América En La Encrucijada

“No hay jus­ti­fi­ca­ción a la mise­ria en nues­tro con­ti­nente. No somos un con­ti­nente pobre, sino uno empo­bre­cido por nues­tros cabe­ci­llas polí­ti­cos, jefes de sin­di­ca­tos, empre­sa­rios e inte­lec­tua­les, quie­nes han rehu­sado acep­tar que la liber­tad eco­nó­mica es el com­ple­mento nece­sa­rio a la liber­tad polí­tica en nues­tra bús­queda de paz y prosperidad”. *

*Decla­ra­cio­nes de José Piñera hace 20 años. Acre­di­tado como el arqui­tecto de la pros­pe­ri­dad chi­lena con­tem­po­rá­nea, Piñera es un eco­no­mista afa­mado. Su her­mano menor e inver­sio­nista mul­ti­mi­llo­na­rio Sebas­tián Piñera, qui­zás sea el pró­ximo pre­si­dente de Chile.

La pri­mera década del siglo XXI pare­cía anun­ciar una ola incon­te­ni­ble de esta­tismo polí­tico en Amé­rica y no hay dudas de que esa ten­den­cia per­ni­ciosa se inició con la elec­ción del anti­guo Teniente Coro­nel Hugo Chá­vez Frías a la pre­si­den­cia de Vene­zuela en 1998. A par­tir de ese momento Chá­vez empezó a cimen­tar los meca­nis­mos de corte totalitario-populista que le per­mi­tie­ran pro­lon­gar su poder inde­fi­ni­da­mente. Con el bre­ví­simo parén­te­sis de un fallido y torpe pro­nun­cia­miento en el 2002 y a pesar de algu­nas accio­nes ten­ta­ti­vas al prin­ci­pio, Chá­vez parece haber alcan­zado tem­po­ral­mente sus aspi­ra­cio­nes mesiá­ni­cas, con­so­li­dado su domi­nio en la escena polí­tica de Vene­zuela, e inter­ve­nido nega­ti­va­mente en Sur y Centroamérica.

Chá­vez diri­gió un san­griento y fra­ca­sado cuar­te­lazo para derro­car al pre­si­dente cons­ti­tu­cio­nal Car­los A. Pérez en febrero de 1992. El saldo de ese acto cri­mi­nal fue un cen­te­nar de muer­tos. Derro­tado y hecho pri­sio­nero, el gol­pista fue con­de­nado a una larga pena de pri­sión, pero más tarde fue libe­rado durante el gobierno de Rafael Cal­dera. El ex-presidente Cal­dera, recien­te­mente falle­cido, qui­zás no viviera el tiempo nece­sa­rio como para arre­pen­tirse sufi­cien­te­mente de ese irres­pon­sa­ble perdón.

Apa­ren­tando neu­tra­li­dad hacia el cas­trismo al prin­ci­pio, Chá­vez hace tiempo rom­pió lan­zas por la rui­nosa agenda del hediondo y senil “máximo líder”. Cas­tro ha sido su men­tor y guía, apun­ta­lando al régi­men cha­vista con ase­so­ra­miento polí­tico, guarda espal­das y agen­tes de segu­ri­dad. Su ayuda más efec­tiva ha sido la infor­ma­ción sumi­nis­trada por la agen­cia cas­trista de inves­ti­ga­cio­nes “Direc­ción de Inte­li­gen­cia” (D. I.), algo dete­rio­rada últi­ma­mente como todo lo demás en Cas­tro­lan­dia, pero aún infi­ni­ta­mente supe­rior a su con­tra­par­tida de Caracas.

En ese inter­cam­bio inter­na­cio­na­lista La Habana ha reci­bido de Cara­cas cen­te­na­res de miles de barri­les de crudo anua­les, la mayor parte de los cua­les Cas­tro ha ven­dido en el mer­cado mun­dial en su ince­sante y deses­pe­rada bús­queda de moneda dura. Aun­que Cas­tro ha sido bene­fi­cia­rio de un sub­si­dio de Chá­vez en la mejor tra­di­ción de la feliz­mente des­a­pa­re­cida Unión Sovié­tica, las ubres lla­ne­ras no sacian el ape­tito incon­tro­la­ble del ter­nero socia­lista de La Habana. Este luce cada día más famé­lico, sin impor­tar cuánto mame. El Tirano Here­dero Raúl Cas­tro ha orde­nado recien­te­mente nue­vas y seve­ras medi­das de “aus­te­ri­dad”, anun­ciando un “nuevo Período Espe­cial”. El oro negro de Chá­vez se ha derra­mado en un barril sin fondo, tan inson­da­ble como el Hoyo negro de Calcuta.

