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La peste del enanismo
¿Podrá el Capitán perdonarnos por haberlo dejado en tan miserable compañía durante tanto tiempo? ¿Es que estamos tan abotagados en nuestra piedad que abandonamos el recuerdo de los nuestros a la injuria de la chusma? ¿Ha tenido que recurrir el Arcángel de la Patria al odio de los infames para salvar lo que no pudo el enfriado amor de los pocos fieles?
Dardo Juan Calderón.
***************
En mi infancia me persiguieron las imágenes de Gulliver estaqueado por los enanos en la playa. Seres insignificantes empeñados en derrotar a alguien más poderoso que ellos. De a poco y en el correr de la vida descubrí que el enanismo no estaba en el cuerpo. El enanismo, en tanto y cuanto una enfermedad villana, no se encuentra en la apariencia física, se encuentra en el alma.
Desde hace años esta tierra se encamina con decisión a ser el país de los enanos, de esos seres cuya pobreza de espíritu ha sido amasada en el barro de la cobardía y la degradación. Aislados de cualquier referencia moral dejaron de creer, al menos como los hombres creen, porque saben que la libertad no está hecha para los que solo saben reptar.
Asalariados de treinta denarios, conchabados por aquellos que sí saben lo que quieren, han trabajado, hasta ahora, aceptablemente bien. Poco a poco nos están quitando a Dios, nos están birlando — sea cuestionando Héroes, sea aplaudiendo a un imbécil que propone cambiar nuestra Bandera — el sentido de Patria. Han conseguido con éxito que los argentinos nos enfrentemos a muerte, y han martirizado de manera profunda a la institución familiar.
No es, nunca lo fue, el valor su virtud. Solo les da el cuero para la denuncia anónima, la calumnia patotera o la censura falaz e indiscriminada contra esas palabras que para ellos son una brasa ardiente, Dios, Patria, Honor, Tradición, Orden, Fuerzas Armadas. Entonces, empezaron a manifestar en circunstancias especiales su “bravura”. No importa desde donde la pongan en práctica – sea desde un atril, de una banca en el congreso, desde un tribunal federal, o de la presidencia de un consejo deliberante– saben que siempre estarán sus mandantes para apuntalarlo.
Y aunque son muchos los ejemplos de enanos, pese a que algunos se creen con más lauros que otros, debemos aceptar que es tan malparido el pelafustán que con los calzoncillos cagados, ante una denuncia incomprobable, baja prestamente el cuadro de un Héroe, como el general que arresta a un Teniente Coronel por hacer un homenaje a un Jefe con mayúsculas o el almirante que se hace el distraído cuando a integrantes de su Fuerza un grupo de rufianes que se autodenominan ex combatientes intentan arrastrar por el barro las honras de sus hombres ganadas a puro heroísmo.
Tiempos tenebrosos estos que vivimos, donde los enanos pueden ofender a héroes, donde los mentirosos cuentan cuentos de grandezas inexistentes y el “liderazgo” existe porque nadie se ha animado a patear un atril infame.
Autor: José Luis Milia
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2 Comentarios en “La peste del enanismo”
Porfavor espere...


















EL QUE DICE SER JEFE DE LA ARMADA ARGENTINA, CREO QUE UN TAL GODOY, DEBERÁ RENDIR CUENTAS ALGÚN DÍA AL TRIBUNAL DE LOS VERDADEROS MARINOS Y, QUIZÁS, TAMBIÉN A UN TRIBUNAL PENAL. “POR SUS HECHOS LOS CONOCERÉIS”. NO SERÍA RARO QUE EL MINISTRO CON APELLIDO SIMILAR A UN ALIMENTO BALANCEADO PARA ANIMALES DOMÉSTICOS, O DESCONOCIDOS JEFES MILITARES, SE LES OCURRA ARRESTAR EN UN FUTURO AL INTEGRANTE DE LAS FF AA QUE RINDA HOMENAJE AL GENERAL SAN MARTÍN POR HABER DESOBEDECIDO ALGUNA VEZ UNA ORDEN DEL GOBIERNO DE ENTONCES. “¡POBRE PATRIA MÍA!”.
Así no se haya citado la fuente –algo que no me preocupa un ápice, ya que mi intención es difundir-, considero oportuno que se lea el artículo completo de Dardo Calderón. nobleza obliga a la querida Delicia de Giachino:
Leer más en el siguiente vínculo:
http://argentinidad.org.ar/por-fin-giachinolo-que-se-merece
Muchas gracias.