La buena música como medio
para elevar la cultura y el espíritu
del pueblo….y un poco de metafísica

Parte I

“La música es la entrada incor­pó­rea al más alto mundo del cono­ci­miento, que com­prende a la huma­ni­dad, pero que la huma­ni­dad no puede comprender.

La música es el media­dor entre el mundo espi­ri­tual y el mundo sensorial.

La música es una reve­la­ción mucho más alta que toda la sabi­du­ría y la filosofía”

Lud­wig van Beet­ho­ven (1770–1827)

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ADVER­TEN­CIA:

Aque­llos gober­nan­tes que con un fin de Con­trol Social y para acre­cen­tar o per­pe­tuar su poder, haciendo un uso inmo­ral de su potes­tad para mane­jar los medios de comu­ni­ca­ción públi­cos, sumi­nis­tran e infli­gen masi­va­mente música de mala cali­dad o con­tra­cul­tu­ral en un sen­tido luci­fe­riano a la pobla­ción humilde e inculta, música creada por músi­cos “de pro­testa” y ele­gida para su difu­sión masiva por inge­nie­ros social dar­wi­nis­tas con pro­pó­si­tos político-sociales cuyos efec­tos son el embru­te­ci­miento del pue­blo, la pro­pa­ganda del régi­men, el lavado de cere­bro y el fomento de odios cla­sis­tas o racia­les, mere­cen la mayor con­dena de parte de la socie­dad, ya que con su accio­nar efec­ti­va­mente con­de­nan a millo­nes de seres inocen­tes a un sub-nivel cul­tu­ral que los hace efec­ti­va­mente escla­vos, por­que ador­mece y final­mente neu­tra­liza en esas per­so­nas el natu­ral ham­bre de cul­tura y cono­ci­miento de todo ser humano.

Los inge­nie­ros social-darwinianos, com­te­sia­nos y sain­tsi­mo­nia­nos mer­ce­na­rios de los popu­lis­mos escla­vis­tas deben saber que los ciu­da­da­nos libres sabe­mos muy bien lo que hacen y por­qué lo hacen.

Han inten­tado “cam­biar” el país des­tru­yendo sus valores.

Fra­ca­sa­rán completamente.

Solo han con­se­guido des­per­tar a la pobla­ción amante de la paz y las tra­di­cio­nes argen­ti­nas y gal­va­ni­zar su determinación.

No podrán dis­fra­zarse, escon­derse ni cam­biar de bando cuando sobre­venga la pri­ma­vera y el rena­ci­miento de la patria sanmartiniana.

Amen.

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He encon­trado la cita de Beet­ho­ven que he colo­cado en el Epí­grafe de esta nota en un viejo libro de par­ti­tu­ras de piano de mi madre.

El mero aroma del papel viejo me lleva en un viaje en el tiempo al pasado, hasta mi madre sen­tada al piano, en nues­tro viejo y ele­gante piso de Caba­llito, en Bue­nos Aires.

¿Está tocando, tal vez, la Sonata “Claro de Luna”?

Toda esta reme­mo­ranza trae con­sigo los aro­mas, los soni­dos, el amor y la pro­tec­ción del hogar en ese mundo per­fecto y perdido.

Es un hecho que me da esca­lo­fríos el que yo haya sen­tido, sin tener cono­ci­mien­tos ni talento musi­cal, la reve­la­ción que nos hace el gran genio de la música.

En efecto, la música es el ele­mento capaz de conec­tar esta dimen­sión física en la que vivi­mos, que es la de mayor den­si­dad, con otros reinos de vida de den­si­da­des pro­gre­si­va­mente meno­res, los cua­les visi­ta­re­mos al tér­mino de esta expe­rien­cia en el reino de la materia.

Esto es metafísica.

El Señor ha creado estos ámbi­tos del alma y del espí­ritu alre­de­dor del reino mate­rial en el pla­neta Tie­rra para la pro­gre­siva per­fec­ción del alma humana.

