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Estoy Saturado
El Columnista Invitado de Hoy: Mario H. Concha Vergara
“Chile es un país afortunado, nada le es fácil” -
MHCV
Después del violento sismo y maremoto que afectó a Chile el 27 de febrero con 8, 8º de intensidad en la escala de Richter, que en este caso equivale a 100 millones de toneladas de TNT y que dejó pérdidas aproximadas por 30 mil millones de dólares (30 millardos), y hubo que lamentar una cantidad de medio millar de muertos, la mayoría de ellos víctimas del maremoto que por una indecisión de la armada de Chile no fue confirmado a las autoridades civiles, la normalidad ha comenzado a volver a las ciudades y villorrios afectados por la fuerza de la naturaleza.
Chile, que es el país más largo del mundo y seguramente el más angosto; históricamente ha sido un país sísmico pues está inserto geográficamente sobre fallas estructurales del planeta y, además, es el país con más volcanes en el mundo, lo que ha hecho de su población no sentirse sufrida, de sentirse siempre solidaria y de enfrentar los retos de la naturaleza con fuerza y voluntad; se enfrenta a la naturaleza con creatividad, con firmeza, con ánimo y hasta con rebeldía. A pesar de lo sucedido, los chilenos ya hacen chistes sobre el terremoto y quienes lloraron ya están manos a la obra reconstruyendo al país.
Los científicos del mundo están asombrados por la fuerza y magnitud del hecho telúrico y piensan que hay mucho que aprender de este sismo, aunque aún se espera la réplica dura, fuerte, y casi parecida al terremoto del 2007. En otros países, dicen los científicos, un terremoto de esta magnitud no hubiera dejado nada en pie. Los muertos se hubieran contado por miles y miles, como en Haití y esto no fue así pues las normas de construcción antisísmicas del país se impusieron sobre la catástrofe con ciertas excepciones de unos 7 hospitales que se perdieron y unos 70 edificios nuevos que sucumbieron por la mala praxis de los llamados “calculistas”, ingenieros que los chilenos esperan paguen su falta de ética con cárcel, así como deben pagar un centenar de saqueadores de comercios y viviendas particulares.
La solidaridad de los chilenos se manifestó de inmediato, así como la de los países extranjeros. La Teletón organizada por el famoso “showman” Don Francisco, quien viajó desde Sudáfrica a Chile, pretendía reunir 15 mil millones de pesos (15 millardos) y reunió más de 30 mil millones (30 millardos), lo cual permitirá la construcción de más de 40 mil viviendas de emergencia; y, las donaciones aún no se detienen así como el trabajo del voluntariado que ya costó la vida, en un accidente, de una niña que este año ingresaría a la universidad. Los muchachos universitarios se han portado a la altura.
Hay que destacar que Evo Morales, presidente de Bolivia y sus Ministros, decidieron colaborar con medio mes de sueldo para con las víctimas de Chile y de paso enviaron 60 toneladas de ayuda no perecible. Ante este gesto, los parlamentarios chilenos, los ministros y altos funcionarios ni siquiera se han aparecido, con dos o tres excepciones por las zonas de catástrofe y por supuesto, no han donado ni una barra de mantequilla para sus conciudadanos en desgracia. ¡Que vergüenza! — Al parecer los políticos chilenos viven en otro mundo, en otra galaxia… ¿O es que tienen pirañas en los bolsillos? Por si no lo saben, un parlamentario chileno gana más de 12 mil dólares mensuales, mientras Evo Morales gana cuatro mil…
De esto y mucho más es que viene mi saturación. En especial con mis colegas periodistas quienes se acostumbraron a la Farándula y piensan que están transmitiendo programas de Farándula. La TV, la Radio, y algunos periódicos han tomado esta desgracia como un circo; por otro lado han inflado la crónica roja de tal manera que en otros países se podría pensar que la mitad del pueblo chileno se transformó en saqueadores.
