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El embajador, la hipocresía
y el circo judicial
El columnista invitado de Hoy: José Luis Milia

”Chirac le pidió a Kirchner que siguiera adelante con la restauración de la Justicia sobre los hechos de violaciones de derechos humanos y calificó como de “dudosa constitucionalidad” las leyes de punto final y de obediencia debida”.
17 de julio de 2003 La Nación
El TOF n° 5 no es el “Cirque du Soleil”, es apenas una ridícula carpa donde la picardía criolla devenida en revancha permite a sus payasos conchabados interactuar con abogados querellantes que imaginándose domadores de algo pueden insultar a mansalva a procesados previamente esposados, donde el público se esmera en gritar consignas mazorqueras y también aprovechar para poner en la vidriera internacional a un grupo de esperpentos de cabezas empañoladas que tanto pueden predicar la revolución, insultar al Papa, o vivar a la ETA. Es decir, un ambiente poco original ya inaugurado en La Plata por el TOF n° 1 y que fue copiado por otros circos pueblerinos en Corrientes, Tucumán y Córdoba y que tienen el común denominador de parecerse más a un muladar que a un estrado judicial. No obstante, el día del estreno, el embajador Francés con su presencia le dio a la platea el charme que usualmente le falta.
¿Qué hacía el embajador francés ahí?. Los argumentos, más allá del hecho que una de las causas del juicio era la desaparición de un par de monjitas francesas expertas en comunicaciones y organización de células terroristas, podrían ser varios, por ejemplo, a lo mejor el embajador es un apasionado de la historia y estaba deseoso de saber como ha ido evolucionando el significado del “terrorismo de estado” desde que la nación francesa lo inventara – a pura guillotina — allá por 1792, ya que es menester cuidar la orientación del concepto y diferenciar y resaltar que hay terrorismos de estado buenos y malos. Si Evo Morales manda a sus ponchos colorados y a la policía a masacrar campesinos en Pando es una cosa y otra muy diferente si un País debe defenderse de la agresión castro comunista encarnada en una banda de “jóvenes maravillosos” expertos en secuestros, bombas y asesinatos por la espalda.
También podría haber otra causa que justificara la presencia del embajador, y, a fuer de apelar al cinismo, podríamos suponer que el Quai d’Orsay le ha ordenado estudiar como se debe proceder si algún gracioso tiene la ocurrencia de repasar el historial militar de, por ejemplo, el teniente Jacques Chirac, oficial en un regimiento de caballería blindada y su actuación en Argelia, y a partir de allí averiguar que pasó cuando la mitad de este regimiento, con él incluido, se instaló durante tres meses en un pueblo del Aurés llamado Barika para prestar seguridad a una compañía del C. R.S., con la particularidad que cuando se fueron del poblado el 30% de los hombres del pueblo nunca más fueron hallados. Y este caso es sólo uno entre quizás muchos ya que dada la cantidad de guerras coloniales podrían ser numerosos los políticos franceses que hoy querrían estar seguros que no hay legajos militares de sus excitantes vacaciones en Argelia u otras plazas coloniales.
Y así como sucedió con próceres galos de hoy en su actuación militar en las colonias, lo mismo podría ocurrir si a alguien se le ocurre revisar los historiales de políticos como Pierre Mendés — France, Edgard Faure o el del nunca bien ponderado y recordado François Miterrand, El mismo Miterrand que como Ministro de Justicia, durante la Guerra de Argelia, impuso un peculiar sistema de ajusticiamiento sumario de rebeldes y sabiendo por presencia, de la práctica de la tortura hizo siempre la vista gorda, dejando a los militares cargar luego con todo el oprobio, a los pieds noirs marchar al exilio y a los Harkis (*) – pese a sus promesas — dejarlos en mano de la justicia del F. L.N. que se encargó de asesinar o mandar a campos de concentración a 150. 000 de ellos junto a sus familias.
Lamentablemente creo que la razón de la presencia del embajador permanecerá en las sombras y, si bien las razones anteriores son válidas, quizás solo haya ido a la inauguración del circo nada más que para ver como la revancha tribal de un estado de cuarta condena a quienes llamó en su defensa.
