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La batalla por la concordia
nacional – 2ª Parte
Informe especial para “La Historia Paralela”

La “Ley de Caducidad” uruguaya… el camino a seguir
Acusando a los militares de “violar los derechos humanos” durante el régimen de facto uruguayo ~que se sucedió entre los años 1973 y 1985~ el primer gobierno de izquierda de Uruguay, presidido por Tabaré Vázquez se dedicó, en los últimos años, a una política de revisionismo histórico análoga a la que gestó Kirchner. De tal modo no se restañaron las heridas provocadas entre los uruguayos a consecuencia de la guerra civil antiterrorista.
Sin embargo, es encomiable el valioso ejemplo que nos han dado los uruguayos el domingo pasado. Luego del fallido intento de volver a enjuiciar a los militares Uruguay mira el futuro y no los fantasmas del pasado.
Acontecimiento de profundo impacto lo ocurrido el 25 de octubre en Uruguay fue el fracaso de la izquierda en plebiscitar la Ley de Caducidad de los crímenes de Estado cometidos durante el gobierno militar.
La izquierda descontaba que obtendría una fácil victoria, y fue sorprendida por la realidad. Porque la mayoría de los ciudadanos orientales no comparten la idea de remover un pasado cruel y en el que cada sector tendría autocríticas para hacer, y no sólo quienes derrotaron a la “sedición”, como ellos llaman al terrorismo de los ´70.
Tras el resultado de la compulsa popular que decidió cesar ~de una vez por todas~ la persecución a los militares, el Senador Sanguinetti, candidato presidencial dijo que “el país mira el futuro y no los fantasmas del pasado”. Habiendo sido dos veces presidente por el partido colorado, Sanguinetti agregó que “…la decisión es trascendente y supone un respaldo muy fuerte al cambio en paz aprobado tras la salida de la dictadura.”[1]
Los dos partidos tradicionales, tanto el colorado como el partido blanco (Partido Nacional), se remontan a 1836 al momento de la creación del Estado uruguayo, mientras que el Frente Amplio, a quien representa Pepe Mujica (ex tupamaro) es de relativamente reciente creación y fue integrado con los miembros de las diversas organizaciones terroristas de origen marxista que intentaron hacerse del poder durante el siglo pasado, devenidos hoy día ~por necesidad~ en políticos luego del retorno democrático. [2]

Sanguinetti afirmó que durante la dictadura (1973–1985) “hubo excesos militares inexcusables, como en toda guerra” pero también reconoció que “no hubieran tenido cabida si previamente no se daba un terrorismo revolucionario que quiso imponer sus ideas por las armas dejando un rastro de sangre inocente en el territorio de la República”. Recordó que la ley fue un “complemento” a la amnistía que benefició a los presos políticos ~tanto sediciosos como militares~ liberados en muchos casos tras permanecer varios años recluidos en duras condiciones. La “Ley de Caducidad” había sido aprobada en 1986, tras el retorno a la democracia y en el primer gobierno de Sanguinetti, del Partido Colorado, y ratificada posteriormente en las urnas en un primer plebiscito en 1989.
Sin embargo, a poco más de un año de asumir el gobierno del Frente Amplio del actual presidente Tabaré Vázquez, amparándose en potestades que tiene el Poder Ejecutivo, anunció que los mandos militares que actuaron en la dictadura no iban a estar más amparados por la Ley de Caducidad, así como otros que participaron de otros “vergonzantes crímenes”. A diferencia de Argentina, el Arzobispado de Montevideo tomó intervención y llamó a los feligreses a pronunciarse a favor de la amnistía y los indultos a todos los presos políticos, así como a no votar más al Frente Amplio, por ser una alianza de partidos anticatólicos.[3]
A raíz de esto, hoy varios mandatarios civiles, tanto como líderes militares, como Juan María Bordaberry ~quien abriera a los militares las puertas del gobierno~ y Gregorio Álvarez ~el último dictador antes de la reapertura democrática~ están hasta hoy privados de su libertad.

La consulta popular a un pueblo coherente con su futuro
Uruguay ~ahora~ demostró que no está preparado para aceptar artilugios jurídicos que en nada hubiesen cambiado la situación real de las investigaciones que hoy se llevan adelante, como tampoco las que se puedan llevar adelante mañana. Los defensores de los derechos humanos ~pero también otros que han vivido y lucrado económica y políticamente a la sombra de los muertos y desaparecidos~ pueden seguir trabajando y aportando pruebas para avalar sus denuncias bajo el paraguas de la tan maltratada y legitimada ley de caducidad.
En la Banda Oriental igual que en Argentina ~pero con otra estrategia~ los terroristas de los años setenta pretendieron anular mediante un referéndum la Ley de Caducidad, amnistía que amparaba a los militares que actuaron contra el MLN-Tupamaros, pero este intento fue objetado por el voto popular, lo que significa que los uruguayos rechazaron la agenda de venganza de los guerrilleros del Frente Amplio, que sólo querían la revancha retroactiva contra quienes les vencieron en las armas. Pero los uruguayos, un pueblo de una cultura selecta prefieren dejar atrás los enfrentamientos del pasado.

Esto significa que en adelante comienza a considerarse también el valor de la ética de la sensatez, que fascina a los uruguayos. Visto desde la óptica desquiciada de la política argentina. En Uruguay se descree de los beneficios de “argentinizar” el proceso político. Porque se votó por clausurar los juzgamientos sistemáticamente interminables sobre las aberraciones del pasado. Es el sentido moral del rechazo a la derogación de La Ley de Caducidad. El efecto produce una emancipación cultural que tiene que ver con la concordia. Con la madurez que implica el evitar sumergirse entre los tropiezos fantasmales del insólito vecino.[4]
La Argentina aquí sirve ~según la opinión de Jorge Asís~ como ejemplo de lo que nunca debería hacerse, tal como exhibir la altivez de las venganzas jurídicamente organizadas, que se suman a otros descarríos contemporáneos, tales como el conflicto agropecuario ~que tan favorablemente repercutió en la economía uruguaya~ o en el mantenimiento obsesivo del puente obturado, entre Fray Bentos y Gualeguaychú.


