Es El Verbo Encarnado.
Es Un Niño Que Nace.


Es imposible que no entiendan
que a vivir tu vida derecho tienes,
Que no es capricho de la gente
ni depende aquel de que lo entiendan

Que tu existencia recibes
del que es Autor de toda vida
no es el consenso, el que te crea
ni la democracia te concibe

¿Quién fijó que, acaso, dependa
tu vida de la simple suerte,
que el número, el voto, en impune
asamblea puedan decidir tu muerte?

Es la Ley que antecede
por la que se consuma el milagro
son tus padres que aceptan, generosos,
ser partes en lo que el Orden requiere

La morada en que vives, parece débil, que es frágil,
mas nadie puede igualar la fuerza de quién te lleva.
Es tu madre, que forma con sus entrañas una coraza infranqueable,
es allí donde tu creces y juegas con movimiento a cada tiempo mas ágil.

Fue en ese seno, allí mismo, donde recibiste vida plena.
Todo ocurrió en un instante, aquel en el que el espíritu movilizó tu materia.
Todo paso en un momento, lapso en el que el cuerpo puso en acto sus potencias.
Y allí, todo tu ser se manifestó en el cambio, y de tu persona, la realidad quedó llena.

Porque la criatura es la expresión del acto de amor, que resume toda la Creación.
Cada niño, desde la concepción, es ya un “verdadero microcosmos”,
“un pequeño mundo que excede en valor a todo el inmenso mundo inanimado”.
Cuidar su vida, entonces, es obligado servicio a cumplir en particular misión.

La visión del Niño en el Pesebre, en maravillosa epifanía,
fue la manifestación del cuerpo del Padre, mediante el de su Hijo.
En el humilde ámbito, junto al niño, sólo los padres, pastores y animales.
La custodia estuvo a cargo de la milicia del cielo, ángeles alertas, mientras el mundo dormía.

El Padre, certero, anunció su Reino,
lo hizo en Jesús, que es el Niño pequeño.
Y a partir de esa noche, todo niño es modelo
a imitar en pureza, la del niño que es dueño.

Es cuando llegó a la tierra la eterna simiente
que la estrella, que anunció al niño nacido,
continuó brillando avanzado el día, y con el mensaje,
disipando sombras, venciendo a la muerte

Es la Navidad, el Niño ha nacido.
Ha dejado el nido, que es calido y suave.
Enfrentó el destino, previsto en lo eterno,
su dolor nos ha dado el Bien prometido.-

Navidad del año dos mil nueve. Rosario, Santa Fe, Argentina.-

Autor: Juan Carlos Grisolia

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Un comentario en “Es El Verbo Encarnado.
Es Un Niño Que Nace.”  

  1. 1 memoelizalde

    LINDISMO , GRACIAS

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