Crónica de una Ley anunciada

La lla­mada Ley Corta, que esen­cial­mente es una ley habi­li­tante por la cual el Legis­la­tivo pone al poder judi­cial en manos del Eje­cu­tivo y le per­mite al pre­si­dente Mora­les nom­brar a su arbi­trio a las auto­ri­da­des judi­cia­les, ha sido apro­bada por el Legis­la­tivo de manera meteó­rica, sin titu­beos. Entró a la Cámara de dipu­tados y salió de allí como por un tubo, sin cam­biarle ni una coma. De la misma manera entró en la Cámara de Sena­do­res, en la que la dis­cu­sión en Comi­sio­nes siguió en reali­dad la estra­te­gia de per­mi­tir que la opo­si­ción exprese su opi­nión con­tra­ria a la Ley a manera de des­carga o catar­sis por­que las Comi­sio­nes de Cons­ti­tu­ción y Judi­cial y de Minis­te­rio Público, sabían que tenían que apro­bar esta Ley sin nin­gún cam­bio y sin dila­cio­nes (antes del car­na­val), puesto que había venido del Eje­cu­tivo hecha a medida de las nece­si­da­des del pre­si­dente Mora­les, quien a poco menos de un mes de ingre­sar a su nuevo man­dato ha mos­trado ya el per­fil de lo que será su pro­yecto de gobierno en esta nueva fase.

La opo­si­ción plan­teó un pro­yecto de Ley Corta, que no fue admi­tido como pro­yecto, y esta pro­puesta fue hecha con la cons­cien­cia de que la Ley corta sale del marco de la Cons­ti­tu­ción y viola la Cons­ti­tu­ción, pero se hacía nece­sa­ria una visión cons­truc­tiva, tra­tando de acom­pa­ñar el momento pre­sente; situa­ción que llevó a que la opo­si­ción haciendo un balance del con­texto actual admi­tiera que exis­tía un vacío cons­ti­tu­cio­nal res­pecto al nom­bra­miento de los admi­nis­tra­do­res de jus­ti­cia y Magis­tra­dos, y a fin de no pecar de intran­si­gen­cia, sur­gió el plan­teo de ceder para per­mi­tir que exista un periodo de inte­ri­nato de un año, hasta habi­li­tar la elec­ción por voto uni­ver­sal como lo prevé el marco de la Nueva CPE que Mora­les intro­dujo en el país, incluso con muer­tos y diver­sos tipos de vio­la­cio­nes en el pro­ceso de su apro­ba­ción. El plan­teo del pro­yecto de la opo­si­ción, acep­taba el inte­ri­nato pero exi­gía que la selec­ción y el nom­bra­miento de los fun­cio­na­rios y magis­tra­dos del órgano Judi­cial fuera hecho en el seno de La Asam­blea Plu­ri­na­cio­nal u Órgano Legis­la­tivo, lo que final­mente seguía per­mi­tiendo que Evo Mora­les tuviera una inje­ren­cia puesto que tiene los dos ter­cios del órgano Legis­la­tivo, pero esto a su vez per­mi­ti­ría que las corrien­tes que hay den­tro del Mas pudie­ran luchar por sus visio­nes y esto per­mi­ti­ría que exis­tan auto­ri­da­des judi­cia­les con mayor repre­sen­ta­ti­vi­dad pues serían expo­nen­tes de la dele­ga­ción popu­lar diversa, via voto, de todas las varia­cio­nes de lo plurinacional.

