El precio de un rescate:
pasaporte al MERCOSUR

La Colum­nista Invi­tada de Hoy: Graça Salgueiro (*)

El pasado 29 de octu­bre, la Comi­sión de Cons­ti­tu­ción y Jus­ti­cia del Senado del Bra­sil aprobó — con doce votos a favor y cinco en con­tra — el ingreso de Vene­zuela como miem­bro per­ma­nente del MER­CO­SUR. Falta toda­vía la apro­ba­ción del Ple­na­rio pero, como he repe­tido en varias opor­tu­ni­da­des, esto hay que darlo por des­con­tado, por­que todo obe­dece a un juego de car­tas mar­ca­das, donde las cons­cien­cias son com­pra­das y lo único que cuenta es el vil true­que; de nada sir­ven los sóli­dos argu­men­tos sobre el per­jui­cio que trae­ría el ingreso de Chá­vez al blo­que.


Tanto es así que, “coin­ci­den­cial­mente”, ese mismo día el pre­si­dente Lula se diri­gía a Cara­cas para una más de las incon­ta­bles inau­gu­ra­cio­nes (la de esta vez una “cose­cha sim­bó­lica” de soya, con tec­no­lo­gía de Embrapa), fir­mas de acuer­dos (que sólo des­pués de mucho tiempo — noso­tros y los vene­zo­la­nos — toma­mos cono­ci­miento), la pre­sen­ta­ción de su candidata-terrorista para las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 2010, y apro­ve­chó para lle­var per­so­nal­mente la noti­cia a su camarada.

Dos días antes de la vota­ción, esta Comi­sión reci­bió la visita del Alcalde de Cara­cas, Anto­nio Ledezma, quien fue invi­tado por el sena­dor Eduardo Suplicy (PT — par­tido de Lula), para dar su tes­ti­mo­nio acerca de la demo­cra­cia en Vene­zuela bajo el régi­men de Chá­vez, con­si­de­rando que el esta­tuto de crea­ción del MER­CO­SUR en uno de sus artícu­los exige expre­sa­mente que los miem­bros del blo­que res­pe­ten y sigan el régi­men democrático.

Ledezma es, él mismo, una de las víc­ti­mas de la dic­ta­dura cha­vista, pues pese a que fue electo demo­crá­ti­ca­mente por la abru­ma­dora mayo­ría de los cara­que­ños, nunca ha podido ejer­cer su man­dato, puesto que Chá­vez con­fiscó su legí­timo dere­cho poniendo en el cargo a una “admi­nis­tra­dora” de su con­fianza que ocupa, inclu­sive, la sede de la Alcal­día. En vista de estos atro­pe­llos, Ledezma realizó una huelga de ham­bre meses atrás, como pro­testa, que cul­minó con su ingreso al hos­pi­tal. En agosto pasado, siguiendo el modelo dic­ta­to­rial cubano, once fun­cio­na­rios de la Alcal­día de Cara­cas fue­ron encar­ce­la­dos cuando pro­tes­ta­ban en una mani­fes­ta­ción opo­si­tora pací­fica, acu­sa­dos de fomen­tar el “des­or­den público”.

A pesar de esto, Ledezma vino a pro­mo­ver el ingreso de Chá­vez en el MER­CO­SUR. Su ale­gato — frá­gil e incon­sis­tente — fue que “Vene­zuela no es Chá­vez y que éste no per­ma­ne­cerá en el gobierno para siem­pre”. Él sabe que min­tió, él sabe que se trai­cionó a sí mismo, pero el gesto tenía un pre­cio muy alto que sería pagado ense­guida. En el artículo UnoA­mé­rica: carta abierta con­tra el ingreso de Chá­vez al MER­CO­SUR, publi­cado por el Diá­rio do Comér­cio, ya se adver­tía el riesgo de esta apro­ba­ción y anti­ci­paba que Ledezma actua­ría bajo coac­ción y seve­ras pre­sio­nes, sobre todo por causa de sus once fun­cio­na­rios pre­sos injus­ta­mente, ade­más de haber sido él mismo acu­sado de “trai­dor a la Patria” debido a una carta que escri­bió pocas sema­nas antes al sena­dor José Sar­ney, en la que se mos­traba con­tra­rio a la entrada de Vene­zuela en esta organización.

Al día siguiente de la apro­ba­ción de Chá­vez en el MER­CO­SUR, libe­ra­ron a los once fun­cio­na­rios de la Alcal­día de Cara­cas. ¡Este fue el pre­cio del res­cate que Ledezma tuvo que pagar por su trai­ción en el tes­ti­mo­nio dado aquí en Brasil!

