”, el “Movi­miento de Inte­gra­ción Alter­na­tivo” y el “Par­tido Obrero Revo­lu­cio­na­rio Trotz­kista Posa­dista”, entre otros gru­pos meno­res y aún más radicalizados.

[3] Den­tro de los gru­pos que inte­gran el Frente Amplio, de Tabaré Váz­quez, se pue­den dis­tin­guir dife­ren­tes ideo­lo­gías, como son el comu­nismo, el socia­lismo, el mar­xismo y en menor medida el anar­quismo revo­lu­cio­na­rio, entre otras. Este par­tido pro­mueve, a su vez, ~como en Argen­tina~ un modelo de “Estado bene­fac­tor”. El Frente Amplio defiende la lai­ci­ci­dad, pro­mueve mediante sus legis­la­do­res el dere­cho a la deno­mi­nada muerte digna, la euta­na­sia de los mayo­res y el dere­cho al aborto. Tam­bién se apres­taba a reco­no­cer el dere­cho al cam­bio de nom­bre en los docu­men­tos y el matri­mo­nio para los tran­se­xua­les. Véase La Nación 13 de diciem­bre de 2008: “Avanza en Uru­guay un pro­yecto de muerte digna”: Ley aborto. org 13 de diciem­bre de 2008 “Aborto en Uru­guay”; y Uni­vi­sión 13 de diciem­bre de 2008: “El Senado uru­guayo daría paso a matri­mo­nio gay con cam­bio de nom­bre y sexo”.

[4] Jor­geA­sis­Di­gi­tal. com Nº 616: “La derrota de Minguito”

[5] Peña Esclusa, Ale­jan­dro: “El retro­ceso del Foro de São Paulo”, publi­cado el 25 de octu­bre de 2009 en UnoA­me­rica. org

[6] Dr Alfredo Solari. Con­fe­ren­cia pro­nun­ciada en el Cen­tro de Ofi­cia­les Reti­ra­dos de las Fuer­zas Arma­das el 12Set06  Ieeba. com. ar(Pdf)

[7] Saguier, Eduardo. R.: “Genea­lo­gía de la Tra­ge­dia Argen­tina” (1600–1900) Tomo V Sec­ción A Capi­tulo 1

[8] Cresto, Juan José: “El Pacto de San José de Flo­res: la unión nacio­nal sal­vada”. Revista Todo es His­to­ria, Nro. 150.

[9] Zico­li­llo, Jorge: “La voz de la revo­lu­ción: Juan José Cas­te­lli, glo­ria y ocaso de un jaco­bino”. Edi­to­rial Sud­ame­ri­cana, Bue­nos Aires 1998., p. 105.

[10] Mas­sot, Vicente Gon­zalo: “Matar y morir” – La vio­len­cia polí­tica en la Argen­tina (1806–1980). Edi­to­rial Emecé Edi­to­res S. A., Bue­nos Aires, 2003.

[11] Luna, Félix: “Los cau­di­llos”. Edi­to­rial Peña Lillo, Bue­nos Aires, 1971.

[12] Sco­bie, James: “La lucha por la Con­so­li­da­ción de la Nacio­na­li­dad Argen­tina”, Edi­to­rial Hachette, Bue­nos Aires, 1965.

[13] Chum­bita, Hugo, “Jine­tes rebel­des”, Ed. Ver­gara, Bue­nos Aires, 1999.

[14] Con­fe­ren­cia que tuvo lugar en el Cole­gio de Abo­ga­dos de Bue­nos Aires pro­nun­ciada por la Aso­cia­ción de Abo­ga­dos por la Jus­ti­cia y la Con­cor­dia. Bue­nos Aires, 27 de octu­bre de 2009.

[15] Duhalde, Eduardo Luis: “Terro­rismo de Estado”, Edi­to­rial Argos-Vergara. Bar­ce­lona, España, 1983. Título en Argen­tina: “El Estado terro­rista argen­tino. Quince años des­pués, una mirada crí­tica” Edi­to­rial El caba­llito S. R.L y EUDEBA. ISBN: 9502309154 l, 265 pági­nas. Bue­nos Aires 1999.

