Proyecto de Ley
para “democratizar” la Justicia.
De Jueces y De Aristocrátas

Impul­sado por el dipu­tado kir­ch­ne­rista Ale­jan­dro Rossi, con el expreso aval del Poder Eje­cu­tivo a tra­vés del Minis­te­rio de Jus­ti­cia, ha ingre­sado al Par­la­mento un pro­yecto de ley que pre­tende refor­zar, aún más si cabe, el férreo con­trol del Gobierno sobre el Poder Judi­cial. De acuerdo con lo expuesto por el mismo autor del pro­yecto, la idea es “exa­mi­nar” cada cua­tro años a los jue­ces, so pena de jui­cio polí­tico si no se aprueba el “exa­men”, lo que, de hecho, da por tie­rra con la esta­bi­li­dad de los car­gos de los magis­tra­dos garan­ti­zada por la misma cons­ti­tu­ción. La cosa va más lejos: hay que “demo­cra­ti­zar” a los jue­ces por­que, en su mayo­ría, repre­sen­tan un esta­mento “aris­to­cra­ti­zante” y, por ende, anti­po­pu­lar. Hasta aquí el nuevo dis­pa­rate kirchnerista.

Al ponerme a refle­xio­nar sobre el asunto no pude evi­tar retro­ce­der en el túnel del tiempo hasta mi infan­cia. Recordé, así, el pri­mer juez que conocí. Gran amigo de mi padre. De apli­carse los cáno­nes “desaris­to­cra­ti­zan­tes” que se intenta impo­ner, hoy no podría ser juez. Se tra­taba de un aris­tó­crata que acu­día sema­nal­mente, todos los jue­ves, a las cla­ses que papá dic­taba en casa. Como vivía -¡horror!- en San Isi­dro, casi siem­pre se que­daba a cenar des­pués de la clase, pre­vio paso por la des­pensa de la vuelta adonde acu­día para avi­sar por telé­fono a su fami­lia (tar­da­ron ocho años en ins­ta­lar­nos el telé­fono en mi casa) y. de paso, com­prar algún buen queso o embu­ti­dos para com­ple­tar la comida. Así, este aris­tó­crata, se sen­taba a la mesa del nieto de ita­lia­nos y de la hija de espa­ño­les, mi madre. Ahora que men­ciono a mi madre, no sé si por ser des­cen­diente, por vía materna, de capi­ta­nes de ultra­mar, era extra­or­di­na­ria­mente dis­tin­guida y aun­que jamás supo coci­nar era capaz de pre­sen­tar un modesto pas­tel de papas con la misma ele­gan­cia con la que otras seño­ras podían pre­sen­tar una pavita “a la york”. A veces, se tra­taba hasta de una carne al horno por­que los pobres podía­mos comer carne en aque­lla Argen­tina. Todo pre­pa­rado por uno de los inte­gran­tes más impor­tan­tes de nues­tra fami­lia: la entre­rriana que nos acom­pañó durante déca­das cobrando, a su pedido, lo que podía­mos pagarle o sin cobrar nada mien­tras papá estuvo preso.

Regre­sando a nues­tro juez, diré que se tra­taba del Dr. Arturo Llosa (empa­ren­tado con los Lacroze, los de la Serna, etc.). Admi­raba a mi madre de quien decía que pre­si­día la mesa como “una cas­te­llana en su cas­ti­llo”. Le agra­dezco al dipu­tado Rossi haberme hecho recor­dar, a su pesar, estas cenas. En reali­dad, casi todo lo que sé lo aprendí en las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das en las mesas y sobre­me­sas pre­si­di­das por mis padres. Allí conocí y escu­ché a muchos “grandes”.

Otros “aris­tó­cra­tas” visi­ta­ban mi casa y la que mejor expre­saba esa admi­ra­ción, exenta de adu­la­ción, que los ver­da­de­ros humil­des sien­ten hacia la aris­to­cra­cia ver­da­dera, era nues­tra insigne coci­nera quien no disi­mu­laba sus pre­fe­ren­cias: “ado­raba” a Hugo Wast (Gus­tavo Mar­tí­nez Zuvi­ría) por­que nadie como él sabía darle un trato tan exqui­sito como que hasta le escri­bía alguna misiva cuando se iba de viaje a Europa.

Quise con­tar estos recuer­dos, sobre todo a los jóve­nes, para que se entienda cómo era aque­lla Argen­tina de hace sesenta años, cómo era el trato entre las per­so­nas, más allá de las cla­ses socia­les, sin leyes, ni con­tra­tos, ni pape­les. No se me escapa que no en todas las casas y casos se vivía esta ver­da­dera “inclu­sión social”; pero ella era el fruto de una armo­nía social en la que un juez aris­tó­crata repre­sen­taba una garan­tía de jus­ti­cia para los humildes.

Autor: María Lilia Genta

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


4 Comentarios en “Proyecto de Ley
para “democratizar” la Justicia.
De Jueces y De Aristocrátas”  

  1. 1 Matilde Del Carmen Masats

    La capa­ci­dad de los Legis­la­do­res es muy pobre, ya que el que no nace para pito nació para cor­neta, si la Jus­ti­cia debe ren­dír equi­va­len­cias para ejer­cer la pro­fe­sión del mismo modo, lo hagan los futu­ros legis­la­do­res antes de asu­mir el cargo. No se defiende a sus pro­vin­cias pegando el fal­tazo, los vota­ron para que los ayu­den en sus pro­ble­mas, no escon­denrse entre bam­ba­li­mas o que dan­dose en su provincia.….Esperando la lle­gada del fín de mes para cobrar los $ 100.000.….Bochornoso.…

  2. 2 pipino

    Señora Lilia.

    Su señor padre fue un grande y ver­da­dero aris­to­crata, mayor que todos los Ancho­rena, Alzaga y De La Serna jun­tos, por­que fue el Mejor de todos, como Sol­dado, Padre, Maes­tro y Mar­tir. Pocos argen­ti­nos (casi diria que nin­guno) estan a su altura.

    Los Rossi, Kir­ch­ner, y demas ni siquiera lle­gan a ser seres huma­nos. Son excre­men­tos del demonio.

  3. 3 RIVAROL

    Cupo a la era moderna el pri­vi­le­gio de corrom­per a los humil­des.” NICO­LÁS GÓMEZ DÁVILA (“Suce­si­vos esco­lios a un texto implí­cito”, pág. 109, ed. Edi­cio­nes Áltera, Bar­ce­lona, 2002).

  4. 4 ricardo eduardo guardia

    gra­cias a Dios com­parti esos jue­ves en los 70, con tus padres, me acuerdo y se me eriza la piel, de recor­dar a esos enamo­ra­dos de la Vir­gen y de la Patria, de las cosas que son eter­nas y esen­cia­les. Que her­mo­sura aque­llas char­las escla­re­ce­do­ras. Com­pa­rar aque­llo con la pobreza de inte­li­gen­cia de nues­tros poli­ti­cos de turno que no hacen más que aver­gon­zar­nos y abul­tar su patri­mo­nio des­ca­ra­da­mente y suge­rir pro­yec­tos de ley opues­tos a la cons­ti­tu­ción, un beso a tu fami­lia y como siem­pre desde tucu­man un fuerte abrazo.

Deje un comentario