(*) Harkis: auxiliares musulmanes del Ejército Francés
Autor: José Luis Milia
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3 Comentarios en “El embajador, la hipocresía
y el circo judicial”
Porfavor espere...


















ke lo repario
Chirac aun no se sabe como habrá de terminar su vida política, pese a que se conoce que su cuestionada gestión está enturbiada por gravísimas acusaciones judiciales de su paso como alcalde en Paris. Es como muchos políticos un hipócrita contumaz que llamó asesino al capitán Astiz cuando visitó B.A, sin que este hubiera sido juzgado aun. Es muy cierto que estos franceses que pregonan los derechos humanos fuera de Francia, se callan de los hechos de guerra que ocasionaron en Argelia bajas en la población civil muchas veces injustificadas y nunca debidamente investigadas. Sin embargo sus jueces se encargan de citar a nuestros militares por una guerra declarada por el castro comunismo en nuestro territorio, por asesinatos a franceses comunistas combatientes cuyos cabecillas habían recibido instrucción militar en Cuba, Argelia y en la ex U.R.S.S. Con amplia financiación que superaron los 80 mil millones de dólares recibidos por Castro de la ex U.R.S.S, formó la huestes que debían desestabilizar los ejércitos de las repúblicas sudamericanas, soñando transformar la Cordillera de los Andes en una inmensa Sierra Maestra.Chirac tratando de ganar votos de la izquierda radicalizada francesa, se convierte para los sudamericanos, en un admirador de Roger Debray y no le molesta Le Monde Diplomatic , ni el peridoismo formado por guerrilleros de escritorio. Nada más negativo que los políticos franceses cuando se trata de comprender con justicia lo que sufrió nuestro sistema republicano con los embates de la guerra fría. Han permitido nuestros jueces y nuestros funcionarios, que Argentina sea manoseada nuestra soberanía por esa diplomacia internacional al servicio de la izquierda marxista y de la corrupción política. Más de 700 prisioneros de guerra argentinos , de los cuales sufrieron 80 la muerte en cárceles sin apoyatura médica y sin estar preparadas para recbir a personas mayores de 75 años, altos jefes de las FF.AA y de Seguridad que cumplieron con la Patria luchando contra el agresor terrorista. Nunca se arriesgarán a decir lo que debieran decir esta burocracia diplomática y mucho menos cuando nuestro políticos callan cobardemente la defensa de nuestros prisioneros de guerra. Es de esperar que sea Sebastián Pieñera en Chile que cumpla su promesa si asume como presidente y que declare una amnistia que una a todos los Chilenos. Argentina está pidiendo a gritos una Ley del Olvido que la Iglesia Católica apoya, en la persona del Arzobispo Héctor Aguer. No creemos en nuestro políticos, por que los vemos muy cobardes., tampoco en las FF.AA activas, que están totalmente burocratizadas y defenestradas por el poder político, lo que no ocurre ni en Chile, ni en Uruguay, ni en Brasil.Lo cierto que pasaremos otra Navidad con prisioneros de guerra, una vergüenza como país que debemos asumir angustiados todos los argentinos.
Los hipócritas franceses piden la extradición de militares argentinos pero se olvidan, o se hacen, de pedir la de Rafael Bielsa y sus “compañeros”, que enviaron una carta bomba a un empresrio francés de apellido Capdevielle radicado en nuestro país, “por hacer negocios con los militares”. Al abrir la carta el empresario, la bomba estalló y le voló los brazos. Al enterarse del “éxito” del atentado, los “muchachos”, en su escondite, brindaron con sidra. Hecho relatado por el mismo Bielsa y publicado en el diario “Río Negro” del jueves 08 de marzo de 2001, página 26. Como dije más arriba, la justicia francesa, que pidió la extradición de militares argentinos por poner fuera de combate a terroristas de esa nacionalidad que actuaban en nuestro país, nunca pidió la de Bielsa y otros, por las lesiones gravísimas provocadas a un ciudadano francés mediante un atentado con bomba.