La Corte Suprema de Justicia
obra a favor de las FARC

La Colum­nista Invi­tada de Hoy: Graça Salgueiro

Un escán­dalo mayúsculo cayó sobre Colom­bia desde que el pasado 19 de mayo la Corte Suprema de Jus­ti­cia (CSJ), el más alto tri­bu­nal del país, deci­dió por una­ni­mi­dad (de nueve jue­ces, ocho vota­ron a favor de la inva­li­da­ción y uno se abs­tuvo, ya que estaba enfermo) decla­rar “invá­lida” la evi­den­cia con­te­nida en los compu­tado­res de Raúl Reyes. Por medio de los con­te­ni­dos de estos archi­vos se lle­va­ron a cabo otras ope­ra­cio­nes con­tra el terro­rismo inter­na­cio­nal, no solo en Colom­bia, sino en España, Chile, México y Para­guay, con la cap­tura de algu­nos miem­bros de las FARC y el impe­di­mento para que come­tan accio­nes terroristas.

Sin embargo, para la CSJ las valio­sas evi­den­cias encon­tra­das allí no tie­nen vali­dez legal para con­de­nar a los acu­sa­dos, teniendo en cuenta que la ope­ra­ción se hizo “ile­gal­mente”. Tal deci­sión se basa en un tra­tado fir­mado entre Colom­bia y Ecua­dor: el Con­ve­nio de Coope­ra­ción Judi­cial y Asis­ten­cia Mutua en Mate­ria Penal, fir­mado en Bogotá el 18 de diciem­bre de 1996, reco­no­cido como ley por la Corte Constitucional.

Este acuerdo com­pila las nor­mas bási­cas del debido pro­ceso que, según ellos, no se cum­plie­ron con la reco­lec­ción de prue­bas en el cam­pa­mento de Raúl Reyes en Angos­tura, Ecua­dor. Dicen los magis­tra­dos de la Sala Penal de la Corte Suprema de Jus­ti­cia de Colombia:

(… ) “De ese modo, si las auto­ri­da­des nacio­na­les des­pro­vis­tas de facul­ta­des de Poli­cía Judi­cial, des­aten­diendo la ante­rior pre­cep­tiva, desde la Cons­ti­tu­ción hasta los con­ve­nios de coope­ra­ción judi­cial y de asis­ten­cia téc­nica sus­cri­tos y rati­fi­ca­dos por Colom­bia, pasando por las leyes de pro­ce­di­miento penal, prac­ti­can ins­pec­cio­nes y reco­gen ele­men­tos de cono­ci­miento que luego incor­po­ran al país y pro­pug­nan su judi­cia­li­za­ción, dado el carác­ter de esen­cia­li­dad que reviste la falta, esas prue­bas son ile­ga­les y con­forme lo manda la Carta Fun­da­men­tal les aplica la cláu­sula de exclu­sión, tor­nán­dose nulas de pleno derecho”.

Y más ade­lante agregan:

(… ) “De esos suce­sos se sigue que las Fuer­zas Arma­das colom­bia­nas, den­tro del marco de la ‘Ope­ra­ción Fénix’, ejer­cie­ron pode­res de Poli­cía Judi­cial que no tenían, regis­trando luga­res y reco­giendo ele­men­tos mate­ria­les de cono­ci­miento que luego ingre­sa­ron al país dejando unos reduc­tos de evi­den­cias, lo que sig­ni­ficó des­aten­ción a la coope­ra­ción judi­cial, pasando por alto que las prue­bas pro­ve­nien­tes del exte­rior no son aje­nas al prin­ci­pio de lega­li­dad y con él al del debido proceso”.

Los exce­len­tí­si­mos magis­tra­dos “se olvi­da­ron” que una de las per­so­nas clave invo­lu­cra­das con las FARC era el pre­si­dente de Ecua­dor, Rafael Correa, men­cio­nado en innu­me­ra­bles oca­sio­nes en estos correos elec­tró­ni­cos. Enton­ces si el pre­si­dente Uribe hubiera seguido las reglas y le hubiera infor­mado de la ope­ra­ción, no cabe duda que habría sido un rotundo fra­caso por­que los terro­ris­tas habrían sido adver­ti­dos a tiempo para refu­giarse en otros sitios.

Pero, ade­más de anu­lar estas prue­bas muy valio­sas, la CSJ ha afir­mado que “los que se han lla­mado correos elec­tró­ni­cos de ‘Raúl Reyes’ en reali­dad se des­co­noce si lo fue­ron, pues no se halla­ron en un nave­ga­dor o red de trans­mi­sión de datos, sino en un for­mato de Word, en archi­vos está­ti­cos que no ligan un ori­gen con un destino”.