En este esquema es espe­cial­mente impor­tante la expe­rien­cia sen­so­rial y la res­pon­sa­bi­li­dad en la toma de deci­sio­nes y elec­cio­nes que el alma encar­nada hace en su expe­rien­cia de vida material.

Sólo así puede el Señor expe­ri­men­tar y amar.

A tra­vés de sus hijos.

Almas indi­vi­dua­li­za­das, encar­na­das y pro­vis­tas cada una de personalidad.

Debe­mos seguir el camino de vida, la expe­rien­cia que hemos ele­gido, para tomar las deci­sio­nes y hacer las elec­cio­nes que nos per­mi­tan resol­ver esos pro­ble­mas que solo una expe­rien­cia sen­so­rial en com­pleto libre albe­drío puede permitir.

He visto muchas veces a gente odiar a Dios por per­mi­tir injusticias.

Real­mente, si bien es com­pren­si­ble el sufri­miento, esta acti­tud es para reírse.

¿Qué mundo sería éste si Dios impi­diera cada acci­dente, cada enfer­me­dad, cada ase­si­nato, cada sen­ti­miento o suges­tión nega­tiva hacia otra per­sona, cada mala acción, cada res­tric­ción eco­nó­mica, mise­ria, penu­ria o dilema?

¿Qué lugar habría para tomar deci­sio­nes en un mundo per­fecto y seguro admi­nis­trado y pro­visto por el Señor, donde la abun­dan­cia y la opu­len­cia de Dios satis­fi­ciera todas nues­tras nece­si­da­des, deseos, anhe­los, capri­chos y sueños…sin la pena ni las con­se­cuen­cias que dichos dones acarrean?

¿Qué incen­ti­vos habría para aco­me­ter empre­sas, aven­tu­ras, com­po­si­cio­nes musi­ca­les, escritos…qué incen­ti­vos habría para entre­nar duro nues­tros cuer­pos y para estu­diar e inten­tar pene­trar las filo­so­fías y doctrinas…si todo estu­viera pro­visto y asegurado?

¿Si no hubiera nece­si­dad de enfren­tar dile­mas, como podría­mos evi­den­ciar o mani­fes­tar la natu­ra­leza buena o mala de nues­tra per­so­na­li­dad encar­nada, ya que de la reso­lu­ción de estos dile­mas, deviene nues­tra cate­go­ría moral?

¿Cómo podría­mos enton­ces, al morir y atra­ve­sar todos los ámbi­tos o reinos de menor den­si­dad, donde se puri­fica nues­tra alma recién lle­gada de su expe­rien­cia terres­tre, ele­gir nues­tra pró­xima expe­rien­cia de vida para com­pen­sar aque­llos erro­res que hubié­ra­mos come­tido en nues­tra ante­rior encarnación?

Cada ser humano debe saber que el plano mate­rial o de la expe­rien­cia sen­so­rial es solo uno más de los pla­nos o ámbi­tos de vida con­se­cu­ti­vos en cada encarnación.

Si nos mata­sen en esta expe­rien­cia de vida, nues­tra alma esta­ría muy a salvo.

Pero eso no sig­ni­fica que debe­mos per­mi­tir que nos maten.

El Señor nos dá la opor­tu­ni­dad y los medios de enfren­tar el mal y las adver­si­da­des y debe­mos luchar, luchar a brazo par­tido, como gla­dia­do­res, como gue­rre­ros que luchan por la liber­tad de sus pue­blos y por sus valores.

En este con­texto, el uso de la vio­len­cia y de armas leta­les por una causa justa es no sólo lícita y natu­ral sino alen­tada por las gran­des religiones.(Ver mi BLOG “Las Armas de la Liber­tad” con citas de la Biblia, los San­tos, el Tal­mud y el Corán al res­pecto (lasar­mas­de­la­li­ber­tad. blogs​pot​.com)

Pero he de vol­ver ahora a este fluido emocional-espiritual, este nexo mara­vi­lloso con lo tras­cen­dente y con lo eté­reo que es la música.

