La clave del éxito

No es tan difí­cil de lograrlo si existe deter­mi­na­ción y la volun­tad de evi­tar dispu­tas entre países.

Varios paí­ses de Lati­noa­mé­rica están atra­ve­sando diver­sas dispu­tas diplo­má­ti­cas que han pro­vo­cado una pará­li­sis en el comer­cio regional.

Por un lado, la jus­ti­cia peruana ordenó la deten­ción de dos supues­tos mili­ta­res chi­le­nos en cali­dad de “ins­ti­ga­do­res de los deli­tos de reve­la­ción de secre­tos nacio­na­les y espio­naje en per­jui­cio del Estado peruano”. Se creó así un con­flicto entre ambos países.

Por otro lado, “el pre­si­dente depuesto de Hon­du­ras envió una carta pública al man­da­ta­rio esta­dou­ni­dense en la que le comu­nica su renun­cia a ser res­ti­tuido tras las elec­cio­nes del 29 de noviem­bre en su país y le anun­cia que impug­nará el resul­tado de los comicios”.

A su vez el boli­va­riano dice que la única ini­cia­tiva que debe tomar la Casa Blanca es dejar sin efecto el acuerdo mili­tar con Colom­bia. E insiste en que EE. UU. ade­más debe reti­rar las bases, si quiere evi­tar incom­pa­ti­bi­li­da­des y dispu­tas entre estos dos países.

Mien­tras, el corte del puente que une, frente a Gua­le­guay­chú, a la Argen­tina con Uru­guay en pro­testa por la ins­ta­la­ción de la pas­tera fin­lan­desa, cum­ple tres años el pró­ximo 20 de noviem­bre sin una solución.

Así podría­mos seguir enu­me­rando con­flic­tos cons­tan­tes entre paí­ses de la región, que no hacen más que dis­tan­ciar las posi­cio­nes y ale­jar las posi­bi­li­da­des de una inte­gra­ción. Esas situa­cio­nes man­tie­nen las dis­cre­pan­cias y, cuando se logra zan­jar­las, surge de nuevo otro motivo de distanciamiento.

Cada día parece más lejos la posi­bi­li­dad de tra­zar un pro­yecto polí­tico y eco­nó­mico con­ti­nen­tal, que tam­bién incluya a la pri­mera poten­cia y a Canadá, como aporte al cre­ci­miento y modelo de pro­greso social y político.

Si no se logra evi­tar estas cons­tan­tes incom­pa­ti­bi­li­da­des no se podrá pen­sar en dar a la región un marco que uni­fi­que cri­te­rios y trace polí­ti­cas para el comer­cio exte­rior. Un mayor volu­men de expor­ta­cio­nes pro­por­cio­na­ría más soli­dez y esta­bi­li­dad a la misma. Así, por ejem­plo, lo sigue pro­cu­rando la UE.

Pen­sar en grande es pro­yec­tar en con­junto. Sin embargo, a los enfren­ta­mien­tos cada vez mayo­res entre algu­nos paí­ses de la región se suma la dife­ren­cia en los mode­los polí­ti­cos a que adhie­ren. Así, mien­tras paí­ses como Vene­zuela, Boli­via, Ecua­dor, Nica­ra­gua y tal vez Argen­tina, se incli­nan por polí­ti­cas esta­tis­tas, diri­gis­tas o decla­ra­da­mente socia­lis­tas, otros inten­tan y evi­den­cian una más pronta recu­pe­ra­ción esti­mu­lando las inver­sio­nes y el esfuerzo pri­vado en el marco de ade­cua­das polí­ti­cas de estado. Es el caso, prin­ci­pal­mente, de Bra­sil, Chile y Perú.

Levan­tar la mirada mas allá de las fron­te­ras, no para apro­ve­char las debi­li­da­des de otras Nacio­nes sino para bus­car las coin­ci­den­cias. O sea, un rumbo común que imprima una enti­dad regio­nal y con­ti­nen­tal frente al resto del mundo, basada en una mayor pro­duc­ción de ali­men­tos y demás recur­sos que en sus terri­to­rios se pue­den producir.

Autor: Juana Marcó

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