[16] Argen­tina rati­ficó el “Esta­tuto de Roma” de 1998, que esta­blece la juris­dic­ción de la Corte Penal Inter­na­cio­nal en “crí­me­nes de gue­rra” en el año 2001. Véase Bole­tín Ofi­cial de la Repú­blica Argen­tina, Nº 29. 572, Suple­mento, 1ª Sec­ción, 23–01-01. Y de allí no surge nada sobre “terro­rismo de Estado”, que resulta ser una cons­truc­ción jurí­dica ver­ná­cula y de inter­pre­ta­ción anto­ja­diza, ni sobre la actua­ción de los tri­bu­na­les fede­ra­les loca­les. Esto se imple­mentó a par­tir de que el Con­greso le diera jerar­quía cons­ti­tu­cio­nal al Esta­tuto, y lo regla­men­tase, recién en 2004, cuando se empieza a hablar de repa­rar a las víc­ti­mas de “geno­ci­dio”. La Corte Penal inter­na­cio­nal define al geno­ci­dio o ase­si­nato de masas como un delito inter­na­cio­nal cla­si­fi­cado den­tro del género crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad. Se entiende por geno­ci­dio cual­quiera de los actos que se pro­duz­can con la inten­ción de des­truir, total o par­cial­mente, a un grupo nacio­nal, étnico, racial o reli­gioso, como tal, repro­cha­ble sólo a par­tir de la pro­mul­ga­ción como Ley en los Esta­dos sig­na­ta­rios del Esta­tuto de Roma, pero nunca a hechos anteriores.

[17] Amato, Fer­nando y Boya­novsky Bazán, Chris­tian: “Seten­tis­tas – De La Plata a la Casa Rosada”. Edi­to­rial Sud­ame­ri­cana, Bue­nos Aires, 2008.

[18] “La recon­ci­lia­ción es la dis­po­si­ción de aban­do­nar el dere­cho de uno mismo al resen­ti­miento, al jui­cio nega­tivo o al com­por­ta­miento indi­fe­rente hacia el que nos ha herido de forma injusta, al mismo tiempo que se pro­mue­ven cua­li­da­des como la com­pa­sión, la gene­ro­si­dad e incluso el amor hacia aque­lla per­sona para reto­mar el futuro común luego de una gue­rra civil”. Para Santo Tomás, por su parte, la con­cor­dia era “la uni­dad fra­ter­nal de dos anti­guos enemi­gos en la armo­nía del orden”.

[19] Dia­rio “El País”, España. “Argen­tina, más ais­lada que nunca”. Madrid, Edi­ción Impresa. Miér­co­les, 28/10/2009.

[20] Cons­ti­tu­ción Nacio­nal Argen­tina 22/VIII/1994.

[21]
Pala­bras extra­idas de un dis­curso del Tcnl ® VGM Emi­lio Gui­llermo Nani, gra­ve­mente herido en la recu­pe­ra­ción del Regi­miento de Infan­te­ría 3 “Gene­ral Bel­grano”, de La Tablada, uni­dad mili­tar asal­tada por la sub­ver­sión el 23 de enero de 1989, con­de­co­rado por su acción en combate.

[22] Aris­tó­te­les, citado por Ramos, Nés­tor Ale­jan­dro La ciu­dad de Dios en Santo Tomás de Aquino — 1a ed. — Mar del Plata: Univ. FASTA, 2008. EBook. ISBN 978–987-1312–19-1

[23] Con­cor­dia es un pacto para con­se­guir armo­nía, entre par­tes que man­tie­nen un liti­gio o un estado de con­for­mi­dad para res­ta­ble­cer la amis­tad en el orden.

Autor: Dr. Carlos Marcelo Shäferstein

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22 Comentarios en “La batalla por la concordia
nacional – 2ª Parte”  

  1. 1 Marta Dominguez Matheu

    FAN­TÁS­TICO TU NOTA CARLOS,MÁS LA CON­COR­DIA NUNCA SERÁ POSI­BLE CON EL ODIO CÓMO LO SOSTENGO.TAMBIÉN TE COMENTO, QUÉ VARIOS CAMA­RA­DAS DE BOU­WER RECHA­ZAN LA AMNIS­TÍA, POR­QUE NO ES RECO­NO­CERLE A ÉLLOS LA LUCHA CON­TRA LOS ASE­SI­NOS MAR​XIS​TAS​.SE ´DARÁ AMNIS­TÍA, PARA QUÉ LOS SUB­VER­SI­VOS NO SEAN JUZ­GA­DOS POR CRÍ­ME­NES DE LESA HUMA­NI­DAD CÓMO EL DEL CNEL LARRABURE.

    FELI­CITO A LOS URU­GUA­YOS!!, EN DEJAR ATRÁS ACTOS DE VIO­LEN­CIA DE TAN­TOS AÑOS !!ESTE TIRANO K, ABRIÓ HERI­DAS QUÉ HABÍAN COMEN­ZADO A CICA­TRI­ZAR!, HERI­DAS DE 30 AÑOS ATRÁS..ES IMPO­SI­BLE LLE­GAR A NIN­GUNA “CON­COR­DIA”, POR­QUE EL ODIO YA ESTA INS­TA­LADO CON MÁS FUERZA.