Cuando cierta música de cali­dad nos seduce, nos embe­lesa, nos cap­tura, se dice que “nos transporta”.

Efec­ti­va­mente, nos trans­porta o nos “conecta” con reinos espi­ri­tua­les subli­mes, donde moran los arque­ti­pos de todo lo bello, en cada categoría.

Y otra vez debo incur­sio­nar en la meta­fí­sica, ya que todo es meta­fí­sica, por­que lo físico es solo el reino de vida de mayor den­si­dad en el esquema del Señor, pero hay reinos de vida más allá de lo físico, pero todos son fun­cio­na­les a éste último y vice-versa.

Parece que puedo ver la son­risa sar­cás­tica de mis ami­gos ateos y agnós­ti­cos, los cua­les son tam­bién seres sen­si­bles y moral­mente ele­va­dos, por­que de lo con­tra­rio no serían mis ami­gos, aun­que por cierto exis­ten los lla­ma­dos “ateos mili­tan­tes”, seres luci­fe­ria­nos que recha­zan al Señor y bus­can cons­tan­te­mente com­pa­ñe­ros de viaje en esta misión de fra­caso y desola­ción que se han impuesto.

Pero vol­viendo al reino eté­reo de los arque­ti­pos, debe­mos saber que cada pen­sa­miento, cada sen­ti­miento, cada color, cada aroma, cada ser vivo de la crea­ción, cada ele­mento, cada mon­taña y cada valle, tie­nen su arque­tipo men­tal y espi­ri­tual, con­ce­bido por el Señor, lis­tos para reci­bir la mag­ní­fica sus­tan­cia o mate­ria, en un acto cons­ciente y volun­ta­rio de crea­ción, para ocu­par su lugar en la tie­rra, el reino material.

Así como existe un ámbito donde moran los arque­ti­pos de cada cosa bella, existe otro ámbito corres­pon­diente o contra-ámbito, donde moran los arque­ti­pos de lo horri­ble, lo gro­tesco y lo mal­vado, y así para todas las gra­dua­cio­nes de las crea­cio­nes humanas.

Se argüirá que el con­cepto de lo bello es sub­je­tivo, ya que los seres huma­nos tie­nen dife­ren­tes pará­me­tros y for­ma­ción cul­tu­ral para juz­gar qué es bello.

Esto es par­cial­mente ver­dad en el ámbito terres­tre, pero no en los reinos de vida de menor den­si­dad del Señor (los reinos del alma y del espí­ritu), ya que el con­cepto de lo bello es crea­ción del Señor, que ha hecho al ser humano “a su ima­gen y seme­janza” y por ello los arque­ti­pos mora­les son crea­ción del Señor y las cua­li­da­des del Señor como el amor, la com­pa­sión, la bon­dad y la tole­ran­cia, han sido ins­ta­la­das por el plan divino en la con­cien­cia indi­vi­dual y colectiva.

Por eso no se aplica este “sub­je­ti­vismo” a los arque­ti­pos mora­les, ya que los valo­res mora­les son abso­lu­tos y el “rela­ti­vismo moral” solo existe en las men­tes luci­fe­ria­nas y con­tra­cul­tu­ra­les per­te­ne­cien­tes a seres resen­ti­dos, ambi­cio­sos y malvados.

Como ejem­plo de arque­tipo abso­luto de mal­dad yo pro­pongo la envi­dia des­truc­tiva, capaz de enviar sen­ti­mien­tos de des­truc­ción y limi­ta­ción a otra per­sona, que podrían dañar a esta per­sona cau­sán­dole sufri­mien­tos y atraso en el desa­rro­llo de las metas nece­sa­rias para su alma por años o la vida entera.

¿Puede haber dife­ren­tes gra­dua­cio­nes mora­les de envi­dia des­truc­tiva? (igno­ra­mos aquí la envi­dia infan­til o aque­lla no-destructiva, como por ejem­plo: “¡Qué suerte tiene fulano, gana mucha plata y no tiene los pro­ble­mas que tengo yo”!)

