Argentina, siempre curiosa
y, ahora, peligrosa

“La demo­cra­cia no es la suce­sión en el usu­fructo de un Estado opresor”

Armando Ribas

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Es nota­ble que, más allá de la ya famosa frase que dice que, en el mundo, exis­ten cua­tro sis­te­mas eco­nó­mi­cos –capi­ta­lismo, socia­lismo, Japón y Argentina-, nues­tro país siga gene­rando curio­si­da­des, dig­nas de apa­re­cer en el Guiness.

Pro­du­ci­mos, por ejem­plo, un fue­loil de altí­sima cali­dad –tanta, que se exporta a Esta­dos Unidos-, que res­peta los más fuer­tes stan­dards medioam­bien­ta­les res­pecto al con­te­nido de azu­fre, un grave contaminante.

Sin embargo, a la par que lo expor­ta­mos al pri­mer mundo, impor­ta­mos desde Vene­zuela –en reali­dad, ni siquiera de allí– un fue­loil de pésima cali­dad, que des­gasta maqui­na­rias y des­truye motores.

Para que se entienda, impor­ta­mos de Vene­zuela un fue­loil que no nece­si­ta­mos, que ese país no pro­duce (su única rela­ción con los boli­va­ria­nos radica en que en Cara­cas tiene su domi­ci­lio una tra­der de Marc Rich que opera el nego­cio), que es de peor cali­dad que el nues­tro y, ade­más, es mucho más caro.

Don Came­ron, Secre­ta­rio de Ener­gía, había ade­cuado las nor­mas argen­ti­nas a esos stan­dards inter­na­cio­na­les, es decir, ponién­do­nos a la altura de las nacio­nes que más res­pe­tan el ambiente humano. Pero, para per­mi­tir la curio­si­dad que estas líneas des­cri­ben, derogó esas nor­mas, aumen­tando –por nece­si­dad, según dijo– la can­ti­dad de azu­fre per­mi­tido, lo cual habi­litó la impor­ta­ción del fue­loil pseudo vene­zo­lano. ¿No es original?

Esta rareza se pro­duce desde 2008, a par­tir de los pri­me­ros acuer­dos que fir­ma­ron un año antes el papa­gayo pata­gó­nico y el pin­güino cari­beño -¿o era al revés?- para comen­zar a cons­truir este anda­miaje de corrup­ción. Hablé, por pri­mera vez, de este tema en una nota que publi­qué en www. nue­voen­cuen­tro. com en junio de ese año.

Tam­bién nos jus­ti­fica nues­tra aspi­ra­ción al Gui­ness la “volun­ta­ria” y uná­nime elec­ción, por parte de todas las empre­sas que expor­tan a Vene­zuela, de una misma tra­der total­mente inne­ce­sa­ria en el comer­cio inter­na­cio­nal nor­mal, y a la cual le pagan 15% –un pre­cio en cual­quier caso carí­simo– por unos ser­vi­cios que prestaba.

Pero, ade­más de esas excen­tri­ci­da­des, que dan razón al pri­mer adje­tivo del título de esta nota, los Kir­ch­ner han comen­zado a correr, cuesta abajo, en una pen­diente espi­ra­lada de vio­len­cia cuyo final no cono­ce­mos, pero pode­mos prever.

Comen­za­ron cuando se pro­dujo la cri­sis que fabri­ca­ron con el campo, con­tem­po­rá­nea de la rup­tura en la alianza que man­te­nían con el grupo Cla­rín hasta entonces.

A par­tir de allí, los ata­ques a la prensa en gene­ral, y a ese con­glo­me­rado en par­ti­cu­lar, fue­ron agra­ván­dose, tanto en su cali­dad cuanto en su frecuencia.

Si bien es cierto que se ha pre­sen­tado como pro­pó­sito exclu­yente de la san­ción de la nueva Ley de Medios el dis­pa­rar un misil con­tra el cora­zón del impe­rio de Noble-Magnetto, la reali­dad dice que el fin último es cons­truir una prensa uni­for­mada a los deseos del tirano de Oli­vos, tal como lo hizo en Santa Cruz, desde ya sus leja­nos días de Gobernador.

Y quie­nes, desde la izquierda bien inten­cio­nada, levan­ta­ron dócil­mente sus manos para votar ese ade­fe­sio, actua­ron en reali­dad como idio­tas útiles de esa ver­da­dera cons­pi­ra­ción oficial.

Lo que comenzó con bro­mas, chi­ca­nas y cha­rras­qui­llos con­tra “movi­le­ros”, con­ti­nuó con tor­pes acu­sa­cio­nes desde el famoso atril y, final­mente, llegó a la calle bajo la forma de afi­ches y pan­car­tas. Si a ello suma­mos la paro­dia de jui­cio que realizó la delin­cuente Hebe de Bona­fini en Plaza de Mayo ayer, res­pal­dada hoy por doña Cris­tina desde la ESMA, tene­mos defi­nida una situa­ción de lin­cha­miento con­creto con­tra una serie de perio­dis­tas de carne y hueso.