    RES­CATO ESTE PÁRRAFO:a par­tir de la men­tira o de la deli­be­rada dis­tor­sión de la ver­dad, del odio, el resen­ti­miento o la ven­ganza, será poco menos que impo­si­ble encon­trar el decla­mado camino hacia la “reconciliación”,

    ¡¡QUÉ VER­DAD TUS PALA­BRAS DOCTOR!!Y GRA­CIAS DE TODO CORA­ZÓN, POR TODO LO QUÉ LUCHAS POR TUS CAMA­RA­DAS, LO APRE­CIO EN CADA ESCRITO EN ESTA HER­MOSA PÁGINA DIGITAL.

    TE PIDO DIS­CUL­PAS EN MI SEN­CI­LLO COMEN­TA­RIO, ESCRIBO LO QUÉ PIENSO SIEM­PRE; ME FALTA PRO­FE­SIO­NA­LI­DAD EN REDACTAR..SOY QUI­ZÁS TEM­PE­RA­MEN­TAL EN HACERLO…

    DIOS TE BEN­DIGA, POR NO DEJAR SOLOS, QUIÉ­NES HOY SUFREN INJUS­TI­CIAS DE UN GOBIERNO MONTONERO

  2. 2 Blondi

    Dr. Schä­fers­tein: Leyendo su pagina exce­lente y sín des­per­di­cios, com­pro­ba­mos ayer el acto de Casa de Gobierno en pri­mera fila, madres de plaza de mayo, moyano, d’elia, abue­las, salas la jujeña.….. ban­dera roja. Lati­noa­me­rica, se estaba enca­mi­nando, pero como Ud pre­senta en su columna deja bas­tante que desear, vol­ve­mos a caer en saco­rroto con per­so­na­jes que regre­san al pasado. ¿ por­que no vol­ve­mos a Sar­miento, Bel­grano, Arti­gas, Rey de Bra­ganza, San Mar­tín, Boli­var no la de Cha­vez, O’Higins, etc, si vol­ver al pasado es solu­ción para estos infe­li­ces, ya deja de ser odio y ren­cor eso se llama mal­dad mani­fiesta. Los 70 que ellos año­ran es por­que per­die­ron una gue­rra sucia, pero ellos sín uni­for­mes gana­dos por una for­ma­cion Mili­tar, solo nom­bres de guerra.….de ahy que son y serán gue­rri­lle­ros. Sus pagi­nas estan lle­nas de ver­da­des y reco­pi­lan lo que no hay que olvi­dar, nues­tras Fuer­zas Arma­das fue­ron orgu­llo de esta Nación, no dejar­las de lado sal­va­ron la Argen­tina del terro­rismo y estos quie­ren vol­ver a lo mismo. No debe­mos per­mi­tir toda la Nación unida, con­ta­mos con Damas que son Patri­cias Argen­ti­nas, que no bor­dan ban­de­ras, pero si saben y cuen­tan con cono­ci­mien­tos de la ley divina que es la del Señor. Si lo ayu­da­mos a Dios y con un poco de racio­ci­nio en la ciu­da­da­nia, no per­mi­ti­re­mos que nos arran­quen la Patria en pos de una ban­dera roja. Siem­pre nos nutri­mos con sus colum­nas noto que en cada una de ellas se tocan temas de mayor mag­ni­tud. Gra­cias como ciu­da­dana que ama esta patria pese a todo.

  3. 3 Gloria Iannibelli

    El can­di­dato del Frente Amplio, José Alberto Mujica Cor­dano es un des­cas­tado. Homi­cida con­victo del fun­cio­na­rio poli­cial José Leo­nardo Villalba, la autop­sia reveló que el agente sufrió siete impac­tos de bala por la espalda. Mujica fue res­pon­sa­ble con­feso de los secues­tros, robos, desa­pa­ri­cio­nes de per­so­nas y ase­si­na­tos come­ti­dos por el grupo terro­rista tupa­ma­ros. Él es el ver­da­dero cri­mi­nal que debe­ría res­pon­der por de deli­tos de Lesa Humanidad.

  4. 4 Adriana Pugliese

    Mujica, otros tan­tos sedi­cio­sos y delin­cuen­tes comu­nes fue­ron amnis­tia­dos el 2 de marzo de 1985 en la pri­mera medida del gobierno batllista.