¿Acaso puedo yo desear la des­truc­ción de alguien con menor “inten­si­dad moral” que la des­truc­ción de otra persona?

Mi pre­gunta viene al caso por­que si yo deseo la des­truc­ción de alguien, la cate­go­ría moral de ese decreto o deseo de des­truc­ción es absoluto.

Esto difiere de “desear la des­truc­ción de alguien con mayor o menor fer­vor o tiempo dedi­cado a desearla”

No debe­mos con­fun­dir la inten­si­dad o cons­tan­cia del deseo con la natu­ra­leza moral del mismo.

Yo hablo de “valor moral” de un sen­ti­miento des­truc­tivo y no de inten­si­dad o cons­tan­cia en su apli­ca­ción por la per­sona destructiva.

En cuánto a la música, esta puede ser téc­ni­ca­mente buena y bella, puede ser téc­ni­ca­mente buena y des­agra­da­ble, o mala y des­agra­da­ble o puede ser música mal­vada dise­ñada como herra­mienta política.

Cuando es téc­ni­ca­mente buena pero des­agra­da­ble puede serlo por­que la com­po­si­ción y los ins­tru­men­tis­tas son bue­nos pero el can­tante des­a­fina y “no tiene voz”, algo muy común en la música moderna o reciente en los géne­ros pop, rock y fol­klore nacio­na­les, así como las fusio­nes de estos géne­ros, por desgracia.

Esto puede com­pro­barse en los lamen­ta­bles, diso­nan­tes y polí­ti­ca­mente mani­pu­la­dos fes­ti­va­les de Cos­quín de la era K.

Pero tam­bién puede la música ser mal­vada, car­gada con his­te­ria, odio y resen­ti­miento y dise­ñada para limi­tar las cons­cien­cias de los que la escu­chan, espe­cial­mente cuando su difu­sión es repe­ti­tiva y pro­gra­mada por inge­nie­ros social-darwinianos que saben lo que hacen y saben cómo for­mar “ciu­da­da­nos oveja” a tra­vés del “con­trol men­tal y social”

La Música, así, se trans­forma en un aliado fun­da­men­tal de la pro­pa­ganda fas­cista y escla­vista para la cons­truc­ción del “colec­ti­vismo” pre­vio al Gobierno Mundial.

Esta música suele con­te­ner men­sa­jes luci­fe­ria­nos, de limi­ta­ción, de mal­dad, odio y resen­ti­miento o per­ver­sión, o puede con­te­ner fala­cias polí­ti­cas y mora­les que pene­tran las con­cien­cias de los indi­vi­duos incul­tos o ignorantes.

De esta manera, de acuerdo a las nece­si­da­des del régi­men será el tipo de música que se difun­dirá por los cana­les ofi­cia­les y la música ele­gida lo será por sus efec­tos y por su men­saje, así como por su capa­ci­dad de adic­ción por parte de los escu­chas, que son víctimas.

Habla­re­mos de esto en la Parte 2 de esta serie de notas.

Para ter­mi­nar esta Parte 1, men­cio­naré como ejem­plo la música que usa el régi­men K para man­te­ner la cohe­sión ideológico-política de sus hues­tes y al poner ejem­plos, voy a acla­rar que cuando men­ciono a un intér­prete o autor, no me refiero a toda su pro­duc­ción musi­cal sino a los temas que más usa y explota el régi­men para sus objetivos.

Por ejem­plo, León Gieco con su basura musi­cal con­tra­cul­tu­ral socia­lista, pan­teísta, gnosticista-populista-indigenista-integracionista– sudamericanista-internacionalista la cual repe­tida hasta el can­san­cio cons­ti­tuye una inyec­ción letal de anti-valores en la psi­quis del ciu­da­dano inculto y que ya ha reci­bido una dosis de populismo-marxismo por parte de los “agen­tes de cam­bio” en sus pro­vin­cias o villas miseria.

