+Juan Carlos Sánchez
ha llegado al Reino de Dios.

Lec­tor:

Siento comu­ni­car, que quién en vida fuera el perio­dista cató­lico argen­tino, Juan Car­los Sán­chez, ha entre­gado su alma a Dios, y que ya par­ti­cipa de Su Eterna Mise­ri­cor­dia. Mi rela­ción con Juan Car­los fue a tra­vés de e-mails que yo remi­tía a mi direc­to­rio y que él reci­bió en una opor­tu­ni­dad, publi­cán­dolo en su recién inau­gu­rada página polí­tica y desa­rro­llo Nunca escribí para que me publi­ca­ran mis opi­nio­nes en nin­gún medio, y Juan Car­los me hizo creer que mis notas valían la pena y fue­ron aco­gi­das una a una, muchas veces con alguna crí­tica fra­terna, habida cuenta mi inco­rre­gi­ble anti­pe­ro­nismo. que cho­caba con sus mítico y sen­ti­men­tal pero­nismo. Nos unía mucho nues­tra fe cató­lica y la lucha en con­tra de quie­nes ofen­dían a la Igle­sia. Juan Car­los era impla­ca­ble con­tra quie­nes agra­via­ban a Cristo o a la San­tí­sima Virgen.

Tan impla­ca­ble como lo era con aque­llos que pre­di­ca­ban la Cul­tura de la Muerte, defen­diendo con denuedo y per­se­ve­ran­cia la Vida Humana del Niño no Nacido. Era un admi­ra­dor de Car­los Sául Menem, por esa razón prin­ci­pal­mente. Nos vimos en dos opor­tu­ni­da­des única­mente cuando el viajó a Bue­nos Aires. La pri­mera vez cuando lle­gaba de Santa Fe en la ter­mi­nal de ómni­bus de Retiro, que nos pusi­mos de acuerdo como nos reco­no­ce­ría­mos. Le dije que me iba a poner mi gorra colo­rada del viejo y glo­rioso Par­tido Con­ser­va­dor. Se rió y le causó mucha gra­cia cuando nos encon­tra­mos. (En aque­lla época Chá­vez no exis­tía en la vida polí­tica). Y la segunda vez fue cuando acordé una entre­vista con el Padre Chris­tian von Wer­nich cuando estaba dete­nido en Cavia y Figue­roa Alcorta, en una pri­sión dis­ten­dida, en que se lo podía visi­tar con mayor liber­tad, acor­dando con el sacer­dote la hora. Juan Car­los y una secre­ta­ria apa­re­cie­ron a la hora indi­cada y tuvo la opor­tu­ni­dad de depar­tir unas dos horas con el sacer­dote y al fina­li­zar la entre­vista le pidió al sacer­dote una ben­di­ción, y este le impar­tió la ben­di­ción en su frente. Fue muy emo­cio­nante verlo a Juan Car­los de rodi­llas en la calle interna de aque­lla pri­sión reci­biendo con devo­ción esta ben­di­ción. No tenía fal­sos res­pe­tos huma­nos. A par­tir de ese día Juan Car­los jamás olvidó todas las vici­si­tu­des que le narró el padre Chris­tian y se quedó muy impre­sio­nado y dolido por su situa­ción. De ahí que siem­pre lo recordó y le dio prio­ri­dad en su publi­ca­ción a todas sus notas de pedi­dos y salu­ta­cio­nes de Navi­dad y Año Nuevo.

Lo que más me con­mo­vía de Juan Car­los, era que siem­pre estaba del lado del débil, del per­se­guido y en Santa Fe, su ciu­dad, tuvo muchos ami­gos en tal con­di­ción que lucha­ron en con­tra de la sub­ver­sión dei­cida y anti­ca­tó­lica. Apo­yaba a las Fuer­zas de Segu­ri­dad, publi­cando las gace­ti­llas de Darío incan­sa­ble pro­mo­tor del buen poli­cía, recor­dando a las vic­ti­mas poli­cia­les de la sub­ver­sión y aten­día todos los pedi­dos de los fami­lia­res de los pre­sos polí­ti­cos. No des­can­saba, pero su salud nunca fue buena. El tra­bajo lo atra­paba y se repar­tía en mil peda­zos para sacar sus publi­ca­cio­nes. El buen com­bate le exi­gía cada vez más.

Su vida iba trans­cu­rriendo, reci­biendo hala­gos y tam­bién gran­des injus­ti­cias de nues­tros enemi­gos. “Página 12″ lo cri­ti­caba y comen­za­ron a hackear en varias opor­tu­ni­da­des su publi­ca­ción, muchas veces al grado de impo­si­bi­li­tar su salida al aire. El aspecto eco­nó­mico lo tenía preo­cu­pado, no poseía “spon­sors” y eso lo con­se­guía en el día a día con con­tri­bu­cio­nes volun­ta­rias, por­que Juan Car­los era pobre eco­nó­mi­ca­mente y rico en ideas, en gene­ro­si­dad y talento.