El coro­nel colom­biano Luis Alberto Villa­ma­rín Pulido siem­pre se refiere en sus artícu­los que hay un com­plot con­tra Colom­bia y esta deci­sión, a mi jui­cio cri­mi­nal­mente hedionda, es la prueba de que efec­ti­va­mente existe una cons­pi­ra­ción muy bien arti­cu­lada entre los enemi­gos de la ley y el orden en el con­ti­nente, para des­truir el sis­tema demo­crá­tico vigente en Colom­bia e ins­ta­lar una dic­ta­dura basada en el modelo cubano-venezolano y cuyos com­plo­ta­dos están den­tro del mismo país. Para se com­pren­der la gra­ve­dad de esta deci­sión y lo que ello implica, es nece­sa­rio retro­ce­der un poco en el tiempo.

Cuando Juan Manuel San­tos asu­mió la pre­si­den­cia de Colom­bia, la pri­mera medida que tomó fue reunirse con Hugo Chá­vez. De esa reunión resultó en la reti­rada de la denun­cia con con­tra de Vene­zuela en la OEA y la can­ce­la­ción del jui­cio sobre el acuerdo fir­mado con Esta­dos Uni­dos sobre el uso de las bases mili­ta­res colom­bia­nas por los estadounidenses.

Al encuen­tro con Rafael Correa, San­tos entregó copias de los con­te­ni­dos de las compu­tado­ras de Raúl Reyes y el resto de los equi­pos infor­má­ti­cos incau­ta­dos en la Ope­ra­ción Fénix. ¿Y que ganó Colom­bia? Nada. San­tos nom­bró a Chá­vez como “su nuevo mejor amigo” por­que este le entregó dos gue­rri­lle­ros que habían deser­tado de las FARC, abso­lu­ta­mente inex­pre­si­vos y que solo tenían valor — para ajus­ti­ciar­los por trai­do­res — a las FARC, y con esta acción mediá­tica cal­cu­lada, ocul­tar la idea de que en Vene­zuela es refu­gio terro­rista. Y de Correa, acordó la can­ce­la­ción de la demanda pre­sen­tada ante la jus­ti­cia ecua­to­riana por la “inva­sión” al cam­pa­mento en Angos­tura, cuando San­tos era el minis­tro de Defensa, durante la ope­ra­ción que dio de baja a Raúl Reyes.

A fina­les del año pasado fue apre­sado en Chile Manuel Olate Cés­pe­des, alias “Roque”, miem­bro del Frente Inter­na­cio­nal de las FARC, a quien Colom­bia pidió en extra­di­ción, pero los tri­bu­na­les chi­le­nos hicie­ron caso omiso de la soli­ci­tud y lo con­de­na­ron a arresto domi­ci­lia­rio. Tam­bién en noviem­bre de 2010, el Pro­cu­ra­dor Gene­ral de la Nación des­ti­tuyó a la sena­dora Pie­dad Cór­doba, por haber cola­bo­rado con las FARC, con quie­nes era cono­cida con el alias “Teo­dora de Bolí­var”, según lo demues­tran los datos encon­tra­dos en varios correos elec­tró­ni­cos de los compu­tado­res de Raúl Reyes.

Recien­te­mente, fue dete­nido en Vene­zuela Joa­quín Pérez Bece­rra, “minis­tro de rela­cio­nes exte­rio­res de las FARC”, direc­tor del por­tal de noti­cias ANN­COL, que sir­vió como vocero de las FARC en el Viejo Con­ti­nente. Este hecho suce­dió, no por­que Chá­vez está ayu­dando en la lucha con­tra el nar­co­te­rro­rismo, sino por­que no le que­daba otra alter­na­tiva, teniendo en cuenta que San­tos le advir­tió que el terro­rista cap­tu­rado estaba en pleno vuelo y su des­tino era Cara­cas. Y más recien­te­mente, San­tos dijo en España que (como por arte de magia) en Vene­zuela ya no hay más cam­pa­men­tos de terro­ris­tas de FARC y ELN.