    No entro en deta­lles de cuan­tos años les corres­pon­dian, ni de las deplo­ra­bles con­dio­nes en las que fue­ron reclui­dos por los mili­cos, pero nobleza obliga aca­la­rar los tan­tos, pues hay mucho botija joven que no con­cen la his­to­ria o a veces se la cuenta cambiada.

    Des­pués de indul­ta­dos hicie­ron la de ellos, y le paga­ron mal a quie­nes les die­ron la amnis­tía, encar­ce­lando a sus enemi­gos de antes, que, den­tro de todo fue­ron gene­ro­sos por­que que­rían ter­mi­nar la gue­rra civil.

  5. 5 Roberto

    Lamen­ta­ble­mente la ceguera de los izquier­dis­tas no pide jus­ti­cia, piden revan­cha. Sus cri­me­nes pres­cri­bie­ron pero quie­ren que los mili­ta­res que sal­va­ron a la repú­blica se que­den frién­dose en la sar­tén. Solo veneno aden­tro tie­nen los terro­ris­tas de siem­pre que no hace falta decir quie­nes son. A mi no me interesa defen­der a nadie. Si los Tupas mata­ron, estoy en con­tra de todo movi­miento armado. Es inge­nuo pen­sar que los Tupa­ma­ros fue­ron usa­dos de chi­vos expia­to­rios, como dicen los argen­ti­nos jove­nes idea­lis­tas o no, esto no los absuelve. Todo movi­miento armado que siega vidas inocen­tes de uru­gua­yos es sedicioso.

  6. 6 Rodrigo Primo

    ¿Meter en cana a los mili­cos que “defen­die­ron” a mi viejo para que no muriera de un balazo en la cabeza de los tupa­ma­ros? Por supuesto que se ple­bis­citó bien. Y los uru­gua­yos vota­mos por la paz. Qué poca memo­ria tiene la gente.

  7. 7 Alejandro Olmos Gaona

    ¿Por qué en estos tiem­pos, la memo­ria hemi­plé­jica ha suplan­tado a la dis­ci­plina his­tó­rica? ¿Que intere­ses se escon­den detrás de esta estra­te­gia ideológica?

  8. 8 Alberto Buela

    Así como el mundo anglo­ame­ri­cano desde el “Dik­tat” de Ver­sai­lles de 1919 nos metió hasta el tué­tano la men­tira de la gue­rra per­ma­nente para una paz per­ma­nente per­pe­tual war for per­pe­tual peace, lo que les per­mi­tió crear 160 gue­rras en un siglo, el pro­gre­sismo en nom­bre de la liber­tad de pen­sa­miento actúa, en los hechos, como poli­cía del pen­sa­miento. Al disi­dente hay que mar­gi­narlo y al disenso silen­ciarlo, sólo el con­senso y el con­for­mismo con el statu quo tie­nen carta de ciu­da­da­nía política.

  9. 9 Eleazar Caravajal

    La per­se­cu­ción polí­tica desde el “pro­gre­sismo” es y será moneda corriente, en Argen­tina asi como en Uru­guay y el mundo. Nos aca­llan, nos igno­ran, nos ponen motes, cru­zan la calle si ven que cami­na­mos por la misma acera, nos reti­ran el saludo, nos des­pre­cian….., así actuan, así actua­ron aqui los sabe­lo­to­dos fren­team­plis­tas en vis­pe­ras de la elec­cion nacio­nal. Pro­fe­so­res a sus alum­nos, jefes a sus emplea­dos, veci­nos a sus veci­nos, fami­lia­res a sus fami­lia­res……
    Y bueno! que le vamos a hacer! ¿ Quien nos manda ser crí­ti­cos del sacro­santo progresismo?

  10. 10 Mariana

    Pepe Mujica tiene un pasado como gue­rri­llero y par­ti­cipó en tre­men­dos y san­gui­na­rios ata­ques terro­ris­tas de su orga­ni­za­cion. He leido que paso 15 años en la car­cel cum­pliendo con­dena por sus crí­me­nes a des­tajo hasta que lo amnistiaron.

    Para bien o para mal la demo­cra­cia da segun­das opor­tu­ni­da­des a todo el mundo. Ojala aqui en Argen­tina se deja­ran de una vez por todas los ren­co­res y el revi­sio­nismo inú­til. Si en vez de encar­ce­lar a las fuer­zas lega­les cum­plie­sen con­dena los que tuvie­ran que hacerlo sería una gran cosa, ya que este país es tie­rra de nadie y el des­or­den, así como la anar­quía se han ins­ta­lado para que­darse. Quie­nes podrían dete­ner esta locura ya no se les ocu­rrirá hacerlo por temor a ir pre­sos el día de mañana.