Por otro lado, no han faltado los idiotizados de anti imperialismo que le echan la culpa a Estados Unidos de América por el sismo. “EE. UU., está tan adelantado científicamente, que primero probó con un sismo en Haití y luego en Chile, para demostrarle al mundo su superioridad”. Esta idiotez sin nombre la comienzan a repetir los ociosos que van a los Café de Ahumada u otros bulevares y comienzan a generar una opinión divergente entre los pro y los anti “yanquis”. Me imagino que Obama debe pasar las noches en vela pensando de como están logrando controlar a la madre natura y a la “pachamama”.
Si bien es cierto, y en especial en la TV, que se ha frandulizado el terremoto, también es cierto que las radios como Cooperativa, Agricultura y Biobío, han sido puentes de alivio y comunicación para las zonas afectadas y en especial para reunir familias que no sabían de sus parientes.
Se dice, sin embargo, que radio Biobío al magnificar los saqueos lo único que obtuvo fue más desorden en Concepción y Talcahuano, dos urbes de las más afectadas por el sismo y maremoto. También, en un principio, la gente sintió como que había una crítica injusta en contra de Michelle Bachelet y eso, seguramente, no gustó al pueblo…
La descoordinación de los primeros días se debió en especial a la falta de comunicaciones. Recuerdo que en terremotos como el de los años 60 del siglo pasado, cuya magnitud fue terriblemente devastadora, los radio aficionados hicieron una cadena que logró avisar al mundo de la tragedia, ayudar a las miles de víctimas, y coordinar a las actividades. Lamentablemente, hoy, con los adelantos tecnológicos, nadie en el Estado chileno (menos en el gobierno) pensó en la necesidad de mantener una red nacional de radioaficionados. Es de esperar que esto sea considerado como tarea inmediata y no caiga en el olvido.
Un amigo, con un importante puesto en una municipalidad en la costa, cercana a Santiago, me dijo que él no entendía que las municipalidades, en pleno siglo XXI no poseyeran, al menos, dos teléfonos satelitales para obviar el problema de la caída de la electricidad. Por otro lado criticó a la ONEMI que es el organismo chileno para las catástrofes de no estar preparado para esto. “Sin embargo, para el terremoto de Haití, al otro día estaban allá con la ayuda chilena, ¿quién entiende esto?”, dijo mi amigo…
Además del terremoto de la naturaleza, el país chileno comienza a vivir a partir del 11 de febrero un terremoto político. La derecha vuelve al poder democrático después de 50 años con el empresario Sebastián Piñera, uno de los hombres más ricos de América Latina, quien antes de asumir la Primera Magistratura del país se había comprometido a vender todas las acciones de sus empresas y asumirá sin haberlo hecho. Esto de que por sí es un terremoto, sin embargo, pasará por debajo de la mesa pues, los chilenos, ante la magnitud del desastre decidieron unir fuerzas; es decir la nueva oposición liderada por Michelle Bachelet, quien se va del poder con 84% de popularidad, según encuesta hecha después del sismo, decidió hacer causa común con el nuevo gobierno para enfrentar la reconstrucción, la cual para suerte del nuevo mandatario generará más que el millón de nuevos empleos ofrecidos y un crecimiento superior al 6% anual de promedio en sus cuatro años de mandato. Se calcula que para 2010 el crecimiento del PIB será de un 4, 5 como mínimo y con una inflación anual de 3, 5%.

Bachelet deja al nuevo gobierno con reservas operativas superiores a los 13 mil millones de dólares (13 millardos), Codelco (la estatal cuprífera aportará como mínimo unos 8 mil millones de dólares (8 millardos) y las AFP, que especulan con la plata del trabajador, quienes obligatoriamente tienen que cotizar sus pensiones, tienen por lo menos un fondo de cerca de 200. 000 millones de dólares (200 millardos) es decir, Sebastián Piñera, tendrá más dinero que el gobierno petrolero de Hugo Chávez de Venezuela, más dinero que Inacio “Lula” Da Silva, y podrá hacer un Chile nuevo si es que aprende de los errores que se manifestaron en el manejo de esta crisis.