Durante la pri­mera década del siglo, a las vic­to­rias ini­cia­les de los clien­tes de Chá­vez en Ecua­dor y Boli­via, se agregó el acer­ca­miento de otros gobier­nos sud­ame­ri­ca­nos como los de Argen­tina y Bra­sil, este último pre­si­dido por un anti­guo cabe­ci­lla sin­di­cal, sig­na­ta­rio del noto­rio Foro de Sao Paulo, quien como pre­si­dente ha man­te­nido la retó­rica “anti-imperialista”, pero tam­bién las estruc­tu­ras del mer­cado libre. La pre­si­denta Bache­let de Chile, de eti­queta socia­lista y anti­gua radi­cal, tam­bién ha pres­tado ayuda ver­bal tanto a Cas­tro como a Chá­vez, pero teme­rosa de los orto­do­xos pre­cep­tos colec­ti­vis­tas, ha hecho en su país lo mismo que Lula en Brasil.

Enar­de­cido por la sen­sa­ción de poder que le pro­por­cio­nan los petro­dó­la­res, Chá­vez per­se­veró com­prando a cuanto polí­tico pro­fe­sio­nal lati­noa­me­ri­cano estu­viera a la venta. Así ayudó a finan­ciar la elec­ción del alcohó­lico y pede­rasta Daniel Ortega a la pre­si­den­cia de Nica­ra­gua. En su ter­cer intento des­pués de dos pre­vios fra­ca­sos, Ortega obtuvo la vic­to­ria con ayuda de la fac­ción del viejo Par­tido Libe­ral de los Somoza que con­trola el obeso ex-presidente Ale­mán. Ale­mán cum­plía sen­ten­cia de pri­sión por ban­dido y en la mejor tra­di­ción bana­nera ven­dió su apoyo a Ortega a cam­bio de liber­tad. La vic­to­ria de Ortega repre­sentó el cénit de la agenda chavista.

Simul­tá­nea­mente a todos esos infor­tu­na­dos acon­te­ci­mien­tos, es electo pre­si­dente de Esta­dos Uni­dos el Sena­dor por Illi­nois Barak Hus­sein Obama, posee­dor del record de voto izquier­dista en el Senado de la Unión durante su bre­ví­sima par­ti­ci­pa­ción en ese cuerpo legis­la­tivo. La elec­ción de Obama, quien supe­rara sor­pre­si­va­mente a la pode­rosa maqui­na­ria de Clin­ton en las elec­cio­nes pri­ma­rias del Par­tido Demó­crata, fue ase­gu­rada por una dra­má­tica cri­sis bancario-crediticia que pro­vo­cara una for­mi­da­ble baja del mer­cado de valo­res durante los últi­mos dos meses pre­vios a la elec­cio­nes gene­ra­les. Las ínti­mas rela­cio­nes pasa­das de Obama con ele­men­tos radi­ca­les de izquierda, inclu­yendo algu­nos abier­ta­mente sub­ver­si­vos, fue­ron ape­nas cubier­tas por la prensa y, en una insen­sata deci­sión polí­tica, el can­di­dato opo­nente prohi­bió toda refe­ren­cia a las mis­mas durante la campaña.

Aun­que la retó­rica de Obama fue esen­cial­mente cen­trista antes de la vic­to­ria elec­to­ral, su ges­tión de gobierno durante el pri­mer año ha sido enfá­ti­ca­mente de izquierda, por lo menos en el sec­tor domés­tico. En la escena inter­na­cio­nal, Obama había pro­me­tido dis­cu­tir sin con­di­cio­nes con Irán, Nor­co­rea, Vene­zuela, Cas­tro­lan­dia y cual­quier grupo islámico-terrorista deseoso de paz, per­dón y olvido. Por eso el nuevo pre­si­dente reco­rrió el pla­neta haciendo actos de con­tri­ción por la supuesta pasada arro­gan­cia de Nor­te­amé­rica. Sus reve­ren­cias y humi­lla­cio­nes sólo pro­ba­ron el axioma de que “hacen falta dos para bai­lar tango”. Ante los ojos de quie­nes odian a los Esta­dos Uni­dos por su riqueza y liber­ta­des, el “Impe­rio” seguía siendo el ori­gen de todos los males del uni­verso, sólo que ahora era más débil. Infor­tu­na­da­mente acer­ta­ban en esa última noción.

