Ahora van los fondos
de un instituto
de pensiones militares

El Minis­te­rio de Eco­no­mía emi­tirá una Letra del Tesoro por $ 150 millo­nes que será sus­cripta por el Ins­ti­tuto de Ayuda Finan­ciera para Pago de Reti­ros y Pen­sio­nes Mili­ta­res.

De acuerdo a una reso­lu­ción con­junta de las Secre­ta­rías de Hacienda y Finan­zas publi­cada hoy en el Bole­tín Ofi­cial, el Gobierno dis­puso la emi­sión de una Letra del Tesoro por $ 150 millo­nes, que será sus­cripta por el Ins­ti­tuto de Ayuda Finan­ciera para Pago de Reti­ros y Pen­sio­nes Militares.

La Letra ven­cerá el 8 de marzo pró­ximo y sus intere­ses se cal­cu­la­rán sobre la base de los días efec­ti­va­mente trans­cu­rri­dos, deven­gando la tasa fijada en fun­ción de la nomi­nal anual de corte de la lici­ta­ción de Lebac a tasa fija efec­tuada por el Banco Cen­tral, a un plazo simi­lar a un tri­mes­tre en la fecha pre­via más cer­cana a la fecha de emisión.

La tasa asciende a 13% nomi­nal anual, con amor­ti­za­ción ínte­gra al ven­ci­miento. El emi­sor podrá can­ce­lar anti­ci­pa­da­mente en forma total o par­cial la Letra del Tesoro, a par­tir del 15 de enero de 2010. La Letra será intrans­fe­ri­ble, y no ten­drá coti­za­ción en los mer­ca­dos de valo­res loca­les e inter­na­cio­na­les, según la medida oficial.

Fuente: Fortunaweb

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Un comentario en “Ahora van los fondos
de un instituto
de pensiones militares”  

  1. 1 roberto guitian

    Esti­ma­dos amigos,

    Esta es la segunda letra de bla­bla­ble­ría que estos mise­ra­bles le impo­nen al IAF. El Ins­ti­tuto está regido — como es de público domi­nio — por el her­mano de la Coman­dante Teresa, la minis­tro de defensa que supi­mos conseguir.

    Ante tanta des­ver­güenza, ante tamaña irres­pe­tuo­si­dad, mis setenta años se suble­van: esto es exac­ta­mente como con los fon­dos de las AFJP, los saquean para pagar sobor­nos, para com­prar con­cien­cias, para nutrir las arcas de la inmo­ra­li­dad y de la impu­di­cia. Roban para com­prar volun­ta­des, para pros­ti­tuir a los que care­cen de las bases mora­les y de míi­nima edu­ca­ción fami­liar para resis­tir las dádi­vas de estos cana­llas. A estos delin­cuen­tes no les importa la Patria: des­co­no­cen el con­cepto. No les interesa la socie­dad: el desas­tre es el cas­tigo por no haber votado las irra­cio­na­li­da­des que proponían.

    Como he expre­sado en ante­rio­res opor­tu­ni­da­des, quiero a los grin­gos y los conzco bien. Los quiero por­que nos han defen­dido de la bar­ba­rie comu­nista, como de la nazi, como de la pro­gre. Mi can­di­dato no era el Primo Obama, sino el Cap­tain USN John Mccain. Pero cuando el amigo Valen­zuela habla como habló, no lo hizo por una deci­sión incon­sulta: atrás están tanto su jefe inme­diato, la Tía Hillary, como el Primo Obama y su Staff. Y, ade­más = y fun­da­men­tal­mente =está el sen­tido común de todas las per­so­nas de bien.

    No digan pava­das Kakis­tas: no van a enviar los Mari­nes: sim­ple­mente los van a igno­rar, y como cuando los ami­gos grin­gos igno­ran a algún país, ese mismo país no existe ya más. Lo lamen­ta­ble del caso es que nosos­tros todos for­ma­mos parte del país, y por sus reve­ren­das hijo­pu­te­ces que­da­re­mos aún más fuera del mundo. Miren hacia dónde van el Simio Cari­beño y sus alia­dos: hacia el infierno más espan­toso, y Uste­des, cri­mi­na­les, nos están lle­vando junto con ellos.

    Me gus­ta­ría = iluso de mí = man­te­ner un debate público, cara a cara y sin doble­ces, con el dueño de las “parri­llas” de Quil­mes, el que guar­daba falopa en su local polí­tico, el que huyó de una inves­ti­ga­ción de la Jus­ti­cia = toda­vía con mayús­cula =en la forma más pro­pia de un tra­fi­cante que del fun­cio­na­rio público que enton­ces se supo­nía era: Inten­dente del Par­tido. El que dejó como here­dero = a la manera moya­nista = a su cho­fer, quien pudo haber sido alguien idó­neo, pero sola­mente resultó ser un fiel lacayo de su amo y señor.

    Amiga Susana, te pido dis­cul­pes estas diva­ga­cio­nes de un viejo sol­dado. Hace muchos años juré Defen­derla Hasta Per­der la Vida. Y el Honor Mili­tar, que­rida amiga, es más impor­tante que la Vida misma: es la mejor heren­cia que puedo dejar a los míos.

    Muchas gra­cias.

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