  11. 11 Enrique Tienda

    No está bien com­pa­rar a Domingo Faus­tino Sar­miento con Nés­tor Kir­ch­ner. Nés­tor min­tió para lle­gar al poder ponién­dose piel de cor­dero y qui­tán­dose el dis­fraz luego de acce­der frau­du­len­ta­mente al poder.

    Sar­miento era sin­cero, aun­que estu­viera equi­vo­cado. Y la gente lo seguía igual. El maes­tro san­jua­nino pen­saba que el gran pro­blema de la Argen­tina era el atraso que él sin­te­ti­zaba con la frase “civi­li­za­ción y la barbarie”.

    Como muchos pen­sa­do­res de su época, enten­día que la civi­li­za­ción se iden­ti­fi­caba con la ciu­dad, con lo urbano, lo que estaba en con­tacto con lo euro­peo, o sea lo que para ellos era el pro­greso. La bar­ba­rie, por el con­tra­rio, era el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gau­cho. Este dilema, según él, solo podía resol­verse por el triunfo de la “civi­li­za­ción” sobre la “barbarie”.

    Decía: “Qui­sié­ra­mos apar­tar de toda cues­tión social ame­ri­cana a los sal­va­jes por quie­nes sen­ti­mos sin poderlo reme­diar, una inven­ci­ble repugnancia”.

    En una carta le acon­se­jaba a Mitre: “no trate de eco­no­mi­zar san­gre de gau­chos. Este es un abono que es pre­ciso hacer útil al país. La san­gre es lo único que tie­nen de seres huma­nos esos sal­va­jes”. Lamen­ta­ble­mente el pro­greso no llegó para todos y muchos “sal­va­jes y bár­ba­ros” paga­ron con su vida o su liber­tad el “delito” de haber nacido indios o de ser gau­chos y no tener un empleo fijo.

    Kir­ch­ner, en cam­bio, nos quiere dejar sin empleo a todos y nos odia por el hecho de ser argen­ti­nos. Y nues­tra tie­rra que­dará en poder de los salvajes.

  12. 12 Martín Munda

    Sar­miento, con su polí­tica kir­ch­ne­rista, generó muchas inqui­nas y, luego de su man­dato pre­si­den­cial, se tuvo que man­dar a mudar para que no lo mataran.

    El 22 de agosto de 1873 Sar­miento sufrió un aten­tado mien­tras se diri­gía hacía la casa de Vélez Sars­field. Cuando tran­si­taba por la actual esquina de Corrien­tes y Maipú, una explo­sión sacu­dió al coche en el que via­jaba. El san­jua­nino no lo escu­chó por­que ya pade­cía una pro­funda sor­dera. Los auto­res fue­ron dos anar­quis­tas ita­lia­nos, los her­ma­nos Fran­cisco y Pedro Gue­rri que con­fe­sa­ron haber sido con­tra­ta­dos por hom­bres de López Jor­dán. El aten­tado falló por­que a Fran­cisco Gue­rri se le reventó el tra­buco en la mano. Sar­miento salió ileso del aten­tado y se enteró por­que se lo con­ta­ron después.

    En el invierno de 1888 se tras­ladó al clima cálido del Para­guay junto a Aure­lia Vélez, la hija de Dal­ma­cio Vélez Sars­fi­led, autor del Código Civil. Aure­lia era la con­cu­bina de Sar­miento durante los últi­mos años de su vida. El 11 de setiem­bre de ese año murió enve­ne­nado en Asunción.

  13. 13 G.A.

    Inte­grante del MLN-Tupamaros, y más que eso, diri­gente y uno de los famo­sos “rehe­nes” de la dic­ta­dura, José Mujica alias Emi­li­ano, alias Facundo, alias Ulpiano, fue por lo tanto, al menos cóm­plice de ase­si­na­tos, robos, copa­mien­tos, secues­tros, etc., per­pe­tra­dos por el grupo terro­rista. Por supuesto que el ex Emi­li­ano cali­fica esos ase­si­na­tos como “ajus­ti­cia­mien­tos” y los robos como “expro­pia­cio­nes”, aun­que nunca explicó dónde han ido a parar los millo­nes de dóla­res “expro­pia­dos”. Al ana­li­zar a Mujica, surge de inme­diato su len­guaje pro­caz y su aspecto per­so­nal des­pro­lijo, aun­que haya leve­mente mejo­rado en ese último sen­tido. Astuto, parece empe­ñado en demos­trar­nos que su gro­se­ría y su pata­ne­ría, lejos de per­ju­di­car su ima­gen, lo pro­yec­tan nacio­nal y regio­nal­mente. Y hasta ahora, le ha ido bien: los defec­tos se con­vier­ten en vir­tu­des de un per­fil de can­di­dato acorde a los nue­vos gus­tos de una buena parte del espec­tro elec­to­ral uru­guayo, donde la racio­na­li­dad des­a­pa­rece a favor de la seudo sin­ce­ri­dad, que lo hace exhi­birse como quiere que lo vean y que parezca que se mues­tra como es.

