- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
¿Preces polémicas?
Una Misa se justifica por sí misma. En ella se renueva el sacrificio de la Cruz. Del Crucificado que le dijo al Padre: “Perdónalos, Señor, no saben lo que hacen.”
Quizás haya sido una osadía de la familia de Jordán B. Genta intentar proclamar, treinta y cinco años después de su muerte, la imitación de la Cruz, en forma pública. ¡Costó tanto al principio! Sólo la gracia de haber contado con excelentes sacerdotes y psiquiatras nos sacó del marasmo de sentimientos encontrados.
Este 27 de octubre, al terminar la Misa en la Parroquia de las Victorias, cuando se apagaban los acordes del Cristo Jesús, recibí un abrazo que me compensaría de todos los “azotes” recibidos por esta osadía de rezar por los muertos de ambos lados caídos durante treinta años de guerra subversiva: el abrazo de Daniela Eva Donda. Las palabras que me dijo quedarán como algo privado entre ambas. Ella representa el drama de muchas familias argentinas de los años 70 y después. A ella le comprenden las dos últimas preces que se rezaron en la misa. “Para que las familias de aquellos que durante la Guerra Revolucionaria perdieron, violentamente, a sus seres queridos, de ambos lados, sepan edificar la verdadera concordia en tu Paz”. “Por los que sufren, en especial los más de seiscientos presos políticos y sus familias para que entendamos que “ya no podemos estar en otra parte y no podemos ya estar distraídos”, para que el Señor los conforte y los auxilie y a nosotros nos niegue el descanso hasta que logremos su libertad”. En la primera de estas dos preces se rezó por sus padres; en la segunda, por su tío, el que la crió y a quien ella considera el abuelo de sus hijos.
Es la mano de ella la que quise tomar, no las de Righi. Kunkel, Bonasso, Vertbinsky, Duhalde, viejos montoneros devenidos funcionarios, ni menos las del matrimonio Kirchner, montoneros advenedizos y de pacotilla. La actitud ante estos enemigos de la Patria, a la que están desollando, ahora, la expliqué claramente en un programa de televisión y en varios escritos públicos. Me parece que corresponde hacerlo allí, en esos ámbitos. Además, a esta altura de mi vida, creo que nadie tiene derecho a tomarme examen de ortodoxia y de fidelidad a mi militancia nacionalista. Por otra parte, el sentido exacto de esa oración por todos, lo explicó con absoluta claridad y precisión el sacerdote en su homilía. No creo que nadie que se proclame católico pueda discutir u objetar la autoridad de esa palabra.
Jordán Bruno Genta fundó una familia que lo ama, lo admira y lo venera. Tiene un bisnieto que lleva su nombre. Pero tengo muy en claro que, como familia, no somos los dueños de su memoria. Que cada cual lo recuerde como quiera. A todos respeto y a nadie obligo a tener la imagen que yo tengo de mi padre ni nadie tampoco puede tener los recuerdos que yo guardo de él.
Sólo quisiera poder expresarme mejor para compartir con los viejos y nuevos amigos algo de la magnífica humanidad de mi padre, de esa inmensa caridad con que enseñó la verdad. Él hizo vida el lema Caritas in Veritate, la Caridad en la Verdad.
Puede leerse en el blog de Jordán B. Genta: jordanbgenta.blogspot.com
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
5 Comentarios en “¿Preces polémicas?”
Porfavor espere...


















Un abrazo querida Lis, desde tucumán estuvimos unidos en la oracion aquella fecha gloriosa, como asistente a las charlas de tu padre, debo decirte que a el le debo en los años mozos, haberme despertado de mi sueño liberal. Saludos a tu marido y espero verlos pronto por la tierra del azucar.
Estimada Lis:
Te recuerdo siempre junto a tu padre, allá por el año 1964, cuando asistía a sus charlas.
Han pasado algunos años… Siempre lo tengo en mi recuerdo, y te confieso algo, tengo una lista de camaradas en la que se encuentra Don Bruno y todos los días en mi Altar, “de los que se encuentran en otros planos”, pido al Señor que estén con El, como Seres de Luz.
Nadie se ha ido del todo… es una simple faz vital
Saludos a tu esposo
Oscar Ricino
Que Dios Bendiga a los Genta, a los Larrabure, a los Viola, y a millares de familiares y allegados de los mártires del terrorismo montonero y erpiano en la Argentina de los ’70.. Que Dios bendiga a los presos políticos del régimen actual, a sus familiares y amigos, amenazados de morir de enfermedades físicas y de angustias y pobreza. Para sus verdugos, el desprecio como respuesta.
Estimada Sra Lis: Gracias a su padre yo me inicié en el nacionalismo católico en mi juventud por el año 1969. Recuerdo perfectamente su voz de trueno y su altura física, además de la espiritual, y sus conferencias extraordinarias, que me impactaban mucho porque yo jamás había oido hablar a un hombre así. Luego me conmovió hasta las lágrimas la noticia de su asesinato que sólo asimilé cuando vi que pasaba a ser un martir. Argentina tiene sus martires con J.B. Genta, Sacheri, A.del Valle Larrabure y otros, que la Iglesía deberá reconocer en algún momento. Señora Lis, también conocí a su madre y sus vigorosas poesías. Dios los bendiga a todos. Con mucho afecto: Ricardo Díaz (de La Plata).-
Señor Don Ricardo, señor Don Oscar. Haceis muy bien en recordar a vuestro maestro mi señor Don Jordan Bruno de feliz memoria.
Pero si recibisteis sus enseñanzas sabreis que en estos tiempos infames, debeis hacer algo mas que recordarlo aqui.