Es más: la Pre­si­dente dijo esta tarde que, mien­tras ella se man­tenga en el gobierno, no habrá una víc­tima, refi­rién­dose a aqué­lla que pudiera deri­varse de una orden de repre­sión. No sólo debe­mos leer en ese men­saje que no se pon­drá límite alguno a los pseudo ambien­ta­lis­tas de Gua­le­guay­chú, sino tam­poco a quie­nes sal­gan a la calle a escra­char o las­ti­mar a esos periodistas.

Quie­nes tuvi­mos la opor­tu­ni­dad de ver, por tele­vi­sión, el des­file con el cual don Hugo con­me­moró el Bicen­te­na­rio de la inde­pen­den­cia vene­zo­lana, en espe­cial cuando pasa­ron los chi­cos que inte­gran su nueva “gue­rri­lla” con­tra la poca prensa libre que queda, no pudi­mos menos que recor­dar a los cami­sas par­das de las SA ale­ma­nas, esa cuasi poli­cía pri­vada de Hitler, que éste uti­li­zaba para inti­mi­dar a los opositores.

Y las pato­tas de Moreno y de la Emba­jada de Cuba, impi­diendo la rea­li­za­ción de actos en la Feria del Libro, tie­nen fuer­tes eflu­vios caribeños.

Si bien no se puede decir, al menos hasta ahora, que el paran­gón entre Cara­cas y Bue­nos Aires sea total, el matri­mo­nio está ten­sando la cuerda social a un extremo tal que, en cual­quier momento, puede pro­du­cirse la chispa que pro­duzca un esta­llido de mag­ni­tud, mucho peor al que vivi­mos en los acia­gos días de diciem­bre de 2001.

En esta alarma que grito a la Argen­tina desde los últi­mos meses del año pasado, ya me acom­pa­ñan muchas voces, más cali­fi­ca­das y cua­li­fi­ca­das que la mía, pero el Gobierno no sólo las des­oye sino que, día tras días, sigue arri­mando la paja al fuego.

La nega­tiva a reco­no­cer, siquiera, la derrota, ple­bis­ci­ta­ria por pro­pia volun­tad, que sufriera el ofi­cia­lismo, rati­fica cla­ra­mente que no serán los votos quie­nes expul­sen a estos ver­da­de­ros per­so­na­jes de sus cue­vas ofi­cia­les. Como pre­gunto siem­pre, vién­do­los actuar, ¿alguien puede ima­gi­nar a Cris­tina entre­gando, pací­fi­ca­mente, los atri­bu­tos del mando a un suce­sor que no sea de su pro­pia tropa?

El des­per­tar de la Jus­ti­cia des­pués de un letargo de siete años, la corrup­ción sis­té­mica, los escán­da­los que esta­llan a dia­rio, la per­sis­tente pér­dida de ima­gen de cada uno de los Kir­ch­ner, la infla­ción que corroe los ingre­sos de los más pobres, el des­bo­cado gasto público, la nega­ción de la mag­ni­tud de la pobreza y de la indi­gen­cia, los ata­ques con­tra los jue­ces y los perio­dis­tas, la para­li­za­ción del Con­greso, el des­co­no­ci­miento o el veto de las leyes y el asalto a todas las arcas posi­bles, per­mi­ten augu­rar días nefas­tos para nues­tra patria.

Tene­mos, todos los demás, que encon­trar una solu­ción a este des­ma­dre. Pode­mos orga­ni­zar, por la vía de la ini­cia­tiva popu­lar, un refe­rén­dum revo­ca­to­rio de man­dato, u obli­gar al Con­greso a ini­ciar un jui­cio polí­tico con­tra la Pre­si­den­cia y a des­ti­tuir, de inme­diato, al Jefe de Gabi­nete, ese malevo de paco­ti­lla que no hesita en des­po­tri­car con­tra todo y con­tra todos quie­nes no sean de su “palo”.

Autor: Enrique Guillermo Avogadro

Abogado

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Un comentario en “Argentina, siempre curiosa
y, ahora, peligrosa”  

  1. 1 Tito en el C@ribe

    No es que el Fuel Oil, Vene­zo­lano sea de mala cali­dad. Es que una cosa es Gas Oil para uso motriz, otra Fuel Oil uso cal­de­ras. Hue­len igual pero ni en den­si­dad o color se ase­me­jan. Con­ta­mos con inmenso par­que automotriz-cargas, maqui­na­rias y equipo naval, que fun­ciona con nues­tros Gas Oil– DAp, a la per­fec­ción, Nuca con Fuel Oil. DhP. Los con­ve­nios se fir­ma­ron a espal­das de todos. Argen­tina no ha cum­plido con la mayo­ría de con­ve­nios.. Ni con los pagos…
    Si vues­tro Com­bus­ti­ble es de mas cali­dad, mas barato y lo pro­du­cen en el país. ¿ Que sen­tido tiene Importar ?¡

    Salu­dos…

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