La reconstrucción del país tomará, según expertos, de tres a cuatro años, lo cual, en todo caso es un récord y demuestra el espíritu trabajador de los chilenos país en el cual el promedio de horas de trabajo es de 12 horas diarias.
El optimismo del país es grande. Ya comenzaron a salir las exportaciones a pesar de las pérdidas de infraestructura portuaria; los supermercados y malls están trabajando, en las zonas afectadas en más del 70%; no ha habido desabastecimiento de ningún producto con excepción de algunos tranquilizantes lo cual es lógico pues según los psicólogos a las personas podría tomarle hasta dos meses perder la sensación de miedo o intranquilidad causada por el sismo. Por otro lado se han levantado unos siete hospitales de campaña con sus dotaciones completas; la infraestructura hospitalaria sufrió pérdidas por 1. 500 millones de dólares (1, 5 millardos), la infraestructura terrestre, autopistas y ferrovías por unos 2. 000 millones de dólares (2 millardos), los puertos por más de 2. ooo millones de dólares (2 millardos), la industria vitivinícola tuvo pérdidas por 400 millones de dólares, (0, 4 millardos), la industria pesquera por 500 millones de dólares (0, 5 millardos), la industria del acero por 300 millones de dólares (0, 3 millardos), sumando, en general, la infraestructura productiva pérdidas por unos 15. 000 millones de dólares (15 millardos) más las pérdidas por viviendas, edificios, patrimonio histórico nacional, y pérdidas de producción por cerca de 15. 000 millones de dólares.
Todo lo anterior tiene que reconstruirse y en forma rápida. Alguien se acordaba del terremoto de Tocopilla, al norte de Chile, el año 2007 que dejó a la ciudad en un 70% en ruinas. Hoy, nadie podría decir que allí hubo un sismo de gran magnitud. Chile tiene la voluntad de hacerlo. Está unido políticamente, por ahora, lo que podrá impulsar la reconstrucción y, lo mejor de todo, es que existe el dinero para hacerlo, en especial, gracias a la gestión de Michelle Bachelet Jeria, única mujer presidenta de Chile y quien tuvo la fortuna de crear el lema, que hoy está en boca de propios como de extraños, ¡Fuerza Chile!
*El autor es periodista, escritor y analista
*Candidato a PhD. en Comunicación Estratégica
Autor: Mario H. Concha Vergara*
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Hermano, ante todo un fraternal saludo. Por otro lado,tal como lo expones magistralmente, la grandeza de un país est´, definitiva y absolutamente, en la calidad de sus habitantes. Chilenos, Bravo por ustedes! Tremenda lección!
Cuando nada es fácil todo debe hacerse con fuerza, decisión, tecnología y con una dignidad política que acompañe los procesos. Los gobiernos democráticos de Chile supieron capitalizar las acciones de Pinochet al cual se le puede criticar desde el punto de vista de los derechos humanos, más no así por su falta de patriotismo. Tuvo Chile durante la dictadura la posibilidad de contar con un plan económico coherente que le sacó de la postración y la miseria. Le continuaron procesos democráticos que tuvieron la coherencia de no dilapidar los aciertos del gobierno militar y dejar en manos de la justicia lo que le era propio a ésta. Así salieron de una gran frustración interna y los objetivos comunes comenzaron a ser evidentes en políticas internas y externas que beneficiaron a ese país. En contradicción a ese pueblo, nosotros los argentinos hicimos todo lo contrario acumulando las acciones negativas de un gobierno tras otro hasta transformarnos en un país sin credibilidad y orden. Tenemos suficiente fuerza intelectual para organizarnos y poder cambiar las circunstancias, más al parecer las acciones individuales siempre fueron un obstáculo para percibir un modelo que nos beneficiase a todos por igual. Espero que los ejemplos como el caso de Chile sirvan al menos para la comparación y sacar conclusiones que permitan rectificar rumbos.
Gracias por vustros comentarios