    En ese sen­tido fue un ladrón más hono­ra­ble que Kir­ch­ner, abo­gado expro­pia­dor, com­ba­tiente de la Cir­cu­lar 1050, secues­tra­dor de artícu­los del hogar que realizó nume­ro­sas eje­cu­cio­nes… prendarias.

    Sin embargo, tam­bién com­parte su ateísmo, el len­guaje pro­caz y el aspecto des­pro­lijo y des­agra­da­ble del terro­rista deve­nido en candidato.

    El dic­ta­dor argen­tino tam­bién está empe­ñado en echar­nos en cara su gro­se­ría y falta de buen gusto, y –curio­sa­mente– tam­bién, no per­ju­dica su ima­gen sino que exas­pera posi­ti­va­mente a las hor­das que los res­pe­tan y lo siguen, aun­que des­pués trai­cione a todos.

  14. 14 SILVINA

    ESTOY CAN­SADA DE ESTE GOBIERNO , DE TODA ESTA GENTE MON­TO­NERA, DESDE LA CAR­LOTTO HASTA LA BONA­FINI, ESTE GOBIERNO IGUALA PARA ABAJO, MUCHOS DE LOS QUE ESTAN EN EL GOBIERNO FUE­RON JEFES MON­TO­NE­ROS QUE MATA­RON NINOS , POLI­CIAS , SOL­DA­DOS ETC TODOS ESOS DELI­TOS NO SON DE LESA HUMA­NI­DAD , ME PRE­GUNTO???? ESTO ES PEOR QUE UNA DIC­TA­DURA , LA GENTE HONESTA , QUE TRA­BAJA TIENE QUE VIVIR ENCE­RRADO ENTRE REJAS POR­QUE ELLOS , ESTAN A FAVOR DE LOS DELI­CUEN­TES , TODOS SON ZUR­DOS DE LA BOCA PARA AFUERA , NO SOPOR­TOOOOOOO ESTE GOBIERNO , ME PONE LOS PELOS DE PUNTA CUANDO ESCU­CHO LOS DIS­CUR­SOS DE ESTA SRA , SIGA ASI DOC­TOR YO ESTOY CON USTED. UN BESO SILVINA

  15. 15 Jorge Enrique Berman

    «Mien­tras que la Jus­ti­cia es “coro­nela” (aun­que parece un sim­ple cadete), el tiempo es segu­ra­mente gene­ral». Cris­tina Kir­ch­ner el 7 de julio de 2008 en la Cena de Cama­ra­de­ría de las Fuer­zas Armadas.

  16. 16 Ricardo

    Hace unos días mon­seór Héc­tor Aguer, arzo­bispo de La Plata, en nom­bre de la Igle­sia argen­tina envió un men­saje severo y pro­fundo a la ciu­da­da­nía, a la clase polí­tica y al gobierno de Nés­tor Kir­ch­ner para pro­mo­ver la recon­ci­lia­ción nacio­nal, dejar atrás las heri­das del pasado, incluso las de los años 70, y así recons­truir la soli­da­ri­dad en la socie­dad. “Paci­fi­ca­ción y jus­ti­cia son tér­mi­nos exclu­yen­tes. Cuando se puede hacer jus­ti­cia no es nece­sa­ria la paci­fi­ca­ción. Pero cuando la socie­dad toda es res­pon­sa­ble, la jus­ti­cia ya no es posi­ble y la paci­fi­ca­ción es la única alter­na­tiva para pre­ve­nir una nueva tragedia”.

  17. 17 Graciela

    Los uru­gua­yos deci­die­ron apos­tar por el futuro y recha­za­ron la pro­puesta para anu­lar una ley que limita el juz­ga­miento de los efec­ti­vos del Estado nacio­nal que tuvie­ron la deli­cada res­pon­sa­bi­li­dad de luchar con­tra el terro­rismo en las déca­das del 60 y 70.