Sin embargo, esto fue dene­gado, total­mente, lapi­da­ria­mente, hacién­dose sen­tir de este modo el poder que tiene el Eje­cu­tivo y la acu­mu­la­ción de poder abso­luto que exige para si mismo. Esto nos mos­tró que en Boli­via se ha impuesto el cau­di­llismo frente a la expre­sión de lo plu­ri­na­cio­nal, que no es sólo la repre­sen­ta­ción de opo­si­ción ahora mino­ri­ta­ria y sin ver­da­dera capa­ci­dad de deci­dir o inci­dir en las defi­ni­cio­nes por vota­ción, sino frente a las diver­sas corrien­tes indi­ge­nis­tas y de sec­to­res a las que el voto ha favo­re­cido. Aún a sabien­das que el gobierno es con­cen­tra­dor y recon­cen­tra­dor, el mayor shock ha sido pre­sen­ciar y tes­ti­fi­car que el Estado Boli­viano dejó de ser plu­ri­na­cio­nal en el mismo ins­tante que decía nacer con esta carac­te­rís­tica y pasó a ser UNI­PRE­SI­DEN­CIAL o UNICAUDILLAR.

Es impre­sio­nante ver como hom­bres y muje­res pro­bos, que han tenido una larga carrera como cons­ti­tu­cio­na­lis­tas o defen­so­res de dere­chos huma­nos, a la hora de levan­tar las ban­de­ras y las manos para cum­plir órde­nes desde el Eje­cu­tivo, esgri­men razo­nes supues­ta­mente “polí­ti­cas” para dar curso a las aspi­ra­cio­nes y man­da­tos que vie­nen del Eje­cu­tivo. Las razo­nes polí­ti­cas se escu­dan en la cor­tina de humo de que este es un momento de cam­bio, emi­nen­te­mente “revo­lu­cio­na­rio”, que no acep­tará res­trin­girse ni siquiera a la Cons­ti­tu­ción Polí­tica que ellos mis­mos han apro­bado. En reali­dad no exis­ten razo­nes, no existe la Ley, las leyes son todas tran­si­to­rias e impera el man­dato de quien es hoy dueño y señor de todas las accio­nes y leyes a su arbi­trio. De esta manera se borró de un plu­mazo el Órgano Legis­la­tivo, que ha dado mues­tra de que no existe con la carac­te­rís­tica de sepa­ra­ción de pode­res y el Órgano Judi­cial que tam­poco ten­drá inde­pen­den­cia. Ahora pode­mos enten­der a caba­li­dad por­que en la nueva recom­po­si­ción, no exis­ten Pode­res, sino “Órga­nos”, lo que implica una dife­ren­cia subs­tan­cial por­que mues­tra que está den­tro del plan de recon­cen­tra­ción de poder den­tro del Ejecutivo.

No faltó quien con buena pre­dis­po­si­ción habló del vacío cons­ti­tu­cio­nal (un Sena­dor ofi­cia­lista) que ponía en una situa­ción que había que resol­ver de algún modo, y fue amo­nes­tado dura­mente por el Pre­si­dente de la Comi­sión, un hom­bre de una larga tra­yec­to­ria en favor de los DD. HH, que sin embargo está dis­puesto a olvi­dar todo el espí­ritu uni­ver­sal y garan­tista de los DD. HH para cum­plir con el “encargo y el deseo” del Pre­si­dente. Esto es lo con­tro­ver­tido y sor­prende por­que hay per­so­nas inte­li­gen­tes, con un pasado demo­crá­tico que ahora están dis­pues­tas a olvi­darlo total­mente y a sufrir la “amne­sia revo­lu­cio­na­ria” que pro­pone la vigen­cia de un cau­di­llismo que segu­ra­mente pro­vo­cará muchos dolo­res, per­se­cu­cio­nes y vio­la­cio­nes de DD. HH en nues­tro país.

No se pue­den hacer leyes ajus­ta­das al man­dato único del Pre­si­dente, ni se pue­den ir enta­llando estas leyes a la medida de las nece­si­da­des del poder con­cen­trado en una sola per­sona. Boli­via va cayendo en un pre­ci­pi­cio a nom­bre de la “revo­lu­ción”, sin razo­nar que la ver­da­dera “revo­lu­ción” es gober­nar en res­peto a las leyes y a las garan­tías cons­ti­tu­cio­na­les y pro­fun­di­zar en vez de obviar los dere­chos Huma­nos de los pue­blos.

*Sena­dora Nacio­nal electa por Santa Cruz.

Autor: Centa Reck

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