A ALBERT Camus

Albert Camus fue la unión de la luci­dez y la pasión, su cla­ri­dad no excluyó momen­tos de deli­rio, cuando éstos habían pasado con­vir­tién­dose en tes­tigo, los inter­pretó. Así fue Camus, un pen­sa­dor filo­só­fico, escri­tor lite­ra­rio y artís­tico. De ori­gen fran­cés, nacido en Arge­lia en 1913. Hijo de la revo­lu­ción exis­ten­cia­lista ins­pi­rada por filó­so­fos del siglo XIX como Nietzs­che y Kier­ke­gaard o por escri­to­res de sin­gu­lar pro­fun­di­dad como Dos­toievski, Rilke y Kafka.

De joven ni el tea­tro ni la lite­ra­tura ago­ta­ron sus ener­gías y comienza a via­jar por Europa, logrando publi­car su pri­mer libro “El revés y el dere­cho”, donde la poe­sía está pre­sente en todos los momen­tos. Su ori­gen humilde nunca lo olvidó ni los lazos que lo unie­ron a los pobres, su trán­sito por la lite­ra­tura es expan­sivo y per­ma­nente en el tea­tro, en la novela, a veces tam­bién en el escrito teó­rico como telón de fondo ina­mo­vi­ble y viviente. “La poe­sía existe con ante­rio­ri­dad a la expe­rien­cia absurda, pero tam­bién la corona”. La expe­rien­cia de sus via­jes le llevó al lirismo, a un con­tacto con lo irra­cio­nal: el viaje des­nuda el alma, pues “el temor es el pre­cio… el temor des­truye en noso­tros una espe­cie de deco­rado inte­rior”. De su juven­tud se acuerda Camus: “Nací pobre bajo un cielo feliz, en una natu­ra­leza con la que uno se siente de acuerdo, no hos­ti­li­dad. No comencé por des­ga­rra­miento, sino por la ple­ni­tud”. Ejer­cía el perio­dismo en Argel y París; cuando llega la II Gue­rra Mun­dial Camus se lanza con­tra la resis­ten­cia ale­mana, publicó un perió­dico clan­des­tino lla­mado Com­bat. Sin aban­do­nar sus libros en 1942 apa­rece “El extraño” y segui­da­mente “El mito de Sísifo”. Su fama se acre­cienta y al res­ti­tuirse la liber­tad, toma nue­vas fuer­zas con sus siguien­tes publi­ca­cio­nes “El malen­ten­dido” y “Calí­gula”, entre otras.

En 1957 Albert Camus recibe el pre­mio Nobel de la lite­ra­tura, en el dis­curso que pro­nun­ció con motivo de la cere­mo­nia expresó su sor­presa por aquel honor: “No me ha sido posi­ble ente­rarme de vues­tra deci­sión sin com­pa­rar sus reper­cu­sio­nes con lo que real­mente soy”. Acos­tum­brado a vivir en la sole­dad, tiem­pos que en Europa los inte­lec­tua­les esta­ban redu­ci­dos al silen­cio, Camus sube a la cum­bre recia­mente. Siendo dife­rente a los demás, se somete a la ver­dad obli­gado para no ais­larse y aprende que su arte debe tras­fun­dir, vin­cu­lán­dose con todos. Los títu­los publi­ca­dos son exi­to­sos: “El extraño”, “La peste”, “El rebelde”, advir­tién­dose cómo su rico y ner­vioso estilo se aba­lanza en todas las direc­cio­nes con cada una de sus fra­ses lle­nas de refle­xión. Ante todo, no fue un pen­sa­miento abs­tracto como él mismo lo mani­fes­tara: “El pen­sa­miento se une a la expe­rien­cia de una vida y se forma en ella”.

Las ideas de Camus tuvie­ron mucho que ver con el exis­ten­cia­lismo y puede decirse que sin la corriente exis­ten­cia­lista su obra hubiese sido impo­si­ble o habría cam­biado de sen­tido. A pesar de haber recha­zado Camus la eti­queta de exis­ten­cia­lista, parte de la expe­rien­cia del absurdo, de la falta de sen­tido “Vivi­mos mecá­ni­ca­mente, sin saber por qué… De pronto una cri­sis nos obliga a hallar un sen­tido a lo que esta­mos haciendo, y empe­za­mos a refle­xio­nar en serio”. Lo absurdo se ini­cia cuando el mundo no parece hecho para el hom­bre, el hom­bre parece ser un acci­dente, una idea de última hora; “en sen­tido estricto, lo absurdo no es ni el mundo ni yo mismo, sino la rela­ción que liga al mundo con­migo mismo”. En la “Rebe­lión” Camus insiste “es una con­fron­ta­ción per­pe­tua del hom­bre por su pro­pia oscu­ri­dad… Vivir es hacer vivir lo absurdo” como Sísifo con su roca a cues­tas, hay que reha­cer cada día del camino coti­diano, ase­ve­rar nues­tro carác­ter humano aco­sado por todas par­tes por un uni­verso inhu­mano. ”El extraño” fue la obra de Camus más pre­su­ro­sa­mente difun­dida y tra­du­cida en varios idio­mas, siendo su temá­tica la trama que intere­saba a todos los del siglo XX, una mez­cla par­ti­cu­lar­mente esté­ril e inhu­mana de indi­fe­ren­cia e hipo­cre­sía. En lo polí­tico fue par­ti­da­rio de una ter­cera posi­ción, ni ali­neado con capi­ta­lismo ni con el comu­nismo deca­dente en ver­sión de la Unión Sovié­tica. Camus fue un escri­tor “com­pro­me­tido” y un clá­sico que abo­rre­cía el exceso y bus­caba ante todo el equi­li­brio. Este nota­ble pen­sa­dor murió el 4 de enero de 1960 en Francia.

Fuente: 2001.com.ve

Autor: Francisco Alarcón

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