El socialismo latinoamericano populista ~y, por definición, no garantista de las libertades~ está al acecho, aguardando irrumpir a las puertas de la República otra vez. Pero dudamos que los uruguayos se vuelvan a dejar seducir por él.
Ante el inminente fracaso del Foro de São Paulo y el desgaste de la izquierda para proporcionar soluciones a los pueblos latinoamericanos, los uruguayos avanzan hacia un renacimiento moral y cultural, basados en un programa de industrialización que los proyecte en un mundo coherente.[5]


Los argentinos, a merced de los forajidos
El pueblo Argentino nunca fue un pueblo “extremista”, nuestra gente hace gala de su moderación, en su mayor parte, y por eso el ciudadano medio se horroriza cuando observa impertérrito cómo le arrebataron la seguridad, la justicia, sus bienes y su propia defensa. Cuando grupos armados piqueteros lo avasallan en la calle en nombre de consignas perimidas, coartándole su libertad de circular, su derecho de propiedad, y amenazan con quitarle la vida por dos pesos. Los forajidos están, hoy en día, protegidos por la inmunidad de los derechos humanos de los criminales, porque la culpa la tiene la pobreza, el entorno, la sociedad… pero nunca el sistema.[6]
Dalmacio Vélez Sárfield, el gran codificador argentino, decía que cuando un pueblo elige a sus representantes no se esclaviza a ellos: no pierde el derecho de pensar o de hablar sobre sus actos.[7]
Eso sería hacerlos irresponsables. Los argentinos vivimos una larga historia de confrontaciones, que se continúa en el tiempo hasta nuestros días, y deberíamos comenzar a pensar en ponerle fin a esta pesadilla.
En la clase pasada hablábamos sobre los principios del Acuerdo de San Nicolás. En 1852 Justo José de Urquiza dictó un decreto de amnistía. Tras la derrota de Cepeda, el Pacto de San José de Flores contiene esa disposición en el artículo 10, donde se establecía “un perpetuo olvido de todas las causas que había provocado la desunión”; este acuerdo incluía una amplia amnistía para los participantes en las disensiones pasadas.[8]
Hace casi 200 años la Revolución de Mayo fue más mitigada que en otros lugares de América, donde la emancipación cobró miles de víctimas de uno u otro bando. Sin embargo, ciertamente fue cruel, como todos los procesos independentistas. En fría y lluviosa mañana de mayo de 1810 los jacobinos de la Primera Junta sabían qué vientos corrían por el país. Y, sin embargo ~pocos como fueron~ tal vez desesperados… en una tierra de bárbaros, contrabandistas y evasores de impuestos, privados de la base social que los respaldase, confiaron al futuro su venganza y su reivindicación.
Escribieron sus proclamas en La Gazeta de Buenos Aires; trazaron, en la penumbra de la clandestinidad, un plan de operaciones que Maquiavelo hubiese aprobado; colgaron de un poste a Martin de Alzaga y fusilaron a Santiago de Liniers, dos de las cabezas más prestigiosas de la contrarrevolución; fundaron regimientos; liberaron esclavos, pardos y morenos, y con ellos conocieron la derrota en Huaqui, Vilcapugio, Ayohuma, y triunfaron, sobre los ejércitos monárquicos, en Tucumán y Salta, en Florida y Chiquitas y Chacabuco. Y, llegado el momento, no rehusaron ser implacables. Eso se les reprochó a los revolucionarios de mayo: que fueran implacables. Nicolás Rodríguez Peña, que habló por los que no tenían fortuna ni vacas ni tierras, supo responder a los hipócritas, a los saciados y conversos: “Castelli dijo no era feroz ni cruel. Obraba así porque así estábamos comprometidos a obrar todos. Cualquier otro, debiéndole a la patria lo que nos habíamos comprometido a darle, habría obrado como él. Lo habíamos jurado todos y hombres de nuestro temple no podían echarse atrás. Repróchennos ustedes que no han pasado por las mismas necesidades ni han tenido que obrar en el mismo terreno. ¡Que fuimos crueles…! ¡Vaya con el cargo!; mientras tanto, ahí tienen ustedes una patria que no está ya en compromiso de serlo. ¿Hubo otros medios? Así será; nosotros no lo vimos ni creímos que con otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos.”[9]
Más tarde surgió otra voz que juzgó a los que no renegaron del esplendor fugaz y salvaje de la Revolución. El brigadier Juan Manuel de Rosas ~que no militó en los ejércitos de la independencia~ exaltó, no sin melancolía, los apacibles días que precedieron al 25 de Mayo de 1810.