Hoy ya no está con noso­tros, pero siento como si lo estu­viera. Sen­ci­llo, ale­gre, inte­li­gente, exce­lente entre­vis­ta­dor, con dotes muy bue­nas de escri­tor, amaba todo lo mís­tico y se incli­naba mucho a selec­cio­nar a sus amis­ta­des que lo lle­va­ban a ser cada vez un hom­bre con mayor for­ma­ción. Abrió su pági­nas a escri­to­res cató­li­cos, como lo son Cosme Bec­car Varela, Anto­nio Capo­netto, Juan Este­ban Olmedo, Car­los Manuel Acuña y fue gene­roso con quie­nes no opi­nando como él, les dió la opor­tu­ni­dad de escri­bir con entera sin­ce­ri­dad. Por­que Juan Car­los valo­raba por encima de todo la hones­ti­dad inte­lec­tual, la sin­ce­ri­dad y el buen cora­zón de sus cola­bo­ra­do­res. Tenía el hidalgo en su san­gre hispana.

Con esa polí­tica, la del cariño, la de bus­car lo mejor, la ver­dad, fue for­mando un enjam­bre de cola­bo­ra­do­res que él fue des­cu­briendo, que muchos le fui­mos pre­sen­tando, y con su exce­lente sen­tido común fue armando un staff de cola­bo­ra­do­res. con per­so­nas que le die­ron bri­llo a esas pági­nas de su medio, que fue diver­si­fi­cando al crear” Día 7, ” con un sen­tido pro­fun­da­mente con­fe­sio­nal, dando pié a que sus cola­bo­ra­do­res fue­ran sacer­do­tes, obis­pos, lai­cos, religiosos.

Era una loco­mo­tora para el tra­bajo y lo hacía con mucho entu­siasmo, pero su salud no estaba bien aten­dida, se con­si­de­raba una for­ta­leza. Grande de cuerpo y de con­tex­tura, comen­zaba ya aso­marse sus pro­ble­mas de peso, y reu­má­ti­cos. Y hasta que ocu­rrió que cayó sor­pre­si­va­mente con gran­des dolo­res abdo­mi­na­les hace menos de un mes y en el Sana­to­rio donde se aten­dió le hicie­ron todos los estu­dios. Diag­nos­ti­ca­ron un cán­cer avan­zado y tal como se ima­gi­na­ban sus seres que­ri­dos, no salió del sana­to­rio des­pués de aquel che­queo, y allí entregó su alma a Dios, no sin sufrir gran­des pade­ci­mien­tos. Tenía sesenta años de edad.

No pensó nunca en él, tenia la pasión del perio­dista de voca­ción, pen­saba siem­pre en sus lec­to­res. Que­ría que ellos tuvie­ran el mejor mate­rial de lec­tura. Fue fun­da­dor de dos medios impor­tan­tes y tuvo la ini­cia­tiva para fun­dar otro dedi­cado a los Pre­sos Polí­ti­cos. Ade­más escri­bió tres obras vin­cu­la­das a su fun­ción perio­dís­tica que fue­ron pre­sen­ta­das hace varios años. Fue un gran devoto del Cura Bro­chero, un pre­cur­sor de su cano­ni­za­ción, un admi­ra­dor del Padre Julio Tri­viño, de su obra y de su vida. Amó a Dios, a sus ami­gos y a sus seres que­ri­dos. Fue un sol­dado de Cristo y un devoto de la San­tí­sima Vir­gen. Su lema fue: Dios, Patria y Hogar.

Juan Car­los, gra­cias por lo que todos reci­bi­mos de ti. Gra­cias Dios mí por reve­larte en los cora­zo­nes nobles.
Des­cansa en Paz

En nom­bre de mis ami­gos y en el mío pro­pio, esta­rás pre­sente siem­pre en nues­tra ora­cio­nes ¡ Des­cansa en Paz !

Autor: Eduardo Palacios Molina

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3 Comentarios en “+Juan Carlos Sánchez
ha llegado al Reino de Dios.”  

  1. 1 Argentina

    Rezaré por él.

  2. 2 Mario Tomasow

    Lo mejor de todo es; ¡¡¡ “SER AGRA­DE­CIDO”!!!!! ¡Que en paz descanse!

  3. 3 LUIS F. ASIS DAMASCO

    Soy de la pro­vin­cia de La Rioja, lamento muchí­simo el falle­ci­miento de este gran patriota, yo estaré siem­pre agra­de­cido por haberme publi­cado mis humil­des pen­sa­mien­tos en tres opor­tu­ni­da­des en su pres­ti­gioso medio “Polí­tica y Desa­rro­llo”, mi mas afec­tuo­sas con­do­len­cias para su familia.

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