Pueblos Cautivos

La idea era que estu­vié­ra­mos en esa escuela el mayor tiempo posi­ble para que así los maes­tros tuvie­ran más tiempo para incul­car­nos las ideas comu­nis­tas. Rome­lia Gar­cía. Des­pla­zada for­zosa a los doce años.

El pri­mer des­pla­za­miento for­zoso de cam­pe­si­nos en Cuba, des­pués de la Recon­cen­tra­ción del gene­ral espa­ñol Vale­riano Wey­ler –durante la Gue­rra de Inde­pen­den­cia– que se tiene cono­ci­miento, se pro­dujo en la cor­di­llera de los Órga­nos, Pinar del Río.

Eran en su inmensa mayo­ría cam­pe­si­nos que vivían en peque­ños pobla­dos rura­les o en el campo. Mili­ta­res del régi­men de Fidel Cas­tro los habían sacado por la fuerza de sus hoga­res. Pro­ce­dían de las zonas de Ran­cho Mun­dito, Mil Cum­bres, San Diego de Tapia y otras áreas de la pro­vin­cia más occi­den­tal de Cuba. Estos luga­re­ños fue­ron desa­lo­ja­dos y sus pocos bie­nes con­fis­ca­dos, inclu­yendo sus vivien­das, con­du­ci­dos con escolta mili­tar hasta el muni­ci­pio de San Cris­tó­bal y obli­ga­dos a cons­truir un poblado que se llamó “Los Pinos”.

En sep­tiem­bre de 1960 siendo el coman­dante Félix Torres jefe de ope­ra­cio­nes del Escam­bray, mon­ta­ñas situa­das en el cen­tro de la isla, donde se había desa­rro­llado un fuerte núcleo gue­rri­llero con­tra el cas­trismo, el gobierno ordenó el desa­lojo for­zoso de fami­lias de la zona y de áreas rura­les de la pro­vin­cia de Matan­zas, teniendo estas per­so­nas que aban­do­nar sus vivien­das y propiedades.

Meses des­pués se pro­du­je­ron nue­vos des­pla­za­mien­tos for­zo­sos de cam­pe­si­nos para impe­dir que con­ti­nua­ran apo­yando a los insur­gen­tes. Otros cen­te­na­res de fami­lias fue­ron depor­ta­das. Sus tie­rras y pro­pie­da­des se entre­ga­ron a cam­pe­si­nos par­ti­da­rios del comunismo.

En 1963 el gobierno repi­tió el des­pla­za­miento obli­gado de cam­pe­si­nos para dis­mi­nuir el apoyo que reci­bían los alza­dos que ya esta­ban muy diez­ma­dos. En esta oca­sión cerca de 500 fami­lias fue­ron sepa­ra­das por deci­sión de las autoridades.

Las muje­res y los niños que­da­ron en sus casas y los hom­bres ubi­ca­dos en genui­nos cam­pos de con­cen­tra­ción que con­tro­laba la Segu­ri­dad del Estado, como “La Sie­rrita”, “La Cam­pana”, y “El Con­dado”, que esta­ban ubi­ca­das en zonas donde ope­ra­ban los alza­dos en armas. Des­pués de varios meses de reclu­sión sin haber sido pro­ce­sa­dos, la mayo­ría de estos cam­pe­si­nos fue­ron tras­la­da­dos para la región de Guane, Pinar del Río, y ubi­ca­dos en las pri­sio­nes San­dino 1, San­dino 2 y San­dino 3.

Este pro­ceso cri­mi­nal inten­si­ficó su vio­len­cia y en el trans­curso de los años 1963 y 1964 fue­ron miles los pri­sio­ne­ros, entre hom­bres y muje­res, que inte­gra­ron estas fami­lias apre­sa­das que man­te­nían en la zona del Escambray.

Un día las auto­ri­da­des deci­die­ron con­du­cir las muje­res y sus hijos para el reparto Mira­mar, La Habana, donde fue­ron ubi­ca­das en casas con­fis­cada a per­so­nas que se habían ido del país y que el régi­men había con­ver­tido en alber­gues que lle­ga­ron a cobi­jar mas de medio cen­te­nar de refu­gia­dos cada una. Los hom­bres per­ma­ne­cían en el extremo occi­dente la pro­vin­cia pinareña.

En 1966 el régi­men eje­cutó un nuevo pro­ceso de reubi­ca­ción de estas fami­lias que tenían órde­nes expre­sas de no regre­sar a sus luga­res de ori­gen. Las fami­lias fue­ron de nuevo des­arrai­ga­das para ser con­fi­na­das en Morón Pina, Las Cla­ve­lli­nas, Mani­mu­tuabo, entre otras loca­li­da­des de la anti­gua pro­vin­cia de Cama­güey. Los hom­bres que esta­ban en “San­dino” pudie­ron enton­ces reunirse con sus muje­res e hijos en los pobla­dos que les habían sido asignados.

En 1971 una vez más fue­ron expul­sa­das del Escam­bray fami­lias cam­pe­si­nas. Mil dos­cien­tos hom­bres que resi­dían en la región mon­ta­ñosa y sus alre­de­do­res, fue­ron con­du­ci­dos a la fuerza a la Cár­cel de Fajardo en San Cris­tó­bal y a las pri­sio­nes de San­dino 1, 2, y 3, en Pinar del Río. Esta deci­sión del gobierno tuvo lugar 5 años des­pués de haber con­cluido las ope­ra­cio­nes mili­ta­res en la región.

Las auto­ri­da­des decla­ra­ron públi­ca­mente que el desa­lojo se pro­du­cía por­que los hijos de los que habían cola­bo­rado con los alza­dos no podían con­vi­vir con los revo­lu­cio­na­rios. La mayo­ría de los des­pla­za­dos eran resi­den­tes de peque­ños pue­blos y case­ríos del Escam­bray. Según inves­ti­ga­ción rea­li­zada por el expreso polí­tico y sacer­dote, Sal­va­dor Subirat, el régi­men fundó con milla­res de des­pla­za­dos a la fuerza al menos 21 pue­blos cau­ti­vos, entre ellos Brio­nes Mon­toto, Ramón López Peña, Pina, Las Cla­ve­lli­nas, Miraflores,

En 1977 se pro­dujo otro des­pla­za­miento for­zoso. Casi doce años des­pués de haber ter­mi­nado la lucha gue­rri­llera en las mon­ta­ñas del Escam­bray. Los fami­lia­res de los que había sido depor­ta­dos años antes fue­ron con­du­ci­dos para Pinar del Río, donde sus espo­sos o parien­tes mas­cu­li­nos, habían cons­truido pre­ca­rias vivien­das para poder alber­gar a su prole, de la que habían estado sepa­ra­dos por deci­sión guber­na­men­tal desde hacia varios años sin que hubiera mediado un delito o una san­ción judicial.

Autor: Pedro Corzo

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