El 10 de mayo de 2010 el “Ins­ti­tuto Inter­na­cio­nal de Estu­dios Estra­té­gi­cos” (IISS), con sede en Lon­dres, publicó un libro con una reco­pi­la­ción de los docu­men­tos halla­dos en los compu­tado­res de Raúl Reyes más un DVD que con­tiene toda la docu­men­ta­ción ori­gi­nal en espa­ñol. En este par de docu­men­tos de nuevo las rela­cio­nes entre Chá­vez, Correa y las FARC vuel­ven a ocu­par un lugar des­ta­cado en la prensa inter­na­cio­nal. Debido al escán­dalo que desató a este libro, cuyo con­te­nido pone en peli­gro de extin­ción las “bue­nas” rela­cio­nes entre Colom­bia y sus veci­nos Vene­zuela y Ecua­dor, la CSJ se com­pla­ció en decla­rar ahora que los docu­men­tos ya no tiene valor pro­ba­to­rio por­que se obtu­vie­ron ile­gal­mente. Y con ese fallo todos los terro­ris­tas impli­ca­dos se sal­va­rán, teniendo en cuenta la “inva­li­dez” de las pruebas.

Mien­tras tanto, esta misma CSJ con­denó al coro­nel Luis Alfonso Pla­zas Vega y al gene­ral Arias Cabra­les basada en prue­bas… inexis­ten­tes y ade­más tiene en pro­ceso otros jui­cios con­tra los mili­ta­res por “fal­sos posi­ti­vos”. Es decir, si los auto­res de los deli­tos son terro­ris­tas o comu­nis­tas, hay que negar la evi­den­cia para inva­li­dar el pro­ceso, pero si los acu­sa­dos son mili­ta­res, hay que con­de­nar­los aun­que no haya prue­bas. En este caso si valen los tes­ti­gos fan­tas­mas, se acep­tan gra­ba­cio­nes sin prueba de auten­ti­ci­dad, lo que con­firma que tam­bién el más alto tri­bu­nal del país aplica las tác­ti­cas de “todas las for­mas de lucha” para des­truir la demo­cra­cia y así esta­ble­cer una dic­ta­dura comunista.

Res­pecto al libro del IISS el Vice­pre­si­dente de Colom­bia, Ange­lino Gar­zón, dijo que el gobierno no opina sobre algo que no escri­bió y la can­ci­ller Ángela Hol­guín dijo con calma que “el Gobierno no hará comen­ta­rios” y “hemos deci­dido dar vuelta a la página”. Sim­ple­mente, como si no estu­viera en juego el des­tino de la nación, la segu­ri­dad ins­ti­tu­cio­nal y la demo­cra­cia en el país.

De inme­diato Chá­vez y Correa le hicie­ron decla­ra­cio­nes favo­ra­bles al vere­dicto aña­diendo más men­ti­ras al hecho como, por ejem­plo, que la cadena de cus­to­dia se rom­pió, que la infor­ma­ción había sido mani­pu­lada y que nunca acep­ta­ron las “prue­bas” por­que no eran más que un mon­tón de infa­mia en con­tra de sus paí­ses, a pesar del con­cepto de la Inter­pol sobre la auten­ti­ci­dad de los documentos.

Así, los terro­ris­tas que­da­rán incó­lu­mes, para el deleite de las FARC que sin duda cele­bra­ron con bai­les y licor, mien­tras pla­nean ase­si­nar más inocen­tes. Cuando el más alto tri­bu­nal del país va en con­tra de las leyes y el Estado de Dere­cho, ¿a quién puede recu­rrir el común de la gente? ¿Quién va a juz­gar los actos cri­mi­na­les y locos de esta alta corte de Jus­ti­cia? ¿Con qué moral lucha­rán las Fuer­zas Mili­ta­res con­tra el terro­rismo ahora, si las bajas que se han pro­du­cido son con­si­de­ra­das “ase­si­na­tos” y los ver­da­de­ros ase­si­nos son absuel­tos por una pan­di­lla de malos jue­ces que des­le­gi­tima las evi­den­cias más con­tun­den­tes y vera­ces por­que no se ha pedido per­miso a los cóm­pli­ces para ata­car los enemi­gos de su país?

Cola­boró en la traducción:

Coro­nel Luis Alberto Villa­ma­rín Pulido

Autor: Graça Salgueiro

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4 Comentarios en “La Corte Suprema de Justicia
obra a favor de las FARC”  