La com­bi­na­ción del dis­cu­ti­ble intér­prete León Gieco, con el lacri­mó­geno Vic­tor Here­dia y el sobre-estimado ícono progresista-marxista Mer­ce­des Sosa repe­tida sufi­cien­te­mente puede actuar en forma análoga a una dosis de VLF (very low fre­quency) usada en expe­ri­men­tos para con­trol men­tal pobla­cio­nal por la CIA.

Tal vez no por la lon­gi­tud de onda de esta música sino por su men­saje fun­cio­nal para el lavado de cere­bro, aun­que he detec­tado en temas musi­ca­les ele­gi­dos por con­duc­to­res de pro­gra­mas de Radio Nacio­nal K una extraña capa­ci­dad para vol­ver y vol­ver a la mente una vez que uno los ha escuchado.

Un ejem­plo son los dos temas musi­ca­les con que comen­zaba y ter­mi­naba el pro­grama radial de pro­pa­ganda K “El nom­bre de las cosas” con­du­cido por San­dra Russo por Radio Nacio­nal todos los días a las 12: 30 PM.

Esta cua­li­dad de un tema musi­cal se corres­ponde con el adje­tivo “pega­dizo”, pero cada vez que la mente lo “recu­pera” lo hace con la com­pa­ñía del men­saje polí­tico del programa.

Es evi­dente que exper­tos en pro­pa­ganda fas­cista ase­so­ran al Régi­men K y la misma San­dra Russo es una “agente de cam­bio” luci­fe­riana, que pro­fesa una extraña com­bi­na­ción de monismo, pan­teísmo, gnos­ti­cismo y politeísmo.

Esta música escu­chada con casi exclu­si­vi­dad cons­truirá los per­fec­tos robots pro­le­ta­rios permea­bles al dis­curso, aren­gas y pro­pues­tas del régi­men, y estos robots gene­ra­rán ideas “sub­si­dia­rias y fun­cio­na­les a” y en sin­to­nía con las del tirano y sus apa­rat­chiks voce­ros e ideó­lo­gos, solo que ideas mucho más ele­men­ta­les, des­pro­vis­tas de la retó­rica y sí lle­nas de la esen­cia de odio cla­sista, ren­cor, resen­ti­miento y revolución.

Expli­caré esto en la segunda parte de esta nota.

Soy de gus­tos muy varia­dos en música y puedo ele­gir entre géne­ros e intér­pre­tes tan dife­ren­tes (o tan pare­ci­dos…) como el Jazz clá­sico, el blues, el fol­klore, el tango, el coun­try, el soul, el funk, la música clá­sica inmor­tal, el rock, el folk, el tra­di­cio­nal entre muchos otros, según mi estado de ánimo o el estado de ánimo que nece­sito o deseo generar.

Amo el fol­klore y el tango en sus expre­sio­nes más puras y clá­si­cas, pero no los escu­cha­ría mien­tras escribo, a menos que escri­biera de tango o folklore.

Para escri­bir suelo escu­char música clá­sica, jazz, rock y soul y otras expre­sio­nes de música de avan­zada como Andreas Wollen­wei­der y su arpa y puedo reco­men­dar “Eolian Mins­trel” de Wollen­wei­der con la voz mara­vi­llosa de Eliza Gilky­son, como ejem­plo de música de ensueño y espiritual.

Para escri­bir esta nota elegí a Gary Moore y su gui­ta­rra eléc­trica y sus temas “Sepa­rate Ways”, “Falling in love with you”, y el tema “Flying in a blue dream” con el gran Joe Satriani, repi­tién­do­los, ya que he con­cen­trado que la repe­ti­ción de temas músi­ca­les que me ins­pi­ran me ayu­dan a con­cen­trarme y las ideas pare­cen fluír a mi mente sin esfuerzo, con­sis­tiendo el esfuerzo, en cam­bio, en el buen e inno­va­tivo uso del len­guaje y el intento por evi­tar la mediocridad…¡oh!, tan difícil….

