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Bolivia — Nosotros los cruceños
El “nosotros” hace referencia a un conjunto social que nos involucra en todo lo que nos concierne como comunidad con identidad propia y rasgos culturales que constituyen nuestras raíces y cimientos más allá de las diferencias de clase, economía y de opciones y elecciones personales que nos marcan y definen como esencialmente iguales y distintos a la vez.
Nosotros los cruceños, no acabamos de entender la magnitud del avasallamiento que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia. Podríamos decir que en los albores la persecución ya estuvo como un sino en ciernes desde el Imperio Incaico que para extenderse miró los llanos Orientales como una posibilidad de su expansión. Luego la colonia con su poder de audiencias y oidores que también tuvieron las llanuras orientales en la mira, tomándolas como el reservorio que tenía que dormir el sueño de los inocentes, hasta que la explotación de las entrañas de las minas les diera tiempo de pensar en ellas. Después de 1825 quienes se adueñaron de la naciente República de Bolivia condenaron a los cruceños al ostracismo porque en el contexto del poder centralista, nada podía surgir sin antes haberse sometido a la cultura considerada como “dominante”, llámese esta aymara-quechua, pero sobre todo estatista-centralista occidental.
Nosotros nos impusimos con nuestra pujanza, con el esfuerzo de nuestros abuelos y nuestros padres que desde la “estancia” o el establecimiento agrícola-ganadero nos llevaron al progreso. No se si ustedes tuvieron la suerte de vivir en una “estancia”, pero yo si la tuve y agradezco siempre la bendición de haber pasado por esos años de sacrifico y de tesón en el que nuestros padres demostraron su esencia, su visión y la fuerza arrolladora de quienes conjuncionándose con la tierra y la naturaleza irrumpieron con el beneficio de su esfuerzo y su trabajo para derramar bienestar sin exigencias ni reclamos. La “estancia” se llamó así porque para arrancar los frutos y los beneficios de la tierra, las familias cruceñas tenían que residir en la pequeña propiedad agrícola la mayor parte, si no todos los meses del año. En la estancia el padre con trabajadores y sus familias desarrollaban juntos todas las tareas de producción, que iban desde ordeñar, fabricar las correas y los lazos con el cuero del ganado faenado, hasta marcar, luchar por el ganado en las sequías feroces, e ir al chaco, cosechar, hacer el queso, etc, etc. Todos tenían que estar en el lugar de producción porque de lo contrario nunca hubieran salido de la pobreza y la parálisis a la que se había destinado a estas extensas llanuras.
Nosotros los cruceños, no nos abandonamos nunca a nosotros mismos a pesar de tener que tolerar persecuciones virulentas como las que sufrieron nuestros padres en la década que transcurrió desde 1950 a los umbrales de 1960. No nos abandonamos a nosotros mismos y toleramos estoicamente toda la agresividad y persecución que entonces también rayó en la locura de creer que por la fuerza se puede hacer retroceder la determinación de un pueblo a aferrarse a la vida y tomar su lugar en la lucha por la autodeterminación y sobrevivencia.
Sin embargo ahora “Nosotros los cruceños” somos una vez más agredidos y amenazados de exterminio cultural y tal vez tengamos que sacar la fibra y la talla que nos dieron nuestros antecesores para hacer frente a las exigencias de un poder insaciable que pretende imponerse con la determinación feroz de echar manos de cualquier arma o ideología para argumentar y pretender justificar la agresión e intolerancia que nos prodigan por ser distintos en nuestras concepciones de cómo vivir, trabajar, producir, pensarnos y pensarlos.
Para todos estos fines se diagramó desde las esferas de los poderes interesados en someternos el caso terrorismo y se utiliza el tema de las “logias” en un intento de desarticulación del poder regional. Estas categorías de criminalización de los poderes regionales, les vienen muy bien en este momento a aquellos que se han propuesto destruir el tejido del poder articulado en Santa Cruz. Cabe aclarar que los sindicatos y el naciente buró político instalado en occidente para fines de reproducción y sostenimiento del poder no son otra cosa que logias que funcionan para sus propios fines y beneficios, sin pensar en absoluto en los beneficios que deberían distribuir en el cuerpo social. El beneficio que se busca en primera instancia es de la reproducción del poder entronizado, mientras al cuerpo social se le ponen algunos paños fríos y se le colocan algunos parches con los que se pretende sostener el ideario colectivo desde el plano discursivo mientras la realidad sigue matando niños, madres, obreros y ahora pueblos enteros.
Todo ha sido tejido en el plano discursivo para avasallar a Santa Cruz y esto debe indignarnos sin que nuestra indignación tenga para nada que ser utilizada a fin de endilgarnos el rotulo perverso de “terroristas” o que tengamos que sufrir el ser señalados por supuestos actos de “terrorismo” o traición a la Patria o intento de división a la Patria, en el lenguaje que han amasado y vuelto a zurcir los perseguidores de turno con el fin de justificar sus acciones que encajan en la categoría de los crímenes de lessa humananidad que comienzan por el amedrentamiento y llegan al encarcelamiento y hasta a la muerte física como medida aleccionadora para exterminar culturas que por sus diferencias inherentes– interfieren el camino que pretenden allanarse los poderes sin límites.
La imagen de un retazo de Santa Cruz invadida con miles de pretextos– algunos construidos en torno a verdades a medias o justificaciones y otros simplemente unidos a la imagen de los nerones viendo tocar la lira mientras dejan que el incendio se propague y de los Pilatos lavándose las manos después que han planificado minuciosamente la agresión e incluso han ordenado y puesto a quienes encabezarán las acciones destinadas a provocar y desatar el nudo del deseado exterminio productivo– social– cultural. Esta imagen es no sólo un cuadro estremecedor y doloroso sino abominable.
No pretendamos que nos apoyen y menos nos defienda nadie que no seamos quienes estamos en el difícil trance de estar siendo perseguidos, avasallados y radicalmente amenazados. Sólo nosotros los cruceños de sentimiento y de corazón debemos apoyarnos, defendernos, protegernos, abrazarnos y buscar la salida en este momento en el que el intento de extermino comienza a consolidarse y a tomarnos por asalto.
*La autora es Senadora Nacional.
Autor: Centa Reck*
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