    Ha sido el pue­blo de la her­mana Repú­blica del Uru­guay el que le ha dado una clase magis­tral de madu­rez polí­tica y de segu­ri­dad jurí­dica a toda la clase diri­gente de la Argen­tina y de su pro­pio país.

    Mien­tras que en nues­tra patria se anu­la­ron las leyes de paci­fi­ca­ción opor­tu­na­mente san­cio­na­das por el Con­greso Nacio­nal y con­si­de­ra­das váli­das por la Corte Suprema de Jus­ti­cia en reite­ra­das opor­tu­ni­da­des, en Uru­guay, fue el pue­blo mismo el que ter­minó limi­tando la inten­ción sub­ya­cente de trans­for­mar a la jus­ti­cia uru­guaya en un ins­tru­mento al ser­vi­cio de la venganza.

    Gra­cias, Uru­guay, por esta lec­ción de civismo. No tengo nin­guna duda de que algún día el rumbo mar­cado por este pue­blo escla­re­cido será debi­da­mente imi­tado por nues­tros com­pa­trio­tas. Mien­tras tanto, ten­dre­mos que seguir sufriendo la exis­ten­cia de más de 600 pre­sos políticos.

    Gra­ciela de la Villa
    LC 6.607.2464

  18. 18 Sofi

    No son las leyes lo que debe­mos cam­biar, son los hom­bres, las cosas. Nece­si­ta­mos cam­biar nues­tras gen­tes, inca­pa­ces de liber­tad, por otras gen­tes hábi­les para ella… Si hemos de com­po­ner nues­tra pobla­ción para el sis­tema de gobierno; si ha de ser­nos más posi­ble hacer la pobla­ción para el sis­tema pro­cla­mado que el sis­tema para la pobla­ción, es nece­sa­rio fomen­tar en nues­tro suelo la con­ci­lia­ción. Ella está iden­ti­fi­cada a la liber­tad que tanto tar­da­mos en con­so­li­dar, y nos será impo­si­ble radi­car el odio de esta tie­rra sin la volun­tad plena y activa de quie­nes alguna vez estu­vie­ron enfren­ta­dos por amor a este país… La liber­tad es una máquina que, como el vapor, requiere amor para ali­men­tarse y correr hacia al futuro. Sin la com­pren­sión gene­rosa de los hom­bres valien­tes, de uno u otro bando de los que estu­vie­ron en pugna en otro tiempo, es impo­si­ble acli­ma­tar la liber­tad y la con­cor­dia en parte alguna de la tie­rra.” (Juan Bau­tista Alberdi. Bases. Ca. XXX y XXXII)

  19. 19 Daniel Lopez Serrano

    Los argen­ti­nos pode­mos apren­der de lo apren­dido por la huma­ni­dad con el cruel fenó­meno nazi. Debe­mos lograr una cul­tura polí­tica basada en los dere­chos huma­nos. Sólo que no hemos podido toda­vía cons­truir una cul­tura del dere­cho para todos, efec­ti­va­mente universal.

    Si res­trin­gi­mos la acción del estado para los casos de lesa huma­ni­dad a las accio­nes defen­si­vas de las fuer­zas lega­les, esta­ría­mos dis­cri­mi­nando entre dolo­res, víc­ti­mas y derechos.

    La orga­ni­za­ción social, para­dó­ji­ca­mente, va a con­tra­mano de la pro­cla­mada socie­dad uni­ver­sal que, al menos como defi­ni­ción, con­sa­gra dere­chos para hom­bres y muje­res equi­pa­ra­dos bajo la única noción de per­so­nas y ciudadanía.

    Para no hablar ya de la fra­ter­ni­dad uni­ver­sal como con­sa­gra­ción utó­pica del amor al pró­jimo o esa pro­fe­cía lite­ra­ria que dejó Bor­ges como tes­ta­mento en su poema Los con­ju­ra­dos : esos hom­bres de diver­sas estir­pes que han tomado la extraña reso­lu­ción de ser razo­na­bles por­que olvi­da­ron sus dife­ren­cias y acen­tua­ron sus afinidades.

    En la Argen­tina, el dolor atá­vico de las madres que pier­den a sus hijos, las madres en duelo, estre­mece todos los con­tra­tos polí­ti­cos, increpa al poder y des­nuda la impu­ni­dad de los pode­res cons­ti­tui­dos. Sub­vierte el orden público y domés­tico, y cues­tiona el prag­ma­tismo con el que se legi­ti­man las razo­nes públi­cas, tan rea­cias al argu­mento de los valores.

    Hoy hay madres que no verán más a sus hijos, por estar tras las rejas en vir­tud de hechos ya pres­crip­tos. Hijos que no vol­ve­rán a matear con sus padres y nie­tos que la última ima­gen que ten­drán de sus abue­los es la del cau­ti­ve­rio indefinido.