Súbi­ta­mente la ofen­siva de inge­nie­ría social en Amé­rica His­pana sufrió un revés ines­pe­rado en Cen­troa­mé­rica. El Pre­si­dente de Hon­du­ras fue depuesto por obra y gra­cia de mili­ta­res, del Con­greso Hon­du­reño y de la Corte Suprema de ese país. Zelaya se encon­traba tra­tando de eje­cu­tar su pro­pio golpe de estado a la cons­ti­tu­ción hon­du­reña que prohibe reelec­ción pre­si­den­cial. En esta coyun­tura el ver­da­dero per­de­dor fue Chá­vez quien había inver­tido millo­nes de dóla­res en la par­tida. Zelaya era la mario­neta del macaco vene­zo­lano a la Daniel Ortega y Hon­du­ras hubiera sido el segundo país de Cen­troa­mé­rica en caer en la órbita del antro­po­morfo de Cara­cas. Nunca creí que Tegu­ci­galpa pudiera resis­tir el fuego diplo­má­tico de Obama y Chá­vez, con los múl­ti­ples clien­tes de este último en la OEA, la ONU y la Unión Euro­pea. Sin embargo, los resul­ta­dos están a la vist

Antes de los suce­sos de Hon­du­ras ya los vien­tos polí­ti­cos sopla­ban en direc­ción opuesta a los intere­ses cha­vis­tas: Washing­ton parece final­mente enten­der que no hay arre­glo con Chá­vez y pacta con Uribe usar bases mili­ta­res en Colom­bia. El nuevo gobierno de Panamá ya ha demos­trado donde está su cora­zón a tra­vés de su emba­ja­dor en la OEA quien, sal­vando el len­guaje diplo­má­tico, ha reci­tado ver­da­des en un reciente y for­mi­da­ble dis­curso en ese club de deba­tes bizan­ti­nos. En Argen­tina la corrup­ción ofi­cial y las estu­pi­de­ces de los Kir­ch­ners tie­nen al gobierno a la defen­siva y los can­di­da­tos res­pal­da­dos por el matri­mo­nio pre­si­den­cial salie­ron por la clá­sica chi­me­nea en recien­tes elec­cio­nes. La opo­si­ción parece des­ti­nada a una pró­xima vic­to­ria en Bra­sil y es por lo menos pro­ba­ble que el quin­tae­sen­cial capi­ta­lista Sebas­tián Piñera gane la segunda vuelta en Chile. Como afir­mara Lin­coln no se puede enga­ñar a todos durante todo el tiempo.

Pero todo eso luce aca­dé­mico al con­tem­plar el futuro inme­diato en Esta­dos Uni­dos. Ese futuro es el clá­sico gorila de 800 libras fir­me­mente plan­tado en la encru­ci­jada de Occi­dente. Aun­que todo parece indi­car que en noviem­bre de este año la com­po­si­ción con­gre­sio­nal cam­biará dra­má­ti­ca­mente, es siem­pre posi­ble que ese cam­bio lle­gue dema­siado tarde para pre­ve­nir la impre­sión arti­fi­cial de papel moneda y con ella una infla­ción des­bo­cada y la deba­cle del dólar. Esa deba­cle tam­bién garan­ti­za­ría la decli­na­ción de este gran país y con ella el fin de la Repú­blica cons­ti­tuída, que for­ja­ran pró­ce­res como Washing­ton, Jef­fer­son y Franklin.

Autor: Hugo J. Byrne

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Un comentario en “América En La Encrucijada”  

  1. 1 PEDRO JUAN

    Es difí­cil no coin­ci­dir con el aná­li­sis de Hugo J. Byrne pues está debi­da­mente expli­ci­tado y fun­dado en las ati­na­das obser­va­cio­nes del esce­na­rio ame­ri­cano. El incre­mento de la inter­ven­ción esta­tal sobre la pri­vada pre­tende impo­ner su pre­sen­cia y dejar caduca cual­quier otra fuente de ver­dad. En reali­dad lo que viene es de muy difí­cil apre­cia­ción, esti­ma­ción y direc­ción. Si bien las res­pues­tas pre­ten­di­das por los gober­nan­tes lati­noa­me­ri­ca­nos pue­den o pare­cen coin­ci­dir en una izquierda inde­fi­nida, los meca­nis­mos de acción y apli­ca­ción son muy disí­mi­les unos de otros. Por lo tanto se per­ci­ben estra­te­gias muy hábi­les algu­nas como la chi­lena y la bra­si­lera y muy tor­pes como las apli­ca­das en Argen­tina, Vene­zuela, Boi­li­via, Ecua­dor por nom­brar algu­nos paí­ses que repre­sen­tan la sin­ra­zón. Por todo ello pienso que este artículo arroja luz y serie­dad en la expo­si­ción del tema. Creo que lo que a la mayo­ría de los lec­to­res nos invade es esa per­ma­nente inquie­tud que no nos per­mite tener nin­guna cer­teza en abso­luto. Si bien no tener­las puede al menos pare­cer meta­fí­si­ca­mente muy intere­sante por la renun­cia que implica, la ver­dad es que razo­na­bles seña­les de esta­bi­li­dad y cer­te­zas son nece­sa­rios para la con­vi­ven­cia en paz.

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