Rosas, a pesar de la fama que lo sucedió, no tuvo la ínfima parte de crueldad que desplegó Sarmiento, un entusiasta paranoico del progreso liberal, que se caracterizó por construir escuelas en sus momentos de lucidez, entre crímenes e injusticia. [10]
Lo cierto es que varias son las pruebas documentales que existen acerca del exterminio que sufrieron los gauchos argentinos durante las presidencias de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. La agonía del hombre de a caballo y la libertad sin alambradas, del coraje probado y la lealtad insobornable, fue la etapa previa para su definitiva postración en la cultura nacional y en la disputa política. Es decir, no fueron considerados sino, más bien, hechos a un lado y matados. Además de “el Chacho” Peñaloza, muchos patriotas fueron traicionados por el nuevo gobierno.[11]
El general Nazario Benavídes ~héroe de la campaña para la pacificación del indio emprendida por Rosas~ cooperó con Urquiza después de Caseros, y fue de los firmantes del Acuerdo de San Nicolás, y hasta se hizo cargo de la Comandancia del ejército de Buenos Aires. Sin embargo, su ministro Saturnino Laspiur ~apoyado a través de Sarmiento por los liberales de Buenos Aires~ derrocó al gobernador Gómez y encarceló al general Benavides. “La Tribuna” y “El Nacional” (redactado por Sarmiento) instigaron la eliminación del “tirano” y en la noche del 22 al 23 de octubre de 1858 fue asesinado en la cárcel. “El general Benavides medio muerto fue enseguida arrastrado con sus grillos y casi desnudo precipitado desde los altos del Cabildo a la balaustrada de la plaza donde algunos oficiales se complacieron en teñir sus espadas con su sangre atravesando repetidas veces el cadáver, profanándolo, hasta escupirle y pisotearlo”. Sarmiento dirá “es acción santa sobre un notorio malvado. ¡Dios sea loado!” (El Nacional, 23/10/1858). El asesinato de Benavides, indefenso y engrillado, fue sin duda un acto de barbarie y revanchismo.

Otro caso vergonzante fue el del Coronel Hilario Lagos. Desaparecido Rosas, Lagos apoyó a Urquiza y a su idea de una organización nacional verdaderamente federal de las provincias; calificado de “auténtico federal”, fue uno de los conductores del grupo “chupandinos”, compuesto por ciudadanos de Buenos Aires que deseaban unir sus provincias hermanas en la Confederación. Pero, a fines de 1852, cuando la provincia de Buenos Aires rehusó aceptar el Acuerdo de San Nicolás y cooperar en el congreso constituyente reunido en Santa Fe, Sarmiento lo mandó al destierro. Si bien se concedieron algunas amnistías, muchos militares fueron exiliados, oprobioso destino que transitó el coronel Lagos, que despojado de su rango militar, y privado de sus propiedades fue confinado en Santa Fe, y murió poco después, en 1860.
Sin embargo, aunque la secesión de la Provincia de Buenos Aires de la Confederación interrumpió el proceso hacia la concordia, no pasó mucho tiempo para que Valentín Alsina dictara una amnistía para civilizar al país y llevarlo hacia su destino manifiesto.[12]
Extremistas vengativos, como Sarmiento ~que realmente fue el gran terrorista de nuestra historia, y no Rosas~, debieron terminar en al exilio para no seguir irritando los ánimos, y la Nación se encaminó hacia la “generación del 80”, que traería a la Argentina décadas de crecimiento, paz y prosperidad.[13]
En realidad “el loco” Sarmiento guarda una terrible similitud con el psicópata Néstor Kirchner. Ninguno de los dos combatió en el terreno, pero ambos odiaron. Cuando los bandos enfrentados en ambas épocas ~los unitarios y federales; los ex guerrilleros y los militares; llegaron a un acuerdo de respeto, olvido y conciliación~ tanto Sarmiento como Kirchner pusieron fin a ese pacto de paz para reabrir las heridas y acorralar al ex-enemigo ~ahora indefenso y desarmado. Sarmiento no participó en ninguna batalla, ni tampoco Kirchner. Pero los dos, cada cual a su tiempo, fueron la encarnación del fanático trasnochado que se perdió ~o no se animó~ entrar en acción, cuando de probar su coraje se trataba. Entonces fue cosa fácil para estos fanáticos jacobinos embestir a un jinete desmontado y abatido.
¿Acaso el crimen de la venganza es añorado por la utopía, y a quienes todavía no desisten de ella?
¿Dónde quedó la Convención de Ginebra?
El Protocolo II Adicional a las Convenciones de Ginebra de 1949 establece ~en su artículo 6º~ que al finalizar un conflicto armado no internacional, las autoridades deben procurar la amnistía lo más ampliamente posible para los intervinientes en el conflicto. El Congreso sancionó la Ley 23379 que incorpora el Protocolo II al ordenamiento nacional, y la sancionó Raúl Alfonsín en octubre de 1986, siendo un misterio ~aún hoy en día~ por qué no se aplica en este país, donde los tratados internacionales tienen jerarquía constitucional. Pero recién en 1988 el Presidente Alfonsín ~especulando que termine el juicio a las Juntas Militares y su condena~ hizo publicar la Ley que consagra la amnistía como solución válida de conflictos armados no internacionales.[14]
Sin embargo, se alzó una voz en contra de la pacificación nacional. En junio de 1983, en España ~editado por una editorial de Barcelona~ un ignoto autor editaba un libelo llamado “Terrorismo de Estado”.[15] En el mismo desarrollaba una novedosa teoría jurídica describiendo qué era ~a su juicio particular~ lo que había que hacer a la salida del gobierno de facto. Decía que se deberían aplicar las leyes penales retroactivamente para acabar con el principio de la ley penal más benigna; según su doctrina no existe la cosa juzgada en el Derecho, y que habría que derogar cualquier amnistía que se pueda dictar o impedir que se dicte. Ese exilado era un terrorista montonero, Eduardo Luis Duhalde, que hoy es secretario de Derechos Humanos de la Nación, y que está dictando la política de Estado a este respecto, auspiciado por Néstor Kirchner.[16]


