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Quiero que gane
Siento ante la cercanía de las elecciones la misma desazón que experimenté en marzo de 1976 ante la inminencia del golpe militar. Veo que la urgencia por encontrar una salida – la que sea — embarga a muchos que creía que pensábamos igual. Salvando tiempo y distancia hemos caído en la misma estupidez de aquellos que golpeaban descaradamente las puertas de los cuarteles. Lo que pasa es que el miedo no es zonzo, y por más que esta sea una de las tantas verdades del amigo Perogrullo, es la que mejor define a los argentinos.
En el fondo, a nadie le importaba en ese entonces si mataban a militares o policías, el “por algo será” en Argentina es un axioma de ida y vuelta. Ellos estaban para pelear, sacarnos las papas del fuego y si morían eran cosas del “laburo” que habían elegido. Si ni siquiera nos importó cuando mataron a Genta o a Sacheri. Con solo mirar los obituarios de Clarín y La Nación se podía leer entre líneas que el martirio, por Dios y por la Patria, era algo que ellos se lo habían buscado. Tampoco importaba mucho, en 1976, si los guerrilleros eran zurdos, si el trapo de la bandera era rojo o si venían de Cuba. Menos aún importaba en ese entonces que siendo los terroristas una organización de tinieblas, hubiera que apretarlos para que hablaran ¡Que nos iba a importar la posibilidad de la tortura como arma si nuestro miedo hacía que pidiéramos patíbulos para todas las plazas del País!. Pero nuestra preocupación se hizo carne cuando la guerrilla comenzó a matar a simples civiles — ingenieros, ejecutivos de finanzas, economistas — pobres tipos sin uniforme ni política en el corazón que solo cumplían con su función en las usinas del “capitalismo explotador”. Y ahí sí, ahí empezamos a acercarnos a los cuarteles y a sonreírles a aquellos que hasta ese entonces eran los “milicos”. Carne de desprecio para los idiotas iluminados por la reforma universitaria, la fatuidad de una presunta inteligencia “civil” y las bandas de políticos cagones que la República crió a su calor. Y, aunque a escondidas dijéramos que ellos se limpiaban el culo con la Constitución, era mejor que hicieran algo no fuera a ser que una bomba mal puesta o un dato erróneo sobre nuestra actividad nos pasara al socavón eterno.
Y lo hicieron. Entraron en una guerra tan asquerosa que hasta el menos avisado de ellos sabía que en ella la posibilidad de perder la vida era lo menos importante porque tenían la seguridad que lo que sí iban a perder era el alma. Y sin embargo la hicieron. Y la ganaron. La hicieron y la ganaron por nosotros, por todos aquellos que de golpe, cuando empezaron a morir civiles, nos imaginamos una España rediviva donde te fusilaban por ir a misa o por profesar otras ideas que no eran las de la zurdería internacional. Y los aplaudimos y los quisimos hasta que nos sentimos seguros, hasta que tuvimos la seguridad que no los necesitábamos más, no ya como gobierno, sino ni siquiera como instituciones fundamentales de la República y avergonzados de haberles pedido ayuda, creímos las mentiras que de ellos nos contaron, les dimos la espalda y los abandonamos a su suerte. Los entregamos, sin siquiera el beso en la mejilla, a la saña de sus derrotados de otrora.
Todo lo demás es lo que estamos viviendo. Preocupados, volvemos a mirar los cuarteles y están vacíos en cuerpo y alma. Pero ha vuelto la intranquilidad fatal que nos atenazaba el corazón en 1976. En pocos meses habrá elecciones, y hay un sálvese quien pueda que nos hace soñar con cualquier salvavidas al que nos podamos aferrar. Cualquier tronco que flote es bueno. Pero cuando los miramos con detenimiento sabemos que ni siquiera son de corcho, son de puro plomo, porque son los mismos que han heredado la cobardía de los que no tenían soluciones y que, a escondidas, pedían también el golpe de estado, Son, con otros nombres, los miserables de siempre. Son los apóstoles del “animémonos y vayan”, la misma sangre espuria de los que nos convencieron de abandonar a aquellos que ganaron para nosotros la guerra. Y la paz.