  1. 1 cejulito

    Indu­da­ble­mente esta­mos ante un plan estra­té­gico para poner las FARC a gober­nar en Colom­bia.- Por otra parte resulta incom­pren­si­ble que San­tos como minis­tro fuera suma­mente efec­tivo. y como pre­si­dente todo lo con­tra­rio, deján­dose enga­ñar bur­da­mente, salvo que cuando era minis­tro, estaba Uribe detrás con­tro­lando.- Del tri­bu­nal supe­rior, no extraña su acti­tud, por cuanto en el suceso de la toma del con­greso colom­biano por parte de las FARC, resultó con­de­nado un coro­nel que fué pre­ci­sa­mente quien impi­dió la matanza gene­ra­li­zada, y que mer­ced de tes­ti­mo­nios espú­rios, ter­minó siendo el villano.- Tam­bien es dable pen­sar que efec­ti­va­mente la corte suprema de colom­bia está más con los gue­rri­lle­ros que con su pro­pio pue­blo.- Es una abe­rra­ción jurí­dica exi­gir que fue­ran los ecua­to­ria­nos los que res­ca­ta­ran las prue­bas del orde­na­dor de Reyes, para sal­var la cadena de cus­to­dia, siendo que el mis­mí­simo Correa figura en los orde­na­do­res como aliado de las gue­rri­llas.- O sea que no había forma de que esas prue­bas lle­ga­ran a buen puerto, de todos modos es pre­fe­ri­ble que el resto del mundo conozca la ver­dad aun­que los dic­ta­dor­zue­los cari­be­ños lo nie­guen.- Final­mente, un párrafo aparte para los miem­bros de la Corte Suprema de Colom­bia, en los pai­ses nor­ma­les, estas prue­bas, por más que fue­ran toma­das fuera de con­texto, no deja­rían de tener valor, sería dis­cu­ti­ble el método, pero no la evi­den­cia.- Aquí se plan­tea enton­ces la vali­dez de los tra­ta­dos inter­na­cio­na­les fir­ma­dos por nues­tros pai­ses, que nos obli­gan a cier­tos requi­si­tos y reco­no­ci­mien­tos de situa­cio­nes tira­das de los cabe­llos, que hacen de impo­si­ble cum­pli­miento las pre­mi­sas de la defensa nacio­nal, y por otra parte llama la aten­ción de que cual­quier per­sona sin mayor fun­da­mento acuse a mili­ta­res, los tri­bu­na­les hagan lugar y ter­mi­nen con­de­na­dos.- Seño­res, estos mili­ta­res se estan jugando el pellejo para que Uds. pue­dan seguir apol­tro­na­dos en vues­tros sillo­nes y nin­guno de uste­des tie­nen los atri­bu­tos lo sufi­cien­te­mente bien pues­tos como para hacer algo que requiera el mismo valor que ellos demues­tran, y muchi­simo menos también.-

  2. 2 Carlos Federico MACIEL

    ¿No serà que los miem­bros de la Corte Suprema de Jus­ti­cia Colom­biana estén actuando bajo pre­siòn y ama­na­zas de la FARC, como ocu­rriò acà en Argen­tina con los que inte­gra­ron la Càmara Fede­ral en lo Penal (CAFEPE) a prin­ci­pios de la dècada de los 70, que juz­ga­ron a los terro­ris­tas, que fue­ron libe­ra­dos y hoy per­te­ne­cen al gobierno, con­ti­nuando con la pre­siòn a los actua­les jue­ces prevaricadores?

  3. 3 maria baier

    Los colom­bia­nos estan cada vez mas sor­pren­di­dos y des­mo­ra­li­za­dos con los fallos de la Suprema Corte de Jus­ti­cia. Es increi­ble el atro­pe­llo a los colom­bia­nos de bien

  4. 4 rodrigo restrepo

    No espe­re­mos de la Corte fallos en conrta de miem­bros y cola­bo­ra­do­res de las farc pues ella sòlo està para darse la gran vida,disfrutar de altos emo­lu­men­tos y lle­gar, vivos, a su ansiada jubi­la­ciòn esta no es la Corte que cayò bajo los gol­pes ase­si­nos del m19​.La Corte actual està para darse la buena vida dedi­cada al turismo gra­tuito pagado si por miem­bro del nar­co­trà­fico ;Fuera de pro­te­ger a los narco ase­si­nos de las farc està des­mon­tàn­dole uno de los fren­tes que le han tallado a esos pseudo gue­rri­le­ros valga decir, a los para poli­ti­cos. Estos“valientes magis­tra­dos” apelan,por via doc­tri­nal, a sacarle el cuerpo al cum­pli­miento del deber pues cum­plirla puede frus­tar su anhe­lada jubi­la­ciòn. Se ha dicho que la juris­pur­den­cia se hizo para, en cier­tos casos dejar de apli­car la ley pues cuando el per­so­naje carece de pedi­gree ni es pell­groso el texto de la ley es claro y por ende no admite intre­pre­ta­ciòpn mas cuando el paciente puede ser gene­ra­dor de peli­gro entra la nece­sa­ria medida ten­diente a la inter­pre­ta­ciòn de la ley​.La Corte actual està a años luz de la ver­da­dera Corte que diò su vida en cum­pli­miento del deber.

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