Frente a la ineficacia de la venganza y la factibilidad cierta de restañar los rencores ~situación jurídicamente posible y altamente conveniente para todos~ la gran mayoría de la ciudadanía no desea que en el futuro se repitan y generalicen los conflictos fratricidas que deberían enterrarse en el pasado, con vistas a encarar un futuro ciertamente difícil. La gente lo único que quiere es paz, una óptima administración del país y que se le garantice el derecho al trabajo, a la salud, a la Justicia y a la Seguridad.[17]


Pero el gobierno está muy ocupado exacerbando la memoria del pasado y su única legitimación para permanecer en el poder es la profundización de la pobreza para regular el “estado prebendario”, y el incremento del odio entre las clases, como único proyecto nacional. Dice Marc Bloch, historiador francés que junto a Lucien Febure, fundara la Escuela historiográfica de los “Annales” base de la llamada “Historia Social”, que “…de la ignorancia del pasado nace fatalmente la incomprensión del presente”.[18]
Pero no se trata de esperar al 2011, cuando Kirchner sea reelecto, o que se vote a otro presidente, o que prevalezca alguna coalición justicialista en ciernes, o de izquierda moderada, u otra ~inexistente por ahora~ de centro derecha.[19]
La solución, a partir de la pérdida de la mayoría automática, el 10 de diciembre, bien podría ser el llamado a un plebiscito, tal como operó la consulta popular uruguaya, contemporánea a los comicios orientales. En efecto, según el artículo 40 de la Constitución Nacional (a partir de la reforma de 1994), “…el Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación la convertirá en ley y su promulgación será automática”. De ese modo, los argentinos podríamos tener una compulsa de cómo opera realmente la tan criticada oposición mediante esta gestión beneficiosa para la Patria.[20]
Concluyendo
A partir de la mentira o de la deliberada distorsión de la verdad, del odio, el resentimiento o la venganza, será poco menos que imposible encontrar el declamado camino hacia la “reconciliación”, pero lo trágico es que ~todo lo que hoy se siembre~ lo cosecharán nuestros descendientes, que sin duda se merecen un futuro mejor.[21]
Así como el hombre perfecto es el mejor de los animales, apartado de la ley y de la justicia es el peor de todos.[22]
En definitiva, Argentina creció sobre las amnistías, y cada vez que sucumbió por el odio, le fue demasiado mal como Nación. La concordia, es entonces una constante histórica tras los desencuentros fratricidas que hemos vivido. La única solución pacífica, y posible que hoy puede prevalecer.[23]

[1] Sobre la pacificación nacional tras las guerras civiles véase a Bland, B.: “El conflicto después del conflicto: la política de reconciliación en Irlanda del Norte”. Dublin, 2003
[2] El Frente Amplio está conformado por el “Movimiento de Participación Popular”, la “Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad”, el “Partido Socialista, “Asamblea Uruguay”, el “Partido Comunista”, la “Alianza Progresista”, la “Vertiente Artiguista”, el “Nuevo Espacio”, la “Corriente Popular”, la “Liga Federal Frenteamplista”, la “Corriente de la Izquierda”, el “Partido por la Victoria del Pueblo”, el “Movimiento de Integración Alternativo” y el “Partido Obrero Revolucionario Trotzkista Posadista”, entre otros grupos menores y aún más radicalizados.
[3] Dentro de los grupos que integran el Frente Amplio, de Tabaré Vázquez, se pueden distinguir diferentes ideologías, como son el comunismo, el socialismo, el marxismo y en menor medida el anarquismo revolucionario, entre otras. Este partido promueve, a su vez, ~como en Argentina~ un modelo de “Estado benefactor”. El Frente Amplio defiende la laicicidad, promueve mediante sus legisladores el derecho a la denominada muerte digna, la eutanasia de los mayores y el derecho al aborto. También se aprestaba a reconocer el derecho al cambio de nombre en los documentos y el matrimonio para los transexuales. Véase La Nación 13 de diciembre de 2008: “Avanza en Uruguay un proyecto de muerte digna”: Ley aborto. org 13 de diciembre de 2008 “Aborto en Uruguay”; y Univisión 13 de diciembre de 2008: “El Senado uruguayo daría paso a matrimonio gay con cambio de nombre y sexo”.
[4] JorgeAsisDigital. com Nº 616: “La derrota de Minguito”
[5] Peña Esclusa, Alejandro: “El retroceso del Foro de São Paulo”, publicado el 25 de octubre de 2009 en UnoAmerica. org
[6] Dr Alfredo Solari. Conferencia pronunciada en el Centro de Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas el 12Set06 Ieeba. com. ar(Pdf)
[7] Saguier, Eduardo. R.: “Genealogía de la Tragedia Argentina” (1600–1900) Tomo V Sección A Capitulo 1
[8] Cresto, Juan José: “El Pacto de San José de Flores: la unión nacional salvada”. Revista Todo es Historia, Nro. 150.
[9] Zicolillo, Jorge: “La voz de la revolución: Juan José Castelli, gloria y ocaso de un jacobino”. Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1998., p. 105.
[10] Massot, Vicente Gonzalo: “Matar y morir” – La violencia política en la Argentina (1806–1980). Editorial Emecé Editores S. A., Buenos Aires, 2003.
[11] Luna, Félix: “Los caudillos”. Editorial Peña Lillo, Buenos Aires, 1971.
[12] Scobie, James: “La lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina”, Editorial Hachette, Buenos Aires, 1965.
[13] Chumbita, Hugo, “Jinetes rebeldes”, Ed. Vergara, Buenos Aires, 1999.
[14] Conferencia que tuvo lugar en el Colegio de Abogados de Buenos Aires pronunciada por la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia. Buenos Aires, 27 de octubre de 2009.
[15] Duhalde, Eduardo Luis: “Terrorismo de Estado”, Editorial Argos-Vergara. Barcelona, España, 1983. Título en Argentina: “El Estado terrorista argentino. Quince años después, una mirada crítica” Editorial El caballito S. R.L y EUDEBA. ISBN: 9502309154 l, 265 páginas. Buenos Aires 1999.