Deseo comen­tar que la gui­ta­rra eléc­trica con sus notas y melo­días esti­li­za­das (Satriani, Gary Moore, John Petrucci, Steve Vai y tan­tos otros), pare­cen favo­re­cer el pen­sa­miento abs­tracto, crea­tivo, épico o fan­tás­tico, o al menos ese es el efecto en mi caso.

Tam­bién la música me ayuda a gene­rar el estado de ánimo más favo­ra­ble a mi crea­ti­vi­dad y elijo el género musi­cal que más cone­xio­nes esta­blece en mi psi­quis y en mi espí­ritu con el tema a tra­tar en ése momento.

En la Parte 2, habla­re­mos de Fusión de Géne­ros Musi­ca­les, de esta­dos de ánimo indu­ci­dos, de música como arma y como ele­mento de cohesión.

Creo que los com­po­si­to­res crea­do­res y los gran­des intér­pre­tes son cria­tu­ras que poseen un canal de cone­xión espe­cial con arque­ti­pos esen­cia­les del arte en reinos meta­fí­si­cos. Pen­sé­mos en Joa­quín Rodrigo, su “Con­cierto de Aran­juez” y uno de sus mejo­res intér­pre­tes el gui­ta­rrista Nar­ciso Yepes.

Pen­se­mos en el sublime Benia­mino Gigli y su “Senza Nis­suno”, entre otras muchas, pen­se­mos en el gran José Larralde y su “Macho”, así como en sus poe­mas y recitados.

Pen­se­mos en Gar­del, Goye­ne­che y tan­tos otros.

Al com­po­ner e inter­pre­tar su música, nos rega­lan esa cone­xión, nos conec­tan con Dios y una de sus expre­sio­nes más maravillosas.

Por eso debe­mos cui­dar la cali­dad de la música que se difunde a los incul­tos o a los que no tie­nen medios para com­prar música o educarse.

Cuando recu­pe­re­mos Radio Nacio­nal de las garras de los inge­nie­ros social-darwinianos que tra­ba­jan para la “colec­ti­vi­za­ción” de las pobla­cio­nes yo exhorto a la gran comu­ni­dad de músi­cos argen­ti­nos a que se orga­ni­cen y pre­va­lez­can ante los nue­vos polí­ti­cos que ven­drán, para pre­pa­rar una pro­gra­ma­ción de Radio Nacio­nal des­ti­nada a recu­pe­rar los valo­res nacio­na­les fol­kló­ri­cos y tra­di­cio­na­les, el buen gusto y las legen­da­rias expre­sio­nes de lo nues­tro, lo autén­tico, rele­gando la mala música y la música de pro­testa lati­noa­me­ri­cana urbana, luci­fe­riana y falopero-revolucionaria, así como la música lati­noa­me­ri­cana pagana y abun­dante en alu­sio­nes a la magia negra y bru­je­ría a pro­gra­mas espe­cia­les y a las radios pri­va­das que deci­dan pasar esa música.

Asi­mismo, no se debe pasar un tema de Frank Sina­tra seguido de uno de Mer­ce­des Sosa, seguido de uno del grupo Falopa, por ejem­plo, por­que eso es no sólo des­in­for­ma­ción y ofus­ca­ción de valo­res cul­tu­ra­les, sino que opera en la psi­quis del inculto o des­pre­ve­nido como sol­vente de cate­go­rías, opera como corrup­tor de lo abso­luto y su efecto es pre­pa­rar la mente para con­cep­tos alie­nan­tes y colectivistas.

Radio Nacio­nal y los medios públi­cos de difu­sión no deben estar en manos de apa­rat­chiks escla­vis­tas a sueldo de inge­nie­ros social-darwinistas fun­cio­na­les a una tira­nía globalista.

Nunca más debe ocurrir.

Amen.

Autor: Sergio Graziano

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