Ahora estamos solos, ahora veremos de que manera nos arreglaremos con lo que vendrá, ahora veremos de que están hechos los que perderán camisas y haciendas, los que se creyeron los cuentos de los militares demoníacos, los que se han olvidado de sus camaradas presos, todos esos que, acovachados en la intranquilidad histérica de que ellos habían zafado, saben que como se van a dar las cosas también los van buscar. Ahora, por fin ahora, después de 30 años sabremos con que madera estamos hechos, si seguiremos apostando a las agachadas aprendidas o si, al menos por una vez, dejaremos de lado nuestra cobardía y pondremos el pecho.
En verdad, me alegra que Cristina pueda ganar.
Autor: José Luis Milia
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Sr Milia:
Comparto todo su relato de los hechos pero no el título ni la conclusión final.
Tal como lo escribí en el artículo de la Sra Susana, presiento que quienes usufructuan de esta dictadura progresista no van a querer irse y además no hay opositores con un mínimo de patriotismo, coraje e inteligencia para hacerse cargo del gran cambio hacia la República.
Pero no les debemos facilitar el camino, deberemos votar tapándonos la nariz y elegir el menos malo, aunque solo sea para ponerle “palos en la rueda” y obligarlos a mostrar lo peor de si mismos.
Asi tal vez instiguemos el alumbramiento de algunos líderes con otros valores éticos y morales a quienes podamos apoyar con más convencimiento.
Atentamente
Para reflexionar .…. y muy profundamente.
Coincido con José Luis Milia y con su conclusión, aunque posiblemente por distinto motivo. Quiero que gane y gane por robo porque asi no solo se suicida sino que elimina a todos los cobardes que hicieron posible que se llegase a los extremos de los 70 y lo vienen repitiendo desde el 83 con invocaciones a las instituciones y la república de una nacion desbastada.
Que los carroñeros hagan el trabajo sucio
Entiendo perfectamente tu mensaje, José Luis.
A esta altura del partido, para obtener el resultado deseado, debemos apelar a los medios que la RAZÓN nos indica como útiles, porque si hay que echar mano al absurdo para sacar de punto muerto a los homomóviles, y aunque nos cueste la desconfianza de los destinatarios, es válido enfrentarlos con las alternativas posibles.
Así entenderán, a la fuerza, que no se va para adelante ni en punto muerto ni en reversa, sino…, poniendo la primera.
Guillermo
Si es cierto lo que se manifiesta de la decada del 70,logramos una derrota militar,si es cierto y utilizando los mismos medios con los cuales eramos atacados.La poblacion en general,y lo vivi personalmente,nos vivaba al pasar con nuestros vehiculos con el triangulo blanco,lo vivi asi en Primera Junta,en Liniers,todos estaban hartos de la violencia sin limites que ya alcanzaba a cualquiera y en todas partes.Hoy los derrotados de ayer-que escaparon con los dineros de los asaltos y secuestros al exterior-y a quienes albergaron en Francia,Alemania,Holanda,Suecia,como perseguidos politicos,y que abandonaron a sus compañeros en nuestro territorio,con directivas de resistencia hasta el final,al extremo de que se suicidaran mordiendo un trozo de cianuro mientras ellos se ponian a buen recaudo,pretenden entronizarce de por vida en el poder.Creo que es cierto que siempre elegimos el menos malo,pero en las actuales circunstancias loa ciudadania debera considerar que si estos cretinos continuan en el poder haran mas profunda sus revanchas y entonces adios Argentina,adios clase media,ni decir de industriales,empresarios,clerigos,etc la poblacion sera un manso rebaño que debera vivir de las prebendas y someterse o terminar habitando en condiciones pauperrimas,cuando no enviados a campos de concentracion.Habria que decirles a los jovenes que lean la historia de la ex-Union de Republicas Socialistas Sovieticas y nos veremos con el futuro
Como era de esperar de una mente clara , solo se podía leer claros pensamientos. Una verdadera fotografía de un estado de ánimo que nos une espiritualmente como en 1976.La situación como se reconoce en esta columna es más grave. Debemos confiar en aquellos políticos que no tienen , como antes no tenían , una salida que no sea el quiebre institucional.Hoy se erige como salida Eduardo Alberto Duhalde que puede ser un salvavida de plomo o en Ricardito Alfonsín que está entreverado con la social democracia, tan oscuro el panorama para quienes deseamos salir de esta dictadura de los montoneros enlazadas con el modelo K.Solo pensamos en quitar el regimen K sin ver que la izquierda esta metida en todas las opciones de la oposición. Duhalde se dice de centro derecha, pero se paseó con Kirchner por todo el país con un pasacalle arriba de una camioneta mostrando la cara de Che Guevara en la campaña de su ahijado.Ahora promete erradicar el odio y hasta ha conversado con militares retirados prometiéndoles el fin de la persecución judicial, lo mismo que hizo Piñera en Chile cuando aspiraba a la presidencia y que se olvidó de los presos políticos cuando llegó a jurar como tal. ¡ Que gesto tan mezquino! Pero mientras tanto había logrado ser presidente con el voto de más un millón de familiares de militares retirados y retirados que esperaban la ansiada amnistía que nun ca vino en Chile.