[16] Argentina ratificó el “Estatuto de Roma” de 1998, que establece la jurisdicción de la Corte Penal Internacional en “crímenes de guerra” en el año 2001. Véase Boletín Oficial de la República Argentina, Nº 29. 572, Suplemento, 1ª Sección, 23–01-01. Y de allí no surge nada sobre “terrorismo de Estado”, que resulta ser una construcción jurídica vernácula y de interpretación antojadiza, ni sobre la actuación de los tribunales federales locales. Esto se implementó a partir de que el Congreso le diera jerarquía constitucional al Estatuto, y lo reglamentase, recién en 2004, cuando se empieza a hablar de reparar a las víctimas de “genocidio”. La Corte Penal internacional define al genocidio o asesinato de masas como un delito internacional clasificado dentro del género crímenes contra la humanidad. Se entiende por genocidio cualquiera de los actos que se produzcan con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal, reprochable sólo a partir de la promulgación como Ley en los Estados signatarios del Estatuto de Roma, pero nunca a hechos anteriores.
[17] Amato, Fernando y Boyanovsky Bazán, Christian: “Setentistas – De La Plata a la Casa Rosada”. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2008.
[18] “La reconciliación es la disposición de abandonar el derecho de uno mismo al resentimiento, al juicio negativo o al comportamiento indiferente hacia el que nos ha herido de forma injusta, al mismo tiempo que se promueven cualidades como la compasión, la generosidad e incluso el amor hacia aquella persona para retomar el futuro común luego de una guerra civil”. Para Santo Tomás, por su parte, la concordia era “la unidad fraternal de dos antiguos enemigos en la armonía del orden”.
[19] Diario “El País”, España. “Argentina, más aislada que nunca”. Madrid, Edición Impresa. Miércoles, 28/10/2009.
[20] Constitución Nacional Argentina 22/VIII/1994.
[21] Palabras extraidas de un discurso del Tcnl ® VGM Emilio Guillermo Nani, gravemente herido en la recuperación del Regimiento de Infantería 3 “General Belgrano”, de La Tablada, unidad militar asaltada por la subversión el 23 de enero de 1989, condecorado por su acción en combate.
[22] Aristóteles, citado por Ramos, Néstor Alejandro La ciudad de Dios en Santo Tomás de Aquino — 1a ed. — Mar del Plata: Univ. FASTA, 2008. EBook. ISBN 978–987-1312–19-1
[23] Concordia es un pacto para conseguir armonía, entre partes que mantienen un litigio o un estado de conformidad para restablecer la amistad en el orden.
Autor: Dr. Carlos Marcelo Shäferstein
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22 Comentarios en “La batalla por la concordia
nacional – 2ª Parte”
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FANTÁSTICO TU NOTA CARLOS,MÁS LA CONCORDIA NUNCA SERÁ POSIBLE CON EL ODIO CÓMO LO SOSTENGO.TAMBIÉN TE COMENTO, QUÉ VARIOS CAMARADAS DE BOUWER RECHAZAN LA AMNISTÍA, PORQUE NO ES RECONOCERLE A ÉLLOS LA LUCHA CONTRA LOS ASESINOS MARXISTAS.SE ´DARÁ AMNISTÍA, PARA QUÉ LOS SUBVERSIVOS NO SEAN JUZGADOS POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD CÓMO EL DEL CNEL LARRABURE.
FELICITO A LOS URUGUAYOS!!, EN DEJAR ATRÁS ACTOS DE VIOLENCIA DE TANTOS AÑOS !!ESTE TIRANO K, ABRIÓ HERIDAS QUÉ HABÍAN COMENZADO A CICATRIZAR!, HERIDAS DE 30 AÑOS ATRÁS..ES IMPOSIBLE LLEGAR A NINGUNA “CONCORDIA”, PORQUE EL ODIO YA ESTA INSTALADO CON MÁS FUERZA.
RESCATO ESTE PÁRRAFO:a partir de la mentira o de la deliberada distorsión de la verdad, del odio, el resentimiento o la venganza, será poco menos que imposible encontrar el declamado camino hacia la “reconciliación”,
¡¡QUÉ VERDAD TUS PALABRAS DOCTOR!!Y GRACIAS DE TODO CORAZÓN, POR TODO LO QUÉ LUCHAS POR TUS CAMARADAS, LO APRECIO EN CADA ESCRITO EN ESTA HERMOSA PÁGINA DIGITAL.
TE PIDO DISCULPAS EN MI SENCILLO COMENTARIO, ESCRIBO LO QUÉ PIENSO SIEMPRE; ME FALTA PROFESIONALIDAD EN REDACTAR..SOY QUIZÁS TEMPERAMENTAL EN HACERLO…
DIOS TE BENDIGA, POR NO DEJAR SOLOS, QUIÉNES HOY SUFREN INJUSTICIAS DE UN GOBIERNO MONTONERO
Dr. Schäferstein: Leyendo su pagina excelente y sín desperdicios, comprobamos ayer el acto de Casa de Gobierno en primera fila, madres de plaza de mayo, moyano, d’elia, abuelas, salas la jujeña.….. bandera roja. Latinoamerica, se estaba encaminando, pero como Ud presenta en su columna deja bastante que desear, volvemos a caer en sacorroto con personajes que regresan al pasado. ¿ porque no volvemos a Sarmiento, Belgrano, Artigas, Rey de Braganza, San Martín, Bolivar no la de Chavez, O’Higins, etc, si volver al pasado es solución para estos infelices, ya deja de ser odio y rencor eso se llama maldad manifiesta. Los 70 que ellos añoran es porque perdieron una guerra sucia, pero ellos sín uniformes ganados por una formacion Militar, solo nombres de guerra.….de ahy que son y serán guerrilleros. Sus paginas estan llenas de verdades y recopilan lo que no hay que olvidar, nuestras Fuerzas Armadas fueron orgullo de esta Nación, no dejarlas de lado salvaron la Argentina del terrorismo y estos quieren volver a lo mismo. No debemos permitir toda la Nación unida, contamos con Damas que son Patricias Argentinas, que no bordan banderas, pero si saben y cuentan con conocimientos de la ley divina que es la del Señor. Si lo ayudamos a Dios y con un poco de raciocinio en la ciudadania, no permitiremos que nos arranquen la Patria en pos de una bandera roja. Siempre nos nutrimos con sus columnas noto que en cada una de ellas se tocan temas de mayor magnitud. Gracias como ciudadana que ama esta patria pese a todo.