Debo recor­dar al lec­tor que Chá­vez está com­pro­ba­da­mente vin­cu­lado a las FARC y que esta prác­tica de cobro de res­cate para libe­rar secues­tra­dos lo apren­dió de sus cama­ra­das faria­nos. Este tipo de meca­nismo está jus­ti­fi­cado en la lógica revo­lu­cio­na­ria, que con­si­dera “legal” extor­sio­nar, pro­ce­sar y encar­ce­lar a sus opo­si­to­res, como lo demues­tran los casos del cie­rre de RCTV, la per­se­cu­ción con­tra Manuel Rosa­les (quien se encuen­tra asi­lado en el Perú), del perio­dista Gus­tavo Azó­car, del ex minis­tro de la Defensa Raúl Baduel, e incon­ta­bles otros casos que son del cono­ci­miento de los vene­zo­la­nos. No pudiendo ale­gar per­se­cu­ción polí­tica, Chá­vez encuen­tra medios para exi­gir cobros de deu­das a tra­vés del fisco — muchas de ellas inexis­ten­tes — o acu­sar de “enri­que­ci­miento ilí­cito”, para pre­sio­nar la ren­di­ción de los disi­den­tes. Los que no pagan, ter­mi­nan en la cár­cel o a veces ase­si­na­dos — ver el caso de Danilo Anderson.

Tam­bién es sobra­da­mente cono­cido la alianza de Chá­vez con las FARC a tra­vés de la infor­ma­ción hallada en los compu­tado­res de Raúl Reyes, cuya auten­ti­ci­dad fue corro­bo­rada por la INTER­POL. Aun­que él lo nie­gue, los hechos regis­tra­dos en videos hablan por sí solos. Cuando Reyes murió, Chá­vez guardó un minuto de silen­cio en su home­naje en una sesión de la Asam­blea Nacio­nal; más de una vez afirmó que “las FARC no son terro­ris­tas”; per­mi­tió que en el barrio 23 de Enero, su reducto, se eri­giese un busto en home­naje a Manuel Maru­landa “Tiro­fijo”, jefe máximo de las FARC, en cuya inau­gu­ra­ción se ven­die­ron pro­duc­tos ela­bo­ra­dos por esta banda terro­rista; san­cionó a mili­ta­res vene­zo­la­nos por apre­sar a Rodrigo Granda, el “emba­ja­dor de las FARC”, en terri­to­rio vene­zo­lano, los cua­les toda­vía per­ma­ne­cen encar­ce­la­dos. Este terro­rista de las FARC posee iden­ti­dad vene­zo­lana, así como regis­tro elec­to­ral, y un inmue­ble a su nom­bre, regis­trado en nota­ría. Si no hubiese una aquies­cen­cia y con­ni­ven­cia por parte de Chá­vez con estos delin­cuen­tes, ni Granda ni tan­tos otros terro­ris­tas no sólo de las FARC, sino ira­níes, cuba­nos y de otras nacio­na­li­da­des, jamás habrían con­se­guido tales docu­men­tos y regalías.

Una de las prue­bas más con­tun­den­tes del com­pro­miso de Chá­vez con las FARC está en el video que se coloca más abajo, en el que el perio­dista de RCTV, Miguel Ángel Rodrí­guez, pre­sentó en su pro­grama “La Entre­vista“, el 23 de julio de 2007. En este pro­grama él retrans­mite una entre­vista dada a la Cadena Cara­col de Colom­bia por Gabriel Gómez, un joven colom­biano que se ins­cri­bió para un pro­grama de becas de estu­dio ofre­ci­das por el Gobierno de Vene­zuela a estu­dian­tes de otros paí­ses. Gabriel inició el curso de medi­cina, pero afirma que el curso ver­saba sobre adoc­tri­na­miento comu­nista, pre­sen­tando entre tan­tos otros comu­nis­tas céle­bres, a Manuel Maru­landa “Tiro­fijo“, como un ejem­plo a ser imi­tado. En el repor­taje, él prueba, mos­trando folle­tos, aque­llo que denun­cia. Gabriel aban­donó el curso, pero cuando se fue a que­jar, pasó a ser per­se­guido y pronto tuvo que dejar Vene­zuela. De vuelta en Colom­bia, las per­se­cu­cio­nes pro­si­guie­ron y hoy vive en Canadá como exi­liado político.

Por tanto, no queda nin­guna duda que Chá­vez y las FARC son socios y cóm­pli­ces, que su ingreso en el MER­CO­SUR es nocivo a los intere­ses nacio­na­les, y que el tes­ti­mo­nio de Ledezma, que acabó pro­pi­ciando esta adhe­sión, fue hecha con base a méto­dos apren­di­dos con las FARC.


(*) Perio­dista. Edi­tora de Nota­la­tina y Obser­va­to­rio bra­si­leño. Colum­nista de Midia Sem Mas­cara y La His­to­ria Para­lela. Dele­gada de UnoA­mé­rica en Brasil

Autor: Graça Salgueiro (*)

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