Que disyuntiva la del Argentino,si votamos a Alfonsín, cuenta con algunas personas no confiables y Duhalde un traidor.…. a quien votamos!!!
El panorama no es sencillo, no existe en toda la república un político con patriotismo, todos y cada uno de ellos están ahí para llenarse los bolsillos, si hasta recuerdo a uno de los que creimos que podría ser, expresarse diciendo que los cargos públicos eran cuestión de plata.- Acá pareciera que todos se quieren correr por izquierda, y han hecho tanta mala propaganda a los de derechas, que si hubiera algunos lo esconden celosamente.- No es un panorama sencillo, reitero, por un lado si gana ella, van a seguir las dádivas para continuar fomentando la fábrica de vagos, Alfonsinito, es la fotocopia del viejo, que tampoco sirvió para mucho, y este para menos, El cabezón viene cuestionado por su proximidad con la falopa, más su tendencia guevarista, Lilita, vive en la utopía, tal vez menos contaminada, pero mas suceptible de ser jaqueada, L.Murphy, es una cuchara, no corta ni pincha, y dudo mucho de su capacidad de equipo.- El problema es que se han enquistado los Delía, los Pérsico, los Moyano, Las madres, Milagros, y una cuantiosa cantidad de burócratas que carecen de capacidad y son como el mono, bailan por la plata.- Si ella gana, no le alcanzará todo lo que pueda manotear para mantener este circo de atorrantes, cualquier otro se va a encontrar con terribles dificultades, y dentro de esto el único que considero les puede jugar con las mismas armas es.….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….….…Duhalde.-
Primero quiero mandarle a Pepe Milia, un fuerte abrazo y decirle que siempre me enriquecen sus escritos. Me parece que mas allá de la predica, poco podemos hacer en esta democracia indecente. Y ello es así porque somos políticamente incorrectos. En términos beligerantes, creo que el país se debe una verdadera guerra civil, pero obviamente no es ello lo deseable. Lamentablemente no tenemos a quien votar, por lo tanto creo que cada uno hará lo que pueda, votando de alguna manera con un voto antiK. También nos debemos nosotros unirnos en un trabajo de pensamiento y de acción para terminar con el confusionismo Progre y delinear una linea de acción para poder proyectarnos realmente y masivamente en todo el cuerpo social.
TENGAMOS O NO VOTO ANTI k LAMENTABLEMNTE EL PODER CORRUPTIVO Y DESMEZURADO PARA LA NECESIDAD DE LA SOCIEDAD ARGENTINA, LO VAMOS A SEGUIR TENIENDO. LÁSTIMA QUE EL VOTO SEA OBLIGATORIO. CARAS NO TENNEMOS NINGUNO, CARETAS UN MONTON Y SIEMPRE SE ME ENSEÑO QUE A LA GRASA HUMANA O ESTIERCOL QUE ESTÁ EN POLÍTICA HAY QUE ELIMINARLA. COMO?; ES UNA CUENSTIÓN QUE LA SOCIEDAD TODA EN LOS DISTINTOS RINCONES DEL PAÍS, CONCIENTICE, SALVO QUE LE GUSTE VIVIR ENSEGUECIDA. Mucho Gusto. Dr Walter Moreno. Río Gallegos. Sta Cruz.-