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Constituciones A Medida
Los padres de la Patria nos legaron en 1853 una sabia Constitución, reformada levemente en 1860. Sin embargo, su legado más significativo fue el país federal, destruido en 1994 con la reforma surgida del pacto de Olivos entre el ex presidente Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem.
En Latinoamérica toda reforma constitucional nace con un único objetivo: la reelección indefinida de quien detenta el poder en ese momento. Así, Juan Domingo Perón hizo reformar la nuestra en 1949, modificación que se abolió luego de la revolución que lo derrocó en septiembre de 1955.
La reforma de 1994 le permitió a Menem un segundo mandato, que era lo único que le interesaba, mientras su oponente radical llevó a cabo una serie de cambios que, con el transcurrir del tiempo, demostraron ser absolutamente nocivos para el país y para el federalismo que queremos sustentar.
Vamos a tomar solamente algunas de aquellas reformas que consideramos perversas. Nuestra primigenia carta magna indicaba que la elección del ciudadano que estaría a cargo del poder ejecutivo se realizaría por el sistema indirecto de colegios electorales, lo cual le daba el mismo peso a un voto emitido en Formosa que a uno emitido en Buenos Aires. Se equilibraba así la diferencia demográfica entre provincias. Al instaurar el voto directo se logró que la provincia más poblada del país decida quién será el presidente de todos los argentinos.
Algo similar sucedió con el Senado de la Nación, al que se votaba de manera indirecta, y cuyos miembros constituían verdaderos representantes de las provincias que los elegían. Al cambiar el sistema por el de voto directo, lo único que se logró es tener una “cámara de diputados paralela” y, al agregarle el tercer senador por distrito, se produjo un enorme e improductivo aumento en el gasto público.
Ni hablar de ciertos coletazos, como la ley de coparticipación federal, que no tiene nada de federal, ya que lo que producen y recaudan las provincias deben entregarlo a la “caja central”. Ésta, a su vez, distribuye discrecionalmente los ingresos entre los gobernadores que deben ir a mendigar a Buenos Aires, siempre sometidos a aprietes que condicionan la “dádiva” del poder nacional. El caudillo radical logró imponer la figura del “ministro coordinador” o “jefe de gabinete”, mal remedo del primer ministro en las democracias parlamentarias.
Un editorial del diario La Prensa de Buenos Aires, fechado el 30 de junio de 1986, daba cuenta, bajo el título de “Parodia de Ley Fundamental”, de la nueva constitución de Nicaragua, en pleno gobierno sandinista. Nos referimos al primero de esos gobiernos, ya que ahora la constitución ha tenido su “remake”. La oposición, y varios juristas serios la calificaron de inadmisible, puesto que se trataba de una ley fundamental que no sólo no ponía límites al poder presidencial, sino que confería amplias facultades al ejecutivo. El presidente se convertía en una especie de agente 007, con licencia para matar… , para robar, para expropiar, y, lo que es peor, con reelección indefinida.
Por miedo a ser tildados de totalitarios, los sandinistas recurrieron, para convalidarla, al voto popular, en unas virtuales elecciones abiertas. Las asambleas populares denominadas “cabildos abiertos”, ante la ausencia de los partidos de la oposición, forzaron la presencia de 75.000 hombres del régimen. Sí. La aprobación popular se consiguió a partir de 75.000 partisanos. Pensamos… ¿Tan pocos habitantes tiene Nicaragua? Lo curioso es que dichos cabildos abiertos operaron en cónclaves secretos. Hoy, reinstalado en la presidencia Daniel Ortega está provocando una profunda crisis, mientras fuerza una repetición de aquella constitución de su primer gobierno.
Salvo excepciones, los gobiernos autoritarios asumen con el voto popular, aunque, casi sin excepciones cambian las leyes fundamentales del respectivo país para adaptarlas a su medida, incluyendo siempre la reelección indefinida, sabiendo que, bajo presión de dádivas, o eventualmente del fraude, la tienen servida en bandeja.
Recientemente, el “comandante” Juan Manuel “Mel” Zelaya, en Honduras, fue destituido con toda la ley en la mano por perpetrar algo similar, mientras era defendido por nuestra presidente y toda la corte de marxistas que integran la OEA, incluido su titular, el chileno “allendista” José Miguel Insulza.
El Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, quien en 1992 intentó un golpe de estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez y que hoy es llamado “comandante”, accedió finalmente en el año 2000 y por la vía democrática a la presidencia de Venezuela. Al asumir juró “por esta vetusta constitución”, y nadie fue capaz de invalidarle el juramento, lo que hubiera sucedido en cualquier democracia seria. Obviamente, en muy breve tiempo hizo otra constitución a su medida que, con el paso del tiempo, tampoco le es suficiente, por lo que la está cambiando a fin de poder manejar la vida, la educación, los bienes y el honor de sus compatriotas. Todo esto sin mencionar sus intenciones de manejar la duración de las duchas de los pobres llaneros, o que sus súbditos deban tropezarse a la noche, cuando, a oscuras tengan necesidad de ir al baño…
Fuente: La Argentina que yo quiero
Autor: Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
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3 Comentarios en “Constituciones A Medida”
Porfavor espere...


















Admiro la constitución de 1853. Fue creada por patriotas, con mente abierta. Basados en las Bases y puntos de partida de la Organización del Estado Argentino, El Dogma Socialista de Echevería y la Constitución de EEUU. Esos son los tres libros que lleva Urquiza a Paraná y con la acción de esos hombres imbuídos de amor por su Patria, hicieron ese monumento historico que fue nuestra C.Nacional,
que despierta a la vida en Santa Fe en 1853. Por supuesto, a la consulta popular RESPONDI NO A LA REFORMA. pOR CAPRICHO? No, sres. Porque nuestra constitución fue tan elástica y flexible que pudo soportar el paso de los años. Porque los “nuevos constituyentes” no le llegaban ni al talón a quiénes coformaron la PRIMERA COMISION, constituyente. Sólo se pretendía reformar aquellos ítems que no estuviesen de acuerdo con sus ambiciones personales. Mas, los argentinos no vivimos de modelos. Vivimos de IDOLOS. Y los ídolos son de barro. Y de barro es esta constitución reformada. Con lagunas dikelógicas, con absurdos como los que se dan en Educación, pura basura.
Decretos de necesidad y urgencia: Basura.
Designación de los jueces: Basura. Lo único que rescato, y es una opinión, es la consulta popular. Que aún así, debería ser obligatoria en los temas de polémica e interés general. Bueno, de todas maneras
no sé para que gasto tanta letra, cuando a los que nos gobiernan, poco les importa si se cumple o no. Por el imperio de la Ley y una Constitución coherente. Saludos.
Comparto muchas de las opiniones de Raquel Consigli– Martinez Paz.
Me gustaría contactarme con ellos para consultar la posibilidad de incluir en nuestra publicación SEXTA sección, periodico mensual que circula en el ambito de la sexta sección electoral de la Provincia de Buenos Aires, notas, opiniones, etc. de sus autorías.
Saludos
Mario R. Martín
Director
Estimados Horacio y Raquel: Siempre latente sus notas y a tiempo,los felicito por las informaciones y el relato. Pero no hay que olvidarse que la Reforma del Codigo Penal se la debemos al Dr. Alfonsín,hoy pagamos las concecuencias de un costo muy caro, la vida, los asaltos, secuestros, asesinatos etc. Algún día la Justicia deberá rendir cuentas en este pais…Un cariño Matilde.