La peste del enanismo

¿Podrá el Capi­tán per­do­nar­nos por haberlo dejado en tan mise­ra­ble com­pa­ñía durante tanto tiempo? ¿Es que esta­mos tan abo­ta­ga­dos en nues­tra pie­dad que aban­do­na­mos el recuerdo de los nues­tros a la inju­ria de la chusma? ¿Ha tenido que recu­rrir el Arcán­gel de la Patria al odio de los infa­mes para sal­var lo que no pudo el enfriado amor de los pocos fieles?

Dardo Juan Calderón.

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En mi infan­cia me per­si­guie­ron las imá­ge­nes de Gulli­ver esta­queado por los enanos en la playa. Seres insig­ni­fi­can­tes empe­ña­dos en derro­tar a alguien más pode­roso que ellos. De a poco y en el correr de la vida des­cu­brí que el enanismo no estaba en el cuerpo. El enanismo, en tanto y cuanto una enfer­me­dad villana, no se encuen­tra en la apa­rien­cia física, se encuen­tra en el alma.

Desde hace años esta tie­rra se enca­mina con deci­sión a ser el país de los enanos, de esos seres cuya pobreza de espí­ritu ha sido ama­sada en el barro de la cobar­día y la degra­da­ción. Ais­la­dos de cual­quier refe­ren­cia moral deja­ron de creer, al menos como los hom­bres creen, por­que saben que la liber­tad no está hecha para los que solo saben reptar.

Asa­la­ria­dos de treinta dena­rios, con­cha­ba­dos por aque­llos que sí saben lo que quie­ren, han tra­ba­jado, hasta ahora, acep­ta­ble­mente bien. Poco a poco nos están qui­tando a Dios, nos están bir­lando — sea cues­tio­nando Héroes, sea aplau­diendo a un imbé­cil que pro­pone cam­biar nues­tra Ban­dera — el sen­tido de Patria. Han con­se­guido con éxito que los argen­ti­nos nos enfren­te­mos a muerte, y han mar­ti­ri­zado de manera pro­funda a la ins­ti­tu­ción familiar.

No es, nunca lo fue, el valor su vir­tud. Solo les da el cuero para la denun­cia anó­nima, la calum­nia pato­tera o la cen­sura falaz e indis­cri­mi­nada con­tra esas pala­bras que para ellos son una brasa ardiente, Dios, Patria, Honor, Tra­di­ción, Orden, Fuer­zas Arma­das. Enton­ces, empe­za­ron a mani­fes­tar en cir­cuns­tan­cias espe­cia­les su “bra­vura”. No importa desde donde la pon­gan en prác­tica – sea desde un atril, de una banca en el con­greso, desde un tri­bu­nal fede­ral, o de la pre­si­den­cia de un con­sejo deli­be­rante– saben que siem­pre esta­rán sus man­dan­tes para apuntalarlo.

Y aun­que son muchos los ejem­plos de enanos, pese a que algu­nos se creen con más lau­ros que otros, debe­mos acep­tar que es tan mal­pa­rido el pela­fus­tán que con los cal­zon­ci­llos cagados, ante una denun­cia incom­pro­ba­ble, baja pres­ta­mente el cua­dro de un Héroe, como el gene­ral que arresta a un Teniente Coro­nel por hacer un home­naje a un Jefe con mayús­cu­las o el almi­rante que se hace el dis­traído cuando a inte­gran­tes de su Fuerza un grupo de rufia­nes que se auto­de­no­mi­nan ex com­ba­tien­tes inten­tan arras­trar por el barro las hon­ras de sus hom­bres gana­das a puro heroísmo.

Tiem­pos tene­bro­sos estos que vivi­mos, donde los enanos pue­den ofen­der a héroes, donde los men­ti­ro­sos cuen­tan cuen­tos de gran­de­zas inexis­ten­tes y el “lide­razgo” existe por­que nadie se ha ani­mado a patear un atril infame.

Autor: José Luis Milia

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2 Comentarios en “La peste del enanismo”  

  1. 1 EMILIO SALGARI

    EL QUE DICE SER JEFE DE LA ARMADA ARGEN­TINA, CREO QUE UN TAL GODOY, DEBERÁ REN­DIR CUEN­TAS ALGÚN DÍA AL TRI­BU­NAL DE LOS VER­DA­DE­ROS MARI­NOS Y, QUI­ZÁS, TAM­BIÉN A UN TRI­BU­NAL PENAL. “POR SUS HECHOS LOS CONO­CE­RÉIS”. NO SERÍA RARO QUE EL MINIS­TRO CON APE­LLIDO SIMI­LAR A UN ALI­MENTO BALAN­CEADO PARA ANI­MA­LES DOMÉS­TI­COS, O DES­CO­NO­CI­DOS JEFES MILI­TA­RES, SE LES OCU­RRA ARRES­TAR EN UN FUTURO AL INTE­GRANTE DE LAS FF AA QUE RINDA HOME­NAJE AL GENE­RAL SAN MAR­TÍN POR HABER DES­OBE­DE­CIDO ALGUNA VEZ UNA ORDEN DEL GOBIERNO DE ENTON­CES. “¡POBRE PATRIA MÍA!”.

  2. 2 Esteban Falcionelli

    Así no se haya citado la fuente –algo que no me preo­cupa un ápice, ya que mi inten­ción es difundir-, con­si­dero opor­tuno que se lea el artículo com­pleto de Dardo Cal­de­rón. nobleza obliga a la que­rida Deli­cia de Giachino:

    Leer más en el siguiente vínculo:

    http://​argen​ti​ni​dad​.org​.ar/​p​o​r​-​f​i​n​-​g​i​a​c​h​i​n​o​l​o​-​q​u​e​-​s​e​-​m​e​r​ece

    Muchas gra­cias.

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