El candidato del Frente Amplio, José Alberto Mujica Cordano es un descastado. Homicida convicto del funcionario policial José Leonardo Villalba, la autopsia reveló que el agente sufrió siete impactos de bala por la espalda. Mujica fue responsable confeso de los secuestros, robos, desapariciones de personas y asesinatos cometidos por el grupo terrorista tupamaros. Él es el verdadero criminal que debería responder por de delitos de Lesa Humanidad.
Mujica, otros tantos sediciosos y delincuentes comunes fueron amnistiados el 2 de marzo de 1985 en la primera medida del gobierno batllista.
No entro en detalles de cuantos años les correspondian, ni de las deplorables condiones en las que fueron recluidos por los milicos, pero nobleza obliga acalarar los tantos, pues hay mucho botija joven que no concen la historia o a veces se la cuenta cambiada.
Después de indultados hicieron la de ellos, y le pagaron mal a quienes les dieron la amnistía, encarcelando a sus enemigos de antes, que, dentro de todo fueron generosos porque querían terminar la guerra civil.
Lamentablemente la ceguera de los izquierdistas no pide justicia, piden revancha. Sus crimenes prescribieron pero quieren que los militares que salvaron a la república se queden friéndose en la sartén. Solo veneno adentro tienen los terroristas de siempre que no hace falta decir quienes son. A mi no me interesa defender a nadie. Si los Tupas mataron, estoy en contra de todo movimiento armado. Es ingenuo pensar que los Tupamaros fueron usados de chivos expiatorios, como dicen los argentinos jovenes idealistas o no, esto no los absuelve. Todo movimiento armado que siega vidas inocentes de uruguayos es sedicioso.
¿Meter en cana a los milicos que “defendieron” a mi viejo para que no muriera de un balazo en la cabeza de los tupamaros? Por supuesto que se plebiscitó bien. Y los uruguayos votamos por la paz. Qué poca memoria tiene la gente.
¿Por qué en estos tiempos, la memoria hemipléjica ha suplantado a la disciplina histórica? ¿Que intereses se esconden detrás de esta estrategia ideológica?
Así como el mundo angloamericano desde el “Diktat” de Versailles de 1919 nos metió hasta el tuétano la mentira de la guerra permanente para una paz permanente perpetual war for perpetual peace, lo que les permitió crear 160 guerras en un siglo, el progresismo en nombre de la libertad de pensamiento actúa, en los hechos, como policía del pensamiento. Al disidente hay que marginarlo y al disenso silenciarlo, sólo el consenso y el conformismo con el statu quo tienen carta de ciudadanía política.
La persecución política desde el “progresismo” es y será moneda corriente, en Argentina asi como en Uruguay y el mundo. Nos acallan, nos ignoran, nos ponen motes, cruzan la calle si ven que caminamos por la misma acera, nos retiran el saludo, nos desprecian….., así actuan, así actuaron aqui los sabelotodos frenteamplistas en visperas de la eleccion nacional. Profesores a sus alumnos, jefes a sus empleados, vecinos a sus vecinos, familiares a sus familiares……
Y bueno! que le vamos a hacer! ¿ Quien nos manda ser críticos del sacrosanto progresismo?
Pepe Mujica tiene un pasado como guerrillero y participó en tremendos y sanguinarios ataques terroristas de su organizacion. He leido que paso 15 años en la carcel cumpliendo condena por sus crímenes a destajo hasta que lo amnistiaron.
Para bien o para mal la democracia da segundas oportunidades a todo el mundo. Ojala aqui en Argentina se dejaran de una vez por todas los rencores y el revisionismo inútil. Si en vez de encarcelar a las fuerzas legales cumpliesen condena los que tuvieran que hacerlo sería una gran cosa, ya que este país es tierra de nadie y el desorden, así como la anarquía se han instalado para quedarse. Quienes podrían detener esta locura ya no se les ocurrirá hacerlo por temor a ir presos el día de mañana.
No está bien comparar a Domingo Faustino Sarmiento con Néstor Kirchner. Néstor mintió para llegar al poder poniéndose piel de cordero y quitándose el disfraz luego de acceder fraudulentamente al poder.
Sarmiento era sincero, aunque estuviera equivocado. Y la gente lo seguía igual. El maestro sanjuanino pensaba que el gran problema de la Argentina era el atraso que él sintetizaba con la frase “civilización y la barbarie”.
Como muchos pensadores de su época, entendía que la civilización se identificaba con la ciudad, con lo urbano, lo que estaba en contacto con lo europeo, o sea lo que para ellos era el progreso. La barbarie, por el contrario, era el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gaucho. Este dilema, según él, solo podía resolverse por el triunfo de la “civilización” sobre la “barbarie”.
Decía: “Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia”.
