Bipartidismo

Sra. Direc­tora :

En nues­tro uni­verso polí­tico no hay sol que bri­lle y los pla­ne­tas tie­nen pocas dife­ren­cias con los aste­roi­des. Los polí­ti­cos inten­tan orde­nar el caos que quedó des­pués de la explo­sión, mediante una ley correc­tora. Si el diag­nós­tico es desa­cer­tado, las solu­cio­nes tam­bién lo serán. Entien­den que la situa­ción en que esta­mos es pro­ducto de la frag­men­ta­ción polí­tica, siendo nece­sa­rio vol­ver al bipar­ti­dismo, situa­ción que espe­ran alcan­zar con la ley pana­cea de reforma. Todo una falacia.

Antes de la actual frag­men­ta­ción aquel exis­tía, pero­nis­tas y radi­ca­les domi­na­ban el espec­tro polí­tico, no obs­tante ello caí­mos en la pro­li­fe­ra­ción de par­ti­dos. Las cau­sas deben ser bus­ca­das por otro lado. A los pro­pios acto­res les cuesta reco­no­cer la cri­sis deca­dente de la clase polí­tica a la que per­te­ne­cen. No hay soles que bri­llen con gran­deza en este medio, solo hay aste­roi­des, pla­ne­toi­des y las con­sa­bi­das espe­cu­la­cio­nes polí­ti­cas en busca de rédi­tos electorales.

Autor: Emilio Zuccalá

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Un comentario en “Bipartidismo”  

  1. 1 Rodolfo Sala

    Mes­ti­zos polí­ti­cos
    Decía Leo­poldo Lugo­nes en su “Impe­rio Jesuita” refi­rién­dose a la ocu­pa­ción árabe en España que “…nin­gún pue­blo sufre en varias gene­ra­cio­nes la con­quista, sin resul­tar poco menos que mes­tizo del con­quis­ta­dor. Por resis­tido que éste sea, por mucho que se le abo­rrezca, a la larga esta­blece rela­cio­nes inevi­ta­bles con el ven­cido.“
    La reforma elec­to­ral pro­puesta por el Poder Eje­cu­tivo pare­ciera que estu­viese ins­pi­rada en este pen­sa­miento de Lugo­nes. Por­que el pro­yecto incor­po­rando inter­nas abier­tas y obli­ga­to­rias no hace más que for­zar­nos a quie­nes no nos con­for­man los par­ti­dos tra­di­cio­na­les a votar den­tro de sus estruc­tu­ras.
    Nadie puede hacer­nos votar obli­ga­to­ria­mente en una interna. Pero de qué interna esta­mos hablando si no nos sen­ti­mos den­tro de esos par­ti­dos que nos dan para optar. ¿O es que no pode­mos disen­tir con los prin­ci­pios y, sobre todo, la uti­li­za­ción de meto­do­lo­gías extra­ñas a nues­tra for­ma­ción repu­bli­cana que usan cier­tos par­ti­dos polí­ti­cos? ¿Es que debe­mos sen­tir­nos mes­ti­zos de segunda clase (según los auto­res del pro­yecto) con­cu­rriendo a votar por algún par­tido que no es de nues­tro agrado? ¿O el con­quis­ta­dor se ha hecho dueño de nues­tras men­tes?
    Seño­res gober­nan­tes y legis­la­do­res, lean a Alberdi. Lean La omni­po­ten­cia del Estado es la nega­ción de los dere­chos indi­vi­dua­les.
    Parece que los con­quis­ta­do­res a punta de sable han sido reem­pla­za­dos en la Argen­tina por la dic­ta­dura de las mayo­rías. Real­mente es pre­fe­ri­ble caer doble­gado ante una espada con­quis­ta­dora que ante un gober­nante ines­cru­pu­loso que usa una mayo­ría tran­si­to­ria para hacer­nos sen­tir la ven­ganza de una derrota a la que ha sido inflingido.

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