    La san­gre, como una con­jura, debe­ría unir lo que peli­gro­sa­mente comienza a des­unirse por las razo­nes polí­ti­cas que no siem­pre son públi­cas, en el sen­tido de con­sa­grar lo que es de todos.

    Las víc­ti­mas siem­pre son víc­ti­mas y los ins­tru­men­tos lega­les como garan­tía de los dere­chos huma­nos DE LOS VIVOS deben estar en con­so­nan­cia con el prin­ci­pio que los sus­tenta, la igual­dad y la universalidad.

  20. 20 Juan Carlos Rosales

    Es lamen­tra­ble que cada vez que se dis­cu­ten estos temas, se ponen e mani­fiesto las accio­nes de los mili­ta­res y no las cau­sas de esas accio­nes: la gue­rri­lla terrorista.

    Tam­bien es deplo­ra­ble que quie­nes ele­gian la demo­cra­cia no con­de­nen a la gue­rri­lla terro­rista cuya fina­li­dad era tomar por asalto el gobierno e ins­tau­rar una dictadura.

    Es espan­toso que quie­nes con­de­nan el accio­nar de los mili­ta­res no quie­ran reco­no­cer –que mal que pese– la demo­cra­cia que tene­mos es gra­cias a que derro­ta­ron a la gue­rri­lla terrorista.

    Mien­tras esto no se reco­no­nozca segui­re­mos siendo un pais de tuer­tos que solo mira para un sólo lado.

    Así se fes­teja que Pâtti no puedfa ser can­di­dato, pero se ha votado a muchos gue­rri­lle­ros. Así se con­dena a perio­dis­tas por haber tra­ba­jado durante el “pro­ceso”, mien­tras Zaf­fa­roni era juez de la dic­ta­dura, y no se con­dena a los cri­mi­na­les que inter­vi­nie­ron en la inte­li­gen­cia para poner una bomba viet­na­mita en Coor­di­na­ción Federal.

    Se llama ase­si­nos a los mili­ta­res, y las víc­ti­mas sólo son los cán­di­dos estu­dian­tes de la noche de los lápi­ces, jove­nes idea­lis­tas, olvi­dando que esos estu­dian­tes y esos jóve­nes idea­lis­tas mata­ron indis­cri­mi­na­da­mente, sir­vie­ron a los pro­pó­si­tos del mar­xismo y fue­ron entre­na­dos en el arte de matar y poner bom­bas en nom­bre de su máximo “idea­lista”: el Che Guevara.

  21. 21 Prof Jose A. Hernández

    Muy buena la nota, com­par­ti­ble en todos sus tér­mi­nos. La famosa Ley de cadu­ci­dad ha sido vapu­leada, mano­seada y víc­tima de un mon­tón de inten­tos para “anu­larla”, cosa que no existe en el Dere­cho Posi­tivo Uru­guayo, sin tener en cuenta que ya había sido man­te­nida su vigen­cia por un ple­bis­cito ante­rior. Lo que no dicen los tupa­ma­ros y los gober­nan­tes es que está cre­ciendo un movi­miento popu­lar para­lelo que busca dero­gar ( figura que si existe) la malo­grada Ley de amnis­tía que per­mi­tió que varios cien­tos de delin­cuen­tes tupa­ma­ros cul­pa­bles de deli­tos desde rapi­ñas, secues­tros y homi­ci­dios no pasa­ran ni una hora pre­sos. Feli­ci­ta­cio­nes Un saludo afec­tuoso que cruza el charco.

  22. 22 berman jorge enrique

    dejo una opi­nion, estos pro­ce­res que pien­san que son pero­nis­tas, aparte de resol­verse la cues­tion que en su juven­tud fue­ron de la gue­rri­lla no se si recuer­dan que el Gene­ral Juan Domingo Peron, los saco a pata­das de la plaza de mayo, que se adju­di­ca­ron la muerte de Rucci en con­tra los desig­nios del Gene­ral Juan Domingo Peron, enton­ces estos pro­ce­res que ahora se la dan de pero­nis­tas, que son pre­si­dente del par­tido jus­ti­cia­lista cuando se saca­ran la careta de pero­nis­tas si son los mismo que el Gene­ral los saco a pata­das , enton­ces valga esta refle­xion no se es pero­nista acla­mando la mar­cha sino no enri­que­cien­dose a costa del pue­blo, sino luchando por el pue­blo una opi­nion deba­ti­ble un abrazo

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