En una carta le aconsejaba a Mitre: “no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes”. Lamentablemente el progreso no llegó para todos y muchos “salvajes y bárbaros” pagaron con su vida o su libertad el “delito” de haber nacido indios o de ser gauchos y no tener un empleo fijo.
Kirchner, en cambio, nos quiere dejar sin empleo a todos y nos odia por el hecho de ser argentinos. Y nuestra tierra quedará en poder de los salvajes.
Sarmiento, con su política kirchnerista, generó muchas inquinas y, luego de su mandato presidencial, se tuvo que mandar a mudar para que no lo mataran.
El 22 de agosto de 1873 Sarmiento sufrió un atentado mientras se dirigía hacía la casa de Vélez Sarsfield. Cuando transitaba por la actual esquina de Corrientes y Maipú, una explosión sacudió al coche en el que viajaba. El sanjuanino no lo escuchó porque ya padecía una profunda sordera. Los autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco y Pedro Guerri que confesaron haber sido contratados por hombres de López Jordán. El atentado falló porque a Francisco Guerri se le reventó el trabuco en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado y se enteró porque se lo contaron después.
En el invierno de 1888 se trasladó al clima cálido del Paraguay junto a Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfiled, autor del Código Civil. Aurelia era la concubina de Sarmiento durante los últimos años de su vida. El 11 de setiembre de ese año murió envenenado en Asunción.
Integrante del MLN-Tupamaros, y más que eso, dirigente y uno de los famosos “rehenes” de la dictadura, José Mujica alias Emiliano, alias Facundo, alias Ulpiano, fue por lo tanto, al menos cómplice de asesinatos, robos, copamientos, secuestros, etc., perpetrados por el grupo terrorista. Por supuesto que el ex Emiliano califica esos asesinatos como “ajusticiamientos” y los robos como “expropiaciones”, aunque nunca explicó dónde han ido a parar los millones de dólares “expropiados”. Al analizar a Mujica, surge de inmediato su lenguaje procaz y su aspecto personal desprolijo, aunque haya levemente mejorado en ese último sentido. Astuto, parece empeñado en demostrarnos que su grosería y su patanería, lejos de perjudicar su imagen, lo proyectan nacional y regionalmente. Y hasta ahora, le ha ido bien: los defectos se convierten en virtudes de un perfil de candidato acorde a los nuevos gustos de una buena parte del espectro electoral uruguayo, donde la racionalidad desaparece a favor de la seudo sinceridad, que lo hace exhibirse como quiere que lo vean y que parezca que se muestra como es.
En ese sentido fue un ladrón más honorable que Kirchner, abogado expropiador, combatiente de la Circular 1050, secuestrador de artículos del hogar que realizó numerosas ejecuciones… prendarias.
Sin embargo, también comparte su ateísmo, el lenguaje procaz y el aspecto desprolijo y desagradable del terrorista devenido en candidato.
El dictador argentino también está empeñado en echarnos en cara su grosería y falta de buen gusto, y –curiosamente– también, no perjudica su imagen sino que exaspera positivamente a las hordas que los respetan y lo siguen, aunque después traicione a todos.
ESTOY CANSADA DE ESTE GOBIERNO , DE TODA ESTA GENTE MONTONERA, DESDE LA CARLOTTO HASTA LA BONAFINI, ESTE GOBIERNO IGUALA PARA ABAJO, MUCHOS DE LOS QUE ESTAN EN EL GOBIERNO FUERON JEFES MONTONEROS QUE MATARON NINOS , POLICIAS , SOLDADOS ETC TODOS ESOS DELITOS NO SON DE LESA HUMANIDAD , ME PREGUNTO???? ESTO ES PEOR QUE UNA DICTADURA , LA GENTE HONESTA , QUE TRABAJA TIENE QUE VIVIR ENCERRADO ENTRE REJAS PORQUE ELLOS , ESTAN A FAVOR DE LOS DELICUENTES , TODOS SON ZURDOS DE LA BOCA PARA AFUERA , NO SOPORTOOOOOOO ESTE GOBIERNO , ME PONE LOS PELOS DE PUNTA CUANDO ESCUCHO LOS DISCURSOS DE ESTA SRA , SIGA ASI DOCTOR YO ESTOY CON USTED. UN BESO SILVINA
«Mientras que la Justicia es “coronela” (aunque parece un simple cadete), el tiempo es seguramente general». Cristina Kirchner el 7 de julio de 2008 en la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas.
Hace unos días monseór Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en nombre de la Iglesia argentina envió un mensaje severo y profundo a la ciudadanía, a la clase política y al gobierno de Néstor Kirchner para promover la reconciliación nacional, dejar atrás las heridas del pasado, incluso las de los años 70, y así reconstruir la solidaridad en la sociedad. “Pacificación y justicia son términos excluyentes. Cuando se puede hacer justicia no es necesaria la pacificación. Pero cuando la sociedad toda es responsable, la justicia ya no es posible y la pacificación es la única alternativa para prevenir una nueva tragedia”.
Los uruguayos decidieron apostar por el futuro y rechazaron la propuesta para anular una ley que limita el juzgamiento de los efectivos del Estado nacional que tuvieron la delicada responsabilidad de luchar contra el terrorismo en las décadas del 60 y 70.
Ha sido el pueblo de la hermana República del Uruguay el que le ha dado una clase magistral de madurez política y de seguridad jurídica a toda la clase dirigente de la Argentina y de su propio país.
Mientras que en nuestra patria se anularon las leyes de pacificación oportunamente sancionadas por el Congreso Nacional y consideradas válidas por la Corte Suprema de Justicia en reiteradas oportunidades, en Uruguay, fue el pueblo mismo el que terminó limitando la intención subyacente de transformar a la justicia uruguaya en un instrumento al servicio de la venganza.
Gracias, Uruguay, por esta lección de civismo. No tengo ninguna duda de que algún día el rumbo marcado por este pueblo esclarecido será debidamente imitado por nuestros compatriotas. Mientras tanto, tendremos que seguir sufriendo la existencia de más de 600 presos políticos.
Graciela de la Villa
LC 6.607.2464
“No son las leyes lo que debemos cambiar, son los hombres, las cosas. Necesitamos cambiar nuestras gentes, incapaces de libertad, por otras gentes hábiles para ella… Si hemos de componer nuestra población para el sistema de gobierno; si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado que el sistema para la población, es necesario fomentar en nuestro suelo la conciliación. Ella está identificada a la libertad que tanto tardamos en consolidar, y nos será imposible radicar el odio de esta tierra sin la voluntad plena y activa de quienes alguna vez estuvieron enfrentados por amor a este país… La libertad es una máquina que, como el vapor, requiere amor para alimentarse y correr hacia al futuro. Sin la comprensión generosa de los hombres valientes, de uno u otro bando de los que estuvieron en pugna en otro tiempo, es imposible aclimatar la libertad y la concordia en parte alguna de la tierra.” (Juan Bautista Alberdi. Bases. Ca. XXX y XXXII)
Los argentinos podemos aprender de lo aprendido por la humanidad con el cruel fenómeno nazi. Debemos lograr una cultura política basada en los derechos humanos. Sólo que no hemos podido todavía construir una cultura del derecho para todos, efectivamente universal.
Si restringimos la acción del estado para los casos de lesa humanidad a las acciones defensivas de las fuerzas legales, estaríamos discriminando entre dolores, víctimas y derechos.
La organización social, paradójicamente, va a contramano de la proclamada sociedad universal que, al menos como definición, consagra derechos para hombres y mujeres equiparados bajo la única noción de personas y ciudadanía.
Para no hablar ya de la fraternidad universal como consagración utópica del amor al prójimo o esa profecía literaria que dejó Borges como testamento en su poema Los conjurados : esos hombres de diversas estirpes que han tomado la extraña resolución de ser razonables porque olvidaron sus diferencias y acentuaron sus afinidades.
En la Argentina, el dolor atávico de las madres que pierden a sus hijos, las madres en duelo, estremece todos los contratos políticos, increpa al poder y desnuda la impunidad de los poderes constituidos. Subvierte el orden público y doméstico, y cuestiona el pragmatismo con el que se legitiman las razones públicas, tan reacias al argumento de los valores.
Hoy hay madres que no verán más a sus hijos, por estar tras las rejas en virtud de hechos ya prescriptos. Hijos que no volverán a matear con sus padres y nietos que la última imagen que tendrán de sus abuelos es la del cautiverio indefinido.
La sangre, como una conjura, debería unir lo que peligrosamente comienza a desunirse por las razones políticas que no siempre son públicas, en el sentido de consagrar lo que es de todos.
Las víctimas siempre son víctimas y los instrumentos legales como garantía de los derechos humanos DE LOS VIVOS deben estar en consonancia con el principio que los sustenta, la igualdad y la universalidad.
Es lamentrable que cada vez que se discuten estos temas, se ponen e manifiesto las acciones de los militares y no las causas de esas acciones: la guerrilla terrorista.
Tambien es deplorable que quienes elegian la democracia no condenen a la guerrilla terrorista cuya finalidad era tomar por asalto el gobierno e instaurar una dictadura.
Es espantoso que quienes condenan el accionar de los militares no quieran reconocer –que mal que pese– la democracia que tenemos es gracias a que derrotaron a la guerrilla terrorista.
Mientras esto no se recononozca seguiremos siendo un pais de tuertos que solo mira para un sólo lado.
Así se festeja que Pâtti no puedfa ser candidato, pero se ha votado a muchos guerrilleros. Así se condena a periodistas por haber trabajado durante el “proceso”, mientras Zaffaroni era juez de la dictadura, y no se condena a los criminales que intervinieron en la inteligencia para poner una bomba vietnamita en Coordinación Federal.
Se llama asesinos a los militares, y las víctimas sólo son los cándidos estudiantes de la noche de los lápices, jovenes idealistas, olvidando que esos estudiantes y esos jóvenes idealistas mataron indiscriminadamente, sirvieron a los propósitos del marxismo y fueron entrenados en el arte de matar y poner bombas en nombre de su máximo “idealista”: el Che Guevara.
Muy buena la nota, compartible en todos sus términos. La famosa Ley de caducidad ha sido vapuleada, manoseada y víctima de un montón de intentos para “anularla”, cosa que no existe en el Derecho Positivo Uruguayo, sin tener en cuenta que ya había sido mantenida su vigencia por un plebiscito anterior. Lo que no dicen los tupamaros y los gobernantes es que está creciendo un movimiento popular paralelo que busca derogar ( figura que si existe) la malograda Ley de amnistía que permitió que varios cientos de delincuentes tupamaros culpables de delitos desde rapiñas, secuestros y homicidios no pasaran ni una hora presos. Felicitaciones Un saludo afectuoso que cruza el charco.
dejo una opinion, estos proceres que piensan que son peronistas, aparte de resolverse la cuestion que en su juventud fueron de la guerrilla no se si recuerdan que el General Juan Domingo Peron, los saco a patadas de la plaza de mayo, que se adjudicaron la muerte de Rucci en contra los designios del General Juan Domingo Peron, entonces estos proceres que ahora se la dan de peronistas, que son presidente del partido justicialista cuando se sacaran la careta de peronistas si son los mismo que el General los saco a patadas , entonces valga esta reflexion no se es peronista aclamando la marcha sino no enriqueciendose a costa del pueblo, sino luchando por el pueblo una opinion debatible un abrazo